viernes, noviembre 25, 2011

Sintonía fina




Pido disculpas, porque creo entender qué quiere decir "sintonía fina" (y apenas creo enteder) y no sé si me gusta del todo. Tampoco sé si sigue la fiesta del subsichurro, pero sí que los sectores y personas que deberían pagar más impuestos, están culturalmente cada vez más lejos de hacerlo. Ahora, hasta se sienten que le dieron algo al estado. Y que, el criterio para la pésima política de subsidios, no sólo continúa vigente, con su pleno sentido regresivo, sino que es, ahora y tras el circo beat del subsichurro, más difícil desmontarlo.
En una compleja y excelente columna de Beatríz Sarlo, se pone bien el foco en la dimensión circense de una tontería por parte de un gobierno que sabe aprender de los errores. No muchos gobiernos, a lo largo de la historia, tienen esa virtud. Y antes que nada: soy lo bastante tonto como para no pensar la variable de que yo vea tontas las genialidades, pero bue, sino te interesa como veo la cosa, no sigas leyendo, pelotudo. Que para vos es gratis y a mí me cuesta esfuerzo, tiempo y dedicación, ser tan tonto.
Sarlo cuenta que con el subsidio de los formoseños, tucumanos y jujeños al plan descansar de los porteños, ella podía comprar un jean de primera marca, un libro, ir a un restorant o varias veces al teatro. Es decir, independientemente de a qué sector social pertenezca, está claro que bajo ningún circuito de derrame (perdón por mentar esta teoría; en la que se cree más de lo que hoy es decible; yo incluido) el dinero del plan descansar a los porteños volvía a los jujeños, tucumanos y formoseños. Puede que algo vuelva a los concesionarios privados y capitales extranjeros que manejan el turismo adentro de Argentina, pero y como cualquier economista serio o cualquier economista mágico va a reconocer, eso no logra ni hacer cosquilla a la pobreza estructural que es causa y efecto de la riqueza estructural. Y no me refiero a los banqueros malos o EL MAL que contamina, desde San Juan, la avenida libertador y otra idioteces de consumo, que se pueden comprar con el plan descansar.
El Plan Descansar alimentó el circuito del consumo de los sectores medios y concentrados en la Pampa Húmeda, como motor de una parte no desdeñable del crecimiento. El Plan Descansar tenía fundamentos serios, que hacen a la regresividad y desigualdad social, y por eso al funcionamiento económico de nuestra sociedad. Una parte del crecimiento del empleo, por ejemplo, tiene que ver con el Plan Descansar: preguntale, sino, a los que venden porquerías en el subte, los que piden monedas en los bares, los cartoneros que recorren el microcentro; toda esa gente morocha, sabe que las cosas están mejor.  El crecimiento no es en sí virtuoso, pero si el modelo dio todo lo que tenía que dar, los que no se subieron al tren, ahora en la etapa de sintonía fina, la tienen jodida.
Los fundamentos por los cuales se otorgaron los Planes Descansar siguen siendo válidos, y el corte entre "los más ricos" y "los que menos tienen" (puesto a criterio de los mismos beneficiados) lamentablemente, no hace al punto.
La energía sigue siendo más cara en Jujuy que en Lugano y no hay ninguna razón ética, política, social, económica, que pueda no bordear la regresividad estructural, para que esto continúe así. Jujuy no puede subsidiar a Lugano, porque sino Lugano se seguirá llenando de jujeños y bolivianos, cuando lo lógico sería, que los bolivianos que huyen del pensamiento mágico y el indigenismo loco de Evo Morales -o sea, su clase trabajadora- emigren a Jujuy y no a Lugano, y que los jujeños no tengan porqué venir a vivir y trabajar a Lugano.
El Plan Descansar muestra la faceta que no se aborda desde ese progresismo que se hace, aclaremos, en nombre del peronismo ortodoxo: resulta que la pobreza estructural no es fruto de la riqueza estructural. Bueno, sí, es fruto de la riqueza estructural. Alimentada por este patrón de crecimiento que comienza a agotarse (y no por defectos del gobierno, al contrario: dio en tiempos récord resultados sociales impresionantes) y sí la sintonía fina es la administración de las cosas dadas, entonces, simplemente, no hay mucho que esperar.
