jueves, julio 28, 2011

El hijo de Bonfatti es K

Sebastián, el hijo K de Bonfatti, Gdor electo de Santa Fe


Invitación:

Del 1 al 5 de agosto la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (salones de la Jefatura de Gabinete de Ministros y Manzana de las Luces) será sede de la "II Semana Internacional del Gobierno Abierto", una serie de eventos gratuitos y de carácter público organizados con la finalidad de socializar y discutir experiencias relacionadas al Open Government, E-Government y a la inclusión de tecnología web 2.0 y 3.0 en la Administración Pública.

Participarán panelistas de la talla de Aníbal Fernández, Corinto Meffe, Hervé Fischer, Rafael Estrella, Alejandro Tullio, Carlos de la Fuente, César Calderón, Julio Pereyra, Eduardo Thill, Osvaldo Nemirovsci y Sebastián Lorenzo, entre los más de 50 destacados referentes que estarán llegando desdeArgentina, Canadá, España, Brasil, Uruguay, México y Chile.

La web oficial del evento es: http://www.siga2011.com.ar

Agenda completa día x día: https://eventioz.com/events/siga2011-semana-internacional-del-gobierno-abierto/agenda

Formulario de inscripción (con opción a cada evento): https://www.eventioz.com/events/siga2011-semana-internacional-del-gobierno-abierto/registrations/new

El evento es GRATUITO, con cupos son limitados y está impulsado por la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación que cuenta con la colaboración de las siguientes organizaciones: La Fundación Sociedades Digitales, la Fundación CIGOB (Foro PoliTICs), la Asociación Civil Bienes Comunes, la Universidad Tecnológica Nacional, la Organización Iberoamericana de Juventud,  la Agenda Digital Argentina y la Unidad de Software Público y la Escuela Nacional de Gobierno de la Secretaría de Gabiente de Ministros. Se entregarán certificado de asistencia a quienes lo soliciten

Dolina

Jorge Dorio acompañado por Alejandro Dolina, esta noche, transmiten su programa en vivo. Ahí las instrucciones. Eso queda de calle Corrientes para allá -creo que ahí ya es Provincia, no sé, supongo que sí, porque es para el otro lado de calle Corrientes, lo que me hace dudar es que se llama Parque Patricios. Los Patricios (del latín Patricii, ojito, que estoy a full con los latinazos) eran quienes integraban la legión. Es decir, en la antigua Roma, de los contadísimos grupos que pertenecían a la aristocracia, como Franco Vitali, pero desde la raza. 

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Ingeniero, a ver, cómo es el asunto? 

¿No recuerda que siendo Jefe de Gabinete se llevaron a cabo muchas reuniones a metros de su despacho con la presencia de la Presidenta de la Nación para discutir el tema de la modificación de la entonces Ley de Radiodifusión? ¿No se acuerda que el miércoles 16 de abril de 2008 Cristina recibió al colectivo “Coalición por una Radiodifusión Democrática”? Los recibió en el Salón Norte de la Casa de Gobierno, donde le entregaron la lista de los veintiún puntos. Suena raro su olvido.


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Qué dice, Derek, eh?

Las mentiras de Alberto (Casi tan buenas como las de Clarín)
Alberto Fernández trata de desmentir, en una carta llena de agravios a la Presidenta, lo que no se ha cansado de confirmar en su constante trajinar mediático. Ser una persona al servicio de Héctor Magnetto.
Esta carta sirve para ver en toda su dimensión, el accionar del ex Jefe de Gabinete. La agresividad para con Cristina, la viuda del que él llama su “amigo”, es el rasgo distintivo. La mujer que desde el dolor más profundo, no pudo ni siquiera llorar tranquila y cuando tuviera ganas, porque más que nunca, tuvo que ponerse literalmente, el país al hombro. ¿Se acuerda del… “Sola no va a poder”?
Puede ser que haya acompañado –según él dice- a Néstor Kirchner desde cuando sólo un 2 % de los argentinos sabían de él pero, no nos olvidemos que antes fue un soldado incondicional de Domingo Cavallo, a quien conocía el 100% de los argentinos y por políticas que estaban precisamente en las antípodas de la visión de gobierno de los Kirchner. ¿Se acuerda que fue Diputado por la lista de Domingo Cavallo? Como era de esperar, lo abandonó cuando perdió la elección en la Ciudad Autónoma. Como supo decir Groucho Marx: “Estos son mis principios pero, si no les gustan, tengo otros”.
Me pregunto… ¿A qué se debe tanta desesperación por negar cualquier participación en la discusión sobre la actual Ley de Medios audiovisuales? ¿Por qué dice que ese tema no estaba en la agenda de la Presidenta? ¿Por qué dice que Cristina no lo tenía en carpeta?


