jueves, marzo 11, 2010

Salpicado de noticias

Por Raúl Degrossi

Leyendo esto me doy cuenta por qué nos dicen a cada rato "hay que hacer como Uruguay" , de paso, ¿no les recuerda cuando Menem decía por acá "yo los puedo indultar, porque estuve preso"?


Esta columna motiva varias preguntas , a saber:
1) ¿No les parece que al título le falta la palabra "mierda"?,
2) ¿pensará La Nación que con los latinazgos de Grondona y las floridas metáforas de Morales Solá ya no alcanza, y hay que apelar a periodistas aún más berretas, estarán perdiendo lectores?,
3) ¿Por qué nunca vimos en La Nación una columna con el mismo título pero referida a Lilita Carrió, no les parece que se justifica mucho más?
y 4) ¿Aparecerá en Página 12 una columna de Néstor y Cristina titulada "¿Qué tiene Majul en la cabeza"?, porque en el bolsillo ya se sabe.


Impresionante escala de valores en esta nota, eh, o sea el problema no es que haya muerto un tipo, sino que el fallo afecta "la seguridad jurídica y las inversiones".

Y acá le están diciendo ¡renuncie Montonero de color Obama, renuncie! , aunque lo interesante del caso (para los que no conocen el sistema yanqui) es que los jueces de la Corte son públicamente propuestos por los dos grandes partidos, por turnos, y ya se sabe lo que piensan. Incluso si por ejemplo sale uno a favor del aborto, pero están en un turno de gobierno republicano, el presidente propone una anti-aborto para tener su propia "mayoría automática" y así.

Otro aspecto interesante es el motivo de la controversia (el financiamiento de los partidos políticos con aportes de las empresas y grupos económicos), ¿se imaginan si eso sucediera acá, Cristina puteando a Fayt (el equivalente del viejito republicano enojado de allá) porque en un fallo la Corte admitió que el Grupo A reciba aportes de Clarín, la Mesa de enlace y la AEA?

Ideas para el Grupo A

Sí, Geraldihno volvió a hacerlo, acá está el periódico con notables ideas para cuando la señora Anaranjada se olvide, como ayer, de tomar la pastillita verde:


El Otro


El siguiente es un experimento de escritura compartida vía mail, esta madrugada, entre Mendieta y Carrasco. No sabemos ya quién escribió qué. Así que ahora el autor es otro.

