domingo, noviembre 22, 2009
La pésima comunicación del gobierno.
Fútbol gratis, Ley de Medios, Universalización de las asignaciones familiares, estatización de las AFJP; reforma política. Y nada. No se mueve el amperímetro de los apoyos electorales.
¿Qué pasa?
¿Qué es lo que sucede?
Ni idea.
Algunos apuntes, al aire:
-La secretaría de Cultura está pintada.
-La secretaría de Medios, absolutamente desprestigiada, aumenta su presupuesto en proporción inversa a cómo cae la imagen de Cristina.
-Los armados políticos, quizás con el alquilable Chueco Massón a la cabeza, pero sin olvidarse de Alberto Fernández (el ex sobrevalorado), han demostrado un muy alto estándar de fracasos.
-Ninguna renuncia descomprime, hay que buscar la razón. La columnista televisiva Graciela Ocaña, el impresentable de Jaime, Sergio Massita, por nombrar algunos, ninguno descomprime.¿Porqué los tipos que renuncian al gobierno se pasan a la oposición? Porque son mercenarios, sin dudas. Porque son comprables y vendibles, sin duda. ¿Pero qué pasa en el gobierno, en el trato cotidiano, en la comunicación que los mercenarios que hasta ayer vendieron su conciencia o se compraron una hoy, pasan por estadistas republicanos y el gobierno, jajaj, el gobierno por mercenario?
-Los desatinos, de comedia bizarra, de la oposición, no son capitalizados por el oficialismo. La Mesa de Enlace se deshilacha, se llena de internas la Asociación Empresaria Argentina, se polarizan las empresas de medios, en el radicalismo todos se expulsan de por vida, el peronismo de derecha tiene más caciques que indios, el centroizquierda de derecha queda reducido al programa de TNmbaum; y nada. El oficialismo no gana nada cuando Elisa Carrió o Pino Solanas se sientan a meterse goles en contra en el programa de Mariano Grondona.
¿Y si se aplica un poco de audacia y creatividad en la comunicación?
¿Cómo puede ser que Capusotto, Ciega a citas, Visión 7 Internacional, el canal Encuentro, se superpongan a la imagen de que el oficialismo usa como tribuna berreta al canal público? ¿Cuánto suman, y cuánto eventualmente restan, los programas televisivos que en el formato periodístico trabajan de trincheras en el canal público?
¿Cuánto suma y cuánto resta Radio nacional?
¿Cuánto suman los carísimos empresarios improvisados en la comunicación que se compran y se venden sin ninguna eficacia?
Sé que el solo echo (escribí echo sin hache: ¿será el inconsciente?)de hacerse estas preguntas es muy jodido (y es quedar afuera también de muchas cosas) porque pesa el hermetismo, el individualismo y la sanata. Pero también intuyo que muchos tipos piolas (que no son opositores rabiosos) del periodismo se ven asqueados por estas situaciones. Que descompensan (ok, hay que ser medio pelotudo para pensar así, pero sucede) grandes logros comunicacionales como el Canal Encuentro, los citados programas del 7, la Ley de Medios, el fútbol gratis, por mirar a colegas trabajando en las trincheras oficiales.
Es hora de revisar las cosas, creo. ¿Sirven las trincheras? ¿Se puede hacer un periodismo de calidad en un canal público?¿No es Télam un mamarracho?
Y si se tocan intereses, que se toquen. Los que están comprometidos con el proyecto nacional y popular sabrán comprender, los mercenarios, que se enojen.
Pero si yo pudiera decidir, y con mi habitual modestia para pontificar dónde debería circular el mundo, probaría un mes con el gobierno callado, y ningún programa televisivo y radial a favor. Ninguno.
Los mandaría a todos los que quieren hacer catarsis a crearse un blog.
Ojo, nada de esto va a suceder, y está bien. Todo esto dicho con onda y en mi siempre simpático afán de ganarme amigos.
