
¿Ya no hay límites?
¿No es mucho, che?
Para que se entienda: enojados con esta foto no están los kirchneristas (por eso Perfil no la publica) sino los socios de Cobos (por eso Perfil no la publica).
Esto es, cómo decirlo, traición compulsiva.
A ver, al sello de Cobos, lo acaban de echar judicialmente (por pedido de sus socios) del acuerdo Cívico y social, a pesar de mantenerles los candidatos testimoniales (intendentes que estuvieron aliados a Cobos hasta hace 5 minutos) en las listas.
Supongo que como venganza, como pulsión inapresable, Cobos hace esto. Y desmuestra que tiene menos talento político que un rinoceronte.
Porque esto ya es mucho.
No sólo queda pegado a un multimillonario implicado desde hace años en sospechas de delitos graves, no sólo. Sino que, les manda por los diarios una bofetada a sus socios radicales.
Y por si fuera poco, en el afán de conquistar un volúmen de relevancia nacional que le resulta esquivo (solamente porque sus deseos no son la realidad) y de no quedar encapsulado solamente en el territorio mendocino (donde no las tiene tan fácil) y para, a la vez, potenciar ese territorio mendocino, se manda esta.
Quizás en los manuales del Marketing político la jugada sea de una lógica correcta.
El problema es el devenir.
En varias direcciones.
Por un lado, el efecto Aníbal Ibarra (no se puede cagar a todo el mundo, porque un día te quedás solo y sin ningún aliado; como sufrió y sufre en carne propia Ibarra).
Por el otro, el efecto Telerman (un exceso de protagonismo a través de una imagen hueca, logra una saturación donde al menor traspié, quedás en el olvido).
Por otro lado, el efecto Claudio Lozano (cuando no tenés responsabilidades, ni orgánicas, ni militantes, podés decir cualquier gansada, como estar junto a la Mesa de Enlace: pero cuando los factores de poder juegan en serio, te sueltan la mano).
Por otro lado, el efecto Carrió (el deber ser siempre debe tener alguna consistencia con lo que realmente es, porque sino, como sucede con el discurso moralista al que siempre apela la derecha impotente, perdés atributos esenciales para canalizar votos: el atributo de gobernabilidad, sin ir más lejos).
Tres errores, en uno; en esta foto que se suma, a la breve y mezquina trayectoria de Cobos.
Cuando la foto quede, mañana o pasado sin más, en el olvido, y los efectos positivos inmediatos queden, por su propio carácter volátil, en el olvido, los efectos negativos, en cambio, quedarán como sedimentos horadando una imagen construida al calor del oportunismo y de la mano de la oligarquía que, ah, también recibe el mensaje. Claro, contundente, preciso: en este tipo, nadie puede confiar.