miércoles, abril 04, 2012

Te quería



últimamente al gobierno le sobran hechos y le faltan promesas. Yo venía caminando, lo más pancho, como si al mundo que circulaba al lado, por la vereda, le importara que iba yo caminando; la verdad es que últimamente paso demasiados días en Buenos Aires, ya me creo, es contagioso eso, importante, la importancia del hombre que camina por el barrio de Palermo, con las manos atrás, pateando al resto, displicente, amable, soltero, secreto. Y hay un tipo que me causa gracia, que duerme en la puerta de un banco, con un televisor, sobre el colchón puesto en la vereda, un indigente posmoderno, de esta sofisticada época donde cunde el convencimiento de haber superado las históricas crueldades, y en buena medida, ojo, es así. Santa Fe y Scalabrini Ortíz, pobre Scalabrini, ahora que lo pienso. A mí todas las esquinas me recuerdan a exnovias y ahí cerca me, bueno, no da para ponerse cínico. El tipo tiene, eso me sorprende, cable. Tiene cablevisión. No da, tampoco da, para sacar conclusiones eternas, premisas fundacionales, sanata de funcionario. El tipo duerme en la calle, nadie es, o nadie quiere hacerse responsable de eso. Pero para tirar responsabilidad al techo sobra la manteca del superávit fiscal, claro que sí. El caso es que últimamente al gobierno le sobran hechos y le faltan promesas.  No es solamente, lo antedicho, un enunciado provocativo, que lo es, para ofender la ortodoxia dogmática que tanto agrada a los paladares derrotados, usted sabe, mi chipriota, que acá en argentina todos sabemos, pero no lo decimos por respetuosos, que un peronista ortodoxo es un peronista que dejó el poder, cierta cima, digamos, del poder estatal, administrativo, esa dimensión de expedientes para ver quién es el que la tiene más larga, un peronista que deja el cargo y queda en planta permanente es un peronista ortodoxo. El peronismo es muy divertido. Santo y seña de los sectores populares, cultura de la clase trabajadora, inmenso enigma el peronismo es, con su mera existencia, una provocación. Ni lisa ni llana, una provocación, una carcajada, maleducada. A cierta argentina conservadora y oligárquica que, sin embargo, hunde sus raíces en la cotidianeidad más concreta y áspera del sentido común. No es que, en Argentina, los intelectuales no hayan entendido al peronismo. Sino que, en Argentina, se llama intelectual a todo aquel que no entienda al peronismo. Fenómeno de poca exclusividad nacional, aunque sí es aborigen la picarezca, la tonalidad desdramatizada, plebeya, la irritante haraganería conceptual, pero después es bastante extendido en el tercer mundo esto de llamar intelectual a todo aquel que no comprenda su país pero comprende qué es lo que no comprende. Sabe que, en el fondo, odia, profundamente, lo popular. O lo ama demasiado, otra variante. Los que aman demasiado lo popular golpean al peronismo, ese inasible, por izquierda. Los que odian demasiado lo popular golpean al peronismo, ese inasible, por derecha. Una novedad tan vieja como Aristóteles, mis queridos peruanos. No hay equilibrio en el ser peronista -nosotros, peronistas de Sartre, decimos "estar" y no ser, pero bueno- sino que la síntesis es, justamente, el corte raro entre clases y culturas y el movimientismo, nada del otro mundo, tampoco, nepaleses, son los partidos atrapalotodo. Como, en el riguroso antagonismo de corte de clase y cultura es, también, el radicalismo. Ese afrancesamiento. A todo esto, nigerianos, 2 y cuatro minutos de una madrugada de domingo. Está, por la callada calle de mi pueblo, pasando un convoy de autos tocando la bocina de la exacta manera en que, durante los casamientos de la infancia, antes se hacía. Antes los casamientos ajenos eran bocinazos y necrológicas en el diario. Necrológicas solemnes anunciando la defunción de la soltería del licenciado en parsimonia. Lo saludan y participan los vecinos de la cuadra y sus familiares. Quizás se sigue haciendo. Nunca presté atención. Ni voy a casamientos. Son, los casamientos, una antiguedad, señora. A ver si algún legislador haitiano se copa, y hace, de una buena vez, una legislación que deje de lado al boludismo católico. El concubinato debería durar 1 años. Renovable, periódicamente, el contrato. Ok. Ponele