lunes, marzo 19, 2012

En la última peña de los viernes conocí personalmente a Abel, un grande, al que hay que leer

Abel Fernández, cargado de experiencia, en su blog (voy a disentir, pero sino sería todo muy aburrido, lo escribo en la próxima)

Dante Gullo, Lucas Carrasco y nuestro pasado

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Juan Manuel Valdés, un joven peronista porteño (Suena bien, no? Casi habíamos llegado a pensar que era imposible que alguien reuniera más de dos de esas tres cualidades) me desafió ayer por tw a opinar sobre la polémica que se dio en Café Las Palabras. Y me mandó el video que puse al comienzo del post.
Como lo respeto, lo primero que hice fue escucharlo íntegro (Un esfuerzo militante. Casi nunca escucho enteros los programas políticos. Prefiero leer). Y les recomiendo que lo hagan, si ya no lo vieron. Lucas lo subió a su blog; y sospecho que ya debe estar en muchos lados. Provocativo, si los hay.
Es un poco largo, 45 minutos. Pero sólo la primera mitad está volcada a la historia, con las preguntas a Juan Carlos Dante Gullo. La otra, con Mariano Pinedo, tiene todo que ver con el presente y el futuro, aunque con ese apellido era inevitable que algo de historia se colara.
Igual, es esa primera mitad que nos va a tener a los politizados hablando y peleándonos. Somos argentinos y tenemos esa cosa con el pasado, que vuelve.
Un resumen, injusto: El Canca está dando una versión idealizada – todo cierto, pero que no hacía mención a la violencia entre quienes se decían peronistas; es decir, que dejaba mucho afuera – de las relaciones de Perón con la Juventud de la Tendencia Revolucionaria. Y Lucas Carrasco, que debe haber visto mucho cine francés en Paraná, se recuesta en el asiento y larga “El Perón que habla con el Che Guevara es el que vuelve y permite que maten a la JP“.
Se nota un descenso de unos 10 grados en la temperatura del estudio. Tengo que decir que nadie intentó silenciarlo – no era un tipo importante, como Alberto Fernández :=) – y que Gullo respondió bien, con dignidad. Recuerdo unas frases, sobre el rol que Perón les dió a los jóvenes. Dejó muy claro que ni la Juventud Peronista – la de la Tendencia y la otra, puedo decirlo porque hasta yo tuve un cargo electivo por los cupos que Perón puso – y las mismas organizaciones armadas, las “formaciones especiales”, habrían tenido el espacio político y las cuotas de poder en el Estado que tuvieron sino fuese por las decisiones de Perón.
Rafa, el Lobo Estepariosubió recién en su blog un testimonio de Dante Gullo sobre lo que pasó antes y después del 1° de mayo del ’74, registradas en el libro  Perón y la Guerra Sucia de Carlos “Chango” Funes, que amplían con detalles la historia de esos días. Vale la pena leer ese libro, también.
Ahora, le contesto a Juan Manuel. Y a ustedes: Me parece bien lo que hizo Lucas. También lo de Dante Gullo, ojo: Un político debe construir un relato para el futuro, eligiendo lo importante y lo que sirve. Pero no tenemos, todavía, (estoy esperando a Ezequiel Meler, Ángeles Anchou, otros…) los historiadores críticos que nos acostumbren a cuestionar los relatos del pasado cercano. Provocaciones como la que largó el colega bloguero… sirven para desafiarnos.
Sobre el tema en sí y ese tiempo… Se puede hablar mucho todavía – algo lo hice en este blog – pero ahora me parece importante señalar un hecho que se pasa por alto con facilidad, desde nuestro presente: La conducción política de las decenas de miles de jóvenes encuadrados – en forma bastante suelta, hay que decirlo – en la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista había llegado a estar en ese tiempo firmemente en las manos de una organización político-militar férreamente centralizada, Montoneros.
Se había ganado ese poder por la convocatoria romántica del heroísmo y la sangre sobre esos jóvenes, y también por decisiones de Perón: Galimberti como representante de la Juventud en la conducción, Juan Manuel Abal Medina, hermano de un difunto jefe de Montoneros, como Secretario General del Movimiento, Cámpora, la figura política más cercana a ellos, como candidato a Presidente, …
No importa. Seguía siendo una parte (importante) del “dispositivo” peronista, con el movimiento sindical, otros sectores de la Juventud, el Partido Justicialista y los otros partidos del Frente… Y contaba, como los años siguientes demostraron, sólo con una pequeña parte de los votos y las voluntades del pueblo peronista. Que se seguían referenciando, en su inmensa mayoría, en Perón.
El problema es que – como O.P.M., organización político militar – se reservaba el derecho de usar el asesinato como mecanismo de acción política. Nada extraño, entonces y ahora: la ETA, la OAS, las FARC, las Brigadas Rojas,… con discursos políticos muy diferentes lo usaban. Algunas todavía lo usan. Nada nuevo tampoco en Argentina: los enemigos del peronismo habían usado – no tanto el asesinato como la masacre indiscriminada y la tortura.
Igual, eso crea un problema muy difícil de manejar en la política, si uno de los interlocutores tiene un arma. Cuando eso se dio en la lucha interna del Movimiento, el sindicalismo, el primer afectado, empezó a armar sus propios grupos de fierreros (La historia es más complicadada. Siempre lo es. Muchos de los fierreros de las organizaciones armadas y sus enemigos venían de la lucha que el sindicalismo había bancado).
Los enemigos del peronismo, internos y externos, por supuesto ya tenían previstos sus grupos de asesinos, mucho más eficaces, como también se demostraría después. La forma en que Perón trató de manejar el problema cuando regresó a la Patria ¿era la más acertada? Murió muy pronto, y no puedo afirmarlo. Por mi parte, nunca encontré necesario asumir la infalibilidad papal en la política. Pero todavía creo – como estoy seguro que también lo hace Gullo – que la conducción de Perón era la mejor esperanza para una Argentina en que nuestros enfrentamientos internos se habían mezclado con la guerra global.


