jueves, junio 14, 2012

No, maldito Fernando Bravo, no dilapidarás los esfuerzos de Majul, que sigue siendo el Rey.



Una buena noticia que no alcanza

Por Luis Majul | LA NACION


Los 100.000 créditos para la vivienda de personas de entre 18 y 65 años de hasta 350.000 pesos y con una tasa de interés de entre el 2 y el 17 por ciento anual que anunció la Presidenta el martes es una muy buena noticia (diría Javier Romero PEEEEEEEERO), pero no alcanzaría para detener la desaceleración económica a la que muchos economistas ya consideran una clara recesión (mirá vos, yo pensé que esas categorías técnicas tenían, tipo, algún rigor. Pero bue).
Al margen de que primero (¿al margen o primero?) se debería constatar su instrumentación y asegurar su transparencia, los especialistas afirman que servirá para reactivar el mercado de la vivienda y aumentar la demanda laboral en el sector de la construcción, pero no será útil para corregir el desbarajuste que produjeron en la vida cotidiana de los argentinos las restricciones a la compra y venta de dólares (cierto, mucha gente trabaja de arbolito ilegal pero apenas un puñadito se mueve a partir de la construcción. Qué boludo que sos Majul, de onda, hacémela más difícil que sino ni me río).
El presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, está contento y preocupado a la vez (pobre). Está contento, dice (dicta), porque copiaron, en parte, la iniciativa que lanzó la semana pasada el gobierno de la Ciudad, de lanzar 3500 créditos para la primera vivienda (también copiaron un subsidio que Macri le dio a una vieja. Y como son tan desmesurados los K se lo dieron a todas las madres del país. Copiones!). Pero está preocupado porque, sostiene (transcribe), no se trataría de un mecanismo de concesión tan transparente como el que plantea, dice (tipea), la entidad que preside (buen dato, eh!). Desde que el gobierno porteño lo publicó, la página del Banco Ciudad recibió más de dos millones de visitas (Uau! Lástima que sólo 1.997.500 quedarán afuera). El cree que se debe a que las cuotas son bajas y el mecanismo de entrega, transparente: lo ideó la Universidad de Buenos Aires sobre la base de un sistema de puntos que premia, entre otras cosas, el nivel de ingresos y la escolaridad de los hijos de los padres que lo soliciten (genial, pero deberían pedir examen de ingresos y premio Novel de Física, digo, para restringir más el clientelismo a las clases altas).
Pero la preocupación de Sturzenegger no se agota en el asunto de los créditos (¿no me digas que se preocupa también del déficit de CABA, los salarios planchados, los desalojos, la gente que duerme en la calle y los enfermos de hospitales porteños sin gas?). Tampoco en el intento de Diana Conti, diputada por el Frente para la Victoria, de transferir al Banco Nación el fondo de 7000 millones de pesos que recauda el Banco Ciudad por el cobro de las tasas judiciales (que corresponden a todo el país, Majul, hasta Antonia lo entiende a eso. De paso, Macri, volvé al país, que Antonia ya le dice papá a Rodríguez Larreta). El funcionario está inquieto, en especial, por los datos duros de la economía real. El los repite ante cualquiera que lo quiera saber. Y cita fuentes oficiales y sectoriales. Dice que el PBI, que hasta septiembre del año pasado se encontraba en ascenso, cayó 2% entre octubre y abril de este año (un setemestre!). Que la inversión total descendió 16% de abril a abril. Que las ventas minoristas cayeron de 3 a 6% (y yo estoy medio muerto: qué precisión, fijate, es ésto o el doble, por ahí). Que la construcción descendió 8 puntos en el último año y que hubo un 25% menos de escrituras para comprar y vender propiedades (en Capital, Majul, por eso es que hay que pedirle a Macri que vuelva y haga algo). Explica que la recaudación también bajó, en términos reales, porque el crecimiento del 20,5% anual es menor que la inflación real de cerca del 25% (y sí, pavote, si hubo un impuestazo en el ABL!). Afirma que la demanda laboral disminuyó 36% en un año, y cita datos de la Universidad Di Tella. Informa (¿informa o te escribe la nota?) que las exportaciones disminuyeron 6%, y las importaciones, 14%. "Va todo para abajo, menos la venta de autos, porque el precio parece estar atado al dólar oficial", me explicó un empresario de la industria automotriz (y además por que los autos no se compran, sino no se entiende).
