domingo, julio 19, 2009

La restauración conservadora 1


la tapa del diario La Nación de hoy es un ultimatum por parte del dueño del diario -el Grupo Clarín- y Techin, aunados en la Asociación Empresaria Argentina. Una edición verdaderamente antológica, donde, en el suplemento de economía, se les baja línea a la oposición partidaria.
La última página del diario La Nación expresa la línea política de este matutino.
A la izquierda ( en un sentido espacial) está la palabra envenenada del odio incontinente de Mariano Grondona, que revela que su cabeza todavía funciona, aunque hable de estética, en términos golpistas. Tanto oficiar de escriba de milicos intolerantes, el ex Subsecretario de la dictadura de Onganía hoy está verdaderamente gracioso. Pero, muestra, también, que noe stán dispuestos a seguir reconociendo legitimidad al actual gobierno, y que están dispuestos a justificar como legítima cualquier aventura de ruptura institucional.
Al centro, Hugo Caligaris reta a la oposición que participó del diálogo político, dando letra e instrucciones sobre las estrategias a seguir por la oposición política. En suma, le están diciendo: ustedes, aunque sean un arco variopinto y contradictorio, no ganaron las elecciones, las ganaron las corporaciones, acá tienen los pliegos y planteos.
Justamente, en su prosa rústica, Joaquín Morales Solá despliega el menú ma´s sincero de las pretenciones de la nueva conformación de las alianzas opacas del capital.

Verdaderamente, imperdible.

sábado, julio 18, 2009

Las venas abierta de América Hondureña


Nicolás Guillén, el notable poeta cubano, compuso hace muchos años esta canción interpretado por muchos. La versión de Paco Ibañez, para mí, es de las mejores. Ok, estoy un poco atrasado, fuera de la moda cultural de estos tiempos, ponele, sofisticados.

Pero fue la canción que enseguida quise escuchar después de ver estas tristísimas imágenes hondureñas, tristísimas de verdad.




Puede que algunas cosas sean anacrónicas, pasa que NO es lo que piensa el tirano. A un hermano no se mata, no se mata a un hermano.


Y llorar es humano.

Yéndome un poco al carajo.


