miércoles, abril 11, 2012

La Máquina de Dotar de Argumentos.



Los abogados se ponen todos en pose semiótica y opinan -tarea, al fin y al cabo del abogado: opinar sobre lo que no saben-sobre huevadas. La payasada del vicepresidente el jueves santo (sino hubiera sido feriado seguro hubiera habido más víctimas) sigue cobrándose deudas. Evidentemente, por lo que dicen los neopinadores K (básicamente contradicen en todo a Boudou, o sea, a la presidenta, pero siempre pegándole a Clarín, con una imaginación desbordada) todos lo creen culpable. Excepto algunos ministros con tanta experiencia en abandonar cuando el barco se hunde que, vivos para la comunicación no como tanto amateur berreta, gritan algo en La Nación -un diario que se vende- y lo desmienten en Tiempo Argelino -el diario que no vende, pero lo lee Cristina- y obviamente, mañana, cuando muden su fanatismo al próximo jefe, tendrán esa coartada.
Las coimas de la Alianza -esos ministros saben de lo que hablo- se conocieron cuando Morales Solá publicó sobre el tema en una columna, y como dato menor, de La Nación. Clarín todavía no tenía resuelto su mecanismo financiero y aguardaba, incluso defendiendo a De La Rúa. Chacho Álvarez, con olfato político para hundir todo pero salvarse él (ay los vicepresidentes!), levanta el tema por que se da cuenta que La Máquina de Dotar de Argumentos estaba debilitándose y Chacho, al igual que, bueno, son capaces de incendiar todo con tal de salvarse ellos. No había ni un 0,4% de las pruebas que hay hoy para el delito que entonces y ahora se investiga. Penalmente, incluso gracias a Rafecas, el exbueno, los tribunales le garantizaron impunidad a las patronales y al bipartidismo que pagó y cobró coimas. Pero a nadie le quedó dudas de que fueron culpables. El contexto económico era otro (esta es la clave del asunto) y Las Máquina de Dotar de Argumentos perdía prestigio por que dejaron de creer, cuando cayó el argumento principal que era no hacerle el juego a Menem. Mucho antes de que el Frepaso y el propio Chacho Álvarez llevaran a Cavallo y al país a compartir su fracaso, ya estaban las cartas echadas. Acá no es así, básicamente por el contexto económico y por el quilombo cultural que generó el kirchnerismo; pero esa misma maquinaria cultural que generó es la que ahora, despacito, empieza a descreer. Basta mirar el panorama. Los que creen culpable a Boudou cambian de tema, o tocan temas conscientemente laterales -la revolución semiótica que impulsan, más que nada- o tiran, con elegancia, la pelota afuera. Mañas que todos conocemos por que nos las hicieron, justamente, desde Clarín.
Schiavi, el funcionario PRO -pero cuya esposa no tiene un estudio jurídico asociado a la esposa de un ministro del PRO, ahhh, entonces sí- se fue con aplausos ininterrumpidos no de las víctimas de su política, que están en la morgue todavía, sino de un alienómetro contractual de características raras. Pero tuvo que irse, obligado por las circunstancias. Schiavi se fue aplaudido por el gobierno, echado por la realidad. Esteban Righi se fue echado por el gobierno, aplaudido por la realidad.
Algo no está funcionando.

P/D: todos los que, antes o ahora rodearon al vicepresidente (¿qué es de la vida del bueno de Piumato, por ejemplo?) e hicieron una profesión de pegarle a 678, el mejor programa de la TV, aún varios años después de su debut. ¿Qué habrán sentido cuando Boudou, hombre no muy sofisticado en materia cinéfila o literaria, qué habrán sentido al darse cuenta que la argumentación televisiva, propia de la televisión, fue llevada al plano político, institucional y hasta penal por el bueno de Boudou?