Como mi papá siempre leía libros -me acuerdo de "Nicaragua tan violentamente dulce" porque en la contratapa tenía la cara de Cortázar, que me asustaba- y mi mamá siempre leía libros- me acuerdo que le agarré un libro que me sacó enseguida y dijo: eso no es para chicos (obvio, al otro día le revisé el dormitorio y lo encontré debajo de la cama). Desde antes de saber leer, cuando ya tenía una novia en la guardería, yo quería ser escritor de libros. Suponía que esos hombres que escribían libros debían ser importantes y todos los tomaban en serio. A mí, en cambio (porque no sabía leer ni escribir) no me tomaban en serio. Cada cosa que decía, era interrumpida recordándome que ya estaba en edad de mandarle al chupetómetro de Carlitos Balá mi chupete. Y de no llorar tanto si mis hermanos mayores me dejaban afuera de los juegos.
Yo soy ese y también soy otro. Uno que su padre sólo leía el Clarín Deportivo con especial énfasis en relojear el Prode, pero que hacía un uso trascendental de la letra impresa: envolver los huevos que vendía en la carnicería. Esa carnicería, ese olor a carnicería, esa luz de tubo de carnicería iluminando el cuaderno Rivadavia en el que aprendía, al lado de la caja registradora, a leer y escribir copiándome del diario. Y ahí empezaba a leer no por contagio ni por pasión literaria. Empezaba a leer porque no había televisión en ese pueblo con olor a mar y carne y el segundo mejor programa era la colección Robin Hood. Porque el primero era ir a cazar lagartijas a la playa y como el Corsario Negro desembarcar cerca del patio de aquella chica. Así que este yo ni pensaba en los autores de los libros ni en la importancia de ser importante. Pero cuando había mucha humedad, y la antena estaba bien orientada hacia Buenos Aires y las ondas amagaban con llegar al aparato con forma de imagen y no de lluvia, corría a ver como se iba llenando el chupetómetro.
A los 15 años supe que ya no iba a poder ser lo que había querido ser toda mi vida. Claro, tampoco era tan grave, ya que “toda mi vida” había sido poca. Ocho años, ponele. Diez, como mucho. Así que empecé a leer y a reinventarme. Entonces me reinventé en lector, que era mucho más fácil y eficaz a los efectos de entablar algún tipo de contacto espiritual con las minas. Aunque debiera haberme dedicado a tocar la guitarra, pero era vago. Y planificaba metódicamente el día en que me iba a poner a escribir. Ese día iba a llegar cuando las historias que leía no fueran tan buenas como para convencerme que el protagonista era yo. También es cierto, debo admitir, que a esa edad prefería salir a buscar a Sherezade por los bares que a ponerme a escribir las mil y una noches.
A los 20 años había un yo que ya sabía que no me daba, pero sí me las daba de un pibe con futuro. Oscilaba entre posar de pendejo con futuro a creerme (de callado) que ya tenía la vida vivida. Pero a los 20 años leía portadas y solapas de libros sobre los que disertaba con las chicas a la madrugada. Cualquiera lo sabe: a las cuatro en una peña universitaria uno puede decir cualquier cosa, y te creen.
Andando el tiempo, y cada vez más rápido, fue distinto: un yo ya sabía que debía dedicarme a alguna actividad que bordeara la política, la comunicación, la escritura o el periodismo, pero trabajar jamás. Se requiere de astucia, tesón y audacia para aguantar las tentaciones de un trabajo con horario, aguinaldo, jefes con esposas intocables y chusmeríos de oficina. Cualquier boludo, al menor descuido, termina regalando flores por el día de la secretaria a cambio de tener una tarjeta de débito.
En ese mismo tiempo, mi otro yo también sabía que debía dedicarse a alguna actividad que bordeara la política, la comunicación, la escritura o el periodismo. Entonces se dedicó a laburar sin parar de lo que viniera. Y tuvo la astucia, el tesón y la infinita cobardía de aguantar los horarios, cobrar los aguinaldos, sacar una tarjeta de crédito y, sobre todo, ponerse el traje de tipo serio y responsable en la espalda. Menos mal que mi otro yo nunca me dejó regalar flores en el día de la mujer.
Porque regalar flores en el día de la mujer era una concesión: casi todos los yo que yo era querían siempre quedar bien, pero había uno que se resistía, no tanto por rebeldía, como por pretensión de originalidad. Ese yo podía ser mediocre, pero no tan pavote como para andar pregonándolo.
Ahora, varios yo, con la panza más grande y menos pelo, sin ganas de salir ni un sábado de 25 grados, sé que escribir es algo imposible, y no es por las minas sino por el desasosiego. Que es al pedo. Que hay otros que lo hacen mejor, que hay otros que se comprometen, que hay otros, en cambio, la gran mayoría, que no sienten la necesidad imperiosa de decir algo con urgencia sin saber a priori qué cosa decir; que la gran mayoría no es feliz, pero tampoco desespera.
Ahora, también yo, más flaco por el stress, más herido, más curtido, más viejo, con ganas de salir un miércoles como el de hoy, piensa que escribir es imposible y maravillosamente necesario. Y que escribe, cuando escribe, por las mismas razones que hace todo lo poco que hace. Y estamos de acuerdo los dos yo: no es por las minas, si no por el desamparo. Un desamparo que no tiene origen, ni destino, ni razones. Salvo el de ponerse a escribir una historia que desespera.
Y es tan solitario, tan íntimo, tan propio, escribir.
A veces, cuando estoy triste, o muy contento, trato de imaginar cómo sería todo si todo hubiese resultado al revés. Yo hubiera tenido la fuerza de no renunciar. Yo, también, seguramente hubiera renunciado.
Porque la gran ventaja del triunfo, por sobre los perdedores, es la posibilidad de renunciar. Solamente puede renunciar el que triunfa, y solamente renuncian los triunfadores que tienen pelotas. De ahí mi admiración, y mi descrédito, por los que renuncian.
Porque hay una contradicción con los que renuncian: buscar el triunfo para después desprestigiarlo, negarlo, ningunearlo, quitarle jerarquía, es una cagada. Porque, convengamos, en nada se triunfa sólo. Aunque se escribe solo, no se triunfa solo.
Se necesita de los otros.
Siempre.
Por eso, en el fondo, pero más en el fondo que antes, yo prefiero los que fracasan a los que renuncian. Los que fracasan, lo intentaron. No lastiman a nadie como al triunfar y renunciar. No pisotean a nadie al ganar (siempre que se gana, hay quien pierde).
Cuando se fracasa es porque se lo intenta. No digo fracasar a la quiniela, cualquier ludópata fracasa en eso. Digo fracasar con grandes y nobles objetivos. Desmesurados y, en lo posible, nobles objetivos.
Hay una ternura, una sensibilidad, una cosa difícil de explicar, sí, es así: en cierto modo, el que fracasa, allá en lo remoto, triunfó.
En algo, no sé en qué, pero ése tiene su triunfo. Y lo merece.
Al menos eso pienso yo, hoy, que de todos modos, soy otro, tan peligrosamente atraído en ser parte de los que fracasan al triunfar.

