lunes, julio 20, 2009
¿Ganará el premio Nobel, Ulschmidt?

Ulschmidt ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Con la soja al cuello":
Yo no he visto un sector competitivo mas atomizado, en ningún pais de America Latina, como el agro en general y la soja incluído en ella.Trátase de unas 300.000 empresas, grandes encontrará un montón pero eltamaño promedio es PYME, distribuídas en todo el país.
Para tratarlos de ricos u oligarcas la propia Presidente acudió a mencionar las camionetas 4x4 nuevas, si Ud. mal no recuerda, y hay que reflexionar si se pasa a ser oligarca por tener una camioneta nueva. Estos tipos cambian sus equipos, se compran efectivamente la pickup, mejoran la casa, compran un terrenito, compran el departamento en la ciudad para cuando vaya a estudiar el pibe, lo ayudan a poner el consultorio de odontologia cuando se recibe, se van de vacaciones a Calamuchita y mientras tanto dejan la guita en el banco cooperativo, provincial o mutual del pueblo.
Que estos tipos agarren guita significa que van a producir más porque reinvierten bastante y que el resto de su guita se va a gastar acá. No tiene que demostrarse porque pasó todo el tiempo. Así que cuando Pagina 12 dice que teme que un aumento de los granos termine en depósitos en el extranjero dice una fenomenal mentira. En el extranjero terminaro los 500 palos verdes de las regalias de Santa Cruz y el producido de los brillantes negocios inmobiliarios presidenciales.
Al extranjero van las utilidades de la Barrick Gold a quien amablemente se le barren las leyes de protección ambiental y que amablemente retribuye con contratos de servicios a la familia Gioja.
Impresionante, Ulschmid, acaba de descubrir una nueva teoría económica que nos llevaría a prescindir del estado, para dejar que sea el mercado el regulador de la distribución de bienes y mercancías. Pero además, en un notable aporte a las ciencias económicas, descubre que la oligarquía, fijate vos, no es ese tradicional conglomerado denominado oligarquía, conductor del aglomerado sojero de pymes, sino....una empresa extranjera radicada en San Juan. Gracias, Pino0. (Igualmente, Ulschmid, me parece muy fulero lo tuyo: ¿vos recibís un plan social, te pagan, trabajás para los K, que no decís nada de la Ley de Glaciares, eh, Mordisquito?)
Bueno, prosiguiendo con el impresionante descubrimiento de nuestro amigo campestre, tomen nota, chicos, porque me he tomado el atrevimiento de ponerle nombre a la teoría económica novel que vendría a revolucionar las ciencias sociales, la propia economía y la teoría política, de la que ustedes algo saben. (Sin descartar una platita extra en el bolsillo de los que, puede que no sean los más necesitados, sí los que mejor distribuyen).
A ver, Ulschmid, qué te parece el nombre que le puse a tu invento científico:
"TEORÍA DEL DERRAME DE LA COPA LLENA".
Suena bien, no? Además es original, como tu teoría.
Un abrazo.
Sí, sí, yo también te quiero mucho.
Con la soja al cuello

Tiempo atrás (quizás un mes) con la edición de Página 12 venía un pequeño libro que abordaba la crisis financiera internacional, y la disputa por la distribución del ingreso en torno a la 125 y el nuevo bloque agrario, en una investigación de Eduardo Basualdo.
Con ese sostén, ayer, la nota central del suplemento económico del mismo diario, trae un análisis -a mi modo de ver, muy preciso- de Claudio Scaletta (habitual columnista agrario), que van en línea con la nota de tapa de hoy.
