martes, septiembre 27, 2011

Sensación de inseguridad


En el año 409, durante la invasión de suevos germánicos y  sármatas alanos a la Gallaecia -actual Galicia, integrante del Reino de España- circulaba una leyenda que asociaba a los Vándalos con seres poseídos por los demonios. Eran, según la leyenda, los Vándalos los que asaltaban caminos, acechando en los alrededores de los bosques, ocultos a través de la conversión pagana en animales salvajes de mínimo peligro pero que, cuando cobraban -estos demonios- formas humanas, violaban y saqueaban a los viajantes.
Eran años donde las razzias del pueblo vándalo eran transmitidas (y agrandadas) de feudo a feudo, principalmente por los juglares.
En el Epitafio Épico del Cid, inscrito en la tumba de Rodrígo Díaz -durante aquellos años, dice:

El Cid Ruy Díaz soy, que yago aquí encerrado
y vencí al rey Bucar con treinta y seis reyes paganos.
De estos treinta y seis reyes, veintidós murieron en el campo;
los vencí en Valencia después de muerto encima de mi caballo.

Probablemente de ahí nazca la leyenda de los combatientes ya muertos arriba de los caballos que lograban vencer a los reyes paganos.
Pero también existían quienes refutaban estas leyendas, como el erudito Juan De La Cruz del Valle Ordóñez que tuvo una famosa discusión con el Ricohombre Nuño Díaz De Lara IV, quien fuera asaltado junto a su comitiva por Vándalos en bosques cercanos a la Iglesia de Santa María de Atalaya, en Bermeo. Durante ese robo, Nuño Díaz perdió un brazo intentando defender a su hija de 10 años mientras era violada.
Nuño Díaz pedía a la Corona y a la Santa Iglesia Católica la necesidad de desterrar, mediante rituales religiosos, a los demonios que habitaban a los Vándalos, bestias salvajes que al cobrar formas humanas, atacaban cruelmente.
Para Juan De La Cruz del Valle Ordóñez, en cambio, se trataba de ladrones de origen Vándalo, saqueadores sí que crueles, pero perfectamente humanos, que debían ser combatidos a través de ejércitos convencionales y patrullas de vigilancia.
Nuño Díaz se indignó, estaba absolutamente claro que lo que él decía -que los Vándalos eran demonios poseídos, productos del Diablo y su malignidad- era completamente cierto e irrefutable.
Juan De La Cruz le pidió una prueba de la existencia de esos demonios, y Nuño Díaz contestó con seguridad: "¿acaso no me falta un brazo?"

Nuño Díaz De Lara IV, para salvaguardar la seguridad de su familia y descendencia, peregrinó, rezó y realizó todos los rituales que los sacerdotes le aconsejaron para conjurar los demonios del pecado y el mal. Sin embargo, ni él ni su familia creyeron nunca haberse librado de esa amenaza. De esa sensación de peligro divino, proveniente de los monstruos demoníacos.
Dos décadas más tarde, y ya fallecido Nuño Díaz, su hija, quien fuera violada por los Vándalos a los 10 años, murió tras desangrarse cuando le cortaron el cuello unos arrebatadores en las cercanías de los bosques de la Iglesia de Santa María de Atalaya.




Nota: sólo un par de datos de esta historia son falsos. 

