El único calentamiento global causado por el hombre, que no es verso, es el de la chica con la que salgo. Y el hombre, creo que solamente, soy yo. Pero nunca se sabe. No hay evidencia científica de que no te metan los cuernos. Por lo menos no hay evidencia científica que en el ámbito forense no deje lugar a ninguna duda. El que busca, detective de los celos, siempre encuentra.
Le debo a un viejo periodista la enseñanza sobre los perros y las ciudades. Mirar el comportamiento de los perros es un registro sociológico. Sirve para narrar hechos naturales, niveles de pobreza y abandono y una atmósfera sobre la crueldad de la desigualdad social. Ponele.
Debería ser Enrique Meyer, ministro de feriados y duelos varios, el vocero ante las tragedias.
Barqueanos largos del Eco-Bussines, incluso gente deshonesta en una proporcional tolerable saben que hay un error dentro de esa gran farsa educativa que es la industria laboral de la ecología que jamás se debe cometer y es querer tener el espacio, dentro de los medios de comunicación, propio. Saltearse las mediaciones que lo legitiman. Eso le pasó, por caso, a Susanti Pancho cuando tuvo su dosis de clarinismo estricto. Pero es otro tema, otra ateria de trabajo, otro bussines del amplio campo de la industria de la conciencia.
Un ejemplo de lo que digo: en Paraná había, hay, un chanta de estos de la ecología que armó lo que llamó Eco-Clubes, para mentir a los pendejos de la escuela secundaria sobre los efectos del cambio climático y usarlos como fuerza laboral gratuita (el sueño exagerado de cualquier neoliberal salvaje) para el negocio de la basura, financiado, como es natural, por el cagazo del entonces intendente ante el terrorismo ideológico posmoderno. Pronto, hubo de descender a las escuelas primarias y abandonar los adolescentes, pues la estafa ideológica de la ecología requiere de seres con un desarrollo inferior menor a los 10 años, sobre todo si se democratiza el acceso al saber y la participación en capas de clases amplias.
El asunto es que que chantún era licenciado en ciencias de la comunicación, lo cual ya de por sí era sospechoso.Y tenía la cualidad riesgosa del existismo, que se debe beber en dosis moderadas para que los hilos no se deschaven.
Todos lo consultábamos -yo, ciertamente y para mi defensa ante los tribunales eclesiásticos del porvenbir, no- sobre temas del río y el oxímoron del medio ambiente. Hasta que quiso tener su propio programa sobrexpuesto: la radio y la TV, la escritura, naturalmente no. Estos temas son tan bolaceros que no se pueden escribir.
Entonces competía contra nuestro nicho, la publicidad. Pasaba a ser uno más. Y como cualquiera de nosotros que esté en radio y TV y encima no sepa escribir, pasa a ser sospechoso de no saber los temas de los que habla, porque naturalmente no te da el tiempo en el día para estudiarlos.
Al perder el sitial de lo científico, telecataplún. Y una vez caído el hechizo, al igual que en los procesos sociales, de pronto, todo pasa a ser ridículo.
Hoy sobrevive con el nicho de la ecología sin publicidad oficial, con el boludeo de ser instrumento barato del humanismo en los subsidios de las embajadas europeas. Con la inestabilidad del caso. Sus tiempos de gloria fenecieron.
Sobre el boulevard viejo en Santa Fe esperaba el colectivo para ir a Paraná y había un cartel, fotocopiado, que maldecía semióticamente a los excluidos plenos por el maltrato a los caballos en os carritos con los que cirujeaban. Una sensibilidad conectada a lo canino. A la frase idiota de que cuanto más conozco al hombre más quiero mi perro.
Esa ultraderecha del fart west es marginal, por suerte, en la Pampa Húmeda y los puertos, donde solamente existe, pero tiene su despliegue ideológico. Y períodos de una mayor intensidad.
Pero sin salirse del todo de ese registro, el trato a los caninos revela un estado social de situación. He dicho.
Dirán que siempre rompo las pelotas con lo mismo, pero las inundaciones no pueden tapar los baches políticos y financieros del federalismo emparchado. Del centralismo democrático. Donde en el puerto votan según la tele, en la Pampa Húmeda según sus negocios y en el resto del país, para su supervivencia. El resto del país no es una geografía lineal, sino el embudo que es el resultado del centralismo democrático.
Por eso, nuestro Lenin sin horizontes, Scioli, sólo puede actuar como movilero cuando los problemas son reales.
