lunes, julio 13, 2009

Aislados del mundo, por la fiebre Porcina


Cuando se puso sobre el tapete la medición del “aislacionismo del mundo”, pavada que conceptualmente nada quiere decir –más allá de una innecesaria discusión que “pruebe” el grado de interdependencia en debilidad que sostiene la Argentina con los circuitos globales de la reformada pero vigente división internacional del trabajo- se impuso, además de una visión del mundo para consumo desde lejos de clases medias extraviadas, una clase social. La clase social decisiva de nuestra historia impuso, así, una faceta más de su ideología.
Hoy me desperté acordándome de la ex funcionaria justicialista que días atrás me dijo que la Argentina, culpa de la loca de la presidente, “está aislada del mundo”. Corrijo: me desperté porque el boludo del piso de arriba, o boluda, no sé todavía, decidió mudarse y hacer un ruido infernal a las dos de la tarde. Evidentemente, hacer semejante quilombo cuando la gente normal aún no se ha levantado demuestra la poca sociabilidad de mis nuevos vecinos. Ya les declaré la guerra preventiva. Así que lo primero que pensé fue: ojalá, los nuevos, sean Mariel y el Capitán. Después sí, y relacionado con lo que estaba soñando (un viaje en el tren fantasma) me acordé de esta mujer que me dijo lo del “aislamiento”. Recuperé, un poco, el humor en esta agitada mañana.
Me desperté con una carcajada. Yo no sé si la argentina está más o menos “aislada” del, mmm, “mundo”; pero tengo mis dudas que eso signifique algo más que un chamuyo de la tecnojerga neoconservadora, ese idioma que ahora se produce con transgénicos. Ahora bien, en tanto desplaza la problemática del desarrollo, o del subdesarrollo regional y en ese marco la meta del desarrollo nacional, el grado de “aislacionismo” puede ser mayor o menor, ni me importa, pero ciertamente es una victoria clara y concisa de la ideología oligárquica. No de la ideología neoliberal –aunque esos conceptos fantasmales y bizarros son propios de su falta de elegancia- tampoco de la cosmovisión capitalista y menos de la sensibilidad posmoderna (aunque, la problemática del desarrollo choque con la ideología neoliberal, hable de otra etapa del capitalismo nacional y suene a gagá a los oídos posmodernos); sino de la oligarquía. Punto y coma de la alternancia republicana.
La problemática del desarrollo –o, en nuestro caso, del desarrollo medio- está ligada a los términos del intercambio a escala mundial, pero con un enfoque industrial, mercado internista, de estado nación. Todos conceptos, se dice, perimidos. Aldo Ferrer puede joder con eso, pero dice –con tesón, con admirable fuerza- lo mismo desde hace muchas décadas. Los jóvenes egresados de las universidades privadas, en cambio, hablan otro idioma. Tienen el aislacionómetro, que mide cómo se portan los países de acuerdo a su imaginario temeroso. Son lo nuevo desde hace unos 500 años, traen el progreso desde hace unos 200 años, siempre con alguna excusa de último momento: porque el avión negro del ingreso al primer mundo pasa de largo y no aterriza, jamás. Será el gasto político, la grosería diplomática, las barreras para arancelarias, cualquier excusa se esgrime: siempre restos del viejo mundo que se aplican en los países desarrollados pero, claro, no son bienvenidos en el tercer mundo, perdón, en los países en desarrollo.
Los populistas cierran con una cinta aisladora el mapa nacional, y entonces, la argentina está aislada del mundo. Este concepto vale si se diversifican los mercados –por las “ventajas naturales” y el monocultivo- tanto como si se cierran las exportaciones, vale si se piensa una política de integración regional como si nos colgamos del saco de nuestro vecino en el BIRC (Brasil, India, Rusia, China), vale si renegociamos la deuda externa como si le pagamos al Fondo, vale si defendemos la institucionalidad latinoamericana como si le tendemos una mano a Cuba, vale para un barrido y un fregado.
Porque las viejas capas geológicas de la burocracia aristócrata del Ministerio del Exterior, no tiene nada para decir, significativo, fronteras adentro: de cualquier modo, los grasas no entendemos nada.
Tanto la “argentina” como el “mundo” son –solamente- algunos. Así, esos algunos que son, sin más, la Argentina, de pronto, aislados del imperio que es, también sin más, el mundo, se amargan y consideran un crimen de lesa soberbia no arrodillarse ante los espejitos de colores que ellos compran. Porque ellos revenden, para el mercado interno, esos espejitos de colores. Viven de eso, claro.
Suena hasta distinguido volcar en una cena la visión del mundo de la oligarquía. La próxima vez, basta de hacer papelones, cuando, en el medio de una cena, alguien me diga: la argentina está aislada del mundo, le voy a dar la razón.
No puede ser que nuestros oligarcas solamente puedan vender alimento sin procesar para los cerdos, esos inmundos cerdos de la China, de India, que son países, además de muy estatistas, son países algo grasas, de subculturas, muy tilingos. No puede ser que nuestros excelentísimos señores oligarcas, tan predispuestos a conocer Miami con la plata que ganan (sin trabajar, eso es cosa de negros) al venderle alimentos a los chanchos de la India, no puede ser que por los subsidios de la Unión Europea a gente que sí trabaja en los campos minifundistas, se les impida venderle alimento a los bellos chanchos de Francia, de Inglaterra, de la Madre Patria Española, no, estoy indignado: un espanto, de verdad, un espanto. Tener que vivir de los Chinos y no de los franceses, qué horror, nuestros abuelos, cuando nos dejaron sus campos, jamás hubiesen pensado que las cosas serían así. Con la Argentina aislada del mundo.