La audacia no caracterizó la gestión en el área de Desarrollo Social.
No me suele gustar hablar de “gestión”, pero, seguramente contra la voluntad de sus propios actores (que incluye, no olvidemos, a buena parte de las interesantes experiencias de movimientos sociales; algunas de las cuales, hoy nos cascotean desde la vereda de enfrente: echándonos, de paso, la culpa de sus propias limitaciones) en este caso, la categoría de Gestión es la correcta.
Se gestiona los instrumentos existentes, por tanto, se gestiona para los destinatarios de los instrumentos estatales existentes.
A grandes rasgos –porque, en el detalle pequeño, que suele caracterizar la obsesión de los protagonistas, es casi imposible penetrar- se gestionó el Ministerio de Desarrollo Social, esto es, se administró lo existente. Y lo existente eran los instrumentos y capacidades estatales heredados de la visión del Fondo Monetario y, en especial, del Banco Mundial.
Por más que la prédica académica del ámbito del Trabajo Social primó, lo concreto fue que el particularismo, el empresarialismo, el boluderismo fue hegemónico en Desarrollo Social.
Incluso, las más audaces visiones políticas –las de Liebres del Sur, por ejemplo- no sobrepasaban estas limitaciones impuestas por concepciones ideológicas muy primitivas que, sin embargo, se consideran, cuándo no, superadoras.
Alicia Kirchner comandó esta tontería, sin resultados a la vista, decepcionante por donde se la mire, completamente estúpida vista desde el terreno.
Suerte que existió un excelente ministro de Inclusión que fue Julio De Vido, al costado del trabajo de Tomada. Muchas energías se agotaron en los ministerios específicos de enriquecimiento de charlatanes (ahí lo tienen a Daniel Arroyo, un tipo que si uno escucha, parece De Petri: se comen el mundo, después, en el “hacer”, no pasan de charlatanes): la que facturaron las consultoras, los intermediaros, los burócratas de la “lucha contra los años 90”. Por favor. Con buenas intenciones, con –se dijo- audaces visiones políticas, con una mayor honestidad que en el Ministerio de De Vido, dónde, ni dudas tengo, la corrupción es moneda corriente.
Junto con la Secretaría de Medios, son los dos ámbitos sin dudas más corruptos de este gobierno. Pero, a diferencia de Albistur, que sólo es útil para su economía familiar, en el ministerio de licitaciones, se generaron miles de puestos de trabajo y expectativas reales de inclusión social. De tipo, además, federal. Y con una fuerte gobierno en donde era necesario: zonas despobladas, franjas de pobreza estructural, satisfacción de necesidades sociales.
Esto no justifica el “roban pero hacen” de los Ingenieros Gallo: el gobierno del “progresismo” frepasista fue infinitamente más corrupto, con una corrupción estructural, pero de completa inutilidad social; por el contrario, en materia de obras públicas, los gobiernos “progresistas” suelen ser, como Alfonsín, como Ibarra, completamente reaccionarios. Pero completamente, eh. ¿Porqué sino, el grupo Techin, siempre bancó empleados progresistas, políticos que en Clarín, pasan por estadistas?
Julio Bárbaro, Rodolfo Terragno, que son la transversalidad techinista –que puede sintetizarse en la fusión de Duhalde y Alfonsín que fue Lavagna- suelen contar una angelical historia, de estadista y de tipos con visión a largo plazo, de esta empresa nacional de Italia.
En fin, la corrupción, fenómeno estructural de la política argentina, drama menor pero fantasma agitado por esa síntesis de la opacidad y pororsidad que son Techin y Clarín, hoy asociados en la AEA, no es mi tema.
Nada es, de verdad, “mi tema”. Discúlpenme, yo he sido formado como periodista: hablo de todos los temas, más no sé de ninguno. Eso sí, hay gente que me divierte: la transversalidad techinista, Julio Bárbaro y Rodolfo Terragno, siempre me han parecido dos tipos divertidos. Ojo, a diferencia de Clarín, Techin genera entusiasmos, camisetas, orgullos, y tiene defensores muy, pero muy inteligentes y bien argumentados, ad honorem. Si conocen viejos –porque jóvenes más bien es imposible- del MID de Frigerio, o ex militantes del FIP, hasta del manriquismo, o votantes de Pino Solanas de vocación estatal de posguerra (digamos, votantes serios de Solanas, que los hay) o algunos entusiasmo colaterales que genera este gobierno en PYMES de la construcción o la siderurgia, entonces se puede escuchar este entusiasmo.
