miércoles, febrero 29, 2012

Claro, pero es progresista!

Los colectivos de San Juan mañana tendrán un servicio normal, a pesar del retiro de la policía federal. Lo mismo con los colectivos del Chaco y el servicio de transportes de Santa Cruz, a pesar de que la titular de la direción de Parques y Paseos, Nilda Garré, anunció el retiro de la policía federal de la custodia de ese transporte.
Mentira, ahí nunca estuvo la Federal, son pobres pero están acostumbrados. 
Eso sí, los policías federales que dependen de la Dirección de Parques y Paseos de Nilda Progresista Garré (y la Subdirecciòn de Supermercados Chinos, que abona los salarios), deberán esperar un mejor aumento salarial a que paguen sus impuestos los sanjuaninos, chaqueños y santacruceños.
Que los más pobres financien a los más ricos no es progresista, es cierto, pero si se hace defendiendo las libertades civiles, sí. 

Dejá de romper las pelotas con la realidad, que estamos haciendo una revolución.

Omar, caliente, en su blog:

en caliente

Anoche salí a 20 hs del laburo y bajé hasta la estacion de subte para recargar la sube. Es fin de mes, veinte manguitos con los que viajo hasta el viernes que cobro. Tendinitis y drama, una cuadra hasta un kiosco que me dijo "ya no tengo cupo, disculpame" y pum a yirar por monedas, le pido a un compañero que encontré de pedo y me alcanza unas monedas, las nuevas de dos pesos y algunas otra que yo tenía pude llegar hasta Constitución. Tuve suerte, un bondi rapido me dijo que aceptaba la maquina las de dos pesitos, llegué a casa.

Hoy me quedaron la SUBE vacia y $4 en 2 monedas de dos pesos.

Sali a 13,15 y caminé las doce cuadras hasta donde tomo el bondi rapido que va por autopista.

Bueno, te cuento que recien acabo devolver a casa, no pude viajar en ninguna linea de colectivos por que no aceptaban las maquinas monedas de dos pesos.

Acabo de mandar a mi pibe a cambiar monedas donde sea.

son 14, 38 y tengo ganas de mandar a la concha de su madre a cualquiera y todavia tengo que poner la cara en el laburo

dejemos de pensar el asunto en escritorios, mandemonos hacia la ralidad y la cotidianeidad y veamos como impactan nuestros pretendidos logros en lo micro, después nos sorprendemos cuando decimos que tal cosa es un logro y todos los familiares al unísono nos dicen que eso mismo, eso mismo es una mierda. Links original

Luche y vuelve

Del blog Resentido Común:

Volvió la yegua

Antes que nadie comente nada, aclaro: éste no es un post para discutir "el fondo de la cuestión" que ya está siendo discutido en muchos lugares. Simplemente queremos llamar la atención sobre mecanismos que nuevamente están siendo utilizados con el único fin de debilitar la necesaria fuerza política que permita ir más a fondo en ciertos temas.
Nadie crea que a Clarín, La Nación, Perfil y a los grupos económicos financieros, concentrados, importadores, les interesan los errores en las políticas de transportes, la ecología o los salarios docentes. Lo único que le interesó desde octubre pasado es romper la "espiral de silencio" de las minorías electorales y crear una sensación de olvido rápido del 54%. Enseguida habrá quienes dirán que el gobierno lo facilita con sus "errores". Una mala noticia: todos los gobiernos lo hacen. Lo único que nadie puede ignorar es que sigue sin haber otro espacio político en condiciones de seguir reconstruyendo este país. Y mucho menos existe otra construcción política que se plantee la necesidad de profundizar con transformaciones importantísimas.
Está volviendo el odio (a expresarse, nunca se fue), le vuelven a decir yegüa, se animan a gastarlo a Néstor. Ya lo sabemos: no les interesan los muertos, ni siquiera el país. A algunos les interesan sus mesquinos intereses partidistas del dos por ciento, a otros les aflora el gorilismo y el racismo de siempre. Unos y otros prefieren el retroceso y la restauración conservadora, no tienen otro proyecto alternativo.
Link original.

Pagni.

