El Parlamento Europeo pidió hoy por una amplia mayoría -458 votos a favor, 71 en contra y 16 abstenciones- que se estudie suspender parcialmente las ventajas arancelarias que la UE concede unilateralmente a los productos importados de Argentina como represalia por la expropiación de la petrolera YPF.
La suspensión de estas ventajas podría afectar a 2.400 millones de euros en exportaciones de Argentina a la UE, al incluir productos como aceite de soja, biodiesel y alimentación.
En concreto se trata de "la posible suspensión parcial de las preferencias tarifarias unilaterales previstas en el sistema de preferencias generalizadas (SPG)".
El SPG es una herramienta de política comercial de la UE que concede ventajas unilaterales a las importaciones procedentes de países pobres.
Pero como dicen ahora en la tele "Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeropppp...."
"Argentina está incluida en la lista pero saldrá el 1 de enero de 2014 porque ya no se le considera un país en vías de desarrollo".
¿Porqué se privatizó YPF?
La televisión es aburrida. 678 es lo único nuevo y bueno en años, lo único que mueve el avispero. Y contagió, sí, todos los tipos de periodismo. Entonces, ahora, el archivo, mezclado con el oportuno motivacinismo que cultiva el costado más idiota del Grupo Clarín, ese subgénero del psicoanálisis, aplicado a la política, en el motivacinismo resulta que los Kirchner fueron grandes privatizadores. Ojo, sí, yo creo que fue y es así: el delincuente de Ezquenazi tiene el banco de Santa Cruz, concesionado, en ese colmo del capitalismo de enemigovios que es concesionar un servicio -un agente financiero del estado, nada más ni nada menos- y pagarle al concesionario. Eso es ridículo. El conservador popular Urribarri, en Entre Ríos, también tiene concesionado el banco provincial, con Ezquenazi. El conservador liberal Bonfatti, también, en Santa Fe. Macri, no. Esas privatizaciones no se tocan porque el olfato de tres tipos de gobernantes distintos (un peronista setentista, de izquierda, como fue Kirchner, un conservador popular como Urribarri y un conservador liberal como Bonfatti: mismo concesionario, mismo capitalismo de enemigovios) indica que no es el momento: la debilidad moral de estado, de las capacidades del estado, desaconsejan desconcesionar el agente financiero. Desconcierto. Mis amores. ¿Cómo? Sí, lo dicho. ¿Qué otra explicación, más allá del subgénero del psicoanálisis, el motivacinismo, aplicado a ese subgénero literario que es la narración periodística, puede, sino, aplicarse?
No se privatizan empresas públicas. Eso es verso. El cambio monetario y la recuperación de la soberanía monetaria, en estos tiempos de crisis de sobreproducción de boquitas pintadas en billetes, con el glamour europeo y chino y de los petrodólares, redefinió las privatizaciones a otra escala, la de los concesionarios, que cobran por el servicio que deberían hacer rentable. Y el estado, como puede, cuando puede, controla. A los ponchazos. Capitalismo de enemigovios. Como funciona en Francia. En Estados Unidos, en España, en Holanda, en Suecia, pero sin el aparato militar de esos países industrializados: o sea, del tercer mundo. Eso es lo que estructuralmente hace más berreta a delincuentes como Cirigliano. O el lumpenburguesariado que rodea -con delito o no, tendrán que probarlo (ja) los tribunales- a Ciccone. Los concesionarios del capitalismo de enemigovios no obtienen plusvalía, sino minusvalía, del estado. Del estado que ya no es bobo. Pasamos al estado soñador.
