
viernes, mayo 15, 2009
El canal del Pete ése

Cada vez queda más claro
Evita
La tierna y, cuando necesaria, trilogía oligarca del cura, el gaucho y el milico que relataba un país de natural encanto y crecimiento producto de la bondad de la tierra y laboriosidad de los hombres, se había construido con devaneos pero a marcha firme.
Ni el yrigoyenismo, ni el radicalismo, habían roto este relato, aún cuando, Leopoldo Lugones, anunciando La Hora de la Espada ponía en cuestionamiento la influencia de los inmigrantes y sus ideas radicalizadas, en contra de la tibieza de Hipólito Yrigoyen.
Los progroms, la Liga Patriótica del funcionario radical Manuel Carlés, las represiones conocidas como la Patagonia Rebelde o la Semana Trágica, desmienten esta tibieza radical. Pero en horas en que Arturo Frondizi, que aplicó el Plan Conintes y no se privó de salvajadas contra los trabajadores, es reivindicado como un estadista, difícilmente pueda discutirse esta parte oscura de los actuales demócratas. Mucho peleó, durante muchos años, por esto, Osvaldo Bayer, y los sucesivos presidentes del radicalismo se negaron a una autocrítica. Hoy, Bayer integra, recientemente, Carta Abierta. Vueltas de la vida y de la historia.
Contra su voluntad (si es que una década puede tener algo así como una voluntad), o por la lucidez de ciertos dirigentes, la Década Infame tuvo que poner coto a ese país imaginario de la oligarquía.
Sin embargo, el relato cultural "del campo" continuaba a pesar del inminente y forzado proceso de industrialización, como legitimación del "fraude patriótico". La patria, claro, no eran todos.
Es Evita quien rompe este relato. Sus crudos discursos contra la oligarquía, y sobretodo, su falta de ascendiente entre las familias tradicionales de la Sociedad Rural, su proveniencia del mundo denigrado para la época del teatro de revistas y la radio, sus vestimentas de lujo, la relación con el Coronel Perón (que para los cánones conservadores de la época fueron un escándalo) y, por supuesto, la política económica que a través del IAPI orientaba excedentes de exportaciones agrarias hacia la industria liviana, confluyeron para que, especialmente Evita, fuera particularmente detestada por todo ese sector social que hoy como ayer junta confundidos con millonarios para decir "yo estoy con el campo".
Los fantasmas de la historia resurgen. O bien, Hugo Biolcatti es un fantasma, que atraviesa la historia.
Detrás de muchos, sucesivos, homenajes a Evita, no se verá a alguna de la dirigencia peronista pidiendo que Cristina Kirchner se acerque a los trabajadores, a las mujeres solteras, a los humildes de este país. Se le pedirá, solapadamente, que retroceda, en nombre de las buenas normas de conducta, ahora conmovedoramente llamadas "diálogo", "tregua" y otras palabras por el estilo.
Qué lejos estaría Evita de estos planteos.
Qué lejos estaría de esos que ahora claman por el "diálogo".
Con todas sus desmesuras, es probable que las múltiples facetas que representó Evita, se vayan diluyendo detrás de una construcción de su imagen en una fachada de oligarca: Evita era buenita con los pobres. Puro chamuyo. Esos pobres, dejaron de ser pobres, por Evita y por Perón. Por la política económica, más importante que la (muy necesaria) política social.
Los que, con toda razón, cuestionaron las formas autoritarias, las limitaciones, la represión y chatura cultural del peronismo, deberían en cambio reflexionar sobre qué sintieron, sienten y sentirán (en la medida que los gobiernos sucesorios ni se acerquen a lo que sucedió, para los trabajadores y los pobres, el peronismo) sobre Evita y sobre Perón. Como figuras de su tiempo, seguramente, pero también (y es mi interpretación) como figuras que desbordaron su tiempo, que lo hicieron reventar, que tuvieron un costado maldito que, en buena hora, significó la patria de la felicidad para muchos compatriotas hasta entonces, fuera de cualquiera de los subsistemas que suman lo que llamamos sociedad.
jueves, mayo 14, 2009
Viva el cáncer
INDEC en el 2011
Esa es una convicción que tengo.