Desde hace algunos días descubrí en distintos lugares que amigos y conocidos comparten el mismo placer que yo: las lecturas adictivas de Carlos Pagni, columnista de La Nación. Un columnista que sabe dónde y cómo buscar la información, que sabe dónde encaja, que comprende, en un corpus coherente, qué cosa ensabla la información. Por que tiene, se nota, una sólida formación política y cultural. Un norte, ideológico, del que no abusa ni esconde ni escatima. Un norte ideológico con el que no coinciden los amigos con los que charlábamos ésto, ni yo. Es curioso que uno tenga poco contacto con quienes piensen en las antípodas -un poco tiene que ver, dicho con todo respeto, las clases sociales- pero con cierta seriedad, quiero decir, creerle o no creerle al Indec, no es una ideología, saber qué cosas no se saben, por ejemplo, no es algo que abunde. ¿Sabe usted tanto del Indec? No, yo no, y esto puede parecer una defensa de ese organismo, y no lo es. Me excede, simplemente. O por poner otros ejemplos menos suceptibles: me parece mal -como a casi todo el planeta que simpatiza con el kirchnerismo- y hasta espantosa, toda la política de transporte, independientemente del delincuente de Jaime y de Schiavi, o de todos y cada uno de los funcionarios de ese área. Pero eso no es una ideología. Puede incidir la ideología si uno es de izquierda que la política de transporte y de energía, la actual, regresiva y reaccionaria, sea vista como es vista por los de a pie: como una inmensa injusticia. Una persona de derecha, haría pie en la mafia de los empresarios, Cirigliano y Eskenazi, y cargaría las culpas sobre el intervencionismo estatal, no sobre su modalidad ni direccionalidad (lo que cuestionaría la izquierda) sino como mal intrínseco al intervencionismo. En fin, me fui por las ramas.
Son pocos los intelectuales serios de la derecha que están disponibles a la lectura. La mayoría, trafican un progresismo culposo. Un pragmatismo cínico, a lo Chacho Alvarez. Y después, entre los columnistas opositoras abunda la mediocridad. La estupidez. En La Nación, que siempre se caracterizó por blanquear su ideología, por adaptarse a los tiempos y por la solidez, los que siempre leímos ese diario con respeto, los que no leíamos Clarín ni cuando era ultra kirchnerista, por que sencillamente está escrito para otros públicos, hoy vemos un cambio, tímido y contradictorio, pero que trae un poco de frescura. Morales Solá es un compendio de dimes y diretes de señora gorda. Grondona no puede tomarse en serio, su capacidad de armar teorías inconsistentes quedó vieja, por la aparición de internet. Las nuevas incorporaciones son antagónicas. Majul, una vedette, semi analfabeto funcional, fabulador, tonto, incapaz de escribir una oración con vuelo o comprender algo complejo, es sin embargo quien les debe traer más visitas en la edición digital, por que todas sus notas son un compendio de risas que explotan en la red. Las notas de Majul se leen mucho, para burlarse. Las notas de Majul le traen votos a los que critica. Las notas de Pagni, a quien la mayoría (yo también) no le conoce la cara, son hirientes, complejas, bien escritas, son dardos afilados y, las más de las veces, te hacen pensar. Reflexionar. Y sobre todo, respetar el pensamiento de derecha.
De un tiempo a esta parte, me resulta adictiva la lectura de Pagni. Es impresionante el efecto que obra que un tipo sepa de lo que habla, con el que se pueda disentir sin dramas, sin tener que leer la insoportable mariconería de los columnistas histéricos, cuando te señalan algo, cuando meten el dedo en la llaga, cuando van al punto, cuando no ensayan teorías ridículas ni aportan datos psicologistas truchos, cuando da placer, simplemente, estar en contra de lo que dice.

martes, febrero 28, 2012

¿?

Pasó media hora y no sé qué más hacer. Tengo que atender el teléfono para decir que estoy vivo. Tengo que avisar a familiares que cuando los llamen, es por que en TN, la página, algún gil, dice que estoy muerto. No entiendo el chiste. No sé a quién pedirle que saquen eso. La verdad, son una porquería. ¿Cómo pasa ésto, quién es el responsable, qué tengo que hacer?
Nunca me sentí tan impotente. Desde el primer llamado. Preguntándome si estaba vivo.
No sé qué hacér, no sé cómo contrarrestar esto. Son unos miserables. Nada más.
Y saquen eso cuanto antes, por favor, que detrás de sus chistes de dudoso gusto, yo tengo familiares, amigos, qu se preocupan. No es una página falsa, es la página de TN.

No sè si es gracioso, creo que no.