P/D: haber (je, lo escribí mal: es "a ver..."), me atajo antes de que me maten. Hay excepciones, claro. Cafe las Palabras es uno: porque no se paran desde el periodismo, sino desde asumidas posiciones políticas, y están en un canal plural como el 26. Pero sobretodo, porque no hacen oficialismo boludo. La bloguera, porque los insumos (los blogs) le ponen diversidad y razonamiento, pero además distancia (los blogs no son rentados, como creen algunos, sino tipos sueltos de ámbitos académicos, periodísticos, militantes con pasados muy distintos). 6,7,8, a diferencia de TVR (también producidos por la misma empresa que apoyaba el campo) tiene panelistas creíbles, no como TVR que les guiona un curso de revolucionarios jodones a sus conductores. Pero el principal mérito de 6,7,8 son los invitados plurales y que no invierten en producción: editan, como hace google, los contenidos de otros y les dan otro sentido. Pero, sin dudas, a 6,7,8 sólo lo ven kirchneristas. Espacio que también necesita informarse, pero que, quizás, si bajasen un par de cambios resultarían más efectivos.
Los beneficiarios de esta comunicación oficialista o para oficialista son porteños y trabajan para porteños. ¿No hay, digamos, algo que revisar cuando se saca un 10% de votos?
Reitero, todo esto dicho con la mejor de las ondas, y desde ya, están todos invitados a festejar mi cumpleaños, eh.
¿Qué pasa?
¿Qué es lo que sucede?
Ni idea.
Algunos apuntes, al aire:
-La secretaría de Cultura está pintada.
-La secretaría de Medios, absolutamente desprestigiada, aumenta su presupuesto en proporción inversa a cómo cae la imagen de Cristina.
-Los armados políticos, quizás con el alquilable Chueco Massón a la cabeza, pero sin olvidarse de Alberto Fernández (el ex sobrevalorado), han demostrado un muy alto estándar de fracasos.
-Ninguna renuncia descomprime, hay que buscar la razón. La columnista televisiva Graciela Ocaña, el impresentable de Jaime, Sergio Massita, por nombrar algunos, ninguno descomprime.¿Porqué los tipos que renuncian al gobierno se pasan a la oposición? Porque son mercenarios, sin dudas. Porque son comprables y vendibles, sin duda. ¿Pero qué pasa en el gobierno, en el trato cotidiano, en la comunicación que los mercenarios que hasta ayer vendieron su conciencia o se compraron una hoy, pasan por estadistas republicanos y el gobierno, jajaj, el gobierno por mercenario?
-Los desatinos, de comedia bizarra, de la oposición, no son capitalizados por el oficialismo. La Mesa de Enlace se deshilacha, se llena de internas la Asociación Empresaria Argentina, se polarizan las empresas de medios, en el radicalismo todos se expulsan de por vida, el peronismo de derecha tiene más caciques que indios, el centroizquierda de derecha queda reducido al programa de TNmbaum; y nada. El oficialismo no gana nada cuando Elisa Carrió o Pino Solanas se sientan a meterse goles en contra en el programa de Mariano Grondona.
¿Y si se aplica un poco de audacia y creatividad en la comunicación?
¿Cómo puede ser que Capusotto, Ciega a citas, Visión 7 Internacional, el canal Encuentro, se superpongan a la imagen de que el oficialismo usa como tribuna berreta al canal público? ¿Cuánto suman, y cuánto eventualmente restan, los programas televisivos que en el formato periodístico trabajan de trincheras en el canal público?
¿Cuánto suma y cuánto resta Radio nacional?
¿Cuánto suman los carísimos empresarios improvisados en la comunicación que se compran y se venden sin ninguna eficacia?
Sé que el solo echo (escribí echo sin hache: ¿será el inconsciente?)de hacerse estas preguntas es muy jodido (y es quedar afuera también de muchas cosas) porque pesa el hermetismo, el individualismo y la sanata. Pero también intuyo que muchos tipos piolas (que no son opositores rabiosos) del periodismo se ven asqueados por estas situaciones. Que descompensan (ok, hay que ser medio pelotudo para pensar así, pero sucede) grandes logros comunicacionales como el Canal Encuentro, los citados programas del 7, la Ley de Medios, el fútbol gratis, por mirar a colegas trabajando en las trincheras oficiales.
