Estaba en la plaza cuando me llamaron de 678. No me gusta que me vean mal, y no tenía nada para decir. Pero tardé un segundo, porque había visto, en Canal 7, al mediodía, un pibe en la puerta de la Casa Rosada. Uno de los primeros, por la propia, en llegar. Tenía un cartelito, hecho, creo, a mano, y decía, le contaba al movilero: "yo lo puteé a Néstor, por lo del campo, lo pueteé mucho. Después me informé, viendo 678, leyendo otras cosas, me di cuenta que nos mentían, nos estaban mintiendo. Y por eso hoy le digo, Néstor, gracias".
Así que yo, no sé, me conmoví. Bah, todo, me conueve, en estos días raros. E históricos.
No va que hoy recibo un mail de este pibe, Ariel, pensé, por su relato, que podía ser él. Me contesta "sí, soy el de la bici", je. Acá va, el mail:
Date: Fri, 29 Oct 2010 15:25:43 -0300
From: grafvonbecker@gmail.com
> To: lucas-carrasco@hotmail.com
> Subject: Ex opositor, nuevo K a muerte
Hace unos meses, cuando no me entraba en la cabeza cómo podía ser que tantas personas fueran "cooptadas" para ir a apoyar a "la perra" (así le decía yo a Cristina) empezó a debatirse de nuevo la ley de matrimonio igualitario, y empecé a recordar... A la militancia de Carlos Jáuregui, en épocas jodidas, y que murió de SIDA pero luchando. A las Madres, a las Abuelas, a las que un hijo de puta nos estaba arrastrando a insultar con mentiras. A Horacio Verbitsky, a los 30.000 desaparecidos, y a toda esa gente que luchó siempre, y que con tapas nos querían ocultar. Fue el día que vi a "la perra" por primera vez sin anteojeras marca La Nación. Militando, con convicción, para que la ley saliera. Apoyando a un grupo de personas que a otros presidentes -excluyendo a Néstor- los haría esconderse. Fue el día que empecé a dudar de lo que me embutían en la cabeza esos diarios. Y fue el día en que decidí darle una oportunidad nueva al Página/12 de mis primeros años de juventud. Esa semana fue increíble. Comencé a ver 678 y a entender. A entender porqué nos querían hacer creer que nadie lo veía, que era una cagada. Claro, allí se decían cosas que no debían salir a la luz pública, y por primera vez en mi vida vi que quienes intentaban ocultar la verdad no eran del gobierno, sino de los diarios que venía leyendo. Esa semana, para qué contarte... Qué indignación sentí. Qué vergüenza. Y qué alegría también, porque a pesar de haber llegado tarde, allí estaba Cristina, poniéndole garra al país, y dando de sí todo, hasta para quienes engañados la insultábamos. El miércoles, cuando en la tele vi la horrible noticia, y en cuanto se fueron los censistas, sentí el impulso de escribir lo que sentía en el momento, en una hoja de papel, agarrar la bici y enfilar a Plaza de Mayo para ser el "primero" en pegar el mensaje "Fuerza Cristina" en la reja de la Rosada. Es raro. Físicamente en estos últimos seis meses sólo cambió por una "z" el mensaje para ella. De "fuera Cristina" a "Fuerza Cristina". Pero todo lo que ello conlleva es inmenso, inefable. Porque podré ser un boludo que le creyó a los Magnettos de mierda de este país, pero no hijo de puta, y eso me da alivio. Saber que estoy desde hace unos meses en la vereda correcta. Abrazos, Lucas, y fuerza también nosotros, que no tenemos que bajar los brazos ahora que llevamos la responsabilidad de ser todos como Néstor. Ariel.
