miércoles, julio 28, 2010

10 tesis sobre el campo

1) La Federación Agraria representa a los pequeños y medianos productores. Falso, sólo un porcentaje marginal está afiliado a la FAA, básicamente en la Pampa Húmeda. Son los que pueden sacar créditos bancarios, que luego, a través de la histórica extorsión de la FAA, pagará el estado bobo. Al quitarles el curro de la privatización menemista de las Cartas de Porte, la FAA es nada más que un partido político. Ocultan deliberadamente que cuando pidieron "colaboraciones" a sus propios afiliados, en guita y para pagarse los altísimos sueldos de sus directivos, nadie les puso un centavo. La asonada delictual de los días del desabastecimiento, no fue por amor a las gremiales patronales, que resultan más bien indiferentes (con excepción de la más sincera Sociedad Rural).

2) Las retenciones deben ser segmentadas. No se puede, porque los empresarios primarios no exportan, sino que producen, sin elaborar, la soja transgénica (y sin pagar patentes; porque el estado bobo les subsidia el costoso asesoramiento jurídico en Europa). Luego la venden y tras una cadena de intermediarios, llega a los exportadores. Lo que están pidiendo son subsidios a la tasa de ganancia, para que la mayor escala (y consecuente disminución de costos en pesos) reditúe tanto como la menor escala (y con ganancias en dólares). Para que esto sea viable, además de tirar a la basura las tesis de neoliberalismo del lejano oeste, deberían estar en blanco los pequeños y medianos empresarios primarios (los más evasores).

3) El gobierno nacional obligó a sembrar soja a los productores.  Sí, también los obligó a no cometer delitos, a no armar patotas, a no cortar rutas, a blanquear trabajadores, a no tener exclavos, y así estamos. El empresariado improductivo se rige por la lógica de la máximización del capital, como cualquiera. Pero, al ser consciente de que no paga los costos de mediano plazo -envejecimiento de los empleados en negro, ruina de los campos alquilados, contaminación del agua, patentes de inventos robados, créditos bancarios, etc-  ni en su sector más dinámico tiene inversiones de capital duraderas (no son dueños del campo ni de las maquinarias, y dejan a las empresas acopiadoras -cooperativas generalmente- que blanqueen la ruta negra de la soja) buscan la máxima ganancia ya. Son parte, además, de un movimiento de capitales a escala mundial que se refugia en los mercados primarios de exportación ante la crisis financiera (lo que agrega más inestabilidad a la crónica fluctuación de precios en ese mercado de exportación primaria)  Eso es la soja, producto de los precios internacionales. Para frenar este proceso, había que duplicar las retenciones a la soja, pero culturalmente (gracias al Grupo A) hoy no es posible.
Este mercado, se rige por condiciones mundiales, a las que poco y nada -la 125 lo demostró- puede hacer un pequeño estado nacional del sur.

4) Las retenciones son confiscatorias. Estas boludeces las dicen abogados que militan en la derecha, que suelen trabajar para grandes empresas y los presentan en la tele como "constitucionalistas". Rancias zonceras, de lo que se trata es de un dólar diferenciado, una versión tibia y precaria de lo que fue el IAPI.
El ideal de esta derecha cavernícola es que los trabajadores subsidien el capital menos dinámico y más primitivo en el conjunto nacional, con un dólar alto y sin retenciones. No los conforma ni Duhalde, que llevó adelante la revancha social contra los trabajdores más cruel de todo el período democrático (y hay que superar a Chacho Alvarez y De La Rúa, eh).

5) Los productores trabajan de sol a sol. Los empresarios de la soja no trabajan. Pagan entre varios -los pequeños- la maquinaria que alquilan, los pocos profesionales que contratan (que por las dudas, nunca dejan su cargo en el INTA, no vaya a ser que mañana gobiernen los radicales y se acabe este período de fiesta sojera) y cierran los tratos con estudios jurídicos contables especializados. Hacen números, cada tantos meses, y después boludean un rato en el campo para ver de dónde comprar cosas en negro.