miércoles, marzo 10, 2010

La venganza de Makanaki

altoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo, primero lea el post anterior. 

¿Listo?

Tá, ahora, en exclusiva, (gracias a Rebeca que, desde la Casa Rosada, nos aporta el dato preciso) les presentamos al jodón de Makanaki que se la pasa tomándole el pelo al diario La Nación:






Estamos dando una pésima imagen ante el mundo



Carta de lectores en el diario La Nación de hoy:


Se­ñor Di­rec­tor:



"La señora Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, declaró en su discurso transmitido por cadena nacional que «las reservas que tiene el Banco Central no son de Namibia o Uganda», en clara referencia a la pobreza de estos países africanos. Solidariamente, como ciudadano camerunés residente en la Argentina, me siento humillado y discriminado ante una agresión absolutamente gratuita y fuera de lugar.
"Me pregunto qué daño le ha hecho el Africa subsahariana a la dupla gobernante. Confieso que hasta hoy he permanecido indiferente a las agresiones de los Kirchner a los distintos sectores de la sociedad argentina. Ciertas cuestiones culturales, el peronismo por ejemplo, son muy difíciles de comprender para un extranjero. Pero luego de estos dichos avasallantes y racistas no puedo continuar impasible ante semejantes atropellos.

"Recordé el poema de Martin Niemöller (erróneamente atribuido a Bertold Brecht) y pensé: primero atacaron al campo, a la Iglesia, a las Fuerzas Armadas, a los Estados Unidos, a los peronistas que no pensaban como ellos, a Cobos, a Clarín ?, y no me importó porque no soy nada de eso. (Es más, hasta pensé en algún momento que lo tendrían merecido.) Pero ahora están golpeando a mi puerta."



Dominique Arnaud Makanaki

damakanaki@gmail.com

Pasaporte M15698390C

¿Un golpe blando modelo Honduras?

Por Raúl Degrossi
En ésta estamos de acuerdo, es más a mí se me ocurren varias, a saber:

1) separación de la Iglesia y el Estado,
2) fin del sostenimiento del culto católico,
3) disolución del obispado castrenses,
4) despenalización del aborto y
5) matrimonio homosexual (eso sí, todo por ley, no por decretos leyes de dictaduras militares como los concordatos con Aramburu y Onganía, y los de Videla y Martínez de Hoz que crearon las jubilaciones para obispos)



Acá nace el tercer sexo en política, además de lo interesante de seguir definiéndose por la indefinición y afirmando por la negación (como el voto "no positivo"), lo que es sin dudas una clara muestra de liderazgo como el que se necesita para los tiempos que corren. Es inevitable citar la frase de Groucho Marx: "estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros".



