domingo, marzo 14, 2010

La marcha de 6,7,8

Me hubiera gustado ir al acto del Chaco, y al de Ferro el jueves, y me hubiera gustado ir al encuentro de 6,7,8 el viernes. No pude. Vivo en Santa Fe y este mes no tengo plata.
Está pasando algo interesante. Hay un hilo conductor en estas tres movilizaciones. En Chaco, Kirchner reasume la presidencia del PJ, llama a discutir la coparticipación federal, convoca a los que se fueron del PJ (a mi modesto entender: un resultante del análisis de porqué perdieron las elecciones en Buenos Aires y cuál es la estrategia a desplegar en el Senado) y sobretodo, habla de "los gobernadores, intendentes" los acaricia un poquito (algo que no hizo hasta el año 2006, sus mejores años, dicho sea de paso) y llama a un "trasvasamiento generacional". En la liturgia peronista eso quiere decir que para gobernar "hasta el 2020" se abrirá el juego y se retirarán algunos.
Un dirigente peronista débil es de libro que llama al "trasvasamiento generacional" como lo hacen quienes quieren derrotar a dirigentes más viejos y revalidados.
En Ferro casi ni escuché el discurso. Excepto el final. Estaba Moyano, secretario general de la CGT y mencionó a Pérsico -el gran convocante- y a Depetri, que aunque no tiene tantos militantes como el Evita, tiene el valor de estar dentro de la CTA.
En Chacho faltaba Felipe Solá y Alberto Fernández.
En Ferro faltaban las Liebres del Sur, y los monotributistas Miguel Bonasso y etc.
Somos menos.
La convocatoria a través de Facebook y 6,7,8 es novedosa por donde se la mire. Es la primer convocatoria de este tipo. Apela a otras clases sociales y tradiciones políticas, pero no son, digamos, gorilas ni clasistas. No es poca cosa, tratándose de Facebook.
Ningún programa de televisión está en condiciones de convocar, políticamente, y en solitario, a esa cantidad de gente, prácticamente sin difusión y sin soportes orgánicos -por caso, la Cadena Nacional de Medios Privados, convocaba desde la homogeneidad del discurso en la pluralidad de soportes comunicacionales, sustentatos por la Mesa de Enlace, es decir, la oligarquía organizada, junto a las principales multinacionales de exportación primaria; no es poca cosa-.
El viernes me enteré de esa movilización.
No es raro: vivo a 600 kilómetros, y últimamente, ni salgo de mi casa.
Supongo que el acto del Chaco interpela principalmente a la estructura más organizada que tiene el kirchnerismo: el partido justicialista de todo el país menos la Capital Federal, y la CGT.
Y el acto de Ferro, interpela a los movimientos sociales, pero más que interpelarlos, les da jerarquía, mística y entusiasmo, algo que en el Evita, sobra. El Movimiento Evita -donde tengo varios amigos, y un par de personas de mis pagos entrerrianos que directamente me detestan, para variar- es una experiencia interesante. Con trabajo barrial, villero, se mezclan muchos jóvenes universitarios, minas que en belleza le pueden competir y ganar a la Franja Morada de Abogacía, y mucha mística, que mezcla y cruza tradiciones y aporta una percepción cultural muy propia, novedosa. Los colores negros y rojos, la cara de la evita montonera, el Che, y Peter Capusotto y también, 6,7,8. Seguramente leen el blog de Eva y Un Día Peronista, y linkean en facebook las notas de Miradas al Sur.
Es muy probable que buena parte de la gente que fue a la convocatoria de 6,7,8 sean como mi vieja: creo que en su vida votó por un peronista, pero seguramente vote por Cristina a la reelección. Y mira 6,7,8 y Duro de Domar, no mira a TNmbaun ni a Morales Solá, sino a Santo Biasatti porque en Paraná el noticiero local lo cortan con el noticiero de la tonta de María Laura Santillán. Es algo molesto, pero bue, las cosas que trae la concentración de medios.
Nunca militó en ningún partido político, fue antimenemista y votó por la Alianza y después por Carrió.
No votaría por Reutemann aunque le parece el político más lindo, en franca competendia con Daniel Filmus y Amado Bouduo (esa fue la conversación entre la mamá de mi ex pequeña y mi vieja un domingo).
Probablemente, mi hermano menos, Eugenio, hubiese ido. (Ya me lo confirmará, dado que está subcripto por mail a estas líneas). Apunto de recibirse de abogado -adrede, para que resalte mi título de Perito Mercantil- lee mucho y siempre consideró, hasta hace poco, que Perón fue lo peor que le pasó al país. Y en el 2007 votó, claro, por Pino Solanas. Pero cuando no pudo cruzar el túnel para ir a la facultad de derecho porque los insoportables patrones agrarios lo tenían cortado, cambió. No fue por eso, claro, sino más bien porque a Cristina la cuestionaban con violencia, odio, ataques viscerales por lo que hizo bien, no por lo que es cuestionable. Ahora, Eugenio, está afiliado al Partido Justicialista.
Si viviera en Bs As, iría.
Hubiese ido mi hermano Joaquín, que ahora retomó la carrera de Trabajo Social. Cuando Kirchner arrancaba, me la pasaba discutiendo porque él estaba en el Partido Obrero. Ahora milita en el PJ con el Presidente del partido, José Cáceres.
Quizás hubiese ido mi amiga Victoria, que mira Lost, Dr House, va a fiestas electrónicas con éxtasis y cuando hace varios años festejó sus 15 la fiesta fue en el Club Social (una marca de distinción y respeto al "campo, el ejército y la patria"). Victoria creía que el INDEC era el gran problema nacional, que Chile y Brasil y Uruguay, y que, ay, decía, ése de barba, cómo es que se llama...Lozano, le apuntaba yo. Sí, ése me encanta.
Desde la Ley de medios, mira 6,7,8.
Nunca militó ni se afilió a nada ni fue a ninguna marcha, y cuando yo le hablo de política me dice que se aburre. Ayer me llamó para preguntarme si iba a Bs As a la marcha, porque en ese caso, ella quería ir.
Ni Victoria ni mi vieja leyeron el post -donde fui exonerado del Comité Revolucionario Ortodoxo- que hice sobre 6,7,8 (que me da fiaca buscar para linkear).
Mis amigos que sí lo leyeron, no estuvieron, en general, de acuerdo, pero más bien se cagaron de risa.

Ningún partido político está en condiciones de interpelar al trabajador municipal de la basura, a mis dos disímiles hermanos, a mi vieja, a Victoria, a mí, a José Cáceres y José Iparraguirre, y a mís amigos Mario Sarmiento y Juanjo Albornóz.


Para variar, no dije nada profundo, y ya escribí una bocha. Siendo las 22,36 este cuerpito recién bañado y con un toque de vino blanco (barato,  mi tarjeta de débito me mira asustada, corre a los gritos cada vez que me le acerco)  saldrá de copas al bar que aquí a la vuelta han abierto, donde ayer, el pescador, anduvo de suerte. Esperemos que la racha continúe.