lunes, mayo 23, 2011

Binner, corazón. A negociar con El Hijo De alfonsín algunos diputados y a tratar de retener la provincia y Rosario. Buenas noches



Si el candidato de Binner triunfaba (como parece estar sucediendo) en Santa Fe, las chances de que Binner sea candidato a presidente de un conjunto de cuatro partidos provinciales de la pampa sojera, se achicaban, no se agrandaban. Por el contrario, si ganaba la interna por la gobernación santafesina Rubén Giustiniani, rival interno de Hermes Binner y representante de la derecha más gorila del conservadurismo popular del partido socialista, crecían las chances de que Binner encabece una fórmula a presidente con el líder de los desocupados Víctor De Genaro como vice.
Con el 40% de las mesas escrutadas, esta posibilidad se aleja más: está ganando Bonfatti, el candidato de Binner, y encima, Mario Barletta, intendente radical de la capital de la provincia, está haciendo una buena elección, al punto que hoy, en el recuento, está segundo. Con 40% de las mesas escrutadas. Ahora bien, ya casi se puede confirmar que en Santa Fe ciudad Barletta hizo una gran elección, con lo cual, Bonfatti, candidato de Binner, está obligado a cerrar un nuevo acuerdo ya no sólo con los radicales que lo acompañan en su lista sino con los radicales que lideró Barletta dentro del frente. Binner, cortándose solo como candidato a presidente por el noble objetivo de que renuenven sus bancas los tránsfugas de Libres del Sur, los rivales internos de Binner en el socialismo bonaerense y los rivales internos de Binner en el socialismo cordobés, es bastante alocado, sobre todo si es al costo de hacer estallar de bronca a los radicales santafesinos, necesarios para ganar la provincia y retener el bastión de Rosario, dos condiciones para la supervivencia política del bueno de Hermes.
Buenas noches.

sábado, mayo 21, 2011

Y sí, cómo no te vas a reír de esa ceremonia tan ridícula, corazón. Buenas noches


Filmus-Tomada

El "misterio" se acabó. Objetivo logrado: la presidenta Cristina se posicionó como la gran electorada. Boudou quedó, aparentemente, afuera. Todo un tema, porque queda debilitado como ministro de economía, sobretodo de cara a una eventual reelección de Cristina, cuando la disputa al interior del Frente para la Victoria entre quienes tienen votos reales -las disquisiciones ideológicas aparte- sobre el significado de esos votos, se desate.
Claro que durante el kirchnerismo,  se impuso la contundente noción -que hace a la calidad institucional mil veces más que los berrinches de la derecha progresista- de que los ministros de economía no son entidades superpoderosas y autónomas, más aún, es tan escandaloso de que durante el kirchnermo los ministros del gabinete responden a la presidencia. Un escándalo. Esto con De La Rúa o Duhalde no pasaba.
La posición en la que queda Filmus, tras haber sido acotado a las reglas de juego en las cuales va a desarrollar su campaña, le convienen a su vez al propio Filmus: la presidenta Cristina está mejor posicionada que ningún otro candidato del Frente para la Victoria en la ciudad de Bs As. Pero, además, competirá contra dos candidatos a intendente de sueños maximalistas que recientemente se bajaron miedosamente de la política grande. Porque, en realidad, no medían bien para disputar contra la presidente. No medían bien en Ibope.
El acento divisorio, ordenador de este tramo de arranque de la campaña electoral, gira en torno a Cristina.
Así que, ya develadas las principales incógnitas de las candidaturas, a partir de mañana comenzará el durísimo debate entre todos los candidatos que uniformemente pedirán que la Federal sea administrada por la intendencia pero pagada por los formoseños, que harán 120 mil kilómetros de subtes, mucha zona periglaciar  y mucho disfráz de marioneta para ir a TN al religioso Tedéum televisivo que, por alguna extrañísima razón, se considera casi como el éxtasis de la democracia. Podadores de árboles, saltadores de charcos, cascos amarillos, nenas villeras, puteadas a los sanjuaninos, finísimos análisis geopolíticos sobre conmocionantes noticias como quién va a ser el vice de Pino Solanas, mucha carita ofendida, pucherito republicano, promesas de regalarte el arco iris para vos, corazón. En fin, el curioso circo de la campaña electoral porteña.  Buenas noches.

viernes, mayo 20, 2011

La Plata arde





“Vamos a ganar la Ciudad”, aseguró el candidato a la intendencia por el Frente para la Victoria, Guido Carlotto, tras el decisivo respaldo que recibió ayer de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Ya contamos con toda la energía y el impulso para triunfar en octubre y garantizar que La Plata sea parte del proyecto nacional, popular y democrático que está produciendo una transformación histórica en el país”.
 