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Bueno, che, un poco de quilombo tampoco viene mal.

Rafa, profundo y certero, que nunca le escapa a la complejidad:

DOMINGO, MARZO 18, 2012

Del Canca para Lucas


A propósito de la última emisión del programa Café Las Palabras.

"El 1º de Mayo estaba en La Habana, Cuba, presenciando un imponente desfile en la Plaza de la Revolución. Allí nos encontrábamos, entre muchos extranjeros, un grupo de jóvenes peronistas. Nuestra presencia en la isla, en esa fecha, fue casual, ya que estábamos realizando una gira programada por distintos países del continente para impulsar y concretar un Encuentro de Juventudes Latinoamericanas, primer paso para desembocar en un Encuentro de Juventudes del Tercer Mundo.(...)

Cuando estaba por terminar el desfile, se acercaron amigos cubanos para darnos una noticia que nos alarmó. En Buenos Aires, ese 1º de Mayo de 1974, se habían producido incidentes, que habían originado una situación conflictiva, un enfrentamiento en la Plaza, con muchos heridos y muertos según esa primera versión. La noticia me provocó un gran desconcierto.

Nos trasladamos urgente con esos amigos a la dirección del diario Juventud Rebelde y empezamos a recibir una información un poco más precisa, menos alarmante. Vimos con alivio que no había heridos ni muertos. Los cables reflejaban, sí, una situación de desencuentro, de pelea y abandono de la Plaza por amplios sectores de la concurrencia.

Después nos enteramos que era el sector de la Juventud el que se retiró de la Plaza. Me comuniqué con el local de la J.P. en Buenos Aires para interiorizarme de qué había pasado, ya que antes de la gira todo parecía bien encaminado entre la Juventud Peronista de las Regionales y las autoridades del Partido y del Gobierno, para compartir la tradicional fiesta de los trabajadores.

Desde esas charlas a la distancia, comenzamos a definir una estrategia que reubicara en sus justos términos lo que aparecía como una difícil y nunca esperada "confrontación con el General Perón".