También inquieta (¿vos sos el terapeuta de Schwarzenegger?) a Sturzenegger el diagnóstico oficial que sostiene que la preocupación por el dólar es un asunto de la clase media pudiente y unos cuántos caceroleros que viven en Palermo, Recoleta, Puerto Madero y Belgrano (y Jujuy y Formosa, seguro que también). El me contó que la semana pasada, cuando fue al barrio Los Piletones, de Villa Lugano, para anunciar la instalación de una nueva sucursal del banco, muchos vecinos le dijeron que sólo se acercarían a la entidad si les permitían abrir una cuenta en dólares (ése es el Majul que quiere la gente! JUAZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ). Se lo explicaron con una lógica brutal. Le contaron que, aunque no tenían muchos miles, se sentirían más seguros dejando los billetes en el banco, en vez de esconderlos en su propia casa. Pero argumentaron que no abrirían una cuenta en pesos porque la inflación les haría perder el valor de la moneda nacional. "Ellos no piensan en dólares porque son frívolos. Piensan con la lógica de cualquier ahorrista. Y tienen razón", opinó.
Detrás de la decisión de los vecinos de Los Piletones se encuentran las preguntas que todavía el Gobierno no respondió con claridad (la de Fernando Bravo). Si la economía argentina goza de buena salud ¿por qué no nos dejan compran y vender dólares libremente? (Preguntalo en EEUU, Suecia, Francia, España, Angola, donde quieras, te van a contestar lo mismo, por que es ilegal) Si de verdad las reservas del Banco Central llegan a 46.000 millones de dólares, ¿era necesario quedarse con todos los dólares del mercado cambiario para pagar los Boden 2012, los cupones del PBI y las importaciones de combustible que necesita la Argentina este año? (No, Majul, buena parte de las reservas están, en realidad, en EEUU. No se las lleva Marcó Del Pont en la cartera) 
Los economistas que defienden al Gobierno explican que sostener el dólar a 4,50 pesos tiene un motivo muy loable: mantener el valor del salario y conservar las fuentes de trabajo. Pero quienes sostienen lo contrario aducen que, sin las restricciones, el dólar hoy valdría 5,50 pesos, un precio muy competitivo para aumentar las exportaciones y también las importaciones, que es lo que genera productividad y crecimiento de la economía real. "Lo que ellos llaman devaluación yo lo llamo una leve baja del salario en dólares, algo que no sería tan malo, porque están demasiado altos comparados con los salarios en la región y en el mundo también", me explicó otro economista (¿Fernando De La Rúa?) que no comprende adónde apunta la política económica de Cristina Fernández. A propósito del salario: todavía no se entiende cómo el gobierno nacional no sube el mínimo imponible y deja de cobrar este impuesto regresivo a trabajadores en blanco que lo necesitan con urgencia para llegar a fin de mes. Esta administración que se dice progresista podría lanzar ya mismo una verdadera reforma tributaria (de acuerdo, pero Ganancias es progresivo, no regresivo) que deje de presionar cada vez más a los trabajadores registrados y les empiece a cobrar impuestos, por ejemplo, a los empresarios del juego, para citar sólo una actividad superrentable. De otra forma, se expone a que lo corra por izquierda hasta el ministro de Educación del gobierno de la Ciudad, Esteban Bullrich, quien reclamó que les dejaran de cobrar impuesto a las ganancias a los maestros porque con sus ingresos no alcanzan a cubrir la canasta familiar (ay, Majul, Majul, mirá los números...).
Igual, para no ser injustos, hay que decir que la Presidenta en su último discurso público se quejó con cierta razón. Dijo que no era coherente que quienes aducían que el crecimiento de la Argentina se debía al viento de cola, ahora no reparen en el impacto negativo que tiene para el país la crisis internacional. La verdad es que la economía mundial está muy mal y que la eurozona está todavía peor. Y también es cierto que la Argentina, comparada con Grecia o con España, hasta hace poco, se parecía mucho a un país en crecimiento. Por eso mismo no se explica qué necesidad tenían Ella y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de cambiar las reglas de juego de manera intempestiva (si no cambió nada, sólo que la economía mundial empezó a estar muy mal y la eurozona peor, pero es un detalle). El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, lo explicó con mucha sencillez. Dijo que ahora no se puede volver atrás con un solo golpe de martillo (por que él ató los cupones, para pagar los desastres de tu paciente Schwarzenegger, al crecimiento del PBI) . Explicó que estamos en la parte más alta de un tobogán. Y sugirió que, lo mejor que podemos hacer, es tratar de que la caída sea lo más suave que se pueda (didáctico y conmovedor, lástima que sea una tremenda boludez).
© La Nacion.