lunes, abril 09, 2012

La Cámpora, una visión realista



La Cámpora es una creación genuina del kirchnerismo, no la única y lejos NO ES la de mayor relevancia política (ahí entran, sin dudas y en primer lugar la política de derechos humanos, la renovación de la corte suprema de pollo, y después, cosas taaaaaaaannnnnnn menores como darle gobernabilidad al país, renegociar la inviable deuda externa, sacarnos de encima al FMI, apostar a la unidad regional, aumentar a niveles récord el presupuesto educativo y de ciencia, retornar las paritarias y hacer la política social más amplia del continente universalizando las jubilaciones reestatizadas y las asignaciones familiares, a la mierda!) pero por la modalidad "decisionista" de construcción -a ver, a ver, alto canejo: basta de usar la jerga académica para algo muy pero muy simple: el kirchnerismo es el primer partido político con formato del siglo 21; más aún, integra e incluye desde hace un tiempo lo que HOY sorprende en Europa, por ejemplo, Alemania no puede formar gobierno se especula hoy por el avance del Partido Pirata: léase esa coyuntura ultratop en las modalidades argentinas, en una mirada a lo que pasa en la cultura web acá en nuestros pagos y observará la potencia cultural del kirchnerismo- pongo estos paréntesis larguísimos, me voy por las ramas y me olvido en qué estaba. Me voy a comprar cigarrillos, ya vengo. No, antes, anoto las ideas, después las desarollo -sino me las olvido, y son las 5 de la mañana y no es fácil, nada es fácil en esta vida, pero iba a decir que no es fácil algo que ya olvidé-:
-La Cámpera es la creación más genuina en el plano organizativo del kirchnerismo y lo más novedoso del sistema político. Tiene menos melancos de lo que se cree y, a la vez, tiene flexibilidad pero integra y enriquece una corriente histórica de larga data.
-La Cámpera es la cantera de cuadros políticos que seguramente protagonizarán el futuro. No es sólo el ahora,   imaginar el largo plazo es trazar un recorrido posible de estos dirigentes hoy jóvenes para el promedio del sistema político (y las sociedades de dentro de tres o cuatro décadas tendrán promedios de vida mayores)
-La Cámpera es la única organización política real capaz de absorber las nuevas demandas. Este proceso, a menudo soslayado, es rapidísimo, de un vértigo raro, y poco estudiado. La Cámpora Diverxia, por ejemplo. Y, ojito, Máximo no me dejó formar La Cámpora Divorcia que sino!
La predominancia del kirchnerismo en general en internet pero de los cuadros de La Cámpera en particular, nace de una conjunción flexible (esto es, mis amores, el formato Siglo 21) de organización dura y eficaz y locos sueltos (un ejemplo es el camarada Carrasco). Hay un problema con el ascenso de las mujeres a los puestos de conducción, que atraviesa a la totalidad de las organizaciones políticas.
-No es correcto analizar La Cámpera como una agrupación interna del peronismo, dado que el peronismo es hoy casi, casi el sistema político; es demasiado grande el peronismo y La Cámpora tiende puentes -generacionales, principalmente, pero no solamente: y en todo caso, entiende mejor que el resto las variables generacionales, entre otras cosas, por que las vive-pero tampoco es correcto analizarla como anomalía del peronismo. Es peronismo duro, pero no es solamente eso, o lo es, en clave generacional.
-Poca atención se presta en otras organizaciones política al debate cultural, intelectual, académico, tecnológico, comunicacional...etcétera SIN DESCONECTARLO DE LAS VARIABLES CENTRALES esto es una definición tajante, corazones, pero no sé si logro expresar bien la importancia estratégica que tiene.
Bueno, me voy al kiosco. Ya vengo.

