martes, junio 12, 2012
La Nación no sale en papel
Hoy no salió, en papel, La Nación. Como hemos dicho reiteradas veces en este blog (mi ego y yo; bah, lo correcto sería decir yo y mi ego, pero queda muy soberbio) el diario más viejo y más conservador del país es, paradójicamente, el que mejor se adapta al nuevo escenario digital.Está comenzando a ser, después de décadas de ser una empresa estatal, una empresa privada. Lo cual coincide con la caída de las ventas de todos los diarios del mundo, más aún los que están dirigidos a clases medias altas y altas y de alto nivel cultural (por eso es el mejor escrito, por eso y por la degradación que atraviesa Página 12: como ven, no es la línea editorial, sino la capacidad y decisiones empresarias las que definen los rumbos). De manera sobria, tratándose de un conflicto gremial, es decir, de quienes no pertenecen a su clase social y cultural, anuncia:
Bienvenidos al arte del suicidio. Alejandro Casona podría deleitarse en este otoño, donde sí está permitido suicidarse. No es que el diario sale sin las publicidades -lo que hubiera afectado a la patronal- o sin firmas o sin algún suplemento. No sale. Es decir, permite a la patronal calcular el fin de la salida diaria en papel. Que según mis pronósticos (ja, fuentes confiables) será el primero de los diarios (Crítica de Aerolíneas o Libre, el suplemento de calumnias e injurias de Clarín, no cuentan: los fundieron y vaciaron y no quedó ni página de internet) en dejar de salir para pasarse íntegro a la web. Es el más preparado. Y se están dando todas las condiciones: la pérdida del estado paga sueldos a través del negocio criminal de Papel Prensa y las coimas con la publicidad oficial (dirigidas a otro lado, oh, qué pena) y la irrupción de internet para los clasificados de putas y magos. Junto, además, con la aparición de más diarios, que hace que los jueces del Opus Dei puedan diversificar la plata ajena, a través de sus avisos. Y los familiares con las necrológicas. Y que Aerolíneas ya no te lleva los diarios. Y que el papel se abarata pero Internet debilita los diarios generalistas -llenos de suplementos para un target de familia tipo, tipo clase alta-.
Los trabajadores, como los del subte y como los docentes, se están autodestruyendo. No lo saben. No lo creen. No lo entienden. Marx en el Manifiesto (sino se quiere uno adentrar en lecturas complejas) lo narraba: la burguesía es revolucionaria, a través de la destrucción creativa de los medios de producción. Hoy, los trabajadores les dan una herramienta imprescindible: estadísticas.
Una apuesta: La Nación hoy cuatriplica sus visitas del día de mayor visitas del años.
Como editorialista peor pago del país (pero tengo el bonus de poder reírme de patrones estatales o semi estatales o privados; ah, de paso, a ver si La Nación me paga lo que me debe, eh. Están muy acostumbrados a que quieran escribir ahí y les demoren los pagos o no les paguen. No, mis amores, yo vivo de ésto, por eso acepté escribir en La Nación, pensé que pagaban. Y por eso no acepto escribir en Página 12 o me fui de Miradas al Sur o escribí un mes en El Argentino. Yo vivo de ésto y pago el precio. Bah, adeudo el precio. Tengo demasiadas deudas) más o menos conozco este juego de la prensa seria. Y no tengo dudas de que tras las inversiones que ha hecho La Nación (y Clarín) los trabajadores, jugando a ser combativos, ay, chicossssss como nunca en 142 años, se están suicidando.
Los quiero a todos.
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DESCARGUE YA Y LEA LA NACION DE HOY
Como consecuencia de una medida de fuerza de personal de la planta impresora, la versión papel del diarioLA NACION no llegó esta mañana a sus lectores por primera vez en 142 años. Por ese motivo, los invitamos a descargar de manera gratuita y en formato .PDF la edición completa de hoy. Aquí debajo, tres opciones:
Bienvenidos al arte del suicidio. Alejandro Casona podría deleitarse en este otoño, donde sí está permitido suicidarse. No es que el diario sale sin las publicidades -lo que hubiera afectado a la patronal- o sin firmas o sin algún suplemento. No sale. Es decir, permite a la patronal calcular el fin de la salida diaria en papel. Que según mis pronósticos (ja, fuentes confiables) será el primero de los diarios (Crítica de Aerolíneas o Libre, el suplemento de calumnias e injurias de Clarín, no cuentan: los fundieron y vaciaron y no quedó ni página de internet) en dejar de salir para pasarse íntegro a la web. Es el más preparado. Y se están dando todas las condiciones: la pérdida del estado paga sueldos a través del negocio criminal de Papel Prensa y las coimas con la publicidad oficial (dirigidas a otro lado, oh, qué pena) y la irrupción de internet para los clasificados de putas y magos. Junto, además, con la aparición de más diarios, que hace que los jueces del Opus Dei puedan diversificar la plata ajena, a través de sus avisos. Y los familiares con las necrológicas. Y que Aerolíneas ya no te lleva los diarios. Y que el papel se abarata pero Internet debilita los diarios generalistas -llenos de suplementos para un target de familia tipo, tipo clase alta-.
Los trabajadores, como los del subte y como los docentes, se están autodestruyendo. No lo saben. No lo creen. No lo entienden. Marx en el Manifiesto (sino se quiere uno adentrar en lecturas complejas) lo narraba: la burguesía es revolucionaria, a través de la destrucción creativa de los medios de producción. Hoy, los trabajadores les dan una herramienta imprescindible: estadísticas.
Una apuesta: La Nación hoy cuatriplica sus visitas del día de mayor visitas del años.
Como editorialista peor pago del país (pero tengo el bonus de poder reírme de patrones estatales o semi estatales o privados; ah, de paso, a ver si La Nación me paga lo que me debe, eh. Están muy acostumbrados a que quieran escribir ahí y les demoren los pagos o no les paguen. No, mis amores, yo vivo de ésto, por eso acepté escribir en La Nación, pensé que pagaban. Y por eso no acepto escribir en Página 12 o me fui de Miradas al Sur o escribí un mes en El Argentino. Yo vivo de ésto y pago el precio. Bah, adeudo el precio. Tengo demasiadas deudas) más o menos conozco este juego de la prensa seria. Y no tengo dudas de que tras las inversiones que ha hecho La Nación (y Clarín) los trabajadores, jugando a ser combativos, ay, chicossssss como nunca en 142 años, se están suicidando.
