Un ejemplo republicano, sin dudas, de cómo hacer un escrutinio limpio, transparente, rápido, más aún, así nomás, al toque, un ejemplo. Lo de los radicales.
Mirá que lo trataron de vender y vender a Ernesto Sanz, lo pasearon por radios, canales y diarios y jamás de los jamases levantó el amperímetro.
Una hipótesis: no es que Sanz no haya tenido estructura (le sobraba) ni guita (le sobraba) ni carisma (fue intendente y senador, tenía campañas electorales encima, y más que El Hijo De alfonsín) ni capacidad de rosca (después de todo, era presidente de la UCR hasta traicionar al Hijo De alfonsín) ¿qué falló entonces?
Falló que fue demasiado obvio que lo quisieron vender, que era el candidato de las corporaciones, que le chupaban demasiado las medias. Eso falló.
Señores, señoras, estamos en otra etapa: los medios de comunicación, a cualquier escala, pero más los concentrados y monopólicos, son percibidos por la sacrosanta opinión pública, como actores de poder y no meros transmisores de hecho, como pretendía, con suerte, la epistemología de Lanata, ex vedette del Maipo.
Eso falló.
Y las lecciones a sacar de este fracaso, no son sólo para el arco opositor, más vale que a ellos les cabe más el saco. Pero no solamente. No solamente, corazón.
miércoles, marzo 30, 2011
¿Y la compota, esbuena?
Escribe Ruben Sentís en su blog:
Qué te pasa Sentís, estás nervioso?
Me acordé de Lucas.
Ayer Cristina y Chavez hablaban del mundo al revés.
Los civilizados bonbardean pueblos.
Los bárbaros utilizan la diplomacia como en el acuerdo Venezuela/Colombia.
Los dictadores se exponen en elecciones.
Los demócratas tienen a CNN.
A Obama le dieron el premio Nobel de la Paz.
Cuba sigue sufriendo un brutal bloqueo desde hace medio siglo y Pino se olvida de los trabajadores de Clarín.
Rial amenaza a Fort en pegarle un tiro en la nuca y Lanata se derrite en TN.
Ayer me acordé de Lucas.
Qué te pasa Sentís, estás nervioso?
Una cabina de teléfono
Antes de publicar este post le saqué varias partes. Una estupidez. Es sólo un blog. Pero estoy podrido, ya, de tener quilombos por lo que escribo, como hobby acá. Y le quité toda la parte donde hablaba de Juan Cabandié, mi amigo, con quién recién estuvimos en un bar de, creo, Recoleta o Barrio Norte. Esos barrios de mierda. Creo, igual, como aconsejó Roberto Arlt, hay que escribir como "un cross a la mandíbula".
Éramos pibes y en un barrio alejado de Paraná, de casas construidas por el gobierno, ya despintadas y viejas, en los años neoliberales, cuando llegaba a los barrios la violencia y ser joven era sobrevivir, hacíamos, a la parrilla, cualquier cosa. Nunca asado.
Reuniones semanales.
Era una costumbre regalarse libros.
Ya leídos. De vieja literatura. La poesía, primaba.
La Cofradía de la Hermandad Anarquista. Así se llamaba.
Yo era el más pibe ahí. Escritores de provincia que nunca llegaríamos a nada.
Había, en todo el barrio, separado de la ciudad, un teléfono público. Con monedas. Frente a la plaza. Ningún negocio. Tomábamos vino tinto, barato. Los profesores universitarios, lo pagaban. Fumábamos cigarrillos baratos. Nos metíamos en discusiones intelectuales, estéticas, pequeños rencores sobrevolaban contra otras sectas y grupos. Éramos amigos. Íbamos a hacer una revolución, era el horizonte. Escribí una mala novela contando eso, está perdida en los almacenes editoriales, por suerte. Los años 90 fueron un espanto. Mi formación política viene de ahí: libros viejos, mucha literatura fuera de moda, espíritu federal (en sepia, en solitario, a veces me pregunto porqué me empeño en ideas que no tienen ningún arraigo y me traen problemas. Supongo que por eso, al repasar las cosas, umm, viene una guapeada al pedo, pero: entiendo que quedarme solo no me molesta y me sobra cuero para aguantarla, aunque no sé si eso es bueno o es malo para la salud mental: en todo caso, a quién le importa) mi formación política viene del desempleo, de pucherear con el periodismo, de ser una joven promesa pero, ay, entre nosotros, tiene problemas con las drogas y la conducta.