dos año. Acordamos ahí: que no sea un años y que sea dos año. Pero que no venga un viejo puto con sotana a explicarme a mí de noviazgos, se supone que él no sabe. Se supone que yo sí, entre otras cosas, por que me cogí a la hermana del cura. Y a la prima italiana. Y a la devota chinita que él se curtía. Supongo que sabrá entender, lo importante, en el sexo, no es competir, sino compartir. Más allá de que sea inevitable andar indagando en la oprobiosa vida de los ex. En el mundo, todas las personas están unidas por tres personas a un ex. Pensalo, japonés. Una persona conoce a otra persona que, a su vez, conoció a una ex de tu ex. Tres personas y un ex.
Editorial: al gobierno, ahora, le sobran hechos, le faltan promesas. Hasta hace un tiempo, fue al revés. Algo cambió. En serio.
¿No sería buena la promesa de que no se van a privatizar las impresiones de billetes? ¿O quitarle la concesión de los trenes a los Cirigliano?
No me discutan, estas cosas, con hechos. Estoy harto de los hechos. Los conozco. Basta de hechos, quiero promesas. Por que mejor que prometer es realizar, a veces. Otras, mejor que realizar, es prometer.
El peronismo, la máquina de hacer promesas, encontrará, sino, otros cauces. El peronismo no es tan complicado, después de todo: es lo que votan las bases sociales del peronismo. Y ahí, donde la única verdad es electoral, no pasa mucho agite. No hay más que una vieja indiferencia, de quien espera, tomando mate, que se les bajen un poco los humos a los chicos del centro. Que pasan con sus bicicletas, volando, sin mirar al costado.  El fracaso del "peronismo federal" es la clave de interpretación política de los tiempos cortos por venir. Del porvenir.
Llamar "modelo" al esquema es una reminiscencia semántica,  que se asocia a la implantación modélica de los postulados neoliberales, la elección de esa palabra, justamente cuando no hay, ya, modelos -ni de izquierda, como lo fueron los socialismos reales, ni de derecha, como lo fueron los distintos modelos conservadores; o bien, neoliberal: que era modélico en tanto postulaba el fin de las historias, de las ideologías, del conflicto. Un modelo único, queridos checos, algo ciertamente muy autoritario- es un despropósito no propio del peronismo, esa máquina de resignificar. Sino, el esquema será comido por quienes postulen el desvío del modelo de sus postulados iniciales, un poco lo que tratan de hacer, sin suerte por ahora, Masa, Alberto Fernández, Moyano. El "modelo", categoría de las religiones de izquierda antes de la caída del Muro de Berlín, devino, en labios de Menem, en su exacto calco autoritario pero en el reverso social: de los ricos, para los ricos. El peronismo, esa máquina de resignificar, hizo, luego, del modelo de Menem el modelo de Kirchner, estos es, hermanos japoneses, todo lo contrario. Aunque algunas privatizaciones -que antes como ahora, sólo se hacen por y para la corrupción: no es el crecimiento del estado lo que trae corrupción, es su achicamiento, filipinos- como las de la moneda, o las concesiones de los trenes, sean reminiscencias noventeras, en el esquema, yugoslavos, está el horizonte del instrumento contrario por que se persigue, además, el objetivo contrario. No se me pongan pelotudos los chilenos, sacarse de encima al FMI (un hecho), hacer la quita de la deuda externa (otro hecho), revertir privatizaciones (etcétera) y volver las paritarias y cerrar la brecha entre los delitos que ofenden la condición humana y su ausencia de castigo, son hechos desproporcionadamente mayores a los señalamientos, necesarios, sí, ecuatorianos, de esos espectros nefastos de los años noventeros. Mis queridos gallegos. Se trata de no hacer crecer las contradicciones, por que en política, las contradicciones no administradas son contraindicaciones. Hermanos bolivianos. Y Palestinos. Hete aquí el prolegómeno de la epifanía,  que es, para los paganos, la aparición de Jesús, cuando se da a conocer. Esa es la epifanía, nigerianos en Alaska. Necesitamos promesas, los hechos, ya saturan, cansan. Y no es un elogio, no escribo desde Rusia, sino parado en la cordillera de Los Andes, o desde mi ego, desde dónde, yo, el supremo, avizoro, yibutienses trasnochados, problemas. Es palabra de dios.
Te alabamos, señor.