Los momentos difíciles


lunes, septiembre 26, 2011

Raúl Solanas


La que ilumina el lugar


En los días negros del 20 de diciembre, en Paraná, el gobierno de la Alianza asesinó a 3 jóvenes en medio de las protestas sociales, cuando arreciaba el hambre, la desesperación, los bonos como moneda, la falta de pago, los hospitales y escuelas cerradas, el desempleo, la miseria. Un joven de la Corriente Clasista y Combativa de veintipico; dos chicas, de 13 y 15 años, asesinadas. Por la represión del gobierno progresista. Nunca en democracia se llegó a una situación tan dramática. El gobernador radical, Sergio Montiel, pagaba coimas de diputados de distintos bloques, para que no avance el juicio político en su contra. En tribunales, se hacían todos los desastres posibles para que no avanzaran las causas. La Cámara de Diputados quedó, por eso, paralizada.No podía sesionar ni pudo durante años. En varias ocasiones, la Cámara de Diputados fue cerrada con la policía, que no dejó entrar a los legisladores. Ahí, en ese clima, que mejor olvidar, dejar pasar, yo escribí un libro sobre los tres asesinatos cometidos por los institucionalistas republicanos, obvio que de centro izquierda y sin dudar, progresistas: la enorme hipocresía de aquellos años oscuros. Hubo pocas personas que me ayudaron mucho. Una fue Raúl Solanas. Diputado del peronismo, convencido, que pedía el avance de las investigaciones y las causas por esos crímenes.  A veces, incluso, en soledad.
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Son pocos, contados, ni falta me hace una mano, los dirigentes políticos por los que siento afecto. Uno era Raúl Solanas. Ahora voy a tener que hablar de Raúl en pasado. Hoy lo encontraron muerto. Se suicidó una  madrugada de la semana pasada, en su quinta, en las afueras de Paraná. Es difícil tener que empezar a hablar en pasado. Así son las cosas. No hay, supongo, razones decibles para narrar los dramas íntimos, lo secreto, el misterio de cada vida. Los que nos quedamos, hacemos balances de los que se van. 
El cariño que sentía, puta, hablar en pasado, por Raúl siempre remite a los días más difíciles. Al 20 de diciembre de 2001, a las elecciones con el Kirchner del 2% del 2003, a la asonada oligárquica del 2009, y ahora, que las naves se acomodaban, bueno, ésto. 
Estoy muy triste. 
Raúl creía que había algo en el más allá. Tanto como creía en una iglesia de opción por los pobres, liberadora, cristiana en el sentido popular del término. Yo, alguna vez, me burlé de eso. Pero ojalá, Raúl, exista algo más allá. Te lo merecés. Es una razón válida, no para creer porque no me sale, sino para que exista algo más allá: vos te lo merecés. Y si existe algo, más allá, en el cielo, seguro está lleno de gente aburrida. Les va a venir bien tu fina ironía, tu inteligencia calma, el tesón con que te jugaste en las cosas que valen la pena. Les va a venir bien a la eternidad calma del misterio de la muerte. A nosotros nos quedan las cosas que faltan, las causas que valen, todavía, la pena.


Darío Báez

FUERA DE FOCO

La juventud radical se regodea con el “final” del gobierno de Cristina

A contrapelo del discurso radical y en una obscena demostración de intolerancia y falta del republicanismo del que hace gala, la juventud de Paraná diagnosticó con soberbia bizarra que la muerte de Néstor “es un final abrupto del gobierno de Cristina”. Eso sí, llamó a “los líderes” a “un compromiso firme” con la democracia.



Para la Juventud Radical de Paraná la muerte de “Néstor Kirchner es un final abrupto del gobierno de Cristina”. 

Así, sin vueltas, sin ruborizarse, la juventud radical local se desgració con un discurso que se da de patadas con el que ensayó el radicalismo y toda la oposición desde el mismo momento en que se conoció la muerte del ex presidente. 

Cumplieron con el protocolo de “expresar nuestro más profundo pesar ante la muerte del ex presidente, militante político líder del justicialismo Néstor Kirchner”. Y ahí no más vino el desatino: “Sin desmerecer la fortaleza de la actual presidenta,
creemos firmemente que su deceso es el final de un ciclo de muchas definiciones, aciertos y compromiso, entre el periodo presidencial de 2003 y 2007”. 

El texto enviado a Página Política lleva la firma de el presidente de la JR local,
Darío Báez, quien va por la reelección y pidió el voto por la boleta de Agustín Federik (candidato de Sergio Varisco) en las internas del domingo. 