Cierra esa nota, Scaletta, con estas conclusiones, que apuntan a un horizonte de mayor conflictividad social, esta vez, no por parte del primer, segundo y tercer decil de ingresos mejor ubicados en la desigual estructura social:
El escenario internacional en el largo plazo es de altos precios de los commodities agrarios. Esta es una oportunidad “para el país”, y en particular, para el sector que pugna por su hegemonía. En un trabajo de marzo pasado sobre la relación entre las retenciones y la política económica argentina, el economista Humberto Zambón reconoce esta oportunidad, pero la subordina al destino que tendrá el excedente económico que se genere: “Si beneficia a unos pocos, explica, se acentuará el proceso de concentración de riqueza, la distribución del ingreso se volverá más inequitativa y, parte al menos, terminará en inversiones o depósitos en el extranjero. Por el contrario, si es socializado con la intervención de un Estado fuerte que permita destinarlo a conservar una elevada tasa de crecimiento de la industria y de la economía en general, buscando una inclusión e igualación social, con distribución más justa del ingreso, serviría para el desarrollo económico y social del país”.
Después de las elecciones legislativas, y a un año del bochazo a la 125, la relación de fuerzas parece inclinarse hacia la primera opción, lo que, dada la importancia numérica de los sectores que pueden verse excluidos del futuro reparto del excedente, permite augurar a mediano plazo un crecimiento de la conflictividad social.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3960-2009-07-20.html
Con ese sostén, ayer, la nota central del suplemento económico del mismo diario, trae un análisis -a mi modo de ver, muy preciso- de Claudio Scaletta (habitual columnista agrario), que van en línea con la nota de tapa de hoy.
Cierra esa nota, Scaletta, con estas conclusiones, que apuntan a un horizonte de mayor conflictividad social, esta vez, no por parte del primer, segundo y tercer decil de ingresos mejor ubicados en la desigual estructura social:
El escenario internacional en el largo plazo es de altos precios de los commodities agrarios. Esta es una oportunidad “para el país”, y en particular, para el sector que pugna por su hegemonía. En un trabajo de marzo pasado sobre la relación entre las retenciones y la política económica argentina, el economista Humberto Zambón reconoce esta oportunidad, pero la subordina al destino que tendrá el excedente económico que se genere: “Si beneficia a unos pocos, explica, se acentuará el proceso de concentración de riqueza, la distribución del ingreso se volverá más inequitativa y, parte al menos, terminará en inversiones o depósitos en el extranjero. Por el contrario, si es socializado con la intervención de un Estado fuerte que permita destinarlo a conservar una elevada tasa de crecimiento de la industria y de la economía en general, buscando una inclusión e igualación social, con distribución más justa del ingreso, serviría para el desarrollo económico y social del país”.
Después de las elecciones legislativas, y a un año del bochazo a la 125, la relación de fuerzas parece inclinarse hacia la primera opción, lo que, dada la importancia numérica de los sectores que pueden verse excluidos del futuro reparto del excedente, permite augurar a mediano plazo un crecimiento de la conflictividad social.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3960-2009-07-20.html
domingo, julio 19, 2009
El atróz encanto de las jubilaciones de privilegio

Dice Horacio Verbitsky, en Página 12, hoy, sobre Marcos Aguinis:
Según su página oficial, este enfático escritor cordobés “dibuja con arte a sus criaturas y las torna imborrables”. Es tan diestro “en el manejo de los afectos” que “no deja renglón sin poesía o consecuencias” y su “estilo certero como ballesta” convierte a su última novela “en una de las mejores historias de amor que jalonan el curso de la literatura”. Munido de tan robusta autoestima, Aguinis orienta el grupo Aurora, autoconvocado para salvar la República. Su primer documento planteó que “no habrá desarrollo ni progreso posible en Argentina sin decencia”. El grupo se propone aportar a la reconstrucción republicana y a la distribución del ingreso. Varios de sus integrantes destacaron que ninguno de ellos se apoya en el Estado. En su nota Aguinis atribuyó el hambre al “ineficiente uso que se hace de las multimillonarias