lunes, julio 13, 2009

la última curda

Quizás no se note. Pero supongo, ya conviene empezar a pensar en un futuro de nuevo a la intemperie, volviendo a empezar. Desde el alto piso que logramos, resistiendo algunos cimientos, levantándose alocadas otras baldosas.
Quizás el año que viene Chávez pierda las elecciones.
Y la increíble duración del golpe en Honduras –un golpe contra el “estilo” de Zelaya que, de última, no tomó ninguna medida que haga saltar los tapones de la oligarquía – preanuncia un triste disciplinamiento en los eslabones más débiles del desarrollismo latinoamericano, y de este modo, un tope concreto a la integración.
Lula, Bachelet y Tabaré Vazquez, mañana, si quieren, pueden trabajar en el FMI o el Banco Mundial, tendrán las puertas abiertas: pero sus partidos probablemente pierdan las elecciones.

No creo tener la capacidad de anticipar el futuro, como los economistas de consultora o como Torcuato Di Tella, y si la tuviera, la jugaría a la quiniela, en vez de apostar a luego enmendar los resultados.
Pero se percibe un tosco y a la vez fresco humor social, si es que esa categoría existe, de cambio. De vuelta a los noventa, con los condicionamientos del caso. La historia, mal que le pese a la Mesa de Enlace, es difícil volverla al 45, ok, pero más difícil remontarla a 1.880.
El futuro dirá si esta apuesta –comandada por los que recuperaron posiciones en la jerarquía social en el ciclo kirchnerista- no es un suicidio, como el Frepaso y el duahldismo, esos traumas negados que resurgen en represión (la psicoanalítica como chiste, los asesinados como realidad). Yo creo que sí, pero lo que yo crea no importa, y los que piensan como yo, de todos modos, son ahora minoría. Una persistente y jodona minoría cultural.
Lo respiro en el aire, no sé, a ese clima: debemos conjugar los verbos y hablar en pasado. Pero yo soy asmático y fumo mucho y por ahí hasta tengo Gripe A, así que no hay porqué fiarse de mi respiración. Si quieren soy lo viejo, hasta me agrada: me rompe las pelotas este posmodernismo que tiene aires de Manuel Carlés, eso sí. La oligarquía no es sólo la clase decisiva de la historia, no es solo la que ningún gobierno disciplinó, también son los 1.500 fusilados en Santa cruz durante el gobierno de Irigoyen, los bombardeos a la plaza de mayo en el 55, los fusilados por Aramburu y la Comisión Asesora, el CONINTES en el frigorífico Lisandro De La Torre con Frondizi, el Cordobazo y Felipe Vallese, la masacre de Trelew, es también el Ezeiza que narró Perón, es la Triple A como sostén material de Celestino Rodrigo, es Videla, son los 30.000 desaparecidos. Más vale que soy lo viejo. Pero yo no inventé nada. Antes de nacer estaba marcado.
Habrás conocido a un aspirante a cantante, de esos que tienen una fe lastimosa en que lograrán triunfar. Y se bancan las humillaciones, los ninguneos, la indiferencia. Y se van desde una provincia llena de polvo, viajan con lo puesto y trabajan de mozo en algún barcito de Caballito, viven en pensiones porteñas y se alimentan del sueño de triunfar en las marquesinas de calle Corrientes.
Algún día, siempre, tienen su gran oportunidad. Y el guitarrista les falla. Salen al pequeño escenario a dar lástima, cantan a capela y le ponen el alma al canto. Escupen pedacitos del pulmón sobre la platea. Un seco aplauso tapa las risas. Y es el fin.
Algunos, dedican lo que les queda de vida –porque esa noche se hicieron ancianos- a putear contra las injusticias de la vida. Otros viven una vida disimulada, esperando, de nuevo, otra oportunidad. Que la realidad se ponga tozuda y obstinada, total, ellos esperan.
Qué se le va a hacer, eh? Cualquier boludo sabe ganar, lo más sublime de los humanos es aprender de las derrotas.
Ojalá me equivoque. Más no importa mucho. A mí me gusta la nostalgia. Y además!, jeje, además:
Todos los kirchneristas que me caen mal mañana serán también oficialistas de una ideología contraria, no saben hacer otra cosa que humillarse.
Todos los kirchneristas que me caen bien, son mejores en la oposición.
Igual, quizás este rezongo no sea lerdo, sino apresurado.
Pero es que vengo de un país, que está de olvido, siempre gris.

