domingo, noviembre 20, 2011

Los héroes son de mentira.




"La influencia artística de la República Popular China en la poesía del último Juanele Ortíz" es el nombre de la conferencia que voy a dar (están todos invitados) en la Biblioteca Nacional. Este sábado, 23hs, hay que estar puntual, dura dos horas y media y es con cupo.

No, obviamente, es mentira. Pero decime sino pensaste que soy un grandísimo pajero. Lo soy. Pero no tanto. No me imagino a las chicas arrojando corpiños en la puerta de la Biblioteca Nacional -nunca entré, además. Ni sé dónde queda. Sé que es en Recoleta (creo) pero no sé dónde queda- para escuchar una conferencia sobre Juanele. Ahora, una cosa. Estuve todo el almuerzo de hoy explicándole mi punto de vista a un gran amigo, sobre la influencia china en Juanele. Él es porteño y espera una cierta originalidad entrerriana. O litoraleña. Con Víctor Taricco, también, hablaba de eso, noches atrás. Y hace poquito con alguien más, no recuerdo quién. Debe ser Martín Rodríguez, pero no,  porque ahora que, siempre según él, claro, es Guillermo Francella en Casados con Hijos, lo veo poco. Bueno, no importa. El asunto es que nos juntábamos en la costanera, frente a los camalotes truchos del Río de la Plata y me fui caminando. Son dos horas de camino. Y me obsesioné con eso de china; ojo, hay algunos puntos de la realidad que apoyan mi planteo. Hablando de casados con hijos, fui a un asado en Rosario, cuna de la bandera, candombe de la envidia, con viejos amigos que hace mucho no veía: me sentí en medio de Asados con Hijos.
 Pero a medida que iba caminando, tomaba más consistencia. Cuando llegué a avenida Alem, cerca de la costanera, ya me había convencido a mí mismo. Después, por esa capacidad que se adquiere en los divorcios, la conté, a mi teoría, con una convicción conmovedora. Juro que hasta yo me la creí. El otro forro de Ricardo me tiró tres cosas razonables y me derrumbó, a la mierda, la teoría. La puta madre. Y yo pensaba que eras mi amigo.
-Notaste que China tenía más influencia, Lucas, en los escritores que nombraste, saquemos lo de Juanele, ése es un bolazo tuyo, pero en el resto, es cierto. Mediados del siglo pasado. ¿Y ahora? China es el mundo que viene.

Buen punto. Le dije, eso, "buen punto", con toda mi serena y paciente humildad: tu idea es tan buena que debió ser mía.
La cruel dictadura china tiene una gran virtud de gobierno: el corto plazo. O sea, desembarazarse, en nombre de Mao, de Mao. Así creció China. Al palo con un desarrollismo industrial. Y manejo, más que cruel, de su dictadura.
Es la locomotora financiera del mundo. Con frecuencia, se la trata de "locomotora de la economía mundial". Las pelotas. China e India, Chindia, y en general los países de altísima explotación laboral, el caso del Brasil, por ejemplo, con Lula, sobre todo, o Rusia o Sudáfrica o los "tigres asiáticos" venden porquerías ensambladas a los países más "desarrollados" de occidente porque éstos se desdesarrollan. Llevan sus fábricas de ensamblaje a esos países de mierda -también le llevan premios a los presidentes; la categoría de estadista, por ejemplo, se reparte a granel- y se quedan con las patentes, el precio final, el conocimiento y, en fin, todos los componentes financieros de un cepillo de dientes. Su cepillo de dientes, si sus componentes financieros provocaran caries, oh, qué sería de los cepillos de dientes. Hice mal la oración. No importa. Se entiende. China entiende este juego. Muy bien. Demasiado bien. La crisis política que desató la aventura militar yanqui le llegó muy de pronto. Dentro de diez años tenía agarrados de las bolas a los alemanes y franceses. Ahora los tiene, a los alemanes, pero no tanto como para patear el tablero. En Página 12, su columnista de internacionales puso que (me da fiaca buscar la nota, fue hace un par de domingos) Europa ajusta mientras que Kirchner, Lula y....OBAMA, hacen medidas procíclicas. Perdón. Nunca me he reído tanto.
China entendió el punto. El criminal de guerra, presidente de Irak, Libia, Afganistán, Colombia, Siria y el campo de concentración de Guantánamo, emite. Es el emitidor de turno. Bah, en realidad, en la teocracia yanqui, los presidentes son como una especie de rey en España: están para hacer lobby de los vueltos, coimear legisladores, afanar un cacho y convalidar que la maquinaria bélica monetaria, haga y deshaga. La maquinaria bélica industrial está dejando primacía, tras el empantanamiento militar en medio oriente, a la maquinaria monetaria. Bélica monetaria.
Por cierto, la comunicación en ésto juega, como siempre, un rol subalterno. Cualquier doctorado con honores en deportea te discute lo contrario. Yo, que apenas soy perito mercantil, le creo a Carlitos cuando explicaba lo del fetichismo de la mercancía. Tiempos, donde vivió Marx, donde el único multimedios era la iglesia católica. Fea quedó, señorita, la oración. El punto es que China es una mierda. No, muy duro, perdón. China es desarrolista industrial internamente, locomotora (líder de los vagones, digamos) financiera del "mundo", para afuera.
Ahora, China no tiene una tradición carnicera, nazi, asesina, como toda la clase política de, por ejemplo, Bélgica o Noruega. Los efectos de la política china en África, sus comportamientos, si se los compara con los de Suecia hace tres generaciones, mámma mía. Obviamente, para las sensibilidades pelotudas de la nueva derecha reaccionaria (el osopandismo, más que nada: corriente anti liberal integrista que crece junto con los partidos por la piratería y otras cosas adolescentes de chicos que dejaron la Play 3. Capaz que si sale la Play 4 se calman, no sé).
En mi formación política, principalmente el punto de la cosmovisión sobre China (adonde nunca fui. China es, en ese sentido, como la Biblioteca Nacional: un lugar del que todos hablan pero nadie conoce) es muy importante esta canción de Sergio Denis.