Y De Vido, para retomar el tema, tanto como Tomada –Alejandro Sethman lo decía en una nota de Página 12 días atrás, han “gobernado”, más que gestionar. Alicia, la Gran Cuñada, ha “gestionado”.
Ahora que lo pienso, quizás fui muy duro en los términos, pero bue. Todavía recuerdo el antipejotismo que campeaba en ese ministerio, y su completa indiferencia hacia la ayuda social directa, el clientelismo, identificado, cuándo no, con el pejotismo. Más allá de esos sujetos insertos en mecanismos sociales de pobreza estructural, al cual le ofrecían montar una panadería para competir con Carrefour, previa “organización social” con los vecinos, pagar a abogados, contadores y militantes: lo decía gente que, desde el ministerio, armaba agrupaciones de 20 tipos, enfrentados (por cargos) a los otros 20 tipos de la oficina de enfrente. Esos ideolatraban la “organización” ninguneaban los sindicatos, las organizaciones vecinales, hacían un culto de lo jurídico, del empresarialismo, de las cooperativas –es obvio que en su puta vida habían visto una cooperativa en funcionamiento: en Entre Ríos, cuando el conflicto con las patronales agrarias, todos los que estaban en las rutas no eran los copetudos de sotana y paternalismo de la Sociedad Rural, eran las cooperativas. Los empleados públicos de los municipios pobres de todo el país, no se enduedan a tasas brutales si no es con “cooperativas” financieras, a sola firma, señor jubilado- de la organización social que ni ellos mismos podían llevar adelante. Quise suavizar los términos y terminé siendo más duro. Pero, bueno, gestionaron, y es una pena. No gobernaron, ni crearon capacidades estatales capaces de sobrevivir a las enormes expectativas que, vale decirlo, tipos como yo, en su momento, tuvieron.
Porque, de hecho, fui parte –durante un período muy fugaz- de Libres del Sur, me consta de su honestidad y hasta guardo, ahí dentro, algún amigo. Pero ellos son políticos, yo no. Suelo replantearme las cosas, tratar de entender, reconocer si considero que le erré.
Por ahí andan algunos escritos donde exalto la transversalidad, pero, a mi favor, siempre elogié y creí en su aspecto plebeyo, no en las carmelitas calzadas del progresismo porteño, en las PYMES progresistas, en los hijos de Chacho Alvarez, esos, para mí, nunca sirvieron para nada. Ni eran muy diferentes del PJ. En ese momento. Ahora veo diferencias, a favor del PJ.
Debe haber, también, alguna neurosis que derive en que uno ande encontrando y se vaya entusiasmando con los aspectos plebeyos de los procesos políticos. Quién sabe, de todos modos, no soy el único, y encima, tengo en la espalda la lectura –yo me jacto de fina, pero también me jacto de ser un galán- de experiencias de este tipo que resultaron un fiasco doloroso y profundo, inmediato, también, en la historia nacional. Clases medias que se levantan contra las referencias de su clase de pertenencia. Que sin embargo, fueron las mejores experiencias de esta Patria, aunque resulten, convengamos, un poco hinchapelotas los relatos del secentismo heroico, que de cualquier modo, casi nadie toma del todo en serio. Pero desde la Generación del 37, y su desencuentro con Rosas, hasta la fecha, por izquierda –sí, también por derecha, y muchas veces de modo cruzado- hubo experiencias de clases medias, con pretensiones intelectuales, pero a la vez fuertes dosis de antintelectualismo, que se rebelaron y se alzaron, culturalmente, contra los relatos predominantes.
Eso volverá a suceder. Con Cristina, con Kirchner. No tengo dudas.
Eso, esto, es lo que no logramos tipos como yo, y varios amigos, y algunos que me detestan, y otros que ni me junan y yo admiro; y no funcionó. Hasta ahora.
La historia es larga. Y se escribe después.
No en el momento, no en un blog, aunque, voluntarioso, quiera registrar, obsesivamente, algunos desaciertos, desilusiones, con esperanzas tercas, muy tercas. No como mulas. Las mulas pueden ser tercas pero, hasta donde se sabe, no se cuentan, de padre a hijo, la historia. No tienen esa potencia. Ese placer, esa venganza que, como se sabe, se sirve mejor, siempre, en un plato frío.