domingo, abril 08, 2012

Ciccone y Cirigliano: un cambio de etapa


Podría decirse, para unirse la lógica que atraviesa la coyuntura, que si Boudou hacía su megadenuncia a cielo cerrado otro día, que no fuera feriado, quizás hubiera habido menos víctimas. Cínico, el comentario. Un poco de humor negro. Para aliviar la trama. Con perfectos buenos y perfectos malos que ahora agrega, en la megadenuncia, grises: ¿El ex ministro de Cámpera y actual altísimo funcionario de este gobierno, es malo o es bueno? ¿Eduardo Anguita ahora es malo o es bueno? ¿El juez Rafecas, el de los fecas con periodistas del palo, el fiscal Frívolo, al final cómo quedaron en la película? ¿Scioli es malo o es bueno? ¿Página 12, que también cubrió el allanamiento al departamento de Boudou alquilado a otro, es malo o es bueno? ¿El presidente de la corrupta Bolsa de Comercio, tan elogiado hasta ayer, es malo o es bueno?
El vicepresidente puso grises en lo que los posestructuralistas trasnochados llaman despectivamente "el relato". Y al poner grises, matices, sutilidades, sí que con un lenguaje patético de novelísimos cachafaces, esbirros y mafiosos; puso también un mojón sobre la nueva etapa: la del fin de Blancanieves, el comienzo de los matices.
La cosa se complejizó.
Es natural.
Van 9 años de gobierno, y aún así, la economía resiste y crece, el Ejecutivo no pierde sus reflejos progresistas, Cristina lidera el peronismo, la oposición política se autopulveriza, la oposición orgánica se debilita y desconcierta, la cosa, en conjunto, funciona más que bien.  Ésto, corazones, es lo sólido. La parte dura del relato.
Lo que cambió fueron las tácticas con que abordar la coyuntura. Quizás ni cuenta se haya dado Boudou, pero su megadenuncia a cielo cerrado TUVO que incluir a otros actores de la dramaturgia para tornarse creíble. Con Magnetto, no alcanzaba. Por variadas razones.
Es la etapa de los colores y los matices, acuarelas. Una etapa más difícil, más sutil, más problemática. Sintonía fina. Pero si se pierde de vista lo esencial, lo sólido, la sinfonía gruesa, entonces se corre el riesgo de seguir pintando consignas allá arriba mientras alguien te saca la escalera.
Todo empezó con Cigrigliano chocándose la realidad.
Boudou logró que los archipiélagos del FAP -Frente Anti Peronista- se unifiquen en contra suyo, ha quedado anulada la interna entre Bonfatti y Binner, o dicho de otro modo: ahora Bonfatti no podrá seguir llevándose bien con el kirchnerismo. Lo que, a la vez, debilita al kirchnerismo santafesino. Boudou logró que el PRO se unifique detrás suyo, o dicho de otra manera, a Pinedo y los sectores dialoguistas los acorraló internamente. Boudou logró que el kirchnerismo se desunifique detrás suyo. El saldo parecería negativo, Todo Negativo. Pero, no, no es así. Boudou logró hacer entender la nueva etapa política para muchos que aún dudaban de la sintonía fina: es necesaria, es importante, enriquecedora, y a mediano plazo, unificadora. Siempre y cuando no se pierda de vista lo esencial, que es la sinfonía gruesa. Y el kirchnerismo podrá ponerse, aveces, en materia de declaraciones públicas, un cucurucho en la frente, pero nunca pierde de vista que mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar. Y ha realizado. Y sigue realizando.


Un cacho de sensatez

No era tan complicado, era así de simple. La nota del mejor periodista argentino Horacio Verbitsky en Página 12 de hoy explica el punto fundamental y de fondo de la saga : la impresión de billetes. El resto, las implicancias políticas y judiciales colaterales, y la asunción del nuevo contexto y relaciones de fuerza, se irán explicando o resolviendo al calor de las pruebas y contrapruebas, y de la disputa, claro, política. Pero éste es el fondo de la cuestión y el asunto, a  mi criterio, que había que explicar:

De manual


 Por Horacio Verbitsky
La legitimidad de la investigación periodística sobre presuntos hechos de corrupción es una de las veinte verdades de la democracia, lo mismo que la subsecuente actuación judicial. Lo notable es que siete meses después de abierto el caso, no hayan mermado la frecuencia ni el tono de las notas de Clarín y, con más rigor profesional, La Nación. Boudou sigue siendo el tema preferido de las tapas del duopolio, pese a que el material no pasa del reciclaje de lo ya dicho en ediciones anteriores, más detalles laterales que no aportan nada significativo. Es una tarea instructiva para escuelas de comunicación la lectura crítica de la cobertura tenaz de Clarín que mezcla afirmaciones editoriales con datos del expediente para anticipar una culpabilidad de Boudou que la Justicia no ha declarado. La ministra de Seguridad Nilda Garré dijo que respetaba a Rafecas, lo cual dista de ser una apreciación solitaria, pero informó que los gendarmes que acompañaron a la fiscalía hasta el departamento que Boudou le alquila a un socio español de Vandenbroele ignoraron hasta llegar que se trataría de un allanamiento y en qué dirección. Sin embargo, la comitiva era esperada por un fotógrafo del Grupo Clarín, cuya radio Mitre había anticipado el día anterior que un episodio de esas características era inminente. Cuando los gendarmes preguntaron qué hacía allí ese fotógrafo, los porteros dijeron que estaba desde la noche anterior. La portada de la edición electrónica del diario informó que se había allanado “la casa de Boudou” y la crónica correspondiente dio a entender que Vandenbroele abonaba las expensas del departamento en el que vive Boudou. El vicepresidente y el resto del gobierno aplicaron durante demasiado tiempo las recetas del manual kirchnerista con la prensa, con la discutible idea de no amplificar operaciones insustanciales: no sabe/no contesta. Esta conducta dio lugar a equívocos y privó al gobierno de exponer con claridad las razones de Estado en torno del caso. Nunca se pensó acuñar billetes en las instalaciones de Ciccone, ya que el corte de las planchas y la numeración de cada unidad sólo se harán en Casa de Moneda, que tomaría el control operativo de la planta alquilada. Pero durante los meses que pasaron antes de que se explicara este procedimiento, la práctica inobjetable de enviar papel, tinta y técnicos del Banco Central a Ciccone para efectuar pruebas, algo necesario sea quien sea el operador de la planta, se instaló como demostración de algo turbio o irregular. Tampoco se informó hasta la primera declaración de Boudou a este diario por qué era importante que la principal imprenta de seguridad del país reforzara la capacidad de producción de Casa de Moneda, sin necesidad de recurrir a la importación de billetes, como ocurrió el verano anterior, con los problemas de seguridad y de soberanía que esto implica. Ni siquiera se difundieron las razones por las cuales la Casa de Moneda se negó a contratar ese servicio con Boldt en agosto de 2010, cuando el juez Cosentino le alquiló la planta a los Tabanelli y Gabella, quienes mejoraron la oferta del ente estatal: ese título de alquiler era precario y no había certeza sobre su duración, Boldt no aseguraba cantidad y plazo de impresión y además acercaría el material inflamable del papel moneda a la llama del juego. A casi dos años de distancia podría señalarse que la expropiación de las maquinarias hubiera sido un camino más recto hacia el objetivo estatal. Pero 2010 fue el año en que el Grupo Ahhh... usó su mayoría legislativa con el propósito de hundir al gobierno, que no hubiera conseguido la declaración de utilidad pública de las maquinas de Ciccone. La diversidad de dependencias oficiales que emitieron opiniones, dictámenes o resoluciones favorables a la normalización de la quiebra de Ciccone confirma la existencia de un interés estatal, no personal ni espurio. Pero nadie se animó a decirlo.


La calle sin alegría


Bajo la máscara del placer

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Die freudlose Gasse
TítuloBajo la máscara del placer
Ficha técnica
DirecciónGeorg Wilhelm Pabst
GuionWilly Haas, según la novela homónima de Hugo Bettauer
FotografíaGuido Seeber
Curt Oertel
Robert Lach
MontajeMarc Sorkin
ProtagonistasGreta Garbo
Asta Nielsen
Agnes Esterhazy
Henry Stuart
Robert Garrison
Einar Hanson
Datos y cifras
País(es)Alemania
Idioma(s)alemán
Compañías
DistribuciónSofar-Film-Produktion GmbH
Bajo la máscara del placer (título original en alemán: Die Freudlose Gasse) es una película alemana de 1925 dirigida por Georg Wilhelm Pabst protagonizada por Greta Garbo. Es la adaptación cinematográfica más famosa de un trabajo de Hugo Bettauer