sábado, julio 11, 2009

El Hijo de Puta de Moreno


-El hijo de puta de Moreno, ni un mango nos manda.

Dice, el hombre. Se refiere a la sequía. A que tienen que buscar agua a 100 kilómetros, porque las napas, en Vera, provincia de Santa Fe, están contaminadas. Ni preguntes porqué. Y buscar también un pasto, más barato que la alfalfa, para dar de comer a la hacienda. Terrible y tremendo, esas palabras no faltan.
Eso, afuera, en el patio, mientras fumábamos un cigarrillo. La muy forzada conversación, por esa prepotencia social de los reaccionarios, continúa en el comedor, antes de que me venga al dormitorio a escribir esto.
-10.000 pesos, por mes, para los empleados, son cuatro, de la misma familia, viven ahí, en los campos. (26.000 hectáreas: sí, escuchó bien, 26.000 hectáreas; lo que equivale a un patrimonio de...incalculable).
-Contando los aportes patronales? -pregunta el petiso, medio sonriendo, algo eskaviado, con K, que vengo a ser yo.
-Por supuesto, contesta el hombre. Y cuenta: contando, también contando, que les pagamos la comida. Cada tantos días, les lllevamos comida, ah!: y les compramos un freezer.
-Ah-responde, el medio eskaviado, que vengo a ser yo, mientras mi pequeña, bajo la mesa, me patea insistentemente, para que la corte ahí. Que no pregunte más nada. Que ni falta hace: los reaccionarios son brutos, pero también brutales: les gusta ufanarse de su simpleza. Sumando aportes patronales, descontando la comida, da menos de un salario de barrendero municipal, por vivir ahí, en las estancias (26.000 hectáreas) del "patrón". Y el que lo cuenta es el administrador, porque, ciertamente, ninguno de los dueños labura, y el administrador, ahí en el comedor tomando vino y preguntando, por lo bajo, "quién es el chico de barba", se la da de paternal, buenazo y amigazo con la "gente del campo" que viene a ser, digamos, su flota de empleados: una familia entera. Y narra con detalles, mientras cuenta de la imposibilidad de esperar, como lleva, tres meses por su nueva camioneta (porque no le consiguen el color que quiere) cuenta, mientras, de los gastos suntuarios que tienen los hijos de esa familia de empleados, los hijos que son, además, sus empleados, y gastan, podés creer, en:
-grandes celulares, pero de 500 pesos!

Está, obvio, escandalizado por cómo despilfarran plata los jóvenes empleados de la hacienda que administra. El es militante de Reutemaaaan, trabajador de madrugar -dos días a la semana, cuando visita, paternal, el "campo"- y está convencido que el gobierno nacional le debe, encima, plata. Que el hijo de puta de Moreno, encargado de subsidiar a estos patrones, todavía no lo empadronó en las cadenas de la felicidad para los angurrientos que maneja, desde hace muchos años, Guillermo Moreno.