19 días y 500 noches

Mercado interno no es lo mismo que riqueza. Construcción de viviendas populares e infraestructura, por eso, no es lo mismo, que alimentos. Aunque ambos entramados se juntan y producen la desigualdad social que soportamos. Altísima. Se ha, sí, reducido. Hay fuertes resistencias conservadoras para, digamos, avanzar. Ya sé. Hay un esquema impositivo regresivo que no figura en ninguna agenda militante. También es cierto. Menos que menos periodística o religiosa, esos dos grandes privilegiados del fisco. Esos desigualdades ante la ley. Sean buenos o malos, de un lado o del otro de la trinchera donde se libran las batallitas. El puterío que entretiene a la gilada. Sofisticada y alienada. Una minoría que cree saber de qué va la cosa. Nada peor que la ignorancia. La ignorancia, enamora. Especialmente entre quienes creen que libran guerras sin cuartel. Sin cuartel, literal, eh. La ignorancia es narcisista y ya lo dijo Lacan, o no, qué importa si total nadie le entiende nada: el deseo es el deseo del otro. Quiere decir, más o menos, que en el fondo - el inconsciente freudiano- uno se enamora de la imagen que el otro tiene de uno. En esa dirección, wachiturro, la ignorancia, lo no visto, la no pregunta, consolida las propias creencias y por tanto la identidad. Uno, entonces, se enamora de la ignorancia, de la más fácil. La más puta, también: todos la frecuentan.
En la lógica del proceso político estaba previsto que la alianza entre el kirchnerismo y Clarín no podía perdurar. Lo sabía Clarín, que tres meses después de que les prorrogara Kirchner las licencias ilegales la mató a Cristina con la 125. No lo sabía el kirchnerismo, que gozaba entonces de una ingenuidad esquiva en términos comunicacionales. Una virginidad conmovedora. Ahora, nos cojen a toods. Previsiblemente. Si crece el estado crece el malestar por los privilegios y por la corrupción, aún cuando, este sea, junto con el de Alfonsín, el único gobierno que no roba estructuralmente. Por ejemplo, no se permite el afano, como en la Alianza o el duhaldismo (es obvio que el menemismo ni vale de ejemplo: fue el colmo) por áreas. Como siempre sucedió en los gobiernos. Kirchner suprimió los fondos reservados. Lo cual, generaba las olvidadas quejas de Alfonsín padre por la falta de diálogo con los partidos políticos. Ja. Bueno, en las provincias, la política se financia, mayormente, con la obra pública. ¿Quiere, el lector, adentrarse en las zonas oscuras de nuestro quehacer nacional? ¿Mire que no queda títere con cabeza?
Y aclaremos: la medida más importante contra la corrupción, de los últimos 50 años, la tomó este gobierno. Y es la reforma política. Que equiparó los espacios comunicacionales para hacer campaña. Y, más, la Ley de Medios.
Pero el crecimiento del estado es el crecimiento, también, de los fantasmas cansados que arrastra. El Grupo Clarín tenía que sacrificar audiencias para bancar, de la manera en que banca, por ejemplo, Tiempo Argelino,el recorrer del proceso político. Y las audiencias son su capital. Su valor. Su cotización. Lo que construyó con los negociados ilegales.