Los quiero a todos.
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Pasame la carpeta.
Preocupados por ser periodistas en el Ministerio de Economía de la Nación aumentaron los impuestos del monotributo por igual a todos. Por ejemplo: la empleada que trabaja en negro limpiando el Ministerio de Trabajo (no es una metáfora, ésto es EFECTIVAMENTE ASÍ) tiene un descuento, trucho, por que no es real que le paguen monotributo, de la categoría mínima a los 2.000 pesos que cobra de salario. Ahora, que la "reincorporaron" luego de echar a todos el 24 de diciembre del año pasado, gracias a la generosidad enoooooorme del señor ministro gordo Carlos Tomada, ahora que la reincorporaron, tendrá un mayor descuento, de 77 pesos. Por supuesto, siempre en negro. Siempre tercerizada. Los mismos 77 pesos de más que tendrá que pagar el dueño de la empresa que fabrica los billetes privatizados. Se llama Justicia Social.
Y por supuesto, todo esto es culpa de Lapegue, eh. A ver, pasame la carpeta de Lapegue.
Mientras tanto, además de la loable obligación de liquidar acá las exportaciones, no se ha modificado el esquema fiscal, más que en las estratégicas retenciones. Que no es poca cosa. Ok. Pero está el impuesto a la herencia, la urgente baja del IVA, un revalúo serio de las tierras, las ganancias potenciales, los alquileres, en fin.
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Y por supuesto, todo esto es culpa de Lapegue, eh. A ver, pasame la carpeta de Lapegue.
Mientras tanto, además de la loable obligación de liquidar acá las exportaciones, no se ha modificado el esquema fiscal, más que en las estratégicas retenciones. Que no es poca cosa. Ok. Pero está el impuesto a la herencia, la urgente baja del IVA, un revalúo serio de las tierras, las ganancias potenciales, los alquileres, en fin.
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¿Qué te pasa, Tiempo Argelino, estás nervioso?
La violencia y cosificación del otro
Pensar al otro como “nazi”, como “castro-guevarista”, como “gorila”, es cosificar al otro, quitarle la complejidad de su personalidad, y deshumanizarlo... Acusar a un periodista de “ultra K”, tacharlo de “678-chorro”, o de “esbirro”, sugerir siquiera la posibilidad de que sea “nazi” es la peor de las cosificaciones que puedan hacer.

¿Por qué pegan? Quiero preguntar: ¿Por qué mandan a pegar? ¿Por qué hacen el tilingo fuck you y no un criollo corte de mangas? ¿Por qué se intentan convencer los comunicadores del macrismo –ya sean de La Nación o de Clarín– de que la culpa de ser agredidos es de las propias víctimas? ¿Por qué reeditan el “por algo será” de la dictadura cívico-militar? Agitaron tanto el fantasma de la violencia política, de la persecución al periodismo “opositor” que, finalmente, terminaron siendo víctimas de la violencia los periodistas “oficialistas”. Me recuerda un poco a lo que ocurrió durante el gobierno de Juan Domingo Perón en la década del cincuenta. Lo acusaban de tirano, de autoritario, de dictador, de no respetar las libertades y, finalmente, a la vuelta de la historia, los que asesinaban eran los comandos civiles con bombas en la Plaza de Mayo, los que cometieron crímenes de guerra como el del 16 de junio, los que fusilaron –ayer se cumplieron 56 años de los asesinatos del ’56 en los basurales de José León Suárez– fueron los que se oponían a Perón. ¿No les produce un poquito de urticaria ser los voceros periodísticos de Cecilia Pando y sus patotas? ¿Y de la Sociedad Rural? Hagamos un breve recuento: fundada por José Martínez de Hoz, fue la financista y la principal beneficiaria de la masacre de los pueblos originarios del sur y del reparto de extensiones de tierras inconmensurables tras la campaña al desierto de Julio Argentino Roca. Sus integrantes participaron en los fusilamientos de los obreros en la Patagonia, negociaron el vergonzoso tratado Roca-Runciman, integraron la entente que derrocó a Perón en 1955, fueron cómplices necesarios de la dictadura dirigida por otro Martínez de Hoz e intentaron destituir al gobierno actual en 2008 sólo por unos puntitos más de renta.
¿En serio les parece heroico, muchachos periodistas, defender desde sus programas de televisión y de radio, desde sus diarios y revistas, a esa alianza integrada por Héctor Magnetto y su Grupo Clarín, la Sociedad Rural, el duhaldismo residual –las patotas de Cariglino en Malvinas Argentinas– y los caceroleros-violentos de Cecilia Pando?
Hace unos meses, Lucas Carrasco, quien hace rato ha dejado de quererme, fue crucificado por Alfredo Leuco por hacer una broma por Twitter en la que amenazaba con entrar con una metralleta en el estudio para vengar un supuesto fracaso amoroso. Ese “enchastro”, como diría el inefable Alfredo de Angeli, llegó a la tapa del diario macrista Clarín. Montaron un show mediático incomprensible. Yo pregunto: ¿No deberían reunirse hoy a la noche en el programa de Jorge Lanata a solidarizarse con los periodistas agredidos por las patotas manijeadas por sus discursos psicopateros? Porque acusar y comparar al gobierno kirchnerista –que te puede gustar más o menos, obviamente– con el nazismo que asesinó a millones de personas en campos de concentración, ¿no será efecto de un síndrome alucinatorio crónico mediático y conceptual? Porque uno puede debatir y polemizar con aquellos que piensan distinto –a mí me encanta hacerlo, además–, pero hacerlo con un paranoico delirante es imposible.
Moderen sus psicosis, muchachos, porque cuando ustedes dicen “a Barone me dan ganas de ir cagarlo a trompadas”, otros van y lo cagan a trompadas a él, o a un camarógrafo y un cronista que cobran un sueldo básico y están haciendo su trabajo. ¿El que alienta la violencia es cómplice de esa violencia?