Enseguida, las glorias fueron para el muerto y las críticas para la mujer que ostenta el poder y que se impuso por votación del pueblo. Fue cuando afirmaron que aquellas bondades de Kirchner “no se ven tanto en la actual gestión, cargada de enfrentamiento innecesarios, divisiones ficticias, corrupción y mucha frustración política, la cual enfrentó a la sociedad entre si sin sentido he irresponsablemente”. 

En una suerte de llamado a salvar las instituciones, el soberbio y bizarro texto de la juventud exhortó “a todos los líderes políticos de la ciudad” a que garanticen “la
paz social y mantener el orden institucional ante lo que creemos es el fin de un ciclo virtuoso pero cargado de vicios como fue la era K”. 

“Necesitamos un compromiso firme de que se van a respetar los tiempos democráticos del actual gobierno nacional, pero es imperiosa la construcción de una alternativa de gobierno para salvaguardar el bien común de la población Argentina”, dijeron como salvadores de la patria. “Hay un camino que se forjó con errores y aciertos, respetemos la memoria de todos los caídos que nos precedieron en la vida de la republica rescatando lo bueno y potenciándolo”, finalizó el documento. 



http://www.paginapolitica.com/locales/nota.php?id=12294


Carlos Duhalde y Darío Báez suman al oficialismo

El ex concejal y el presidente de la juventud de Paraná se reunieron con Urribarri y Blanca para anunciarles su pase al oficialismo. Acompañados por un adelantado en esta postura, Felipe Ascúa, fueron muy críticos contra la conducción radical y contra el candidato Benedetti.

“No queremos trabajar sobre la base de lo que los actuales dirigentes de un partido creen que piensa la gente, sino que queremos trabajar en función de las necesidades de la gente. Pero en nuestro partido, y al menos en la ciudad de Paraná, los acuerdos políticos han llevado hoy a que gran parte de la militancia no se sienta comprometida ni contenida”, aseguró el ex edil. 

“Lo hecho por Urribarri a nivel provincial, respetándonos como radicales y sin hacer ningún tipo de distinción partidaria, es una muestra cabal de una manera de gobernar distinta de la manera tradicional que se ha venido haciendo hasta ahora. Si a eso se le suma los logros y que Entre Ríos haya alcanzado un rol preponderante en el país, creo que es de buena persona y radical acompañar esas transformaciones”, remarcó. 

“Nosotros no somos hipócritas y no formamos parte de la dirigencia hipócrita radical, saldando que hay excelentes radicales en muchas localidades, pero lamentablemente no coincidimos con lo que está haciendo en Paraná y el con el candidato a gobernador Atilio Benedetti que, cuando tuvo que elegir en beneficio personal de solicitar un crédito en una política nacional que se cansó de criticar como diputado, lo hizo como empresario sin ningún tipo de remordimiento ético”, criticó y añadió que “cuando tuvo que elegir concurrir al juzgado para poder ir con tres candidatos a presidentes, como solicitando una paternidad múltiple y dejando a su candidato el doctor Ricardo Alfonsín, es lamentable”. 

Por último, Duhalde precisó que “el aporte será ponerse a disposición de los ciudadanos con su mucha o poca experiencia que tiene en cada uno de los ámbitos que estamos, y aportar en términos políticos en la provincia y Paraná cuando el gobernador Sergio Urribarri sea reelecto para recuperar nuestra ciudad de la situación de tristeza que hoy se vive”, comentó. 

Por su parte, la senadora nacional y candidata a intendenta, Blanca Osuna instó a “posicionarse políticamente usando herramientas políticas desde la identidad que cada uno tiene. Este encuentro es la valoración de nosotros como entrerrianos de buena fe que creemos que nuestra provincia debe seguir creciendo y que, lo que ha hecho el Pato, más allá de su identidad partidaria, tiene que ver con una cabeza abierta que ha tendido la mano y el corazón de la gestión a cada uno de los problemas ”, aseguró. 