Regresé a Buenos Aires a fines de mayo. Ya se había atemperado el efecto del 1º de Mayo, pero no la situación política que quedaba al descubierto y que de hecho desbordaba a los actores circunstanciales: Perón, la J.P. y los Montoneros. Por lo tanto, me aboqué enseguida a establecer contactos y reuniones para entender realmente lo que significaba el rol de la Juventud Peronista.
La urgencia era ver cómo recomponíamos las relaciones con Perón y cómo trabajábamos la redefinición del rol de las masivas estructuras juveniles dentro de esa realidad política.(...)
Uno de los ejes de las charlas se dio con las autoridades del Partido: Duilio Brunello, vicepresidente 1º y en aquel momento Interventor Federal en Córdoba y su colaborador, Carlos "Chango" Funes. El diálogo se mantuvo en forma directa con Funes, con quien habíamos tenido contactos desde el año 1972.
Realizamos varias reuniones, las últimas con la presencia de dirigentes de la Organización Montoneros. Comenzamos a diseñar un marco de equilibrio, de relación, de inteligencia, donde las partes pudieran servir a la armonía del conjunto dentro del esquema de conducción política del general Perón.
Otra vía de diálogo importante la llevamos adelante con el Dr. Vicente Solano Lima, un hombre de consulta permanente para mí. Mi relación con el ex Vicepresidente era tan fluida y amena que cualquier palabra sería redundante para valorar el rol que cubrió en esas instancias.
También comenzó una relación específica con el Dr. Ricardo Balbín. Mi relación con Balbín fue fluida, dinámica, simpática, formal y sanamente respetuosa.
La juventud quería, de alguna manera, las garantías de que podía participar y ser protagonista llevando adelante un discurso moderno, progresista, transformador y revolucionario. Este fue el eje de otra vía de relación, el coronel Vicente Damasco.
Siempre digo que es imposible querer entender lo que pasó aquel 1º de Mayo de 1974, sin relacionarlo con el 12 de junio del mismo año, cuando en alguna medida se corroboran las preocupaciones de la Juventud. El 12 de junio el pueblo peronista responde al llamado de Perón con una virtual autoconvocatoria. Al discurso de la mañana, le sigue su última presencia en el histórico balcón. Perón pronuncia dos frases que han marcado parte del futuro del movimiento: "Mi único heredero es el pueblo", es una de ellas. La otra frase afirma que "Vine a la Argentina a llevar adelante un proceso de liberación y no para consolidar la dependencia".

El Dr. Oscar Alende me contó, personalmente, que el 1º de Mayo, después del incidente en la Plaza, al abandonar el balcón, el propio Perón le describió lo sucedido en el fuerte diálogo con las columnas de la J.P.: "Esto es como el padre que reta a sus hijos".
La gira que yo había realizado por Latinoamérica contaba con el visto bueno de Perón y el informe que realicé de esa gira, llegó al General por vía de Solano Lima y Damasco. Además, después del 12 de junio, me reuní con Perón para interiorizarlo de lo que habían significado los contactos con los gobiernos de Perú, Panamá, México, Cuba y Venezuela.
En todos los contactos que realicé en esos días, siempre procuramos evitar que la Juventud se automarginara, se cerrara, se desvinculara de la relación con las masas y cayera en ser uno de los extremos del conflicto violento en la Argentina.
Los contactos con Funes, con Balbín, Solano Lima, Damasco y Alende iban a dar sus frutos cuando, desgraciadamente, el 1º de julio se produce la muerte de Perón.

En ese momento, yo reivindico la figura de Balbín como una suerte de primer ministro, procurando que la Juventud participara en forma plena en el proceso de crear un gran consenso para cubrir la ausencia de Perón. Incluso, el 2 de julio, en una reunión que tenía con Balbín, me ausento de la misma para que el interlocutor directo sea Mario Firmenich. En forma expresa no asisto a la misma para hacer que todos los actores entiendan la necesidad de la salida política a las situaciones que se planteaban.
Después de la muerte de Perón las relaciones de poder variaron en la Argentina y mis interlocutores perdieron presencia ante el avance de López Rega y de los sectores partidarios del autoritarismo, y se van generando las condiciones del enfrentamiento y la preparación de las condiciones que llevan al golpe de Estado de marzo de 1976.

A esa altura, yo había pasado de ser un protagonista del diálogo para reinsertar a la Juventud en un consenso liderado por Perón, a la condición de preso y proscripto.

Nos faltó el tiempo material para que todos hiciéramos la autocrítica necesaria y evitáramos lo que vino después.

Puedo dar testimonio de ello.
Juan Carlos Dante Gullo
Enero de 1996."

