
La caída estrepitosa de la ilusión Reutemaaaan, Felipe Solá jugando a Todo o Nada (es candidato a todo, pero seguramente termine siendo candidato a nada), la poco republicana ruptura del Acuerdo Cívico del Club Social de la antinstitucionalista Elisa Carrió y la pequeñez que mostró Pino Solanas boludeando en Europa con su novia treinta años menor, han dejado un cuadro desesperación para el arco opositor.
La recuperación radical bajo la táctica de esconderse en corporaciones o candidatos taquilleros a los que colgar las listas sábanas se esfumó de la espuma comunicacional tan pronto cuando el ex funcionario de De La Rúa especialista en jubilaciones Gerardo Morales, comenzó a hablar en cuanto micrófono le pusieran. Dotado de una capacidad muy creativa de no poder ordenar ni una sola frase con una sintaxis correcta, Morales tiene de este modo la virtud de transparentar su nula formación política, jurídica y económica. Sin embargo, el radicalismo lavagnista, dotado de grandes cuadros políticos, no puede explicarse todavía su propia resurrección, con lo cual respetan a Morales aunque presumiblemente lo preferirían calladito.
No es un asunto menor esta coyuntural radical. Mientras se sumergen, los radicales, en otra gentil pelea intestina - con el valor agregado de Carrió cascoteando desde afuera, la carterista duda metódica de Cobos y la recuperada autoestima de los lavagnistas orgánicos tras el estado vegetativo- es de prever que derive en una disputa interna por quién es más chupamedias con los monopolios y las corporaciones y más rupturista con el sistema republicano. Esto trae un problema relativamente grave. La ruptura institucional, contra lo que se predica desde el Grupo Clarín, no está tan lejos de sus deseos.
La recuperación radical bajo la táctica de esconderse en corporaciones o candidatos taquilleros a los que colgar las listas sábanas se esfumó de la espuma comunicacional tan pronto cuando el ex funcionario de De La Rúa especialista en jubilaciones Gerardo Morales, comenzó a hablar en cuanto micrófono le pusieran. Dotado de una capacidad muy creativa de no poder ordenar ni una sola frase con una sintaxis correcta, Morales tiene de este modo la virtud de transparentar su nula formación política, jurídica y económica. Sin embargo, el radicalismo lavagnista, dotado de grandes cuadros políticos, no puede explicarse todavía su propia resurrección, con lo cual respetan a Morales aunque presumiblemente lo preferirían calladito.
No es un asunto menor esta coyuntural radical. Mientras se sumergen, los radicales, en otra gentil pelea intestina - con el valor agregado de Carrió cascoteando desde afuera, la carterista duda metódica de Cobos y la recuperada autoestima de los lavagnistas orgánicos tras el estado vegetativo- es de prever que derive en una disputa interna por quién es más chupamedias con los monopolios y las corporaciones y más rupturista con el sistema republicano. Esto trae un problema relativamente grave. La ruptura institucional, contra lo que se predica desde el Grupo Clarín, no está tan lejos de sus deseos.
Hay que ir a buscar ya a todos los políticos opositores, que están naufragando en una isla misteriosa.
El peor escenario es un vacío opositor. O un reemplazo de los partidos opositores por los gerentes de las corporaciones, como De Narvaez, la Mesa de Enlace o la Asociación Empresaria Argentina.
Voceros de la Asociación Empresaria Argentina, como el compañero Claudio Lozano, han alertado de esta situación. Es peligroso, me parece, que la dirigencia política opositora deje un vacío y siga las desesperadas iniciativas de las corporaciones más peligrosas y antidemocráticas de este país. Y sin embargo, Jorge Altamira sigue sin reaccionar.
Así no vamos a ningún lado, che!!!
El peor escenario es un vacío opositor. O un reemplazo de los partidos opositores por los gerentes de las corporaciones, como De Narvaez, la Mesa de Enlace o la Asociación Empresaria Argentina.
Voceros de la Asociación Empresaria Argentina, como el compañero Claudio Lozano, han alertado de esta situación. Es peligroso, me parece, que la dirigencia política opositora deje un vacío y siga las desesperadas iniciativas de las corporaciones más peligrosas y antidemocráticas de este país. Y sin embargo, Jorge Altamira sigue sin reaccionar.
Así no vamos a ningún lado, che!!!