Un familiar me llamó por teléfono para preguntarme si estaba muerto.
Por que en la página de TN me dan por muerto, pero Clarín miente, calma, acreedores, sigo desgraciadamente vivo y ya les pagaré.  Me siento medio boludo teniendo que avisar que estoy vivo, pero bue, es lo que hay. Siempre me siento medio boludo.

Como turco en la neblina

Excepto por las retenciones a las exportacionaciones (que no se pudieron aumentar por la ferzo reacción conservadora) la estructura impositiva siguien siendo la heredada. De tiempos lejanos, los del posterior derrocamiento a Isabel Perón, de la dictadura. Profundizados -la profundización del modelo- por Menem, que llevó el IVA al 21%, donde aún está. Con Isabel la diferencia entre el más rico y el más pobre de 8 veces. Néstor Kirchner la redujo de 44 a 28 y hoy está entre el 20 y el 24, va oscilando. Es brutal. La desigualdad social es brutal. Muchos de los análisis pasan por alto este aspecto. Central, definitivo. Bien mirado, a muchos les conviene, por distintas razones, pasar por alto este dato clave. La desigualdad. Con lo que resulta que otras gentes, bien intencionadas, no saben enmarcar cierto malestar, cuando este contexto es imprescindible. Definitorio. Y entonces andan como turco en la neblina. Frase polémica, más aún que Guillermo Polémico Moreno, que por lo menos es polémico. Schiavi nunca tuvo la transición de Polémico. De muchacho PRO a muchacho K, dejando de ser muchacho cuando entregó todas las banderas hace unos 40 años. Es una especie de Jorge Mayoral -el eterno secretario ausente de Minería- que un día le suceden las consecuencias de su política y opta por hacerse el boludo y descubre, en su microclima, que le resulta. Oh, los microclimas. Tan propicios para turcos en la neblina. Frase polémica, por que cuesta imaginarse neblina en Turquía. Pero nosotros, fuente de toda razón y justicia, acudimos a las fuentes para veerificar el drama de esta realidad. Dice el blog De Dónde Viene:
Yo siempre imaginé que en Turquía no hay posibilidad alguna de que se produzca neblina... Y que ése era el motivo que originó el tan trillado dicho. Sin embargo, tal como sucede con frecuencia, estaba equivocado. La frase es producto de una larga deformación y para entenderla hay que partirla en dos. Primero es necesario aclarar que en "turca" en España es sinónimo de borrachera. ¿Por qué? Surge del vino puro, sin rebajar, al que rotularon como vino moro o vino turco, ya que no estaba bautizado. De ahí nace la expresión "agarrarse una turca" --nada que ver con hacer una turca*--. ¿Y lo de la neblina? Es producto de algún genio popular que imaginó las peripecias que tendría que hacer un borracho para llegar a su caso en medio de una espesa niebla. A partir de entonces, se usa para describir a alguien que está completamente desorientado, sin importar si bebió o no.
Pero ojo, esta polémica que nuevamente divide a los argentinos, sean de la corpo o blogueros K (es obvio que el kirchnerismo no vienen a ser los Schiavi, los Mayoral, los Cirigliano, sino los Carrasco, claro) desata otra polémica oculta mucho más visceral y hace, como corresponde a los tiempos que nos corren, un culto de la globalización, la fragmentación del saber y la compartimentación de las especializaciones:
*PD: ¿Por qué a lo que los argentinos lo llaman "hacer una turca", los españoles le dicen "una cubana", los franceses, "una española", y los chilenos, "una rusa"?

A la mierda, compañeros, nunca me lo había preguntado.

El violento oficio de ser escritor

Hoy Ernesto TNmbaum hizo las tareas entrevistando a una señora que trabaja en La Nación y agarró las notas de Perfil y Libre y se las vendió a editorial sudamericana. A la señora la van a pasear por el Grupo Clarín para insultar a La Cámpora. Es un poco ofensivo que mienta y hable de "charlas clandestinas" con un amigo, Iván Hein, que ya no puede desmentirla. La charla "clandestina" se suma a una serie de tonterías que hacen al violento oficio de ser recopilador.
-Suena muy secta- afirma la señora.
-Fue como un tribunal neomontonero.