El presidente de la Juventud Radical de Paraná, Darío Báez; y el presidente de la Seccional II , Silvio Godoy, dijeron “celebrar el espacio y la participación que nos está dando el gobernador en un marco amplio y democrático. Rescatamos la forma de hacer política”, aseguraron. 



http://paginapolitica.com/locales/carlos-duhalde-y-dario-baez-suman-al-oficialismo.htm

¿Qué es de la vida de Bonfatti?


mmmmmm

Escribe Abel: 


Me parece interesante analizar esta elección y sus consecuencias desde un punto de vista nacional. En principio, es otra victoria más del oficialismo; hasta los medios opositores la consideran como tal. Y el ministro del interior y el presidente del bloque justicialista del Senado nacional acompañaron al candidato triunfante en su festejo.
Pero una parte no insignificante de la coalición que ha acompañado los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner no la siente como tal. Horacio Verbitsky dedicó su editorial del domingo – el día de la elección – en Página 12 a cuestionar al candidato y la decisión gubernamental de apoyarlo “la proximidad con Soria marca un serio déficit cualitativo. El candidato es uno de los personajes más oscuros de la larga década menemista-duhaldista y pesan sobre él cargos éticos y políticos ilevantables…“.
Hasta ahí, no sería demasiado importante. Muchas veces Verbitsky ha criticado duramente a personajes del oficialismo, que han seguido allí. En general, puede decirse que la gran mayoría de la izquierda comprometida en el apoyo al kirchnerismo encuentra su razón de identidad en la crítica al peronismo como fuerza política y a sus dirigentes. La izquierda que estuvo con Kirchner y se alejó lo hizo con el motivo o el pretexto que “Kirchner se recostaba en el PJ“.
Pero esto trasciende, me parece, a la distinción entre peronistas y aliados. Una parte de la militancia kirchnerista rechaza con idéntica dureza a Carlos Soria, a quien ven cercano al duhaldismo y ajeno a lo que ellos entienden como “el proyecto”. Los que navegan la blogosfera peronista encuentran que la actitud frente al ahora gobernador electo se convirtió en una distinción entre “kirchneristas auténticos” y “peronistas movimientistas” (¿Es necesario remarcar que esas expresiones van entre comillas?).


Completo acá. 

Callar cuando se debe



Antes de ayer, en La Pampa, trataba de explicar -entre milanesas de siervo- mi tesis de que "el campo no existe". Mi "tesis", ja, es como mucho. Hablaba y hablaba. No llegué a ningún lado. A veces me enredo. No me doy cuenta. Pero tengo ciertas obsesiones, recurrentes -bue, por eso son obsesiones- intelectuales, que operan ("operan") como motores de preguntas siempre abiertas, pero elegantes. Como un tono alto de un buen cantante. De voz moduladamente ronca. Cantante de milonga, de esos que al tango se lo dice. No se lo canta. Entonces daba vueltas en la misma calesita de las cosas, pensamientos sueltos, bien titulados, prometedoramente potentes, y no pasaba nada. Como respuesta no pasa nada. Y eso vaya y pase. O no vaya, que si es -solamente- por pasar desapercibido más vale quedate donde estás. En tu casa. Pero, interpelan. Claro que al final el interpelado soy yo. Sin perder un centímetro de soberbia compostura. Esa impostura, de saberse las preguntas, sabiendo que cualquier respuesta acaba con el encanto.
Soy el misterio.
Un pobre tipo. Pero misterioso.
Y de la suma de obviedades, más allá de la eficacia de la frase, decir que "es un error intelectual considerar la Nación como un proceso concluido" si lo pensás bien, se aplica acá y ahora, pero también en Corea del Norte, en Yibuti, Afganistán, ejem: Bélgica; también Bielorrusia, Irak, EEUU, España, Bolivia, Italia, Birmania, Turquía, y así, corazón, y así. Sucediéndose.
Quería contarte que yo me doy cuenta.
Soy menos pajero de lo que muestro.
Pero tengo que sobrevivir.
Como todos, supongo.
Patucho me regaló un chorizo seco, creo que es el más rico que he probado.  Pero el olor no atrajo a mi gato. Se escapó, por el balcón, trepando enredaderas, enamorando felinas del barrio, entristecido por mi ausencia, sagaz y pelotudo, mi gato, sobrevive sin demasías, sin mayores sufrimientos psíquicos, con ese defecto profundamente gatuno de recordarme, cuando me voy por ahí, al costado de la soja, recordarme que puede vivir lo más pancho sin mí.
Es duro saberlo.
Es duro saberse de sí mismo muchas cosas.
Sobre todo si te las cuenta un gato.
Porque los gatos no saben hablar.
Saben volar y saben mirarte indiferente. Hay días en que quisiera ser un gato.  Hablar menos. Saber mirar indiferente. Y volar por los faroles de la calle. Al acecho de la nada.
Y que la madrugada transcurra, si quiere. Y si no quiere, bueno, no quiere. ¿Y qué?

