domingo, febrero 26, 2012

A mi amigo Juan Pena



Yo no he sido humilde, qué va. A veces, admito que pocas veces, he tratado de lograrlo, y no pude. Pero si un consuelo -vanidoso- me queda, es esta testarudez de reírme de mí. De tomarme el pelo. Y quedar, no pelado -no soy tan autodestructivo, me tomo el pelo, pero hasta cierto punto- sino con estacionamientos. Entrada. Salida. Lugar para estacionar. Tonteras inmensas. Viejo zorro. Tomando del pico a carcajadas sentado en la banquina. Siempre sin un mango. Pero generoso hasta el colmo del pelotudo. Maravillas hacen los peces llegando hasta lugares que no podrán recordar. Giladas que digo. Señor de las apariencias. Igual, nunca abandona esa novia oculta, la patología, su egoísmo. Peligrosa la palabra ramera, nos queda tan poco para llegar a esa esquina, imposible, de la moral. Superadores todos de esa escueta mundanidad que somos. Carrasco está, otra vez, en la angustia de las copas. Tal vez, es sábado y de madrugada, tirado en el basural de un boliche con luces y chicas demasiado maquilladas que lo besan y le recitan pavadas que escribió y se olvió, si es que no está tirado en la barra imaginaria de una comisaría con los dedos pintados. Mentiroso largo. Creador de personajes. Creo que además tiene orgasmos con su egoísmo. Recibido con honores en la escuela de blogueros K. Y como te dice una cosa, mañana te dice otra, está loco. Perdió oportunidades. En realidad, hizo creer que perdió oportunidades. Que se desvió del camino. Que siguió para otra lado. Otros mares. Era grande cuando conocí el mar. Fue una furia enorme, un terremoto, adentro del pecho. Mirando el mar. Era de madrugada. Pero él sentía furia, contra sí, contra su miedo, tenía verguenza, él miraba con desdén el mar. Las olas que chocaban los muelles, las playas desiertas. Las chicas que paseaban sonriendo por la costanera. Muchacho de río. Le miraba las tetas rodar por la costanera, después miraba, perdedor, las estrellas. Un poeta es ese borracho que nunca coge. Se odiaba y no lo decía, le daba mucha furia, no poder contarle, a sus amigos, al lado, que miraban, asombrados, cautivos, el mar, no se animaba a contarles que él no conocía el mar. Que él era, apenas, muchacho de río. Muchacho pobre. Generoso. Jodido. Muy loco. Contrabandista de besos, amoroso delincuente, pequeño hijo de puta, gran animador, señora, de los corsos, esos festivales de la soledad, tan concurridos. Donde destacamos, tres noches al año, los payasos que llevamos la mueca indisimulable de la tristeza, la pena en las ojeras, la culpa en las cervicales; esas cosas definitivas que explican, señora, la carcajada hermosa que dedican a la madrugada, la ternura que despliegan con los más débiles, son resentidos politizados, son maravillosos, son mis amigos, soy, también, un poco de eso. Y después, mirando el mar, me quise un poco. Esa noche salimos por tantos bares. Con mi hermano mayor. El tipo que miraba el mar con desdén, que a veces, cuando una mujer me deja por brazos que abracen con mayor seguridad, soy yo, pero sólo y en esos momentos terribles que duran por suerte, apenas, toda una vida, le cuenta a su hermanita, en una noche donde bebió demasiado, que cuando era adolescente salía solo, nunca a boliches, que recorría los bares de viejos obreros, en las barriadas frente al río, entre los trabajadores y se sentaba, solo, a leer un libro´y a veces, a la tercera cerveza, sacaba un cuaderno y se quedaba, sin plata para consumir más nada, escribiendo horas enteras. Y después se sentaba en el muelle y miraba la noche. Cantautor de tristezas. Se inventó un personaje que lo llevó tan al límite que optó, un día, en medio de un centro de compras abarrotado de gente, optó, en secreto, con la plena conciencia dolorosa de que a nadie le importe, optó, simplemente, por creer su personaje. Vos sos poeta, yo laburo. En la inmensidad del río yo quería irme, camalote inadaptado, conocí países por los libros, me enamoré de mujeres que existían solamente en las palabras, y una vez, me acuerdo, quise querer de verdad y me fui de mambo. Y amé. Desesperadamente. Con mucha nobleza. Esa nobleza de barrio. La que nos quedó, Juan, de las derrotas y las siestas enormes que tienen las calles de Paraná. Las calles bajas de Paraná. Amé con pureza, amé cristianamente a una niña que despertaba conmigo la cantidad de preguntas que los etapistas llaman pubertad, bailamos lentos,  como el cristo de verdad, como el que era pobre y decidido, entregado y bueno, tonto hasta el límite de la duda, como el que vivió, Jesús, una vida épica. Te quise y sé que me quisiste y nos enamoramos soleados y llenos de futuro, Isabel, qué besos íbamos, torpes, aprendiéndonos a dar, escondidos, en las plazas, en la escuela, las promesas que nos hicimos y nunca nos cumplimos yo las guardo, como vos mis cartas, en un cajón de mudanzas que me acompaña, a todos lados, con la tenacidad de la culpa, a todos lados donde cada tanto se me muda mi corazón.
