jueves, febrero 16, 2012

Qué Barbaridad!




"La persistencia de las tácticas", sería el tentador título, que podría adquirir un análisis de coyuntura, en el eventual caso que uno fuera serio. Y desglosado, digamos, en "enamoramiento de las tácticas" de quien mantiene, en buena medida, la mayor capacidad de agenda, la señora presidenta de la Nación, hola Cristina, cómo va todo. Persistencia suicida, por parte de la derecha política. Persistencia rutinaria, tanguera, por parte de la oposición corporativa. Persistencia de la táctica, persistencia rapera, por parte del horizonte social no kirchnerista. La persistencia enamorada del oficialismo se va, también, adaptando con medidas distintas -menos dramáticas que sus discursos, convengamos. Menos dramáticas, por decirlo de alguna manera, que mis escritos- pero en las mismas tácticas. Y por esa sóla sinuosidad (la de la realidad), en el aburrido estío, es la única hoja seca que se mueve. Lo otro permanece. Por derechos adquiridos. Pero a nadie le importa. ¿O a quién puede, en el festival de consumo, importarle una reunión del FAP (Frente Anti Peronista) para crear, no sé, digamos, una mesa de análisis del precio de la remolacha? Porque, señora, Liebres del Sur se ha peinado, afeitado, puesto corbata y parece tan aburrido como los mormones conservadores del partido socialista. Siempre concentrados en su internitita. Entre Binner y Giustiniani, y ahora, aunque aún tímido, se asoma Bonfatti, Castoriadis para la canción de los parecidos en TVR (solamente, pues tiene, intelectualmente, menos vuelo que Marsans). El resto, nada. Eso -sí, ese mamarracho, que incluye a Victoria Rodra (Boquitas Pintadas) mostrando su recibo de sueldo; dios mío, si Manuel Puig viera este dramón de folletín aciago no podría parar de reírse- es la oposición. Con faldas y a lo loco. Título de una memorable película de Billy Wilder, una parodia, magistral. Pero requiere, la parodia, un elemento contundente detrás, susceptible de ser, justamente, parodiado. La materia prima remite a una berreteada tan bestial, tan inconmensurablemente aburrida, que ni ahí, pero ni ahí, que da para siquiera tentarse con el exceso de parodiar lo que, por piedad puede llamarse, que sucede.
Después hay dramones-también, algo folletinezcos- de una argentina algo vieja, con YPF y Malvinas, mientras empata Lanús, las putitas posmodernas se pelean en Carlos Paz y las caras amargadas del cable discuten "la megaminería", asunto de focas en San Juan y lobizones en Radio Mitre. Dan ganas de sincerarse y clamar "volvé, Carrió, te perdonamos".  Volvé en faldas y a lo loco.
En la persistencia de las tácticas las denuncias, ese artilugio discursivo trotskista, se repiten sin parar. Cada vez más terminales. Sacadas. Histéricas. Chillonas. Por parte, fundamentalmente, de Clarín. El primo tonto, Perfil, ya no es tomado en serio ni por los fiolos. Son "denuncias" altisonantemente pendejas, para un país que quedó atrás, que ni los denunciadores de la impostura prefieren recordar. País que sólo recuerda y ácidamente el kirchnerismo con ánimos de psicopatear al adversario. Pero también, convengamos, se nos van acabando los chistes.
La persistencia de las tácticas incluye meter todo en la ensaladera del ultra antikirchnerismo o del kirchnerismo. Así, las pocas ventas de "el mal", título de un libro de Miguel Bonasso de aceptable intrascendencia, se debe, según su propio autor, a que el kirchnerismo mandó a ignorarlo. Ni ahí, por caso, de considerar que escribió un libro malo, de título, convengamos, ridículo. ¿Compraría usted, señora, un libro "de denuncia" periodística, de un diputado delibery porteño, sobre "la minería", que se llame, además, "el mal"? No jodamos. Quizás, salirse del género de la autobiografía hagiográfica, para intentar indagar en lo objetivo, haya sido, pobre Bonasso, un desacierto editorial. A tiempo de corregir. Consejito que brindamos, con toda nuestra falta de humildad, que puede tomarse o dejarse. Pero esa paranoia, que incluye descomunales dosis de vanidad, de presuponerse objeto de una orden capaz de abrazar las masas de lectores, bordea, convengamos, lo patético. Hasta Majul, con su consabido analfabetismo funcional, vendió 70 mil ejemplares de un libro de plagios. Del mismo modo que el correcto aumento de los salarios de los diputados, en boca del embajador de la virgen del luján, se torna una conjura (Graham Greene le sacaría lustre) "de Clarín". Con su habitualmente aburrida cara de nada lo dice Julián Domínguez, viejo luchador por la libertad de expresión. Y pasa, considerablemente desapercibido, quizás, por la cara de, lo digo, no, mejor no, con que Domínguez dice lo que dice. La cara de boludo que pone, señora. Historia de una cobardía, título de una novela de Graham Greene. Ideal para el verano. En la playa. Esa cursilería que los contadores y abogados llaman "vacaciones". Novela con la cual, si no me equivoco (probablemente sí) debuta el escritor. Más cerca de los setenta, sino, Los Comediantes. Pero el asunto carece de sustancia, de relevancia. ¿Cuánto vale el trabajo de un legislador? Según la señora de rulos, que barre la vereda y consulta al parapsicólogo, no vale nada. Pues los legisladores están continuamente al pedo. La señora de ruleros, sabe. Escucha, por supuesto, a Lanata. Que después de varios años volvió a trabajar. Antes, no se le conocía el modo de sostener una vida fastuosa. Pero valedera. Tonterías. Apelar al bolsillo "por que es la plata de todos" como si, la licencia desde donde se dice, no fuera, también, pública. Y ya que estamos, ilegal. Sostenida por la cobardía progresista de la corte suprema de pollo. Que es la agencia de publicidad de tribunales. Donde Zaffaroni, cada vez que algún delincuente de tribunales comete una tropelía impune demasiado obvia, se manda, para sus periodistas amigos, un Dianacontismo de Necesidad y Urgencia, tipo pedir, "un sistema parlamentario". Y sale la gilada en camión a ocupar micrófonos de movileros diciendo el consabido québarbaridad. Es, el québarbaridad, un género literario. Representativo de la escuela de poesía de vanguardia. Y de la persistencia fastidiosa de las tácticas. Dicho, el québarbaridad, con claridad de vanguardia. Bajo editorial Claridad, el québarbaridad podría remitir a un autor olvidado, de la "denuncia social", del grupo Boedo, tipo Elías Castelnuovo Injustamente olvidado. Desplazado por la enormidad de Arlt. Una especie de "volvé, Carrió, te perdonamos". Castelnuovo -le queda demasiado grande a a la escuela dadaísta del québarbaridad, semejante comparación- fue primero anarquista y luego, se unió al Partido Comunista. Para recalar, cuando irrumpe el peronismo, en la izquierda nacional y popular, acompañando la clase obrera. El peronismo. Sus representaciones. El imaginario que detesta, con entrañable precisión quirúrjica, Sebrelli. Gorila sofisticado que ha sido desplazado, lamentablemente, por la pedantería de posgrado en boca de Beatriz Sarlo. Quizás emblema de este aburrimiento epistolar de verano. Notas de un literato naturalista es una obra de Castelnuovo ideal para el verano de quienes no tienen por costumbre la imbecilidad estanciera de ir a la playa a amontonarse como abejorros. Y gustan del asombro. Y la lejanía. Y las palabras olvidadas. Erráticas, desacompasadas del tiempo que vivimos. Tan harto. Tan lleno, sobreabundante de palabras. Del movimiento literario, persistente tanto como cada vez más irrelevante, del québarbaridad. Escuela de poesía de los agitados movileros matinales.