martes, abril 03, 2012

El kirchnerista arrepentido


Eso puse, recién, en Twitter, para joder, en Twitter. Previsiblemente, me llegó un mail pidiéndome una entrevista, para algún medio de Clarín (tampoco hay que andar buchoneando, los ánimos están, al pedo, demasiado caldeados). No me anda el teléfono -lo tengo cortado por falta de pago- y tampoco iba a atenderlo. Hay una categorización muy propia de los empleados y entusiastas del Grupo Clarín, no de los más vivos y sagaces, sino de los que, al pedo, se ponen la camiseta de una empresa que, además, en el fondo detestan. Pero se ponen la camiseta para no volverse locos, es hasta comprensible. Son el complemento necesario del kirchnerista boludo. Y es el que espera al kirchnerista arrepentido. El hombre que espera a quién, desde las entrañas del monstruo, les confirme sus prejuicios.
 La ecuación, los modos de razonar, son bastante simplotes. Operan con la adolescencia sufrida de los trotskistas, la misma manera de razonar, escuela del conductivismo, simple, desmesuradamente simple. Ni ahí que son de izquierda, pero podrían serlo. La realidad puede arrastrarlos a la ultraizquierda o su contrario, lo mismo da. El asunto es probarse el milagro, la prueba de la existencia de su Verdad, así de berreta es el asunto. Entonces tienden una alfombra roja al kirchnerista arrepentido. Le caen gustosos a ofrecerle servicio sacerdotal de urgencia si ven una crítica, una duda, algo que pruebe que su adversario de ocasión, no es igual de esquemático, dogmático, pavote, que él. No, tiene que "cambiarse de bando" Sino no funciona, sino se demuestra que el TN -Trotskista Netherlands, por llamarlo de algún modo- es, apenitas, un tigre de papel. Y entonces, el TN -Trotskista Netherlands - espera y desespera la llegada del kirchnerista arrepentido, ése que tiene, desde antes, preformateado en su imaginación: el que le confirma prejuicios, el que, cual mesías, llega entre las aguas divididas del mar rojo. Que, básicamente, llega con el guión ya escrito. Ni siquiera -gentileza de la casa- hace falta pedir perdones, sólo alcanza confirmar las verdades preexistentes. Así, se llega al colmo de lo ridículo: el censurador Alberto Fernández es CENSURADO, juaz, el atropellador Moyano es víctima de LOS ATROPELLOS INSTITUCIONALES, diosito lindo, Victoria Rodra, nueva aliada de la Sociedad Rural, la demostración de la mentira progresista, el operador Miguel Bonasso es víctima de operaciones de prensa, hasta Scioli, el dócil, es víctima de los que piden obediencia debida y así sucesivamente. El guión es previsible, berreta y, hasta ahora por lo menos, poco eficaz. Pero se repite, a falta de una épica real, el malo, malísimo, debe ser El Otro, la otredad. La impostura. La mentira total y absoluta. El fantasma. Muy berreta, muy previsible. El kirchnerista arrepentido, de pronto, ya puede operar como coartada de cierre de la discusión: lo dijo X, el kirchnerista arrepentido. Con lo cual, cada cosa que suceda, antes de que nos expliquen por qué están en contra, cualquier despierto ya sabe el guión, ya sabe el final, ya sabe las premisas del razonamiento, ya sabe los actores en juego, ya sabe las conclusiones. Y tendrá que divertirse con el TN -Trotskista Netherlands- que estará 17 horas al día militando por su causa empresarial, denostando siempre, el periodismo militante, a su otro, a su íntimo enemigo favorito. Es muy obvio, y divertido. Es la contracara perfecta del kirchnerista boludo, para que jueguen, entre ellos, a una guerrita, los mecanos, guerrita que solamente existe en su imaginación, en las avivadas de algunos funcionarios corruptos y en la contabilidad de Magnetto. Es el perfecto pelotudo cuyo show previsible cierra el círculo. El TN -Trostskista Netherlands- nunca tiene que demostrar nada, ya que cuatro slóganes le explican el mundo, la complejidad es una manera de molestar, la racionalidad es lo que le da la razón, los silogismos bobos su manera de ver el universo. El TN - Trotskista Netherlands- se cree objetivo, sincero, medido, moderado, neutral: dice tonteras guachas como si nada, total, no es de izquierda ni derecha, sino es la realidad, la información, lo obvio, lo que está ahí. El TN -Trotskista Netherlands- es chicanero cursi, pretencioso y vulgar, vive  asombrado de que nadie note lo obvio que es todo, por que para él, claro, todo es obvio. El TN -Trotskista Netherlands- necesita un kirchnerista arrepentido por que, en el fondo, quiere reclutar militantes a su causa: ¿cuál es su causa? La vanidad, no mucho más que eso, en el fondo, es un pobre tipo, parecido a mí, por eso les saco, rápido, la ficha.
Y es por eso, porque tiene razón, que se ofende cuando le hablan de guita, de que hace lo que hace solamente por guita (todos trabajamos por guita, pero algunos, además, por otras razones creemos en nuestro trabajo). Aunque cobre bien. Lo hace "en empresas privadas" que son privatizadas, concesiones públicas, apretadas de ayer y hoy, extorsiones viejas, no fue él, él ya estaba cuando eso pasó, es cierto, pero no dejan de ser empresas privadas basadas en la guita pública y el profesionalismo, claro que sí, pero, igual, no lo hace por guita, lo hace por el amor de los que alguna vez lo quisieron. Lo hace, ese enojo que los deshace, ese malhumor destructivo, la llama del odio y el resentimiento que lo quema por dentro, lo hace, y da ternura, por el pibe que fue. Lo hace por eso. Por el adulto que quiso ser y no pudo. El kirchnerista arrepentido tiene que poner, dice el guión, la misma cara amargada, defraudada ante el universo, que el TN, el Trotskista Netherlands que viene del frío. Y muere, también, en el frío de su odio.
La primera víctima de una guerra es la autoestima.


