martes, junio 30, 2009

Libertad de prensa en Honduras

Ante el golpe de estado y la censura a la prensa en Honduras, reproducimos el comunicado que, apenas se instaló la censura a la libertad de expresión, emitió de urgencia, reunida en Honduras, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y que fuera reproducida en nuestro país por ADEPA, la central que agrupa a pequeños y medianos dueños de grandes diarios:





























































Sin más, lo saluda atte.



SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA.

La derecha






























Al final, el país vivió una fiesta, se acabó la mala onda, todos positivos, para adelante, sin ánimos de confrontación y a terminar con esa cara de culo. Muy lindo todo. El país que viene, pura alegría; mirando para adelante, los derechos humanos no del pasado, sino los del futuro, papi, ponele onda, qué estás amargado: la política divide, y llegaron tiempos de unión nacional y pacificación de los argentinos.

Posta.

¿Unión Nacional? ¿En qué parte se firmará el Tratado de San Nicolás, dónde se harán las estatuas a Urquiza, en cuál Hockey recibiremos con honores al gran Roca? ¿Unión Nacional, qué pasó, cómo es que me perdí una parte de la película?

Bueno, amargado, siempre igual: buscando conflictos, innecesarios, pensando en términos de amigo/enemigo, cuando lo que requiere la hora, que es la hora de la unidad nacional, así como se abrazaron para la foto dos viejos rivales como Balbín y Perón, ahora devenidos, digamos, en Scioli-De Narvaez, para terminar con los viejos antagonismos que dividieron a los argentinos, eso requiere y cumple, la hora: la oligarquía portuaria se hizo federal, el neoliberalismo se hizo peronista, el progresismo se hizo campestre, la industria se hizo libremercadista, y todos piolas y contentos.

La derecha se agiornó, tiene onda. Ya no es cursillista y provinciana, sin ir más lejos, no tienen apellidos como los viejos Anchorena: (aunque se gasten la guita que heredaron de sus apellidos) Mauricio, Gabriela, Francisco, los tres, por si fuera poco, están divorciados (y bendecidos por Bergoglio, que, él sí, sigue teniendo apellido). ¿Vos te imaginás a Jorge Rafael, divorciado? O, diciéndole, vos, periodista independiente de la mala onda, en conferencia de prensa, "General Jorge Rafael, qué sucede con..." naaaa, ni ahí, posta, ni ahí.
Otra conferencia de prensa imposible, "dígame, don Pocho, este asunto de la Triple A..." Naaaa, ni ahí.


La nueva derecha tiene onda. Te hablan a vos, aunque seas, como yo, un pelotudón de más de 30 años.
No vienen de la dura y gris escalera partidaria, como Menem, como De La Rúa, no tienen planteos metafísicos a lo Sanchez Orondo, o el Cura Meiville; no tienen la cultura de Lugones, son atléticos pero no tan activos como Manuel Carlés, no son dogmáticos como Uriburu, ni tan correctos socialmente como Gioldhi. Tienen onda.

No les preocupa donde yacen los restos de Rozas, no sabrían ubicar bien a un tal Rojas, no considerarían una victoria que el Colorado Ramos sea embajador. Menem, ya fue. Miran al futuro. Saben de un General dicharachero con la farándula y el deporte, pero les preocupa, un poco más, quedar bien con el mundo.
Si el Pepe Rosa en Paraguay festeja el franquismo y el Bebe Cooke desde Cuba lo deplora, en el fondo, lo que sucede, es una falta de sinergia que obstaculiza la posibilidad de lograr consensos. Con un buen diálogo se soluciona. Vía Facebook, con buena predisposición, eso sí.

Mi hermanita, la flogger, pone su estado de ánimo en el msn-siempre turbulento y cambiante diario de amores eternos- pero tiene 13 años. Gabriela es un poquito más grande, pero considera de suma importancia contarnos a todos cómo es su estado de ánimo. Minuto a minuto. Siempre positivo.