6) El campo está unido. Verso. Si tenés 40 hectáreas entre dos medianos campos sojeros, te van a fumigar tu campo y no te queda otra que sembrar soja trasngénica (y vendérsela a ellos). No hay nada más egoísta y sorete que un empresario rural de la pampa húmeda. En los "pueblos del interior" son tipos detestados, se reúnen entre ellos, la juegan de patroncitos bonachones; la gente de a pie, con amabilidad y respeto, los manda a cagar. Un dato poco estudiado es que la masividad de la asonada reaccionaria, se concentró en las grandes ciudades y se valió del recurso de que no se reprimía. En las ciudades chicas, fue la iglesia católica y su grupito de integristas, junto a las patronales, las que delinquían buscando el desabastecimiento.

7) El campo votó a Cristina. Los empresarios rurales sí votaron a Cristina, a pesar del feroz lobby -poco recordado- en contra  de Kirchner y las retenciones de las patronales que ahora conforman la Mesa de Enlace. Lo que muestra su poca representatividad. De todos modos, la afrenta contra Cristina es fuertemente ideológica y no económica. Los sectores agrarios que podrían reclamar económicamente, están más bien a la defensiva de las patronales (porque es verdad que el campo no sojero ni pampeano ni exportador la pasa muy mal: basta ver cómo explota a los pequeños tabacaleros el degenerado de Ramón Puerta).
Las elecciones de 2007 fueron atípicas: la otrora clase media rural (ahora media alta tirando a alta, de acuerdo a la estratificación por decil) dejó de lado su histórica adhesión al radicalismo, básicamente porque veníamos de De La Rúa y porque Duhalde, más los bonos provinciales, les dio el sueño del pibe: cuatriplicó las ganancias de los capitalistas primitivos, mientras hundía en la miseria a todo el resto (y ese contraste, en las pequeñas y medianas ciudades, te llena de glamour).

8) Si se bajan las retenciones esa plata irá a los pueblos del interior. Posiblemente, una parte. Pero la mayor parte, no. En el campo -no en los pueblos- prácticamente no queda nadie. El campo de la pampa húmeda es hoy un territorio de explotación, como diría el ecologismo friendly, "de saqueooooo"; como una playa de estacionamiento: nadie vive ahí. Los empresarios rurales, de cualquier escala, mandan a sus hijos a estudiar a las grandes ciudades o al exterior -la soja es una ecuación financiera- y manejan sus negocios desde la zona urbana. No tiene ningún sentido ni necesidad vivir en los campos que, además, ni siquiera son propios en muchos casos.
Los que quedan viviendo en el campo son los pocos trabajadores no profesionales ni especializados, los campesinos (casi ni existen ya en la pampa húmeda) y una pobreza rural estructural que depende del débil estado municipal de cada juridicción. Ahí, la universalización de las jubilaciones y la asignación familiar, impactan de lleno (y también las jubilaciones operan como subsidio al capital, en tanto que la asignación opera como piso salarial).
Incluso, los cuidadores de estancias, al ir desapareciendo las estancias, se encargan de largas extensiones de distintos dueños. Pero quedan, más que nada, cerca de las zonas de quintas.

 
9) El campo está enojado con Cristina. Ni más ni menos que el resto de la sociedad, quitando a los empresarios sojeros y los vacunos. Los quinteros -los que proveen las verduras y algunas frutas- viven en las periferias urbanas y a estas cosas no les dan bola. Miran las fluctuaciones de sus precios y costos y sacan ecuaciones desde ahí: la injerencia real del estado en esas producciones primarias es, lamentablemente, casi nula. Es en las otras etapas de comercialización donde Guillermo Polémico Moreno, el gran ineficiente, asusta a las abuelitas.
Las producciones regionales, con sus más y sus menos, están ingresando en etapas relativas de industrialización. Algunas dependen de los precios internacionales más que otras (frutas, cítricos, vinos, algunas carnes no tradicionales, pollos, frigoríficos, etc) pero priorizan, en general, el aspecto industrialista que les facilita este modelo económico. Tienen, más bien, las previsibles quejas clasistas sobre las paritarias, los combustibles, los subsidios sólo en el puerto, etc.