Después empieza a hablar de los patrones. Y de la esposa del patrón, que es la que heredó las 26.000 hectáreas.

La señora, la dueña de las 26.000 hectáreas, es tan refinada (y buena qué buena es!, por eso mejor que al campo, mejor, no vaya: es demasiado maternal con los peones, demasiado, ay, sensible: aunque incapaz de, por esa sensibilidad, por ejemplo, pagar un salario de convenio: o de plena legalidad) es tan refinada, la patrona, que tiene, ay qué sensible, en el campo tiene un puma


-¿Cuánto sale por día darle de comer al puma?-pregunta el barbudo.

-1.500 pesos por día- cuenta, con orgullo, la mujer del administrador.


Y yo me levanto, me voy al dormitorio, recién ahí, lanzo una carcajada que es, sabrás, mejor antídoto para este tipo de situaciones.

Betta superstar


Eva Row entrevista a Juan Carlos Bettannin, ex candidato a Diputado Nacional del Frente para la Victoria en Santa Fe.



Ni asombro ni lamento. Otras veces ya los resultados electorales no me acompañaron. Pero si uno va a militar dependiendo de un resultado, estamos fritos.


Reforma Política

Como modo de cambiar el eje de la discusión tras la derrota, y como modo de interpelación a un sistema político desde entonces esquivo, las propuestas sin ton ni son de "reforma política" que infantilizan el sistema electoral, o bien amplía la potencia jurídica de cáscaras vacías como los partidos, todo bien.
Pero, quien se entusiasme con que esos cambios -completamente funcionales a una visión ya anticuada de lo social y lo político; o bien a la jerga técnico empresarial que domina los ámbitos de educación privada de la politología- pueden producir siquiera la mitad de los objetivos que se proponen, o peor aún, que esos objetivos se concreten, y que de ahí parta una sociedad más equitativa, se equivoca.
Ciertamente, nadie habla de una "sociedad más equitativa" cuando se mencionan las boletas frazadas que tapan toda la sábana, el voto en cajero electrónico o las internas en prescolar; no sólo por la conciencia (quizás exagerada) de que con esos cambios se potencian las fuerzas políticas de la derecha tecnicolor, sino porque, por deformación ideológica,desvinculan lo social del sistema político. El curioso ejercicio para desvincular lo social de lo político, que evita la incómoda pregunta de ¿a quién benfician estos cambios? es el correlato de la práctica acentuada por el neoliberalismo donde lo social -incluso lo político- corría por un sendero distinto de la economía. y, los fundamentos de la economía, cerrada en un santoral de estupideces, debían subordinar los sufrimientos sociales y los, ejem, "conflictos innecesarios" que genera la política.
Ya en una variante con cierto matiz -más reaccionaria, sin duda- Carrió y la Coalición Cívica, junto con la adiscursividad del PRO, colocan a "lo moral" como puente de significación entre lo social y político. De este modo, si lo social es inequitiativo se debe a la inmoralidad de lo político.
De ahí a sostener que los primates que votan en los estratos bajos se confunden o bien, votan por concejales de su seccional(no por cabezas de listas, asunto que la boleta frazada que tapa la sábana evitaría) o por clientelismo o por lo que sea, esto es: votan por despliegue territorial, por fuerza política o por materialismo histórico; pero, en síntesis: tienen cierta tendencia a votar a las patronales que postulan un país atendido por sus propios dueños. Con lo cual, y por culpa de ese abuso de las estadísticas que es la demcoracia, las patronales tienen, ya descartada la posibilidad en el corto plazo de recolonizar los grandes partidos (el radicalismo porque es un chiste: lo compraron por dos mangos y encima tienen que maquillarlo; y el peronismo porque está Kirchner) les queda la alternativa de discutir variantes del voto calificado o deslegitimar al sistema, con preferencias por esto último: es más barato y maximiza las ganancias.

jueves, julio 09, 2009

Pandemias.

