domingo, marzo 18, 2012

La montaña era nada más que una inmensa estepa verde


La clave del devenir manso, previsible y aburrido de la llamada "crisis internacional" está en Medio Oriente, en la crisis militar que desencadenó la ofensiva genocida liderada por el pueblo estadounidense con el concurso de su gobierno. Se extiende, como una mancha, partiendo, más aún al África. Volviéndolo a partir. Repartiéndolo de nuevo, entre los dos grandes jugadores del horrible mundo que viene: la teocracia yanqui y la dictadura científica China, mámma mía. Pero los focos se posan sobre Europa. O mejor dicho, sobre la Europa Occidental (y cristiana) La crisis tiene su origen en los fundamentos de la economía: es una crisis militar.
Han sido las crisis militares las grandes encrucijadas de la clase trabajadora europea. Agravado el cuadro de la falta de gravitación de la clase obrera por el fenómeno de la globalización industrial. La clave, mámma mía, del asunto. La búsqueda del capital por, se diría, maximizar sus ganancias, pero en realidad es la búsqueda por disminuir sus costos. Esa globalización industrial, deslocalizada, fragmentadora, concentradora a la vez, disparó, a las nubes, al capital financiero. Ya sin sustento en el complejo industrial. Y militar. Como previsiblemente nos explican los profesores de economía. Aunque el asunto militar suelen pasarlo por alto.
La clase obrera de Europa tiene como representación política a los partidos, otrora socialdemóratas, hoy neoliberales, o sea, socialistas. Es, el socialismo, el último refugio de los canallas, como sostiene Jorge Dorio, el coplero de señoritas.
Las encrucijadas, a lo largo de la historia del capitalismo -o sea, la historia de Europa-, que ha soportado, con suerte diversa, la clase obrera europea, han parido, hegelianamente, la historia. Para bien. Y para mal. Mayormente para mal. La esperanza, dialéctica, del mundo podía situarse en sudamérica, no latinoamérica, en sudamérica porque es, hoy, tierra de paz, desarrollismo y naciente burguesía regional. Que feo situar a esos tilingos corruptos y berretas que se llenan de guita al lado del estado bobo, de discurso fuerte, que impera en los desarrollistas gobiernos nacional populares de esta zona, patio del mundo. Refugio de la esperanza. Pero.
Hay algo que está empezando a desflecarse, a desanimarse. Pero la historia es un libro de posibilidades múltiples. Hay razones, quizás como nunca, para el optimismo. Y como siempre, razones para el desencanto. Entre las primeras, se debe anotar un poroto la integración regional, inédita y pacífica, sorprendentemente rápida. Entre las segundas, la falta de integración regional, su pereza, la lentitud, y el tiempo se agota. La maquinaria bélica yanqui necesita de guerras. Y está volviendo a mirar para acá.
Las esperanzas, miserias y grandezas (jo), los cambios, la corrupción, la desesperación, la sangre, la ilusión, las injusticias, las justicias de la dinámica del partido sandinista en Nicaragua, en la Nicaragua de las últimas décadas, puede servir de parábola de ese movimiento, sus grandezas y miserias (jo, de nuevo).
Hay un olvidable libro de un alto funcionario del partido comunista que se llama Grandezas y Miserias de los EEUU. Ahí cuenta, en plena dictadura del general Videla, su periplo, el del autor -vamos a obviar el nombre- por EEUU, donde explica, a los preocupados dirigentes sindicales yanquis, el asunto de los derechos humanos. Dice que las fuerzas democráticas -vienen a ser los militares de Videla- están combatiendo el terrorismo del ERP y Montoneros. Ni una palabra de los comunistas torturados y desaparecidos.
Mientras tanto, Omar Cabezas escribía, en ese mismo momento, La Montaña es algo más que una inmensa estepa verde, gran novela. Lástima que resultó, la montaña, nada más que una inmensa estepa verde, no tenía ni petróleo, ni muchas esperanzas. Es lo que hay.