Había un árbol en el patio vecino. De la casa de Hugo, donde yo vivía. Después de estar en una pensión donde nos peleamos todos, precozmente. Por cuestiones políticas, literarias, absurdas. La vida tiene esas cosas. Raras. Ya son pocos los que viven en la misma ciudad, se han ido, a ciudades más chicas, Hugo y Marcelo, Andrés quedó en paraná, se hizo algo troskista, los barrios lejos del río, en toda ciudad entrerriana, son barrios pobres. Obreros. Estatales. De los 90, cuando lo estatal era el desprestigio, el último conchavo para perdedores. Había, en la vereda, autos parados, oxidada la pintura, el motor robado. En las esquinas pendejos violentos que tomaban en tetra brick y soñaban con triunfar en bandas de punk. Por la mañana un montón de gurises jugando en el asfalto a la pelota, soñando con salvarse, con ir a Buenos Aires a probarse en Boca. Paraban la pelota cuando pasaba el único colectivo de línea.
Había mamelucos, electricistas, pintores de brocha, albañiles, peones, administrativos municipales, recolectores de basura, indemnizados de las empresa privatizadas, devenidos en remiseros de autos viejos. Un teléfono público, en la puerta del almacén. Con monedas. Frente a una iglesia evangelista. Adolescentes que estrenaban tetas y soñaban con irse del barrio al casarse con un cordobés. Los que venían del centro, en auto, los que tenían zapatillas de marca, nos sacaban a las pibas del barrio. Y nosotros mirábamos la tarde. Caminábamos kilómetros, regateábamos en los bares, nos dolía la vida, nos sentíamos estúpidos, torpes, fuera de tiempo. Leyendo a Bakunin. A Marx. Y Paco Urondo.Y a los escritores entrerrianos que descendían de la inmigración anacoreta, tiempos idos, muertos en la vulgaridad de la moda, tiempos nuestros, sabidos que estábamos ni a la contra, sino al costado. Nadie quería estar afuera. Nosotros estábamos, forzadamente, afuera. Menos que afuera, al costado de la vía. Pero caía el atardecer y nos resignábamos. Llenos de sueños. De trompadas en la espalda. Llenos de afectos, condescendencias, favores, tristezas raras. Tristezas compartidas, profundas. Las paredes despintadas. Los muebles viejísimos, la pata rota de una mesa, el sarro en el baño, las aberturas hinchadas, los libros de saldo. La computadora que me vendieron, en mi ausencia, para comprar merca. El timbre descuajeringado que no andaba. La vecina de enfrente, gorda y llena de hijos, que vendía tortas fritas y empanadas. Y nos fiaba. Las mujeres que nos quisieron. A pesar de eso. A pesar de todo. El basural de la esquina. El descampado después del asfalto. Los caballos, las jerarquías, el paquete de arróz, la boleta vencida de la luz, la mañana imposible, el día como un fastidio, la lenta lucha de sorportarse diariamente. Los putos que soñaban con juntar guita para hacerse las tetas. La comunión de los chiquitos. Las señoras gordas que paraban la olla, qué valentía, la puta madre, la de las señoras gordas de mi barrio. El olor a guiso antes de la siesta. La represión moral, el vecino que era sargento, de la comisaría quinta. El chamamé, la cumbia, la concha de la lora. El grito desesperado, la mierda de los 90. El sol que mataba a los viejos en enero. La mansa pero feliz estadía en la plaza, cuando salían las chicas a lucir sus vestidos lavados a mano, heredados de alguna prima, peinadas con gomitas baratas, todas lindas, sonrientes. Chamarrita entrerriana.
Nuestro refugio. La fundación de la Cofradía de la Hermandad Anarquista.
Fui joven.
Es algo que, con el tiempo, se te pasa.