Tuvo que esperar bastante pero Duhalde le lleva a Ortega Peña la buena noticia de que la mayoría de los juicios están avanzados.


Pasamontañas



Del blog de Santiago Llach


3 de abril de 2012


Quebracho (Washington Cucurto)


Hoy
vi
por
la tele
cómo los militantes de Quebracho
se dirigían a romper todo a la embajada de Gran Bretaña.
Es 2 de abril de 2011, un día de gran soledad pese a que
hay un sol espectacular

Hace 30 años pasó una cosa grave…
Qué deberíamos, ¿olvidar o memorizar?
yo quiero dar las gracias a todos esos muchachitos
que a lo largo de nuestra historia siempre tendrán 18 años…

… en cambio los militantes de quebracho
¡siempre lo mismo! van con palos y pasamontañas
Y uno piensa lo peor
¡Se armó!
¡Se pudrió el rancho!
¡van a romper todo! ¡vamos todavía!

Pero siempre lo mismo: no pasa nada.
Uno, con los de Quebracho, se queda con las ganas.
¡Prendan fuego la embajada de los putos ingleses!
¡Piratas culeadores de colimbas jujeños!
Tiran una piedra
y otra
avanzan y retroceden con sus pasamontañas

pero no pasa nada…

uno siempre se queda ansioso con los muchachos de Quebracho
pero el culpable es uno:
¿pedirle algo a una agrupación universitaria, te parece?
Algo sucede en la mente de estos aguerridos luchadores sociales que,
en el minuto clave, se van para atrás.
Nunca destruirán al enemigo y uno se queda con las ganas
Y desea que hubiesen sido a ellos
a quienes enviaban al frente de las islas.

Un golpe de estado en la luna


Mali tiene 12 millones de habitantes y es el séptimo país más extenso del continente africano. El 22 de marzo, dos días antes de la conmemoración de la última dictadura militar argentina, hubo un golpe de estado en ese país negro. Son varias decenas de muertos provocados por el golpe, las informaciones son confusas. Como sucede durante los golpes de estado. Tiene, el golpe, un sabor a "revolución de los coroneles", como la que llevó a Perón a los cargos más altos fuera de la presidencia electa por el voto popular. La del 43. Pero acá, según las crónicas, no hay siquiera oficiales de esa graduación, coronel, sino que son mayoría los soldados. Todo muy raro.
Las causas, también, son confusas: hubo un alzamiento de "rebeldes" que habían combatido junto a Kadafi en Libia. El descubrimiento de fosas comunes. Movilizaciones. El ejército "rebelde", tomó el norte del país. En Francia, donde se dirigen la mayoría de los genocidios africanos, y se los cobra, acusaban al presidente Turé de "complicidad" (los franceses son una clase de criminales muy chistosos) con Al Queda, que supuestamente infiltraba las organizaciones que manifestaban, lo acusaban también de no combatir muy en serio a los rebeldes del norte -a los que los franceses les vendían armas, pero bueno, el caso es que Libia es hoy un teatro del desconcierto para la OTAN- y por si fuera poco, los genocidas franceses les tiraron por la cabeza, también, la acusación de complicidad con el narcotráfico colombiano, cartón lleno. Si los yanquis no arman una hoguera que masacre ese pueblo es por que están matando otros y los neonazis que gobiernan Francia, por ahora, pueden encargarse solos de esta masacre keynesiana. Para reactivar la economía. 
Turé hizo en el 92 un golpe de estado que derrocó a un dictador llamado Traoré. Después, en el 2002, ganó las elecciones y gobernaba desde entonces, en el marco de la intolerable -para la culta Europa- democracia. La caída de Kadafi le rompió los esquemas: el golpe de estado de la OTAN en Libia implicó que se quedara sin mediador para la rebelión guerrillera del norte, que reclamaba autonomía, aunque desde la instalación de la dictadura de la OTAN en Libia, recrudecieron los enfrentamientos, ahora reclaman la autonomía étnica y en el sur del país, a los tuaregs -que son mayoría en el norte- los están haciendo mierda.
Desde el restablecimiento de la democracia, en 1992, Mali se fue alejando del maldito socialismo, y en 2002 ya era pro yanqui, a través de los criminales de guerra europeos, Alemania y Francia. Los neonazis humanitarios. Pero, se sabe, los neonazis necesitan vender armas, sistemas de tortura, religiones mesiánicas, asesinatos, recursos naturales, en fin, los pobres europeos no pueden privarse de comer niños africanos y entonces "perdieron la confianza" y alentaron distintas matanzas. Ahora ya sacaron todos las declaraciones humanitarias con el cinismo de rigor.
Los nigerianos reforzaron sus fronteras. Los desplazamientos de siempre. El mundo es así. Una gigantesca farsa.
Mali es uno de los países más pobres de la tierra. Utiliza la moneda francesa, obvio. ¿Que Francia no tiene ya moneda propia? Utiliza las balas francesas entonces. Las balas son el respaldo monetario de los billetes, en todos lados. Tiene muchos minerales, principalmente oro. Ha sido sacudido por el cinismo Europeo que a cambio de "ayuda humanitaria" le hundió su economía minera con el verso de la ecología, además de los conflictos militares. Las dictaduras cercaron a Mali con acuerdos con el FMI y el Banco Mundial de manera que el retorno a la democracia de 2002 estuviera debidamente condicionado. Lo hicieron pelota. Funcionó. Son principalmente pecadores terroristas, o musulmanes, que es lo mismo para la cristiana y criminal Europa y de mayoría sunita, otro pecado mortal que el cristianismo europeo castiga con Guantánamo, sino es lisa y llanamente el asesinato. Todo es muy lindo. Todo es un asco.