sábado, marzo 17, 2012

Claro, cómo no iba a cerrar la revista Cabildo, si existe Perfil

Publicado en la edición impresa de Perfil:




POLEMICO LINAJE

Hijos putativos del masserismo

Por Marcelo Gioffre
16/03/12 - 10:17
 
El kirchnerismo, cuya aparente matriz descansa en la defensa de los derechos humanos y la condena de los crímenes de la dictadura, parece a priori la antítesis del masserismo, proyecto político que cundió en el segundo lustro de los 70.
Pero es posible una mirada menos ingenua. Para su cometido, Massera echó mano a una serie de instrumentos, uno de los cuales fue –justamente– la reivindicación internacional de los derechos humanos, tratando de desmarcar a su fuerza de las atrocidades, para lo cual diseñó el Centro Piloto de París y tendió puentes hacia la organización Montoneros. Claro que este intento era completamente cínico. Pero, ¿no será también, en el caso de los Kirchner, una postura táctica el alineamiento con las organizaciones de derechos humanos? Al fin y al cabo, ¿cuántas condenas consiguieron? ¿Tuvo algún efecto concreto la reapertura de los juicios o fue meramente una sobreactuación? ¿Fueron contra alguien con poder o sólo contra curas, policías y ancianos moribundos, fichas de bajo valor? Si hubieran estado los Kirchner tan convencidos del tema de los derechos humanos, ¿por qué motivo no lo habían enarbolado antes?
También Massera, como los Kirchner, se sintió heredero de Perón (que fue quien lo ungió como comandante) y entabló una alianza con los montoneros: con Galimberti, Perdía y Firmenich habría tenido frecuentes encuentros en Europa. Muchos militantes de los 70, como Horacio Verbitsky, Carlos Bettini, Eduardo Anguita o Eduardo Luis Duhalde gozan de neta centralidad en el kirchnerismo.
El Mundial 78 fue capital en la estrategia de Massera (el manejo efectivo recayó en una persona de su entorno: el capitán Carlos A. Lacoste, y se rumorea que el asesinato del primer presidente del EAM 78, el general Carlos Actis, obedeció a que dicha persona quería imponer una austeridad que contrastaba con los deseos de la Armada). Hoy, Fútbol para todos es instrumento neurálgico de los Kirchner.
Malvinas, qué duda cabe, también los une. Para Massera fue aparentemente una obsesión, como lo es ahora este súbito reflotamiento del tema por parte del kirchnerismo. En rigor, es un viejo anhelo de los montoneros, quienes habrían entuasiasmado a Massera en la idea de esa epopeya disparatada. No es casual que Dardo Cabo, justamente un montonero, fue quien hizo un primer desembarco en las islas en la época del general Onganía. 
¿No se parecen Tiempo Argentino y el periódico masserista Convicción, incluso en su estética? Es más: la misma ideología de Massera, en materia económica, era lo más parecido que se puede conocer a Guillermo Moreno: dirigista, estatista y nacionalista. De ello da cuenta la búsqueda de alianzas políticas: no tendió puentes hacia Alvaro Alsogaray, sino que intentó acercarse al Partido Intransigente, liderado por entonces por Oscar Alende, una suerte de Sabbatella de la época.
Hasta la iconografía pública tiene algo en común: así como el kirchnerismo imanta a intelectuales que creen ver en él ciertas verdades inefables, el masserismo llegó a seducir a uno de los máximos rebeldes de nuestra literatura, el underground por excelencia: Osvaldo Lamborghini, quien creyó sentir una epifanía al entrar en contacto con el partido masserista.
Es verdad que el destino de los enemigos políticos resultó muy distinto y en esto se diferencian drásticamente: Elena Holmberg, Marcelo Dupont, el embajador Héctor Hidalgo Solá, el abogado Miguel Padilla o el periodista Horacio Agulla, para citar pocos ejemplos, fueron asesinados. Y Guillermo W. Klein y Juan Alemann sufrieron graves atentados. En cambio, el ensañamiento con Ernestina Herrera y el Grupo Clarín (que incluyó la denuncia por la presunta apropiación de los hijos, la quita del negocio del fútbol, los intentos fallidos de sacarle Fibertel y cambiar la grilla del cable y la perversa cláusula de desinversión en la Ley de Medios), la persecución al juez Otilio Romano, casualmente unos días después de que fallara contra la Ley de Medios, y al embajador Eduardo Sadous no bien denunció la embajada paralela en Venezuela, las falsas querellas contra Enrique Olivera por una cuenta inexistente y contra Francisco De Narváez antes de las elecciones, el ataque a Gerónimo Venegas y a Uatre, o incluso las causas que mantienen en vilo a Hugo Moyano, son operaciones graves pero, al menos, incruentas desde el punto de vista físico. No es poco, pero también es cierto que hoy en día el autoritarismo tropieza con la globalización y la tecnología que lo mantienen a raya: son épocas distintas. 
Lo importante es saber que en el kirchnerismo anida una tradición antiliberal que, para simplificar, llamaremos montonera. Por sí sola no llega al poder, es minoritaria, tiene que hacer entrismo: se mimetiza y solapa en los pliegues de otros grupos con los que comparte bajamente la historia.