Es hora de revisar las cosas, creo. ¿Sirven las trincheras? ¿Se puede hacer un periodismo de calidad en un canal público?¿No es Télam un mamarracho?
Y si se tocan intereses, que se toquen. Los que están comprometidos con el proyecto nacional y popular sabrán comprender, los mercenarios, que se enojen.
Pero si yo pudiera decidir, y con mi habitual modestia para pontificar dónde debería circular el mundo, probaría un mes con el gobierno callado, y ningún programa televisivo y radial a favor. Ninguno.
Los mandaría a todos los que quieren hacer catarsis a crearse un blog.
Ojo, nada de esto va a suceder, y está bien. Todo esto dicho con onda y en mi siempre simpático afán de ganarme amigos.
P/D: haber (je, lo escribí mal: es "a ver..."), me atajo antes de que me maten. Hay excepciones, claro. Cafe las Palabras es uno: porque no se paran desde el periodismo, sino desde asumidas posiciones políticas, y están en un canal plural como el 26. Pero sobretodo, porque no hacen oficialismo boludo. La bloguera, porque los insumos (los blogs) le ponen diversidad y razonamiento, pero además distancia (los blogs no son rentados, como creen algunos, sino tipos sueltos de ámbitos académicos, periodísticos, militantes con pasados muy distintos). 6,7,8, a diferencia de TVR (también producidos por la misma empresa que apoyaba el campo) tiene panelistas creíbles, no como TVR que les guiona un curso de revolucionarios jodones a sus conductores. Pero el principal mérito de 6,7,8 son los invitados plurales y que no invierten en producción: editan, como hace google, los contenidos de otros y les dan otro sentido. Pero, sin dudas, a 6,7,8 sólo lo ven kirchneristas. Espacio que también necesita informarse, pero que, quizás, si bajasen un par de cambios resultarían más efectivos.
Los beneficiarios de esta comunicación oficialista o para oficialista son porteños y trabajan para porteños. ¿No hay, digamos, algo que revisar cuando se saca un 10% de votos?
Reitero, todo esto dicho con la mejor de las ondas, y desde ya, están todos invitados a festejar mi cumpleaños, eh.
sábado, noviembre 21, 2009
Georgina Barbarrossa tiene razón
El clientelismo en su versión vip por supuesto no será tratado como tal.
Pero, ya lo dijo la filósofa de la derecha Georgina Barbarrossa: no hay que darles dádivas, hay que darles educación, y después matarlos a todos, no, perdón, matarlos no que soy católico yo: torturarlos nomás. Y basta de dádivas. Dádivas como ésta.
Cumpleaños del Fino Palacios
Lamentablemente preso, hoy cumple años el comisario Fino Palacios. El comisario más joven del mundo: apenas dos añitos. En la foto, espiando a sus compañeros de jardín, y también su compañerito Aníbal Fernández, arriba, pintado.
Les deseamos felíz cumpleaños, dos añitos no se tienen todos los días, eh.
¿Cómo, no nacieron hace dos años?
canciones malísimas para acompañar los tallarines al morrón
Seguimos analizando profundos acontecimientos del quehacer cultural en procura de minimizar las diferencias entre occidente y oriente para lograr un mundo de paz y amor.