Mientras casi 60 muertos y miles de afectados a otro nivel, producto de la desigualdad social "del modelo" era el saldo de las lluvias, el gobierno nacional y popular pagaba 2.300 millones de dólares de deuda externa y aumentaba los impuestos a través del monotributo. Lo que a priori no está mal, en realidad ni siquiera se aumentan, se actualizan. Pero sobre un sistema impositivo que aún con las correcciones progresistas que hizo el gobierno, es injusto. E, insensatamente, indiscutido, no porque abarque amplios consensos, sino por la cerrazón política a discutirlo en conjunto. Cerrazón política que va más allá del oficialismo, también y con más razón del lado de la oposición, pero que curiosamente también implica el plano académico y comunicacional.
Quizás exista alguna razón táctica para no discutir en conjunto el sistema impositivo, que amerite prestarle atención, no lo sé.
Los pagos de la deuda eran previsibles y a la vez están sujetos a variables muy complejas. Acá se explica una parte, recomiendo de paso el blog El Magma. El Licenciado Baleno y su escritura minimalista tiene una densidad conceptual y razonada distintiva.
Volvamos al gobierno nacional, a Cristina.
También, hizo anuncios para los más pobres "por única vez" -hay que volver de ahí sin una fecha religiosa o prototípica, como navidad o año nuevo... se verá si la tragedia opera en esa direccionalidad subjetiva sobre los beneficiarios- evidenciando que no tienen muy claro que, aún con el rescatable matiz de las políticas sociales, en los sectores populares se vive para la mierda, pero esas medidas están lejísimos de aquel estúpido dicho de Abal Medina cuando ocurrían los saqueos de hace tres meses para los cuales la única medida política fue la represión penal y legal y la destitución del intendente de Bariloche: "hay quienes quieren arruinar este momento maravilloso que vive la Argentina". Pero es el gobierno que creó los mecanismos o afinó y expandió los existentes para volcar guita de manera inmediata sobre los sectores populares. Un balance debe necesariamente incluir la región sudamericana y las posibilidades políticas dentro de la globalización. La concha de la lora. Se complejiza demasiado cuando se afina el lápiz. Los sueños y las condiciones de posibilidad para lograrlos. La vieja dialéctica cobra así relevancia sorda, quizás como refugio científico, no lo sé.
Una hipótesis.
Dos tendencias contrapuestas, conviven. Falta una definición antes de que el hechizo se rompa y se puede ex-puesta la contradicción. Que por primera vez en mucho tiempo, desde Perón probablemente, incluye la contradicción al interior del movimiento político que gobierna el país. Antes era pura y exclusivamente la represión y el asesinato.
Le debo a un viejo periodista la enseñanza sobre los perros y las ciudades. Mirar el comportamiento de los perros es un registro sociológico. Sirve para narrar hechos naturales, niveles de pobreza y abandono y una atmósfera sobre la crueldad de la desigualdad social. Ponele.
Debería ser Enrique Meyer, ministro de feriados y duelos varios, el vocero ante las tragedias.
Barqueanos largos del Eco-Bussines, incluso gente deshonesta en una proporcional tolerable saben que hay un error dentro de esa gran farsa educativa que es la industria laboral de la ecología que jamás se debe cometer y es querer tener el espacio, dentro de los medios de comunicación, propio. Saltearse las mediaciones que lo legitiman. Eso le pasó, por caso, a Susanti Pancho cuando tuvo su dosis de clarinismo estricto. Pero es otro tema, otra ateria de trabajo, otro bussines del amplio campo de la industria de la conciencia.
Un ejemplo de lo que digo: en Paraná había, hay, un chanta de estos de la ecología que armó lo que llamó Eco-Clubes, para mentir a los pendejos de la escuela secundaria sobre los efectos del cambio climático y usarlos como fuerza laboral gratuita (el sueño exagerado de cualquier neoliberal salvaje) para el negocio de la basura, financiado, como es natural, por el cagazo del entonces intendente ante el terrorismo ideológico posmoderno. Pronto, hubo de descender a las escuelas primarias y abandonar los adolescentes, pues la estafa ideológica de la ecología requiere de seres con un desarrollo inferior menor a los 10 años, sobre todo si se democratiza el acceso al saber y la participación en capas de clases amplias.
El asunto es que que chantún era licenciado en ciencias de la comunicación, lo cual ya de por sí era sospechoso.Y tenía la cualidad riesgosa del existismo, que se debe beber en dosis moderadas para que los hilos no se deschaven.
Todos lo consultábamos -yo, ciertamente y para mi defensa ante los tribunales eclesiásticos del porvenbir, no- sobre temas del río y el oxímoron del medio ambiente. Hasta que quiso tener su propio programa sobrexpuesto: la radio y la TV, la escritura, naturalmente no. Estos temas son tan bolaceros que no se pueden escribir.