Cosas muy profundas que hacen al análisis cualitativo de la etapa superior de la economía política que vivimos los veganos.

La "agenda" informativa (es curioso cómo conceptos y categorías de los años 60 en el estudio de la comunicación adquieren una naturalidad tan vetusta como ineficaz, pero bueno, hijos de puta, es lo que hay: lo importante es tratarse con respeto) está aburrida, la cosa, convengamos, más que aburrida, no pasa nada, pajeros. Pero sorprende cómo, en la narrativa más fluída y dinámica del kirchnerismo -o sea, no en sus algo desgastadas y aburridas naves insignias, todo dicho con amor, forros, que yo también y de algo hay que vivir, que yo también los quiero a todos- no prenden los temas que obsesionan a Clarín y al gobierno, por ejemplo, la saga de Boudou, por ejemplo y de Malvinas, por el otro costado, por ejemplo. Artemio, por ejemplo, habla de la dispersión informativa, cosa cierta, pero no es lo mismo vender 400 mil ejemplares como Clarín por ejemplo que los 3 mil ejemplares que vende El Diario de Entre Ríos, órgano urribarrista manejado con la savia abilidad del ministro de culto, Pedro Báez, que de paso le pegamos un poco, total no lee, por ejemplo. El dato principal, en todo caso, es la debilidad pronunciada de la gráfica, mis amores. Por ejemplo: las repercusiones en la gueb de la mayoría de los operativos de prensa, exceptuando la verdad verdadera de Miradas Al Sur que impacta entre los jóvenes de manera contundente tanto que hay riesgo de disminución de la población pues los pendejos en vez de coger leen los sesudos análisis de un titular de la página 88 de Clarín el martes que serán triturados por remilgadas plumas de guerras viejísimas en Miradas de este domingo, suplemento especial, de página 2 a página 183, por ejemplo. En la gueb están, ni más ni menos, los focus group en tiempo real del segmento que compra, o compraba, las publicaciones gráficas. Bueno, pero iba a escribir de otra cosa, pero ya me olvidè. O me aburrí, es lo mismo. Y sale mi vecina, la muy puta, al balcón, en bata, a provocarme. Y a todos ustedes les chupa un huevo lo que escriba. Mal día para dejar de beber. Chau.

El Pinedo K


viernes, marzo 16, 2012

Comunicado de prensa de mi amigo Mariano Kohan de La Cámpera Cultura, también firmado -pero firmando, el trabajo lo hace Marianito- por el exitoso empresario y actual ministro de culto, Pedro Báez.