Qué vida, el asado nacional y popular en la parrilla, el tinto, la picadita previa. Qué vida compleja y difícil, en fin: una vida peronista, y mañana, asueto.
Yo voy a llamar al trabajo y decir que a pesar de tener Gripe A como Mendieta, yo priorizo el trabajo, y el trabajo en equipo, porque sé que si yo faltase, ponele un mes, el equipo de trabajo se resintiría. A ver qué me dicen. Quizás me feliciten, pero de lejos y por teléfono y me agradezcan los servicios prestados pero hasta el mes que viene que no venga. Por lo menos.
Días felices los días de locura, para un puñado de locos.
Hablar sobre la "pandemia", como otro modo de resignificar (vaciando de contenido) palabras de anclaje duro. Si esto es una "pandemia" qué quedaría para una pandemia en serio. Cuántas pocas ganas de reconocer los altos grados de civilidad a los que hemos llegado. Tan difícil, resulta. Los oscurantistas, que siepre y en todas las épocas existieron, hoy se dedican al peronismo. Los integrados son apocalípticos. Qué cosa.
Quizás, y sólo quizás, menos dramatismo y maximalismo o la misma dosis puesta en cosas dramáticas y que merezcan ese maximalismo nos haría mejores. Quizás. Nadie puede decirlo. El hambre, en el mundo de hoy, es una verdadera pandemia. No genera este éxtasis colectivo, esta psicosis, no tiene tanta prensa. Es lo que hay. Que cada cual viva con el miedo que eliga, éste es un mundo libre, je.

miércoles, julio 08, 2009

Grupo Aurora



El tema, cortito, es así, Derek: El Colo necesitaba alguien con neuronas, y sacó un clasificado. Consiguió un puñado de procesistas y fundó el Grupo Paturuzú militando por Tío Rico.






Consejos para narcotraficantes


Hola, amiguitos, qué tal, Eva, todo bien? Tanto tiempo. Bue, como ya no sabemosqué mierda escribir porque, en el fondo, posta: mejor quedarse callados; hemos abierto una sección más de tipo, digamos, práctica, para contribuir, porqué no, al ya emergente nuevo modelo productivo, se entiende...Colo?.

Y es que ayer, al caer la tarde caminaba la peatonal de Paraná con Eugenio. Eugenio es mi hermano menor (de los varones) que quizás, si anda con ganas, se recibirá pronto de abogado, y cuenta buenos chistes de abogados, por lo cual, verás, posiblemente sea un buen penalista. Aunque considere que los jueces penales no deben ser electos por voto popular, tiene una sustancial defensa de las modificaciones al Consejod e la Magistratura que, seguramente, amigos no le traerá.

Luego de encontrar a la madre de un amigo, que como todos los tremendistas, gustan hablar de enfermedades y esas cosas, le decía (atención porque este es un momento de suma inspiración de tipo linguística):

-Supongamos que vos y yo fuésemos narcotraficantes.

-Ajá. Afiliados al prrrrrrrrrr.... (jeje)

-Sí, ponele. Entonces, tendríamos que definir, para hablar por celular, un nombre en clave para la, para la, para la...

-Mercadería. Nunca hay que hablar de mercadería.

.Obvio, sería muy obvio. ¿Cómo le llamarías?

-La droga, boludo. Vos pensá, yo te llamo, los milicos, que son milicos, están escuchando, y yo te digo: Lucas, ahí te mandé la droga. Nunca van a pensar que hablamos de drogas de verdad, y en un juzgado, el juez, si tiene vinculaciones con el narcotráfico (lo más probable) va a decir..."estos son unos boludos, seguramente ese tal Lucs es asmático, y el hermano le consiguió los remedios",










Faaaa, todavía jodiendo con la derrota, naaa, hay que tener el cuero duro, aguantársela, como con Fernando, que entramos, deseperados, a la gobernación de Entre Ríos, para decir PARENNNNN todo, no digan todavía que perdimos, fíjensé el total de votos que recién están es...cru...ta...dos....ah, ¿no es ése el porcentaje? ¿nos equivocamos, entonces? Uh. Ok. Chau, taluego, a otra cosa.
Bien, momento de leer "Hay unos tipos abajo", de Antonio Dal Masetto o "El buen dolor" de Guillermo Saccomanno; pensar en otra cosa, que los días pasen, cálidos, en lo posible. Decir, "Oh, sí", pensar, en suma, en otras cosas. No?

