viernes, junio 22, 2012

sobre 678


Soy calentón, me sentí humillado, Dante Palma creo que fue injusto, conmigo. Con el invitado, llevado para hablar del tema, más cuando...Éramos amigos. Lo hablaré con él. Si es que él quiere.
Tengo aprecio por 678 y en especial por Carlos Barragán y por Diego Gvirtz al que le debo mucho. Gvirtz es el empresario, y quienes lean, incluso desde hace varios años este blog, sabrán que no soy alcahuete de patronales.  Trabajo para el grupo de Szpolski en Radio América, y discuto con él, por ejmplo, lo del espía ruso, y escribo para Crónica, y discuto con ellos, por ejemplo, lo de Jazmín de Grazia.
Probablemente la prensa de derecha quiera hacerme alto, flaco, con mucho pelo y buenos modales: escribo rápido para que lo sepan, no cuenten conmigo. Las discusiones políticas siempre son fuertes. Se trata de pasiones. No cuenten conmigo, tampoco, los que pretendan ridiculizar a Dante Palma. Aún si su pulsión es porque me quieren. Les agradezco de corazón.
Las discusiones políticas...y, a veces, se pega, se golpea, de manera hiriente. Yo lo hago y lo he hecho. Me dolió que me diga borracho al aire, me pareció un golpe bajo. ¿Tengo que aclarar que sí, que soy alcohólico, y que a veces, como hoy, tomo pastillas -recetadas- para no beber, pero que me joden la modulación? Es triste. No me gusta contar estas cosas. Ni justificarme. Pero, qué se yo, ya está.
Ya me he quedado en soledad en otras ocasiones. Pero no voy a traicionar lo que pienso ni ceder a esos valores, poquitos, que respeto y me hacen sentir mejor: la lealtad y el agradecimiento a quienes me dieron una mano. Como en el caso de Diego Gvirtz, para quien, desde diciembre del año pasado, ya no trabajo. No esperen que abone las fieras, no me ofrezcan prestigio los que, en el fondo, me desprecian, a cambio de que hable mal de sus adversarios y quienes son, o fueron, mis amigos. Eso es todo.