cifras que se recaudan”, afirmación con la que no se puede discrepar. En este caso con llamativa modestia, Aguinis omitió su propia parte en este cuadro. El 4 de febrero de 1986, el presidente Raúl Alfonsín lo designó secretario de Cultura de la Nación, a sugerencia del anterior titular, Carlos Gorostiza, quien lo recuerda como un colaborador muy apropiado para la representación oficial en ceremonias protocolares en las que según le informaba Aguinis, “estuve brillante”. Gorostiza también tiene presente una discusión con su asistente, porque Aguinis usaba los vehículos y los choferes de la Secretaría de Cultura para las actividades personales de su esposa, una de las razones por las que “sólo duró pocos meses”. Le pidieron la renuncia el 21 de enero de 1987. Por esos once meses de gestión tramitó una de las jubilaciones de privilegio de la ley 21.121. Hombre bien ordenado en cuestiones institucionales, se le contabiliza el primer pago el 8 de julio de 1989, día de la asunción de Carlos Menem como presidente. En abril de 2003 el candidato a la presidencia por Recrear Ricardo López Murphy, fue interrogado en el programa de radio “Jaque Mate” por estos ingresos de Aguinis, quien era uno de sus principales colaboradores. Luego de un largo silencio dijo que había que preguntarle a él, pero que “eso está dentro de la legalidad. El régimen que estaba vigente era ése. Si usted me dice si yo creo que es un buen sistema, mi respuesta es no”. Pero aclaró que no le pediría que renunciara a esa prebenda. Con todas las actualizaciones, el haber actual de Aguinis es de 6.629,68 pesos. Lo cual en los veinte años transcurridos implica un total de 1.723.716,80 pesos, significativo aporte personal a la distribución del ingreso que propone el grupo Aurora.
La restauración conservadora 2

¿Es posible, dando el caramelo de los bonos indexados por CER vía ajuste inflacionario y devaluatorio pero con un INDEC regulado por sus propios dueños, dando ese caramelo a los capitales financieros, sustentar la nueva apuesta de la Mesa de Enlace y la Asociación Empresaria Argentina?
Sí, es posible, bajo el esquema de gobernabilidad con shok y posterior administración de dosis de represión y negociación que llevó adelante el peor gobierno desde el retorno democrático, el de Duhalde y De Mendiguren, pergueñado por Chacho Alvarez y Alfonsín.
Pero eso sí,a un inmenso costo político. Los principales sostenes de esa ingobernabilidad fueron posteriormente cadáveres políticos.
¿Que Cristina Kirchner pague ese costo? Esa es la idea. No sólo porque implicaría la total desaparición del mapa político electoralde los Kirchner, como le pasó a Duhalde -extensivo a su esposa "Chiche" y a su cohorte de íntimos- sino porque la maximización a niveles increíbles de rentabilidad -eso fue, para este conglomerado muy opaco de la AEA y la Mesa de Enlace, la fiesta de Duhalde-permitiría una moderación en el sector rentístico sojero y una moderación de rentabilidad de Technin y Clarín tras captar nuevos mercados oligopólicos, que operaría como un fenomenal aliciente político del nuevo gobierno.
Claro que el nuevo gobierno puede no respetar esos pactos, escritos o no, pero sobreentendidos; y cortarse solo y querer gobernar. Algo se eso sucedió en el 2003, con un tal Néstor Kirchner.
Aunque con el moderazo que se avecina suena de ciencia ficción que Cobos, Macri, Reutemaaaan o Scioli se enfrenten o no hagan caso a la madre caprichosa de la AEA y lso gordos de la Mesa de Enlace, no es por eso menos lamentable, para estas organziaciones que operan en las sombras, la insoportable presencia de la política. Y es que, hay quienes entienden a la político como un obstáculo para la democracia, pero no es que no entiendan a la política, lo que no entienden, en el fondo, es la democracia.
De cualquier modo, estot ambién grafica la posibilidad que tienen las formacioens de centroderecha, triunfantes en las elecciones legislativas, de reafirmar su vocación sistémica, favoreciendo los intereses que defienden pero limitándolos a la legalidad y gobernabilidad necesaria, conceptos sí que difíciles de netender para la Mesa de Enlace, fundamentalmente. En ese sentido, la AEA tiene más muñeca, una lectura más sofisticada de la realidad, y mejores estrategias (no msotrarse mucho en público es la más inteleginte. Al contrario de los cinco payasos del Apocalipsis, De Angelli incluido) para desenvolver sus políticas y objetivos.