Testimonio que figura en Perón y la Guerra Sucia de Carlos "Chango" Funes, Catálogos-Documentos Críticos, Buenos Aires, 1996, p. 199-202.

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Dicen que dijo que habría dicho que diría

Una mirada desde Barcelona de Raúl Aguirre:






Sobre el libro La Cámpora, de ¿Laura Di Marco?

Laura Di Marco, autora del libro
y periodista de La Nación
por Raúl Cristian Aguirre

Hace unos días Lucas Carrasco subió “La Cámpora”, obra firmada por una tal Di Marco, aunque Lucas jura y perjura que es un refrito de notas de Libre escrito por otro pibe. Y aunque avisó que era aburrido, como acá no llegó (la censura K pisa fuerte en Barcelona) me lo bajé.


Y aprendí que los de La Cámpora "solo piensan en el poder" y a la vez "solo piensan en coger". Y que Máximo Kirchner es, a la vez, un maquiavelo, un idiota, un apático, un pasional de la política, y un Griffa que sólo quiere conseguir cuadros con talento (esto último expuesto, perversamente, como un defecto).

Conocí la obsesión de Di Marco (o el pibe que escribe) en retratar a La Cámpora como una temible guerrilla. La palabra “soldados” figura no menos de treinta veces, “montoneros” o “neomontoneros”, más de ochenta. No sin asombro, descubrí que el que La Cámpora esté a miles de años luz de una escopeta, es un detallecito que a la autora mucho no le interesa.

Aprendí que en Aerolíneas hay 600 millones de los 700 del déficit que se pueden explicar, pero "hay 100 millones que no". Porque lo dice Di Marco. O el pibe que escribe. O algún otro que pasaba por ahí. Y eso que –se aclara– nadie vio los balances.

Es que –y esto me pareció raro, la verdad– las pruebas documentales de casi todo brillan por su ausencia. Por ahí salen opinadores, que opinan, o sostienen, pero abunda la onda un tipo dijo, uno que conoce el tema dijo, alguien que no quiere ser nombrado dijo, esto lo oí en un colectivo, uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer a alguien que un día fue feliz.

En cuatrocientas páginas hay solamente veintidós notas al pie, y no todas son referencias a fuentes. O son alusiones a artículos de la prensa opositora La Nación y Clarín (que acaban de tergiversar al presidente de la Corte Suprema, nada menos). O son autorreferenciales: “los datos de Aerolíneas son producto de una investigación propia”. Ah.

Así supe que en este tipo de libros, lo que al autor no le contó una vecina, se lo puede inventar directamente, como las teorías pseudopsicológicas alrededor de la muerte de Iván Heyn. (Y agregaría, serio: Di Marco y compañía, lávense la boca antes de hablar boludeces sobre Iván).

Y me encontré con el motor real del libro, que es la perversidad. El mismo motor de la prensa opositora en estos días.

¿Por qué perversidad? Alguien que escribe y piensa en serio, el filósofo Jorge Wagensberg, dijo: la verdad se convierte en verdad perversa si insinuamos que algo trivial, o una virtud, es un vicio.

Un ejemplo sería: “el preso clama por su inocencia para evitar la horca”. Bueno, este libro está lleno de verdades enunciadas perversamente.

Se nos dice que, sospechosamente, un líder político quiere acumular poder. Que un líder político busca rodearse de gente leal. Que una organización política busca integrar sus cuadros en el gobierno. Que (¡horror!) el gobierno nombra en cada cargo a quien se le da la real gana. Que los cargos públicos son rentados. Que hay cargos públicos que están muy bien remunerados (si creemos los números de Di Marco, claro). Que la gente pone fotos en Facebook. Que los funcionarios no tienen tiempo para atender a todos los periodistas, especialmente a los de una prensa pedorra y beligerantemente opositora que oculta, fabula y tergiversa. Y que los jóvenes quieren garchar.

Se nos dice que los de La Cámpora, aludiendo perversamente a su lealtad, son “todos soldaditos”. Pero ¿qué corno cree Di Marco (o el pibe que escribe) que tendría que buscar Cristina? ¿Todos Cobitos?

Y cuando la perversidad no es suficiente, se ataca por aproximación. Si no hay nada contra un miembro de La Cámpora, se menciona algo sospechoso que haya hecho algún pariente suyo.