Y acá, el apuro de Clarín de ayer, se traduce en el enojo de la Pequeña Lulú de hoy, pero ya se le están viendo las patas a la sota: "la cuestión de fondo de la crisis política e institucional argentina. Esto es: qué hará la oposición con la decisión del Gobierno de manotear las reservas para pagar la deuda pública y quién y cómo se haría cargo de achicar el enorme volumen del gasto público.", y por si no les quedó claro (y nos les da el estómago para leer a Mariano en el mismo diario hoy, que dice más o menos lo mismo), un par de renglones más abajo nos dice Joaco, refiriéndose a expresiones de Solá (su hermanito) y Aguad: "Entraban en la médula del problema: el desenfrenado gasto público, el más grande de la historia medido según su relación con el PBI".

¿"El arte de distraer y confundir", será el de hablar de la república, las instituciones, la independencia de la justicia y la crispación, mientras se prepara el terreno para un golpe blando modelo Honduras que posibilite (si el gobierno no lo hace, por las buenas o por las malas) un ajuste salvaje que nos devuelva al 2001?



Frases de alcoba

Por Raúl Degrossi


1. “A veces la escucho a Lilita Carrió y pienso si no será el resultado de un experimento genético, combinando el ADN de Blanca Curi con el de Violencia Rivas.” (Diego Capusotto)

2. “Es una verdadera tontería decir que hay jueces alquilados, con los sueldos que cobramos los jueces y lo caros que están los alquileres hoy en día, ¿quién se pondría en esos gastos?” (Carlos Fayt)

3. “Nos hemos reunido para expresar nuestra preocupación por el conflicto institucional y ofrecemos nuestros buenos oficios para encontrar una salida, gestionando del Vaticano un préstamo del Banco Ambrosiano para la Argentina, a tasas que consideramos no llegan a cometer el pecado de la usura.” (Jorge Bergoglio)

4. “No es que esté envidioso de Campanella, es verdad que me quedé dormido durante la ceremonia de entrega de los Oscars, es que las personas de mi edad nos vamos a la cama temprano.” (Pino Solanas)

5. “¡Pero qué barbaridad este gobierno montonero, ahora no les vamos a poder decir más sirvientas, y encima hay que hacerles aportes, darles vacaciones y qué se yo cuantas cosas más, siendo que es un privilegio para ellas que la atiendan a una, donde vamos a ir a parar” (Mirtha Legrand, sobre el proyecto de ley enviado por el gobierno al Congreso)

6. “¿Vieron lo que dijo Carrió, que la presidenta llegó al cargo por una cama?, ¡qué arrastrada, lástima que no dijo con quien se acostó, pero ya lo vamos a averiguar porque a la larga, todo se sabe y lo que se hace de noche, se ve de día!” (Lita de Lázzari)

7. “La Carrió cree que explicó porque Cristina llegó a ser presidenta, pero en realidad está explicando porque ella tuvo tres divorcios.” (Hebe de Bonafini)

8. “¡Pero por favor, eso son disputas de alta peluquería, nosotros no podemos caer a ese nivel porque si no yo le tendría que decir que a ella le dicen “alpargata rosada”, porque no hay ningún gaucho que se la quiera poner!” (Aníbal Fernández, sobre las polémicas declaraciones de la líder de la Coalición Cívica)

9. “Ah, pero entonces ¿Lilita Carrió no perdió las elecciones porque le hicieron fraude en el conurbano sino porque rompió la cama?” (Hugo Moyano)

10. “Nosotros siempre estamos abiertos al diálogo y al consenso, por eso invitamos a la licenciada Marcó del Pont para que nos oiga y para entregarle una copia del dictamen donde le rechazamos el pliego.” (Gerardo Morales)

11. “No me preocupa que el senador Morales diga que el radicalismo va a rechazar mi pliego porque lo que yo hice es muy grave, mi temor es que en un par de meses me ofrezca una candidatura por su partido.” (Mercedes Marcó del Pont)

12. “Macri dice que la mejor forma de pagar la deuda es gestionando un presupuesto inteligente, me pregunto si no nos está anunciando que el gobierno de la ciudad piensa declararse en defáult.” (Aníbal Ibarra)