¿Serán las formaciones políticas, sus líderes publicitarios, garantes de la autonomía relativa de lo político, y garantes de las instituciones y la república, que tanto proclamaron seguido del aval a las prácticas más salvajes de acción directa junto a las patronales, vaciando de todo contenido popular y serio los conceptos de instituciones y república?
Quién sabe.
La diferenciación del timorato Cobos de la señora que veranea, es un dato interesante. Más interesante, en cambio, es la postura de Stolbizer, desmarcándose de la veraneante desocupada, Carrió.
Por aprte del PRO y del llamado peronismo disidente, también han mostrado, hasta ahora, una conducta prudente.
El equilibrio, de todos modos, es demasiado precario.
La restauración conservadora 1

la tapa del diario La Nación de hoy es un ultimatum por parte del dueño del diario -el Grupo Clarín- y Techin, aunados en la Asociación Empresaria Argentina. Una edición verdaderamente antológica, donde, en el suplemento de economía, se les baja línea a la oposición partidaria.
La última página del diario La Nación expresa la línea política de este matutino.
A la izquierda ( en un sentido espacial) está la palabra envenenada del odio incontinente de Mariano Grondona, que revela que su cabeza todavía funciona, aunque hable de estética, en términos golpistas. Tanto oficiar de escriba de milicos intolerantes, el ex Subsecretario de la dictadura de Onganía hoy está verdaderamente gracioso. Pero, muestra, también, que noe stán dispuestos a seguir reconociendo legitimidad al actual gobierno, y que están dispuestos a justificar como legítima cualquier aventura de ruptura institucional.
Al centro, Hugo Caligaris reta a la oposición que participó del diálogo político, dando letra e instrucciones sobre las estrategias a seguir por la oposición política. En suma, le están diciendo: ustedes, aunque sean un arco variopinto y contradictorio, no ganaron las elecciones, las ganaron las corporaciones, acá tienen los pliegos y planteos.
Justamente, en su prosa rústica, Joaquín Morales Solá despliega el menú ma´s sincero de las pretenciones de la nueva conformación de las alianzas opacas del capital.
Verdaderamente, imperdible.
La última página del diario La Nación expresa la línea política de este matutino.
A la izquierda ( en un sentido espacial) está la palabra envenenada del odio incontinente de Mariano Grondona, que revela que su cabeza todavía funciona, aunque hable de estética, en términos golpistas. Tanto oficiar de escriba de milicos intolerantes, el ex Subsecretario de la dictadura de Onganía hoy está verdaderamente gracioso. Pero, muestra, también, que noe stán dispuestos a seguir reconociendo legitimidad al actual gobierno, y que están dispuestos a justificar como legítima cualquier aventura de ruptura institucional.
Al centro, Hugo Caligaris reta a la oposición que participó del diálogo político, dando letra e instrucciones sobre las estrategias a seguir por la oposición política. En suma, le están diciendo: ustedes, aunque sean un arco variopinto y contradictorio, no ganaron las elecciones, las ganaron las corporaciones, acá tienen los pliegos y planteos.
Justamente, en su prosa rústica, Joaquín Morales Solá despliega el menú ma´s sincero de las pretenciones de la nueva conformación de las alianzas opacas del capital.
Verdaderamente, imperdible.
sábado, julio 18, 2009
Las venas abierta de América Hondureña

Nicolás Guillén, el notable poeta cubano, compuso hace muchos años esta canción interpretado por muchos. La versión de Paco Ibañez, para mí, es de las mejores. Ok, estoy un poco atrasado, fuera de la moda cultural de estos tiempos, ponele, sofisticados.
Pero fue la canción que enseguida quise escuchar después de ver estas tristísimas imágenes hondureñas, tristísimas de verdad.
Puede que algunas cosas sean anacrónicas, pasa que NO es lo que piensa el tirano. A un hermano no se mata, no se mata a un hermano.
Y llorar es humano.
Yéndome un poco al carajo.

La audacia no caracterizó la gestión en el área de Desarrollo Social.