Antes de que Cristina diera vuelta el escenario político con la recuperación de YPF -que, quizás, sólo quizás, signifique, entre otras cosas, el comienzo del fin de la conducción del Grupo Clarín (o por lo menos su debilitamiento)- yo y mi humildad, perdón, mi humildad y yo discutimos muchas veces con distintas personas, mayormente kirchneristas, sobre la propiedad por parte de las provincias de los recursos naturales, materia constitucional desde la última reforma que, efectivamente, Néstor Kirchner defendió a capa y espada. Hoy, la mayoría de los analistas serios, está en contra. Yo, que no soy serio, estoy a favor. Crea, esa cláusula, una herramienta parlamentaria que se demostró eficaz para varias instancias. La reunión de los gobernadores. Así como el Senador Radical o tercer senador debilita por iniciativa de Alfonsín (padre, el hegemónico) el sistema republicano de gobierno, el parlamento de gobernadores lo fortalece. Se le contrareplica una zoncera porteña auspiciada por Edesur: que los estados provinciales son débiles para negociar con las multinacionales, como si la secretaría de medioambiente, esa agencia de turismo con buena conciencia, contratara abogados riojanos; no, contrata chicos de la UBA y tiene en La Rioja, para controlar el medioambiente y las mineras, la friolera de cero empleados. Distinto a Formosa, donde tiene, sí, cero empleados. La zoncera porteña, como los formoseños y jujeños y riojanos le pagan su estado, el estado porteño, consiste en creer que hay un estado nacional. Si el estado es el monopolio legítimo de la violencia, huelga decir que no puede ejercerlo más allá de la zona metropolitana que rodea el puerto, donde está la policía progresista, la policía de Página 12, la de los ricos. A Entre Ríos -que es una extensión pamapeana del puerto- cuando vayan los rudos funcionarios nacionales, tipo Mayoral, el secreterio de minería, o el de energía, a negociar con las multinacionales, tendrán que ir en avión del estado provincial: el estado nacional no tiene aviones que lleguen a Entre Ríos. Ni cuando estaba concesionada Aerolíneas Argentinas ni ahora, pero, convengamos, Entre Ríos queda muy lejos y hay que cruzar los glaciares, que se derriten, la cordillera, donde hay terroristas musulmanes y otros obstáculos de gestión que, no es fácil, no. No jodamos. Urribarri, que es bastante primitivo, siempre va a negociar mejor, porque conoce el territorio que pisa, y lo vive recorriendo y tiene esa legitimidad. Y sino, te manda la policía. Que es como la de Scioli pero a escala. Volvamos al punto.
Tengo ganas de defender el peor crimen económico del peronismo: la privatización de YPF. Oh, sí. El peronismo. El menemismo fue una cosa muy sensata, no, como plantea el neoperonismo indie de la República de Palermo, una especie de desviación. Fue el hecho bendito del país burgués. Y también el hecho maldito. Más acentuada una cosa que otra. Pero fue, como es el peronismo, esa máquina de resignificar, ambas cosas. Dada la natural percepción estética de que el peronismo es un asunto procedimental, los peronistas de entonces -que son los de ahora, en buena medida, excepto por la demonizada JUSTAMENTE POR ESO, por no haber sido menemista, agrupación La Cámpera- se creyeron lo que decían de ellos. Este cuchillo metido en la sensibilidad popular puede infectar las heridas de nuestra sociedad eternamente inocente.
La privatización de YPF fue muy parecida a la que hizo Lula en Petrobras, oh. Sí, señores. Y señoras. Como yo no fui menemista no tengo problemas de abordar el menemismo; no fui tampoco del Frepaso, ni de la Alianza, ni fui duhaldista: yo de política no entiendo nada, yo soy de izquierda. Los que fueron ministros de Menem, De La Rúa o Duhalde hablan con horror de sí mismos, con pensamientos, gracias Lacan, forcluidos. Es comprensible: la misma sociedad no quiere mirar su propio horror. El menemismo fue la etapa superior de la dictadura militar. Y no es gustoso recordar que la sociedad, en su mayoría, excepto corriendo por derecha al menemismo en algunos casos como el de Chacho Álvarez, festejó y festeja buena parte del menemismo. Y, peor aún, tenía, la sociedad, cierta razón. Pero eso es otro asunto. Más complejo, y de fondo. Que, ahora, que vamos superando la dictadura militar, en el plano ético, con la política firme de derechos humanos, y en el plano económico, podemos discutir la superación cultural. Para no volver a, ejem, descarrilar.