10) Los subsidios a los fletes son una medida progresista. La misma agrupación estudiantil de centroderecha, Proyecto Surf, que difundió un bodrio de película sobre los trenes, como es financiada por la FAA, sostiene esta pavada. Todo verso: por un lado, el sojero Pino Solanas debe saber que los ferrocarriles se reconstruyeron  y están reconstruyéndose con la misma lógica que cuestionaba Scalabrini Ortíz, para llevar a los puertos el poroto verde que comen los chanchos chinos. Por otro lado, un campo más lejos del puerto vale menos (sin considerar las otras variables del precio del campo) que uno cerca, obviamente. Si se subsidia el costo del flete, no sólo se expandirá la frontera sojera, sino que además, subirá el precio de los campos más alejados del puerto y por ende de todos los campos; aumentándole los costos al empresariado primitivo.
¿Y porqué la FAA plantea ésto (que además, estaba en la 125 que llegó al congreso)? Porque apuestan a ser los intermediarios -calculando que muchos empresarios preferirán en sus ecuaciones financieras seguir en negro en vez de blanquearse para recibir los subsidios- entre el estado bobo y los empresarios que hagan cola. Este es el modo coercitivo con el que siempre obtuvo afiliados la FAA (extorsión a bancos y estados provinciales, cartas de porte, etc). Y por otra razón más importante: la FAA representa, principalmente,  a los propietarios rentísticos de la pampa húmeda que alquilan los campos, no a quienes los explotan financieramente (que mayormente no están agremiados, pero de estarlo, irían a la Sociedad Rural). A pequeños y medianos propietarios de la pampa húmeda (es decir, un millonario capital que da una suculenta renta sin hacer nada) les interesa un aumento de ganancias para quienes explotan los campos -subsidios al flete- si además va acompañado de un aumento del precio del capital, la tierra.

martes, julio 27, 2010

La Revista Barcelona tiene los días contados




Por dios, adiós, mi dios, a la revista Barcelona. Ya salió la revista Positiva, de Alejandro Rozitchner. Y escribe Paula Bertol, columnista estrella, que demuestra su sofisticado nivel cultural y una formación política de puta madre.
Algunos párrafos:

La autenticidad forma parte de nuestro modo de hacer: Fuera y dentro de cámara decimos, la mayor parte de las veces, lo que somos.

Siempre sentí que el ser humano es intrínsecamente positivo



Todos los que se sienten escuchados, entendidos y en un proceso que los contiene y les da confanza terminan siendo personas positivas capaces de construir lazos y vínculos estables, sostenidos en el respeto mutuo. ¿Por qué no reconocer e implementar en la política esta verdad fundamental?

Desde  mi  propia  experiencia   y  a  partir  de  las  buenas  cosas  que  me  han  pasado  en  la  política, tal  vez   la  más importante  sea   la  de  poder  vivir  las relaciones como un proceso de confanza. 
Y  me  refero  a  las  relaciones  políticas  en  general, ya  sea  con  los  propios  o  con  los  ajenos. 
Cuando uno se basa  en  la confanza  construye  vínculos  fortalecidos, vínculos que se desarrollan  con  el  tiempo, en   un  proceso paulatino y creciente. Eso hace que   podamos  hablar  cada  vez  con  mayor  sinceridad, cosa  que  nos conduce  a  la  posibilidad  del acuerdo y  a  la  negociación. 


La   política  es  un  proceso de desarrollo humano que estimula  la  posibilidad  de  vivir  más  sensible  y  plenamente la vida.
Lo que buscamos es construir  una  sociedad      abierta  que  atribuya  valor  al  proceso de  llegar  a  ser, entendiendo que la    tendencia  humana  empuja  hacia   la expresión  de  una  confanza  básica  y  no  hacia  la  destrucción  o  el  fracaso





(Ahora sí entendemos porqué dejó de sacar Beatríz Sarlo la revista Punto de Vista, si está POSITIVA! la revista para la mujer moderna y del PRo y el hombre de hoy y del PRO)

 Por dios, mi dios, qué nabos osn estos tipos. ¿Nadie le avisa a la diputada Paula Bertol quee stá haciendo papelones, que nod ebería exponer su crudo grado de ignoracia, incultura y boludeo extremo? En fin. gracias por la transparencia.