II
Pensar en absolutos es comenzar a transitar El Lado Oscuro de la Fuerza. Pensar al otro como “nazi”, como “castro-guevarista”, como “gorila”, es cosificar al otro, quitarle la complejidad de su personalidad, y deshumanizarlo. Franz Fanon explicó el proceso de “cosificación” que realizaban las élites colonialistas sobre las poblaciones nativas: no eran seres humanos, eran salvajes, eran otros, eran cosas. Siempre me llamó la atención la forma en que los sectores dominantes conceptualizaron a las mayorías populares: fueron tachadas de “bárbaros”. Interesante. Durante 150 años, las élites consideraban a los pobres, a los negros, a los indios, a los gauchos, extranjeros en sus propias tierras. Enajenados de sus posesiones y cosificados podían ser expoliados, estaqueados, fusilados, picaneados. Y nunca eran sujetos de derechos, porque no pertenecían a la clase de la “gente decente”. Acusar a un periodista de “ultra K”, tacharlo de “678-chorro”, o de “esbirro”, sugerir siquiera la posibilidad de que sea “nazi” es la peor de las cosificaciones que puedan hacer en esta Argentina moderna.
¿Cuál es el verdadero problema de eso tan difuso que puede llamarse la “derecha argentina”? Que el intendente tirifilo Mauricio Macri no les puede garantizar expectativas electorales ni mucho menos una buena gobernabilidad. Sin candidato y sin futuro se sienten impotentes ante la voluntad mayoritaria del pueblo que ha volcado en las urnas su elección. Entonces no tienen más recursos que los golpes, que la violencia, que apropiarse de los cuerpos cosificados de “los otros”, a quienes consideran los hostiles, como en la serie Lost. ¿Por qué no pegarle a un “nazi” que ha asesinado a millones de personas? ¿O a un seguidor de una dictadura que nos impide hacer con nuestro dinero lo que queramos, incluso comprar dólares aunque eso perjudique a la economía colectiva?
El kirchnerismo tiene un gran desafío por delante: No contestar a la violencia con más violencia. Los sectores dominantes tienen los recursos, las armas, y los medios. Responder a las provocaciones es hacerles el juego. Es jugar en terreno ajeno. Los gobiernos mayoritarios, en cambio, tienen que moverse en el terreno del republicanismo radical. “La fuerza es el derecho de la bestias”, decía Perón –y habrá que estudiar si no hay allí un mecanismo de cosificación por parte del General–, por lo tanto, la dirigencia, los cuadros, los militantes del movimiento nacional y popular no pueden permitirse el lujo de “bestializarse”. Y porque pegar la primera trompada es relativamente fácil, lo difícil es frenar la batahola descomunal una vez desatada la violencia. Los argentinos que hemos sufrido históricamente la violencia de los sectores dominantes sabemos mucho de esto.
III
Esta columna fue escrita mirando el mar cristalino del sur en un café de Puerto Madryn, donde me invitaron a dar una charla la muchachada de la Agrupación La Jauretche. Aquí, a la mayoría de las personas le preocupa más el frío que los cacerolazos y la imposibilidad de comprar dólares. No está todavía confirmado; pero parece que hay una “realidad real” fuera del “país de las pesadillas” en el que vive Magnetto y sus “esbirros” parafrénicos de TN y Canal 13. Sepan disculpar la ironía. <
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lunes, junio 11, 2012
Dolor e indignación en las redes sociales por la misteriosa muerte de Elías Castelnuovo. Qué dijeron los famosos
Antes de que se me acabe la batería. En el colectivo. Volviendo de Paraná a Buenos Aires, donde ahora vivo. Por el programa de radio. La soja, de noche, disimula la falta de árboles. Es como una ausencia de fantasmas. Y todos los pasajeros van dormidos. Menos yo. Que pienso en alguna exnovia. Y en un cigarrillo.Y en las tareas pendientes. Las taras. Lo lindo que sería poder dormirme. Hasta que amanezca retiro. Y ese submundo de pobres que asoman, apenas y violentamente, la cabeza. En el límite de las cosas. ¿Importa, acaso, en este aspecto, lo que diga (y cómo lo diga) el Indec? La gente que duerme en la calle. Los que venden chucherías en la puerta de los ministerios nacionales (no es culpa de Macri ni de Insfrán la pobreza, es culpa del gobierno nacional. Y sí, es mérito haberla reducido. Reduce, entonces, su culpa, pero no la exonera. No me jodan) Los que toman trenes de mierda, a precios, por suerte, reducidísimos (mérito, también, de este gobierno, tanto como es déficit no haber solucionado la perfecta inmundicia deprimente que son esos trenes manejados por el lumperburguesariado, cuyo mayor exponente, Cirigliano, está curiosamente preso. Curiosamente por que los ricos no van presos. Excepto que provenga de los bajos fondos. Los jueces saben cobrar su sangre azul con la ley blue. De todos modos, siento una enorme alegría que Cirigliano esté preso)
Estos muchachos del Partido Liberal Libertario tienen muchas cosas en común conmigo, lo siento, el nombre de este blog no remite más que a mi nombre, hablo de mí, chúpenme un huevo los autoritarios que hablan democráticamente en plural. Y con mis amigos. A pesar de estar, tiernamente, en las antípodas ideológicas. Son de mi generación. Son clase media en búsqueda de un pensamiento generacional propio. Recogiendo, en su campo, las mejores tradiciones históricas. Que están manchadas de sangra. No tanta sangre tienen las mías, pero también las tienen. Les auguro, como me auguro a mí, falto de humildad, un futuro. Y como les auguro a los que escribieron la otra historia durante el alzamiento de la oligarquía más intento, allá por 2008.
Hace falta un partido de este tipo, que en Francia, con las instituciones sólidas, sería socialdemocrática esta formación. Una especie de Partido Liberal de Inglaterra. Se reflexiona poco sobre la incidencia inglesa en la formación de nuestros partidos políticos. Aunque son definitorios. El radicalismo nace discutiendo la república, no su dependencia, no sus condiciones de intercambio comercial, sí su autonomía política, diferenciada del liberalismo económico. Con el tiempo, dada la aparición del peronismo, los radicales derivaron en el Partido Conservador, a la inglesa. No a lo Tacher, que fue, más o menos una excepción en la trayectoria del conservadurismo inglés, como lo fue Menem en el peronismo.