Podía caminar los baldíos, atravesar los campos, ir a comer a lo de mi vieja. Cagarme en los profesores universitarios. Mandar fruta. Bardear. Cogerme a la mitad del barrio. Comer de fiado tortas fritas. Tomar mate en la vereda, con una reposera remachada. Fui joven. Pasa, con el tiempo, esas cosas se van.
Como me fui, sin pagar, de muchos bares.
Hice goles en contra. Amé desesperado a una mina. Hace poco me llamó, produce el programa de otro que era mi amigo. Ella era virgen. Yo era un pelotudo. Después terminé viviendo con ella. Hace un par de días, me hicieron una nota. Sobre los bares, que ya no frecuento, su relación, con la literatura, que ya no escribo. Ahora estoy expuesto a la verguenza. Al ridículo. Ella fue mi primer gran amor. Y él mi primer mejor amigo. Las cosas entonces eran diferentes.
No me llaman porque me aprecien, sino por un par de apariciones televisivas que salieron bien. Las que salieron mal les sirvieron para burlarse. Me dediqué a burlarme entonces yo, resentido, con algo de culpa, de ellos. La vida es así. De retorcida. Pasa que, no sé ellos, pero yo me estoy haciendo viejo.
Rencoroso, así de vulgar.
Acaban de asaltar el kiosco de la esquina, le tiraron, al brazo, un tiro al pibe que atiende. La policía acordona la zona. Mi casa, hasta dentro de un par de días, sigue estando en la esquina. Hay una ambulancia. Peritos. Milicos. Curiosos. Hay un viejo, barbudo y viejo, toba, que duerme en esa esquina, entre cartones. Ahora acordonada, la esquina. Le doy unos pesos. A veces viene a casa a comer. La madrugada se nubla. La ambulancia parte a toda prisa. Pasando semáforos. Un par de vecinos hablan de la inseguridad. Un taxista, libre, para. Estoy a pocas cuadras de Retiro. Me tomo ese taxi, me voy. Vuelvo en 15 días. Vuelvo en 15 años. Me tiene podrido la inmundicia, la cloaca, la estupidez. Mientras el toba duerme en la calle. Me cuesta dormir. Porque estoy loco. Porque tengo una compulsión a escribir, a narrar nada, a soportarme, tratando, de no traicionarme. Al pibe que fui. Arrodillado, el gurí, frente al altar, tomando la comunión. Al adolescente que la rompía en los medios. Al joven en bancarrota. Al loquito que tuvo espaldas para aguantar.
Acá estoy, Pelirroja, voy tratando de agachar la cabeza pero cada tres meses termino metido en un quilombo. Si me tomo ese taxi, me voy a Retiro, tengo amigos en muchas ciudades. Paro el taxi. Me arrepiento Me putea el taxista. Que se vaya a la mierda.
La ambulancia ya partió. Algunos canas dan vueltas, al pedo.
Meto las manos en los bolsillos del pantalón. Hace rato que no salgo con forros. Me acostumbré a lo que ya fue. Camino una cuadra. Hablo con el guardia de seguridad. Subo en el ascensor.
Me pongo a escribir esto.
No me importa tanto que la promesa que fui vaya cayendo, biológicamente, en el olvido. Me da bronca no poder decir, no saber decir, intentarlo y que no me salga. Una cosa. Dolorosa y tierna.
Una sola cosa.
Indefinible. Tiene una magia. La pienso en la ventanilla de los colectivos de larga distancia, mirando las luces arriba de un taxi, tomando un café solo en una avenida, es algo.Una sola cosa. Y no sé cómo decirla. Escribo un montón y no sé cómo decirla. Ni sé si a alguien le importa. Pero tiene una potencia, una magia, un encanto, eso que siento, a veces, muy pocas veces, y nunca puedo decirlo del todo. Nunca me sale escribirlo.
martes, marzo 29, 2011
La cumbia de Hermes Binner
Listo, Artemio, decime si con esta cancioooonnn desangelada un poco, pero afinadísima y de una letra muy profunda, casi como escrita por Martín Rodríguez, Bonfatti no despega en las encuestas, eh.