Buzzi le canta a Biolcati




Corrían los días del enfrentamiento entre las patronales primarias y el gobierno nacional, y Ernesto tNmbaum, sacado, puteaba a Agustín Rossi y se entretenía con Alfredo Buzzi. Entre ambos se llamaban, en una radio del Grupo Clarín, "amigazo".
El tiempo ha pasado y ahora piden que haya una 125 la Federación Agraria, Proyecto Surf, el socialismo, en fin, las fuerzas políticas que hicieron de furgón de cola de la Sociedad Rural en las días del desabastecimiento patronal y prepotente.
Buzzi, perdido en el escenario político -hundido con la cloaca duhaldista- hoy escupe rencores y pasa a cobrar la boleta a Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural.
Mañana, tras escenificar con sonrisas el encuentro de lo más reaccionario y conservador del país, en la exposición rural en el predio choreado de Palermo, probablemente entre bambalinas, Buzzi le cante a Biolcatti:

Una nube en los ojos
me vino como un flechazo,
y en mi rencor, amigazo,
entero yo me jugué.
Quiso el maula reírse
manchando mi frente honrada
y por tan mala jugada
sin compasión lo achuré.

¡Amigazo! fue una noche,
que en mi mente llevo escrita...
una tierna vidalita
a la hereje despertó.
Yo, que en el secreto estaba,
puse fin a mi venganza
cuando vi al cantor aquel,
que a los labios de la infiel
como abrojo se prendió.

¡Los celos sentí!...
¡Tantié mi facón!...
y luego,... a lo gaucho,
le abrí el corazón...

Y, desde entonces...
mi alma va errabunda
atada a la conyunda
de aquel doliente amor.
¡Chupemos juntos!...
quiero olvidar, sonriendo,
el hoyo que está abriendo
la chuza del dolor.


Amigazo
Tango 1925
Música: Juan de Dios Filiberto
Letra: Francisco Brancatti / Juan Velich

Campaña electoral 2011

Por Raúl Degrossi


Luego de hacer votar a sus legisladores en contra de la creación de una comisión investigadora, Macri pide su propio juicio político (y se afeita el bigote logrando un milagro: tener más cara de garca).

La iniciativa apunta a fracasar, entre otras cosas porque los dos legisladores que responden a De Narváez anunciaron que votarán en contra.

Ricardo Alfonsín va a un acto en Chascomús con la presidenta y Randazzo, la Carrió lo cruza durísimo tildándolo poco menos que de cómplice de la corrupción.

Margarita Stolbizer la cruza a Carrió diciendo que perjudica al Acuerdo Cívico, porque cada vez que abre la boca divide y resta (yo creía que se clavaba un lechón, se ve que no).

Carrió dice que habla ahora para que no vuelva a pasar lo de la Alianza, mientras lamenta los dichos de Margarita echándole en cara que aceptó el 13 % de descuento a los jubilados de De La Rúa, rodeada por Patricia Bullrich que firmó el decreto disponiendo ese descuento siendo ministra de Trabajo, eso sí: todo eso mientras el Grupo A en el Congreso propone el 82 % móvil.

Buzzi dice que la Federación Agraria no va a ir a la muestra de la Rural en Palermo porque Biolcatti está organizando un acto para criticarlos por negarse a pedir la eliminación total de las retenciones a la soja, y Amigazo dice que ahora ellos quieren que sean segmentadas en favor de los pequeños y medianos productores, como decía la 125 que tumbaron con el voto de Cleto.

El mismo día se vuelven a poner de acuerdo y dicen que la Mesa de Enlace no se rompe, aunque tengan diferencias, mientras en el Congreso los "agrodiputados" de la Federación (que, cual pool de siembra, le alquiló el partido a la UCR en varias provincias) se niegan a firmar los proyectos de eliminación de las retenciones.

Los socialistas piden que además de segmentarse las retenciones por tamaño de la producción, se reintegren los fletes a los que están a más de 300 kilómetros de los puertos, y Proyecto Sur (por intermedio de Pino y Lozano), que además de eso las retenciones sean móviles, ajustables por el precio del producto (como la 125, ¿vieron?).

Los radicales quieren interpelar en el Congreso a Marcó del Pont para que explique que hizo con las reservas, debe ser para que les diga como las hizo pasar a los 51.000 millones de dólares en unos pocos meses.