Secuela de las Américas


Aislados del mundo, por la fiebre Porcina


Cuando se puso sobre el tapete la medición del “aislacionismo del mundo”, pavada que conceptualmente nada quiere decir –más allá de una innecesaria discusión que “pruebe” el grado de interdependencia en debilidad que sostiene la Argentina con los circuitos globales de la reformada pero vigente división internacional del trabajo- se impuso, además de una visión del mundo para consumo desde lejos de clases medias extraviadas, una clase social. La clase social decisiva de nuestra historia impuso, así, una faceta más de su ideología.
Hoy me desperté acordándome de la ex funcionaria justicialista que días atrás me dijo que la Argentina, culpa de la loca de la presidente, “está aislada del mundo”. Corrijo: me desperté porque el boludo del piso de arriba, o boluda, no sé todavía, decidió mudarse y hacer un ruido infernal a las dos de la tarde. Evidentemente, hacer semejante quilombo cuando la gente normal aún no se ha levantado demuestra la poca sociabilidad de mis nuevos vecinos. Ya les declaré la guerra preventiva. Así que lo primero que pensé fue: ojalá, los nuevos, sean Mariel y el Capitán. Después sí, y relacionado con lo que estaba soñando (un viaje en el tren fantasma) me acordé de esta mujer que me dijo lo del “aislamiento”. Recuperé, un poco, el humor en esta agitada mañana.
Me desperté con una carcajada. Yo no sé si la argentina está más o menos “aislada” del, mmm, “mundo”; pero tengo mis dudas que eso signifique algo más que un chamuyo de la tecnojerga neoconservadora, ese idioma que ahora se produce con transgénicos. Ahora bien, en tanto desplaza la problemática del desarrollo, o del subdesarrollo regional y en ese marco la meta del desarrollo nacional, el grado de “aislacionismo” puede ser mayor o menor, ni me importa, pero ciertamente es una victoria clara y concisa de la ideología oligárquica. No de la ideología neoliberal –aunque esos conceptos fantasmales y bizarros son propios de su falta de elegancia- tampoco de la cosmovisión capitalista y menos de la sensibilidad posmoderna (aunque, la problemática del desarrollo choque con la ideología neoliberal, hable de otra etapa del capitalismo nacional y suene a gagá a los oídos posmodernos); sino de la oligarquía. Punto y coma de la alternancia republicana.
La problemática del desarrollo –o, en nuestro caso, del desarrollo medio- está ligada a los términos del intercambio a escala mundial, pero con un enfoque industrial, mercado internista, de estado nación. Todos conceptos, se dice, perimidos. Aldo Ferrer puede joder con eso, pero dice –con tesón, con admirable fuerza- lo mismo desde hace muchas décadas. Los jóvenes egresados de las universidades privadas, en cambio, hablan otro idioma. Tienen el aislacionómetro, que mide cómo se portan los países de acuerdo a su imaginario temeroso. Son lo nuevo desde hace unos 500 años, traen el progreso desde hace unos 200 años, siempre con alguna excusa de último momento: porque el avión negro del ingreso al primer mundo pasa de largo y no aterriza, jamás. Será el gasto político, la grosería diplomática, las barreras para arancelarias, cualquier excusa se esgrime: siempre restos del viejo mundo que se aplican en los países desarrollados pero, claro, no son bienvenidos en el tercer mundo, perdón, en los países en desarrollo.
Los populistas cierran con una cinta aisladora el mapa nacional, y entonces, la argentina está aislada del mundo. Este concepto vale si se diversifican los mercados –por las “ventajas naturales” y el monocultivo- tanto como si se cierran las exportaciones, vale si se piensa una política de integración regional como si nos colgamos del saco de nuestro vecino en el BIRC (Brasil, India, Rusia, China), vale si renegociamos la deuda externa como si le pagamos al Fondo, vale si defendemos la institucionalidad latinoamericana como si le tendemos una mano a Cuba, vale para un barrido y un fregado.
Porque las viejas capas geológicas de la burocracia aristócrata del Ministerio del Exterior, no tiene nada para decir, significativo, fronteras adentro: de cualquier modo, los grasas no entendemos nada.
Tanto la “argentina” como el “mundo” son –solamente- algunos. Así, esos algunos que son, sin más, la Argentina, de pronto, aislados del imperio que es, también sin más, el mundo, se amargan y consideran un crimen de lesa soberbia no arrodillarse ante los espejitos de colores que ellos compran. Porque ellos revenden, para el mercado interno, esos espejitos de colores. Viven de eso, claro.
Suena hasta distinguido volcar en una cena la visión del mundo de la oligarquía. La próxima vez, basta de hacer papelones, cuando, en el medio de una cena, alguien me diga: la argentina está aislada del mundo, le voy a dar la razón.
No puede ser que nuestros oligarcas solamente puedan vender alimento sin procesar para los cerdos, esos inmundos cerdos de la China, de India, que son países, además de muy estatistas, son países algo grasas, de subculturas, muy tilingos. No puede ser que nuestros excelentísimos señores oligarcas, tan predispuestos a conocer Miami con la plata que ganan (sin trabajar, eso es cosa de negros) al venderle alimentos a los chanchos de la India, no puede ser que por los subsidios de la Unión Europea a gente que sí trabaja en los campos minifundistas, se les impida venderle alimento a los bellos chanchos de Francia, de Inglaterra, de la Madre Patria Española, no, estoy indignado: un espanto, de verdad, un espanto. Tener que vivir de los Chinos y no de los franceses, qué horror, nuestros abuelos, cuando nos dejaron sus campos, jamás hubiesen pensado que las cosas serían así. Con la Argentina aislada del mundo.