viernes, julio 17, 2009

Convengamos que soy un genio


Te lo dije, te lo advertí: ese granadero trae mala suerte....


Me estaré quedando pelado, pero soy un genio. En determinado momento, jugando con el código HTLM, del cual entiendo tanto como de la rebelión de los monjes tibetanos, pensé que este blog se autodestruiría a los cinco minutos, pero, fijate, no.
Tengo una alegría enorme: sólo he perdido la mitad de la información...juaz, qué zapallo, por dios.
Ahora tengo que volver a organizar el blogroll, por ejemplo. Pero no importan, con tiempo, dedicación, sin tratar de arrancarme los pelos que me quedan, tomando una cerveza, compadiéndome, suspirando como una colegiala enamorada, bueno, también podría decirme, vamos, tú puedes, y esas cosas.
La puta madre que los parió.
Todo, porque estaba aburrido, no tenía ganas de trabajar y bue, me puse a inventar algo que, evidentemente, no funcionó como debiera.
Al final, en estos momentos cruciales de la vida, es cuendo uno duda, dolorosamente, de la existencia de dios. He dicho.

Por amor a Honduras

(Clik en la imagen para agrandar)

La argentina después del voto de Cobos


Aunque los dirigentes del campo popular de la Mesa de Enlace brindaron con chapaña el voto "no positivo" de un timorato, titubeante, dubitativo Cobos que, al otro día nomás, ya recompuesto sonreía muy chocho ante la cámara que lo requiriese; evidentemente, o bien por el despliegue informativo corporativo posterior, o bien porque el voto "no positivo" fue un error, según los dirigentes patronales "el campo empeoró" y según cierto sentido común hegemónico, ése fue el comienzo de la crisis financiera mundial, ni más ni menos. Pero de cualquier modo, el empeoramiento del campo tras el voto timorato, devino en el título de Campeón del Diálogo y Héroe del Consenso a Cobos,d e quién sólo conocemos que se guía, para las grandes ocasiones definitorias de problemas muy complejos, por la opinión de su hija en relación a lo que le digan las amigas, todas ellas cursando el secundario, y quizás, sólo quizás, conscientes de la apabullante tarea histórica en la que están inmersas como asesoras ad honorem.

Más allá de eso, y de que desde ese momento la imagen en las encuestas de los Kirchner bajó y, consecuentemente, se activaron las más sofisticadas ideologías diferenciadoras de peronistas de la pampa rica y progresistas porteños, es evidente que la dirigencia política en conjunto, ahora abocada al diálogo y el consenso en la mesa de las corporaciones, y de Mirta Legrand, claro, están oyendo el "mensaje de las urnas" -que suele coincidir con lo que opina, vía el Grupo Clarín, al Asociación Empresaria Argentina, para facilitar la tarea de comprensión a los sociólogos, psicólogos sociales y a las hijas de Cobos- y una clara expresión de que se escucha el "mensaje de las urnas" está dada en una mayor flexibilización, menor rigidez y más movilidad, en este caso, y como ilustra la foto, de los granaderos de la Casa Rosada.


Todo para que después no digan que nadie hace nada, más allá de que, como viene la mano, Argentina, con Maradona, no clasifica para el mundial. Demasiada intolerancia y crispación. Fijate lo que pasó con Riquelme. Si se gana, está bien renunciado, si se pierde, es que está mal.

Grandes reflexiones matinales


Estoy leyendo una apasionante novela de Nelson Demille, llamada La Estrategia del león. Aunque leo la traducción, es evidente que está muy bien escrita. Es del año 2000 y, como está escrita y publicada antes del atentado a las torres gemelas, por la trama en que se desenvuelve, tiene, leída ahora, en el 2009, un encanto sutil, un bonus extra además de la novela en sí.
A mi hermano le di un libro de Juan José Sebreli, que él detesta y yo no, aunque no acuerde. Y él me dio ese libro, con la aclaración: es muy bueno. ¿Porqué la aclaración?.
Por algo simple: creo que ni le hubiese leído la contratapa. Me explico: la editorial atlántida lo editó con ese formato de Manual Kapeluz, con una tapa de color lila (sí, color lila chillón) letras doradas que dicen el título del libro, y una espantosa selección de letras (podría preguntarle a mi pequeña qué letra es; pero me hace acordar a las imprentas que todavía, en el año 2000, funcionaba como editoras de diarios en el interior) para poner, inmenso, el nombre del escritor, y abajo, por el Autor de La Isla de las Plagas. Novelas escritas para cine, pero hasta la portada de Los Puentes de Madisón (por poner una novela, digamos, “romántica”) era más sutil. Esta, parece, de Daniele Stell (¿se escribe así?) o uno de esos, y entonces, uno mira la portada, y dice: no, querido, no. Yo prefiero las novelas donde hay cínicos y alcohólicos, que sepan rehuir con inteligencia la primera persona (si es que no hablamos de Chandler, claro) con protagonistas que sean, preferentemente, periodistas o, en su otra variante de ese personaje, detectives, que sepan odiar con fina caligrafía a la policía.
A esta altura no debería sorprenderme que sea un manojo de prejuicios pero, de verdad, en este caso, la verdad que el envoltorio está tan desacoplado de la mercancía (perdón a los –tan queridos en los ámbitos culturales escolásticos- que hacen de los libros un santuario, por hablar de envoltorio y mercancía) que desorienta profundamente.
Pero, todo esto tiene algo bueno: debería dejar de guiarme por esas reacciones automáticas, propias de las reglas del mercado a las cuales, uno, o cualquiera, se adapta con reflejos condicionados.
Sí, es evidente que levantarme en pleno amanecer del mediodía, me pone un poco idiota para reflexionar sobre cosas nimias. Es la falta de sueño, lo juro.