Consultado sobre el encuentro que mantuvo con Cristina, Carlotto contó que “durante los 40 minutos que estuvimos reunidos, la Presidenta demostró que tiene un profundo conocimiento sobre lo que pasa en La Plata, el estado de la ciudad y su actualidad política” y “valoró el enorme compromiso militante y político del kirchnerismo platense”.
 
El senador bonaerense, miembro de una familia de militantes que tiene a su madre, Estela, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, como referente de enorme prestigio mundial, aseguró que no toma el respaldo presidencial “como una cuestión meramente personal”, porque “Cristina también valoró la construcción colectiva y militante del kirchnerismo platense, que triunfará sobre los emprendimientos personalistas”.
 
Carlotto señaló que la Presidenta lo felicitó “por la amplia participación que alcanzó la juventud” en el espacio que lidera, y confió: “Me pidió que sigamos convocando a los jóvenes”. Por otra parte, explicó que la jefa de Estado, líder y continuadora del proyecto político que puso en marcha Néstor Kirchner en 2003, le encomendó la responsabilidad de coordinar políticas con algunos ministros y continuar trabajando en forma coordinada.

jueves, mayo 19, 2011

Ritmo y saboooooooorrr, corazón


Mariano Ferreyra



(Click en la imagen para ampliar) El texto es del 2004, según cuenta Pablo Ferreyra.

Razones para presentarse o no presentarse a la reelección



Por Martín Caparrós


Parece mentira –¿parece mentira?– pero hace semanas que la discusión política argentina consiste en escrutar y suputar las decisiones más íntimas de una señora. Todos tienen, últimamente, opiniones sobre el asunto y yo, tan pobre como todos, también tengo:

Yo creo que la doctora Cristina Elisabet Fernández viuda de Kirchner se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque, como dice un viejo amigo, "¿alguna vez viste a un peronista que abandone el poder?". Y más si esa peronista cofundó un partido tan franco como para bautizarse Frente para la Victoria –donde la idea de victoria es autosuficiente, no precisa más datos. Y más si esa peronista lleva veintitantos años viviendo en una nube de poder y sabe que no sabría cómo hacer –que ya no recuerda cómo se hace– para vivir abajo.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque es una mujer inteligente y sabe que tiene una cantidad de cosas atadas con alambre y el alambre no dura tanto tiempo. Sabe que el modelo de crecimiento que empezó en 2002 ya no funciona y que la inflación no para y que entonces el proceso de empobrecimiento y los reclamos –de ocupados y desocupados– no van a parar, y que es cuestión de tiempo hasta que todo estalle, como bien le dijo el otro día el comandante guerrillero Omar Viviani. Sabe que sus relaciones con distintos sectores –sindicales, sociales– con los que ahora la une la prosperidad se irían lentamente al carajo. Sabe que la puja redistributiva de la que tanto habla es puja y es redistributiva, pelea de los más pobres por quedarse con un poquito más de la riqueza nacional, no sólo por salvar sus sueldos de la inflación. Y también sabe que su gran truco para aminorar los efectos de esa inflación sobre las clases medias y altas y mantenerlas refunfuñonas pero consumidoras –ergo contentas– consiste en esos subsidios tremebundos que entrega a los monopolios del transporte y la energía; son 48.000 millones al año, de los cuales por lo menos 16.000 –dos veces la Asignación Universal– están dedicados a mejorar las condiciones de vida de los menos necesitados, de los que podrían pagar esos servicios a su precio. Y sabe que esos subsidios no se pueden mantener así pero que el día en que los corten el que los corte se va a querer cortar algo más: lo que tenga según sexo y color, lo que le quede.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque nunca en la historia reciente de esta gran nación argentina hubo unas elecciones tan fáciles, tan carentes de ninguna oposición coherente o articulada o siquiera realmente existente, y que es muy difícil para un político desaprovechar semejante oportunidad porque la política, como la naturaleza, tiene horror del vacío y siempre intenta llenarlo con sus cositas, sus cagaditas de paloma.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque tiene una aguda conciencia de la historia y los manuales de historia y sabe que, si pudiera retirarse ahora, sus gobiernos –propio y ganancial– quedarían relatados como un período de recuperación y cierto bienestar y moño y pompón rojo y que, en cambio, si sigue, tendría que enfrentar el derrumbe de su famoso modelo –por causa de su famoso modelo y sus problemas ya citados– y su capítulo terminaría muy feo.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque tiene una aguda conciencia de la historia y los manuales de historia y sabe que, si se bajara, su supuesto proyecto quedaría colgado de la brocha y su grupo de seguidores se disolvería en unos días y su nombre de casada desaparecería de la discusión política argentina en unos meses, porque un grupo puede sobrevivir a una derrota pero no a una fuga –y es probable que esa idea le moleste. Esto sin contar la parva de inútiles cercanos que saben que su única posibilidad de supervivencia en el coche oficial es que la doctora vuelva a presentarse y que, estando por definición cerca de ella, le taladran las neuronas con explicaciones de por qué debe hacerlo –sin decirle nunca por qué necesitan que lo haga aunque ella, que no es tonta, lo sabe, lo considera y, por eso, minimiza sus argumentos sin piedad y entonces piensa que quizá no debiera presentarse pero.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque es una mujer inteligente y sabe que el discurso épico que la sostiene no se puede sostener mucho tiempo tan falto de hechos épicos y, como se ve que no le interesa producir ninguno, más temprano que tarde va a tener que renunciar a ese discurso –y no tiene otro. O, dicho en japonés: que el curro de la década de los setentas no puede servir durante décadas y décadas.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque ¿qué podría hacer una mujer de sesenta años que tuvo todo el poder si deja de tener ese poder: dedicarse a criar los nietos que no tiene? ¿Desesperarse viendo desde afuera lo que podría estar haciendo desde muy adentro? ¿Aprender a bordar punto cruz? ¿Escribir unas memorias maquilladas con la esperanza de que la devuelvan al centro de atención? ¿Coleccionar teteras? ¿Maldecir cada mañana el momento en que lo tenía todo y decidió dejarlo?