[editar] Contexto histórico

En 1924, Gustav Hartlaub, director del museo de Manheim, acuñó la denominación "Nueva Objetividad" (Neue Sachlichkeit) para designar la nueva y vigorosa tendencia del cine alemán, de corte realista, bajo cuya bandera militarían autores de la talla de Georg Wilhelm Pabst. Con Bajo la máscara del placer se abre el capítulo del realismo y de la polémica sobre el cine alemán prenazi. Protagonizada por Greta Garbo, esta película nos muestra a la hija de un antiguo consejero de la Corte, que atraviesa unos momentos económicos difíciles. La protagonista, Greta Rumfort, se prostituye para poder ayudar a su familia. Al final, la actriz es redimida por la boda con un oficial americano.
Parte del vigor del relato se diluye por la concesión melodramática del final. Sin embargo, la película causó sensación sobre todo por los elementos realistas como la larga cola ante la carnicería, el negocio de prostitución de la costurera, el mutilado de guerra que no encuentra trabajo, etc. La película tuvo numerosos problemas de censura (incluso en la Unión Soviética el oficial americano se hizo pasar por un doctor).

[editar] Bibliografía

  • GUBERN, R. Historia del Cine. Ed. Lumen, Barcelona, 1989.

[editar] Enlaces externos

El Cabra, un hombre talentoso y querible.

sábado, abril 07, 2012

La pregunta es ¿qué podemos hacer? Bueno, comprar linternas, tirar los muebles, esquivar los árboles y comprarse una Quilmes para tirársela por la cabeza a esta tarada.