No me suele gustar hablar de “gestión”, pero, seguramente contra la voluntad de sus propios actores (que incluye, no olvidemos, a buena parte de las interesantes experiencias de movimientos sociales; algunas de las cuales, hoy nos cascotean desde la vereda de enfrente: echándonos, de paso, la culpa de sus propias limitaciones) en este caso, la categoría de Gestión es la correcta.
Se gestiona los instrumentos existentes, por tanto, se gestiona para los destinatarios de los instrumentos estatales existentes.
A grandes rasgos –porque, en el detalle pequeño, que suele caracterizar la obsesión de los protagonistas, es casi imposible penetrar- se gestionó el Ministerio de Desarrollo Social, esto es, se administró lo existente. Y lo existente eran los instrumentos y capacidades estatales heredados de la visión del Fondo Monetario y, en especial, del Banco Mundial.
Por más que la prédica académica del ámbito del Trabajo Social primó, lo concreto fue que el particularismo, el empresarialismo, el boluderismo fue hegemónico en Desarrollo Social.
Incluso, las más audaces visiones políticas –las de Liebres del Sur, por ejemplo- no sobrepasaban estas limitaciones impuestas por concepciones ideológicas muy primitivas que, sin embargo, se consideran, cuándo no, superadoras.
Alicia Kirchner comandó esta tontería, sin resultados a la vista, decepcionante por donde se la mire, completamente estúpida vista desde el terreno.
Suerte que existió un excelente ministro de Inclusión que fue Julio De Vido, al costado del trabajo de Tomada. Muchas energías se agotaron en los ministerios específicos de enriquecimiento de charlatanes (ahí lo tienen a Daniel Arroyo, un tipo que si uno escucha, parece De Petri: se comen el mundo, después, en el “hacer”, no pasan de charlatanes): la que facturaron las consultoras, los intermediaros, los burócratas de la “lucha contra los años 90”. Por favor. Con buenas intenciones, con –se dijo- audaces visiones políticas, con una mayor honestidad que en el Ministerio de De Vido, dónde, ni dudas tengo, la corrupción es moneda corriente.
Junto con la Secretaría de Medios, son los dos ámbitos sin dudas más corruptos de este gobierno. Pero, a diferencia de Albistur, que sólo es útil para su economía familiar, en el ministerio de licitaciones, se generaron miles de puestos de trabajo y expectativas reales de inclusión social. De tipo, además, federal. Y con una fuerte gobierno en donde era necesario: zonas despobladas, franjas de pobreza estructural, satisfacción de necesidades sociales.
Esto no justifica el “roban pero hacen” de los Ingenieros Gallo: el gobierno del “progresismo” frepasista fue infinitamente más corrupto, con una corrupción estructural, pero de completa inutilidad social; por el contrario, en materia de obras públicas, los gobiernos “progresistas” suelen ser, como Alfonsín, como Ibarra, completamente reaccionarios. Pero completamente, eh. ¿Porqué sino, el grupo Techin, siempre bancó empleados progresistas, políticos que en Clarín, pasan por estadistas?
Julio Bárbaro, Rodolfo Terragno, que son la transversalidad techinista –que puede sintetizarse en la fusión de Duhalde y Alfonsín que fue Lavagna- suelen contar una angelical historia, de estadista y de tipos con visión a largo plazo, de esta empresa nacional de Italia.
En fin, la corrupción, fenómeno estructural de la política argentina, drama menor pero fantasma agitado por esa síntesis de la opacidad y pororsidad que son Techin y Clarín, hoy asociados en la AEA, no es mi tema.
Nada es, de verdad, “mi tema”. Discúlpenme, yo he sido formado como periodista: hablo de todos los temas, más no sé de ninguno. Eso sí, hay gente que me divierte: la transversalidad techinista, Julio Bárbaro y Rodolfo Terragno, siempre me han parecido dos tipos divertidos. Ojo, a diferencia de Clarín, Techin genera entusiasmos, camisetas, orgullos, y tiene defensores muy, pero muy inteligentes y bien argumentados, ad honorem. Si conocen viejos –porque jóvenes más bien es imposible- del MID de Frigerio, o ex militantes del FIP, hasta del manriquismo, o votantes de Pino Solanas de vocación estatal de posguerra (digamos, votantes serios de Solanas, que los hay) o algunos entusiasmo colaterales que genera este gobierno en PYMES de la construcción o la siderurgia, entonces se puede escuchar este entusiasmo.