lunes, abril 02, 2012

El kirchnerista Boludo

El kirchnerista Boludo es una especie de boludo muy típica de la etapa donde se deshacen herramientas que fueron creadas por este mismo proceso, y en buena hora que sea así, como los subsidios, y otras no tan divertidas, como la lucha por la pluralidad informativa que derivó, al calor de las necesidades coyunturales de un par de funcionarios caraduras, en Guerra Santa contra el periodista que denuncie la corrupción, como si ésta no existiera y todos nosotros fuéramos unos boludos así como estos boludos.
El kirchnerista Boludo es, básicamente, un consumidor de confabulaciones. Ahora anda entusiasmado con las confabulaciones ajenas pero en el Manual de Confabulaciones del Boludo es muy obvio que ante la impotencia se muta a la búsqueda del enemigo interior. El kirchnerista Boludo es cortesano, chismoso, paranoico, malhumorado, sospecha de la inteligencia, desayuna eslóganes, tiende a desacreditar -con teorías de Malos y Buenos, acomodadas diariamente con la histeria de la cotización bursátil- a todo el que dude, el kirchnerista Boludo grita, patalea, escupe, es solemne, formal y pomposo, es lo que puede hacer (no le pidas más), básicamente, un fanático.
El kirchnerista Boludo tampoco lee Tiempo Argelino, o BAE o Ámbito Financiero o el UNO, todos diarios kirchneristas pero de derecha; a lo sumo puede festejar una tapa que no venda de Crónica, hecha para el kirchnerista Boludo, pero él siempre lee La Nación -bah, leer, lo que se dice leer, no lee mucho, mira la tapa- y mira, obsesivamente, todo el día, TN. Y se indigna. Y va a Twitter, que es el refugio de los que no saben decir cosas que superen los 4 segundos de lectura y complejidad. Twitter es la red social para los de Bailando por un Sueño o Gran Hermano, ideal para el kirchnerista Boludo, que es agresivo sin saber por qué, libra una batalla sin cuartel sin saber contra quién, aborrece profundamente a los "tibios", que vienen a ser los que tratan de entender, captar sutilidades, dar vuelta un pensamiento equivocadamente simple. El kirchnerista Boludo considera que un kirchnerista crítico es un kirchnerista con sentido del humor. El kirchnerista Boludo se siente eternamente traicionado. Y tiene sus adversarios elegidos, comúnmente, gente que se le parece. El kirchnerista Boludo tiene muchos amigos en facebook y habla de "su muro" como un lugar definitorio, siempre, sin privarse de que "la militancia se hace en la calle", dicho con rabia y bronca, como si entendiera de que habla. El kirchnerista Boludo es un tipo de verdades reveladas, sin sinuosidades, sin pecados, jamás atorrante, siempre Soldado, adorador de su propia incapacidad. Enamorado de sus confabulaciones. El kirchnerista Boludo jamás, en el fondo, se piensa como Soldado, sino que se cree un General Humilde, el kirchnerista Boludo libra una guerrita que sólo sucede en su imaginación, pero todos los que defeccionan de sus alucinaciones son un jurado traidor a la patria, enemigo de la revolución que, también, por supuesto, sucede en su imaginación. El kirchnerista Boludo es insoportable.
Lo bueno es que mañana muta a cualquier otro fanatismo, con el mismo candor y frescura.