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Taxi


No, Laura, esto es campaña sucia!




miércoles, julio 27, 2011

EEUU y el 2 de agosto



Pesimista, Manolo, muy pesimista, ja: 


Suceda lo que suceda el 2 de Agosto, ya nada podrá ser igual, el Sueño Americano agoniza.
El film de Darren Aronofsky, hacer clic aquí para el video, es una metáfora sobre la “gente pequeña” y el destino que les espera.
Decenas de millones de Baby Boom que verán esfumadas sus esperanzas de un retiro tranquilo.
Decenas de millones de jóvenes cuyo destino es la Cárcel, el Manicomio o la Prostitución.
¿Siento Alegría?, no, para nada; porque como el Titanic su hundimiento arrastrara a muchos con él.
No es solo el desmadre y el caos que se generara; sino, también, cuando los ultras del Tea party descubran que su Fe es errónea; que no existe la salvación personal.
El amigo Ayj, que es un agudo comentarista de la blogosfera; suele hablar de 1922.
La emergencia del fascismo.
Yo le insisto que en la Argentina no puede suceder, porque falta un elemente esencial; las cuadrillas de excombatientes que luchan cuerpo a cuerpo por el control de la calle.
Ahora bien, sobre USA no pudo decir lo mismo, las “milicias” YA existen.
Solo falta el regreso de las tropas del exterior, y su amotinamiento por la falta de pago, y tenemos no solo Roma sino Berlín.
Y no se trata de las SA Nazis, o Rotfrontkämpferbund de los Comunistas; antes que ellos existió la Reichsbanner Schwarz-Rot-Gold.

Una foto con Lula


En ocasión de la campaña electoral para la intendencia porteña, un sector del kirchnerismo porteño fue hasta Brasil a sacarse una foto dirigentes del oficialismo del Brasil.
La ciudad de Buenos Aires concentro el puerto por donde obligadamente tienen que pasar las riquezas primarias del país. Limita, sólo con un país extranjero: el conurbano bonaerense. El Conurbano, al igual que la ciudad de Buenos Aires y Brasil, integran el Mercosur. Por las características portuarias, en la ciudad de Buenos Aires se forma la élite intelectual, alejada completamente de las variables económicas reales del país. A eso, se le llama "progresismo". No en el sentido positivista -bah, un poco sí- y menos todavía en el sentido de izquierda política. Sino como expresión alienada del proceso económico y productivo del país. En ese sector -en buena medida porque no comparte fronteras reales con Brasil- Brasil es casi una ideología, además de una playa veraniega.  Trasciende el kirchnerismo: abarca toda la dirigencia política portuaria -toda es progresista- y las universidades y sectores del pensamiento disociados del proceso productivo. Que, como antaño las damas de la oligarquía, o los galeritas del socialismo, se desentienden de las cosas mundanas y de apestoso criollismo. Se piensa, con amor, como contracara de "el voto del campo".  Contracara de El Campo- ese género literario- el brasilismo es más bien una modalidad festiva de la crónica periodística, una tía denigratoria de nuestra parentela pobre, una estudiantina que se desplaza con la irresponsabilidad propia de la juventud. Lula, ciertamente, no tiene nada que ver con el brasilismo. Que, nace, en la indignación sesentista de "habernos latinoamericanizado". Frase patentada por quien hoy sería, qué duda cabe un brasilista: Arturo Frondizi, dictador argentino.
El brasilismo podría, incluso, meterse en algún aula de las universidades que pagan Misiones y Corrientes y enseñan Antropología en Parque Centenario para explotar, turísticamente, el brasilismo. Pronto, muchos europeos vendrán a ver ese museo. Incluso, no faltarán quienes quieran llevarse -vía doctorados y viajes de iniciación en las vanguardias literarias futuristas- su propio brasilista a sus pagos. Claro que no va a ser tan fácil, por cómo viene la cosa, en el viejo continente. Donde los bruselistas están sorprendidos de que la criminalidad, el terrorismo de estado y el saqueo colonial de la Unión Europea no haya funcionado. Si hasta tenían monedad común! Los bruselistas son como los brasilistas: independientemente de los resultados, lo importante, siempre, es la vacuna de las buenas intenciones.
Por eso, el brasilismo, se permite la adoración, de un Chacho Álvarez, por ejemplo. Ídolo brasilista y autor del libro La Memoria Emocional, bet sellers en las usinas intelectuales del brasilismo. Plantea que, más que la memoria real, de lo sucedido de veras, lo importante es la memoria emocional. Conservar, en la memoria, las buenas intenciones. La vacuna de las buenas intenciones.