Recién crucé a comprar cigarrillos, con una camisa a la que le falta un botón. Me di cuenta por que la señora de la despensa me lo hizo notar. Hace calor, hay humedad. Dice que un señor como yo no debería ser tan desprolijo. La señora cree que soy alguien importante. Porque el viejo del edificio, que es un crítico de cine perdido en las páginas de un diario que cada necrológica que publica es un lector menos, le dijo que yo era una gran promesa como escritor. Si es por prometer, nadie mejor. Lo sabrán tantas chicas que en estas calles, ahora lejanas un poco porque va pasando, cada vez más rápido, el tiempo, lo sabrán si es de promesas la cosa. Chicas que deben estar en algún lado con remeritas sin mangas, de otoño tardío, en los pasillos de un edificio dando besos a algún chico ilusionado. Y los de la pensión dicen que me veían en la tele, cuando era más gordo. Y hay una pendeja hermosa que sale a fumar al balcón y ni me mira pero me descoloca y yo frente al teclado largo todo y la miro como compungido de estarme perdiendo algo con metáforas cursis como la arena esa que se escurre entre los dedos y a mí nunca me pasó, yo odio profundamente las playas. Creo que desde la remota infancia no voy a una playa. Odio, con odio de odiar, de masticar, no con la insolvencia fiscal del odio posmoderno, que va y viene, como, justamente, las olas. Yo odio la playa, la de río sobre todo, por razones fóbicas, particulares, que probablemente nunca cuente. Total a nadie le importa. Aunque, siempre sospecho, esas cosas se cuelan, más que nada, en las ficciones. Aparecen encubiertas, resumidas y presumidas. Y en cierto sentido es inevitable que sea así. Estoy, otra vez, diciendo boludeces. La imprecisión es un recurso de la argumentación. Una manera. Y dejé la camisa, la que le falta un botón, tirada sobre la cama. Y me puse a escribir. Mañana será otro día, pero la noche recién empieza. Capaz que ya lo sabías. Capaz que no te importa. A mí, en el fondo, tampoco. Twittear
Forclusión es un concepto elaborado por Jacques Lacan para designar el mecanismo específico que opera en la psicosis por el cual se produce el rechazo de un significante fundamental, expulsado del universo simbólico del sujeto. Cuando se produce este rechazo, el significante está forcluido. No está integrado en el inconsciente. La no inscripción del significante en el inconsciente es un mecanismo mucho más radical que el de la represión. Así como, para los contenidos que fueron objeto de la represión, el retorno de lo reprimido es un proceso psíquico que ocurre a través de diversas formaciones del inconsciente (sueños, actos fallidos, síntomas neurótico), en el caso de la forclusión (mecanismo por excelencia de la psicosis) el retorno es en forma alucinatoria, es decir, lo forcluido retorna en lo real.
Forclusión. La definición es de Wikipedia y, aunque será temerariamente larga la discusión sobre la calidad técnica de la ajustada definición, sombrea el panorama de lo que sucede en la UCR. Va otra definición, para la otra corriente radical en pugna:
Oclusión,(del latín occlusĭo, -ōnis), se refiere al estado de algo comúnmente abierto y que se encuentra obliterado o cerrado
Inglaterra tiene ahora problemas, serios, para tratar el asunto del colonialismo.
Una primera cuestión: en centroamérica son múltiples las colonias inglesas y francesas. Suena estúpido, irreal, pero es así. Intereses militares, de la vieja guerra fría, no resolvían la ecuación y bueno, ahí están. Sólo Hugo Chávez -ahora gravemente enfermo- podía revertir esa situación.
No es, Malvinas, ni una excepcionalidad histórica ni una cosa ridícula, sino un asunto, perdón, de lo más normal. Un enclave colonial, sí. Son cosas, todavía, normales. De este mundo de mierda.
Segunda premisa: Argentina no puede recuperar las islas Malvinas, sí puede Sudamérica. Para Argentina. Pero no Argentina para Argentina. Sino Sudamérica para Argentina, pagando, claro está, los favores. Y está bien. Así son estas cosas.
Tercera premisa: se soslaya el apoyo de China a la recuperación de Malvinas. China apoya a la argentina. China logró que le devuelva Inglaterra, Hong Kong de manera pacífica. No lo logró, por ejemplo, España con Gibraltar. Entender este triple recorrido del imperialismo inglés es la clave para recuperar, a mediano plazo y sin hacerse muchas ilusiones, las islas Malvinas: la persistencia de enclaves centroamericanos, China y España.
La clave es el desarrollo industrial y la capacidad de influenciar (descartando de plano cualquier capacidad militar argentina, obviamente) en el desarrollo y devenir económicos ingleses desde distintas perspectivas y países. Ése es el reto. Otra premisa, la cuarta: EEUU se hizo el boludo ante la estatización de YPF. Y ante el patrioterismo inglés. Hay que mirar, con lupa, esos datos.
Sin Repsol, o sea sin la bochornosa privatización peronista de YPF, el genocidio irakí hubiera tenido menos consenso. Que bien poco lo tuvo. Quizás, por ejemplo, no hubieran ocurrido los criminales ataques terroristas de Atocha, a la población civil española. YPF quedó manchada en sangre. YPF es muchas cosas: es la historia de la corrupción, del oprobio, de destacables próceres y de crápulas de toda estirpe. También, ahora, es una petrolera manchada con la sangre de la invasión a Irak. Invasión de la que la argentina de Duhalde, la que rogaba por el FMI, no participó.
Entonces.
¿Qué puede afectarle a la economía inglesa?
Eso es lo que hay que responderse.