Como también, que mi amigo, el Gallego, que pinta edificios en altura, tendrá problemas para conseguir, justamente, edificios cada dos o cinco años a los cuales pintar.
Porque la gente que vive en esos edificios, y masivamente votarán por Macri, Carrió, Binner, Reutemaáaan o Pino Solanas, se caracteriza por votar contra sus intereses, o lo que es lo mismo: votar por una imposible alianza del medio pelo con los sectores de la economía más desligados de los intereses generales. El medio pelo, vistes, es muy inteligente, y desmemoriado.
Sin dudas que no habrá problemas con los troskistas del INDEC, porque no habrá mayor disputa de ingresos, y por tanto no habrá inflación; porque el gobierno no será tan vil de retocar los índices de inflación y todos contentos. Especialmente los bonistas extranjeros.
Y bue...
Se deberá recurrir al FMI, ajustar un poco las tuercas, y listo. Indices de inflación correctos.
Como fueron todos los gobiernos con el índice de inflación (menos con San Alfonsín, lamento recordar): absolutamente transparentes.Además no existían bonos indexados por CER (estupidez de Lavagna convalidad con Kirchner, que le dio mayor poder político al bloque devaluacionista); a lo sumo, Menem, De La Rúa-Chacho Alvarez, Duhalde, se peleaban furiosamente con el INDEC, pero por los índices de desocupación. Difundían otros índices, echaban funcionarios, etc.
Eso, seguramente, volverá.
Sí, es previsible: habrá problemas con el empleo, ni hablar con el empelo en blanco, con el trabajo doméstico, con la ley de financiamiento educativo, con la movilidad previsional.
Nadie duda, en las altas esferas y entre especialistas, que es la mentira más vil que se le haya ocurrido a la dirigencia política, la propuesta de un seguro universal. Si la CTA, la única entidad que seriamente y, además, sinceramente, sostiene esta propuesta, no parece muy proclive a acercarse a la Coalición Cívica o al Partido Sojero de Binner para implementarla.
Porque, simplemente, se necesitarían además de los recursos fiscales, un grado de polarización social altísimo, insoportable, dónde la disputa por cobrar impuestos a las exportaciones de soja, parecería un cuento de niños: y en ese cuento de niños los salvajes empresarios cortaron rutas, desabastecieron, golpearon gente. En defensa de Monsanto. Qué no harían si alguien les pidiese, al 20% más rico de esta sociedad, que pague -ni siqueira progresivamente, ni cristianamente- simplemente por los servicios que usa; quizás entraríamos en una guerra civil.
Dirán que exagero, basta ver Bolivia, Venezuela.
La derecha es salvaje, lo demuestra la historia nacional.
El 20% más rico de esta sociedad, ni hablar el 40% más rico de esta sociedad, cree, exepto un puñado, que está bien una reforma impositiva de sentido progresista: claro que no la entienden así, la entienden como que ellos no tendrían que pagar más, sino que ese puñado debería pagar más.
Lo cual es cierto a medias. El puñado de ricos debería pagar mucho más, y los impuestos no deberían ser solamente directos (traducido, las retenciones deberían duplicarse; reimplantarse el impuesto a la herencia, duplicar el IVA a los artículos suntuarios, reinstalar el impuesto a la renta potencial de la tierra, gravar la administración financiera, aumentar los inmobiliarios rurales, las tasas municipales, etc); pero aún así no alcanzaría ni para mantener este estado rengo que tenemos.
Solamente se puede mantener si el 40% más rico de la sociedad paga por los servicios que utiliza y una tasa, aparte, de solidaridad, y al 20% de la sociedad se le duplican los impuestos, y al 1% más rico se le cuatriplican. Y ahí, más que problemas en el INDEC, tendríamos un quilombo de la puta madre.
Y por temas menores, la reacción salvaje de la derecha tuvo el servil acompañamiento de Reutemaan, Macri, Binner, Pino Solanas.
En el 2011 no va a haber problemas con el INDEC.