Un conservadurismo estatista, decimonónico, asentado en el Grito de Alcorta: el 17 de octubre de la pequeña burguesía, que es un apéndice, no por asuntos morales sino por la manera de desarrollarse del capitalismo argentino,es un apéndice de la oligarquía.
El radicalismo supo expresar el corrimiento del liberalismo al conservadurismo, a partir de la irrupción democratizadora del peronismo de los años 40. Ese corrimiento tiene, a la vez, mucho de fusión.
Me acabo de dar cuenta que hay wi-fi en este colectivo. Había juntado en word todos los diarios para leerlos. Y tengo dos novelas sin terminar. Le mucho. De manera desordenada. Escribo mucho. De manera desordenada. Sin embargo me las arreglé en Twitter, donde un porcentaje importante de los que me siguen no lee este blog (como si tuviera alguna importancia lo que escribo ahí: no. Si a alguien le importa lo que escribo sobre equis tema, sepa que en Twitter todo lo que diga es basado en que me chupa un huevo y el 97, 83% lo digo en joda) se cree, por ejemplo, un personaje, divertido, bah, me divierte a mí, que he creado para la ocasión. Medio analfabeto cultural, mujeriego, perdido en la noche, absolutamente incapaz de cocinar un huevo frito.
Mi hermano cobra 1.400 pesos de salario en Paraná. Como asesor -no está puesto así, claro- de vicegobernación. Al lado mío viaja una señora que duerme como un bebé. Más temprano sacó de un canasto pastafrola y un, no sé cómo llamarlo, no es termo, era de plástico, como los que teníamos para los viajes cuando éramos chicos, los viajes cortos, de la escuela primaria (al santuario X, cosas así: no es tampoco una cantimplora, como las que usábamos para los campamentos en la adolescencia, en la isla, a pescar, junto con las damajuanas y una botella de ginebra: barata y rendidora como el Amargo Obrero mezclado con soda) con jugo. Me convidó. No quería. Pero le acepté. Queda mal decir que no. Venía del campo, bah, en realidad es casi una ciudad, Hásenkamp, ahí nació, por ejemplo, Marcelo Faure. Mi amigo. Que ahora nombraron, desde el Ministerio de Culto de Entre Ríos, director de la biblioteca provincial. Gran poeta, Marcelo. La mujer, gorda, viene de ahí. Hablando de gordo, acabo de subir la presentación de la novela Gordo Canchero, de Hank Soriano. Voy a ir. Leí un cuento, que está en esa novela, sobre no, con Iván Noble (es ficción, eh, no lo conoce, Hank, a Iván Noble, que lee este blog y se está enterando ahora de eso, ja) que es desopilante. Vendrá, en un rato, la ciudad de Campana. Con su autopista dándole la espalda. Y los coches de segunda mano -cómo ha cambiado el país, en las zonas industriales, es una revolución el paisaje a esta hora- en los que van los trabajadores a las fábricas. La casa de mi familia, en Paraná, es la primera de un edificio horizontal. Que en la infancia se llamó barrio bancario. Un pasaje, sin nombre ni salida a la otra cuadra, era llamado,"barrio". En ese entonces todavía quedaban bancarios, del Nación, claro, todos jubilados.Traían la correspondencia del barrio a mi casa, la mayoría de las veces. Y en ese entonces, existían las cartas. Y nosotros, mis hermanos y yo, que éramos niños, íbamos a entregarla. Generalmente los sábados a la mañana. A veces, aún llevan, ahí, las boletas. Pero ahora somos grandes, mi abuela está muy viejita, mi vieja, jubilada y con problemas para caminar. Y los nuevos vecinos no preguntan, al volver de la verduralería -ya no hay verdulerías, tampoco, hay supermercados- si hay algo para ellos. Los nuevos creen que uno es su empleado. Pero jamás, además, si les llega un sobre equivocado, van a llevarlo a la casa correcta. Bueno, no todos. Eso sucedió con un aviso de pago de no se qué, perdido en el limbo. Para mí. Que no tengo -nunca tuve- tarjeta de crédito, ni plazos fijos ni cuenta. Y ahora no tengo ni de débito. Por 200 pesos, de un anticipo, que tampoco, además, recuerdo haber cobrado, pero es verosímil, claro, de hace mil años. Una comunicación del Banco Central -mis preferidos entre los charlatanes del progresismo- de que hace unos diez días me pasaron a la categoría no sé cuánto de deudores. Nada grave, si es que no hay un error. No sé qué tengo que hacer ahora. ¿A quién, por ejemplo, se conulta sobre adónde tengo que pagar? Por que el porqué de esa deuda es apenas una suposición. Y si fuera correcta, tendría que ir al Banco de Entre Ríos. Privatizado. En manos de Ezkenazi. Que, según rumores, básicamente en el periodismo militante pero antiK, ha caído en desgracia con los Kirchner
Los Periodistas Militantes UltraK exigen detalles de la salud de Máximo con la histeria que corresponde a sus deseos y esperanzas.
Tienen la republicana certeza de que en las urnas no vencerán a los K.