Yo amé con brillantina, con comparsa de novedades y guirnaldas viejas, con tangos tristes, con compromiso. Y me hicieron mierda el corazón. Chocaron todos los trenes de la tristeza. Los años con despropósito colapsaron. Mi formación política viene de superar lo mucho que te amé y cómo, todo, un día, con 13 años, se fue a la mierda. Mi formación política fue reaprender la alegría. Rehacer la esperanza. Aguantar. Soñar con no perder la capacidad de sueños que tuve a los trece años. Y cuando los años y las ilusiones pasaron, cuando tuve, mi amor, cuando tuvimos, te acordás, trece años, yo no tenía barba y vos no tenías tetas; ahora, a veces, cuando canto a los gritos, solo, en la bañera, o mientras me hago un bife en la soledad de una cocina de soltero, ahora, no sé, quiero decir muchas cosas, salen todas juntas, como corriéndome por la boca, como que se arremolinan, que quieren salir, desesperadas, mientras la garganta se me prende fuego y un cantante, de una provincia pobre, mientras tanto, triunfa en algún boliche careta del puerto y todos nosotros, los que ya no podemos pagar la entrada, desde afuera, miramos la cartelera y sentimos, corazón, ese triunfo, como propio. Como nuestro Maradona del barrio.
A pesar de que vamos, encanecidos, envejeciendo, arrastrando los recuerdos de lo que quisimos, con trece años y una novia, lo que quisimos ser.
Y fue en un recreo de la cárcel cuando me puse a charlar con los de pabellón de evangelistas, me acordé que había un chico que quería ser santo. Tenía 9 años. Vivía una vida, mística, convencida, quería ser santo. Se peinaba, solo, a la gomina. Y lo retaron cuando volvió con otras zapatillas. Sin marca. Por que había regalado sus zapatillas de marca. Pelotudo. Ese chico, a veces, escribe en este blog, otra veces escribe el que sabe manejar los tiempos, las discordias, los atropellos, el que alquila su pija al próximo escote de promesas, metáfora pelotuda, para no decir, sencillo, que siempre busco besar todas las bocas como si en alguna de las bocas pintadas de los boliches que ya no frecuento te vuelvo a besar, ahora con lengua y labia, experimentado, Isabel . A veces soy tanta gente que hago una asamblea para decidir si me baño ahora o después de que termine el partido de fútbol. Que escucho en la radio. No tengo televisor. Tampoco tengo radio. Pero mi vecino, en la pared de la cocina, es de mis pagos y del mismo equipo y pone la tele un poco alta, si me siento de espaldas en la cocina, puedo escuchar si gritan gol. Y mientras, borro y escribo la novela más vendida de promesas de la historia. Congelada en mi word. Ahora, que no tengo que golpear las puertas de las editoriales arrabaleras para que el de seguridad me devuelva los manuscritos. Ahora que me golpean mi puerta. Ahora, pueden irse todos a la mierda, ahora quiero que los pibes que duermen en la calle sean futbolistas, antropólogos, gendarmes, papás, que sean como la gente que pasa caminando y te pisa, sin querer, la frazada. Ahora que el portero de mi edificio se ríe, por que arranqué el timbre, porque le dejan a él, libros, cartas, propuestas, ahora me duermo en los laureles de mi word, de mis secretos, de mis oscuridades, me duermo entre los libros que puedo comprar, que no tengo que devolver a la biblioteca, que no tengo que robar en las librerías, que no tengo que convencer que me presten, me duermo al lado del balcón, en mi cama, donde tengo, una botella de agua, una de whiski, un vaso, los cigarrilos, mi escritorio, los pedazos de papeles donde, todavía, vieja costumbre, anoto a mano, montones de cosas, pilas de cuadernos que, año tras año, desde que tengo 12, el día de mi cumpleaños, quemo. Y los auriculares y el disco de Zambayonny. Quemo, cuando cumplo años, los cuadernos de ese año que se va. Ritual que por esas conductas locas que tiene la mente, me da sentido de existencia. De eso pomposo que suena como suena. De eso que estamos, misteriosamente, hechos. Yo no he sido humilde. Pero he tenido la capacidad de burlarme de mí. De doblar la esquina y cambiar de personaje. De aguantarme. De aguantármela, cuando la pudro, cuando me equivoco. He tenido la valentía de contar mis verguenzas. He llegado al fondo. He escrito y escrito. Soy esa torpeza de los sábados a la noche, cuando estoy tan solo, leyendo los diarios que empiezan a llegar, cuando todos tienen planes, fiestas, alegrías, compañeras, yo me tomo un té y me vuelvo a enamorar de todas mis novias, de las que me dejaron, de las que ya ni se acuerdan de mí. Yo fui esa tristeza. Yo soy este domingo, la plaza soleada, el otoño, el gordo que mandan de arquero, las veredas, los hombres que luchan mil días, el colectivo que llega a horario, el overol y el busca, la paradoja obvia, la suerte, y cuando me pongo triste, también, el hombre que miraba, conmovido, el mar. Sin animarse a contarlo. Sin decirlo. De callado. Y el tiempo pasa. Las calles, no, lo peor, las esquinas, cambian de dueños los locales, cambian de nombre, se llevan los recuerdos de los besos adolescentes, que en esa esquina te di, que nos dimos, esos besos me pertenecen en los absurdos de mi vida pero también te pertenecen corazón y si querés mientras regás las plantas y cuidás tus hijos y esperás en el palier que vuelva tu marido del trabajo si querés te regalo errante todos los recuerdos de los besos aprendices que nos dimos que total este viejo capataz del amor fugaz siempre te va a estafar y se va a quedar con los mejores recuerdos y sino se los inventa, para él, para su teclado,  besos y promesas, flotando en el viento, calmos, tranquilos, inmensamente calmos e inmensamente tranquilos. No me hagas caso. Yo vivo borracho. Acordándome de eso, cansadísimo, de todas las ceremonias del chupamedias, del monaguillo ateo, del señor progresista, del buen vecino de Palermo. Yo escribo para que me quieran. Para eso. Soñando que entienden mis razones más íntimas. Que les importa. Y sino lo consigo me siento en el balcón, miro la gente pasar, me muerdo los labios. Y me la aguanto.
Changarín buscando una promesa de amor en un lugar imposible, no disimulemos, no hemos cambiado nada.