Todos queremos calidad y eficiencia. Yo vivo, cuando voy a la Capital, en Palermo. Se vive como en París con impuestos de Somalía. Pero a mí, a diferencia de París, no se me corta la luz a cada rato, no me asedian los trabajadores (inmigrantes) para incendiarme el auto que no tengo, y la calidad de la gestión de los servicios públicos privatizados, o sea las empresas extranjeras, los países extranjeros a los que se les dio el subsidio de gerenciar el capital público de décadas, es bastante buena. Por poca guita.
Lo lógico sería que pague cuatro o cinco veces más, de modo de subsidiar a las regiones donde reside la pobreza estructural.
Todos queremos gestión y eficiencia, pero en la decodificación de esos conceptos, las trabas burocráticas para el ingreso de productos elaborados, industriales, importados, es mala gestión (Guillermo Moreno). Y buena gestión es la reciente (y de cumplimiento inmediato) "liberación" de toneladas de trigo para la exportación (Julián Domínguez). Que en el diario de Yrigoyen se anuncia como una medida positiva. Falta que digan, corazón "acá tenés el trigo para la liberación". Obviamente, se trata de conservar el sacrosanto superávit fiscal, acomodar la balanza de pagos, para conseguir dólares. Y otra vez lo mismo. Bajar la inflación a través de un aterrizaje, pausado, del crecimiento. Y que el tren vaya más lento. Y al que pregunte, che, loco, ¿y los que quedaron afuera? se les recita lo hecho. Ay, Carmela, en estos días, y por parte de amigos que me conocen desde hace muchos años, cuando planteo ésto (o sea, cuando discuto lo que todos, fuera del estado y su microclima, discuten: ¿hay o no hay ajuste ortodoxo?) me cuentan que se univerzalizaron las jubilaciones y las asignaciones familiares. Buen dato. Yo no lo sabía. Bah, algo sabía. En el caso de las asignaciones el monto total es....y los subsichurros son.....
Yo no sé si las cosas van a seguir así. O sea, si se va a aplicar el conservadurismo que implica la sintonía fina. La administración de la escandalosa desigualdad social. Con masas de excluidos que, bueno, ya no tendrán cómo entrar al vagón de la subsistencia. La historia reciente, la del mismo kirchnerismo, habla de audacia. Yo voy a seguir apostando a la audacia y a la profundización del modelo.
Pero por supuesto, se me prenden todas las alarmas cuando la sintonía fina de la policía buscando dealers de dólares. Corazones, los dealers son....los dealers. Los bancos cada vez ganan más.
¿Que existe la asignación universal por hijo? Maravillosa medida. Pero son 220 pesos, ¿desde cuando nos volvimos tan conservadores de creer que se puede criar un hijo con esa plata por mes; desde que la plana mayor de la delincuencia empresarial hace gala del renunciamiento al marginal (para su economía personal y para los impuestos personales que debería pagar) al subsichurro?
No hay nada fuera del kirchnerismo y uno de los efectos de esto es que la discusión sobre la modalidad del patrón de acumulación de la etapa que se abre se da en estos márgenes y con estos lenguajes. Los sectores que están por la liberación nacional, están ganando. Bah, no hay que ser tan drásticos. Ni exagerados. Pero.  Es obvio que cuando se da la liberación nacional de trigo para exportar, aumenta el pan. Está el subsichurro (para la pampa húmeda) a las harinas, más el leve enfriamiento de la economía, que llevará, quizás, a que no aumenten tanto el pan, los fideos, los consumos, en suma, de los sectores populares. Funes De Rioja, el abogado patronalista hoy al frente de la cámara de empresas concentradas de alimentos, y fuerte partidario de la asignación universal (je), debe estar contento. Debe estar en el listado de cínicos y chupamedias de Renunciamiento Histórico al subsichurro.
Algo debe estar funcionando muy bien en Argentina si Funes de Rioja está contento. Yo, me entristezco un poco.