Puse en facebook. Hace dos horas. Nadie puso "me gusta". Generalmente eso no pasa. Ja, es que quizás haya sido muy morboso el comentario. Ojalá que se mejore pronto, Máximo. No conozco el sur, tan abajo, pero siempre me hice la idea de que si te criás ahí tenés mayores defensas para la gripe. Pero, a la vez, se me ocurre, yo que me enfermo con estos cambios bruscos de temperatura, que debe ser bravo cambiar tanto -de Bs As a Río Gallegos- de clima tan seguido. Cristina fue diputada nacional y senadora mucho tiempo y vivió, además, en La Plata -en los tiempos en que se te forma el cuerpo- entonces, me parece, debe tener más desarrolladas las defensas ante los cambios, bruscos -en cuestión de horas, en avión- pero estoy sanateando por que no sé, son preguntas que me hago en voz alta. Pero, se me ocurre, que es diferente para un trabajador golondrina, por que pasa una temporada. O para los norteños que, tras una generación bonaerense, migran al duro trabajo del sur. Una cosa: los sindicalistas que he conocido del sur -Edgardo De Petri, por ejemplo- son más duros que los que he conocido, no sé, en Jujuy. Este de ATE de Jujuy que en los 90 marchaba con el Perro Santillán, de barba y anteojos, no me acuerdo el nombre (barba y anteojos usa también Edgardo Massarotti,m a quien admiro -¿leerá mi blog? Puede ser, lee todo, pero no sé cómo se lleva con internet. Hace mucho que no lo veo, lo último que supe es que andaba con problemas de salud. Él es uno de los culpables, y ni siquiera lo sabe, de que un adolescente de izquierda se haya ido acercando, mucho antes del kirchnerismo, al peronismo. Él y José Cáceres, ahora vicegobernador, y amigo mío. También Oscar Mori, que sí lee ésto, como su otrora abogado, Guillermo Bonabotta, que lo crucé yendo a la terminal de ómnibus, un saludo, ja. Y Pablo Yulita. Que falleció. Y el Mencho Germano. Que también falleció. Y Raúl Solanas, que también falleció. A ese post, el de Solanas, lo subieron a la página de La Cámpora. Lo había visto en esa página el hermano, Julio, diputado nacional. Lo encontré, de casualidad, hace unas semanas, en Buenos Aires. Yo estaba tomando -de más (qué sarta de bolazos les decía a Martín Piqué y Nicolás Lantos; los dos van a estar esta semana en el programa de radio que hacemos con Zambayonny y Hank Soriano, escúchenlo, putos)- y pasó y hacía rato que no lo veía. Y le conté que al rato de escribirlo en el blog me llamó Patucho, que ahora, como es presidente de Télam, lo conocen todos, para publicarlo en la página de La Cámpora, a pedido de Máximo. Se puso contento, bah, contento, no queda bien la palabra, tratándose de un fallecimiento. Pero sintió, digamos, agradecimiento. Cierro el paréntesis. No, ahí me fijé, ya lo había cerrado. Y perdí el hilo de lo que iba a decir o estaba diciendo. Buenas noches. Ya está por llegar el colectivo. En el tercer puesto, mano derecha, de chucherías saliendo de la puerta principal de la terminal de Retiro siempre está puesto el disco, los nuevos, incluso, ahora que es mucho mayor, de Wendy Sulca.
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Dice Hank
Hank en su blog:
Victor Hugo Morales es aburrido.
Victor Hugo Morales nos dice un montón de cosas que nosotros ya sabemos.
Nos profundiza en nuestro querer, nos habla sobre lo geniales que estamos siendo, sobre las maravillas del kirchnerismo.
Victor Hugo, todos, en el fondo, lo sabemos, es un tipo que dice con unas palabras hermosas (adjetivando un poco demasiado, eso lo dicen hasta sus enemigos, pareciendo un James Lipton autóctono) todo lo que ya sabíamos, estudiamos y valoramos de este gobierno nacional y popular.
Y ahí, es donde, creo, es aburrido.
Aclaro ahora, no al principio, que todo este posteo es, como siempre, una serie de apreciaciones personales, nunca verdades absolutas, porque no, no las tengo.
Ni nadie las tiene.
Digo, Victor Hugo Morales es aburrido y a muchos de nosotros, aunque nos paremos en el lado luminoso de los noventas, preferimos ver sangre, dolor, gritos y muerte antes que ver a un niño oliendo a una flor.
Y eso, ni está mal.
Porque, claro, somos humanos y lo que nos llama la atención, no es esa pared que siempre vemos, o el cielo que tan hermoso es, o el sol, porque eso, claro, está todos los días.
Nos gusta ver lo que no vemos siempre.
Aunque luchemos contra ello, y de reojo, digamos que no estamos mirando a Lanata, o aunque hagamos toda una pose de decir "no miro a Lanata" porque "miro a Victor Hugo" y eso ni llega a ser Top Twitt ni mucho menos, una noche cualquiera, ni el domingo.
Por qué? Porque aunque sea Top Twitt, o sea algo de internet, sigue sucediendo bajo la burbuja torpe, la burbuja onanista en la que, repito como he dicho mil veces, nosotros nos tocamos donde sabemos que nos gusta.
Es como una pareja.
A nuestra pareja la conocemos, sabemos dónde tiene los puntos de placer, la tocamos ahí, la besamos allá, hacemos esto y funciona.
Y cuando conocemos a otra persona, todo empieza de nuevo.
Supongamos que no hablamos de parejas, porque claro, podrán correrme con "eh, guacho, si usás ese criterio, yo prefiero ser fiel, que es lo BUENO, LO SANO Y LO CORRECTO" pero eso es material para otro post.
Este posteo, en una suerte de vomitada sensación de desparpajo burdo, verbal y textual, trato, encarecidamente, enrarecidamente, de que abramos al menos un poquito uno de los dos ojos.
Nosotros no somos más kirchneristas, ni le hacemos mejor a la patria si no miramos al enemigo.
Y por qué?
Porque, como ya dije alguna vez, la pelea no la damos en internet, donde elegimos con quién hablar, elegimos a quién seguir y elegimos quién ve nuestras cosas.
Tiene, esto, una relación muy profunda, intrínseca con lo que el humano y el ego es: no queremos que nos lleven la contra.
Lanata decía en su programa, hoy, que el Gobierno (esa entidad oscura, llena de agentes del mal, titiriteros de nuestras voluntades desde la malevolencia villana más auténtica) es quien hizo que nosotros nos peleemos con nuestras querencias, con nuestros amigos, con nuestras familias.
Y eso, claro, es, para él, algo malo.
Algo nocivo.
Yo creo todo lo contrario.
Creo que es una maravilla pelearse hasta con los que más querés, que son uno, cinco o diez, defendiendo a una mayoría de 44.000.000 de personas.
Porque lo que tenemos que comprender, lo que debe ser carnadura y piel, el viejo perfume sensible de una construcción realmente democrática, es comprender que nosotros, como representantes en cada lugar (senado, legislatura, presidencia de la nación, último asiento de la escuela, iglesia, cola del banco, verdulería, remis, todos lados) y como adherentes al proyecto nacional y popular, no podemos, ni debemos, nunca, caer en la trampa de decirle a una persona que se vaya al carajo y seguir caminando.