Para seguir traaaiinsformaaAaAndooooooooo
Veniiiiii vota a Bonfatti
qesla llave de este
caAayyyAAmbiOOOiiOO
Vamos todos, las palmas arriba, Tomaaaasssss
Eduardo Buzzi hablando al pedo
El charlatán de Eduardo Buzzi, desfigurado tras la visibilización de su alianza con lo más reaccionario del país, la Sociedad Rural, salió a hablar al pedo en pos de ser aceptado en Proyecto Surf, la fuerza política que junto a Clarín y ATE, financia; diciendo que la Sociedad Rural y Carbap (sus socios) pusieron funcionarios de la dictadura, una obviedad, pero que la Federación Agraria que comanda "puso muertos y desaparecidos". Habrá alguno, pero orgánicamente, la patronal rural Federación Agraria apoyó el golpe de estado, como muestran estos documentos que me mandó gentilmente Fernando Krakowiak
Clickeando sobre la imagen se agrandan y pueden leerse. Ahí se demuestra el apoyo orgánico a la dictadura militar por parte de la Federación Agraria, en las resoluciones del congreso de fines de setiembre de 1976. Además de un pliego de exigencias a un gobierno amigable, al que saludan, avalan con todas las letras el terrorismo de estado y su esqueleto conceptual. Clarito, ahí, Buzzi, deja de chamuyar.Sobre todomirar la última página.
Frases bloqueadas.
Por Raúl Degrossi
1. “Bloqueo
lo que se dice bloque a la libertad de expresión, es cada vez que habla Marcelo
Bonelli.” (Luis D’Elía)
2. “Los
bloqueos a Clarín y La Nación
los organizó Fuerza Bruta.” (Elisa Carrió)
3. “¿De qué
se quejan los opositores, si todavía no bloquearon los estudios de TN?” (Hugo
Moyano)
4. “Yo
cuando tengo un bloqueo lo soluciono fácil: me clavo dos Activias y listo.” (María
Laura Santillán)
5. “En
solidaridad con el diario Clarín esta semana voy a hacer el programa en
televisión con la mente en blanco.” (Alfredo Leuco)
6. “Yo me
solidarizo con Clarín porque me pasó lo mismo: Crítica se fundió por los
bloqueos de los acreedores.” (Jorge Lanata)
7. “En
realidad el bloqueo a Clarín es una pantalla: el verdadero objetivo del
kirchnerismo es que la gente no pueda leer mis columnas en La Nación.” (Luis Majul)
8. “Tenemos
que dejar de bloquear diarios y de perder elecciones provinciales, por lo menos
por dos años.” (Luis Barrionuevo)
9. “A ver si
hacemos contacto con Moyano para bloquear los accesos al Tribunal Electoral, y
paramos el recuento.” (Mario Das Neves)
10. “Tendríamos
que parar el recuento de votos, porque si seguimos así terminamos terceros.” (Martín
Buzzi)
11. “Nosotros
no tuvimos nada que ver con las elecciones de Chubut, ni estamos asesorando a
Das Neves.” (Pablo Micheli)
12. “Das
Neves se merecería que le intervengamos la provincia, nada más que por haber
cantado ese espantoso tema de Montaner.” (Aníbal Fernández)
13. “Lo de
Chubut es un bochorno, un escándalo, un auténtico papelón, una verdadera
vergüenza, pero no creo que podamos hablar de fraude.” (Felipe Solá)
14. “Me
sacaron de contexto, cuando hablé del sucio trapo rojo me estaba refiriendo a
la bandera de remate.” (Mario Llambías)
15. “Yo que
le prestaba atención a la mesa de Necochea, y ahora veo que en las internas me
voy a tener que cuidar de la de Marcos Paz.” (Alberto Rodríguez Saá)
16. “Yo les
pido a todos un poco de paciencia, para diciembre vamos a tener definida la
fecha de las elecciones en la ciudad.” (Mauricio Macri)
17. “¿Qué le
diría a Obama cuando lo vea?, que devuelva el premio Nobel de la Paz.” (Cristina Fernández
de Kirchner)
18. “Todo
llega en la vida, a Vargas Llosa le dieron el Nobel de Literatura, a Obama el
de la Paz, así
que yo espero confiado que me den el de Economía.” (Domingo Cavallo)
lunes, marzo 28, 2011
Lapocalipsis, finalmente, llegó
Tremendo. Y nadie hace nada.