sábado, julio 11, 2009

El Hijo de Puta de Moreno


-El hijo de puta de Moreno, ni un mango nos manda.

Dice, el hombre. Se refiere a la sequía. A que tienen que buscar agua a 100 kilómetros, porque las napas, en Vera, provincia de Santa Fe, están contaminadas. Ni preguntes porqué. Y buscar también un pasto, más barato que la alfalfa, para dar de comer a la hacienda. Terrible y tremendo, esas palabras no faltan.
Eso, afuera, en el patio, mientras fumábamos un cigarrillo. La muy forzada conversación, por esa prepotencia social de los reaccionarios, continúa en el comedor, antes de que me venga al dormitorio a escribir esto.
-10.000 pesos, por mes, para los empleados, son cuatro, de la misma familia, viven ahí, en los campos. (26.000 hectáreas: sí, escuchó bien, 26.000 hectáreas; lo que equivale a un patrimonio de...incalculable).
-Contando los aportes patronales? -pregunta el petiso, medio sonriendo, algo eskaviado, con K, que vengo a ser yo.
-Por supuesto, contesta el hombre. Y cuenta: contando, también contando, que les pagamos la comida. Cada tantos días, les lllevamos comida, ah!: y les compramos un freezer.
-Ah-responde, el medio eskaviado, que vengo a ser yo, mientras mi pequeña, bajo la mesa, me patea insistentemente, para que la corte ahí. Que no pregunte más nada. Que ni falta hace: los reaccionarios son brutos, pero también brutales: les gusta ufanarse de su simpleza. Sumando aportes patronales, descontando la comida, da menos de un salario de barrendero municipal, por vivir ahí, en las estancias (26.000 hectáreas) del "patrón". Y el que lo cuenta es el administrador, porque, ciertamente, ninguno de los dueños labura, y el administrador, ahí en el comedor tomando vino y preguntando, por lo bajo, "quién es el chico de barba", se la da de paternal, buenazo y amigazo con la "gente del campo" que viene a ser, digamos, su flota de empleados: una familia entera. Y narra con detalles, mientras cuenta de la imposibilidad de esperar, como lleva, tres meses por su nueva camioneta (porque no le consiguen el color que quiere) cuenta, mientras, de los gastos suntuarios que tienen los hijos de esa familia de empleados, los hijos que son, además, sus empleados, y gastan, podés creer, en:
-grandes celulares, pero de 500 pesos!

