lunes, junio 27, 2011
Malditos extranjeros antipatriotas, viva el amor, corazón! (Alegrarse por la victoria de otros es el mejor modo de ser grande ante la derrota propia: las buenas personas no se miden en el triunfo, cualquier boludo es un buen triunfador. Pocas personas tienen el alma ancha para alegrarse de la victoria de otras, aún cuando sea la derrota propia)
domingo, junio 26, 2011
Entre Ríos y el cierre de listas. A puro amor!
En el programa de Bettanin (domingos a la mañana, horario criminal para el camarada Carrasco), donde trabajo los domingos, en Entre Ríos, donde está como invitado mi amigo José Cáceres, presidente del partido justicialista entrerriano, candidato con Urribarri a vicegobernador de la provincia. Todo con mucho amor, eh (jeje, cómo me están pegando por acá, en la República de Palermo, corazón). Atención, chicas, no se trata de resistir archivos, a mí eso no me interesa. Sí, quienes venimos de una izquierda nacional, tenemos un pensamiento más o menos así, lo teníamos antes, lo tenemos ahora, con las contradicciones del caso. Como parte del peronismo, donde tengo y siempre tuve muchos amigos.
La obediencia absoluta que se me adjudica, a mí y a otros, no es ni ha sido nunca tal. En fin.
En el año 2008 yo trabajaba con José, vicepresidente de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, y único diputado en toda la Cámara que no estaba a favor de la oligarquía y sí del gobierno de Cristina Kirchner y la conducción de Néstor en el partido justicialista.
Días durísimos, donde más de una vez, los empresarios rústicos de la soja, conducidos por Jorge Busti, querían cagar a trompadas al diputado Cáceres, literalmente; y a la gente del Pato Urribarri. Un gobernador que me sorprendió, sobre todo en esos días duros, por su temple y convicción.
Un día estaban en la Cámara De Angelli y su comparsa de empresarios negreros y explotadores, con los oscuros matones del maoísmo y los partidarios de Seineldín, a punto de irrumpir contra cualquiera que disienta con la cosmovisión oligarca. De Angelli daba clases con un pizarrón sobre pobreza, salud, educación, etc, todo a cambio de que le llenen los bolsillos de plata -como sucedió- derogando la 125. Cáceres lo cortó, le pidió que hablara del tema económico que le incumbía, que del resto no sabía un pito, que "los únicos pobres que conocen en la Sociedad Rural son sus propios peones" y la Cámara estalló en silbidos y a punto de pudrirse todo.
Tiempo después volví al periodismo, viví por Santa Fe, por Buenos Aires, por acá, por allá. Las cosas cambiaron. Hoy, el cierre de listas, expresa en su conjunto una visión del mundo por la que muchos, desde distintos y pequeños (en mi caso, literalmente, je) lugares, peleamos. Yo estoy contento por eso.
Y estamos en campaña electoral, así que viva el amor.
(Después de octubre basta con estas cursilerías del amor y del corazón, tá)
soja roja
La desarticulación del Grupo A que supo expresar los intereses de AEA, bien mirada, es la desarticulación del voto sojero, concentrado territorialmente en la rica pampa húmeda.
En la ciudad de Buenos Aires, la izquierda pro oligarquía se fue por su cuenta, pero a la vez se partió: se alejaron esta vez de la conducción ideológica de Macri pero se dividieron Solanas y Lozano, dividiendo a su vez los sellitos sojeros. Hacia la derecha, sucedió algo parecido: la diputada de Clarín, Silvana Giúdice, no cerró como su jefe Alfonsín con Macri, tampoco lo hizo López Murphi, ni la realeada estructura verticalista de Carrió.
En la provincia de Buenos Aires, la desarticuación sojera es mayor: Llambías va con Carrió por un mundo atendido por sus propios dueños, Rodríguez Saá por un lado, por otro el duhaldismo residual que comanda Duhalde, por otro el primo inteligente de Macri, por otro lado Stolbizer, por otro lado el novedoso izquierdista Mario Cafiero, por otro lado De Narváez y así hasta el infinito. La situación en Córdoba es distinta: Schiaretti y De La Sota volvieron a estar cerca, no tanto pero en el borde, del kirchnerismo, mientras que el Grupo A puro de Aguad y Juez se desarticuló. En Santa Fe, el peronismo sojero se desmadró, aunque sus tibios representantes, como Rafael Bielsa y Omar Perotti, hoy estánuno bajo el ala de Cristina y el otro volverá cuando haya elecciones; mientras tanto, el estanciero soviético Hermes Binner rompió todo lo posible el marco de alianzas de su cada vez menos probable sucesor Antonio Bonfatti. El socialismo sojero sólo es fuerte en Santa Fe, lo mismos sucede con el juecismo en Córdoba o el macrismo en capital o De Narváez en Buenos Aires. Esa es la clave junto con la recuperación del kirchnerismo para entender el actual cuadro electoral.
