Expertos en minería, comparaciones internacionales de salarios de legisladores, ecología, indigenismo, la verdad, corazones, parecemos Suecia. Gracias a esta oposición. Que anda de vacaciones. La mayoría de las discusiones tienen que ver con la preexistencia de las provincias a la nación y la dicotomía puerto versos federalismo, pero si se parcializan y se discuten de manera técnica, uno se hace un enjuage de considerables pelotudeces que, a más tardar pasado mañana, olvida.
En los bosques de Palermo, me contaba Felipe estaba la casa de Rosas. Pero antes, seguramente, dado que el gran Rosas inició la campaña del desierto para aniquilar los indígenas, había, en los bosques (es muy cordobés eso de exagerar que un parque es un bosque, los cordobeces le llaman río a los arroyos y manantial de las sierras al agua de la canilla) de la República de Palermo, indígenas. ¿No es raro que no vengan a ocupar los bosques de Palermo y pedir la restitución de las tierras hasta, digamos, Recoleta? Tema que habría que debatir y que ameritaría un corte de la avenida Libertador durante algunos días, qué se yo, novecientos días por ejemplo, y seguramente, dado que se están contaminando los bosques de Palermo por el humo de los autos alrededor, sería esperable que los vecinos de Palermo, siempre indigenistas, ecológicos y verdaderos hijos de puta con los pobres del país, se sensibilicen y mientras dejan sus casas a los pueblos originarios, corten todos los accesos a la capital para que se dejen de emitir gases tóxicos que contaminan los bosques de Palermo. Y entonces sí, los jujeños, catamarqueños, chaqueños, riojanos, formoseños, sanjuaninos, en fin, los sectores más ricos y contaminantes del país, reflexionarán y dejarán este enorme genocidio ambiental que, como todos sabemos, especialmente este entrerriano repatriado por divorciadas resentidas, se llevó puesta la ciudad de Gualeguaychú, donde todos murieron y quedó una enorme funeraria donde antes había una ciudad, con carnaval y buenazos del campo como De Angelli.
La vida en Suecia es muy aburrida, pelotudos.
Hablemos de la distribución de la riqueza, después se toman un recreo y seguimos discutiendo esas huevadas que tantas lágrimas generan en los corazones de energías limpias de la República de Palermo. Hay que matarlos a todos. Los quiero.
En los bosques de Palermo, me contaba Felipe estaba la casa de Rosas. Pero antes, seguramente, dado que el gran Rosas inició la campaña del desierto para aniquilar los indígenas, había, en los bosques (es muy cordobés eso de exagerar que un parque es un bosque, los cordobeces le llaman río a los arroyos y manantial de las sierras al agua de la canilla) de la República de Palermo, indígenas. ¿No es raro que no vengan a ocupar los bosques de Palermo y pedir la restitución de las tierras hasta, digamos, Recoleta? Tema que habría que debatir y que ameritaría un corte de la avenida Libertador durante algunos días, qué se yo, novecientos días por ejemplo, y seguramente, dado que se están contaminando los bosques de Palermo por el humo de los autos alrededor, sería esperable que los vecinos de Palermo, siempre indigenistas, ecológicos y verdaderos hijos de puta con los pobres del país, se sensibilicen y mientras dejan sus casas a los pueblos originarios, corten todos los accesos a la capital para que se dejen de emitir gases tóxicos que contaminan los bosques de Palermo. Y entonces sí, los jujeños, catamarqueños, chaqueños, riojanos, formoseños, sanjuaninos, en fin, los sectores más ricos y contaminantes del país, reflexionarán y dejarán este enorme genocidio ambiental que, como todos sabemos, especialmente este entrerriano repatriado por divorciadas resentidas, se llevó puesta la ciudad de Gualeguaychú, donde todos murieron y quedó una enorme funeraria donde antes había una ciudad, con carnaval y buenazos del campo como De Angelli.
La vida en Suecia es muy aburrida, pelotudos.
Hablemos de la distribución de la riqueza, después se toman un recreo y seguimos discutiendo esas huevadas que tantas lágrimas generan en los corazones de energías limpias de la República de Palermo. Hay que matarlos a todos. Los quiero.



