lunes, noviembre 21, 2011

De dioses, hombrecitos y policías.



Estoy gratamente sorprendido. En Página 12 de ayer, en la contratapa, José Pablo Feinman no le da vueltas al asunto: fue López Jordán el que asesinó a Urquiza. 
En Entre Ríos, decirlo así -como lo decíamos en el Grupo López Jordán- es para quilombos. Últimamente, las aguas se habían calmado un poco. Entre otras cosas, porque el menemismo -Busti en Entre Ríos- ya no necesitaba hacer la gran Pacho.
Pacho, el amigo de todos, venía de ser, consecuentemente, alfonsinista. Pacho nunca cambió sus ideas radicalmente, lo que cambiaban eran los gobiernos que él integraba. Con lo que, bueno, había una línea de continuidad en ser siempre oficialista. Y respetuoso del mitrismo. Y de los federales. Y de los portuarios. Y de los Santiagueños. Y de los paraguayos. Y de los yanquis. Después de todo, se trata de historia, no de política. Ahora, le dan a Pacho la posibilidad de auto revisionarse históricamente.  Hay algo de maldad en el asunto. El premio -perdón que me ría- Colorado Ramos. Entregado por Pacho. Dosis de revisionismo inyectable, para efecto rápido.
Las culturas de élites siempre tuvieron, en la historia argentina, el tino de quedarse con los restos de lo que valía. El caso de Miguel Hernández. La conveniente parte de Urquiza, del Urquiza de la traición. El Hernández de la derrota. El Perón de la vuelta. Todavía, no el Rosas del orden y la cruza, porque sigue siendo revulsivo. Pero, Dorrego, Dorrego total se murió. Lo mataron.
La historia según los buenos y malos, sin la complejidad de un Colorado Ramos, pone a Roca en el panteón de los malos. Sin beneficio de inventario. Dorrego y quienes tuvieron la oportunidad de ser masacrados antes de entrar en las complejidades de la historia. Alguna mujer, valiente y honrada en lo posible, porque la historia la hacen los pueblos. No vaya usted a creer que según nuestras categorías contemporáneas San Martín era misógino y un cacho pedófilo.
La historia de Billiken, pero escrito en un manual para estudios primarios, mediados de siglo pasado, se rehace. Es la tentación de quienes necesitan darse una razón profunda. Legítima, válida, parte del campo político.
Una pena que la tentación por las ideas federales no llegue a plasmarse en los hechos.
En Santiago del Estero, en Formosa, en Jujuy, en el mismo norte entrerriano, donde López Jordán sublevó las tropas que iban a combatir contra el Paraguay, no se enteran del "desarrollo" (perdón por la chicana) de las ideas revisionistas. Usadas, ahora, para decorar boludos.
López Jordán se quedó solo. Había renunciado a sus cargos públicos. Las ideas federales estaban ahogadas. Por la traición de Urquiza, sí. Pero. No se puede pasar de largo cuestiones económicas, sociales y culturales que asolaban la historia, la condicionaban, como siempre pasa. Es, el asesinato de Urquiza (ni una lágrima vierto al poner la palabra asesinato: Urquiza era un carnicero) un noble acto de impotencia política. Por eso a López Jordán no se lo va a tener en el panteón de los buenos. Resulta, todavía, muy revulsivo. Las élites culturales dominantes -donde ahora, al parecer, hay un lugar para Pepe Rosa. Siempre lo hubo pero en las élites periféricas, junto a toda su camada de sus inicios litoraleños. Después de todo, pertenecían a las élites litoraleñas. Federales, nacionalistas y antiportuarias. Ahora, se lo apropian para darse lustre en el puerto. Ironías de la historia. Nada nuevo, por otra parte- piensan, ahora, en clave de integración. Ese pensamiento es lateral, pero cercano, al partido federal.
Hernán Brienza es mi amigo (se va a enojar cuando lea ésto, y bue: no hay que andar cuidadoso en estas cosas), un gran escritor y un hombre que se interroga. Chumbita uno de los mejores historiadores argentinos. Me da cierta cosa que participen de un juego vulgar. De premios, ja, es para reírse toda la tarde, Colorado Ramos y Pepe Rosa. En algo presidido por Pacho. Ramos y Rosa tienen en común eso de que sus últimos años de vida y política, son perfectamente olvidables. Ahora tendrán un instituto del olvido. Llamado revisionismo histórico. Pacho no tiene nada olvidable, porque no tiene nada reivindicable. Quizás sus libros. Pero no son sus libros los que se ponen al frente del comisariado ideológico, para cuidar la memoria de Rosa y Ramos, para perfecccionar su memoria. Es su cuerpo. El mismo cuerpo itinerante y vulgar que, con todo su esplendor y elegancia, sortea los conflictos reales de la política. Bah, excepto cuando fue candidato a legislador por el menemismo. 2% partido Justicialista de la Capital. Ciudad Autónoma. Ja.
La invalorable participación de un sobrino de Jauretche. Todo muy divertido. Podrían haber llamado, si es que lo conocen, al hijo de José María Rosa. Tiene un gran mérito como historiador. Recopilar cartas originales de los inicios de Forja y publicarlas de manera independiente. Maldición eterna para él. La historia, no debe ser contada en su complejidad, con sus fuentes, con sus cosas, digamos, humanas. En la historia hay buenos y malos. Zonceras y pavotes. Discusiones de salón, donde Pacho destaca.
No hay puñales. Ni la sangre de Urquiza, en una ventana, cosas ridículas que se le ocurren a la secretaría de cultura de Concepción. Departamento entrerriano donde usted, señora, puede visitar el palacio de San José.  Ninguno de los guías turísticos le dirá que ahí, en ese departamento entrerriano, se fundó la patria y se declaró la independencia.
Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¿No fue en Tucumán, no festejamos el Bicentenario?
No, señora.
Pero no hace falta discutirlo con Fuerza Bruta.
Ni leer a Ramos.  O a Rosa.
No hace falta explicar, asuntos menores, como éste del Bicentenario. A contramano de la memoria de Rosa. De Ramos.
Ironías de la historia.
En los billetes de 20 pesos.
En el último beso, antes de pelearnos, a una novia que filmada un documental a medida, en los años menemistas, para Busti. Busti había repatriado los restos de López Jordán. Y cuando se hizo menemista, los volvió a repatriar.
Menem fue más original. Creó un billete con la figura de Rosas.
Es todo muy divertido.
Revisionismo, corazón.
Sin polémicas inútiles. Para qué, gente que está en los grandes temas. Ja. El Club de la Buena Onda.
Rosa y Ramos, bailando en este carnaval.