Entonces competía contra nuestro nicho, la publicidad. Pasaba a ser uno más. Y como cualquiera de nosotros que esté en radio y TV y encima no sepa escribir, pasa a ser sospechoso de no saber los temas de los que habla, porque naturalmente no te da el tiempo en el día para estudiarlos.
Al perder el sitial de lo científico, telecataplún. Y una vez caído el hechizo, al igual que en los procesos sociales, de pronto, todo pasa a ser ridículo.
Hoy sobrevive con el nicho de la ecología sin publicidad oficial, con el boludeo de ser instrumento barato del humanismo en los subsidios de las embajadas europeas. Con la inestabilidad del caso. Sus tiempos de gloria fenecieron.
Sobre el boulevard viejo en Santa Fe esperaba el colectivo para ir a Paraná y había un cartel, fotocopiado, que maldecía semióticamente a los excluidos plenos por el maltrato a los caballos en os carritos con los que cirujeaban. Una sensibilidad conectada a lo canino. A la frase idiota de que cuanto más conozco al hombre más quiero mi perro.
Esa ultraderecha del fart west es marginal, por suerte, en la Pampa Húmeda y los puertos, donde solamente existe, pero tiene su despliegue ideológico. Y períodos de una mayor intensidad.
Pero sin salirse del todo de ese registro, el trato a los caninos revela un estado social de situación. He dicho.
Dirán que siempre rompo las pelotas con lo mismo, pero las inundaciones no pueden tapar los baches políticos y financieros del federalismo emparchado. Del centralismo democrático. Donde en el puerto votan según la tele, en la Pampa Húmeda según sus negocios y en el resto del país, para su supervivencia. El resto del país no es una geografía lineal, sino el embudo que es el resultado del centralismo democrático.
Por eso, nuestro Lenin sin horizontes, Scioli, sólo puede actuar como movilero cuando los problemas son reales.
Mientras casi 60 muertos y miles de afectados a otro nivel, producto de la desigualdad social "del modelo" era el saldo de las lluvias, el gobierno nacional y popular pagaba 2.300 millones de dólares de deuda externa y aumentaba los impuestos a través del monotributo. Lo que a priori no está mal, en realidad ni siquiera se aumentan, se actualizan. Pero sobre un sistema impositivo que aún con las correcciones progresistas que hizo el gobierno, es injusto. E, insensatamente, indiscutido, no porque abarque amplios consensos, sino por la cerrazón política a discutirlo en conjunto. Cerrazón política que va más allá del oficialismo, también y con más razón del lado de la oposición, pero que curiosamente también implica el plano académico y comunicacional.
Quizás exista alguna razón táctica para no discutir en conjunto el sistema impositivo, que amerite prestarle atención, no lo sé.
Los pagos de la deuda eran previsibles y a la vez están sujetos a variables muy complejas. Acá se explica una parte, recomiendo de paso el blog El Magma. El Licenciado Baleno y su escritura minimalista tiene una densidad conceptual y razonada distintiva.
Volvamos al gobierno nacional, a Cristina.
También, hizo anuncios para los más pobres "por única vez" -hay que volver de ahí sin una fecha religiosa o prototípica, como navidad o año nuevo... se verá si la tragedia opera en esa direccionalidad subjetiva sobre los beneficiarios- evidenciando que no tienen muy claro que, aún con el rescatable matiz de las políticas sociales, en los sectores populares se vive para la mierda, pero esas medidas están lejísimos de aquel estúpido dicho de Abal Medina cuando ocurrían los saqueos de hace tres meses para los cuales la única medida política fue la represión penal y legal y la destitución del intendente de Bariloche: "hay quienes quieren arruinar este momento maravilloso que vive la Argentina". Pero es el gobierno que creó los mecanismos o afinó y expandió los existentes para volcar guita de manera inmediata sobre los sectores populares. Un balance debe necesariamente incluir la región sudamericana y las posibilidades políticas dentro de la globalización. La concha de la lora. Se complejiza demasiado cuando se afina el lápiz. Los sueños y las condiciones de posibilidad para lograrlos. La vieja dialéctica cobra así relevancia sorda, quizás como refugio científico, no lo sé.
Una hipótesis.
Dos tendencias contrapuestas, conviven. Falta una definición antes de que el hechizo se rompa y se puede ex-puesta la contradicción. Que por primera vez en mucho tiempo, desde Perón probablemente, incluye la contradicción al interior del movimiento político que gobierna el país. Antes era pura y exclusivamente la represión y el asesinato.