Por eso, el kirchnerismo, que le comió la facturación, quitándole negocios ilegales, no pudo con las audiencias. Bien. Hay más diversidad. La Corte de las Corporaciones tratará de seguir salvando la insalvable ilegalidad de más de la mitad del Grupo Clarín, pero es cuestión de tiempo. Si continúa el liderazgo del kirchnerismo y si se consolida como identidad política. Ahí está, también, inscrita la suerte del lumpembuerguesariado de las concesiones. Puta madre. Qué amargura. Señor lector, créame, los problemas que me trae mencionar al lumpenburguesariado...No con el kirchnerismo, bah, me refiero a los Kirchner. El resto, el funcionariado, me chupa un huevo. Pero si supiera de los entramados entre el lumpenburguesariado y los medios...
Los alimentos son las redes que unen "el campo" con la concentración, bien urbana, de la riqueza. Y el negocio financiero. Que, a través de su otra pata, la concentración en la esfera amplia de la construcción -el kirchnerismo hizo más que ningún otro gobierno en las últimas décadas para destrabar ésto, con suertes distintas- movilizan la economía. Más o menos para 20 millones de personas en el 2002. Cuando ya éramos casi 40 millones de habitantes y la mitad se colgaba en las puntas. La contrafáctica pregunta sobre la futuro de la argentina de no haber estado el kirchnerismo en el 2003 es tentadora. Asoma al abismo. Estuvimos cerca, las distintas argentinas, de romper todo. Cerca del puerto, donde las luces encandilan, no la vieron. No la saben. No la entienden. Creen que hubo un problema bancario y de cacerolas. Cuán al borde de la disolución nacional estuvimos lo dirá, oportunamente, la historia. O sea, las luchas políticas que nos sobrevivan y sobrevengan.
Yo leía libros, en una casita en Paraná, con una vela. Tenia una novia linda. Que no me olvidó. Ojalá, en su pasión por el arte, le vaya bien.
Matar seres humanos en las calles, en las comisarías, era una práctica rutinaria. No interesaba ni a un subdirector de empanadas de una municipalidad. Menos a la máxima autoridad de la Nación. Como sucede ahora.
Las marcas duras y dolorosas del pasado se van distanciando. Nuevas demandas, nuevas encrucijadas, nuevas generaciones y nuevas rebeldías nos esperan. Hay que sostener el proceso político en curso. De los que quieren crucificarlo y de los que quieren cristalizarlo, plagado de elogios, como diciendo, hasta acá llegamos. No hay que elegir los caminos fáciles. Si no desacoplamos los conceptos de mercado interno y concentración de la riqueza puede todo volar a la mierda. ¿Cómo puede ser que se llenen de guita los atorrantes de los bancos, los holgazanes del campo, los mafiosos de las constructoras y además nos vivan puteando? La más elemental mezquindad política aconsejaría recortarles esas ganancias y distribuirlas. Yo estoy convencido, no es información, es convicción, que en las máximas instancias de conducción del kirchnerismo esto está  bien claro, pero manejan los tiempos. Acumulan fuerzas. Y, convengamos, se ven obligados, constantemente, a estar a la defensiva. Está bien. No da arriesgar de más al costo de llegar a perder todo, audacia, al kirchnerismo, no le falta. Pero yo voy a seguir rompiendo las pelotas. Le guste a quien le guste.
Chau, putos.