Cambios en el gabinete


Los cambios en el gabinete, más allá de matices, revelan que la estrategia del kirchnerismo es conservar lo propio y, de ser posible, cohesionarlo: esto es, la nada despreciable condición de primer minoría. Que, en un marco de cohesión relativa, implicaría que la fragmentación opositora no le arrebatara la condición de primer minoría.

Todo bien.

Sólo que, quizás, la condición de cohesión no sea posible con las mismas caras, las mismas vueltas de tuerca, sobre un universo ya hoy incapaz de ser dueño de la agenda, como hasta hace poco.

Pero, ojo, tampoco es posible que un gobierno, tras seis años, siga siendo el dueño exclusivo de la agenda, más sí, ese mismo gobierno sacó al país de la crisis social en la que vivía y hoy batalla, con relativa suerte, en el medio de una impredecible crisis financiera mundial, para la cual han fallado los manuales de estudio.

Como siempre o casi siempre Wainfel en Página 12 realiza el análisis más sutil y de mirada más amplia. Es un síntoma que esté trasmitiendo cierto cansancio, y sobretodo, la ausencia de reflejos del oficialismo.

Probablemente, a los partidarios de este gobierno (entre los que me incluyo) ya les esté haciendo algo de ruido la, pongámosle, reinvindicación de aliados incondicionales, de gran talento discursivo, como Aníbal Fernández. Básicamente, porque revela la falta de jugadas novedosas, la posibilidad de cambiar el escenario, de implicar otros actores, que supo tener el kirchnerismo en sus ya recontralejanos años 2004 y 2005. Los hasta ayer aliados, se retiran, en algunos casos pasando por los reportajes domingueros de Perfil, con mucho estruendo y alma patética, en otros casos, de modo más silencioso y digno. Estos últimos casos, también tributarios, cómo que no, al éxito, son acaso más dolorosos, y menos visibles en la encerrona en la cual, a esta altura, se encuentra el gobierno nacional.

De cualquier modo, la historia no está escrita, y los manuales de acción política, que tanta confianza infunden en los microclimas de la política, en verdad -aunque nadie lo digan- tienen muy pocas certezas. La historia, la riqueza de la historia, está abierta.

Sigue siendo este el mejor gobierno desde el retorno democrático, sigue empecinado en no retroceder a sus principales banderas, sigue empecinado, y en buena hora, a no convertirse en el Alfonsín del 87 y 88, ése que santificó una mirada cínica y derechosa que prima en la oposición en estos tiempos.

Por ejemplo, difícilmente la historia registre ese dejo de desprecioque los medios opositores transmiten en torno a la "innecesaria" partida a socorrer la democracia hondureña de nuestra presidenta de la nación, por el contrario, seguramente primará el gesto digno, por encima de los enanos políticos.

Un ejemplo.

De empecinamientos.

Hay otros que, un poco, cansan.

Pero no hay que dramatizar demasiado (aunque la política es, entre otras cosas, el acto de poner en drama la conflictividad inherente de lo social): todo gobierno, después de seis años, cansa un poco. Toda jugada, después de seis años, ya tiene inscripta en la conciencia un marco de abundante subjetividad, opositora u oficial. Más en tiempos polarizados. Esa producción, abundante, de subjetividad, sí que condiciona las lecturas de cualquier jugada política. Y ciertas reacciones humanas, de todo microclima, son naturales. Por ejemplo, tra sganar una partida de ajedrez repetidas veces, realizar nuevamente esa misma estrategia de juego. Es natural. A veces, no alcanza.

Y en la política, se piden resultados. Algo es bueno si consigue el objetivo, algo es malo si no lo consigue. Es distinta, por eso, la política. Nadie imagina a los apóstoles alejándose de Jesus porque fracasó en liberalos de la opresión romana; por el contrario, Judas tiene mala prensa. En la política, con naturalidad, se actúa de modo contrario. Los Judas son los que hacen la historia, y los crucificados, por más buenas intenciones que tengan, son tipos que equivocaron "el estilo".


Todo esto dicho, con una salvedad, digamos, afectiva. Así como tengo un perro que se llama Guillermo Moreno, pero le decimos Polémico, si yo tuviese una banda de rock con Derek (que es un gran músico), le propondría llamarla Aníbal Fernández.