Miedo


Si, cuando empezábamos a conocer las respuestas, nos cambian las preguntas, hay una natural tendencia a sentir miedo. Se teme a lo desconocido, principalmente. Puede que, por diversos factores (que no hacen solamente al “hecho”, sino también a mecanismos psíquicos de “recepción del hecho”), ante lo conocido y peligroso, se sienta terror, un terror paralizante. No la ansiedad que activa las señales de peligro, la adrenalina que busca rápidamente los archivos creativos de la imaginación y la audacia para salir del entuerto. Se teme, por eso, a lo desconocido.
Cuando yo era chico tenían que prenderme una luz. Había un armario grandote, del tiempo de los primates, que parecía, lo juro, un fantasma. Prendían la luz y se me iba el miedo.
En cambio, una muñeca –yo tenía una muñeca, cuando comencé a ir al jardín, tendría unos cuatro años: jugaba con la muñeca junto a mi amiga india, que, creo, estaba con el padre en algún consulado de Rosario: no hablaba una palabra en castellano y yo, que era tímido, cuando me soltaba hablaba por los codos, pero éramos buenos amigos, de cualquier modo. Quién sabe que habrá sido de la indiecita- me daba miedo por las mañanas. La muñeca era fea, más alta que yo (lo que no quiere decir mucho) y tenía esa pinta trágica de los payasos, si la hubiesen visto, lo comprenderían. Sin embargo, la muñeca me gustaba. Pasa que me daba miedo que, si yo no la vigilaba, cobrase vida, y asesinase a toda mi familia. Tenía una frondosa imaginación: yo, no la muñeca, como verás.
El fantasmal armario y la muñeca asesina no tienen nada que ver, pero grafican, mientras lo pienso, esto: se teme a lo desconocido, y en cambio, el peligro conocido (o imaginado, de ahí los “mecanismos de recepción del hecho” aunque, si por esas casualidades es correcto lo que digo, sin dudas que no hablo con propiedad: un psiquiatra se debe estar matando de risa) puede generar terror, paralizante, que no es lo mismo.
Quitando las exageraciones, que siempre pintan mejor el paisaje, algo así sucede, en términos generales, con las nuevas categorías con las que pensamos lo público. Voy al caso de los partidos políticos.
Su debilitamiento –por lejos, un factor que supera las posibilidades argentinas, aunque a los que quieren el “ordenamiento partidario” (traducido: la conversión del peronismo en, mi dios, ALGO) no suele gustarles pensar que no hay, en este tema, mucha especificidad nacional- su eventual desaparición, su relajamiento, sus modificaciones, serán siempre resistidas. Desde posiciones aún más precarias.
Las formaciones jurídicas –porque llamarlos partidos sería mucho- que aparecen y desaparecen ante cada coyuntura, por derecha y por izquierda (por ejemplo: Unión por todos de Patricia Bullrrich y Movimiento por todos de Claudio Lozano; pero ojo, en la izquierda también pasa: Proyecto Sur, por ejemplo) suelen despotricar contra la falta de ordenamiento partidario, contra la falta de coherencia entre prácticas e ideologías, etc. Practican esta crítica con más desorden, y está bien. Esto lo superan diciendo que ellos vienen a, justamente, superar el desorden. Otro recuerdo de mi infancia: para que no me mande a ordenar el cuarto, yo iba y me quejaba primero de que el cuarto estaba desordenado….por culpa de mi hermano. (La treta no duró mucho: mi hermano se la tomaba a golpes conmigo. Por eso te digo: desde muy chiquito conocí las injusticias).
Pero, desde los analistas independientes, a ver si el chiste se entiende, lo repito: desde los analistas independientes se sigue insistiendo en la necesidad de partidos políticos fuertes. Eso sí, que no se diga que el analista, o el economista, o el periodista, tiene partido. De hecho, no suele ser así: tienen intereses, más bien transversales. Pero intereses patrióticos, nobles, sublimes, eso sí. Y piden, a la vez, diálogo y consenso. ¿Entre quiénes, si no hay partidos políticos fuertes? Entre “referentes”, “líderes”, etc. El discurso puede ser confuso. Pero la platea aplaude. La platea suele estar compuesta por la Mesa de Enlace, Poder Ciudadano, la Asociación Empresaria Argentina, Luis Barrionuevo y el Momo Venegas.
Pero esa es, apenas, la coyuntura.
Pronto de andar, los partidos, se sabe ya, no serán lo que fueron, cuando había que proscribirlos, sacarlos del gobierno e ilegalizarlos (a pedido de la misma platea, qué cosa!) y entonces, cada uno saca a relucir lo que, de estas nuevas modalidades partidarias, conviene según sus intereses. Lo que no conviene, está mal, claro. Le hace mal al fútbol y a la democracia, cuando no, también, a dios y al día del amigo.
Sin embargo, cualquier experiencia de organización –más allá de que luego se busque cómo sortear o acomodar lo jurídico- en el plano partidario, suele ser recibido con miedo, con ese miedo ante lo desconocido. Y a poco de andar, si esa organización es efectiva, entonces, sobreviene el terror: las reacciones, a veces irracionales, para rechazar lo desconocido.
“Zelaya quiso reformar la constitución” le dijo, Francisco de Narvaez a TNmbaum cuando le preguntó por el golpe de estado y la dictadura hondureña.