Al lado de mi casa, de la casa de mi vieja, en Paraná, aún vive, envejecida, una enfermera arrugada. Cuando yo era un pibe, iba a sus cumpleaños. El marido, un médico ya entonces retirado, era un viejo muy divertido. Pero ella se aburría de ese matrimonio. Entonces, bailaba. Esta canción. Sobre todo. Y me quedó marcada. Junto con otras de Juan Ramón. Yo le explicaba, a la señora, cómo era la India. Tenía unos 10 años y sabía mucho sobre la India. Nunca fui a la India. Mi mundo, a los diez años, llegaba hasta el supermercado, lejísimos, Los Hermanitos, se llamaba. Quedaba a unas tres cuadras, pero para mí, ir con mi abuela al supermercado, era una aventura. Nos peleábamos, con mis 5 hermanos, por quién la acompañaba. Pero sabía mucho sobre la India. Porque había libros, para chicos, sobre la India. Y muchas novelas. Los clásicos autores franceses e ingleses, porque India fue colonia. Yo soy de la generación de los que saben sobre la India. Soy de la generación que dan el asiento a los mayores y callan si un cura abusa de un niño. Yo cantaba que la vida no me alcanza, con la voz desafinada (ya tenía esta voz de pájaro acogotado) a mis diez años. Conmovedor. Sí, pelotudos, yo tuve infancia. Alguna vez fui un chico tierno. China era un misterio. Tangencial en Julio Verne. Da para dudar de la existencia de China si Julio Verne la desdeña. Posta. En las enciclopedias (soy del tiempo de las enciclopedias, de los mapas, de las cartulinas,de las rodilleras, de las pelotas número 5. Hay una foto de mi madre sentada con mi abuelo y conmigo y dos hermanos, en una plaza de Rosario. Es una foto en color: sacada con una cámara de revelado instantáneo. Gran avance, japonés, según creíamos. En mi barrio se decía que el auto fantástico ya existía, en Japón. Yo no sabía sobre Japón, porque los japoneses siempre estaban en guerra. MacGyver, por algo, los peleaba. OK, GIL, ya sé que no eran japonenes los malos que peleaban a MacGyver sino sucios coreanos del norte infectados de comunismo. Pero eso lo supe después, en ese entonces, además, Lucio, que era mucho más grande que yo, tenía 11, decía que eran japoneses. Y yo le creía. Podía recitar, a quien me lo pidiera, la cantidad de habitantes de India, algo de su historia, el nombre de su moneda, y así, un montón de datos boludos)




En Rosario, tenía una amiguita india, hija del cónsul de la india o algo así. Éramos vecinos. Jugábamos. Quizás fue mi primer amor. No hablaba una palabra en castellano. Yo estaba con ella, siempre cuenta mi vieja la anécdota, cuando en un almacén le pregunté a mi mamá porqué ese señor -un africano, que no hablaba, creíamos, una palabra de castellano- estaba pintado de negro. El señor se dio vuelta, le dijo a mi madre que debía explicarle que él no estaba pintado de negro. Se lo dijo en perfecto castellano.
Esa canción, de Alto Guiso, Embrujo, la cantaba Juan Ramón. La versión de Los Palmeras es menos insoportable. Con el hijo de uno de Los Palmeras, pero ahí ya era grande, fue hace 7 u 9 años, yo trabajaba en un programa de cumbia. Y animaba bailantas.
Es cierto, como dice la Paparazzi, que fui a muchas escuelas. Y que hace rato en Paraná me consideran "polémico". Ahora, si vas a, ja, investigar, lo de que animaba bailantas, no puede faltar. Fueron noches geniales. Obviamente, no lo hacía por plata. Trabaja, nomás, de periodista. Lo hacía para romper las pelotas. Ay, me estoy riendo.
Hablaba, no con efusividad, nada de tarambana, les hablaba, a la gente, con mala onda. Y hacía chistes. La gente se reía. Y bailaba. Y bebía. Y sudaba. Y se alienaba, que es lo que a todos nos gusta, mis amores.

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