Está, obvio, escandalizado por cómo despilfarran plata los jóvenes empleados de la hacienda que administra. El es militante de Reutemaaaan, trabajador de madrugar -dos días a la semana, cuando visita, paternal, el "campo"- y está convencido que el gobierno nacional le debe, encima, plata. Que el hijo de puta de Moreno, encargado de subsidiar a estos patrones, todavía no lo empadronó en las cadenas de la felicidad para los angurrientos que maneja, desde hace muchos años, Guillermo Moreno.

Después empieza a hablar de los patrones. Y de la esposa del patrón, que es la que heredó las 26.000 hectáreas.

La señora, la dueña de las 26.000 hectáreas, es tan refinada (y buena qué buena es!, por eso mejor que al campo, mejor, no vaya: es demasiado maternal con los peones, demasiado, ay, sensible: aunque incapaz de, por esa sensibilidad, por ejemplo, pagar un salario de convenio: o de plena legalidad) es tan refinada, la patrona, que tiene, ay qué sensible, en el campo tiene un puma


-¿Cuánto sale por día darle de comer al puma?-pregunta el barbudo.

-1.500 pesos por día- cuenta, con orgullo, la mujer del administrador.


Y yo me levanto, me voy al dormitorio, recién ahí, lanzo una carcajada que es, sabrás, mejor antídoto para este tipo de situaciones.

Betta superstar


Eva Row entrevista a Juan Carlos Bettannin, ex candidato a Diputado Nacional del Frente para la Victoria en Santa Fe.



Ni asombro ni lamento. Otras veces ya los resultados electorales no me acompañaron. Pero si uno va a militar dependiendo de un resultado, estamos fritos.


Reforma Política

Como modo de cambiar el eje de la discusión tras la derrota, y como modo de interpelación a un sistema político desde entonces esquivo, las propuestas sin ton ni son de "reforma política" que infantilizan el sistema electoral, o bien amplía la potencia jurídica de cáscaras vacías como los partidos, todo bien.
Pero, quien se entusiasme con que esos cambios -completamente funcionales a una visión ya anticuada de lo social y lo político; o bien a la jerga técnico empresarial que domina los ámbitos de educación privada de la politología- pueden producir siquiera la mitad de los objetivos que se proponen, o peor aún, que esos objetivos se concreten, y que de ahí parta una sociedad más equitativa, se equivoca.
Ciertamente, nadie habla de una "sociedad más equitativa" cuando se mencionan las boletas frazadas que tapan toda la sábana, el voto en cajero electrónico o las internas en prescolar; no sólo por la conciencia (quizás exagerada) de que con esos cambios se potencian las fuerzas políticas de la derecha tecnicolor, sino porque, por deformación ideológica,desvinculan lo social del sistema político. El curioso ejercicio para desvincular lo social de lo político, que evita la incómoda pregunta de ¿a quién benfician estos cambios? es el correlato de la práctica acentuada por el neoliberalismo donde lo social -incluso lo político- corría por un sendero distinto de la economía. y, los fundamentos de la economía, cerrada en un santoral de estupideces, debían subordinar los sufrimientos sociales y los, ejem, "conflictos innecesarios" que genera la política.
Ya en una variante con cierto matiz -más reaccionaria, sin duda- Carrió y la Coalición Cívica, junto con la adiscursividad del PRO, colocan a "lo moral" como puente de significación entre lo social y político. De este modo, si lo social es inequitiativo se debe a la inmoralidad de lo político.
De ahí a sostener que los primates que votan en los estratos bajos se confunden o bien, votan por concejales de su seccional(no por cabezas de listas, asunto que la boleta frazada que tapa la sábana evitaría) o por clientelismo o por lo que sea, esto es: votan por despliegue territorial, por fuerza política o por materialismo histórico; pero, en síntesis: tienen cierta tendencia a votar a las patronales que postulan un país atendido por sus propios dueños. Con lo cual, y por culpa de ese abuso de las estadísticas que es la demcoracia, las patronales tienen, ya descartada la posibilidad en el corto plazo de recolonizar los grandes partidos (el radicalismo porque es un chiste: lo compraron por dos mangos y encima tienen que maquillarlo; y el peronismo porque está Kirchner) les queda la alternativa de discutir variantes del voto calificado o deslegitimar al sistema, con preferencias por esto último: es más barato y maximiza las ganancias.

jueves, julio 09, 2009

Pandemias.