No.
Esa no es nuestra misión.
Néstor nos devolvió la política para que trabajemos en ella, no para que juguemos con ella.
Nosotros tenemos que profundizar y hacer sintonía fina, unidos y organizados.
Y eso no se logra con la palmada amable y sincera de nuestro amigo o compañero o simpatizante.
Esto se logra, tratando de comprender a la otra persona, al que está en contra nuestra, o en contra del proyecto, y mostrándole una visión global de la realidad que él, cree que termina en su nariz.
Cuando nosotros creemos que nuestra realidad termina en nuestra nariz, es donde perdimos la batalla.
Porque ganamos con el 54% pero hay un 46% que NO nos votó.
Y lo que tenemos que hacer, por lo que tenemos que luchar cada día, es por ese número.
Por el 46%.
Muchos de ellos no son agentes del mal, muchos de ellos no son seres abominables.
Muchos de ellos no llegaron a ser beneficiados por ninguna cuestión inherente a una decisión gubernamental, o simplemente, no le llegamos con el mensaje, o heredaron algún tipo de cuestión como ser radicales, fachos o lo que fuera, así, en la sangre, en la familia, es su costumbre.
Podemos, acaso, nosotros, demostrar que este gobierno, si bien no es perfecto, tiene muchas cosas a su favor?
Podemos, nosotros, demostrar empíricamente que a una persona que trabaja en un supermercado, la asignación universal por hijo, o una netbook por pibe, es mejor para ellos?
Yo puedo.
Cada cosa.
Porque cada acto de gobierno de este gobierno que nosotros elegimos, está pensado en un mediano/largo plazo como ningún otro gobierno lo hizo.
Porque, para resumir estos dos ejemplos que dí, la AUH hace que los pibes no estén cagados de hambre y en muchos casos, sus padres entonces no tengan que salir a chorear, y luego, esos chiquilines no tengan que salir a garronear un cacho de pan.
Porque una netbook, te la dan si tenés los papeles de salud y estudios al día, entonces, es un incentivo maravilloso para nutrir de cultura y salud a un país que venía flojo con ese tema.
Y es sabido que el saber, el estudio, aleja a cualquier persona de la delincuencia.
Podemos, nosotros, sabemos, somos capaces de luchar desde el verbo con una persona hasta convencerla? O en la calle, los eliminamos, nos vamos, y los insultamos?
Somos capaces de recibir insultos, de recibir agresiones, acusaciones y todo lo que nos tiran?
Y como respondemos?
Yo soy de esas personas que al más gorila, es al que más le doy una mano.
Porque creo, real y concretamente, que es el único modo de lograr la carnadura social: mostrándonos nosotros como piezas reales de este movimiento, no como espectadores, sino como actores.
Porque cada vez que insultan al kirchnerismo y a los k, nos insultan a nostros.
Podremos nosotros trabajar en mostrarle a los que nos pelean, que nosotros somos el gobierno?
Podremos actuar cada día como si fueramos presidentes?
Podemos hacer lo que, me lo han dicho tres funcionarios diferentes, Néstor siempre decía?
"Tenés que hacer cada día, por lo menos, una cosa por el pueblo, por tu país. Así, es la única manera de construir."
Nosotros lo hacemos?
Vamos a convencer gente?
Argumentos tenemos, pero mejor que decir, es hacer.
Y entonces, como mucho hicimos, es que tenemos mucho para decir.
Empecemos a pensar.
Y luego a ejecutar.
Somos los protagonistas de esta historia, que es, ni más ni menos, la Batalla Cultural de nuestro tiempo.
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DOMINGO, 10 DE JUNIO DE 2012
VICTOR HUGO ES ABURRIDO
Victor Hugo Morales es aburrido.
Victor Hugo Morales nos dice un montón de cosas que nosotros ya sabemos.
Nos profundiza en nuestro querer, nos habla sobre lo geniales que estamos siendo, sobre las maravillas del kirchnerismo.
Victor Hugo, todos, en el fondo, lo sabemos, es un tipo que dice con unas palabras hermosas (adjetivando un poco demasiado, eso lo dicen hasta sus enemigos, pareciendo un James Lipton autóctono) todo lo que ya sabíamos, estudiamos y valoramos de este gobierno nacional y popular.
Y ahí, es donde, creo, es aburrido.
Aclaro ahora, no al principio, que todo este posteo es, como siempre, una serie de apreciaciones personales, nunca verdades absolutas, porque no, no las tengo.
Ni nadie las tiene.
Digo, Victor Hugo Morales es aburrido y a muchos de nosotros, aunque nos paremos en el lado luminoso de los noventas, preferimos ver sangre, dolor, gritos y muerte antes que ver a un niño oliendo a una flor.
Y eso, ni está mal.
Porque, claro, somos humanos y lo que nos llama la atención, no es esa pared que siempre vemos, o el cielo que tan hermoso es, o el sol, porque eso, claro, está todos los días.
Nos gusta ver lo que no vemos siempre.
Aunque luchemos contra ello, y de reojo, digamos que no estamos mirando a Lanata, o aunque hagamos toda una pose de decir "no miro a Lanata" porque "miro a Victor Hugo" y eso ni llega a ser Top Twitt ni mucho menos, una noche cualquiera, ni el domingo.
Por qué? Porque aunque sea Top Twitt, o sea algo de internet, sigue sucediendo bajo la burbuja torpe, la burbuja onanista en la que, repito como he dicho mil veces, nosotros nos tocamos donde sabemos que nos gusta.
Es como una pareja.
A nuestra pareja la conocemos, sabemos dónde tiene los puntos de placer, la tocamos ahí, la besamos allá, hacemos esto y funciona.
Y cuando conocemos a otra persona, todo empieza de nuevo.
Supongamos que no hablamos de parejas, porque claro, podrán correrme con "eh, guacho, si usás ese criterio, yo prefiero ser fiel, que es lo BUENO, LO SANO Y LO CORRECTO" pero eso es material para otro post.
Este posteo, en una suerte de vomitada sensación de desparpajo burdo, verbal y textual, trato, encarecidamente, enrarecidamente, de que abramos al menos un poquito uno de los dos ojos.