Ni crispación, ni carteras no se cuánto, ni botox. Qué lindo que va a ser, observar al 40% más rico de la sociedad, desesperarse por conservar lo quye tuvieron, clamar a los gritos que el ajuste lo paguen, otra vez, como siempre, como con San Alfonsín, como con Menem, con De La R{ua-Alvarez, con Duhalde, el 60% de la sociedad.
Una pérdida valiosa para el radicalismo.
Acaban de encontrar, ahorcado, al dirigente radical Enrique Pereira, en Paraná.
Integró el Tribunal de Etica del radicalismo; y fue un sólido defensor del alfonsinismo. Un tipo muy culto, con muchas lecturas, variadas y complejas. Un intelectual apasionado y original. Me afectó la noticia. En el estudio donde lo encontraron, me acuerdo, las paredes altas estaban tapadas de libros de literatura, de historia del radicalismo, del debate en torno a la socialdemocracia europea y fundamentalmente, el socialismo español.
Venía trabajando en un diccionario radical que yo solía consultar. Días atrás, hablaba de él con Gerardo fernández y Mendieta.
Así que bue, me iré al velorio.
Pero estoy seguro que, los radicales del país, acaban de perder a un tipo muy valioso.
Fraude
Que yo recuerde, no.
¿Hay alguien, hoy, que lo crea?
Me parece que seriamente, no.
Y sin embargo....
¿Nadie nota el daño institucional, la demolición simbólica no de este gobierno, sino de las institucionales, que se logra al mentir tan descaradamente?
Una ignota candidata de derecha, del PRO, en Entre Ríos, hija de un tipo de mucha guita (parece que en el PRO los hijos aburridos de empresarios garcas se divierten siendo candidatos) acaba de decir que "la gente tiene que actuar de fiscal para evitar el fraude". La candidata, que ni voy a citar, es completamente marginal y va a orillar el 1%; lo que dice, es una boludez mayúscula.
Contiene, además de la ignorancia de los ricos que jamás se ocuparon de la política, sino que la política se ocupó de ellos (de enriquecerlos, claro; aunque aveces -muy pocas- de joderlos: la jornada de ocho horas para los peones, por ejemplo); contiene una fuerte dosis de discriminación esa frase, que revela tanta ideología...
"La gente" es toda aquella persona que no sea fiscal de un partido político, de los diez que se presentan en Entre Ríos, ni Juez ni funcionario electoral, ni candidato ni gendarme: todos ellos, no son gente.
Mi dios.
Lo que diga esta ricachona ignorante, no tiene ninguna trascendencia. Lo trascedente es cómo se puede decir, con tanta impunidad, semejante barbaridad.
Si Cristina no te gusta, ok. Pero tenés que saber que el niño rico de Mauricio, y también Gabriela, y el adusto Hermes, y la olvidada Ríos de Tierra del Fuego, fueron elegidos bajo las mismas condiciones jurídicas, políticas y sistémicas que Hugo Curto y que el Gobernador de Formosa. En elecciones más transparentes que las del Vaticano, las de autoridades del PRO o de la Sociedad Rural.
¿Sabés qué condiciones sí son distintas? Las condiciones sociales; unos tienen la piel medio negrita -pero está comprobado científicamente que poseerían también cerebro (aunque hay dictámenes en disidencia)- y son clientes, y otros tienen la piel blanquita, piensan por sí mismo y son consumidores. Racionales, por supuesto, como todo consumidor.
Verdad que es mucho lo que hay que soportar, de quienes dicen defender las instituciones para las cagan a patadas cuando tienen caprichitos?
Los rastreadores de escándalo, llamamos movileros, tienen tan incorporado que Carrió y sus listas de cumpleaños (o listas electorales, da lo mismo: solamente entran los amigos) digan cualquier boludez, que se genera en las clases altas un efecto que es conmovedor.
Se puede tranquilamente hablar de fraude; así, como si nada. Cual si Cristina Kirchner fuese Ortíz, o algún gobierno de la Concordancia. Cosa rara; la década infame no s eprolongó con Robustiano Patrón Costas, sino que fue prohijando a FORJA y devino en la sublevación del subsuelo de la patria. Contra esa soberbia propietaria, esa ignorancia sofisticada, esa hipocresía de demoler las instituciones en defensa de las instituciones, claro.