La Nación convoca a politólogos para tratar de entender por que sigue cayendo Cobos en las encuestas, cuando el fenómeno misterioso a develar es por que subió alguna vez.

Rodríguez Saá -en la misma semana- inunda Buenos Aires de afiches lanzando su candidatura presidencial, y le pide la renuncia a todo el gabinete de San Luis por ineficiencia en la gestión y falta de compromiso político (¿armará el gabinete nacional con extraterrestres de Xillium y Negre de Alonso como Jefa de Gabinete?).

Das Neves se lanza en Buenos Aires con un acto con la presencia de Miguel Torres del Sel, que se cansó de esperar que Reutemann se decida, lo que no puede hacer por el momento porque está veraneando en Miami, para reponerse del stress que le causó levantarse de la sesión del Senado, antes de que se vote el matrimonio igualitario.

Duhalde dice que está armando un "compromiso ético" con los radicales (en realidad con Terragno, que todavía no le avisaron que Alfonsín se murió, o le dijeron y no se acuerda), y preparando una propuesta de seguridad a cargo ¡del rabino Bergman!, otra represiva (¿a cargo de Franchiotti?) y opina en contra de Chávez y a favor de Uribe (lo cual es lógico: no se va a pelear con el principal mercado proveedor).

Graciela Ocaña se vuelve a reunir con Adrián Pérez, no para festejar los años de egresados del Instituto Hannah Arendt, ni para discutir sobre el PAMI o Salud (porque en esas áreas fue funcionaria k), sino sobre los negociados de Macri con la recolección de la basura (¿habrá descubierto Ocaña dónde se encondían los mosquitos del dengue?), y Carrió se alegra porque dice que ella nunca le perdió el afecto, lo único que hizo fue putearla seis años por dejarse cooptar por el kirchnerismo.

Y a pesar de todo esto, La Nación, Clarín e Infobae insisten en que hay negociaciones bajo cuerda entre todos los referentes del Acuerdo Cívico y Social y el peronismo federal (incluyendo al PRO?) para acordar un programa común y un pacto de gobernabilidad para cuando se termine el kirchnerismo, que parece que tiene fecha de vencimiento.

¡El gobierno largó con todo la campaña Néstor 2011, eh!



lunes, julio 26, 2010

Pero qué sofisticado y tierno el hombre.....

Declaraciones del Dr. Carlos Pedro Blaquier

Leyendo lo que dicen en internet, comprendo que la gente de extrema izquierda diga cosas muy malas de mí porque ellos, como personas fracasadas en la vida privada, despotrican contra los que tienen éxito. En algunos casos se dedican a la política, donde ni siquiera son capaces de sacar muchos votos. Se consideran arbitrariamente postergados por una sociedad injusta, porque no pueden reconocer que son unos inservibles. Por eso se trata de resentidos incurables que sueñan con invertir el orden social para que los de abajo, como ellos, estén arriba y viceversa.
No me perdonan que sea un hombre de éxito, tanto como empresario, por haber sido capaz de llevar a Ledesma donde está hoy después de haberla conducido durante más de cuarenta años, como en el orden intelectual donde en virtud de mis publicaciones he sido designado como Miembro de Número de varias Academias de nuestro país.
Ellos, que nunca han generado ni un puesto de trabajo decente, me dicen que soy un explotador que mata gente.
Ellos, que se juntan con mujeres de su misma calaña, me dicen que soy un homosexual porque tengo una mujer de primera, cinco hijos universitarios y dieciseis magníficos nietos. Porque en mi barco y en los de mi familia tenemos personal masculino, como si nuestras mujeres aceptaran que tuviésemos unas jóvenes y lindas marineras. Porque confunden una embarcación decente con un burdel.
Me asocian con gobiernos militares porque nunca desempeñé ningún cargo con ninguno de ellos y porque los critiqué en mis libros de historia.
Nada de lo que dicen estos zurdos me preocupa, pero sí me empezaría a preocupar si algún día dejaran de criticarme.