sábado, febrero 25, 2012

Tren

 

traqueteo.


de Lucila Melendi, el Viernes, 24 de febrero de 2012 a la(s) 22:26 ·
Soy de victoria porque un día de 1920 un amigo llevó al nono a trabajar al ferrocarril donde fue aprendiz de pintor porque no había lugar para aprendiz de mecánico y entonces fue pintor para siempre y donde fue peronista porque perón le computó 2x1 los años para la jubilación por trabajo insalubre/ en el barrio se lo acuerdan andando en bicicleta con la escalera al hombro/ soy también de victoria porque algún día de principios del ’40 el pichi consiguió trabajo cavando los pozos de los palos de luz y conoció en un carnaval del club social a la hija del nono y apareció mi viejo que la pasó tan bien jugando a la pelota en la calle que no quiso hacer otra cosa en su vida y trabajó por todo el mundo pero no se fue de ahí hasta que se separó/ vive en tigre pero lo veo todos los jueves cuando viene al club belgrano a decepcionarse porque no conoce el nombre de los que juegan con él mientras sus amigos preparan el asado con el que siguen engordando/
En victoria somos todos hijos del ferrocarril aunque muchos no hayan hablado lo suficiente con sus abuelos como para saberlo/ victoria es victoria por la reina de los supervisores del nono, que abrieron ahí el taller ferroviario y sin querer queriendo fundaron un barrio-pueblo/ el paseo era ir con el nono a retiro a tomar licuado de banana y volver/ nos criamos a lo verano del ’98, a orillas del río pero también nos criaron para universitarios y por eso después del colegio cambié el río por los rieles/ en el tren tuve un amor cuyo nombre nunca supe y con el que nunca hablé pero que estoy segura me recuerda de la misma manera que yo a él en tren fui a mi primera marcha y de ahí me fui en tren a dormir con el que iba a ser un gran amor y en tren me fui de ahí para volver a trabajar a todos mis trabajos fui en tren y en tren iba a alfabetizar y en tren tejí grandes amistades y me volví a enamorar el tren es el único lugar en el que me encuentro con gente que no veo hace años me encuentro con amigos del colegio con compañeros de militancia con mis primos con mi tía y a veces hasta con mi hermano hay gente con la que viajo en el mismo tren todos los días un chico de rulos y una pareja que no para de chuponearse haciendo ruido mi prima se casó en octubre con un pampeano que conoció diez años antes en el tren cuando los dos iban a trabajar.
Tengo aproximadamente 4.500hs de traqueteo y aumentan todos los días las decisiones más importantes las ideas más brillantes y las más pedorras se me ocurrieron en el tren/ camino como ganado para salir de la estación por la única puerta habilitada tabicada por unos molinetes que nunca andan veo todos los días las salidas amputadas por rejas espantosas que te mandan al molinete y pienso que son las ruinas de una argentina que supo-quiso ser otra cosa desde el tren veo la argentina que duele veo los imperturbables edificios de barrio norte custodiar la expansión de la villa 31 cada vez más larga y más ancha y más alta aprendí a reconocer el olor de la gente que vive en la calle/ aprendí que siempre conviene esperarlo que irte a tomar un bondi sé que en el tren de las 7.30hs los pitucos se bajan en retiro, los obreros en olivos y las mucamas en martínez sé que en el de las 8.30hs son todos empleados que van a san isidro sé que si estoy antes del 14 en la fila voy sentada seguro sé que si estoy después del 18 no tengo chance sé que hay más posibilidades entrando por el medio que por las puntas sé que nunca tenés comprado el asiento ni aunque te hayas subido diez estaciones antes sé que las viejas pueden ser muy turras sé que el día que mate a alguien va a ser en situación de transporte público

SÉ que por lo menos desde que nací nunca hubo inversión ahí y estoy aprendiendo que hay mucha gente que no tiene ni la más puta idea del lugar que ocupa el tren en nuestras vidas/

lamentablemente toman decisiones y tienen demasiado acceso a los micrófonos.

La muerte y el amor, viajan en el mismo tren del cinismo. Ja, mirálo al bloguero K el título que se mandó. Seguro que ya está borracho.



Ni que estuviera escribiendo un tratado sobre armas nucleares. O algo que salvara la vida de las focas de Catamarca. Pero no me salía una puta nota para el diario. Por que no podía eludir el tema de la tragedia de Once. Entonces, con los pies arriba del escritorio, haciendo bollitos de papel, con un libro de mierda, de donde arrancaba las páginas, la puta madre, encima me salió casi 200 pesos, miraba al balcón, esperando que salga, la vecina. Yo no soy serio. He escrito miles de notas, he pegado comunicados, he estirado razonamientos, he chamuyado bastante, he hecho investigaciones, mis amores, bastante serias, otras veces le he pifiado de acá a la  China soja y vuelta, y además entre las tres mil pelotudeces diarias que escribo en Twitter y Facebook que son experimentos para ver cómo se comporta la raza humana -ayer defendía a los que quemaban las estaciones de tren, hoy capaz pida, para ellos, prisión perpetua-y las giladas, más elaboradas (mentira) que escribo acá. Pero, el asunto de la tragedia de Once, me toca, deportivamente, muy de cerca. No voy a contar nada. Excepto, que la mujer de mi vida, la hija de puta que se junta con, bueno, nada, corazón, estás bien, seguramente más linda y mejor acompañada. Cómo te quiero. De una manera rara. A la distancia. Cómo te quiero cagar a patadas, a veces, y otras veces, te extraño con sintonía fina. Si supieras la capacidad poética que me despiertan tus tetas. Volvamos. Decía, entonces, que tuve que rehacerlo, medir las palabras, mandar todo a la mierda, escribir de un tirón. La puta madre. Siempre son trabajadores. Bueno, eran del conurbano, no parecen, pero también son argentinos. Que consiguieron trabajo, changas, a veces buenos salarios, despiertan sueños, levantan familias, no es demagogia, estoy pensando, de verdad, en personas concretas. Vidas que conozco. Vidas que he vivido. Y una cosa, que tengo guardada en word, que imaginé, mirando la ventana, astillada y patética de mi alma (perdón la cursilería, no sé por qué me tenté, un poco de risa, en fin) qué hijo de puta. Nada. Chau. Los odio a todos, salames. Menos a vos, corazón, que tenés la risa más enamorable de este mundo. De este planeta. De este universo. De tantos otros bigotes, bien cortados, no como el mío. No como el mío. Quién será el hijo de puta con el que andás ahora. Lo voy a matar. La puta madre que los parió. Los quiero a todos, pelotudos, menos a vos, flaco, que no sé ni quiero saber quién sos. Buenas noches.