Cómo recuperar las Malvinas. Imperdible reportaje a un experto en temas geopolíticos



Cuando llegamos al hotel en que se aloja, sabíamos que su visita a Buenos Aires no pasaría inadvertida en los medios de comunicación de todo el mundo. No sólo íbamos a conversar con uno de los expertos mundiales en temas de alta complejidad tecnológica, versado en filosofía y autor de numerosos trabajos sobre los distintos conflictos bélicos que asolan el planeta, aportando siempre una mirada de conjunto que comprende los aspectos económicos y de la psicología social, sino que además, estábamos ante un hombre hosco, malhumorado, de parisino aire de Bon Vivant que podía terminar el reportaje insultándonos si se le antojaba. Sin embargo, los prejuicios previos nos jugaron en contra, por que nos encontramos con una persona humilde, sencilla, que destila inteligencia por todos sus poros y que, aunque es consciente de que ha sido nominado varias veces al premio Nobel de la Paz, prefiere evitar el asunto. Por supuesto, nos referimos a Lucas Carrasco, que ha sido entrevistado por él mismo en exclusiva para su blog personal. 
-Profesor, ¿considera que los avances en la genética pueden impactar en el campo de batalla para los nuevos desafíos militares de occidente en el siglo 21?


Naturalmente, agradezco la pregunta, pero prefiero no opinar. Sé que mi opinión, sobre un tema tan delicado, impacta de lleno en el desarrollo de las distintas guerras del planeta, por eso, mi asesor de seguridad, el Chelo Lima, entrerriano como yo -estuvo, además, en una charla que fui a dar en Concordia, buen tipo, el Chelo. Mal recordado por su payasada de hacer una guerrilla en Concordia, cosas que pasan, aprovecho para recomendar la película Tinta Roja- me ha pedido que evite estos temas, para no tener que sacar el aire comprimido si me atacan los agentes soviéticos. Le he explicado que los soviéticos ya recontrafueron, pero él, amante de los calendarios y las efemérides como todo setentista, insiste en que facebook nos espía.  


Maestro, ¿De qué lado se posicionaría en la guerra entre Florencia Peña y Andrea del Boca?


Naturalmente, del lado del vencedor. 
Debemos esquivar esas viejas dicotomías incruentas que desunían a los argentinos, por ejemplo, la de Sarmiento: Civilizado o julio Bárbaro. Esas son cosas de la argentina vieja, ahora estamos todos del lado de Bárbaro, o sea, del ganador. 


Doctor, ¿Qué siente al ser envidiado por una inmensa mayoría de argentinos que quieren alcanzar sus cumbres espirituales en cuanto a modestia, genialidad sublime, brillantez intelectual y capacidad onírica?


Naturalmente, siento mucho placer. Pero creo, sin ánimos de ofender a nadie, que las Malvinas deben reconquistarse a fuerza de debilitar a la derecha dura del partido conservador inglés en sus posiciones, operando, fundamentalmente, en el centroderecha, o sea, el partido laborista. Ahí hay una mayor sensibilidad con el tema de las excolonias, que es, además, el foco donde hay que hacer pie. Pero además, le adelanto algo: como nosotros, argentinos, no nos metemos en los temas que a los yanquis les importan (lo que ellos llaman terrorismo y en algunos casos es parcialmente cierto y lo que ellos llaman guerra a las drogas y en algunos casos es parcialmente falso) y por que los yanquis preparan un nuevo genocidio de campaña electoral sobra Irán, y pueden terminar arrastrados en la locura bélica israelí, no tienen posición tomada sobre Malvinas. Se hacen los boludos. Una radicalización, a la vez, de algunos países sudamericanos, puede inclinar la balanza, para que no jodan. Y una operación de conquistar el corazón en las excolonias, puede darse, con alquimia, en un principio de acuerdo para, de pedo pero sería un enorme avance, compartir recursos estratégicos en Malvinas. Pero no antes de las elecciones en Inglaterra, que coinciden, en el calendario actual, con el fin del mandato de Cristina. Y la salida de Malvinas requiere de una izquiwerda fuerte en Europa, cosa que no existe ni, parece, va a existir a mediano plazo, siendo optimistas.


Eminencia, no queremos robarle tiempo, pero debemos preguntar: ¿Cuánto influye, Su Alteza, la política interna en la exterior?


Naturalmente. No mucho, apenas un 137%. 


En ese sentido, ser de luz sin subsidios de edenor ¿cree que al actual gobierno de Londres le conviene poner el tema sobre el tapete? 