Paraná- Entre Ríos

19 de Marzo 19:30-

En la Subsecretaría de la Juventud - Andres Pazos 35Paraná Entre Ríos- Conversatorio Sobre la Actualidad del Paraguay y su influencia en la Región- a cargo de:

Ángel Fernández- Militante Social, Actual Querellante en Causas sobre DDHH en Paraguay, Fundador del Foro Intergeneracional. Coordinador del Movimiento Nacional de Victimas de la Dictadura Stronissta, en Argentina y Paraguay.

Jorge Soler- Militante Social- Secretario de la Comisión de DDHH de Paraguayos Residentes en Argentina. Hijo de Miguel Ángel Soler quien fuera Secretario General del Partido Comunista de Paraguay, desaparecido por la dictadura paraguaya.

Entrada libre y gratuita.

Organiza: La Cámpora Cultura ER
Adhieren: Movimiento Nacional de Victimas de la Dictadura Stronista.
                Comisión de DDHH de Paraguayos Residentes en Argentina.
                Foro Intergeneracional.
                Centro Cultural- Anexo Cultural- de Banfield



20 de Marzo:

A las 19hs

Se descubrirá una placa en el Hospital San Martín de nuestra ciudad en homenaje Agustín Goiburú, con la presencia de su hijo el Dr. Rogelio Goiburú.  Agustín, quien fue un médico Paraguayo forzado al exilio luego de denunciar las torturas y crímenes en 1959 en la Nación hermana del Paraguay. Después de vivir una existencia de huidas y activismo, fue secuestrado el 09 de febrero de 1977 en nuestra ciudad mientras se dirigía a su trabajo como médico en el Hospital San Martín, por una patrulla conjunta de militares Argentino-Paraguayos.

A las 20:00:

"El Genocidio Stronissta en Paraguay. Los reclamos y la Impunidad. Efectos en la realidad social y política”,
Disertara, Rogelio Goiburú, miembro de la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay e hijo de Agustín Goiburú, actual Querellante en la Causa Plan Cóndor, que tramita en Argentina, Director de la Dirección de Verdad, Justicia y Reparación del Paraguay, Coordinador y Director de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos durante la Dictadura Stronista.

"Memoria y Mercosur".
Disertara el Sr. Carlos Lafforgue Director del Archivo Nacional de la Memoria, de la Secretaria de DDHH de la Nación. Carlos Lafforgue es uno de los fundadores de la JUP (Juventud Universitaria Peronista) en los 60's. Activo Militante Social hasta hoy.

Organiza: La Cámpora Cultura ER
Apoya: Ministerio de Cultura y Comunicación de la Provincia de Entre Ríos
Auspician: Archivo Nacional de la Memoria y Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Entre Ríos.
Adhieren: Movimiento Nacional de Victimas de la Dictadura Stronista.
                Comisión de DDHH de Paraguayos Residentes en Argentina.
                Foro Intergeneracional.
                Centro Cultural- Anexo Cultural- de Banfield

Centro Cultural "La Vieja Usina ”Gregoria Matorras N° 861-Paraná – Entre Rios
 entrada Libre y Gratuita

jueves, marzo 15, 2012

La Nazión se presta demasiado al chiste fácil de ponerlo con zeta

Mendieta, en su blog

La "clarinización" de La Nación.

Acá pasa algo. No sé qué, pero algo.
La Nación siempre supo ser un medio muy crítico del gobierno nacional, tanto en lo ideológico como en lo político. A diferencia de Clarín, que los primeros años del kirchnerismo fue, por cierto, bastante "amigable" (sí, lo digo yo antes que algún "iluminado": hasta que se acabaron los negocios conjuntos. Sí, ajá. Uy, que polémico que estoy), la "tribuna de doctrina" recibió a Kirchner con el famoso "pliego de condiciones" en el que Escribano intentaba marcarle la cancha al flamante Presidente.

Sin embargo, y a pesar de esta oposición clara, coherente y consistente, La Nación siempre mantuvo algún tipo de elegancia, por la menos en el modo de redactar, y algunas secciones de calidad (nunca me voy a cansar de recomendar algunas notas del suplemento económico de los domingos. He aprendido bastante con su lectura).