Bella presentación, eh. Estoy haciendo tallarines al morrón, amasando y todo: desde este espacio, solicitamos a Mi Pequeña una posterior ayuda para limpiar esta orgía criminal de harina y cosas sucias. Cuando ella cocina, con cierta magia y una ayuda del Señor (me refiero a Dios, no ha Pino Solanas) no sé cómo hace pero sólo ensucia un par de cositas. Y ensucia con estilo, sofisticadamente, ensucia, digamos, limpiamente. Manchas con formas de manchas. Yo ensucio a lo pavote, toda la casa, todas las ollas y sartenes, todos los cubiertos, todos los vasos y todos los corazones tiernos de este mundo. Me olvidé de regar las plantas. Y mis manchas tienen formas desprolijas, torpes, absurdas. Tremendo. Así que me puse a cantar. De algún lado, algún rincón del cerebro, salen las canciones que uno canta. Y busqué cómo se llamaba. Pescador de hombres. La cantaba en el colegio Don Bosco, cuando era un pendejito. Arrodillado en la iglesia. En los retiros espirituales en Funes, Santa Fe. Con la guitarra. Me acuerdo una noche, hace ahora un par de años. Volvía con mi amigo Monchi de un bar en el mercado de Paraná, un mercado donde antes vendían pescado y ahora tequila. O bien, donde cuando era chico compraba pescado fresco y ya de grande, que almuerzo hamburguesas y gracias, compraba tequila. Y entrábamos a casa, ahí cerca, cantando esta porquería. No sé quién, ni cómo, empezó. Señoooorrr me has (pero con zeta: me haz) mirado a los ojos, sonriendo, has (haz) dicho mi nombre. Y la parte que siempre me gustó más: en la areeiinaaaa he dejado mi barca. A Monchi también le gustaba esa canción.
Y también esta otra: (aguantame un toque a ver si la encuentro):
La imagen se compone un poco bizarra, pero la situación fue peor: dos barbudos treintañeros, que después de discutir sobre literatura y psicoanálisis, van tomando tequila y curtiendo ya a una fauna de enemigos en común, para terminar, abrazados, volviendo a casa y cantando estas canciones absurdas, a las risotadas, con la guitarra, y una cerveza inútil, triste, solitaria y final , sobre la mesa. Un foco de 60 vatios. Dios se debe estar cagando de risa. Me has mirado a los ojos, sonriendo, has dicho: Carrasco!. Y adiós a los tallarines, ya me aburrí. Terma, cinzano, un toque de limón y soda: qué mediodía lleno de posibilidades de dormir la siesta. Tantas amarguras. Se viene la lluvia, un día nublado. Más tarde tendría que sentarme a trabajar. Pero puede esperar. Terma (serrano), Cinzano (rosso) limón (en fruta) y soda (nada de aguas finamente gasificadas). Raymond Chandler, para terminar la novela El largo adiós, le hace decir a Philip Marlowe:
"No le digo adios. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final.” Debí haber dicho eso, a la memoria y a la salud de Andrés, el viejo
Bella presentación, eh. Estoy haciendo tallarines al morrón, amasando y todo: desde este espacio, solicitamos a Mi Pequeña una posterior ayuda para limpiar esta orgía criminal de harina y cosas sucias. Cuando ella cocina, con cierta magia y una ayuda del Señor (me refiero a Dios, no ha Pino Solanas) no sé cómo hace pero sólo ensucia un par de cositas. Y ensucia con estilo, sofisticadamente, ensucia, digamos, limpiamente. Manchas con formas de manchas. Yo ensucio a lo pavote, toda la casa, todas las ollas y sartenes, todos los cubiertos, todos los vasos y todos los corazones tiernos de este mundo. Me olvidé de regar las plantas. Y mis manchas tienen formas desprolijas, torpes, absurdas. Tremendo. Así que me puse a cantar. De algún lado, algún rincón del cerebro, salen las canciones que uno canta. Y busqué cómo se llamaba. Pescador de hombres. La cantaba en el colegio Don Bosco, cuando era un pendejito. Arrodillado en la iglesia. En los retiros espirituales en Funes, Santa Fe. Con la guitarra. Me acuerdo una noche, hace ahora un par de años. Volvía con mi amigo Monchi de un bar en el mercado de Paraná, un mercado donde antes vendían pescado y ahora tequila. O bien, donde cuando era chico compraba pescado fresco y ya de grande, que almuerzo hamburguesas y gracias, compraba tequila. Y entrábamos a casa, ahí cerca, cantando esta porquería. No sé quién, ni cómo, empezó. Señoooorrr me has (pero con zeta: me haz) mirado a los ojos, sonriendo, has (haz) dicho mi nombre. Y la parte que siempre me gustó más: en la areeiinaaaa he dejado mi barca. A Monchi también le gustaba esa canción.