jueves, septiembre 22, 2011

Los bichos




Pasó el último colectivo. Lo perdí. No importaba mucho, porque estaba en la parada errada. Me lo dijo una señora, que me hablaba de las palomas. Que alimenta las palomas en la plaza. Me pareció una pelotudez. Pero como la señora tenía un salamín y pan, que cortaba sentada en un banco de la plaza, bajo la sombra de un ombú que nada tenía que ver con la plaza, la fuente, el barrendero, los adolescentes que tranzan, primeros besos, las cosas que tienen -además de fumar- las plazas, cuando no están enrejadas. La señora, mayor, comía ese salamín mientras alimentaba, con semillas, las palomas. La gente, bah, hay gente, que vive así. Me explicó que no era ese colectivo el que tenía que tomar, sino otra línea. Yo me había acercado a pedirle que me convide, me dio, era demasiado salado, y blando, el salamín, me parece que le faltaba estacionarse, un cacho. Buena señora, amable, con ganas de hablar de cosas intrascendentes, como el clima, qué tema el clima. A mí, la verdad, el clima me chupa un huevo, casi siempre.  Pero, hablo del clima. Con el portero. Con el chino del supermercado. Con mi abuela. Sé mucho sobre el clima. Porque es bastante previsible: por ejemplo -tiro un dato- en invierno, hace frío. Uno debe decir: "qué frío"; en cambio, en verano, hace calor, casi siempre, entonces ¿qué se dice? Muy bien, sí: "qué calor" El mundo es bastante agradable si uno habla del clima, del fútbol, de las cosas patéticamente mundanas, como decir "hola, ¿andás bien?" agobiado, uno, por los propios quilombos, sin sutilidad, más bien tosco y torpe, egoísta, te resbala si el otro anda bien. Pero además, ¿esperás que el guardia de seguridad se detenga a contarte que no anda bien y te narre con lujo de detalles sus problemas existenciales, emotivos, de pareja, con los hijos, laborales, y así? NO. No te importa, sos mala persona, como yo. Te importan tus cosas, sólo tus cosas. El resto es convención. El resto es, a lo sumo, alto macanudismo, alta hipocresía, tráfico de buena onda, siempre especulando, mirando donde no hay que mirar, posando la vista en un hipotético futuro donde vas a pedirle algo. Al gil del guardia de seguridad. Al papanata del portero. Que le falta un cucurucho en la frente para completar su papanatería, casi ontológica, no jodamos. ¿Que no? Ja. Vos porque no lo conocés a mi portero. Buen pibe. Timidón. Pero buena gente, parece. No creo que lea ésto, pobre. Me cae bien. Entonces tomé el colectivo que la jubilada del salamín me había indicado. Tenía razón. Llegué a destino. Abrí la puerta. De mi casa. Abrí la ventana. Abrí una botella. Abrí las sábanas de la cama. Abrí una lata de una comida extraña. Abrí los ojos. Abrí el corazón. Y no abrí nada más, porque me dormí.
Ya sé que no te importa.
Pero te lo queríacontar igual, pelotudo.