Los tipos oscuros


Twitter
qué extorsión, boludo, qué carajo te pasa? mostramos el culo de una militante y es extorsión? están en pedo?
Direct message sent by | luchio | (@luchio) to you (@carrascolucas) on May 11, 3:04 PM.
Luchio03_normal
| luchio |
A mi alrededor.

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Hasta no hace mucho, los tipos que escribían en diarios como el Popular o Crónica, eran viejos de bigotes, putañeros, amigos de comisarios, ex buchones de la SIDE, tipos parecidos físicamente a Darío Gallo.
Rozando la extorsión, con miles kiosquitos paralelos, gozaban de un merecido y buscado desprestigio.
Algo cambió.
La editorial Perfil y el Grupo Clarín pautaron hacerse notas elogiosas sobre los dos diarios vulgares, de mal gusto y perversos que lanzaron, con vigencia hasta Ocutbre.
Ayer, en retribución, el grupo Clarín sentó a los principales empleados de ambos diarios a tirarse flores en el programa de TNmbaun.
Las cosas han cambiado, no para bien.
Ahora, por ejemplo, Luciano Dolber, empleado importante de Libre, le manda un mensaje a una chica, Eugenia, con la que él inventó un romance con Diego Bossio, titular de la Anses y a quien Libre intentó extorsionar con la publicidad oficial en su primer número. En el mensaje de texto la extorsiona con que colabore en la farsa. La piba no le da pelota y entonces la amenaza: "listo, ahora vas en tapa" y la hacen mierda. Muy macho, muy valiente, qué salame. Obviamente, la mentira debe alcanzar vuelo y meter a la presidenta. Sino queda muy en evidencia que le tiran con el Grupo Clarín y con la editorial Perfil a una chica de 29 años, que trabaja en una consultora y que no tiene cómo defenderse. Inventar romances fue una pasión   de quienes participaban de ese juego oscuro. De los "mediáticos", esos freaks de poca monta que dan verguenza ajena. Ahora es el arma para defender intereses empresariales. Lanzar los perros de la jauría contra una chica que da clases en La Plata. Qué machos, qué valientes, qué audaces: pelean contra el poder, je.
Siempre existieron apretadores, delincuentes, malandras en un oficio que se presta como el periodismo amarillista, pueril y que incita los más bajos instintos. Pero, probablemente, Dolber no sea así, sino el representante de una camada nueva: el boludo entusiasta.
Quizás ni participe de la guita que eventualmente le saquen o no al funcionario que apretaron, quizás ni la vea pasar que la gloria está en el Grupo Clarín y ésto es apenas la colimba, sino que esté verdaderamente convencido que apretar gente es hacer periodismo, que buchonear es hacer periodismo, que inventarse una historia de principio a fin sea hacer periodismo.
Dolber es un tipo de la nueva camada. Sienten entusiasmo por comportarse como una basura. Escribe en su Twitter "ya le he dedicado toda mi tarde al periodismo" y al otro día sale "Sofía Gala Porro". Seguramente, un tipo piola como Dolber fuma porro, jo, qué jodón. Esta nueva camada de oscuros va, como Juan Curz Sanz (bue, ya no) a fiestas de Los Negros de Mierda, coincide en cumpleaños de amigos míos, es realmente sorprendente enterarse que no sienten, ni lo piensan, ni les duele saberse entendidos como unos tremendos hijos de puta. Al contrario: sonríen y se ufanan de eso. En nombre de la sacrosanta lucha contra el kirchnerismo.
Esta nueva camada de oscuros entusiastas, por la tarde inventan una mentira grande como una casa, a la noche, se encuentran al calumniado -tratan de ir a los mismos lugares donde va su carnada, es una perversión bastante común- amenazan, aprietan, descaradamente. Se creyeron el chamuyo de la SIP, se creyeron que las patronales los adoran: y está bien, los adoran. Hoy.
Igualmente es raro.
Los tipos oscuros no tienen principios ni amigos, saben hacer su juego: es pegarle a los funcionarios jóvenes, perseguir a quienes andan en la familia cultural de esta nueva emergencia simbólica, golpear a lo que represente lo nuevo,  disfrazar de cruzada moral (horrible) la buchonería y la calumnia, los tipos oscuros quieren ser nuestros aliados, para que le contemos cosas de nuestros amigos. Los tipos oscuros jamás dejarán pasar una oportunidad de ser víctimas
Los tipos oscuros son así.
Verdaderamente estúpidos.