jueves, febrero 23, 2012

Pelotudo

"LOS PODEROSOS NUNCA PAGAN POR LO QUE HACEN"
23/02/2012
Hebe de Bonafini. Discurso del 23 de febrero de 2012."Compañeras, creo que ayer y hoy son dos días muy tristes. Y seguirán siendo tristes para todos. No es un simple accidente de tren. Es algo que tiene que ver mucho más allá, que tiene que ver con nuestras clases sociales.
Los poderosos nunca pagan por lo que hacen. Y siempre las muertes son nuestras. Los pobres y los trabajadores. Ellos no viajan en tren, ellos viajan en sus grandes autos.
Otra vez le quieren echar la culpa al trabajador. Perón decía que los hombres son buenos, pero sí se los vigila son mejores. Yo le pido a la Señora Presidenta que vigile un poco más a los hombres que tendrían que pensar un poco más en esta Patria y en este país. Lo que dijo Schiavi es una vergüenza. Yo no se si podrá dormir tranquilo, si se podrá mirar en el espejo, al haber dicho que si fuera un día de fiesta hubiera habido menos muerte porque viajaba menos gente. La gente viaja cuando trabaja, cuando tiene que ir y venir de su trabajo, de su empleo, de su estudio, de su casa. Y vuelta otra vez, 600 heridos, 50 muertos. Todos de los nuestros, ninguno de los poderosos. Ellos no viajan en tren."
"Cuando Menem regaló los trenes, todos los que hablan ahora no dijeron nada, porque de todo era 'deme dos'. Compro dos, un dólar igual a un peso, un peso igual a un dólar. Entonces se callaron, entonces son cómplices, que ahora no hablen, que no digan nada porque ahora no tienen derecho a hablar. Y la verdad que Schiavi me da vergüenza. Verguenza ajena que un funcionario sea tan pelotudo.
Y otra vez los muertos nuestros, y otra vez los trabajadores. Impresionante y bárbaro el trabajo de los médicos, de los bomberos, de la policía, del SAME, de los helicópteros. Y de la gente y de los médicos que vinieron de su casa, que no correspondían a ningún hospital, pero que se pusieron el delantal, los enfermeros y vinieron a socorrer. De ellos tenemos que estar orgullosos porque los socorrieron a tiempo, y a veces se salva la vida por un minuto, por dos minutos. A ellos los felicitamos. A ellos les mandamos un abrazo desde aquí. Y un abrazo también a todas las familias.
Cuando ayer veía a las madres pedir por la televisión mostrando tímidamente las fotos de los hijos, empecé a acordarme de los primeros días, cuando secuestraban a nuestros hijos que no teníamos a donde ir, a donde mostrar la foto, que nadie nos abría las puertas y no sabíamos donde estaban, ni que les había pasado, ni cual era su destino. Y sufrí con ellas, y todavía hoy hay muchas madres que no saben, hay más de 100 que no están identificados. Y las madres y los padres corren de un lugar al otro con esa desesperación del no saber.
Nosotras seguimos sin saber, pero sí supimos qué hacer, cómo movilizarnos, en que creer y cómo sentirlos vivos en todo lo que hacemos. A ellos les va a ser muy difícil porque ellos no murieron por la revolución, ellos murieron por ir a trabajar, por creer en este proyecto. Tal vez alguno sí creería en la revolución. Pero la verdad es que me dan vergüenza los funcionarios, me da vergüenza Jaime, me da vergüenza Schiavi. Me da vergüenza que todavía tengamos que pelear para que los ferrocarriles sean nuestros. ¿Cuándo van a ser nuestros? Si se les da tres millones como decían hoy o ayer, tres millones por día, ¿qué hacen con esa plata? ¿Por qué no están arreglados? ¿Por qué no tenían frenos? No le podemos echar la culpa al pibe que manejaba el tren. No, él no tiene la culpa de nada, él hizo lo que le parecía, él también casi pierde la vida.
Así que con mucha tristeza y con mucho dolor y con mucha angustia, porque no hubiera querido hacer este discurso hoy. Tal vez a la Presidenta no le guste, no se que pensará ella y qué mal se habrá sentido porque ella con mucho criterio suspendió todo, suspendió la fiesta que iba a haber del corso del sábado y el domingo. Y me parece muy bien porque nadie quedó con ganas de salir a cantar, de salir a bailar cuando hay tanta gente que está sufriendo quien sabe por cuántos días.
Por eso hoy en la Plaza no cantamos, ninguno quiso cantar, nos pareció bien. La Plaza en silencio tiene también mucha fuerza. Desde aquí, desde la Plaza les mandamos a todos los familiares, las madres, los padres, las esposas, los esposos, los hijos, las hijas, un abrazo grande que es lo único que les podemos mandar. Y les decimos que los comprendemos porque nosotros tuvimos la desgracia de perder a nuestros hijos y que nadie nos abriera las puertas y no teníamos un lugar donde mostrar su foto. La teníamos que llevar apretada contra nuestro corazón, encerradas en nuestras carteras, golpeando cuarteles, golpeando comisarías, golpeando iglesias. Y nadie nos abría las puertas. Por eso murieron 30.000, por eso dieron la vida 30.000, porque la sociedad civil se hizo cómplice. Muchas gracias. Hasta el jueves que viene."