Corazón
La elección de Boudou como candidato a vicepresidente de Cristina, le correspondía, obviamente, a Cristina. No sólo porque es la presidenta, no sólo porque es la candidata en primer término, sino también porque se de eso se trata la conducción y el liderazgo.
El antecedente de Julio Cobos, evidentemente, pesó.
Pero la argumentación para nominar a Boudou -de pasado neoliberal indiscutible- en relación a la estatización de las AFJP, tuvo un correlato con el resto de los cierres de listas del kirchnerismo y con la nominación de Mariotto para acompañar a Scioli; porque Mariotto fue la cara de otra medida relevante del kirchnerismo como fue la ley de medios.
La política de derechos humanos y la juventud -Juan Cabandié, Wado en la provincia de Bs As- la fallida resolución 125 -Julián Domínguez, Agustín Rossi- la necesidad de profundizar el modelo -Roberto Feletti, Facundo Moyano- y la visión (la que a mi me gusta, dicho sea de paso) sobre el peronismo de hoy -Aníbal Fernández- dan un sentido narrativo que es, más o menos, la cristalización institucional de ese universo ideológico.
Después, por supuesto, se viene una renovación del gabinete, algunos querían como vice más a uno que a otro, y así. Y también previsiblemente, las cosas se discutirán. No demasiado, porque tampoco pasó demasiado, para quienes no están en el mundo y microclima de la dirigencia política, la ansiedad periodística, etc: lo relevante en torno a la elección, que era la decisión de Cristina (que a la vez nadie, fuera de operaciones de prensa psicópatas, dudaba) de postularse a un nuevo mandato, ya estaba definido.
Me acordaba hoy de una cosa.
La semana pasada estaba con mi amiga -amiga, eh, tá, bueno- Anabel Cherubito en una pinturería del barrio de Colegiales. Ella estaba comprando unas pinturas, supongo que para el cuadro que me debe. Estaba invitada a un acto en la Casa Rosada pero tenía un ensayo y no pudo ir. Habían pasado varias horas de eso, ya era de noche. Salí del local -porque era una pinturería de esas que venden pintura de obra, y a mí todo lo que huela a trabajo verdadero (no me jodan, yo soy periodista) me hace muy mal a los nervios- a fumar un cigarrillo. Pasó caminando Carlos Polimeni y él me contó, después nos contó, que Cristina, sorpresivamente, había anunciado su postulación durante ese acto.
¿Porqué cuento esta anécdota?
A mí no me gustan los actos, y si voy, aunque no esté trabajando, siempre me quedo un poco alejado, por que la perspectiva para verlo es mejor. Y con el tiempo me di cuenta que la distancia, además, es mejor para descifrar -más allá de que siempre, al final, le erro- los trazos gruesos de un acontecimiento. Por que en los microclimas, y no tanto en el de la política profesional -que conozco poco y nada- sino sobretodo en el del periodismo, donde todo es LA NOTICIA que cambiará el mundo y, al otro día, para aventar la desazón de que el mundo sigue lo más pancho, se suple con la novedosa GRAN noticia del día y así, una cosa bastante loca, pero que a mucha gente le encanta.
Sin embargo, había pasado varias horas, por varios lugares, y no me había enterado de nada. Nadie me llamó por teléfono para contarme, la gente de a pie no andaba hablando del tema, no había la conmoción que, previsiblemente, si yo hubiera estado con mis amigos más cercano, habría sentido.
Es bastante simple de comprender: no había pasado nada novedoso. Todos esperaban esa decisión, que se caía de madura, y el cómo y el cuándo -si el martes, si el viernes, si en La Plata, si en la Rosada- no modificaban nada sustantivo.
Es importante tener una economía de datos, porque uno no puede andar cargando tensiones y elementos que a veces meten más ruido que claridad. Es obvio que quienes tienen intereses concretos y tajantes -por ejemplo,en el armado de las listas- van a estar sobre el pucho y pateando escritorios tratando de llegar a quien tiene la lapicera. Pero, el resto de los mortales, ¿para qué?.
Hoy a la noche, que estoy en Buenos Aires, me invitaron a tres fiestas kirchneristas en distintos lugares de la ciudad. No van a esos lugares solamente militantes kirchneristas, sino también simpatizantes, personas que dan vuelta en ese universo cultural y algún despistado que vio luz y entró. Aunque, en la media, es fuerte el compromiso y la mística en torno al kirchnerismo.
Eso, esto último, es algo que yo nunca vi en mi vida. Y pensé que nunca vería. Me parece, también, un dato de la realidad. En otra esfera, sin la carga de responsabilidad del agrio oficio de quienes tienen la tarea administrativa, de la weberiana ética de la responsabilidad. Absolutamente imprescindible, por cierto. Es la tarea -muchas veces amarga, con momentos tenues e ingratos- de la conducción.