Bueno. Eso se acabó. Y la edición de hoy es un escándalo, una barbaridad, una desmesura, una polémica. Miren: Obarrio, Pagni, Majul, Mitre (?).

En la lucha interna -sí, lo sabemos, todos sabemos que hay internas en La Nación- acerca del modo de trabajar, como diría @escriba, parece que ganaron los "gurkas" y perdió el periodismo. Una pena. Link original
Del blog Puede Colaborar:


Este blog


miércoles 14 de marzo de 2012

La Nación defiende su antisemitismo

Axel Kicillof

Genética y política


Debates 
Por Pablo A. Chami
En una editorial del día de hoy, 14 de marzo de 2012, el diario La Nación defiende los dichos antisemitas de su columnista Carlos Pagni.
Todo comenzó el lunes con una nota en la que Pagni intentaba desacreditar al Viceministro de Economía Axel Kicillof. Pero ese intento consistía en alusiones como las siguientes: “Hijo de un psicoanalista, bisnieto de un legendario rabino llegado de Odessa, la genealogía de Kicillof parece ser una sucesión de dogmáticas.” 
Esta frase implica utilizar la genealogía para poner en duda la idoneidad de una persona. Es lo mismo que hicieron los nazis. No importaba que el judío a matar fuera ateo, agnóstico o religioso. Bastaba descender de sangre judía para conducirlo a la cámara de gas.
En la misma línea, el mismo lunes, Osvaldo Pepe, en el diario Clarín, atacó a la juventud kirchnerista, en un artículo titulado: Los “imberbes” de Aerolíneas, usa expresiones similares aludiendo a sus padres: “Muchos de ellos son hijos o familiares de militantes montoneros. Los identifica el mismo gen que a sus padres.”
La Presidenta de la Nación hizo alusión a estos dichos en un discurso pronunciado el mismo lunes. También la DAIA manifestó que el artículo “aparece como mínimo equívoco o partícipe de un posible desliz discriminatorio”.
Pero hoy, La Nación defiende a su columnista insistiendo en la discriminación, en una editorial titulada: Ni nazi ni antisemita. Justifica los escritos, tanto de Osvaldo Pepe como el de Carlos Pagni. De esta forma hace suyos los dichos de esos periodistas. O sea que el editorialista, que no firma, justifica las ideas sutilmente antisemitas de sus periodistas y sus propios sentimientos antijudíos, porque el piensa así.
Link original

miércoles, marzo 14, 2012

A la deriva



Macri había arrancado bien, pero hasta acá llegó. Es muy pronto para darlo por perdidoso pero...
Había creado una policía, se había hecho cargo del subte, avanzaba posicionándose por descarte como referente opositor, y ahí quedó.
Nada de lo que sucede es ganancia política para Macri, que no tiene reelección como intendente. Su única carta de esperanza es gestionar bien y que quede en el olvido esta escena de pucheritos, de garca desorientado, de centralista llorando. Es notorio el rol de Federico Pinedo, el único que lee de corrido en esa runfla de rufianes que es el exPRO -ya ni queda como partido político. Se le desarmó lo de Santa Fe, el peronismo conservador se desintegra -corriendo bajo el paraguas K, mientras otros se desaniman- o se guardan esperando mejores oportunidades, mal momento para Macri, básicamente por dos factores de fondo:
1) El error, teniendo una oposición vecinal tan precaria y boluda, de querer ubicarse, acicalado por los monopolios comunicacionales, como el principal contendiente de Cristina. Ahora es Cristina en persona quien lo cachetea y mirá los resultados.
2) La decisión de no gobernar sino proseguir con esa intendencia vistosa e inútil.