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque de verdad debe estar cansada y harta de pelearse con una manga de oportunistas mediocres que se dicen sus amigos y desalentada de ver lo complicado que es hacer nada serio en medio de tanta pequeñez y deprimida de pensar que está haciendo lo mejor que podría hacer en su vida y sin embargo no lo disfruta nada y encima sus hijos le piden que se quede en casa y aprenda punto cruz.

Pero creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque no veo cómo haría para no presentarse. Es decir: qué historia podría contarse para volverse a casa. No el discurso público barato de renuncio a los honores pero no a mi puesto de lucha o la escalada de pequeños anuncios médicos que lleven al anuncio final de que su cuerpo enfermo no resiste más o la explicación psicologista de culebrón porteño.

No, lo que no consigo ver es cómo se explicaría a sí misma y, más que nada, al fantasma de su marido muerto en la dizque trinchera de la lucha –el glorioso Nestornauta, el desaparecido 30.001, la escuelita de Misiones la terminal de buses de Jujuy, la comisaría de Resistencia, Él– que ella es una 'cobarde pusilánime traidora' que prefiere abandonar la pelea por la que Él sí dejó todo, abandonarlo a Él, al recuerdo de Él, a todo lo que armaron durante toda su vida sólo porque está un poco cansada o desalentada o deprimida o despistada. Yo creo que va a seguir porque no sabría cómo justificar su retirada.

Y creo, más que nada, que es triste que estemos discutiendo estas pavadas: tristísimo que tantas cosas en este país dependan de lo que decida una noche esta doctora, de cómo haga jugar éstos y otros elementos que sin duda ignoramos. Creo que la importancia de ese gesto individual, menor, es la medida de nuestra realidad actual. O, dicho de otra manera: que si la política argentina pende de la decisión de una señora, cualesquiera sean esa señora y esa decisión, estamos al horno y acaban de prenderlo.

Indígenas de Palermo vestidos con plumas multicolores adorando al sol. Muy bueno el programa, corazón.