Siempre trendremos un Majul

¿Empiezan a "entrar las balas"?

Por Luis Majul | LA NACION


En la jerga periodística, que a los gobiernos "no le entren las balas" significa que la información negativa o las denuncias contra sus funcionarios no hacen impacto en su buena imagen o en la "intención de voto". Desde hace poco, la idea de que al "nuevo gobierno" de Cristina Fernández "no le entran las balas" está empezando a ponerse en cuestión.
A sólo 17 días de la denuncia pública de la ex mujer de quien sería uno de los testaferros del vicepresidente Amado Boudou para hacer negocios con el propio Estado, las alarmas dentro y fuera del Gobierno comienzan a sonar. Se sabe: el pequeño círculo íntimo de la Presidenta ahora se pregunta "hasta dónde podría salpicarnos el escándalo" (yo me acabo de enterar que se preguntan eso: es por que vos tenés la posta sobre "el pequeño círculo"). La administración ya encargó encuestas a medidoras "amigas" para que analicen el impacto que podría tener el caso. Y no sólo en la imagen del vicepresidente, sino también en la de la Presidenta, quien ordenó mantener silencio absoluto, con la convicción de que el tiempo terminaría diluyendo lo que fue presentado, en principio, como "otra de las mentiras del Grupo Clarín".
¿Armó, en efecto, Boudou, un grupo de empresas amigas para hacer negocios con dinero del Estado (¿es una pregunta, por, vos no tenés la posta sobre que sí o que no?)? ¿Lo hizo por las suyas o con el guiño de alguien que estaba o está por encima de él? Esto es lo que se preguntan ahora tres personas de la máxima confianza de la Presidenta (a la mierda, además tenés acceso a sus conciencias y sabés lo que se preguntan!): el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; quien maneja la secretaría de Inteligencia (SI), Héctor Icazuriaga, y Máximo Kirchner, definitivamente transformado en el más celoso defensor de la carrera y el prestigio de su mamá (pará un cachito, esto según la cabeza de Cristina o la de Máximo? o es algo ya tipo digamos objetivo?).
En esos ámbitos (en la cabeza de Boudou, Máximo, Zanini, el Chango o Cristina o en todas esas conciencias?) ya se empieza a hablar de Boudou como alguien "desprolijo". Y, aunque todavía no dan por acreditada la denuncia que Laura Muñoz, ex del supuesto prestanombre Alejandro Vandenbroele, hizo en el programa de Jorge Lanata, recuerdan que el juez federal Claudio Bonadio podría llamar al ex ministro de Economía a declaración indagatoria por haber comprado y vendido un auto "con papeles falsos" (esto ya no va como pregunta, esto es posta: ¿y todos, incluido vos, Majul, saben qué va a hacer el juez Bonadío?).
Cristina Fernández no puede argumentar que ignoraba a quién elegía como compañero de fórmula (no, claro que no), porque las causas judiciales y las sospechas sobre el estilo de vida de Boudou son previas a su designación (ahora ya todas las preguntas son certezas incuestionables). Tampoco debería estar tan preocupada por las consecuencias judiciales, porque hace tiempo que el fuero federal parece responder a las necesidades políticas de la administración (y a las tuyas, las de esta nota puesto que estás al tanto de lo que va a hacer el juez). De otra forma, no se explica por qué, por ejemplo, sigue "dormido" el expediente que vincula a la esposa del responsable de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, con el trámite de un subsidio para un feet lot , en la época en que el alto funcionario infuía sobre la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, a través de terceros (no, claro, no se explica: bah, sí, lo acabás de explicar, ¿no?). O por qué ya nadie espera que se llegue al fondo de la cuestión en el juicio que involucra a Sergio Schoklender y salpica a (la querellante en la causa, Majul) Hebe de Bonafini y por la que el Estado (también querellante) distribuyó 750 millones de pesos para planes de viviendas sin auditoría (no, Majul, fue la auditoría la que lo descubbrió) ni licitación (claro, van a pedirle a desocupados que armen cooperativas y después se presenten a una licitación, qué genio), y de manera discrecional (sí, apenas Showlender pudo aparecer en 700 medios de comunicación, incluido tu reportaje "sobre las armas" en varios juzgados y en el Congreso: hijos de puta, cómo lo silencian!).
Hay que decirlo aunque moleste (bien, capo, sos un valiente): este tipo de causas son tomadas con cierta frivolidad por una buena parte de la sociedad (no, capo, te voy a decir algo aunque te moleste: vos sos tomado con frivolidad), impregnada de un "clima de época" (a la mierda, te pusiste sociológico) dominado por los feriados de Carnaval (a la mierda, la cagaste), el Fútbol para Todos (Clarín no podía faltar...creo que fue el fútbol el culpable del Showlender) y cierta capacidad de consumo que hoy envidiarían en Grecia o España (también envidiarían el crecimiento de los salarios y las jubilaciones en este brutal ajuste argentino, ellos, digamos, viven los ajustes de otra manera). Sin embargo, asuntos como éste podrían transformarse, de un día para el otro, en las razones del malhumor colectivo, como sucedió con la figura de Carlos Menem (que entre otras cosas menos sociológicas hacía ajustes como los de Grecia) después del efecto tequila. Y no sólo eso: también colocarían en crisis el núcleo del relato que todos los días repiten, a través del enorme aparato de difusión oficial y paraoficial (enooooorme), periodistas militantes, filósofos e intelectuales kirchneristas.
Para ponerlo en los términos que alguna vez utilizó Beatriz Sarlo: sería un tremendo (tremendo!) golpe en la batalla cultural que el kirchnerismo, o el cristinismo, venía ganando con creces.
A propósito de eso (¿de qué?), a los intelectuales oficiales de Carta Abierta les apareció un "primo hermano" descarriado que los corre "por izquierda" (¿hablan así en Carta Abierta? A la mierda, pensé que yo no le entendía un pomo a esas cartas, pero era bastante simplote al final). Se llama Plataforma 2012 y no reniega de las buenas cosas que se le adjudican al "modelo", sino que denuncia el doble discurso, el falso progresismo y la elección de enemigos ficticios que inventa el Gobierno para acumular más poder (¿eso dicen? Yo había entendido otra cosa, pero bue). Y trascartón, a los estrategas del Poder Ejecutivo y al intento semántico de malvinizar el año lectivo (eh?) le salió otro grano: se trata de un grupo de intelectuales antipatrioteros, convencidos de que a las Malvinas no la vamos a recuperar a golpe de declaraciones rimbombantes y exacerbación nacionalista, sino a través de una estrategia que deberá trascender el gobierno de Cristina Fernández (qué? la verdad me perdí un poco: ¿y qué tiene que ver todo eso con Showlender?).
Entiéndase bien (es que no entendí un carajo, capo). Nadie está diciendo que la Presidenta está a punto de perder, de la noche a la mañana, el enorme espaldarazo que significó su victoria en las elecciones de octubre del año pasado (ajá, no, no habías dicho eso, sino que a Showlender lo silenciaban o era discrecional, algo así). Tampoco que se viene el apocalipsis (no, tampoco), como tantas veces anunciaron dirigentes de la oposición como Elisa Carrió (¿la que vos escribiste que había que reconocer por que te dio letra tantos años?), quien ahora intenta regresar a la base del espacio político que lideró durante los últimos años (intenta regresar...ajá, ¿pero qué tiene que ver?). El verdadero impacto del daño se conocerá cuando se termine de registrar la dimensión del ajuste al que el Gobierno insiste en denominar sintonía fina (y los españoles y griegos envidiarían, por que es un ajuste, según dijiste, con alto consumo: mierda, cada vez entiendo menos!)
El sociólogo Artemio López sostiene que la quita de subsidios y la "sintonía fina" no afectarán en nada ni la imagen ni la intención de voto de Cristina Fernández. Explica que los aumentos sólo incidirán en el 30% del total del padrón electoral. Para ser más precisos (dale, precisanos: ¿cómo era lo de Showlender, entonces?): enojarán a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires y el primer cordón del conurbano. López también afirma que casi no se sentirán en el resto del país (el resto del país, capo, no tenía tarifas subsidiadas: sos boludo, en vez de leer este blog sólo cuando me burlo de vos, deberías leerlo entero). Es decir: el 70% del padrón donde Cristina obtuvo, en las últimas elecciones, un porcentaje cercano al 70% de los votos. El sociólogo descuenta que con estos guarismos y una oposición que no termina de despertar, las posibilidades de la Presidenta para intentar la reelección se mantienen intactas (qué reelección, Majul, ¿dónde dijo eso Artemio?), y que sólo resta determinar el momento adecuado para instalar la reforma de la Constitución (¿también lo dijo Artemio?).
Por supuesto, nadie incluye, en este análisis, "imponderables" como la conmocionante tragedia ferroviaria del día ayer, quizá la más grave de la historia reciente (a ver, Majul, mezclás las cebollas y las peras para concluir con la "tragedia", moderado término, coincidimos, pero puesto en este contexto, tendría el efecto semiótico que buscás, si escribieras bien, bolacearas menos y tuvieras mayor habilidad argumentativa). Se trata de episodios que, por su naturaleza, podrían cambiar el humor de un país entero (bien, como sociólogo, un capo). Algo parecido a lo que sucedió con Cromagnon, aunque entonces el impacto sólo alcanzó al gobierno de la ciudad (chan!).
© La Nacion .