viernes, abril 06, 2012

Mentirse

Es bastante común mentirse, sentirse prisionero de grandes confabulaciones. Pero también, en el fondo, se siente el gusto opaco de la degradación. Fuimos contra la Corte Suprema, el FMI, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, Clarín, AEA, Techint, los bonistas de la deuda externa, la sacrosanta independencia del Banco Central pero, oh, no pudimos con Lapegue. Ja. A Lapegue (para no iniciados, es el que conduce, un programa de autoayuda y risas y banalidades en TN -que es un canal de cable de noticias- en el decisivo horario de la medianoche) le debe encantar este relato, parecido al relato que a otros, los adversarios del gobierno nacional, les conviene. Somos grandes, mis amores. Uno puede, si tiene ganas, mentirse. Total. Yo lo hago bastante, tengo una tensión -sé que a los cinchadores estas cosas no les interesan, están demasiado ocupados tirando de la cincha para que el adversario caiga de rodillas y les confirme sus teorías, su corralito político, la poquedad de sus miradas: bien, son sus miradas, no la mía- que mezcla el periodismo con la literatura, la formación clásica en ciencias sociales, los andariveles tensionados de la tradición nacional popular y la izquierda, la locura, etcétera. Pero cuando se pierde, en el análisis social, la visión de conjunto, que no es una acumulación de coyunturas, ni el encadenamiento trágico de todas ellas, sino un olfato para el humor social, entonces, la mentira tiene entidad de metáfora gastada y se hace, la mentira, de patas cortas. Y entonces resulta que los tribunales, en nombre de un juez al que ayer desde los medios de izquierda elogiaban por un librito de cuarta sobre el nazismo, hallanan un departamento propiedad del vicepresidente EN PUERTO MADERO alquilado a impresentables y cuyas expensas pagan impresentables y, el problema es que al llegar había en la puerta UN FOTÓGRAFO. ¿Qué?
Alto, alto.
¿Que hay intereses de Clarín detrás? Y sí, obvio, más de boludos sino se prenden, es más, les anticipo algo: los medios de comunicación cercanos al oficialismo pero con audiencias y mercados propios, donde la ecuación entre financiamiento público y credibilidad de una suma contraria, se alinean con Clarín. ¡Por que son malos! No, por que así funciona ésto, por que siempre funcionó así, y básicamente, por que lo aprendieron de la política. ¿O dónde estaban cuando los vientos eran otros los que ahora son gendarmes de las causas populares? Somos grandes, nos acordamos. Y está todo bien, son relaciones de fuerzas las que definen la verdadera mediación institucional. El vicepresidente, en su inconsistencia de que la archiconfabulación -de querer, el hecho de fondo, de QUERER PRIVATIZAR LA IMPRESIÓN DE BILLETES, asunto que, simplemente, me parece una mierda: con o sin corrupción- está encabezada por Clarín, obviamente, La Nación, Perfil, el Juez, el Fiscal, los que fuman en los bingos, Duhalde, Solá, Scioli, Binner, los narcotraficantes yugoslavos, Esteban Righi, Montenegro, Comodoro Py, el presidente de la Bolsa, Boldt, y no sè si me olvido alguno más, por favor, paremos el carro. ¿Adónde va ésto? No sería más simple que explique lo de las expensas de un departamento de su propiedad pagadas por quien dice no  conocer...pregunto: ¿soy también parte del complot, de la urdiembre, de la mafia, por hacer esa pregunta?
Les explico cómo se me debe responder:
bueno, no, acabo de borrar las variantes de insultos que se me van a propinar. Para qué ayudar. Ahora, el asunto es bastante más simple, es una pregunta. Sencilla, discreta, concreta, anfeta: ¿cómo es que una persona que Boubou dice no conocer paga las expensas de un departamento de su propiedad, alquilado?
No me parece de muy difícil respuesta. Yo alquilo un departamento. Luciana, una amiga, fue a pagarme una vez el alquiler. Pablo, otro amigo, también. Mi hermanita fue otra vez. No es tan complicado. Para nada. Puede suceder. Pero ésa es la pregunta, por qué no escuchar una respuesta.
Sigue bajando el desempleo, se profundiza la sustitución de importaciones, se acomodan en un sentido progresivo los subsidios, se penalizan empresas de servicios públicos por incumplimientos, se aumentan jubilaciones y la AUH, se discute por primera vez una política de drogas en el país, se avanza en la integración regional y la ley de medios, se producen contenidos culturales como nunca, se reparten notebooks a cada joven escolarizado, aumenta maravillosamente la matrícula escolar, se bajan, tibia pero persistentemente, los indicadores de trabajo en negro, se aumentan salarios, se modifican en un sentido moderno y progresivo el Código Civil, se discute apasionadamente el devenir de los recursos naturales, seguimos sin la tutela de los organismos multilaterales de crédito a pesar de integrar el G-20, se vira en una dirección inédita y pacífica y democrática la reivindicación de Malvinas, ¿qué tanta histeria? ¿Qué pasa, no se puede explicar algo simple, explicable, sencillo?
Otra preguntita más: ¿Y qué si lo conoce a ése de nombre Holandés, lumpen empresario, ok, y qué? ¿Que dijo que no lo conocía? Oh, bueno, tá, mintió, ¿Y? ¿Qué prueba eso? A ver, a ver...no soy abogado penal, pero no hay que ser un talento genial como Lapegue para darse cuenta que el vicepresidente se está embarrando, que tarde o temprano, los más informados, se pararán en la plaza a comer un pancho y se preguntarán ¿por qué tanto alboroto? Y la respuesta será...
A ver, Boudou no está procesado ni imputado. ¿Sirve de coartada la cuestión de Clarín (cuestión real, atendible, seria, concreta y hasta peligrosa) para melodramatizar que hay una súper confabulación en vez de explicar, si se quiere explicar algo (perfectamente podría haber obviado el delirio estrambótico del monólogo de ayer), sencillamente, los hechos?
Hay que bajar 40 cambios, que ésto no es una guerra ni una instancia definitoria. Se dijeron peores cosas del gobierno que éstas, hay que calmarse. Muchas gracias, buenas noches, los quiero a todos. Acá debajo pueden comenzar a insultarme, a la cuenta de tres 1,2,3:

La canción de la alegría

Abelardo Vitali, Mendieta, en su blog: 


Me harté del relato.