Es curioso, realmente, cómo el arco político opositor se subordina a los intereses de un Grupo económico que, con la ley de servicios audivisuales en vigencia, está violando claramente la ley. Y en el caso de los despidos de la Comisión Gremial Interna, también. A coro, repitiendo mentiras, pero con el guión escrito por otros. No se trata sólo de gente sin talento político para el razonamiento -como Silvana Giúdice o Alfredo Leuco, Mario Llambías o Luis Majul- sino líderes partidarios de envergadura que, de entrada, renuncian a la autonomía y se subordinan, casi vergonzozamente.
¿No es más fácil que tanta exageración, infamia, insultos contra el gobierno, descalificaciones al sindicalismo y tramas ocultas inventadas asquerosamente en contra de quien, no es más fácil conservar la postura opositora pero salirse del libreto de la Asociación Empresaria Argentina? No digo abogar por los derechos de los trabajadores y respetar los fallos judiciales, eso ya sería mucho. Simplemente, tener algo propio para decir. Enmarcar la cuestión, precisarla.
Decir boludeces sin ton ni son sí pone en riesgo nuestra muy precaria- ahí el Grupo Clarín, pero no solamente, sin respetar la legislación sancionada por el congreso y revalidada varias veces en tribunales en torno a las empresas que tengan medios de comunicación-libertad de expresión. Esas demasías, que luego se quieren olvidar o son tajantemente desmentidas por sus propios autores, quedan archivadas. No sólo para la burla de un montón degente que no les cree ni la hora, sino también en la memoria popular de los agredidos.
Pero bue, que cada cual actúe como quiera.
Que total, compañero.
El maximalismo de Clarín y Techint, socios gráficos, genera adrenalina y falsas ilusiones en esa prensa militante empeñada en generar crispación, odio y rencor. Mañana vuelve la realidad. Y al gritar por los medios de comunicación concentrados que están censurados por Moyano, ante una protesta de la comisión interna gremial por el incumplimiento de fallos laborales por parte de la patronal, pueden lograr cohesión interna -por caso, Lanata repitiendo el guión de Clarín- pero al costo de una disminución en sus raleadas filas, en un apartamiento de los moderados y, lo peor aún, del ninguneo impreciso de la dirigencia política que es la que tiene que ganar votos. No los gana así, al contrario, en sus filas militantes, ante este tipo de mentiras agigantadas hasta el paroxismo, entre los cuadros políticos opositores cunde más la dezasón.
Ayer Jorge Busti se sumó con un comunicado escrito por otro al coro de los que dicen idioteces sobre la libertad de expresión. A la noche, un amigo que milita en sus filas entrerrianas, trataba de explicármelo como un favor, una concesión, que total en Entre Ríos nadie se entera.
No sé si es tan así. A la gente de a pie no le importa ni le cree nada alos pulpos económicos que se victimizan a los gritos que los quieren dejar mudos; pero no debe ser fácil para quien escribió el comunicado que firma Busti hacer ese tipo de suciedades. Porque su hijo trabaja para un diario del Szpolski, desde hace varios años. A pedido de Busti. Cuando éste era demasiado ultra k -a mí me daba verguenza que sea taaaaaan chupamedias- y bueno, las encuestas daban otra cosa. Ahora no le permiten cruzar el charco.
Los intentos de parodiar el 75, del sepia delprimer peronismo, de los Gainza Paz, de la ingobernabilidad, del revanchismo social, etc; por parte de la prensa militante tan crispada del Grupo Clarín explican en buena medida porqué los jóvenes se acercan al kirchnerismo.
Es gracias a esa torpeza, esa desmezura, esa frivolidad con conceptos constitucionales que les quedan grandes que miles y miles de jóvenes se acercan al kirchnerismo.
Mañana vuelve la realidad.
Ese sí que es un gran problema para los que hacen un periodismo psicótico.
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