Naturalmente. Sino se hubiera agotado el tema acá, que tampoco prende mucho. Aunque me temo que, como Borges cuando provocaba al folklore y decía "de tanto pasarlo en la radio van a hacer que a la gente le guste" que va a pasar algo similar. El corte operado por Cristina en relación a una reivindicación democrática creo que puede constituirse en un mojón y cuenta nueva, perdón, en un nuevo piso de intervención en la memoria popular y las justas reivindicaciones territoriales. Hay que prestar atención. Puede que sea el legado más duradero de la gestión; aunque ojalá, ese legado, sea continuado con todo el marco de políticas sociales, económicas y culturales desplegado. La argentina, contra lo que se cree, aún incluyendo a la mayoría de las dictaduras asesinas, tiene, en política exterior, muchas continuidades. Y no digo continuidades berretas, conservas, patéticas como las políticas agrarias, sino cosas de las que estar orgullosos: la paz, el criterio de la paz y la diplomacia, es una. Aunque suene contradictorio, dicho justo un día en que se conmemora la locura de unos generales cobardes, asesinos de monjas esposadas. Locura que hubiera sido imposible sin la alucinación colectiva, claro, rabiosa de sangre que, naturalmente, ponen otros. Alfonsín tuvo dos grandes virtudes: oponerse a la invasión y, para alcanzar la presidencia, otorgar a la sociedad alucinada que entró pronto en la negación y la mentira, otorgarle una coartada autoexculpatoria. Nuestras clases medias, fundamentalmente, tienen un espíritu autoexculpatorio muy lindo, muy  bello, muy cruel. 


En síntesis, campeón mundial, ¿usted qué le aconsejaría a los imbéciles mediocres que, lejos de su cumbre de esplendor y sabiduría, están leyendo este reportaje, qué le diría a un simple mortal, completamente idiota, que quiera llegar, por esas vanidades de la gente, a ser alguien tan groso como usted? 


Naturalmente, le diría que la clave está en seguir negociando con Brasil, pero negociando desde una perspectiva integral, donde el asunto de Malvinas siempre esté, perdón pero quiero decir tapete, siempre quise decir tapete, la cuestión de Malvinas, decía, esté sobre el tapete. 


Lumbrera, usted que es un erudito,  díganos ¿Qué incidencia tienen los llamados BIRCS en este cuadro? 


Naturalmente, tanto Brasil como India, China y, muchísimo menos y casi nada pero....Sudáfrica, son países con vocación imperial, lo cual es grandioso para tenerlos como aliados, pero lejos. Objetivamente, a Brasil le conviene, por diferentes motivos, llevarse bien con argentina, y a Rusia le conviene el debilitamiento de Inglaterra, por que integra el eje anglosajón que le rompe las pelotas, igual que a China, en su zona de influencia. El problema es que un crecimiento de la dupla Francia-Alemania, que a su vez potencia a Inglaterra, es objetivamente inconveniente para la posición argentina. Y que tampoco hay muchas esperanzas en la izquierda europea en cuanto al colonialismo, pero las macroesperanzas sólo pueden estar en esa izquierda y en el entendimiento que esa izquierda tenga con la izquierda sudamericana y en el trabajo, que se viene haciendo muy bien, para que esa izquierda sudamericana tome el tema de Malvinas. Claro que ese tema va a ir de la mano del bloqueo, del bloqueo injusto, de EEUU a Cuba. 




Para finalizar, sabio, ¿cómo se siente al ser un intelectual respetado?


Bueno, me siento así, mire, cruzando las piernas sobre la rodilla. Y con una mano, posada sobre el cachete, me acaricio la barba y descanso. Pero sentarme, me siento como intelectual. Cruzando las piernas sobre la rodilla. 

Yo no sé adónde voy, pero ojalá sea a un lugar con zapallitos rellenos.