Y, además, cuáles son los principales aliados de Inglaterra: las guerras, obviamente, del eje atlántico. Abarca, este eje neonazi a EEUU, su líder indiscutido, Canadá, distintas dictaduras petroleras en Medio Oriente y Japón. Este es el núcleo fuerte. Con lo que, China, Sudamérica y Rusia pueden contragolpear debilitando a cada uno de estos puntos fuertes del eje de articulación de la economía y la guerra inglesa. Claro que lo harían, eventualmente, bajo sus propios intereses. Que son distintos y complejos. Con lo cual, ya estamos, básicamente, abarcando el globo entero.
La disputa en África, por ejemplo, cobra relevancia, de esta manera.
Una ofensiva diplomática requiere de todos estos teatros de operaciones.
¿Cuántas embajadas nuevas y en qué países se abrieron? ¿Cuáles resultados diplomáticos obtuvieron, por ejemplo, en las embajadas de Italia y Alemania y Angola? Preguntas básicas. No tienen respuestas. Ni hay información disponible.
Bueno, lindo sería que se comience a pensar en estos términos.
¿Puede ser la Argentina un jugador global?
No.
Pero sólo recuperará las Malvinas si ése es su principal objetivo global. Y aún, ciertamente, no lo es. Pues tampoco tiene mucho con qué.
Es momento de pensar en estas cosas en estos términos.
La decisión de YPF tiene esta dimensión estratégica, también.
¿Se podrá, se hará?
No hay apuro. Y encaminar la política exterior en un marco democrático y más sólido y legítimo, en relación a Malvinas, como hizo Cristina, es ordenar el frente interno, con una decisión institucional de enorme relevancia, para enderezar la fuerza y aglutinar fuerza política interna. No es poco cosa. Pero sólo andando el tiempo la mayoría de estos caminos se abrirán. O no. Nada está dicho. Nunca. Pero por primera vez desde el intento de continuar la dictadura en las islas Malvinas, tenemos algo parecido a un rumbo. Eso, en Argentina, es para aplaudir de pie. Buenas noches, pimpollitos. Twittear
Durante el menemismo -etapa superior de la dictadura militar, etapa de reconciliación nacional, o sea, impunidad para el crimen y los negocios- España se hizo del ahorro de generaciones de argentinos. De manera muy corrupta. También, España, estratégicamente, colonizó la cultura y los medios de comunicación. Ilegalmente.
Las radios y los canales eran españoles. Las películas tenían un español, que no encajaba para nada, puesto de garrón para garronear subsidios españoles. El problema, estratégico, de los españoles, es que se fueron al carajo.
Argentina, por ejemplo, tiene la ley de cine más pelotuda del universo. Es el modelo de burguesía nacional: empresarios ricos con trabajadores pobres. Se fueron al carajo y eso les costó, por ejemplo, perder YPF con un expediente. Una cosa, relativamente, sencilla. Ok, la historia está abierta y por eso es necesariamente incierta, pero la cosa pinta, no jodamos, fácil. Es una discusión solamente de plata.
El menemismo tenía una tesis que penetró -que nos cogió- por su media verdad: la inexistencia de burguesía nacional. Se la suplantó con España y un conjunto de alcahuetes -del elenco estable del peronismo como Hadad, Moneta, Manzano, Dromi, Macri- nacionales y populares. Persiste, en la contracara que es el kirchnerismo, la ilusión de construir una burguesía nacional. Ezquenazi, Cirigliano, esos delincuentes, son hijos de esa tesis equivocada. Ciccone y el lumpenburguesariado que la rodea es hijo de esa tesis equivocada. La Bolsa de Comercio, el Ministerio de Agricultura, Industria, Turismo, los ministerios, o sea, de subsidios a los ricos son hijos de esa tesis. Que llega al absurdo de que se concesiona y se paga al concesionario. Cosa de locos. Del estado soñador.
España, como todo país desarrollado, no cree en esas ilusiones. No se masturba soñando que el olmo tiene peras. Es el rey, un tipo cursi, pero que sabe de negocios. España pagó el costo de la impunidad de los crímenes de lesa humanidad de Franco ingresando a lo que hoy es la zona Euro, la zona OTAN. Es, la OTAN, el ministerio de economía mundial. Los fundamentos de la riqueza son los fundamentos del enriquecimiento de uranio. El resto es para la plebe. El resto -como se dice en los picnic en Davos de la OTAN- es ideología.
España tiene que pagar los costos de la sobrevivencia de Francia y Alemania. La resignación de Alemania a ser furgón de cola yanqui. Es el mundo interrelacionado. Son los efectos de la emergencia de China. De Chindia. Sudáfrica y Brasil no juegan a nada. Rusia todavía tiene que lidiar contra Europa. Es el nuevo mundo, sus efectos, sus dramas, sus complejidades. El Euro es hoy la moneda de reserva, de los jugadores de reserva. Los que juegan antes del partido principal, no está el Euro ni en el banco de suplentes. Está en reserva. Pero es pendejo. Juega eso a su favor.