Qué vida, el asado nacional y popular en la parrilla, el tinto, la picadita previa. Qué vida compleja y difícil, en fin: una vida peronista, y mañana, asueto.
Yo voy a llamar al trabajo y decir que a pesar de tener Gripe A como Mendieta, yo priorizo el trabajo, y el trabajo en equipo, porque sé que si yo faltase, ponele un mes, el equipo de trabajo se resintiría. A ver qué me dicen. Quizás me feliciten, pero de lejos y por teléfono y me agradezcan los servicios prestados pero hasta el mes que viene que no venga. Por lo menos.
Días felices los días de locura, para un puñado de locos.
Hablar sobre la "pandemia", como otro modo de resignificar (vaciando de contenido) palabras de anclaje duro. Si esto es una "pandemia" qué quedaría para una pandemia en serio. Cuántas pocas ganas de reconocer los altos grados de civilidad a los que hemos llegado. Tan difícil, resulta. Los oscurantistas, que siepre y en todas las épocas existieron, hoy se dedican al peronismo. Los integrados son apocalípticos. Qué cosa.
Quizás, y sólo quizás, menos dramatismo y maximalismo o la misma dosis puesta en cosas dramáticas y que merezcan ese maximalismo nos haría mejores. Quizás. Nadie puede decirlo. El hambre, en el mundo de hoy, es una verdadera pandemia. No genera este éxtasis colectivo, esta psicosis, no tiene tanta prensa. Es lo que hay. Que cada cual viva con el miedo que eliga, éste es un mundo libre, je.

miércoles, julio 08, 2009

Grupo Aurora



El tema, cortito, es así, Derek: El Colo necesitaba alguien con neuronas, y sacó un clasificado. Consiguió un puñado de procesistas y fundó el Grupo Paturuzú militando por Tío Rico.






Consejos para narcotraficantes


Hola, amiguitos, qué tal, Eva, todo bien? Tanto tiempo. Bue, como ya no sabemosqué mierda escribir porque, en el fondo, posta: mejor quedarse callados; hemos abierto una sección más de tipo, digamos, práctica, para contribuir, porqué no, al ya emergente nuevo modelo productivo, se entiende...Colo?.

Y es que ayer, al caer la tarde caminaba la peatonal de Paraná con Eugenio. Eugenio es mi hermano menor (de los varones) que quizás, si anda con ganas, se recibirá pronto de abogado, y cuenta buenos chistes de abogados, por lo cual, verás, posiblemente sea un buen penalista. Aunque considere que los jueces penales no deben ser electos por voto popular, tiene una sustancial defensa de las modificaciones al Consejod e la Magistratura que, seguramente, amigos no le traerá.

Luego de encontrar a la madre de un amigo, que como todos los tremendistas, gustan hablar de enfermedades y esas cosas, le decía (atención porque este es un momento de suma inspiración de tipo linguística):

-Supongamos que vos y yo fuésemos narcotraficantes.

-Ajá. Afiliados al prrrrrrrrrr.... (jeje)

-Sí, ponele. Entonces, tendríamos que definir, para hablar por celular, un nombre en clave para la, para la, para la...

-Mercadería. Nunca hay que hablar de mercadería.

.Obvio, sería muy obvio. ¿Cómo le llamarías?

-La droga, boludo. Vos pensá, yo te llamo, los milicos, que son milicos, están escuchando, y yo te digo: Lucas, ahí te mandé la droga. Nunca van a pensar que hablamos de drogas de verdad, y en un juzgado, el juez, si tiene vinculaciones con el narcotráfico (lo más probable) va a decir..."estos son unos boludos, seguramente ese tal Lucs es asmático, y el hermano le consiguió los remedios",