Y también esta otra: (aguantame un toque a ver si la encuentro):
La imagen se compone un poco bizarra, pero la situación fue peor: dos barbudos treintañeros, que después de discutir sobre literatura y psicoanálisis, van tomando tequila y curtiendo ya a una fauna de enemigos en común, para terminar, abrazados, volviendo a casa y cantando estas canciones absurdas, a las risotadas, con la guitarra, y una cerveza inútil, triste, solitaria y final , sobre la mesa. Un foco de 60 vatios. Dios se debe estar cagando de risa. Me has mirado a los ojos, sonriendo, has dicho: Carrasco!. Y adiós a los tallarines, ya me aburrí. Terma, cinzano, un toque de limón y soda: qué mediodía lleno de posibilidades de dormir la siesta. Tantas amarguras. Se viene la lluvia, un día nublado. Más tarde tendría que sentarme a trabajar. Pero puede esperar. Terma (serrano), Cinzano (rosso) limón (en fruta) y soda (nada de aguas finamente gasificadas). Raymond Chandler, para terminar la novela El largo adiós, le hace decir a Philip Marlowe:
"No le digo adios. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final.” Debí haber dicho eso, a la memoria y a la salud de Andrés, el viejo
Comprometedor video en la Casa Rosada: las contundentes pruebas de la presencia del famoso delincuente en la Casa Rosada
Tremendo, señores, y nadie hace nada!!!!
viernes, noviembre 20, 2009
Contra la crispación
Jamás pensé que iba a decir una cosa así, pero, bueno. Ya recibí un par de cargadas. Algo parecido dije recién en La Bloguera.
Pero, bueno, tampoco es fácil cuando uno no sabe expresar una idea que siente compleja verbalizarla: pero la misma táctica constantemente pierde eficacia. Deja de sorprender, crear escenarios, descolocar al adversario.
Y ahora, se me hace, la cosa pasa por represtigiarse, Cristina, y elevar el nivel de diálogo. No como lo plantea la derecha, como un monumento a la pavada, no desde los interlocutores desprestigiados de la oposición, sino en un proceso, si se quiere, más sofisticado y con los propios.
Sino, nos quedamos los buenos aguantando los trapos, siendo poquitos, cada vez menos. ¿Si se puede avanzar abriendo el juego?
Ojo, no creo, para nada, que haya que abrir el juego hacia la clase media, crispada y tonta, capital simbólico de la derecha (¿con qué votos gana Bush, Berlusconi y Aznar, sino? Por no mencionar a Macri, que no es feudal ni clientelar: lo cual habla del desacierto de esas categorías, eh) sino hacia los sectores que se pretende representar.
Mejorarle la vida a los sectores populares, mostrarles más previsibilidad, llevar tranquilidad, pisar el freno discursivo. Por ahora, después se verá.
Que demasiada seguridad jurídica tienen los empresarios cercanos al kirchnerismo, la Bolsa de Comercio, ciertas privatizadas, la gente buena y madrugadora del campo privilegiado, el monopolio siderúrgico, los que deberían competir con Brasil, la Patria bancaria y financiera, demasiados horizontes previsibles, certezas, garantías emana para ellos el estado. Debería pedirse una redistribución progresiva de certezas, futuro, posibilidades, seguridad jurídica.
Pero, bueno, tampoco es fácil cuando uno no sabe expresar una idea que siente compleja verbalizarla: pero la misma táctica constantemente pierde eficacia. Deja de sorprender, crear escenarios, descolocar al adversario.
Y ahora, se me hace, la cosa pasa por represtigiarse, Cristina, y elevar el nivel de diálogo. No como lo plantea la derecha, como un monumento a la pavada, no desde los interlocutores desprestigiados de la oposición, sino en un proceso, si se quiere, más sofisticado y con los propios.
Sino, nos quedamos los buenos aguantando los trapos, siendo poquitos, cada vez menos. ¿Si se puede avanzar abriendo el juego?