Una pena, la argentina necesita una oposición que esté a la altura, por la calidad de las instituciones, la república y todas esas cosas tan bonitas.
Nada está predicho, el futuro es la ciencia de lo indiscernible, pero, la verdad, Macri demuestra no estar a la altura de su ambición. Es muy vago y muy, profundamente estúpido.
Ojalá te recuperes, Mauricio, el país te necesita, tontito.



martes, marzo 13, 2012

El tambor de Hojalata


El tambor de hojalata (película)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase El tambor de hojalata.
Die Blechtrommel
TítuloEl Tambor de Hojalata
Ficha técnica
DirecciónVolker Schlöndorff
GuionJean-Claude Carrière
ProtagonistasMario Adorf
Angela Winkler
David Bennent
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es)Alemania
Año1978
GéneroDrama fantástico
ClasificaciónBandera de los Estados Unidos R
Bandera de Argentina +18
Bandera de España +18
Bandera de Chile +18
Bandera de México B15
Bandera de Australia MA
Idioma(s)Alemán
Ficha en IMDb
El tambor de hojalata (Die Blechtrommel) es una película de cine coproducida por Alemania Federal y Francia, dirigida por Volker Schlöndorff.
Basada en la clásica novela del premio Nobel de Literatura 1999 Günter Grass, es el drama de un niño que toca un tambor de hojalata para expresar su inconformismo ante la vida durante el ascenso del Tercer Reich. Ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y del Óscar a la mejor película de habla no inglesa el año 1979.