Pero al final, ¿qué es este libro? ¿Qué es lo más fuerte que denuncia?

¿Que un funcionario quería quedarse con una oficina linda? ¿Que fueron a Uruguay a ver las eliminatorias del Mundial sin pagar? ¿Que colaboran en Canal 7? ¿Que un pibe se quiso levantar a una piba con novio? ¿Que a veces cenan afuera? ¿Que son leales a Cristina?

¿Esto es todo?

Me da mucho más miedo el desconocimiento de Di Marco del uso del subjuntivo que La Cámpora en sí, mire usted.

Pero Di Marco (o el pibe que escribe) sí que tiene miedo. El que tiene una mirada hostil, vive en un mundo hostil.

Entonces nos describen las terribles vicisitudes que experimentaron al atreverse con la espantosa mafia: nadie parecía tomarlos muy en serio. Cosa que aplaudo. “Al periodista Mariano Confalonieri le sucedieron cosas similares… padeció conmigo el mismo camino plagado de obstáculos… tuvo que chequear y rechequear datos…”

O sea, nunca los amenazaron directamente, no los siguió un patrullero, no los despidieron, no les pusieron una cabeza de caballo en la cama, pero tuvieron que rechequear los datos. Eso debe haber sido terrible para Di Marco (o el pibe que escribe), considerando su afición a dejar todo deschequeadísimo.

Por suerte, y para dejar las cosas claras, al final del libro se establece y se adhiere a que “el periodismo profesional no tiene pretensiones de objetividad”.

Evidentemente, no.

Termino citando a Wagensberg, de nuevo, que dice que las personas que no leen ningún libro tienen más arreglo que las que leen uno solo.

Es triste pensar que muchos comprarán este texto y se regocijarán en su nimio temor sin saber que cada día leen un mismo libro, un mismo diario, un mismo relato sin pretensiones de objetividad ninguna, escrito por los escribas de un poder al acecho al que deberían temer realmente, que piensa con una misma cabeza, que escribe con una misma pluma.

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Laura, en Seprin te dicen Laura.


El periodista Borrachín Lucas Carrasco , Bloguero ultra K , publica el Libro de la Cámpora “prohibido”

TAPA — BY ADMIN ON MARZO 9, 2012 AT 15:05 
La periodista Laura Di Marco ha publicad un libro que salió en estos días, sobre las miserias de la organización que dirige Máximo Kirchner, La Cámpora . Días tras varios medios accedieron a comunicados internos de la organización “La Cámpora” para que no se diera difusión, ni siquiera una mísera critica al respecto para ocultar su contenido. Es decir ignorarlo y tratar de ocultarlo. Por supuesto este bloguero que engrosa los archivos de este medio, al ser uno de los encargados de realizar operaciones sucias contra medios no controlados por el gobierno, que fue echado del programa ultra Oficialista Duro de Domar, por estar presuntamente muy borracho , en pleno programa. Hay otros que afirman que tenía una mezclita de alcohol y alguna sustancia prohibida. Lo extraño es que publica el Libro en Internet, logrando que tenga mas difusión de lo que creían o es una maniobra para “publicitar el libro”… En el siguiente video puede verse el Bloggero, borrachin

El video muestra a Lucas Carrasco, el blogger incorporado recientemente al panel de “Duro de Domar”, hablando de un modo inusual, tartamudeando y arrastrando algunas palabras, y confrontando a todo el resto de los integrantes del panel, e incluso al conductor del ciclo, Daniel Tognetti. Lo que no muestra es lo que pasó en el corte: Carrasco subió el tono, y hubo una fortísima discusión, en la que el panelista hasta confundió el nombre del conductor del ciclo y lo llamó “Diego” varias veces. Gritos, insultos y acusaciones varias salieron de la boca del blogger, quien llegó al punto de hacer llorar a Julia Mengolini, y ni la intervención del productor ejecutivo, Martín Moyano, pudo calmar las cosas. El Libro en cuestión esta el Blog de este Blogguero K

¡¡La idea es que Laura no Gane dinero con el Libro ????. Si embargo se puede comer una muy grande demanda , por violar el derecho de Autor.

Un tipo grande, le debemos tanto, yo le debo haber escuchado mis sueños y esperanzas en su lucha


domingo, marzo 18, 2012

La corte suprema de tribunales -refugio del menemismo con derechos humanos- tiene otra gran oportunidad de hacer la venia al poder económico.