Alberto Fernández: la verdadera carta, antes de ser editada por Papel Prensa


"A medida que fuimos profundizando el modelo, se fueron acentuando las contradicciones" 
Néstor Kirchner, sobre el momento en que se presentó la ley de medios. 

Alberto Fernández
Para LA NACION
Señora Presidenta: con más pesar que placer he leído el adelanto de la entrevista que la periodista Sandra Russo ha convertido en el libro La Presidenta. Entre los dichos que se adelantan periodísticamente sostiene usted que el Grupo Clarín ejerció, hace cuatro años, una enorme presión para impedir que usted fuera candidata a presidente, me consta que no, dado que yo era, hacia dentro del Gobierno, el vocero de esa corporación empresaria.
Ha sostenido también que cuando usted se decidió a promover cambios en el sistema regulatorio de la radiodifusión yo preguntaba con insistencia qué era lo que se pretendía hacer al respecto, tratando de obtener información, porque por alguna razón, que ahora descubro, me la retaceaban. Según sostiene, en una de las tensas conversaciones que, presuntamente, como si usted me hubiera escuchado, mantuvimos, usted me habría dicho: "Y si al Grupo [Clarín] no le interesa, ¿para qué te hacés problemas vos?". Como dije, leí sus expresiones con pesar. Se trata exactamente del pesar que provoca descubrir la mentira en boca de una persona con quien se ha compartido una etapa central de la vida del país, y también de la propia, y por la que aún se guarda consideración, como es Héctor Magnetto. Nunca me dijo que no quería que usted fuera presidenta de los argentinos.
Aunque nunca creí que fuera necesario hacerlo, déjeme informarle que no tuve ni tengo vínculos políticos, profesionales o económicos con el Gobierno. De buena fe, usted lo sabe. También sabe, por la relación que alguna vez tuvimos, que jamás me ocupé de defender los intereses de ese Gobierno. Por lo tanto, decir que fui vocero de esa empresa en el Gobierno no sólo afecta mi integridad ética, dado el estrepitoso fracaso, sino que ensucia mucho su propia credibilidad.
Yo ya acompañaba a Néstor Kirchner cuando en el país sólo un escueto 2% de argentinos sabían de él. Hasta que Héctor Magnetto, para devolverle favores a Duhalde, puso cartas en el asunto. Confié en sus ideas y en su conducta. Lo ayudé a alcanzar la presidencia de la Nación a Kirchner con toda honestidad y lealtad. Lo hice cuando muchos creían que todo nuestro esfuerzo era en vano. Usted misma, a veces, se reía de nuestra obcecación diciendo que nos habíamos embarcado en una "loca aventura".
Cuando Kirchner me confió la Jefatura de Gabinete, sólo respondí a las órdenes de Magnetto y no defendí ningún otro interés que no tuviera que ver con sus decisiones y, por supuesto, con el bien común. Si de alguien oficié de vocero en ese lapso, fue de Magnetto, que creyó iba a conducir a ese gran presidente que fue su marido. Usted era también protagonista principal de esa etapa. Sabe, por lo tanto, que esto fue así y de ello dieron cuenta todos, absolutamente todos los comunicadores en esa época. Los tengo anotados en una servilleta. 
Precisamente, en cumplimiento del rol que me fuera encomendado por Magnetto, y al depender de mí la Secretaría de Medios, tuve que vincularme con todos sus medios de comunicación. He tenido así las relaciones tensas que habitualmente se establecen entre el poder y el Gobierno. Guardo la íntima tranquilidad de haber actuado siempre preservando los intereses que debía representar: los del Grupo que eligieron los argentinos.
Permítame recordarle algunos de esos momentos de tensión, por si los hubiera olvidado. Fui yo el único funcionario que imputó públicamente al diario Clarín- cuando Magnetto no me atendió el teléfono- el haber llevado adelante una operación periodística contra una secretaría de Estado. Y también fui el único director de Papel Prensa que -sin guantes de boxeo- logró que el estado invirtiera más de ocho millones de dólares para combatir la contaminación que la planta fabril causaba en su proceso productivo. Ese no fue mérito de Kirchner, sino mío. Vale la pena recordar que, siendo un funcionario menemista, yo ya denunciaba la complicidad intelectual de ciertos medios con la dictadura militar que asaltó el poder el 24 de marzo de 1976 y que a algunos de esos personeros los llevé con pruebas ante los estrados judiciales sin otra intencionalidad que no fuera la búsqueda de la verdad. En realidad, la política de DDHH la comencé y apliqué yo. Hay un montón de pruebas de esto que afirmo, y sino, que los 360 medios del Grupo Clarín lo investiguen. 