Contenido

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[editar] Argumento

La voz de Oskar relata la historia desde cuando está en el útero de su madre. Mientras asa papas, su abuela Anna Bronski ayuda a un desconocido, un fugitivo incendiario llamado Joseph Koljaiczek, escondiéndolo bajo sus faldas cuando está a punto de ser capturado por la policía del II Reich alemán, y despistando a los perseguidores, al mismo tiempo que tienen sexo disimuladamente por primera vez. Una vez idos los policías, Ana y Koljaiczek se casan y tienen una hija, Agnes. Pasado un tiempo, cuando Ana, Joseph y Agnes paseaban a orillas de un lago, la policía identifica a Koljaiczek, quien se arroja a las aguas, escapa e inicia una mejor y gran vida en Estados Unidos como propietario de una empresa de seguros y, a la vez, de una de fósforos. Anna Bronski siguió vendiendo gansos y nabos hasta llegar a la vejez.
En los años 1920, previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial, Agnes y su familia viven en la Ciudad Libre de Danzig. Agnes es una atractiva chica que sostiene una relación sin futuro con su primo de origen casubo Jan Bronski, quien le presenta a su mejor amigo y el hombre que sería su esposo, Alfred Matzerath, un corpulento tendero y cocinero de origen alemán. Alfred y Agnes se casan, pero Agnes sigue su romance con Bronski, por lo que cuando queda embarazada, es incierto quién es el verdadero padre del niño, el cual nace en 1924 y recibe el nombre de Oskar.
Al cumplir los tres años, Oskar recibe como regalo un tambor de hojalata del que nunca se separaría. Durante la celebración del cumpleaños, Oskar se desilusiona del mundo de los adultos al descubrir la infidelidad de su madre con su primo Jan y decide no seguir creciendo. Para lograr su cometido, va a la cava que su padre ha dejado accidentalmente abierta y se lanza desde lo alto de las escaleras golpeándose fuertemente la cabeza y atrofiando su proceso de crecimiento. Algo que marcaría a Oskar serían las constantes peleas de sus padres desde ese momento.
Durante su primera clase en la escuela, al intentar la maestra quitarle el tambor que molestamente hacía sonar cada vez que la mujer hablaba, Oskar descubre que puede repeler a cualquier persona que se atreva a quitarle su tambor gritando agudamente, pues su grito rompe cualquier cristal o vidrio cercano, en este caso, los anteojos de la maestra. Oskar es llevado al médico por una desesperada Agnes; durante la consulta, cuando el doctor trata de quitarle el tambor para examinarlo, el niño emite su chillido rompiendo frascos y cristales, lo que despierta la admiración del médico, quien posteriormente publica el caso en una revista científica.
Tiempo después, durante una función de circo, Oskar revela un vivo interés por los enanos y sus actos. Allí conoce a Bebra, el viejo enano director del circo, a quien le muestra lo que puede hacer con la voz. Admirado, Bebra lo anima a incorporarse al circo para mostrar su talento con el tambor y su capacidad de romper cristales con la voz.
Oskar también es amigo del comerciante judío Sigismund Markus que le regala tambores de hojalata de su tienda de juguetes cuando el que tiene ya está viejo y dañado. Markus está enamorado de Agnes, y aunque nunca es correspondido por ella, la ayuda a seguir adelante con su romance con Jan Bronski cuidando de Oskar mientras los amantes se encuentran en un hotel cercano.
Cierto día, mientras los Matzerath y Bronski pasean por la playa, Agnes, secretamente embarazada de Jan, siente náuseas y vomita cuando Alfred compra unas anguilas sacadas de la cabeza de un buey en el mar. Posteriormente, se rehúsa a probarlas ya cocinadas por Alfred, quien la persigue para que las coma. Luego de que Bronski, quien se había ofrecido a calmarla, le hace el amor en la propia cama de Agnes y Alfred, escena presenciada por un Oskar escondido en un armario, Agnes come las anguilas tranquilamente. En los días siguientes Agnes desarrolla antojos desenfrenados por el pescado crudo, lo come incontroladamente y muere encerrada en un baño en medio de una gran turbación cuando se madre, Anna Koljaiczek, revela a todos su embarazo e infidelidad.
La tienda de Markus es destruida en la Noche de los cristales rotos y el judío se suicida; su cadáver es descubierto por Oskar. La Segunda Guerra Mundial estalla con la destrucción, por parte de los nazis, de la Oficina de Correos de Danzig, donde trabaja Bronski, quien es ejecutado a manos de las SS después de una corta resistencia.
Alfred Matzerath es un ferviente admirador de Adolf Hitler que asiste con su familia a los desfiles nazis de las SA. Durante la visita de un alto oficial alemán, un escondido Oskar toca su tambor al mismo tiempo que la banda marcial nazi, les hace perder el ritmo a los músicos, quienes pasan a tocar el vals Danubio azul de Johann Strauss (hijo) y, en una escena surrealista, todos los presentes terminan bailando fraternalmente.
Tiempo después de la muerte de Agnes, llega a ayudar en la casa Matzerath María, una bella paisana prima de Oskar, quien se enamora de ella y consigue tener relaciones sexuales con ella. María al mismo tiempo tiene un amorío con Alfred, lo cual es descubierto por Oskar cuando los sorprende haciendo el amor. Oskar sufre una gran decepción y, cuando María resulta embarazada, trata de atacarla en la barriga con unas tijeras, lo que María alcanza a evitar. Alfred se casa con María, quien da a luz a un niño que recibe el nombre de Kurt, probable hijo de Alfred, aunque también es posible que lo sea de Oskar.
Decepcionado, Oskar abandona su casa y se une al circo itinerante de Bebra, con el cual trabaja divirtiendo a oficiales alemanes. Pronto se enamora de una enana italiana del circo llamada Roswitha, e inicia una efímera relación con ella hasta cuando (Roswitha) muere en un bombardeo americano en París. Decepcionado y adolorido, Oskar regresa a la casa Matzerath, donde lo daban por muerto, e inicia con Kurt una excelente relación pues se cree su padre.
Una noche, las tropas aliadas que han invadido a Alemania requisan la casa Matzerath buscando colaboradores del Tercer Reich. Alfred intenta eliminar cualquier evidencia, pero Oskar aparentemente lo delata devolviéndole un botón con una esvástica, el cual Alfred trata de tragar desesperadamente; en medio de la confusión que se produce, Alfred es asesinado por un soldado soviético.
Durante el entierro de su padre, antes de que se rellenara la fosa de arena, Oskar lanza a la misma su tambor, lo que se interpreta como su deseo de volver a crecer y de hacer parte del mundo de los adultos, del cual no puede escapar. Kurt arroja una piedra a la cabeza de Oskar haciéndolo caer sobre el ataúd, el golpe lo deja inconsciente y cuando vuelve en sí empieza a crecer de nuevo. Finalmente, Oskar, María y Kurt se marchan en un tren con rumbo desconocido, mientras Anna, la abuela de Oskar, sigue cocinando papas mientras asiste a la partida de su familia como parte inevitable de su destino: los casubos nunca dejan su tierra y les toca ver irse a sus seres queridos.