Si yo fuera de apellido Saguemuller, y por lo tanto pariente de esta candidata, le aconsejaría que, para sacar un poco más de votos, es conveniente que no se note que esto es nuestro y proponemos a los consumidores un país atendido por sus propios dueños. Porque la grasada suele ser resentida, y no valorar el esfuerzo de generaciones, que forjaron el granero del mundo
y nos hicieron grandes hasta el punto que un argentino era admirado cuando visitaba París.
La chusma tiene la mirada corta. Lo más probable es que nunca hayan salido del país. Qué pueden entender esa gente de cómo funciona el mundo. Disimulalo, te va a ir mejor: cuántos peronistas se pasean por las villas y tienen bajo el colchón un fangote de plata.
De nada, por los consejos. Ojalá no los sigas nunca, te volverías peligrosa. Para las instituciones.
Seguí siendo así de espontánea y natural, entre la gente como uno.
miércoles, mayo 13, 2009
La vuelta de Bonasso

Sino, es incomprensible que de su ex partido de la revolución democrática -vaya nombre, para un partido que duró un suspiro, que jamás integró a nadie, ni formó cuadros ni tuvo despliegue de ningún tipo y que fue solamente un partido vecinal: demuestra, sin embargo, al arrogarse el espíritu revolucionario y democrático, una intuición vanguardista muy seca y exagerada, pero ahí está- formado para alguna razón que desconocemos; ya no quede nada.
En el 2003, Kirchner lo impulsó en una colectora de Aníbal Ibarra. Como diputado, luego, tuvo varias iniciativas propias, interesantes. Críticas, además, certeras.
Hoy, vuelve a su segundo amor: apoyando a Ibarra. Algo raro, confuso, incomprensible, no?
Lo curioso es que quiera, además, correr por izquierda a Kirchner apoyando a Ibarra; que no e slo mismo que denunciar hechos de corrupción (lo cual siempre es bienvenido): intentar correrlo por izquierda poniendo a Ibarra, me parece un desacierto. Y más, tras haber formado "Diálogo por Buenos Aires" (que, si recuerdan, tuvo su foto fundacional con Heller, Ibarra ya destituido y Bonasso ...en un RESTAURANTE!!!!!) que se suma a las tantas iniciativas ególatras del "progresismo" de "la ciudad" que duran, con suerte, un suspiro. Y son intrascendentes, siendo amables.
Ser o no opositor a Kirchner no hace a nadie mejor a peor, por supuesto, pero el tema es que los que fueron parte del éxodo cuando Cristina Kirchner bajó unos puntos de imagen positiva (¿qué, no eran grandes cuestiones ideológicas?) Bonasso es, a mi criterio, de los más sentidos, d elos más dolorosos, de los más queridos: el asunto es adonde van.
Y ninguno, por cierto, jamás de los jamases, hará una pequeña autocrítica. ¿Para qué, si ellos son, sin más, mejores que yo, es más, vienen a ser o la superación o los que se avivaron de que el gobierno no sé qué cosa?
Eso sí, están contra los rejuntados y los oportunistas, no sea cosa de que se entienda mal.
Pero bue...a tono con parecer inteligente hay que decir: "las fuerzas progresistas de la ciudad deberían juntarse porque sino se favorece el macrismo". Decir esa pavada suena profunda, inteligente, sagaz. Falta la Lubertino nomás para hacer de esta vanguardia -reunificada- la conducción estratégica capaz de socializar los medios de producción y reeditar el Buenos Aires No Duerme; una joya.
Pero lo digo en serio, de onda: hay que reunificar la superación del kirchnerismo, que vendría a ser el fuerza porteña, revolucionaria, democrática y solidaria y llamarlo a Pino Solanas, además, para agregarle el toque juvenil.
Los juntamos a todos -hay que acordarse de reservar mesas grandes en Palermo- y descontando el espíritu solidario y generoso, entre tanta gente que admira al Hombre Nuevo, les tomamos los datos, llamamos al PAMI y empezamos de nuevo. Porque estos están a punto de cumplir 20 años siendo lo nuevo.
Me refiero a éste. No sé, es una idea.