Mengue

Diario Concordia

“Es una clara comprobación de la connivencia entre los sectores económicos más poderosos de la ciudad y el poder militar, de cómo se beneficiaron y apoyaron mutuamente”, así se refirió el Delegado de Derechos Humanos, profesor Rubén Bonelli, a los testimonios que brindaron este miércoles en el Juicio por la causa Harguindeguy, quien fuera titular de la Sociedad Rural de Concordia durante la dictadura, Eduardo Caminal, y el ruralista y empresario del sector inmobiliario Roberto Ildarraz. “Justamente a esto nos referimos con dictadura cívico-militar, y a confesión de parte relevo de pruebas, como dice el refrán popular. Ellos mismos lo reconocen y confirman”, sostuvo Bonelli.
Ruben Bonelli en el PAMI
En la jornada de audiencias de este miércoles, en el juicio que investiga las desaparaciones de Julio Alberto Solaga y Sixto Zalasar y la privación ilegal de la libertad de Juan José Durantini, Caminal brindó testimonio como testigo de la defensa del imputado teniente coronel Naldo Miguel Dasso. “Es de un tenor escalofriante lo que testimonió” el ruralista, sostuvo el delegado regional de la Subsecretaría de Derechos Humanos.
Eduardo Caminal calificó al represor Dasso como “un hombre moderado” dispuesto a “andar buscando soluciones”. Testimonió no haberse enterado de las desapariciones investigadas en este caso, la de Salazar y de Solaga, pero sí reconoció que se enteró de la detención de Jorge Busti. No obstante, confirmó que en 1984 firmó una nota, junto a otras fuerzas vivas de la ciudad, apoyando el ascenso de grado de Dasso, porque “las denuncias en sí no podían impedir la designación, porque no había pruebas ni tenían causa judicial”, sostuvo y agregó: “no había nada en esas denuncias que pudiese ser demostrado”.
En esta misma línea, Caminal expresó que “en la lucha contra el terrorismo”, Dasso tenía “una tenía una actitud docente y de neta prevención” y resaltó las charlas que brindaba en las escuelas donde explicaba “la situación por la que atravesaba el país” en los años de la dictadura.
“Dasso recibía a las madres, sí”, expresó Bonelli y aclaró: “pero como ellas mismas lo cuentan, como lo cuenta la madre de Julio Solaga, las intimidaba, las amenazaba y no les daba información cierta y real. Eso no es buscar solución, sino todo lo contrario, avalar el plan sistemático de desaparición forzada que implementaron”.
Para el representante de la Delegación Concordia de la Subsecretaría de Derechos Humanos, es aún más “escalofriante la confesión que hace Ildarraz”. El ruralista inmobiliario se reconoció como un colaborador civil de la dictadura, dijo tener una relación “amistosa y social” con el imputado, reafirmó la cruel Teoría de los dos demonios e instó a poner un “manto de olvido para pacificar el país” porque, sostuvo Ildarraz, “la gente más jóven ni sabe lo que pasó”.
En este sentido, en su testimonio Robero Ildarraz pidió que juzguen “también a los guerrilleros”, y consideró“errores” de la fuerza de seguridad, las detenciones ilegales, las muertes, las desaparaciones y el robo de bebés.
“Estas expresiones las repudiamos y rechazamos enérgicamente”, enfatizó Bonelli y destacó en este sentido “la importancia de los juicios por los delitos de lesa humanidad”, porque, señaló: “así sale a la luz cuál fue el sector de la sociedad que apoyó y fue cómplice de los represores, cuál fue su conexión civil. Caminal e Ildarraz son representantes de lo peor de la oligarquía de nuestra ciudad, los mismos que por décadas se han beneficiado con el trabajo y el esfuerzo de los demás y han vivido acumulando riquezas a costa del empobrecimiento del Pueblo. No es casualidad que sean también los mismos que siguen estando en algunas posiciones de poder, que ahora se niegan a pagar el impuesto inmobiliario rural. Son los vivos de la fuerza que antes y ahora siguen usando la fuerza bruta para defender sus intereses”, expresó el Delegado de Derechos Humanos.
“Antes usaban la fuerza militar para hacer desaparecer a los compañeros, ahora realizan lockout extorsivos y hacen estallar bombas molotov en Casa de Gobierno, sólo para seguir acumulando más riquezas en sus bolsillos”, asestó el funcionario.