Eso sí: nada del vitalismo nietzcheano, nada de esas cosas. Filosofía de la inteligencia emocional, y pará de contar. O más Platón y menos Prozac, Padre Rico o Padre Pobre, y basta, que hay que ser, otra vez, prácticos.

Pero, socio, eso sí: una sólida alianza contra los putos y los abortistas, con el medievalista Bergoglio, que está seguramente contra el capitalismo porque, sencillamente, cree que el mundo, tras la revolución francesa, no produjo nada bueno. Aunque, a no desviarnos, que eso nos quita rating. Al fin y al cabo, son diferencias menores.

La onda es mas ligth, más tenue, más, disculpen el exabrupto, más idiota.

¿A cuánto el valor del dólar, el salario mínimo, cómo el comercio bilateral, el golpe en Honduras, la masacre yanqui en Irak y Afganistán, las paritarias, el empleo en blanco, las organizaciones sociales? Naaaa, soluciones para la gente, ya. Un plan.

Y fiesta, como una electrónica, mucha-mucha agua mineral, pero sin ácido, que se enoja Bergoglio, y además, que a la gente del campo, que es buena, amable y pelotuda, no les gustan las drogas, pero sí Francisco, porque tiene onda.
Raro, no?
Vestimenta informal, música electrónica (sin ácido), facebook, individualismo atroz, deshistorización, lógicas empresariales, sanata vacía, incultura e ignorancia, cuerpos móviles y atléticos, minuto a minuto, elogio de la eficiencia, estado mínimo, dilución de las identidades.

Al lado de hombres grandotes, patrones panzones y vozarrones, camperas de cuero, empachos de eses, brutalidad agroexportadora, nada de mujeres, peinados a la raya y gomina, virgen de San Nicolás, chamuyo sobre el madrugar y el trabajo, especulación financiera, estancias bien jerarquizadas, evasión fiscal, desprecio a la burocracia.

Al lado del medievalismo oscurantista, el cursillismo, la represión sexual, la misa diaria, mística del pasado, sotanas verde oliva. Descendientes de Ceacescu pero matizados en Puerto de Hierro.

Qué cosa esta derecha.

Una mezcla novedosa de la nacionalidad, ahora universalizada, globalizada y posmoderna. Todos juntos. Bailando.
Ellos dicen: que la política nos deje tranquilos, quiero progresar.
No conjugan mal la frase, expresan su ideología.
Saben cuando usar el plural, cuando enterrarlo.
Nosotros los miramos.
No hemos sido invitados a la fiesta. Unos patovicas, en la puerta, nos frenaron: la casa se reserva el derecho de admisión.
No se aceptan personas tristes.
Tienen onda, están bailando, festejan. Son la nueva derecha.