La corte suprema de justicia -refugio del menemismo con derechos humanos- tiene, para su alegría, un nuevo negocio en sus manos: salvar a la corona española en YPF. Los principales exponentes del menemismo con derechos humanos, Lorenzetti y Zaffaroni, que tanto gustan de mirarse en los medios, tendrán que suspender, pucha, un poco sus apariciones mediáticas pagas, como hacen cada vez que favorecen a las multinacionales en contra del estado, que viene a ser, cada vez que las multinacionales se acercan a la corte suprema para quejarse de medidas legales del gobierno nacional.
El problema que tiene YPF y, por lo tanto la corte suprema de tribunales, es que las causas judiciales, por ahora en las provincias, lleguen a sus manos. Sería bueno que los gobernadores, que fueron el puntal ante las vacilaciones del gobierno nacional ante la continuidad de la privatización de YPF, aprovecharan el tiempo bucrocrático en que las causas que impulse la corona española y Ezquenazi, el líder en el mercado de la corrupción (aunque ahora parece que sus acciones vienen en baja) lleguen a sus amigos de la corte suprema de tribunales.
La corte suprema de tribunales funciona, básicamente, como una agencia de publicidad y autopromoción, para que en los egos delirantes de Lorenzetti y Zaffaroni se desarrollen sus sueños de volver a la política pura y dura, razón que explica su conchabo con las multinacionales y el empeño que ponen en pagar publinotas y hacer operativos de prensa, principalmente en Clarín Lorenzetti y en los medios "progres" de empresarios expertos en mercados regulados, Zaffaroni. Con lo cual, para salvar a los débiles empresarios de multinacionales como el Rey Ay Juancito o el Rey Héctor Magnetto, habrá muchos operativos de prensa donde el brillante penalista y ultrachanta en la política Raúl Zaffaroni rete heroicamente a algún intendente del norte porque echó a un empleado judío, cosas así, de esas, habrá muchas. Y más divertidas. 

Tan previsibles

Aldo Jarma, en su blog:

domingo 18 de marzo de 2012

INSTRUCCIONES PARA UN INTELECTUAL LATINOAMERICANO QUE QUIERA ESCRIBIR EN EL DIARIO "EL PAIS" DE ESPAÑA

Hace unos días, Daniel Plotkyn escribió por acá, y luego las reproduzco el diario La República de España, a estas instrucciones:
"Si usted es miembro de esa clase incomprendida de los intelectuales latinoamericanos y desea exponer sus ideas en ese baluarte del progresismo peninsular que es El País, siga estas instrucciones para que su articulo resulte todo un éxito.
1. Todo su análisis debe basarse en los conceptos de caudillismo y populismo. En última instancia, esos conceptos explican la historia de Latinoamérica desde el siglo XIX, sin tener que entrar en complejidades históricas, que aburren a su lector. La historia de nuestros países no ha cambiado desde la época de la independencia.
2. Mencione la pobreza y el hambre, producto del caudillismo y el populismo. Es bueno mostrar un poco de la sensibilidad del pensador comprometido con la realidad social. Pero aclare que la pobreza y el hambre son culpa exclusiva de nuestros pueblos, evitando usar palabras tan desagradables como “colonialismo”, “imperialismo” o “saqueo de recursos naturales”. Menos aún tenga el mal gusto de referirse a la esclavitud o la explotación de comunidades indígenas.
3. No se olvide de hablar de corrupción. Y de aclarar que la corrupción en nuestros países es producto del hambre y la pobreza, que son producto del caudillismo y el populismo. Tenga la delicadeza de no mencionar que son las compañías multinacionales (incluyendo las españolas) las que pagan suculentos sobornos para obtener beneficios impensables en sus países de origen. Explíqueles a sus lectores que la corrupción es siempre culpa de la clase política latinoamericana.
4. Insista con que las instituciones no funcionan, producto de la corrupción que es producto del hambre y la pobreza, que son producto del caudillismo y el populismo. Las instituciones latinoamericanas están en constante crisis y nuestros países tienen democracias limitadas. Use anécdotas insignificantes desde el punto de vista estadístico pero que resuenen en la mente de su lector. Por ejemplo, cuénteles lo difícil que es obtener algún certificado en un ministerio cualquiera. O qué fácil es sobornar a un agente de aduana. Aunque usted no haya hecho jamás ninguna de las dos cosas.
5. Recuérdele a sus lectores que los gobernantes latinoamericanos sólo buscan perpetuarse en el poder – lo que demuestra el caudillismo y el populismo que genera corrupción e instituciones fallidas. No importa si en España el jefe de estado es un monarca hereditario que gobierna desde hace treinta y siete años y fue nombrado por un dictador que gobernó el país por casi cuarenta años. Ni siquiera mencione que Felipe González gobernó por catorce años con cinco mandatos sucesivos. Eso es muy distinto a un presidente latinoamericano que pretende tener tres mandatos por doce años. En este último caso, estamos frente a un claro intento de perpetuarse en el poder. En España no, porque las instituciones funcionan.
6. No se olvide de condimentar todo esto con alguna referencia a una ponencia suya en algún foro internacional, fuera de los países latinoamericanos llenos de caudillismo y populismo. La presentación de un paper en una universidad norteamericana basta para demostrar que usted es diferente al resto de los pensadores latinoamericanos que sólo escriben en medios locales. Alternativamente, puede mencionar alguna charla de café que tuvo hace cinco años con un escritor español de moda. Si algún libro suyo fue publicado por Alfaguara o Crítica, aclárelo como al pasar en el primer párrafo. Su éxito estará garantizado.
7. Use alguna cita de un latinoamericano de lustre, como Borges, Cortázar o García Márquez. Roberto Bolaño también sirve.
8. Recuerde que Brasil no existe. Salvo para elogiar las políticas “de izquierda inteligente” de Lula.
9. Fidel Castro es malo, malísimo. Aunque, claro, diga que la Revolución Cubana tuvo algunos éxitos menores en el campo de la salud y la educación.
10. Chávez también es malo, malísimo. Y sin éxitos menores.
11. Los gobiernos progresistas latinoamericanos quieren destruir a la prensa independiente, como consecuencia de su genética caudillista y populista. No como la izquierda inteligente de Alan García o el centro moderado de Piñera o Santos.
12. La prensa privada latinoamericana siempre es independiente. Los monopolios u oligopolios mediáticos no existen.
13. América Latina todavía está en transición democrática, a consecuencia del caudillismo y el populismo que todavía imperan. España ya la ha superado, por la madurez de la sociedad española y la inteligencia de su clase dirigente.
14. Para finalizar, aclare que esta situación le genera angustia y desazón, y que su refugio está en el pensamiento crítico de algunos intelectuales como usted que no han sido comprados por el poder corrupto o las ideologías acabadas imperantes en nuestros países.
Siguiendo estos consejos, su artículo será leído con interés por los lectores de El País. Usted logrará confirmarles lo que ya piensan pero no pueden decir abiertamente porque iría en contra de que creen son sus convicciones de izquierda. También obtendrá una suculenta remuneración en euros que no depositarla en su país, ya que en cualquier momento se la podrán robar los gobiernos corruptos, producto del hambre y la pobreza, producto del caudillismo y el populismo"

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¿Qué hora es?


Hugo Chávez, inmenso. Inmenso. 

