El 7 de junio son las elecciones en Córdoba. El actual gobernador, Schiaretti, por haber sido vice de José De La Sota, no tiene reelección. Y está peleado y zizagueante como siempre en su relación con el kirchnerismo y también con De La Sota, que trata de unificar el justicialismo cordobés pero en el kirchnerismo local les rompe las pelotas este sapo. Sobre todo en las segundas y terceras lineas.
Una candidatura -todavía no confirmada- de De La Sota requiere previamente un consenso amplio, que implica qué hacer con el intendente de Córdoba capital, Giacomino, ay, mamita! un desprendimiento del microemprendimiento de Luis Juez; para contener al kirchnerismo local; y requiere también una orden presidencial para Accastello y el grupo de intendentes que lo acompaña (y que dijo que lo iba a acompañar en el 2009 pero...) sobre qué hacer. Nada fácil, corazón.
Igual, el tema de la capital provincial no se acaba ahí, porque Schiaretti quiere que su vice, Pichi Campana (¿Pichi Campana!), sea el candidato a intendente pero De La Sota pretende ese lugar para, por ahora, su ex esposa Olga Riutort, bastante devaluada en la interna y el electorado.
Mientras, hay una nueva candidatura peronista (que llevaría a De La Sota a una interna el 12 de agosto) y es la de Fernando Coiset, ex intendente de Las Varillas y ex funcionario de la provincia con Schiaretti.
Al kirchnerismo le ha ido siempre mal en Córdoba con una breve excepción en el 2005. El doble juego de apoyar al entonces kirchnerista Schiaretti y al entonces ultra kirchnerista Luis Juez, para la gobernación en el 2007, salió mal, salió para la mierda. Menos de un año después ambos conformaban el pintoresco Grupo A. Jaime y Alberto Fernández, impulsores de aquellas movidas, no están más (por suerte) en el gobierno. Uno está merecidamente respondiendo en tribunales y el otro está merecidamente respondiendo en TN.
Pero el kirchnerismo tuvo una mala elección en el 2009 que, a diferencia de Santa Fe, no tuvo un repunte drástico sino, ponele que moderado, incluso menor al de, por ejemplo, la Capital Federal. Claro que allá no lo tienen a Abel Fatala.
La diferencia con la Capital Federal es que De La Sota es un candidato competitivo, pero difícil de tragar para el kirchnerismo local, con razón. Juez tiene sus zizagueos y parece estar cambiando otra vez (y van) de bando, pero es menos confiable que De La Rúa en la internacional socialista (aunque sucedió, en fin).
No sé.
No sé.