http://www.carlos-pedro-blaquier.com/declaraciones/

El arco iris se ve mejor en Brasil y las brasileras son más fogosas y ardientes




Decile a un cientista político que no admirás a Brasil. Ay, mamita, je.
No dar demasiados datos -más bien, refutar los que te tiren- inevitablemente, la precariedad de argumentos para elogiar a Brasil (tiene una burguesía, una cancillería, una política a largo plazo: uno puede agregar también que tiene un mejor arco iris y que las brasileras cogen mejor, es igual de indemostrable)- derivará en el consabido "hay que seguir a Brasil". Hacerle, de una, de furgón de cola.
El BIRC abre una grieta en donde no existe la multipolaridad (otro verso). Hay que aprovecharla. Pero el seguidismo a Brasil, que en la aristocrática cancillería argentina (en las líneas burocráticas) se secretea como un credo religioso, es bastante poco fundado.
Comprensiblemente como reacción a su contracara -la brutalidad militar- de tener como hipótesis de conflicto a Brasil, ranquea alto un seguimiento acrítico.
Aún con Lula, la situación social del Brasil es deplorable. Incluso peor -y hay que esforzarse para comparar con el desarrollo humano argentino- que China y la India. En estos años,  la argentina pudo avanzar en intercambios industriales con Brasil, pero básicamente porque no se siguió una política de seguidismo bobo.
Quizás -aunque hasta ahora, Brasil patea para el otro lado, por caso en la OMC- podrían juntarse fuerzas para negociar con China, que pretende la reprimarización de nuestra economía.
La calidad institucional del Brasil, dejaría mudos a nuestros Marcos Aguinis (el jubilado de privilegio). Una institucionalidad supra estatal, en el marco del MERCOSUR, es quizás inevitable y un avance. Pero no todas rosas: los lobbystas no perderán oportunidad.
Brasil es bien visto cerca del puerto, mal visto en las fronteras con Argentina, con Bolivia, con Paraguay. Sus Alfredos De Angellis son un pichón al lado de Patrón Costas.
Brasil quiere un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que llevaría, a otra iniciativa del brasil (aunque mucho más balanceada) como un Consejo Superior Militar de la UNASUR, a ser subordinada a los intereses del Consejo de Seguridad de la ONU. Organismo nefasto, criminal, verdadera amenaza sobre el mundo. Pero, ni siquiera y en vistas de los desastres de ese cuartel mundial, desde una perspectiva pragmática, le conviene a la única región relativamente pacífica del globo, que desembarquen.
Una integración con Brasil es una cosa. El seguidismo de Brasil, es al pedo. Es comprar el combo del BIRC sin beneficio de inventario (¿seguir exportando soja sin elaborar, reorganizar la división internacional del trabajo del siglo 19?) es comprar el combo del Consejo de Seguridad sin saber dónde eso puede derivar (Brasil comparte fronteras con Colombia), es comprar el combo de que Brasil estabiliza la región y no la región estabilizándose.
Es comprar las empresas brasileras, financiadas con la explotación social (tá, ok, el Bandes me agrada, pero...) Es comprar sus créditos -Bolivia antes de Evo, Paraguay antes de Lugo- para que te moldeen la economía de acuerdo a sus necesidades.
Cuando se defiende el seguidismo se argumenta con los beneficios de la integració. Así cualquiera. Yo defiendo la integración, con los mismos argumentos. El seguidismo, no, con otros argumentos. Obvio que desde la perspectiva de Brasil, muchas concesiones a la integración, tienen que ver con el pedido de seguidismo. Sin embargo, la argentina, no hace seguidismo a Brasil en el tema Irán, ni en el tema Derechos Humanos en la Corte Penal Internacional, ni en la Organización Mundial de Comercio ni, aunque sí hubo coordinación, en el FMI y el Banco Mundial. De hecho, porque la argentina no hace seguidismo está en el G20.
Como Argentina tiene intereses (primarios y verdes) diversificados pero a la vez homogéneos, el seguimiento a Brasil en lo que quiera hacer con Corea del Norte o con Nigeria es casi una obligación. Y si, para eso, nuestro país necesita (y se beneficia innegablemente) del comercio bilateral con Brasil en nuestras propias monedas, lo que fortalece la de ellos, bien, adelante. Pues se está pensando en la integración, no en el seguidismo.
Si hay acuerdos petroleros entre nuestra empresa estatal y la de semi estatal de ellos, bien, adelante. Pero si quieren cagarnos el mercado interno con precios que no respeten la regulación, pues todo mal.
Pensar la integración sin el seguidismo es el desafío.
La argentina es un país de desarrollo medio, de grandes desigualdades geográficas pero no tan marcadas -como en el BIRC- socialmente. Sin grandes conflictos religiosos, de violencia social, de carácter político.
No creérsela, ni caer en hipótesis de conflicto estériles, inútiles y anti solidarias, pero no hacer seguidismo, es la sintonía fina que requerimos.