La última del rabino Bergman


Los encargados del lobby por la impunidad de los represores, han escrito un panfleto denominado -la capacidad literaria no brilla, por cierto- "Los llaman..."jóvenes idealistas"". Lo firma Victoria Villarruel,  por parte de la organización que reinvindica el terrorismo de estado, el secuestro, las torturas y el robo de bebés.
Para la presentación, han invitado a la estrella televisiva de la derecha argentina: el Rabino Sergio Bergman, hombre sin consenso dentro de la comunidad religiosa judía (como se ha demostrado en sus fracasos electorales). También estará María Victoria Paz, menos conocida ya que, a diferencia del Rabino Bergman, no tiene fotos con los principales columnistas del peronismo de derecha, el radicalismo, el socialismo, etc.
Para conocer a la señora Paz, se puede leer un discurso de su autoría en una de las conferencias organizadas por la escudería procesista.
Villaruel es habitual columnista de La Nación,  fantasea con adjudicarse el mote de "especialista en derechos humanos" y durante varios años pugnó por igualar el terrorismo de estado con la -ya aniquilada antes del comienzo de la dictadura- guerrilla. Ultimamente, envalentonada con el avance opositor del kirchnerismo, se ha vuelto un poco más patética, con afirmaciones más sinceras y cavernícolas.
La presencia del Rabino Bergman es curiosa en tanto en los grupos afines a este pensamiento marginal, suele ranquear fuerte el antisemitismo -bueno, la Embajada de Israel creo que los mira con simpatía a estos grupúsculos de ultraderecha, en la actual coyuntura política latinoamericana- pero comprensible desde la perspectiva ideológica.
En fin, que están casi todos invitados a la presentación de este panfleto, menos los infiltrados comunistas proclives al terrorismo que, como se explicará en la conferencia en cuestión, vienen a ser más o menos un 98, 77% de los argentinos (si es que son argentinos). El resto (argentinos posta), son derechos y humanos.



martes, marzo 09, 2010

Irán, Luis D elía, Perfil y el Mossad



¿No es curioso que el estado teocrático israelí, responsable de variadas masacres, de vender armas a cuanto terrorista ande por el mundo, de asesinar a sangre fría a ciudadanos extranjeros que se oponen a su política imperial, no es curioso que se saltee toda la institucionalidad argentina, para pedir a través del semanario Caras -que se encarga de publicar toda la cloaca que surja de los más oscuros servicios de inteligencia- que la Presidenta de la Nación "detenga" al ciudadano Luis D Elía, por sus opiniones en torno al terrorismo irsraelí y el brutal atentado a la argentina por parte de ciudadanos iraníes (y presumiblemente también argentinos), prófugos de la justicia argentina?
Los condenables atentados terroristas ocurridos en la argentina durante las presidencias de Menem, no le dan carta blanca al criminal estado israelí, eso tiene que quedar claro.   Ese mismo estado islaelí que tanto acompañó al menemismo.
Quizás la embajada israelí no sepa -del semanario Caras no se puede esperar ética, basta hojear sus pasquines para preguntarse cómo se financian- que en Argentina, cualquier ciudadano, sino es funcionario ni se lo impide la justicia, puede viajar al exterior libremente y  hacer lo que le plazca. De hecho, nadie pidió, por caso, que se "detenga" a los legisladores del PRO, la UCR y el peronismo de Reuteman que viajaron recientemente a Inglaterra a hacer lobby por Inglaterra. En los países como el nuestro, que no invadimos territorios extranjeros, no se les tira un misil en la casa de estos legisladores, como sí hace Israel.
En la argentina, no se puede pedir "detener"  por órden de la presidenta a un ciudadano por expresar opiniones que no configuran ningún delito. Existen instancias judiciales, algo quizás desconocido en Israel, donde la justicia es más expeditiva a través de muros, portación de rostro, asesinatos selectivos, amenazas nucleares, bombardeos de hospitales, bloqueos de alimentos y agua, etc.
Si ese ciudadano, Luis D elía, es un dirigente político, corresponde una evaluación política, que en argentina, donde reina la libertad de expresión y opinión, cualquiera puede hacer.
Aún cuando se trate de operaciones burdas, llenas del lenguaje típico de los servicios, y en el marco de pujas mucho más grandes y vinculadas a otros intereses que los que se dicen defender.