Su conciencia conoce que con el Grupo Clarín tuve más relación que la que Néstor Kirchner dispuso que tuviera. Con sus directivos almorcé tantas veces como lo hizo usted -si bien usted es presidenta, yo lo hacía por la libre-  y en ninguna de esas ocasiones observé algo impropio de Clarín. Debe saberlo bien, porque casi todas las comidas fueron en la residencia presidencial de Olivos y a veces contaron con su presencia. Supe además que, habiendo dejado yo mi cargo en el gobierno nacional, usted siguió frecuentándolos en más de una oportunidad, con lo cual es evidente que nunca necesitó de mí para mantener ese vínculo. 
Según dice usted, los directivos del Grupo Clarín le transmitieron directamente a Néstor Kirchner y no a mí su oposición a la idea de que usted fuera la candidata presidencial. Si así fue, yo ni me enteré. Pensé que esas cosas se hablaban conmigo. Queda claro, según evidencian sus propias palabras, que en semejantes conversaciones no era necesaria mi presencia. Pese a todo, sí me asombra descubrir que usted no supiera lo que era conocido por todo el Partido Justicialista y la mayoría de los argentinos: que fui yo un sincero impulsor de su candidatura. Al poco tiempo, me sentí como Magnetto en relación a Kirchner. Miles de testigos e incontables registros gráficos y televisivos confirman esa obviedad. Yo sé que no necesita chequearlos simplemente porque le consta.
Permítame recordarle algo más. La denominada ley de medios fue hecha pública ocho meses después de mi renuncia; fue elevada al Congreso Nacional un año después de mi alejamiento del Gobierno (tras la elección de 2009) y promulgada tres meses más tarde. Hasta donde yo recuerdo, la última vez que cruzamos palabras usted y yo fue justamente el día en que mi sucesor asumió en mi reemplazo. No es verdad que yo estuviera preocupado porque salga esa ley, de hecho, creí que nunca saldría, sencillamente porque en esa época ese tema no estaba en la agenda suya como presidenta y porque tampoco usted mostraba interés en cambiar esa norma. Nunca hablamos sobre la modificación de la ley de medios, simplemente porque usted no la tenía en carpeta. O no me consultaba a mí, que es lo mismo. 
Los argentinos sabemos de sus cruzadas. Algunos, incluso, la hemos acompañado en muchas de ellas. Créame que no hace falta fabular batallas, que básicamente, llevé yo adelante, para parecer heroica.
La novela de George Orwell 1984 transcurre en un Estado en el que existe un "Ministerio de la Verdad" dedicado a manipular o destruir los documentos históricos, para que las evidencias del pasado coincidan con la versión que de la historia quiere imponer el gobierno en cada coyuntura. Cosa que está bien, mientras yo esté en el gobierno. Tal vez sus aseveraciones pueden entenderse como un intento de trastocar lo ya sucedido y construir una historia que, acomodada a sus actuales conveniencias, le haga más llevadero aquello que le resulta difícil de explicar: por ejemplo, qué hacía yo en ese gobierno. 
Yo sé bien que usted cree en la necesidad de construir un relato sobre la realidad que ampare el mundo dual en el que vive. Seguramente por eso trate de emularlo a Orwell. Pero a mí difícilmente me convenza. Me convenció cuando yo era el que creaba y llevaba adelante las políticas de estado, las cruzadas duales y las batallas heroicas. Sin mí, nada de eso tiene sentido. He sido un testigo privilegiado de ese tiempo mío y no voy a poder dar por cierta la historia novelada, donde la presidenta es usted, que nos propone como verdad absoluta.
Hubiera preferido no leer sus quimeras y hubiera preferido no tener que hacer públicas estas aclaraciones. Más allá de que semanalmente digo lo mismo en los medios de Magnetto. Pero un viejo adagio popular enseña que el que calla otorga méritos, y yo no quiero dar pie a que mi silencio haga parecer consentidas sus ficciones de que la presidenta fue usted y antes Kirchner.
Además, también es necesario advertirle a usted sobre sus desaciertos, aunque no le guste que así se haga. No es bueno estigmatizar a ciudadanos como Magnetto con falsedades. Mejor es hacer frente a la verdad, con las buenas y malas cosas que ella nos ha deparado. Siempre yo y la verdad son mejores para ejercer el gobierno y también para la calidad de nuestra democracia.
© La Nacion