El kirchnerismo expresó y expresa aún a un sector de la sociedad mi-no-ri-ta-rio que tiene determinados valores, ideas y anhelos y que tiene, a su vez, una larga tradición en la historia de nuestro país y del mundo. Lamento decirlo así de toscamente para quienes recién se asoman a la vida política, pero no fundamos nada. Al revés, lo que debiera enorgullecernos es el hecho de retomar esas banderas y esas tradiciones y darle el clima de época para que germinen y florezcan.
Esa expresión política a veces es más acabada y a veces menos. Porque tiene como ventaja determinante el circular los caminos de la realidad y no los de las inmaculadas y puras ideas que –aún con la mejor de las intenciones- no asumen que la realización de las cosas es lo único que realmente dota de sentido al accionar político. Como decía un viejo taimado, jodido y sabio: “mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar”.
Y decimos que ése sector que se ve representado por el kirchnerismo es minoritario no por falsa modestia si no por pura y desapasionada lectura de eso que, a falta de una palabra mejor, llamamos realidad: que hayamos sacado el 54% de los votos en la última elección no debiera llevarnos al error de pensar que ese 54% enterito piensa lo mismo que pienso yo o vos o vos. No. Ni siquiera sabemos muy bien si vos y yo pensamos lo mismo, y bienvenido sea. Porque el único modo de constituir mayoría en una democracia (y en cualquier sistema político que tenga como condición de base el ejercicio de la libertad) es, precisamente, poder aglutinar a sectores que se amparan bajo un mismo paraguas aún sin una acabada unidad ideológica o política. Precisamente, lo que nos unifica -quiero creer, deseo creer, y entonces creo- son pocas cuestiones, pero profundas. A mí me alcanza con un par para tirar junto a otros: la búsqueda de la felicidad del pueblo, la lucha por la justicia social.

Este colectivo, este sujeto social kirchnerista –insisto, sujeto social que no es uniforme ni monolítico, que tiene tensiones en su interior, que pulsea, que no está sobredeterminado ni predeterminado, que se construye en el cotidiano y en el andar- ha dado en estos años algunas batallas necesarias y novedosas. Una de ellas ha sido el poner en discusión lo que hasta aquí se pensaba como intocable: la lucha por la construcción social de sentido. La política kirchnerista decidió ir a combatir a tierras que la política había dejado abandonadas por propia decisión y que había entregado mansamente a los “formadores de opinión”, a los grandes medios, a los prestigiosos editorialistas y, detrás de ellos, a los grandes grupos económicos (No, no acostumbro a ejercer una mente conspirativa y no estoy diciendo que los periodistas son siempre conscientemente empleados de estos grandes grupos. Pero sí digo que en las sociedades modernas la trama entre negocios y poder mediático sí está sobredeterminada por esas relaciones de poder).
Como decía: la política había sellado un pacto –inestable, ambiguo, pero pacto al fin- con ese poder: ustedes generan el sentido de la agenda social, nosotros la administramos, tratémonos lo mejor posible y negocio para todos.
Bueno: el kirchnerismo vino -¿a pesar suyo?, ¿obligado?- a patear este tablero. Pero no lo hizo como medida “vanguardista”, sino por puro instinto de preservación, a la defensiva: o damos esta batalla o nos llevan puestos.
Ahora bien: ¿por qué algunos querían llevarse puesto al Gobierno? ¿Porque son malos y mafiosos? No. Porque el Gobierno, apoyado en su fuerza política y social mi-no-ri-ta-ria había tomado determinadas medidas económicas, políticas y de gestión que venían a disputarles poder. Ejemplos: la estatización de las AFJP es disputar poder económico. El impulsar una Corte Suprema independiente y prestigiosa es disputar poder institucional. El impulsar los juicios por la Memoria es disputar poder simbólico. Y así.
Y es en medio de esa disputa que el kirchnerismo comenzó su “batalla cultural” contra los “medios hegemónicos” y no antes. Para defenderse y así defender su accionar.

Es decir: al kirchnerismo no se lo empezó a criticar por lo que decía, sino por lo que hizo. No es “el relato” la causa del enfrentamiento sino la consecuencia de una práctica.

Es por todo esto que resulta bastante inexplicable aquellos que dedican el 99 por ciento de su escaso tiempo –el tiempo es siempre un bien inelástico, sobre todo cuando hay tanto para hacer- a ejercitar la práctica política (nótese que dije “práctica” y no “análisis”) centrándose en el tratamiento que los medios masivos, sean de la Corpo, de la Opo o Militantes, hacen de la actualidad. Y ni hablar de aquellos que anteponen el archimentado “relato” al frío análisis de los hechos.

Estaría bueno, estimo, que nos volvieran a criticar por las medidas y no por la manera que tenemos de contarlas. Que nos critiquen por disputar poder y no por disputar zócalos.

O sea, parafraseando: mejor que decir es hacer, y mejor que relatar es realizar.

Buenas tardes. Ya sé que soy un rompepelotas, pero no soy el único. 

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