en economía, lo importante, son las expectativas y las malas metáforas

El plan de viviendas que anunció Cristina ¿cuánto puede, o va a impactar, en la línea de flotación de las expectativas de los pequeños y medianos jugadores del mercado interno, cuánto en las expectativas de la rueda del mercado interno, que es la construcción en general, pero la construcción de viviendas populares desplegadas federalmente en general?
No se puede medir, son expectativas.
Los economistas, cuando les fallan los números, dicen boludeces sobre piscología social. ¿Tienen las expectativas alguna incidencia en el crecimiento anual del PBI? Todo economista, dirá, con cara de metáfora gastada, como árbol que tapa el bosque y foto que no es película y frazada corta y ojo de la tormenta, que obvio, papá, obvio. Pero cómo lo saben, eh. ¿Miden la felicidad de todos y luego la dividen por la cantidad individual y les da que, bueno, el año pasado, a mí me dejó mi novia, es -9%, creo, pero se la está garchando otro hijo de puta (+18%) y entonces los dos crecimos un 9%. Por cierto, linda, vos no contás, sino se hace muy complejo, para mí, hija de puta, ¿o creíste que iba a sumar que remontaste un 89%?
Claro que si el forro de tu novio gana menos que el año pasado, o perdió una pierda en un accidente y eso le costó vender su casa por que además se incendió, o ponele, es un suponer, que el hijo de re mil puta se siente para la mierda y está en un pozo depresivo del cual, sabelo, no va a salir jamás, entonces, en realidad, corazón, es que vos valés más y el porcentaje de expectativas que adquirió con vos, vale mucho más. Por que vos valés más. Hija de puta. 
La rueda de la economía interna es la construcción, pero no en general, sino de viviendas populares desplegadas de manera federal. Eso mueve la pelvis de la economía. Por que incorpora cantidad de trabajo de baja calificación -en la construcción misma y en el ciertas partes del traslado- y trabajo calificado- ingenieros, pequeños y medianos constructores, maestros mayores de obra, camioneros. Incluso, el basto ñocaje nacional de abogados, arquitectos, contadores, punteros, lotadores, milicos, escribanos se pone en marcha. Alto, no tienen, por supuesto, que laburar. Sólo firmar. Y ganar. Oh, cómo deben de tener parada la expectativa. 
Habrá algunos problemas. Por ejemplo, la empresa de tierras que el Vaticano, la última dictadura teocrática de occidente, tiene en Argentina, no paga impuestos por que está inscripta como religión oficial. Al punto que sus obispos reciben, además de impunidad penal,  un salario de ñoqui como secretario de estado. Para que ni siquiera tengan que cazar elefantes. Sino para que hablen, sin que ningún inspector los controle siquiera, con su amiguito imaginario. Que no podría pasar ninguna auditoría, ya que se niega a contestar preguntas. Sólo regala cosas. Oh, el populismo de dios..,
Los milicos fueron cediendo a sus socios en masacres, la Iglesia oficial, tierras. Las mejores tierras. En comodatos truchísimos. Todos, ya construidos y vendidos. Lindo quilombo se va armar el día que se estudie seriamente eso. 
Por otro lado, los gordos burócratas del Banco Nación, paaabres, van a tener que llenar papeles. Sé lo feo que es trabajar. Pero,. calma, es sólo un tiempito. 
Quitando que Axel Kicilof habla para la tribuna y Diego Bossio para las tías solteronas, y que en el chupetómetro de alcahuetes que rodean a Cristina, ésos que cuando pierden el cargo salen corriendo a putearla (no es nada contra vos, Alberto Fernández, aplaudidor honorario y eximio representante de los que ponen cara de boludo en el Salón Blanco), te hablan como si se acabara de lanzar un ataque con misiles sobre un potencia imperial, ponele, la República de Comunidad Internacional, es la gris tarea diaria la que definirá la cancha. Y si la cosa sale, para parecer serio, un 59,3% nomás bien, creceríamos a la mitad de las tasas chinas, o sea, un paraíso para la historia del capitalismo nacional, estaríamos entrando, corazones, en el año electoral que definirá la suerte de la reelección de Cristina, con buenas, ejem, expectativas. 
La UOCRA, mis amores, ahora tiene mayores expectativas en la interna de la CGT. Oh, la magia de gobernar.
Ni que hablar los gobernadores, que se van animando a cobrarle impuestos a la oligarquía. Tienen, a disposición, el Banco Central. Los progresistas del Banco Central, que son como Martín Redrado pero progresistas, no juegan a nada, todavía. Pero la presidenta habilitó que de ahí salgan como garantes de préstamos que muevan la pelvis de las economías regionales. Hasta ahora, ni noticias. Pero hay que poner unas fichitas ahí. 
Cuentero como soy, cuentaré una anécdota personal: hasta la llegada del kirchnerismo, en mi rol de periodista marginal en medios marginales de Paraná, ciudad donde decía que vivía, lástima que estar todas las noches en la radio me deschavó la cosa, yo medía el volumen de un político por las giladas que dijera sobre "el campo" y lo que omitiera de la construcción. El bajo coeficiente de importación de la construcción de infraestructura y casas populares, contrastado con el país que mira al puerto y se va en barcos a alimentar cerdos chindios, servía, en aquellos tiempos de absoluta sequía ideológica, para calibrar derechas e izquierdas. 
Hoy, también.
Con un agregado: sirve para entender la brújula abismal de por qué la enorme diferencia de Cristina con su segundo inmediado, ni más ni menos que el entonces gobernador conservador popular de Santa Fe. 
Desde el microclima portuario si se está a favor del jugo de naranja se es una especie de socialista revolucionario. Por eso los gobierna Macri. Y la izquierda es Ibarra.  

