jueves, febrero 07, 2013

Chilotes, go home!

En el puerto más alejado de Chile, donde no se tiene mucha dimensión de lo que va a ocurrir una vez se concluyan las obras entre los gobiernos de ambos países para que Argentina tenga salida al mar del otro lado del globo (las consecuencias de ésto son inenarrables; pero hay mucho boludo suelto diciendo que no hay políticas de estado para el largo plazo) hay un cierto desconcierto por ver unos oficiales del débil e inexperimentado ejército chileno, que son obligados a cantar cosas xenófobas contra Bolivia, y para que no quede muy obvio, también contra Perú. Y para que no queden muy cobardes, le agregan Argentina.
Pero el único drama que considera el ejército inglés en Chile es Bolivia. Reforzado por la predisposición a la payasada del presidente Evo Morales, que recibe empresas privatizadas ya vaciadas y que generan déficit, como sucede acá con el pequebuquebús, con la misma pomposidad, pero allá, en Bolivia, donde Evo Morales vende postales estatales con su cara, esos jolgorios se hacen con la parafernalia vieja del ejército boliviano.
A las razones históricas, entonces, se les agregan componentes de desconfianza ante el nacionalismo popular prolongado (je) y factores étnicos, raciales y religiosos.
En Chile se considera una eventual independencia de Bolivia de Brasil, que por ahora, pese a los esfuerzos, no se ha logrado.
Si Lula fue un hijo de mil puta con Bolivia, Dilma continuó con esas políticas. Con el agravante del golpe en Paraguay, realizado por una conjunción de factores que abarcaron, de manera estratégica, el dejar hacer del Brasil -no por Clarín y Durán Barba, que por lo menos vinieron sobrios- y sostenido como amenaza latente a Bolivia.
Pero como contracara de ésto, como Brasil tuvo que democratizarse un poco por que la política manejada por los militares es muy cara, y había llegado Lula, el liberal prestigioso, retiró las hipótesis de conflicto con argentina, ya debilitadas por el acuerdo Sarney-Alfonsín y sobre todo por Menem-Cardozo, y trasladó su espíritu de imperialismo fracasado a la narcofrontera con Colombia. Donde, además, había más negocios. Que Lula soñó como fundantes del poder brasilero en el mundo y para eso viajó por Africa y Medio Oriente con una irrelevancia chistosa.
Liberar la frontera con Argentina derivaba en el acuerdo de Buenos Aires, firmado por un débil pero estratégico Kirchner y por Lula, lo que luego derivaba en debilitar el Mercosur por la Unasur y el consejo de defensa regional para el asiento brasilero en el concejo dictatorial de la ONU. No se logró. Y los yanquis se cagaron de risa y reabrieron, aún con inestables invasiones en medio oriente que buscaban debilitar a China, la cuarta flota en Sudamérica.
De manera que una hipótesis de conflicto, por parte de la Vieja Inglaterra en el territorio denominado Chile, no es posible por que implica meterse, a la vez, con Brasil. Un país fuerte militarmente por su enorme y racista desigualdad social: le podés bombardear poblaciones civiles y sus cancilleres y generales blancos ni se inmutan.
Que Argentina deje de tener a Chile como hipótesis de conflicto derivó en el desarrollo, inédito, de provincias como San Juan, La Rioja, Mendoza, y en general, de un desarrollo más equitativo, que resultó de cambiar los planes militares.