Nosotros no somos más kirchneristas, ni le hacemos mejor a la patria si no miramos al enemigo.
Y por qué?
Porque, como ya dije alguna vez, la pelea no la damos en internet, donde elegimos con quién hablar, elegimos a quién seguir y elegimos quién ve nuestras cosas.
Tiene, esto, una relación muy profunda, intrínseca con lo que el humano y el ego es: no queremos que nos lleven la contra.
Lanata decía en su programa, hoy, que el Gobierno (esa entidad oscura, llena de agentes del mal, titiriteros de nuestras voluntades desde la malevolencia villana más auténtica) es quien hizo que nosotros nos peleemos con nuestras querencias, con nuestros amigos, con nuestras familias.
Y eso, claro, es, para él, algo malo.
Algo nocivo.
Yo creo todo lo contrario.
Creo que es una maravilla pelearse hasta con los que más querés, que son uno, cinco o diez, defendiendo a una mayoría de 44.000.000 de personas.
Porque lo que tenemos que comprender, lo que debe ser carnadura y piel, el viejo perfume sensible de una construcción realmente democrática, es comprender que nosotros, como representantes en cada lugar (senado, legislatura, presidencia de la nación, último asiento de la escuela, iglesia, cola del banco, verdulería, remis, todos lados) y como adherentes al proyecto nacional y popular, no podemos, ni debemos, nunca, caer en la trampa de decirle a una persona que se vaya al carajo y seguir caminando.
No.
Esa no es nuestra misión.
Néstor nos devolvió la política para que trabajemos en ella, no para que juguemos con ella.
Nosotros tenemos que profundizar y hacer sintonía fina, unidos y organizados.
Y eso no se logra con la palmada amable y sincera de nuestro amigo o compañero o simpatizante.
Esto se logra, tratando de comprender a la otra persona, al que está en contra nuestra, o en contra del proyecto, y mostrándole una visión global de la realidad que él, cree que termina en su nariz.
Cuando nosotros creemos que nuestra realidad termina en nuestra nariz, es donde perdimos la batalla.
Porque ganamos con el 54% pero hay un 46% que NO nos votó.
Y lo que tenemos que hacer, por lo que tenemos que luchar cada día, es por ese número.
Por el 46%.
Muchos de ellos no son agentes del mal, muchos de ellos no son seres abominables.
Muchos de ellos no llegaron a ser beneficiados por ninguna cuestión inherente a una decisión gubernamental, o simplemente, no le llegamos con el mensaje, o heredaron algún tipo de cuestión como ser radicales, fachos o lo que fuera, así, en la sangre, en la familia, es su costumbre.
Podemos, acaso, nosotros, demostrar que este gobierno, si bien no es perfecto, tiene muchas cosas a su favor?
Podemos, nosotros, demostrar empíricamente que a una persona que trabaja en un supermercado, la asignación universal por hijo, o una netbook por pibe, es mejor para ellos?
Yo puedo.
Cada cosa.
Porque cada acto de gobierno de este gobierno que nosotros elegimos, está pensado en un mediano/largo plazo como ningún otro gobierno lo hizo.
Porque, para resumir estos dos ejemplos que dí, la AUH hace que los pibes no estén cagados de hambre y en muchos casos, sus padres entonces no tengan que salir a chorear, y luego, esos chiquilines no tengan que salir a garronear un cacho de pan.
Porque una netbook, te la dan si tenés los papeles de salud y estudios al día, entonces, es un incentivo maravilloso para nutrir de cultura y salud a un país que venía flojo con ese tema.
Y es sabido que el saber, el estudio, aleja a cualquier persona de la delincuencia.
Podemos, nosotros, sabemos, somos capaces de luchar desde el verbo con una persona hasta convencerla? O en la calle, los eliminamos, nos vamos, y los insultamos?
Somos capaces de recibir insultos, de recibir agresiones, acusaciones y todo lo que nos tiran?
Y como respondemos?
Yo soy de esas personas que al más gorila, es al que más le doy una mano.
Porque creo, real y concretamente, que es el único modo de lograr la carnadura social: mostrándonos nosotros como piezas reales de este movimiento, no como espectadores, sino como actores.
Porque cada vez que insultan al kirchnerismo y a los k, nos insultan a nostros.
Podremos nosotros trabajar en mostrarle a los que nos pelean, que nosotros somos el gobierno?
Podremos actuar cada día como si fueramos presidentes?
Podemos hacer lo que, me lo han dicho tres funcionarios diferentes, Néstor siempre decía?
"Tenés que hacer cada día, por lo menos, una cosa por el pueblo, por tu país. Así, es la única manera de construir."
Nosotros lo hacemos?
Vamos a convencer gente?
Argumentos tenemos, pero mejor que decir, es hacer.
Y entonces, como mucho hicimos, es que tenemos mucho para decir.
Empecemos a pensar.
Y luego a ejecutar.
Somos los protagonistas de esta historia, que es, ni más ni menos, la Batalla Cultural de nuestro tiempo.
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jueves, junio 07, 2012
la Patria en fuga
Faltan 10 minutos para el comienzo de los cacerolazos en la plaza que supo de bombardeos. La plaza que dio comienzo y fin al mito del peronismo. El comienzo del mito es la desindicalización del 17 de octubre. Su reemplazo por ese territorio imaginario: la Plaza de Mayo. Símbolo patético que los revisores de cuentas de la historia jamás se animarían a reprochar. Por que el kirchnerismo saldó las cuentas del peronismo con los organismos de derechos humanos, en especial, la madres y abuelas que llevan el nombre -y el contenido- de la plaza de mayo. Símbolo, también, para los caceroludos, de su intendencia. Han tratado -y tratan, a disgusto- a los presidentes de la nación, esa imposibilidad inconclusa, como sus intendentes. En el estricto significado vecinal de la palabra.