Ah!

Acaban de hablar Schiavi y De Vido. Anunciaron que:
























































Y además, nos instruyeron sobre cómo leer los diarios, luego anunciaron que todo continuará igual que hace unos 20 años y luego nos contaron su preocupación judicial.
Mirá vos.
Publicado por Mariano en el su blog Yendo a Menos:


El gran culpable







Schiavi se convierte (ya se convirtió) en el blanco de la indignación. Fatalmente. Cualquier explicación que dé cualquiera que quiera dar explicaciones en circunstancias como la de ayer, se sirve en bandeja para el escarnio. Fue decidido que Schiavi sea el chivo expiatorio.

No me interesa en lo más mínimo defender a Schiavi. Una ficha que el kirchnerismo le sopló al macrismo, lo cual habla bastante de qué fortaleza tienen sus convicciones.

Un tipo que maneja con "eficiencia" montañas de plata en concepto de transferencias. Subsidios. Que, ojo, en el área de transportes son herramientas (los subsidios) que mantienen en tensión, pero soportable, los tironeos entre intereses diversos sin que se pague el costo político del aumento de boletos. Prebendas para mantener contentos a los que pueden armar un quilombo. Como el de ayer, por ejemplo. Habría que ver, analizar fríamente, quién defiende con más ímpetu a los subsidios: los empresarios, de los cuales dependen sus utilidades, o los trabajadores ferroviarios, de los cuales dependen sus niveles salariales, o los sindicatos, de los cuales dependen sus ingresos corrientes, o los usuarios, de los cuales depende que no aumente el boleto.

La casi segura salida de Schiavi (el gran culpable) no es garantía de que las cosas vayan a cambiar demasiado. Es cruel decirlo así, pero a los que estén interesados en la continuidad del esquema de subsidios con boletos insignificantes (al punto que a las empresas les da lo mismo cobrarlos o no) por ahí el accidente les termina jugando a favor.