La poca delicadeza de la señora y el odio de TNmbaum buscan provocar. Así se venden los libros. Pero básicamente, a nadie le importa recopilar notas de Libre, a nadie le importó leerlas al punto que Libre se fundió, lo importante es el sistemático rebote y cómo luego desde el Grupo Clarín se transforman en verdades. Máximo es el ogro, el Cuervo un subersivo y así, sucesivamente. La señora ni sabe el grado de imbecilidad que conllevan sus palabras y el efecto histórico que conllevan. Sólo las apelaciones al terrorismo de estado como tabla salvadora, pero dando por sentado que estos nuevos subversivos son una especie de menemistas reciclados. Sólo el miedo, que quede. Las condiciones que están creando, sin saber el peso que contienen sus palabras, sin verificar sus deseos sí que tienen que dar miedo. Ellos dan miedo.

En la banquina


La sacaba de sus casillas, para decirlo un poco exageradamente. Después volvió a Barcelona y ahora está en New York, y supongo que se debe estar riendo, de alguna gansada que le haga algún perejil que le haya prometido el reino de los cielos, ojalá que no. Un hada madrina entre las pasarelas no tiene resto para que le destrocen el corazón. Vino al mundo de un arco iris aunque haya escuchado en las cantinas más humanas las promesas de amor más decididas y fugaces. Y se rió, porque eso lo hace bien. Y bajó los ojos. Y trató de creer. Y se dedicó, ya se dedicaba, pero dejó de volar tanto entre aviones y familiares y se puso más linda, pero mucho más linda; y ahora le va mejor como modelo. Yo estuve intensamente enamorado de Makenzie durante semanas enteras, eternamente meses que la rodeé de sábanas entre sueños y una dulzura que hasta entonces nunca tuve. Aunque en ocasiones vuelvo a tener. Yo le regalaba flores. No le canté serenatas por que vivía en un noveno piso, y no es por miedo al papelón sino por no gastar mis finas cuerdas vocales. Y un día le hice un avión de papel y otra vez pedir tres deseos en una fuente municipal que tenía el agua podrida. Pero nunca me quiso decir los deseos que pidió. Ojalá se le hayan cumplido. Yo le besé la mejilla y ensayé frente al espejo un adiós considerado. Yo la quería tanto. Una cursilería de manual, de revista de peluquería, de vida allá afuera, de folletín. Pero se me daba por contárselo. De manera dulce y parsimoniosa. A las cuatro de la mañana, con los ruidos de fondo, del bar de Villa del Parque adonde corría para escaparme de la sordera sofisticada de Palermo. Ahora pasaron los años. Y Makenzie tan linda, con el corazoncito de oro, mirando a la Argentina como si fuera un país ajeno, pero raro, sacado, voraz, incendiado de pena pero siempre arrojado, transgresor y loco. Un país que la miraba como la miraba yo. Fascinante y peligroso. Yo comí ensaladas ridículas de rúcula, hablé de cosas que no entiendo, le cedí el paso en un ascensor, le besé la mano arrodillado y heroico en una esquina que tenía gladiolos frente a una librería donde ahora hay una financiera a la que le debo plata. Y la miraba atontado. Como la miraba el país, como la miraban los colectiveros, como aplaudían los mozos, como saludaban los porteros. Un país que también la miraba con desiertos en la piel, con la mirada farsante pero llena de aventuras, con vocación de estrépito, con nervios improbables, con esta capacidad de robar almas de soñadoras que pecan la madrugada encandiladas con el tipo que saben, íntimamente saben, es una mentira y ese tipo era yo, más joven y con menos arrogancia pero más audacia, lo recuerdo añejo, ahora que la ecuación entre arrogancia y audacia se invirtió. Pero vos tenías las piernas largas para caminar el mundo, una fragilidad de princesa, una vocación de boda, un horizonte en cada mueca del cachete. Y odiabas las flores. Y los bombones. Y los cuentos de príncipes. Y me descubrías las mentiras. Y sabías cuándo irse de los bares. Y sabías cómo ahorrar dinero. Y sabías cómo tratar con la policía. Y sabías descubrir cuando un entrerriano te chamuyaba. Y podías distinguir a tres mil kilómetros de distancia adónde estaba la trampa. Y vos, en el fondo y un poco, sabiendo la letra chica del contrato, te dejaste llevar por la mentira hermosa con la que crecimos. Y vos la jugabaste de muñequita seducida y abandonada, rompiendo las ilusiones que yo le había alquilado, para los dos, a unos viejitos amables en Plaza Francia. Y me volví a Entre Ríos. Y tuve algunos amores. Intensos y maravillosos. Y un verano guardado que a veces hace ruido. El ruido de tus tacos sobre las calles empedradas.
 Dice Makenzie que vuelve a mediados de marzo.