Imaginando un primer round


Me parece que la preparación del clima para la principal batalla en lo que queda de este año, el presupuesto, es lo que puede ir configurándose en estos días.
Las corporaciones trinufantes en las elecciones(a excepción, quizás, de la corporación judicial, que quiere sumar el combo semiótico del Consejo de la Magistratura, de modo de podar en ese organismo las aristas vinculadas a la soberanía electiva) tienen en mira, fundamentalmente, una devaluación. Que licúe sobre la espalda de los trabajadores y jubilados, la mayor rentabilidad que esperan obtener, lo que, en contexto de crisis financiera mundial, implica hacerles pagar los costos a trabajadores y jubilados, a la vez que lograr retroceder los tibios avances no lucuados por la inflación que lograron los sectores populares en materia distributiva.
Los beneficiarios de la inflación serían los ganadores de la última elección en la UIA, esto es, la Asociación Empresaria Argentina. Por su parte, el sector bancario, se contentaría con un tope a las paritarias que, en principio, podría producirse por la crisis financiera mundial y una crisis política local, antes del 2011, lo que configuraría el escenario condicionado para los empleados ante la asunción del próximo gobierno.
Y el campo, que se levanta temprano, es patriótico y tiene línea directa con dios, va a gritar a los cuatros vientos que el dólar está demasiado bajo, en relación al boom de los productos primarios exportables antes de que se desate la crisis financiera mundial.
La siemrpe previsible fulctuación de los precios internacionales, les servirá de cuadros comparativos para clamar por mayor rentabilidad. Les sobran usinas, de derecha y de izquierda, en sepia y en tecnicolor, para generar un clima de sentido común: al fin y al cabo, un sueldo de 250 mil pesos no le alcanza a un mediano productor para vivir dignamente, una suidita del dólar sería una gran ayuda.
De este modo, en el presupuesto, no sería necesario podar gastos sociales: las inversiones jubilatorias quedarían hechas polvo, y el desfinanciamiento del estado vendría por menores retenciones y disminución del consumo. Los neoliberales, perdón, los dirigentes antipolíticos sin apellido (Franciso, la Gaby, Mauricio) y sus dobles en Tinelli, además de los productores dirán, con razón, que esto se puede recuperar con....impuestos a las ganancias, no por aumentarlos, sino por mayor ganancia. Otro chiste.
Seguramente se eliminen los superpoderes, en un combo con lo anterior. Y posiblemente se coparticipen porcentajes mayores de impuestos "distorsivos" -que son esos que los pobres no pagan- y se debilite de este modo ele stado naiconal, a la par que se fortalecen los estados provinciales que son los grandes dadores de subsidios a los empresarios más primarios.
De este modo, una medida justa, genera un efecto político regresivo. Por cuestiones muy complejas de abordar, que no vienen al caos, porque ya, hoy, ni condiciones quedan para discutir un federalismo profundo, no el moldeado por el puerto, que hoy, todavía está festejando. Ahora que la oligarquía es federal y los neoliberales peronistas, lo único real, más vale, son los imitadores de Tinelli. Que hacen el ridículo, pero buscando hacer el ridículo.

lunes, junio 29, 2009

Zelaya habla a los golpistas

El presidente de Honduras, destituído a través de un golpe de estado, está volviendo a Honduras junto con autoridades de la OEA.
En esta entrevista, menciona el apoyo de los presidentes latinoamericanos, habla de los golpistas y explica, desde el exilio, cómo se desarrollaron los hechos.

Ritmoooo de la nocheeee




Vamos, arriba ese ánimo, que no todo está perdido (solamente el 99% de las cosas) y no es para amargarse porque nuestros más acérrimos adversarios hayan triunfado, nos hayan ganado y disfruten el dulce sabor de la venganza, vamos, arriba ese ánimo, que al fin y al cabo, a lo sumo, si las cosas nos salen bien, se demostrará que no era "nosotros o el caos". Viste, siempre hay razones para estar alegres, sobretodo ahora que el país cambió su cara de culo, su mal gusto y mala onda. Todo positivo, pum para arriba, vuelven los buenos años.





Por lo menos salí invicto de estas elecciones

100% de efectividad garantizada.

No pegué una.



Y bué, qué se le va a hacer, a ahorrarse los comentarios envenenados, porque al final me los tomo en joda.
Kirchner renunció al PJ, algo previsible (siempre se lo vio medio incómodo ahí) pero demasiado pronto (si esperaba dos días, quizás detenía la sangría, a partir de mañana, van a pedir la cabeza de la Presidente, porque ya no quedan parachoques).
Un cambio significativo, se fue Graciela Ocaña (de una ineficiencia monumental) con su credencial de progresista (o sea, tras la derrota) y asume el vicegobernador de Tucumán, lo cual habla de lo que viene. Más PJ, premiar a los que ganaron, acordar con algún sector de los adversarios. Más provincias, con más peso en los ministerios.