En un hecho como el de ayer es necesario el concurso del componente accidental. Sí, claro. Pero, es en el sentido inverso en que se debe pensar. El azar, que durante varias veces colaboró para que con las mismas condiciones de posibilidad no ocurriera nada, ayer se tornó esquivo. Peor que esquivo. Conspirativo.

De no haber sido así, Schiavi seguramente sería hoy un poco menos hijo de puta de lo que es.

A mí me parece más razonable pensar que los problemas que afectan al transporte urbano del área metropolitana de Buenos Aires son estructurales. Y que exceden en mucho el margen de acción de un secretario de transporte. Que no es más que el recaudador y administrador de las ganancias de las empresas operadoras.

Los problemas, graves, casi irresolubles, del transporte público porteño tienen que ver con la estructura socioeconómica de la Argentina. Con una ciudad de Buenos Aires a la que entran a trabajar millones de personas diariamente y con redes que no dan el abasto necesario para ese tránsito. Con graves problemas en cuanto a la disposición de los espacios. Y, digámoslo, con niveles de productividad que no soportan salarios en condiciones de pagar boletos acordes a un buen servicio.

Casi que se podría decir (en las condiciones actuales): para que funcione mejor el transporte público, debería funcionar un poco peor la economía. Para que viaje menos gente, más cómoda. Porque la economía del transporte público está desligada de su contexto. Repito: a las finanzas de las empresas les da lo mismo transportar mil o diez personas. Sus márgenes de rentabilidad están garantizados, independientemente de los boletos que cobran.

Igual, prefiero no hacerme eco de las soluciones fáciles. Como la de reestatizar. Discutámoslo políticamente, hasta creo que estaría de acuerdo con la decisión. Porque en el esquema actual las empresas tienen garantizada la rentabilidad; y tanto ésta como la cobertura de sus costos provienen de aporte estatal, no de la venta del servicio. Las empresas funcionan como públicas, pero con márgenes de ganancia privados y garantizados. Eliminar esa onerosa intermediación sería un acto de justicia.

Ahora bien (a partir de ahora me empiezo a ganar el odio nacional y popular), estamos grandes para pensar que los problemas que derivaron en lo que ocurrió ayer se solucionarían si los ferrocarriles fueran del estado. ¿Como cuándo? ¿Como cuando eran del estado? Se podría crear una especie de ENARSA que administre los trenes.

Como se ve, los ejemplos distan de ser promisorios. Los antecedentes reales no juegan a favor de las siempre dispuestas soluciones mágicas que apelan a la desmemoria colectiva, necesaria para instalar la idea de un pasado en que las cosas "funcionaron bien", que no sólo no existió sino que requiere de condiciones que hoy no están.

El esquema de trenes privatizados fracasa, porque la estructura socioeconómica de la Argentina no se adapta a las condiciones en que tal esquema podría funcionar bien. Pero el transporte público administrado por el estado no podría tampoco ofrecer grandes soluciones.

No llego a ver cómo el estado podría garantizar niveles de inversión superiores a los que garantiza hoy. Y cómo se resolvería el tema del financiamiento vía endeudamiento público.
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¿Y ahora qué hacemos?



Anónimoñandeyara dijo...
Tampoco los Cirigliano toman ese tren, ni tampoco el Secretario de Transporte de la Nación que mediante un decreto firmado por Cristina (¿ella toma ese tren?)le sacó a fines del año pasado El Gran Capitán a TEA (sí, es cierto, era una porquería tardar 48 horas en tren, pero esa empresa cumplió un rol bastante interesante y sufrió con los desastres que ALL - la mimada del gobierno- hacía en todo el ramal con el transporte de cargas)y se lo dio a TBA (qué casualidad, justo cuando el tren Buenos Aires - Asunción volvía a ser una propuesta viable por el arreglo de vías y estaciones que está haciendo Yacyretá). Entonces, TBA va a Uruguay y Paraguay como representante argentino. Bueno, en realidad está haciendo conocer los trenes argentinos en el mundo ¿no?
Y toda esta perolata te la escribo porque creo que hay bastante gente como vos, con "buena leche" en su posicionamiento hacia este gobierno, pero que deben sacarse la venda de los ojos y hacer algo para que esto sea acción además de discurso. O estar atentos a las acciones y discursos que están pululando por ahí (lo ecológico y lo indigenista son dos puntos muy flacos que deben guiar los debates y preocupaciones a futuro) Hay mucho trasnochado citando a Scalabrini Ortíz. Me parece bárbaro rescatarlo pero con la memoria de lo que para él representaba el tren en Argentina. Hay 50 personas que están tristes y esperan
23 de febrero de 2012 09:21


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El grupo Cirigliano, también proveedor de los decodificadores digitales del Estado

Una compañía de los dueños de TBA fabricó 330 mil convertidores de TV por 160 millones de pesos