Cuando la iglesia católica y sus militantes rentados, las fuerzas armadas, bombardean el territorio imaginario de plaza de mayo es el fin del peronismo mitológico. Se hace, el peronismo, real. Pierde su envergadura de mito. Desciende al plano sombrío de la condición humana. Los payasos, que hicieron de comparsa y cotillón, corren a presentarse en el Ministerio de la Traición. Hasta el mismísimo vicepresidente de Perón, hasta ayer nomás, vergonzozamente chupamedias, al otro día, se presenta en el Ministerio de la Traición a pasar revista. Mi amigo, el provocador con cara de bueno, Martín Rodríguez, recordaba en un escrito nuestra admiración compartida por Salvador Ferla. Su principal obra, la Historia Argentina con Drama y Humor, requiere de una revalorización por el esfuerzo de comprender. Hoy que abunda tanta mersa. Pero, además, por la capacidad, asombrosa, de sintetizar, es así: drama y humor. El Ministro de Elogios (también puede llamarse Secretaría de Cultura) pasa a ser, al otro día de derrocado el presidente, Ministro de la Traición (también puede llamarse Oficina Anticorrupción).
Los cacerolazos contra la incertidumbre (y la ley de gravedad) gozan de cierto lástima, como si estuviera bien, pero. No calan. No penetran. No nos cogen. ¿Qué pasa?
Se han quedado sin Patria. Sin un crisol de razas que abrace la diversidad de causas. Sino, el petitorio de los caceroludos parece un informativo, previsible, vulgar, como el de Radio Nacional, ponele. O el de Radio 10.
La Patria ha sido, está siendo, resignificada. Los socialismos liberales y la izquierda portuaria no saben dónde carajo pararse. Es conmovedora su desazón. No entienden qué mierda pasa.
Se trata de un desplazamiento, imperceptible, que ha llevado adelante el kirchnerismo. La noción de patria, esa urgencia de decir nosotros, como escribió Benedetti, ha ido reconfigurándose.
Los cacerolazos ya no son una afirmación de identidad profunda. Sino una manifestación de incertidumbre. Al gaucho, el milico y el cura le ha quedado, apenas, la patria blue.
Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,
Uruguay, 14 de septiembre del 1920)
(Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,
Uruguay, 14 de septiembre del 1920)
Noción de patria
(1962-1963)
(1962-1963)
Además una cosa:
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas...
Nicanor Parra
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas...
Nicanor Parra
NOCIÓN DE PATRIA
Cuando resido en este país que no sueña
cuando vivo en esta ciudad sin párpados
donde sin embargo mi mujer me entiende
y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres
y llamo a mis amigos de vereda a vereda
y puedo ver los árboles desde mi ventana
olvidados y torpes a las tres de la tarde
siento que algo me cerca y me oprime
como si una sombra espesa y decisiva
descendiera sobre mí y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien que siempre afloja
el viejo detonador de la esperanza.
Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta de puro generosa
que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado
pienso que al fin ha llegado el momento
de decir adiós a algunas presunciones
de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
donde la indiferencia sea una palabra obsena.
Confieso que otras veces me he escapado.
Diré ante todo que me asomé al Arno
que hallé en las librerías de Charing Cross
cierto Byron firmado por el vicario Bull
en una navidad de hace setenta años.
Desfilé entre los borrachos de Bowery
y entre los Brueghel de la Pinacoteca
comprobé cómo puede trastornarse
el equipo sonoro del Chateau de Langeais
explicando medallas e incensarios
cuando en verdad había sólo armaduras.
Sudé en Dakar por solidaridad
vi turbas galopando hasta la Monna Lisa
y huyendo sin mirar a Botticelli
vi curas madrileños abordando a rameras
y en casa de Rembrandt turistas de Dallas
que preguntaban por el comedor
suecos amontonados en dos metros de sol
y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.
Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve
y el carnaval de Río cubierto por la samba
y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros
probé en Santiago el caldillo de congrio
y recibí el Año Nuevo en Times Square
sacándome cornetas del oído.
Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche
y salvando las obvias diferencias
vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses
vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station
y salvando otra vez las diferencias
vi un toro de pacífico abolengo
que no quería matar a su torero.
Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos
con una insolación mediterránea
y me saqué una foto en casa de Jan Neruda
dormí escuchando a Wagner en Florencia
y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón
vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire
y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall
marcando el jazz con negros zapatones
vi a las mujeres más lindas del planeta
caminando sin mí por la Vía Nazionale.
Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo
sólo allá lejos puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.
Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro
de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.
Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.
cuando vivo en esta ciudad sin párpados
donde sin embargo mi mujer me entiende
y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres
y llamo a mis amigos de vereda a vereda
y puedo ver los árboles desde mi ventana
olvidados y torpes a las tres de la tarde
siento que algo me cerca y me oprime
como si una sombra espesa y decisiva
descendiera sobre mí y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien que siempre afloja
el viejo detonador de la esperanza.
Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta de puro generosa
que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado
pienso que al fin ha llegado el momento
de decir adiós a algunas presunciones
de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
donde la indiferencia sea una palabra obsena.
Confieso que otras veces me he escapado.
Diré ante todo que me asomé al Arno
que hallé en las librerías de Charing Cross
cierto Byron firmado por el vicario Bull
en una navidad de hace setenta años.
Desfilé entre los borrachos de Bowery
y entre los Brueghel de la Pinacoteca
comprobé cómo puede trastornarse
el equipo sonoro del Chateau de Langeais
explicando medallas e incensarios
cuando en verdad había sólo armaduras.
Sudé en Dakar por solidaridad
vi turbas galopando hasta la Monna Lisa
y huyendo sin mirar a Botticelli
vi curas madrileños abordando a rameras
y en casa de Rembrandt turistas de Dallas
que preguntaban por el comedor
suecos amontonados en dos metros de sol
y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.
Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve
y el carnaval de Río cubierto por la samba
y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros
probé en Santiago el caldillo de congrio
y recibí el Año Nuevo en Times Square
sacándome cornetas del oído.
Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche
y salvando las obvias diferencias
vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses
vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station
y salvando otra vez las diferencias
vi un toro de pacífico abolengo
que no quería matar a su torero.
Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos
con una insolación mediterránea
y me saqué una foto en casa de Jan Neruda
dormí escuchando a Wagner en Florencia
y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón
vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire
y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall
marcando el jazz con negros zapatones
vi a las mujeres más lindas del planeta
caminando sin mí por la Vía Nazionale.
Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo
sólo allá lejos puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.
Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro
de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.
Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.
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