El kirchenrismo tiene por estos días demasiados sepultureros para tan pocos muertos. Tenía que suceder, tarde o temprano se iba a perder, son las reglas del juego.
Pero Don Néstor, supo reconocer la derrota en el plesbicito de Rovira en Misiones y reaccionar, y en cambio no supo comprender la derrota en Capital Federal y reaccionar.
Así que, bue, ahora hay que llevar adelante, con consenso y diálogo, tras la derrota nuestra, las propuestas de la oposición. Achicar la injerencia de los poderes electivos en el Consejo de la Magistratura en pos de los poderes corporativos, mejorar el INDEC, estatizar YPF, en fin, todo con consenso y diálogo, sin conflicto, por el bien de la República y la Instituciones y todo eso.
Scioli, al frente del PJ, el imitador de De Narvaez ganando en Buenos Aires, Michetti en punta, Chemez apuntando a la primera fila, una maravilla.
Se vienen tiempos de mucho progresismo, pero con diálogo, no?

Tras la derrota


Después de cada elección, cada táctica elegida se pone en el altar de los aciertos cuando los resultados acompañan, y en el tacho de basura cuando los resultados no acompañan.
Encima, aprender a ganar es relativamente fácil. Aprender a perder, es siempre doloroso.
De modo que, antes que nada, hay que felicitar a los ganadores. Pero siendo consciente de que, en mi caso, voté a otro partido porque, justamente, me siento representado en una parte, que hoy no es la primera minoría. De este modo, respetar los resultados, aceptar la derrota, implica también no resignar las convicciones de la parte, el partido, que resultó derrotado.
Y otra cosa más: un mérito, no nuestro, sino de la mayoría de los partidos, es haber reforzado la institución electoral, la herramienta más sólida que hemos inventado para dirimir grandes significaciones de la conflictividad social, inherente, todo lo indica, a nuestra condición.




Ha ganado la oposición en los distritos más relevantes. Esta oposición tiene una orientación de centroderecha liberal, centro derecha peronista y centro derecha radical.
Entre ellos, se han repartido la mayoría de los votos y la mayoría de las bancas en juego. Entre ellos, también, se reparte el capital simbólico del triunfo obtenido en el plebiscito gubernamental.
Tendrán, ahora, que resolver sus internas, o bien conformarse como alternativas; lo que implica dos caminos: o desplazar a las otras oposiciones, o acordar con algunas, todas, parte, o con todo, parte, del elenco oficialista. De otro modo, de acuerdo a la lectura de las urnas, les será imposible acceder al gobierno.


La oposición tiene un sector de fuerte impronta destituyente; que tenía un claro plan B sustentado en la desestabilización.
Creo que, las patronales hoy están descorchando champagne, y mañana mismo presentarán una fuerte presión en dos aspectos: aumento de la inflación (seguramente vía disminución de retenciones y subsidios, dado que en la actual crisis financiera mundial, el botín del superhabit disminuye) o cerrando un acuerdo con Techin y Clarín, o sea con la Unión Industrial Argentina y la Asociación Empresaria Argentina, para una devaluación en conjunto con la oligarquía que descargue el peso de la crisis financiera sobre las espaldas de los trabajadores, lo que recrea el clásico dilema de la ingobernabilidad nacional; esta vez, previendo que los costos políticos (tanto de sostener esta medida como de eventualmente salir disparado del gobierno) recaerían sobre el kirchnerismo, donde eventualmente se podría aflojar luego la presión, con Cobos de presidente o a través del adelanto electoral.


Hay otra posibilidad: le peronismo más inclinado a la derecha, podría entender como táctica que, si el kirhcnerismo termina mal en el 2011, el próximo gobierno será antiperonista, de la derecha liberal o de la derecha radical, o de ambas aliadas. En ese caso, un acuerdo de gobernabilidad, sustentado con disimulo en el senado, las cámaras federales de la justicia, cierta contención -vía subsidios a la dirigencia patronal- de los gobernadores del avance empresario, podrían darle forma.
Es difícil. Hasta ahora, nunca se dio un proceso así.
Algo hubo con Duhalde, por parte de la clase política en general; pero no tanto al interior del peronismo (que quedó dividido en tres fórmulas).