Y ojo, si yo fuera brasilero, opinaría lo contrario.
Y yo me emocioné -de verdad- cuando Lula lloró. 
Y el Escriba es un tipo muy formado e inteligente, que no opina necesariamente lo que acabo de narrar, pero es el culpable de "inspirarme" este post, nada más.

Artemio



Trato de hacer memoria (tampoco conozco tanto) y no. Es único. Un encuestador que no cree en las encuestas. Bueno, suena como slogans, mejor sería situarlo así: un encuestador que sabe el papel relativo de las encuestas.
Los encuestadores con mayor formación, a lo sumo, te hablan de esa metáfora -que le escuché por primera vez hace tiempo a Rafael Bielsa, y hoy es moneda corriente- de la foto y la película. Hasta ahí. La foto serían las encuestas, la película, la realidad. Es una metáfora eficaz, convengamos. Pero, mirá: muy distinto es darle cierto volúmen teórico al planteo, relativizar la "foto", darle una entidad dinámica, cambiante, fluída. Artemio lo hace.
Los que tenemos una formación (así sea precaria) en las ciencias sociales, mayormente durante los primeros años aprendimos a desconfiar de los trabajos duros, de las certezas matemáticas, de las cantidades exactas como si fuera una receta de cocina.
Después, con el tiempo y principalmente con el trabajo, esas cosas se te van olvidando. Te queda la desconfianza: la realidad es siempre más compleja.
No porque los encuestadores se equivoquen, eso es una boludez. Intentar predecir comportamientos de multitudes, tiene un margen de imposibilidad muy grande. Bah, nadie sabe cuánto de grande. esto más allá de errores metodológicos eventuales, incluso de operaciones políticas: son personas las que se miden. Personas que saben mucho de algo y poco de otro, que mienten, que están de buen humor, que sueñan, que acumulan resentimientos, que quieren ser libres, que se sienten solas, que son capaces de ser muy solidarias, que todo eso junto, que todo lo contrario. Son personas.
Pero ahí es entonces, donde hay que valorar, algo que pasa demasiado ligero: Artemio sostiene que las encuestas son parte de los comandos de campaña.
No hablamos de un verdad revelada para los iniciados, sí, quizás, una verdad chocante para la gente de a pie. El valor de decirlo radica en decirlo desde el lugar en que se dice, el valor social de decirlo radica en que ese punto, nodal, es pasado por alto tanto entre encuestadores (de modo comprensible, es su negocio) como por periodistas. Algunos dirigentes políticos, lo dicen. Cuando les conviene decirlo. Está bien que así sea, son políticos.
Pero en el aprendizaje colectivo sobre medios, análisis sesgados (inevitablemente) de la realidad, que se ha dado en estos años, a partir de debates fuertes como la 125, la ley de medios, las campañas sucias; me parece que hay que destacar este punto de Artemio.
Ojalá se reflexionase más sobre este asunto de las encuestas, no tanto en una faz legal (regularlas durante las campañas y toda esa boludez) sino en el debate político.
Y en el campo de la ciencias sociales, el esfuerzo por darle valor cualitativo y no ampararse en métodos cuantitativos, sin dudas importantes, necesarios, valorables; pero que deben tener su justo lugar: en su medida y armoniosamente.
Ojo, no es fácil, después de más de una década de "estudios culturales" y un montón de papers de puro chamuyo.
Encontrar la hendija para darle volúmen cualitativo a una realidad compleja, apoyado por estudios de campo, sin darle entidad a los posmodernos, es un emprendimiento difícil, muy finito.
A mí me llama la atención y me parece que merece ser destacado.