Los negocios de los hermanos Claudio y Mario Cirigliano con el Estado -desde ayer en el ojo de la tormenta por la tragedia en la estación de Once- no terminan en el transporte.
Ademas de recibir millones de pesos en subsidios para el servicio ferroviario , los Cirigliano también llegaron a la tecnología: fueron algunos de los proveedores de los decodificadores de televisión digital, que la Casa Rosada comenzó a entregar gratuitamente en 2010 bajo el plan Televisión Digital Abierta (TDA) .
Los números de sólo ese programa incluyen muchos ceros: 1500 millones de pesos para distribución de casi 1,2 millones de decodificadores.
A través de Corporate Corp., la compañía de tecnología del grupo Cirigliano, en los papeles identificados como Cometrans SA , fue uno de los fabricantes de los decodificadores para el Gobierno, según pudo saber LA NACION.
Este diario publicó en 2010 la operación de los hermanos Cirigliano, que integraron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) junto con las empresas Ayex, New Tronic, Infobizz y Structure Inteligente. Cada una realizó una parte del proyecto. Corporate Corp., la fabricación del producto, mientras la demás se encargaron del diseño o la elaboración del software.
Por una licitación a la que convocó el Ministerio de Planificación Federal en 2009, esta UTE recibió una porción de los 1,2 millones de decodificadores que la Casa Rosada quería repartir: 330 mil. Las empresas recibieron a cambio 160 millones de pesos.
Los demás grupos de empresas fueron Coradir (de Luis Coradi, empresario de San Luis), con 500.000 decodificadores; y Adimra (que agrupó a Microtroll, Zoitron, TRB e Inarci), con 400.000.
Según la web del programa TDA, hasta la actualidad se entregaron 947.548 decodificadores en todo el país (500 mil sólo en la provincia de Buenos Aires); es decir, el 80,3 por ciento de los 1.180.000 planificados.
Inicialmente, el programa preveía distribuir la totalidad de los convertidores a fines de 2010. LA NACION consultó por la demora, pero desde TDA aún no respondieron.

Están burlándose de nosotros



Antonio, en El Blog del Fusilado:

jueves 23 de febrero de 2012


Un "dejâ vu" de algo

Alla por Noviembre de 2009 empecé a colaborar en este blog. Y recuerdo que lo hice llamando la atención a los Cumpas sobre algunos entusiasmos que nos podian llevar a un facilismo magico que todo lo resuelve con un par de medidas y a partir de ellas todo vuelve a ser como antes. Dejemos ese tipo de delirios para los que saben de antemano que jamás podran llegar al Gobierno, y mucho menos a una masa crítica que los lleve a disputar el poder.
Hoy se ha producido una tragedia.; 59 laburantes perdieron la vida en un accidente (¿?) ferroviario. Al margen de los carroñeros de práctica, algunos Cumpas se han embalado con la recuperación del Trasporte ferroviario de pasajeros por parte del Estado. Cosa que apoyo indudablemente, y creo haber ocupado bastante espacio en el blog explicando mi acuerdo, como para reiterar aqui conceptos.
Pero quienes compartimos la filosofia de este Gobierno Nacional y Popular, tenemos la responsablidad de encarar las cosas con seriedad y sin sanatas, tenemos tambien la obligación de advertir de entrada que la reestatización de la administracion ferroviaria NO va a solucionar las cosas de la noche a la mañana.

No vaya a ser cuestión que a los dos meses nos vengan conque no se ven los resultados.

El ferrocarril tiene dos elementos básicos, a saber 1) La infraestructura, 2) El material rodante. Lo uno no sirve sin lo otro y viceversa. Pero hay ciertas cosas que van primero, y otras que van despues.

Primero la infraestructura. (despues le digo porque primero) vias, durmientes, obras de arte (puentes etc) señalización., comunicaciones. La via propiamente dicha (rieles) están en un estado de obsolescencia total. Hay que renovarlos (cambiarlos) totalmente. Uno de los objetivos de la creación de SOMISA alla por el primer Gobierno de Perón (46/52) era precisamente renovar los rieles (que ya estaban bastante fané; los Ingleses desde 1938 no habian traído nada nuevo). Pero la importación de rieles siempre fué un buen negocio (para algunos) y finalmente para cuando en los 70 (tercer Gobierno de perón) de decidió montar el tren de laminación nuevo que permitiría ir produciendo los riele necesarios para la renovación, pasó lo que ya sabemos. Cuando se privatizó SOMISA para beneficio de TECHINT esta nueva empresa desmontó el tren de laminación sin uso y se lo llevó a otra parte. Si no estoy mal informado a Méjico donde trabajaba con hierro del Orinoco, hasta que el Cumpa Chaves les paró el carro.

Hay que renovar totalmente la infraestructura; tenemos durmientes de quebracho con mas de cien años de servicio. Hay que reemplazar por durmientes de hormigón. Como los rieles hay que importarlos, cuando hablamos de esto estamos hablando de mas de medio palito verde por Kilómetro de via, como para tener una idea.

Despues (y solo despues) podemos hablar de material rodante, ya que sobre las vias deficientes cualquier cosa que pongamos por nueva que sea, en poquito tiempo se va a destruir. De nada nos sirve importar los Talgo IV pendulares de España, que pueden desarrollar 160 Km/h sin problemas, cuando en una de las vias mejor mantenidas que es la de Plaza C. a Mar del Plata no puede pasar de 100 Km/h y solo en algunos tramos (he viajado en él, y lo he venido cronometrando) porque los rieles no dan para mas. Rehacer esa via saldría unos 200 palitos verdes. 300 palitos verdes rehacer Plaza C.-Bahia Blanca. Otros 100 palitos verdes Retiro Rosario, para hablar de los corredores mas necesitados de trasporte ferroviario; obvio, agregue Córdoba en el menú y va a entrar a entender que la cosa no nos va a salir ni barata ni sencilla.Aparte que hay que seguir trasportando a la gente a diario mientras hacemos todo esto...

Mas otra cosa; cuando hablaba de la destruccion de la Junta, decía que lo de la infraestructura e instalaciones era lo de menos, que lo mas importante era el capital humano. Y aqui tambien se produjo su destrucción. Los antiguos ferroviarios iban trasmitiendo de generación en generación la mística de su oficio. Se cortó la cadena.

No va a ser nada fácil. Nada nos va a ser facil. Se trabajó durante muchos años en un plan de destrucción, y el resultado está a la vista.

Habrá que hacerlo, como se recuperaron los dineros de los jubilados, como se recupera el trabajo digno, como se recupera la enseñanza y tantas otras cosas.

Antonio (el Mayolero)
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