8 comentarios:

  1. Bueno, que lo hayan desplazado a Sebrelli no es una TAN mala noticia...

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  2. muy buenos, Lucas, este post y el anterior. Los que permanentemente se rasgan las vestiduras huelen feo, saben a hipocresía. Raza de víboras, inextinguibles en este mundo condenado

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  3. Ya tengo un par de bocetos de carteles de campaña, a ver qué le parecen, Carrasco:

    ¡DETENGAN LA CONTAMINACIÓN POR SMOG EN LOS ESPACIOS NATURALES DE PALERMO! - Movimiento Indigenista Soho.

    ¡LAS DIETAS DE LOS DIPUTADOS SUBEN A COSTA DEL DINERO QUE PODRÍAMOS USAR PARA REGALOS DE SAN VALENTÍN!. - Movimiento Pocos Por La Patria.

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  4. Al "hermano tonto de Clarin" lo llamo la página cómica.
    Tengo la mala costumbre de leer todos los titulares de muchos diarios nacionales y dejo para el final al "hermano tonto", sería desopilante si no fuera patético.
    Abrazos Lucas

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  5. A mi también me gusto. Ya se que no es importante, pero quería decirlo. Lo que más me gusta son las breves pero exactas descripciones de la diputada Rodra, por lo menos le meten un poco de onda a la piba.

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  6. Yo creo que la hipocresía mas bien se encuentra en el gobierno nacional actual y su doble discurso. Nos hablan de soberanía, de un supuesto modelo nacional y popular... y por monedas entregan las tierras ricas en minerales a capitalistas extranjeros. Ni hablar de la falsedad sobre la "no represión de la protestasocial" (difícilmente sostenible, tal vez).

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