El previsible cúmulo de boludeces después del cierre de listas más calmo que yo recuerde, por lo menos del peronismo, las operaciones de desprestigio, los ataques, las diatribas, bueno, bien: estamos en campaña electoral, es obvio que las corporaciones que se la pasaron ensuciando a Cristina van a agotar sus cartuchos en estos meses por venir.
Mientras tanto, hay una parte de la sociedad que está contenta, entusiasmada, que vive hasta el anuncio formal de un acto de gobierno sin mayor trascendencia -no me refiero al anuncio de hoy, sino a que, a veces me llama la atención que se impregne de espíritu epopéyico (¿se dice así?) la inclusión de un canal, muy bueno, por cierto, como Paka Paka en una señal de cable, sí que monopólica, pero igual- como un día de fiesta y mística. O sea, me parece que los actos en sí mismos, trascienden su finalidad más inmediata -ponele, un Milanesas para todos- y dicen otras cosas.
Pero después están esto otro: si uno mira en fino -con los días, se podrá ver mejor, perdón- los cierres de listas por parte del kirchnerismo, se va visualizando cuál es el sentido de la frase "profundizar el modelo". Y ojo, si te alejás un poco del ruido, los nombres en danza expresan, en conjunto, algo previsible: lo que Cristina y Néstor venían anunciando, es lo que están haciendo.
Pasa que nos habíamos acostumbrado, culturalmente, tanto a que la dirigencia política dice una cosa y hace otra que....
Bueno, lo que está sucediendo es lo que nos dijeron -y a lo que, cada cual desde su lugar, nos sumamos- que se iba a hacer.
Ni más ni menos, corazón.
Hasta en la confección de listas de concejales en Maciá, pequeño pueblo rural entrerriano, hay quilombos, peleas, y enojados. Lo novedoso es que los principales enojados tras el cierre de las listas kirchneristas son Techint y Clarín, de la cúpula de la AEA.
Buenas noches.
sábado, junio 25, 2011
Sarlo quizás se ponga colorada, pero es de puro amor nomás.
Ay, Baleno, mirá que la señora "lee los diarios extranjeros":
Su adoración por Europa es grande (y en muchos casos justificada y, creame, compartida) pero ya basta de vender humo. Ya nos había quedado atravesada la mentira sobre la "independencia" de la BBC* en six,seven,eight pero lo de hoy fue demasiado.Dice Beatriz Sarlo en su columna en el diario opositor La Nación: "George Bush debatió con Clinton; Zapatero debatió con Aznar. Ambos en ese momento eran presidentes (de Estados Unidos o del gobierno de España). O sea que los presidentes debaten." Bueno, simplemente no es cierto, nunca existió el debate entre Zapatero y Aznar que Sarlo imagina. A lo mejor en su sobrestimada cultura política (que es un bluff cada vez mas evidente) se confunde con lo que los españoles han copiado de los norteamericanos y es el discurso del líder del gobierno y de la oposición en el Congreso al que los norteamericanos llaman "discurso sobre el estado la Nación", y los españoles denominan precisamente "debate sobre el estado de la Nación". Allí han dado sendos discursos Zapatero y Aznar. El próximo será el 28 de junio y seguramente podrá verlo por internet.
Sigue acá.
Mariotto, corazón
Que le "imponen" a Scioli es la lectura previsible, connotada negativamente, por la antipolítica de la Tía Party, que bajo emoción violenta, conduce y expresa Clarín.
El amor funciona de otra manera, corazón.
Supongamos que, como comentaban los operativos de prensa -que están, en estas fechas y como es natural, a la orden- Scioli nombrara a Baldomero Cacho Alvarez. Ese conjunto colectivamente inexistente que son "los intendentes del conurbano" quedaría, se supone, contento. Ajá, Sabatella gritaría de alegría.
Mariotto le aporta a Scioli un componente de entusiasmo que, en cierto sector no menor y muy activo de la militancia y los apoyos, es importante. Que las cosas sean presentadas de este modo, como que Cristina "impuso", aporta a ambos dos protagonistas excluyentes: Cristina y Scioli. A los dos les conviene este relato, más aún, y ya incluyendo a Gabriel Mariotto: a los tres les conviene este modo de narrar las cosas.
Queda firme el liderazgo de Cristina (los que ayer la daban débil, pequeña, casi con lástima, hoy se sorprenden y se quejan de lo contrario: es demasiado líder, demasiado firme, demasiado contundente. Ja, qué feo es estar en el lugar tierno de los charlatanes hoy) que tenue -como le gusta- el surfismo de Scioli, tiene un lugar destacado Mariotto como engranaje unificador (y la potencia del mensaje que encarna, de cara a los próximos 4 años) y se organiza el relato para darle centralidad al vice.
Una telenovela de la siesta repleta de amor y lugares comunes. Cómo me gusta el amor, ay.
viernes, junio 24, 2011
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