jueves, julio 16, 2009

La argentina de Kirchner cambió inexorablemente


No jodan, vendepatrias gorilas que sólo quieren un retorno a los años felices (del cura Grassi); la argentina cambió, y al que no le guste, que brinde con champagne porque, total, ganaron las elecciones.

En efecto, efectivamente, posta: la vieja argentina neoliberal donde había que soportar comerciales con Valeria Linch a los gritoooooos de te vaaaaaaas-te vaaaaaas cada día maaaaaaas, cambió, para mejor.

Desde que el transversal y progresista amigo Aníbal Fernández se hizo cargo del ministerio de justicia no se reprime en las calles, y entre las medidas de profundización del modelo nos hundimos todos se dispuso, con carácter de política de estado pensada para el largo plazo como parte de los dos o tres temas en los cuales debemos ponernos de acuerdo los argentinos con diálogo y consenso, que los Granaderos, esos torpes agentes del turismo del interior provinciano que, estudiados los manuales de Marcos Kapeluz Aguinis, creían que los granaderos, por defender a la patria, debían ser objeto de burlas, pullas, chascarrillos, monigotes y arlequineces varias, en pos de defender su dignidad y derechos humanos del presente no sólo del pasado donde torturaban y secuestraban que en última instancia: quién no ha afanado un bebé, eh?, se les permitió moverse, posar de giles y hacerse los graciosos.

La foto de mi hermano menor, al lado del granadero banana, atestigua este cambio inexorable donde jamás de los jamases, los granaderos de la casa rosada volverán a ser los playmóviles papanatas que supieron ser en las épocas de la valorización financiera y la valorización de chacho álvarez, para de ahora en más, retomar la senda nacional y popular y ser jodones y atléticos como Reutemaaan. Porque este gobierno, señores, terminó con el milicaje que tiene las manos y los brazos atados, sin poder hacer nada. Ahora se mueven al ritmooooo de la noche. Matar al que lo hizo no es mala idea. Alika, alikate, pelotudo.
Y andá a llorar a lo de Mirta, burgués hijo e tu madre.
De nada por el dato.