Los instrumentos tácticos utilizados por el oficialismo serán hechos mierda por propios y extraños, sobretodo los primeros, en los próximos días.
La derrota trae estos (menores) padeceres.
Yo, no tiraría nafta sobre el fuego, pero entiendo que, de todos modos, los instrumentos no fueron eficaces.
Se abre la posibilidad -muy, muy, muy débil- de un marco interpretativo donde el perdedor sea el estilo y no el modelo.
Como sea, el pronunciamiento hacia la centroderecha es inevitable. El corrimiento, también. Si se quiere preservar la institucionalidad, resguardar el (nada despreciable) capital político obtenido aún en la derrota, esperar los próximos turnos electorales.
Será la capacidad de la dirigencia la que dirima cuáles aspectos se pueden negociar de modo tal de conservar lo esencial. Una enumeración, hoy, ahora, es al pedo, y además es demasiado triste.
Porque, en principio, los organismos de derechos humanos, los movimientos sociales, y los sindicatos la tienen fea. Habrá que buscarle la vuelta para preservar el patrimonio -sino cultural, por lo menos, jurídico- conseguido.


Hay que volver a remarla.
Muchas veces hemos estado en peores condiciones, aunque nunca quede claro de qué hablo cuando hablo en plural (he ahí un síntoma, diría un psicoanalista lacaniano, perdido en el tiempo, tanto como yo: burlarme de que pasó la moda de Lacan, considerándome de izquierda nacional, es un chiste amargo) y hemos siempre vuelto a tener esperanzas.
Con el correr de los días, la derrota se procesará.
Muchos de nosotros, ayer de madrugada, hoy al despertar, habrán tenido tentaciones de, cerrado el ciclo de un horizonte colectivo, pensar un futuro solamente personal. Hay que resistir esas humanas tentaciones, que debilitan la esperanza.


Por último, en este escrito a las apuradas, está claro que en los pronósticos que hice le erré fiero. No fueron los insumos utilizados, porque también percibí otra cosa. O me andan mal los reflejos, o habrá que encontrar otra explicación. Mientras tanto, algunas burlas, son tolerables, inevitables, qué se le va a hacer. De cualquier modo, el pronunciamiento del voto ha transcurrido, no son los resultados esperados, y hay que hacerse cargo.
Y si se tiene que volver a empezar, se volverá a empezar. Pero así como no es bueno putear al pueblo que nos dio la espalda, tampoco es bueno subestimar el piso -alto, en muchos casos, impensado, años atrás- del cual, cuando haya que volver a empezar, partiremos.

El Lobo Jujeño

No es momento de balances, ni de quienes ganaron meritoriamente, ni de quienes perdimos. En plena euforia o tristeza, es difícil ser mesurado.
Se puede recalcar que las encuestas daban otra cosa, y que, en micaso, el pálpito me sugería otra cosa. Pero eso es, ya, historia vieja.
Se ha votado limpiamente. La oposición ganó en Santa Cruz, en Entre Ríos, en Santa Fe, Capital, Córdoba, y Mendoza.
Por mayores o menores diferencias, ganaron. En distritos de algún modo previsibles -nada lo es del todo cuando la población se expresa y vota- y en otras, por sorpresa.
Falta el cómputo final de Buenos Aires, pero todo indica que será ajustado.
Hay que celebrar, si cabe, la normalidad de los comicios, el fortalecimiento de esta instancia que es la soberanía popular expresada a través del mejor instrumento que, hasta ahora, hemos sabido, los pueblos, concebir. La expresión electoral.
Y nada más.
Hay que saber ganar, y saber perder.
Hasta mañana, entonces.