Ojo, no creo, para nada, que haya que abrir el juego hacia la clase media, crispada y tonta, capital simbólico de la derecha (¿con qué votos gana Bush, Berlusconi y Aznar, sino? Por no mencionar a Macri, que no es feudal ni clientelar: lo cual habla del desacierto de esas categorías, eh) sino hacia los sectores que se pretende representar.
Mejorarle la vida a los sectores populares, mostrarles más previsibilidad, llevar tranquilidad, pisar el freno discursivo. Por ahora, después se verá.
Que demasiada seguridad jurídica tienen los empresarios cercanos al kirchnerismo, la Bolsa de Comercio, ciertas privatizadas, la gente buena y madrugadora del campo privilegiado, el monopolio siderúrgico, los que deberían competir con Brasil, la Patria bancaria y financiera, demasiados horizontes previsibles, certezas, garantías emana para ellos el estado. Debería pedirse una redistribución progresiva de certezas, futuro, posibilidades, seguridad jurídica.
Otra versión de la caída del muro
Heinz Dieterich es alemán, pero vive en México y sigue de cerca la realidad latinomaericana. Supongo que su obra más conocida es "El Socialismo del Siglo 21".
Dieterich tiene altos contactos con lo que fue el Partido Socialista Unificado de la alemania comunista. En estos días, hubo algarabía transmitida desde Berlín -con las fichas de dominó que caía a los ojos de la crema política occidental- y documentales televisivos a rabiar sobre "el momento" en que cayó el Muro de Berlín en versión para consumo popular.
Acá un extracto de otra interpretación (con la que no sé si coincido, me faltan, en todo caso, elementos):
La versión políticamente correcta de Occidente sobre “la caída del muro” es la siguiente. Guenter Schabowski, periodista de profesión y miembro del Buró Político del Partido Socialista Unificado de la Alemania socialista (SED), anunció en una conferencia de prensa televisada del 9 de noviembre de 1989, una liberalización de los viajes de ciudadanos de la RDA a Occidente. Al terminar la conferencia, un periodista le preguntó: ¿Cuando entra en vigor esa ley?” Schabowski dijo, “de inmediato”. Y, de inmediato, muchos ciudadanos de la RDA fueron al muro para pasar a Berlin Occidental, a la Alemania capitalista (RFA). Las tropas fronterizas, que no estaban informadas, no las dejaron pasar. Cuando sus sorprendidos oficiales consultaron con autoridades superiores, les dijeron que sí, que era un nuevo decreto del Politburó dado a conocer por Schabowski hacía unos cuantos minutos en la televisión. Entonces los dejaron cruzar. Todo espontáneo y democrático: un pueblo buscando la reunificación.
La verdad histórica, que empieza a abrirse paso, es diferente. El entonces alcalde de Berlin-Occidental (RFA), Walter Momper, acaba de revelar que se reunió unos diez días antes de la apertura del muro clandestinamente con Schabowski. En esas reuniones, el funcionario de la SED le informó de que se iba a abrir la frontera y de que las autoridades de la RFA debían prepararse para un éxodo. De la misma manera, la pregunta del periodista acerca de la entrada en vigor de la ley liberalizadora, no fue más que una finta para ocultar la conspiración de la entrega de la RDA, organizada por sectores de la elite política de la SED. El periodista que hizo la pregunta era el italo-alemán Riccardo Ehrman quien trabajaba para la agencia noticiosa italiana ANSA. Ehrman había recibido una llamada de Gunter Poetschke, director de la ADN, agencia de noticias de la RDA, en la cual Poetschke le solicitó que hiciera la pregunta sobre las nuevas leyes de tránsito. Ehrman llegó tarde a la conferencia, pero logró hacer la pregunta -con Schabowski pasando por alto a un periodista estadounidense- y obteniendo la consabida respuesta. A pocos minutos de haberse terminado la conferencia, a las 19:31, ANSA distribuyó por el mundo la noticia intitulada: “Ha caído el Muro de Berlín.”
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