Repsol es, en buena medida, de la petrolera estatal mexicana. Y ésta es, en buena medida, de capitales yanquis. La "soberanía energética" es, en los hechos, asunto de cátedras universitarias. No puede ser en sí algo importante para un estado sin pretensiones militares, como el argentino. En estos casos, es una ecuación contable.
Pero occidente guerrea, con lo cual, regula así el precio de mercado del petróleo. Cada niño asesinado en medio oriente y África incide en la Bolsa yanqui, en el indicador bursátil petrolero. Es, el petróleo, la materia prima con la que se fabrica el asesinato. El combustible es la base de la industria y la producción, por tanto, es tema de incumbencia militar.
Y es el núcleo de la economía.
Se acaba, el estado argentino, de hacer cargo de su economía. Ahora se puede discutir en otros términos con los expertos en nada de la lumpenburguesía concesionaria, con la oligarquía de la soja, con los jerarcas sindicales, con las multinacionales ensambladoras. En una palabra, ahora se puede discutir nuevamente las relaciones sociales y de fuerza, ahora se puede discutir en otros términos la política.
La euforia por la estatización parcial de YPF, andando los días, bajará, naturalmente, un poco. Sorprende el poco tino, al designar al frente a Julio De Vido, un hombre que carga con un merecido desprestigio. Son tiempos raros. Una medida con amplios consensos se cierra, al pedo. Y eso es raro. Julio De Vido es quien no puede explicar este asunto de la burguesía nacional, más que poniéndose él del otro lado del mostrador. Pero, eso es un asunto, si se quiere, menor. En términos políticos el kirchnerismo volvió a juntarse, a contenerse, en momentos donde cundía el desaliento. Pero es algo más general, cunde el desaliento por la dirigencia política. Fenómeno -así, además, podemos volver a España- que tiene mundo.
Remite a especificidades nacionales, pero a la principal, exclusivamente nacional, se la aborda, para hablar de los ánimos políticos, poco. Es el crecimiento económico, radicado en la base social principal del kirchnerismo -la clase media baja hoy en ascenso- el que contragolpea, también, las pasiones políticas. Otorga cierta licencia social a la indiferencia. Y ocurre, en simultáneo, un fenómeno similar a España. Grandes peleas políticas, los medios sacados, operando, un grupo reducidísimo de Indignados, y las grandes mayorías, más bien indiferentes, esperando que pase la malaria, puteando "a la política". Sobre este clima se estatiza YPF. Adorna, estas movidas, este clima. De apabullante victoria ideològica. De desmesurado entusiasmo. De desmesurada rabia. De extendida indiferencia. Un clima político raro. Muy español. Con la diferencia de que acá tenemos el mejor gobierno de la historia. Aún con sus defectos, sus desmesuras, aún con todo eso, es, para quien esto escribe, el mejor gobierno de la historia. Buenas noches, conchudos.
El escenario político se enrareció, por decirlo de alguna manera. Se pone, el escenario, movedizo: nadie sabe si es una amenaza (falsa) de bomba, si es parte del espectáculo, si es un chiste, si se cae todo, pero todos saben que algo, importante, pasa. Tiempos K. No se agota la capacidad de sorpresa. De pronto, pasa esto. "Esto" que es que hay tanto para decir, que se dice tanto en tantos lados, que no quedan costados, laterales por donde entrarle. Nada que agregar. Está, mis amores, todo dicho. Todo escrito, desde hace un tiempo, en relación a YPF. Es, quizás, la medida de política económica más importante de la etapa. Huella imborrable del segundo mandato de Cristina, que a la vez, recién empieza. El kirchnerismo estaba, hasta ayer, hasta las cuerdas. Y tipos como yo, por ejemplo, dudaban de la capacidad de comprensión de estas dificultades. Y sencillamente, Cristina dio vuelta el tablero. Cambió todo. Durante unos días la discusión pública -siempre apasionada y estruendosa, como es en argentina, como a mí me gusta- será puramente ideológica. Última trinchera de los contendientes que valen. Y esa discusión, en la costa ideológica donde yo me ubico, la ganamos, fácil incluso, perdón por la soberbia, pero creería que hay un amplio consenso de que, puesta en ese escenario, el ideológico, la discusión se gana. Fácil. Si es que no está ya ganada.
Buenas noches.
Los quiero a todos. Putos.