miércoles, junio 13, 2012

Los cajones






En la puerta de un boliche calculan, sobre la avenida Santa Fe, las monedas, los pibes que no tienen plata para entrar. Son tres. Los escucho, al costado, donde me senté a comer un pancho, con lluvia de papitas, le dicen, qué grasada decirle a algo, cualquier cosa, decirle así. Mientras pasa, agarrándose el vestido y enojada con el viento, la chica más linda que vi durante semanas. O meses. O toda una vida. Dobla en la esquina, todavía furiosa. Contra el viento. Una furia, claramente inútil. Como la mayoría de las furias, si uno se lo piensa. Y se pierde en la noche. Arrastrada por el vestido que arrastra el viento. En Corrientes, en un lugar del norte de la provincia, una señora, una vez, me regaló un rosario. Y me enseñó a rezarlo. Sabía, reminiscencias de la infancia, pero lo tenía olvidado. O negado. En la configuración de mi cuenta. Bueno, volví a olvidarme, en todo caso. Pero lo había metido, así nomás, adentro de un bolsito, negro, con el que me movía para todos lados. Hasta que se desfondó. Por que se enganchó en la puerta de un trolebús, en Rosario. Adonde subí apurado, por que me venían a asaltar. Por Oroño pero para el lado más pobre. Y no me acuerdo si era un trolebús. Capaz que era, nomás, un colectivo común. Acomodé las cosas y seguí. Pero no lo volví a usar. Aunque ahí estaba una novelita de un autor correntino que me inspiró una cosa que al final nunca publiqué. La escribí y todo. Iba a hacerla en el blog. Eran los poemas inéditos de un pescador, un escritor que, a lo Horacio Quiroga, se fue a la mierda de la ciudad. Y después murió, más o menos en las lejanías tormentosas del olvido en la selva. Ya subiendo, lo situaba, en Misiones. Por que, claro, era todo inventado. Incluso su biografía. Y algunas páginas de internet que lo recuerden. Y un pequeño cancionero. Y testimonios. Me colgué, nunca lo terminé. Quedó guardado vaya uno a saber, sí, ya sé, en los archivos de word de una computadora que después se llevó, era de ella, de cuando vivíamos juntos, Maia, en la ciudad, triste, de Santa Fe. Tenía otra computadora, donde estaba la mitad de eso, pero la regalé a uno en Paraná. Las cosas, por supuesto, las guardaba, en discos, diskettes era en esa época, que se perdieron, con las mudanzas. Hay una novela, sin publicar, escrita al calor del conflicto entrerriano, de la costa del Uruguay, con la república homónima. No creo que tenga ningún valor. Y se trataba, además, de una posición política, en esos años, imposible. Se perdió. No derramo ni una nostalgia. Lo cuento por el sabor de la promesa. Un autoengaño, de los que soy afecto. Tanto como a las posiciones políticas insostenibles. Busqué esa novelita correntina, la real, que era muy mala, en los retazos de ese bolso de mano, de viaje, que estaba arrinconado en un cajón. Sobreviviendo. Y me topé con el rosario. Y me dio gracia. Y me lo guardé en el bolsillo. Después salí a comprar cigarrillos, pero me olvidé y compré un pancho. Y me quedé mirando a una nena que revolvía la basura. Y todo lo que sigue después es lo que conté. Y no pasó