
Si siempre se vuelve al primer amor, Miguel Bonasso demostró volver a su segundo amor. Me explico. El devenir político de Miguel Bonasso -que yo supe elogiar, entusiasmado- demuestra que su primer y casi único amor, es él mismo. Dicho con onda, eh.
Sino, es incomprensible que de su ex partido de la revolución democrática -vaya nombre, para un partido que duró un suspiro, que jamás integró a nadie, ni formó cuadros ni tuvo despliegue de ningún tipo y que fue solamente un partido vecinal: demuestra, sin embargo, al arrogarse el espíritu revolucionario y democrático, una intuición vanguardista muy seca y exagerada, pero ahí está- formado para alguna razón que desconocemos; ya no quede nada.
Bonasso ha escrito notas en Página 12, en Tres Puntos, en libros, que yo me devoraba. Cuando se anunción, allá lejos, que iba a ser candidato, me alegré, em entusiasmé, creí que este proceso era imparable.
En el 2003, Kirchner lo impulsó en una colectora de Aníbal Ibarra. Como diputado, luego, tuvo varias iniciativas propias, interesantes. Críticas, además, certeras.
Luego fue presidente de una comisión, la de comunicaciones, si mal no recuerdo (justo, además, en este momento donde se debate la ley de radiodifusión...). Y luego encontró el nicho del crítico que pasea por TN. Pero duró poco: no es televisivo, es un periodista que respira gráfica, pero además, ese nicho está superocupado. Hacen cola.
Hoy, vuelve a su segundo amor: apoyando a Ibarra. Algo raro, confuso, incomprensible, no?
Lo curioso es que quiera, además, correr por izquierda a Kirchner apoyando a Ibarra; que no e slo mismo que denunciar hechos de corrupción (lo cual siempre es bienvenido): intentar correrlo por izquierda poniendo a Ibarra, me parece un desacierto. Y más, tras haber formado "Diálogo por Buenos Aires" (que, si recuerdan, tuvo su foto fundacional con Heller, Ibarra ya destituido y Bonasso ...en un RESTAURANTE!!!!!) que se suma a las tantas iniciativas ególatras del "progresismo" de "la ciudad" que duran, con suerte, un suspiro. Y son intrascendentes, siendo amables.
Ser o no opositor a Kirchner no hace a nadie mejor a peor, por supuesto, pero el tema es que los que fueron parte del éxodo cuando Cristina Kirchner bajó unos puntos de imagen positiva (¿qué, no eran grandes cuestiones ideológicas?) Bonasso es, a mi criterio, de los más sentidos, d elos más dolorosos, de los más queridos: el asunto es adonde van.
Es curioso, cuando Ibarra y Bonasso ( y Lozano, que es otro caso de Ibarrismo a la deriva: pero Lozano es distinto, porque Lozano es patético) eran kirchneristas, Heller era antikirchnerista; ahora, la cosa es a la inversa. Pero lo cierto es que se construye poco, efímero y mal. Y que cada ego tiene su partidito: Ibarra y su Fuerza Porteña, Bonasso y su PRD, Heller y la payasada del Partido Solidario, de los tres partidos, en dos meses, no queda nada. Lo único que sigue en pie y va por más es el Movimiento Por Todos de Lozano, que ahora acaba de afiliar a su esposa.
Y ninguno, por cierto, jamás de los jamases, hará una pequeña autocrítica. ¿Para qué, si ellos son, sin más, mejores que yo, es más, vienen a ser o la superación o los que se avivaron de que el gobierno no sé qué cosa?
Eso sí, están contra los rejuntados y los oportunistas, no sea cosa de que se entienda mal.
Pero bue...a tono con parecer inteligente hay que decir: "las fuerzas progresistas de la ciudad deberían juntarse porque sino se favorece el macrismo". Decir esa pavada suena profunda, inteligente, sagaz. Falta la Lubertino nomás para hacer de esta vanguardia -reunificada- la conducción estratégica capaz de socializar los medios de producción y reeditar el Buenos Aires No Duerme; una joya.
Pero lo digo en serio, de onda: hay que reunificar la superación del kirchnerismo, que vendría a ser el fuerza porteña, revolucionaria, democrática y solidaria y llamarlo a Pino Solanas, además, para agregarle el toque juvenil.
Los juntamos a todos -hay que acordarse de reservar mesas grandes en Palermo- y descontando el espíritu solidario y generoso, entre tanta gente que admira al Hombre Nuevo, les tomamos los datos, llamamos al PAMI y empezamos de nuevo. Porque estos están a punto de cumplir 20 años siendo lo nuevo.
Que andan peleando el tercer puesto electoral como si fuese el asalto al
moncada, por dios. ¿Y si vamos a buscar el único dirigente político -ya que no es
Kirchner- que sí logró unificarlos detrás de un
proyecto político?
Me refiero a éste. No sé, es una idea.