Muy buen informe, Patucho. Ahooooora bien, digo yo, así, sin saber mucho del tema.
¿Cómo es que el cacique dice una cosa y los que cortaron la 9 de julio en Bs As dicen otra?
Quienes leen este humilde blog, saben que desde el año pasado escribíamos sobre esto. Después, cuando cobró relevancia porteña, ya no. Por algo simple. Se hace muy difícil debatir con los indigenistas de Palermo, para quienes los campesinos pobres, si pertenecen a una etnia, a un pueblo originario -ay, qué podrido estoy de hablar con estas categorías que se usan en el indigenismo de Palermo pero en Formosa, corazón, no se consiguen- deben portar plumas, decir boludeces religiosas y adorar el sol.
La verdad es más triste: los compañeros (son compañeros) son mayormente evangelistas, exigen industrialización y no tienen los excusados fuera de la casa (muy flojo el cronista, corazón) por una cuestión étnica. No da para decir esa gansada.
Todos los campesinos tienen los baños fuera de la casa por que no tienen cloacas. Y si las tienen -el kirchnerismo, aunque parcialmente, revirtió esta injusticia- deben pagarlas, a diferencia de la República de Palermo, donde las cloacas estaban ahí, nadie al parecer las pagó. Pues que sí: se las pagaron esos campesinos, corazón.
Los fogones están también fuera de la casa por miedo a los incendios, por que los ranchos, corazón, son precarios.
El gobierno nacional junto al provincial y los punteros -también conocidos por el indigenismo de Palermo como "caciques"- organizados, construyeron viviendas y escuelas, cloacas y redes de agua potable. Clientelismo al palo, corazón.  Ahora, en esa zona que muestra el informe, no hay sistemas cloacales, por eso el baño afuera.
La entrega de tierras provinciales a los campesinos con cacique -por lo demás, iguales a cualquier otro grupo- se realiza desde hace años, pero con más intensidad desde el 94. Pasa que, corazón, el problema agrario, extrapampeano, no son la disponibilidad de tierras, como sí fue antes de la valorización financiera y la tecnologización intensiva de la agricultura.
Hay un problema de décadas de organización nacional, de enfermedad holandesa, de desigualdad en la distribución primaria, de ausencia del estado nacional, de desindustrialización, de marginalidad política, de frontera, de clase, de color de piel, de propiedad, de culturas.
Los campos que reclamaban los que cortaron la 9 de julio en Bs As -con poco consenso entre su comunidad, "qom"- pertenecen a la universidad de Formosa.
Obviamente, debería ser un problema del GOBIERNO nacional, más allá del ridículo trotkismo de Palermo que quiere que el poder ejecutivo resuelva sobre la Universidad de Formosa pero que la Universidad de Buenos Aires deba elegir por asamblea un rector en el Pellegrini -y si lo designase el Poder Ejecutivo sería poco menos que una dictadura total- pero ami hunildísimo (je) criterio, se trata de que los campesinos y los pobres en general accedan a la universidad, hoy una enorme transferencia de recursos hacia las clases sociales más favorecidas, pero bue, ése es otro debate.
Los votantes de baja calidad -60% para Macri y 40% para el periglaciar- difícilmente entiendan cuestiones complejas como que el asfalto se paga, las cloacas se pagan, el agua potable se paga, la luz eléctrica se paga,  el gas viene en garrafas y se paga carísimo, los subtes deberían pagarse y, finalmente, la distribución progresiva del ingreso, también, corazón, se paga.
Perdón. No me peguen.
Pero es así, la distribución del ingreso....se paga!

Lo gracioso, corazón, es la palabra "Frente"


El Frente Progresista en Entre Ríos incorporó al partido de Cavallo. Aunque en realidad, se trata de una diputada nacional de la Sociedad Rural, que fue electa en el 2009 a través del Frente Progresista d ela UCR con la señora Carrió. En esta nueva versión del Frente Progresista, tal como indica este portal -afín a Busti, líder del ultrabustismo pero candidato del bustismo disidente-el Frente Progresista ya se cerró, entre los socialistas y radicales. A pedido del Hijo De alfonsín.
Como Ernesto Sanz, el favorito en la dirigencia radical entrerriana, se bajó de donde nunca se subió, los alfonsinistas -rama hijitus- se apresuraron a cerrar de callados un acuerdo con el socialismo, antes de las elecciones primarias santafesinas, que se hacen el domingo y cuyos resultados se conocerán vaya uno a saber cuándo.
Los sueños húmedos de los candidatos vecinalistas de Córdoba y Capital, como Juez y Solanas, de que Binner pierda por ellos como candidato nacional, nunca tuvieron anclaje en la realidad.Ahora, está más claro aún.
Este Frente Progresista bendecido por Alfredo De Angelli y Victoria Donda, incluye a los radicales entrerrianos, que siempre fueron progresistas, excepto cuando gobernaron, a la Sociedad Rural pero también a Federación Agraria, de De Angelli, que sí son progresistas, a los estancieros del partido socialista, a los cavallistas y a Francisco De Narváez no, por que no tiene gente en Entre Ríos y por eso no son progresistas.
Ánimo, en la Bolsa de Cereales no temen que, de triunfar el Frente Progresista, haya una reforma impositiva de carácter progresista. No. Por suerte, corazón.