nada más. Hasta que llegó la ambulancia. Había un viejito, tirado entre cartones, no lo había visto, hasta entonces. Certificaron que estaba muerto. Por el frío. Esta noche, no hace frío. Pero antenoche sí que hizo un frío que te tajeaba los labios. Lo levantan, presente continuo el de la muerte, en una camilla y se lo llevan. No tardan más que 5 minutos. Y mientras tanto un montón de policías y médicos y bomberos daban vueltas, por ahí, distraídos. Rutinarios. Y la gente seguía pasando. Entran todos los que estaban en la fila para el boliche. Cierra un local de comidas. Los tres pibes no pudieron regatear. Se quedan con las manos en los bolsillos, esperando el colectivo. Para volverse. Hay, entre los cartones donde murió el viejo, como una sombra. Bah, es raro. Como una presencia, pero no física, no es una cosa, sino, si se me permite la palabra (¿y quién carajo no habría de permitírmela?), un alma. Se siente, de alguna manera extraña, que alguien, ahí, murió. Es curioso. Hasta que no lo llevaron, es decir, hasta que el muerto dejó de estar ahí, no lo noté. Ahora siento que está. Cuando ya se lo llevaron. Debería sincronizar relojes con la vida. Entre los cartones, sucios, bolsas con cosas. No muchas, pero hay unas tres bolsas. Que los policías revisaron, capaz que buscando documentos de identidad, o algo para robarle. 
Si yo muriera tengo más cosas acumuladas. Una cama, doble. Que me rompe las pelotas. Otra vez: tengo que acordarme comprar sábanas de dos plazas y media. Pero cómo mierda iba a saber que existían sábanas así. Y el escritorio, chiquito, negro, sobrio, que yo armé. Y pinté. Y arriba la computadora de ocasión. Se le está borrando la tecla A. Los archivos. Una cosa que escribí, probando un programa específico. La silla. Hecha pelota de trapo. Y el cajón donde están las medias, pañuelos, aros, cosas de chicas que se han olvidado algo acá y se han olvidado tanto de mí que ni volvieron para reclamarlo. Y el otro, donde están las facturas, mis documentos, las boletas del monotributo, un par de cartas documento que me enviaron, la comunicación del Banco Central, y algunas notas de agradecimiento de cosas que no vienen al caso. Riego, presente continuo la vida, la maceta con el ficus. Trato, por tercera vez, de arreglar la persiana rota. Fracaso. Me voy a dormir. 

martes, junio 12, 2012

El Rati Horror Show — La película

Agosto

Los chinos son todos iguales

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Perforaciones de suelo para encontrar agua en la chacra.

Perforadora mecánica-manual fabricada en Formosa: Nacional.
En medio día se realiza una perforación de 20mts, encamisada y lista para usar.
Precio base por perforación $3000: Popular.
Contacto de Asociación Pequeños Productores Villa 213: 3704-15-573743.
Cualquier parecido con la realidad rural, es puro peronismo campesino! 
Recordemos que las perforaciones en estas zonas cuestan de $7mil para arriba. O $1mil pesitos el metro perforado.
Abrazos! julio.



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             Julio C. Martignago
             Ing. Agr. MP 643