lunes, noviembre 26, 2012

Al kirchnerismo le falta un relato.




La moratoria previsional -la universalización, en concreto, de las (bajísimas) jubilaciones- fue decodificada popularmente de una manera hartamente distinta entre "la sociedad" y el gobierno. Fue, no una moratoria producto del "esfuerzo fiscal" como narra el gobierno, sino una demoratoria saldada, en los tiempos en que no creíamos en nada, por el kirchnerismo.
Pocos gobiernos han hecho tanto por la infancia como el kirchnerismo. Sin embargo, nadie le debe nada a este gobierno. ¿Para qué, sino, sirven los gobiernos? ¿Para qué, sino, quisieron ser gobierno?
Calma.
Estas preguntas recorren el drama íntimo de la política, son inevitables. Y poco ayudan las prenociones reconfortantes en la esfera turbia del acontecimiento social.

En Argentina, es más caro morir que nacer. Pero muerto, qué te importa.
En la Argentina K nacés y antes, desde tu gestación, tenés derechos. Incluso, los eventuales padres, tienen derecho a decidir cuándo tener un hijo. Se reparten forros gratis. Y otros métodos anticonceptivos. Con menos euforia desde que no está el gran Ginés González García.
Luego vino la narcohonesta Graciela Ocaña, hoy diputada por Colombia.
Y luego, la nada.

Claro que en la narrativa kirchnerista, donde la demoratoria y sus sujetos reales es poco familiar y frecuente - la constante recurrencia a las estadísticas narra esta laguna: funcionarios ricos, ciudadanos pobres. Funcionarios incluso con discurso y accionar progresista (el más progresista, en el sentido peronista del término, de la historia. O si se prefiere, de los últimos 60 años) pero con escasísimo sino nulo contacto familiar, de amistad o pareja con trabajadores, jubilados, desocupados, jóvenes pobres. Ese bache epistemológico se cubre con la magia errante de las estadísticas (y no es lo único elemento del pequeño burgués que leyó en los 60 la revolución cubana: las cadenas nacionales, que en paz descansen, y la ex negativa de los funcionarios a hablar con la prensa, tenía su raíz ahí. Pero esto es kirchnerismo, aprende y corrige sobre la marcha pero jamás lo va a decir. Y lo bien que hace). Para fascinación de un público propio. Por eso, la estatización de la ANSES, que sí es conceptualmente más importante, ocupa un lugar primordial, por encima de la tangente demoratoria de saldar la deuda concreta de los viejos sin jubilación. Los pesitos todos los meses, señora. En un país donde se declaraba el default social como si nada.
Hoy tenemos una de las coberturas jubilatorias más grandes del continente, pero eso interesa a los que son Miami o sus adyacencias, a la gente de paso, le importa, y paga con votos, la plata que se cobra en bienes materiales y simbólicos mes a mes. Lo que es conceptualmente más importante no es necesariamente literatura, relato. Al kirchnerismo, digamos, le falta un relato. Y menos estadísticas. Menos "realidad", menos comunicación, menos marketing, más de la cosa simple y sencilla de sacar un expediente. Cosas que se hacen cuando hay un relato. Como bien sabe el peronismo. Una narrativa de la responsabilidad, no una épica de me deben algo.
Seguramente esto dicho será pasado por alto si  ooooooooooootra vez uno no dice algo sobre la prensa,  reconfigurado desde la óptica machacona de la ley de medios....que está bien, que hay que hacer cumplir, que estaremos cuando nos necesiten, ponele. Pero eso no es un programa político. Pero eso no es un análisis de situación. Pero eso no es una hoja de ruta estructural. Pero y pero. Sigamos discutiendo. Viene bien. Pero no jodamos con que la secretaría de medios es más importante que la secretaría de transporte por que entonces, paremos el tren, algo anda mal.
Buenas noches, añolottis trolos.