
-El hijo de puta de Moreno, ni un mango nos manda.
Dice, el hombre. Se refiere a la sequía. A que tienen que buscar agua a 100 kilómetros, porque las napas, en Vera, provincia de Santa Fe, están contaminadas. Ni preguntes porqué. Y buscar también un pasto, más barato que la alfalfa, para dar de comer a la hacienda. Terrible y tremendo, esas palabras no faltan.
Eso, afuera, en el patio, mientras fumábamos un cigarrillo. La muy forzada conversación, por esa prepotencia social de los reaccionarios, continúa en el comedor, antes de que me venga al dormitorio a escribir esto.
-10.000 pesos, por mes, para los empleados, son cuatro, de la misma familia, viven ahí, en los campos. (26.000 hectáreas: sí, escuchó bien, 26.000 hectáreas; lo que equivale a un patrimonio de...incalculable).
-Contando los aportes patronales? -pregunta el petiso, medio sonriendo, algo eskaviado, con K, que vengo a ser yo.
-Por supuesto, contesta el hombre. Y cuenta: contando, también contando, que les pagamos la comida. Cada tantos días, les lllevamos comida, ah!: y les compramos un freezer.
-Ah-responde, el medio eskaviado, que vengo a ser yo, mientras mi pequeña, bajo la mesa, me patea insistentemente, para que la corte ahí. Que no pregunte más nada. Que ni falta hace: los reaccionarios son brutos, pero también brutales: les gusta ufanarse de su simpleza. Sumando aportes patronales, descontando la comida, da menos de un salario de barrendero municipal, por vivir ahí, en las estancias (26.000 hectáreas) del "patrón". Y el que lo cuenta es el administrador, porque, ciertamente, ninguno de los dueños labura, y el administrador, ahí en el comedor tomando vino y preguntando, por lo bajo, "quién es el chico de barba", se la da de paternal, buenazo y amigazo con la "gente del campo" que viene a ser, digamos, su flota de empleados: una familia entera. Y narra con detalles, mientras cuenta de la imposibilidad de esperar, como lleva, tres meses por su nueva camioneta (porque no le consiguen el color que quiere) cuenta, mientras, de los gastos suntuarios que tienen los hijos de esa familia de empleados, los hijos que son, además, sus empleados, y gastan, podés creer, en:
-grandes celulares, pero de 500 pesos!
Está, obvio, escandalizado por cómo despilfarran plata los jóvenes empleados de la hacienda que administra. El es militante de Reutemaaaan, trabajador de madrugar -dos días a la semana, cuando visita, paternal, el "campo"- y está convencido que el gobierno nacional le debe, encima, plata. Que el hijo de puta de Moreno, encargado de subsidiar a estos patrones, todavía no lo empadronó en las cadenas de la felicidad para los angurrientos que maneja, desde hace muchos años, Guillermo Moreno.
Después empieza a hablar de los patrones. Y de la esposa del patrón, que es la que heredó las 26.000 hectáreas.
La señora, la dueña de las 26.000 hectáreas, es tan refinada (y buena qué buena es!, por eso mejor que al campo, mejor, no vaya: es demasiado maternal con los peones, demasiado, ay, sensible: aunque incapaz de, por esa sensibilidad, por ejemplo, pagar un salario de convenio: o de plena legalidad) es tan refinada, la patrona, que tiene, ay qué sensible, en el campo tiene un puma
-¿Cuánto sale por día darle de comer al puma?-pregunta el barbudo.
-1.500 pesos por día- cuenta, con orgullo, la mujer del administrador.
Y yo me levanto, me voy al dormitorio, recién ahí, lanzo una carcajada que es, sabrás, mejor antídoto para este tipo de situaciones.