[editar] Acogida

El tambor de hojalata fue una de las películas alemanas más exitosas financieramente de los años 1970s. En 1979 ganó el premio Oscar a la Mejor Película Extranjera y el Palma de Oro en Cannes, conjuntamente con Apocalypse Now.[1]
La película muestra escenas en las que Bennent, entonces de 11 años de edad, lame un sidral efervescente en el ombligo de la niña de 16 años interpretada por Katharina Thalbach, quien tenía 24 años en ese momento. Luego Bennent parece tener sexo oral y coito con ella.
En 1980, la versión fílmica de El tambor de hojalata fue primero recortada y luego prohibida por el Comité de Censura de Ontario, Canadá.[2] Similarmente, el 25 de junio de 1997, siguiendo una orden del juez de la Corte Distrital del Estado, Richard Freeman, de quien se dijo que solamente había visto una escena aislada de la película, El tambor de hojalata fue prohibida en el condado de Oklahoma, Oklahoma, teniendo en cuenta las leyes del estado contra la obscenidad por interpretar sexualidad en niños. Todos los ejemplares fueron asimismo confiscados en Oklahoma City y al menos una persona que hubiera alquilado la película en cinta fue amenazada con ser procesada. Michael Camfield, líder de un capítulo local del American Civil Liberties Union, presentó una demanda contra el departamento de policía el 4 de julio de 1997, argumentando que la cinta había sido confiscada ilegalmente y sus derechos vulnerados.
Esto condujo a una serie de audiencias de alto perfil sobre los méritos de la película contra las escenas controvertidas, y el papel del juez como censor. El film salió reivindicado y la mayoría de las copias fueron devueltas en pocos meses.[3] [4] Para 2001, todos los casos se habían resuelto y la película está legalmente disponible en el condado de Oklahoma. Este incidente fue cubierto en la película independiente Banned in Oklahoma, incluido en la versión en DVD de El tambor de hojalata sacado al mercado por Criterion Collection en 2004.[5]

[editar] Reparto

  • Mario Adorf—Alfred Matzerath.
  • Angela Winkler—Agnes Matzerath.
  • David Bennent—Oskar Matzerath.
  • Katharina Thalbach—María Matzerath.
  • Daniel Olbrychski—Jan Bronski.
  • Tina Engel—Anna Koljaiczek (de joven).
  • Berta Drews—Anna Koljaiczek (de vieja).
  • Roland Teubner—Joseph Koljaiczek.
  • Charles Aznavour—Sigismund Markus.
  • Tadeusz Kunikowski—Tío Vinzenz.
  • Andréa Ferréol—Lina Greff.
  • Heinz Bennent—Greff.
  • Ilse Pagé—Gretchen Scheffler.
  • Werner Rehm—Scheffler.
  • Käte Jaenicke—Mamá Truczinski.
  • Helmut Brasch—El viejo Heilandt.
  • Fritz Hakl-Bebra.
  • Mariella Oliveri-Roswitha.

[editar] Enlaces externos

[editar] Referencias

  1. Julia Knight, New German Cinema: Images of a Generation, (Wallflower Press, 2004), P. 26
  2. «The Current: Whole Show Blow-by-Blow», CBC Radio, 19-04-2004.
  3. [PUBLIB:3847] "Tin Drum" seized as obscene in Oklahoma (fwd). lists.webjunction.org, July 21, 1997.
  4. A Fiasco in the Making. BubbaWorld.com.
  5. Trivia for Banned in Oklahoma. Internet Movie Database.