Acá andamos, firme junto al pueblo




Rompiendo el secretismo

El secretismo que impera en la agrupación La Cámpora compuesta por judíos y marxistas que no se privan de ser antisemitas y reaccionarios de derecha, con ganas de figurar y construir poder a diferencia de los terroristas del peronismo de los años setenta que, en el fondo al final eran buenos no como estos imberbes que Perón hubiera echado de la plaza porque son rebeldes como históricamente han sido los peronistas; es lo que impide que se sepan quiénes son los funcionarios de tercer nivel cuyos rostros aparecen apenas en todos los medios concentrados de los monopolios.
Uf, perdón por la histeria, es que al final se reciben tantos datos contradictorios sobre el secretismo ultrapublicitado de La Cámpora, que al final, uno no sabe con cuál agravio quedarse. Hay, sí, para todos los gustos. Incluso, y esta es una verdadera primicia, se sospecha que el Presidente de Télam tiene en su despacho en el tercer cajón y a metros del teléfono una caja verde con empanadas tucumanas hechas de carne, cebolla y papa... sólo en el relato K la empanada tucumana lleva papa, es la salteña, señor Santiago Álvarez, la que lleva papa! Y esto es sólo una muestra de la falta de preparación -sino sabés preparar una empanada tucumana, qué se puede esperar...- del famoso secretista de la semana.
Lo bueno es que ya no hay tantos secretos: se acabó la leche de la clemencia y ahora se sabe que se trata de agredir a la Presidenta. Un conjunto autoreferencial de héroes y víctimas, todo contradictorio o, más bien, histérico, se presentan a diario en el dispositivo precariamente legal de medios concentrados de Clarín con un refrito de insultos que, si antes bordeaban a la Presidenta, para guardar la elegancia de las formas, ahora ya se les sale la cadena y se ha vuelto a los peores años de agravios a Cristina, porque lamentablemente, se cayeron las previsiones. 
No somos de aconsejar desde esta columna, pero es obvio que se podrían bajar los decibeles de la crispación de Clarín si Cristina tuviera la republicana idea de reconocer que por su culpa la crisis mundial no nos afecta tanto como al primer mundo o si hiciera una autocrítica por haber dejado en ridículo a los que preanunciaron un brutal ajuste, una fuerte recesión, la disparada del dólar "blue" (se pronuncia "blú" y se debe hacer una mueca de circunstancia) el desempleo masivo, el cierre de fábricas, un caos social y una pueblada y la Solapa entrerriana contra los niños que no quieren dormir la siesta. Pero claro, es tan soberbia esta Presidenta que ignora a los pronosticadores seriales y trata de prescindir del que miente diferente, todas conductas impropias de la salud del estado de derecha y la "calidad de las instituciones" (se pronuncia "colidad de intituciones" y se pone cara dramática). 
Es tan evidente este grado de histeria, secretísima, que hay que reírse. Hasta, incluso, felicitar a los valientes pavotes que han roto el secretismo imperante para darnos a conocer que el viceministro de economía -sí, el viceministro, ¿desde cuándo, qué gobierno, importa tanto el viceministro?- es judío y marxista o que el hijo de la presidenta tiene un gen montonero, asunto que puede probar el reconocido genetista Hugo Moyano junto al doctor Nélson Castro.
El pavotismo histérico -ya debería figurar entre las escuelas literarias de vanguardia- tiene menos originalidad que los diagnósticos por imagen del propio Nélson Castro, y el secretismo remite a las más famosas canalladas antisemitas y cazazurdos. Los odios primitivos e irracionales que han costado vidas y enormes atropellos a la condición humana -a diferencia del pavotismo histérico que sólo cuesta a la seriedad y genera, y muchas gracias, una enorme risotada que, de paso, siempre nos viene bien para descomprimir- se valieron de la construcción de fábulas que como no se podían probar en la realida, se fabricaban en base al supuesto secretismo de los judíos que manejaban las finanzas internacionales -la canallada nazi llegó a inventar en Europa un supuesto protocolo para conquistar el mundo, la canallada nacional tiene su versión: le dicen Plan Andinia, es el secretísimo plan para apoderarse de la patagonia, ja- o el secretismo de los acusados de marxistas -basta recordar que la canallada nacional, fuente de inspiración en la tribuna de doctrina, había descubierto el secretísimo plan marxista para terminar con la argentina "occidental y cristiana", Videla todavía cree que nos salvó de eso-. 
Los secretistas son esos funcionarios jóvenes que salen por televisión pero que no van a los programas donde los acusan de ser judíos y marxistas (qué falta de respeto no asistir al escarnio y las injurias en vivo y en directo!) y tienen, según nos cuentan desde el pavotismo histérico, la misma línea política que la Presidenta, lo cual a todas luces resulta escandaloso: cómo puede ser que los funcionarios de Cristina respondan a Cristina en vez de, por ejemplo, responder a Carrió o, para no andar con tantas vueltas burocráticas, al señor Héctor Magnetto, CEO de Clarín y CEO (se pronuncia "CIU") de la Moral y las Buenas Costumbres en materia de división de poderes. 
En Estados Unidos, el pavo es una comida tradicional para el día de acción de gracias. En Argentina, los pavotes son tradicionales y están perdiendo la gracia.