Los calendarios son solemnes. Nos hablan. Por esa manía de cruzar esquinas con recuerdos obligados, por ejemplo, un aniversario de la batalla de obligado -las fechas marciales se pronuncian con la estupidez de las mayúsculas, la solemnidad de las mayúsculas- cruzando las improbables esquinas de Rivadavia y Rozas, en Yapeyú. La solemnidad de los calendarios tiene ese no se qué de ovejas yendo alegres al corral de las tristezas. La conmemoración de la muerte. La obsesión por el pasado como negativa a reconocer la finitud de la vida. No hay nada del otro lado. Ni destino de gloria. Ni heroísmos, lo siento. Esas ideas perniciosas, no. Si alguna trascendencia es imposible que sea a través del arte, sin sobrevalorar nada, sin sobreinterpretar, en su medida y armoniosamente, firmo si hace falta, pero no ideas banales sobre ese sofisticado accidente que es la nacionalidad. Ni de dónde venga -¿de qué otro lado, aunque no tenga mucho glamour, que de la fortuita puesta en escena de mi madre y de mi padre, puedo venir?- ni hacia dónde voy: voy a la nada. Voy a un lugar, con suerte, de un ataúd, pagando impuestos por ese ataúd aunque yo ya estuviera muerto. Esa pomposidad -hasta fiscal- de lo fúnebre. Hoy que hasta la muerte está privatizada. Un entierro, con velorio, sin muchas flores, puede llegar a hundir la precaria economía de mi familia. Mejor déjenme sin cristiana sepultura, es más barato arrojar mis huesos sobre la puerta del ministerio de economía. Yo quiero morirme como se mueren los que creen, hasta el último minuto del tictac cardiorespiratorio, como mueren los que creen en la justicia social. No he vivido buscando homenajes y la muerte me parece de una solemnidad estúpida.
Ojalá las ideas mortuorias, ésas de almanaque, de vieja escuela, de banderines y cantos militares, ojalá esas ideas se vayan a la concha de su madre. Esas ideas con nacimientos pintorescos, con destinos manifiestos, con patrioteras recetas para que mueran otros. Por favor. No me maten. Y que yo no mate a nadie. No es mucho pedir. Sé que los marciales bregan por todos, yo no les creo un carajo, pero si así fuera, que me dejen a mí afuera. Soy demasiado cobarde hasta para recordar los aniversarios de cuerpos podridos que murieron por ideas equivocadas. Por alucinaciones colectivas. Por negaciones traumáticas. Por el legado, estúpido, de un mecanismo macabro de asesinar generaciones. No quiero trasladarle a los más pendejos esas ideas. Sepan que yo no creo, que me aburro en los actos oficiales, que me dormí los días patrios en la escuela, que me chupan un huevo los ejércitos, que me cago en las banderas, que me da enorme pena la gente que murió en vano, que sé la violencia que anida detrás de los almanaques, que no tengo ganas, si algo de ética me queda, de proseguir con esa estupidez de los homenajes.
La gente muere, en muchas ocasiones, tontamente. Supongo que yo tendré un final similar, tonto. Espero que sea de viejo y en la cama de un hospital público de primerísima calidad. No es, si lo pensás bien, una idea muy alocada, no es mucho pedir. Es, para los heroizadores de biografías ajenas, seguramente poca cosa. Para mí es una causa apreciable. A la que dedicarle, apenas, un poco de tiempo. Perdón por mi minimalismo. Cuando ustedes cantan el himno, yo, que soy orgullosamente argentino y hasta me da un poco de lástima la vocación de estar con el más fuerte de algunos kelpers intelectuales que nos rondan en ranchada y comunicados generosos en la prensa pero no sería capaz más que de burlarme, yo cuando ustedes cantan el himno me dan unas impostergables ganas de comer zapallitos rellenos, hechos por mi abuela. Es, la patria, se ve, algo distinto para mí. Y bueno, pido las respectivas disculpas.


domingo, abril 01, 2012

Un otoño con olor a empanadas.

Yo salí a comprar algo para comer entre las calles, ya oscurecidas, de mi barrio. Acabo de volver. Tengo abiertas las ventanas del navegador, notas de domingo en distintos diarios. No compré nada, al final. No tenía plata. Pero recorrí las esquinas como si fuera un extraño. Sonriendo, pateando una pelota que, supongo, habré imaginado. Los domingos son, repetidos, el fútbol de la infancia. Una especie de regresión a la época de monaguillos y camiseta con el 5, en cuerina, pegado atrás. Cosido por mi abuela. Linda noche. Lindas sombras. Un otoño, se me ocurrió al pasar por la rotisería donde una anciana me miró con ternura, que era un otoño, decía, con olor a empanadas. Y vine y lo escribí. Y ahora vuelvo a leer las notas, tontas, de un domingo lindo. De un lindo día. Que oscurece lindo. Con parejas que vuelven de la plaza. Tomadas de la mano. Un pibe de barba que me saluda sin conocerme. La boliviana que limpia casas ajenas esperando el semáforo con un nenito, ajeno. Los pobres tienen la mayoría de las horas de su vida en una completa ajenidad. Hasta la felicidad es ajena. En mi país, ser trabajador es equivalente a ser pobre.
Yo me juno entre los que estamos salvados.
A veces, me da un poco de pena. Yo no pertenezco a este universo injusto, pueril, repleto -ya ni cabemos- de tilingos pretenciosos. Y sin embargo, yo lo sé, soy uno de ellos. No puedo evitarlo.
Un lindo día.
Un otoño con olor a empanadas.