Y De Vido, para retomar el tema, tanto como Tomada –Alejandro Sethman lo decía en una nota de Página 12 días atrás, han “gobernado”, más que gestionar. Alicia, la Gran Cuñada, ha “gestionado”.
Ahora que lo pienso, quizás fui muy duro en los términos, pero bue. Todavía recuerdo el antipejotismo que campeaba en ese ministerio, y su completa indiferencia hacia la ayuda social directa, el clientelismo, identificado, cuándo no, con el pejotismo. Más allá de esos sujetos insertos en mecanismos sociales de pobreza estructural, al cual le ofrecían montar una panadería para competir con Carrefour, previa “organización social” con los vecinos, pagar a abogados, contadores y militantes: lo decía gente que, desde el ministerio, armaba agrupaciones de 20 tipos, enfrentados (por cargos) a los otros 20 tipos de la oficina de enfrente. Esos ideolatraban la “organización” ninguneaban los sindicatos, las organizaciones vecinales, hacían un culto de lo jurídico, del empresarialismo, de las cooperativas –es obvio que en su puta vida habían visto una cooperativa en funcionamiento: en Entre Ríos, cuando el conflicto con las patronales agrarias, todos los que estaban en las rutas no eran los copetudos de sotana y paternalismo de la Sociedad Rural, eran las cooperativas. Los empleados públicos de los municipios pobres de todo el país, no se enduedan a tasas brutales si no es con “cooperativas” financieras, a sola firma, señor jubilado- de la organización social que ni ellos mismos podían llevar adelante. Quise suavizar los términos y terminé siendo más duro. Pero, bueno, gestionaron, y es una pena. No gobernaron, ni crearon capacidades estatales capaces de sobrevivir a las enormes expectativas que, vale decirlo, tipos como yo, en su momento, tuvieron.
Porque, de hecho, fui parte –durante un período muy fugaz- de Libres del Sur, me consta de su honestidad y hasta guardo, ahí dentro, algún amigo. Pero ellos son políticos, yo no. Suelo replantearme las cosas, tratar de entender, reconocer si considero que le erré.
Por ahí andan algunos escritos donde exalto la transversalidad, pero, a mi favor, siempre elogié y creí en su aspecto plebeyo, no en las carmelitas calzadas del progresismo porteño, en las PYMES progresistas, en los hijos de Chacho Alvarez, esos, para mí, nunca sirvieron para nada. Ni eran muy diferentes del PJ. En ese momento. Ahora veo diferencias, a favor del PJ.
Debe haber, también, alguna neurosis que derive en que uno ande encontrando y se vaya entusiasmando con los aspectos plebeyos de los procesos políticos. Quién sabe, de todos modos, no soy el único, y encima, tengo en la espalda la lectura –yo me jacto de fina, pero también me jacto de ser un galán- de experiencias de este tipo que resultaron un fiasco doloroso y profundo, inmediato, también, en la historia nacional. Clases medias que se levantan contra las referencias de su clase de pertenencia. Que sin embargo, fueron las mejores experiencias de esta Patria, aunque resulten, convengamos, un poco hinchapelotas los relatos del secentismo heroico, que de cualquier modo, casi nadie toma del todo en serio. Pero desde la Generación del 37, y su desencuentro con Rosas, hasta la fecha, por izquierda –sí, también por derecha, y muchas veces de modo cruzado- hubo experiencias de clases medias, con pretensiones intelectuales, pero a la vez fuertes dosis de antintelectualismo, que se rebelaron y se alzaron, culturalmente, contra los relatos predominantes.
Eso volverá a suceder. Con Cristina, con Kirchner. No tengo dudas.
Eso, esto, es lo que no logramos tipos como yo, y varios amigos, y algunos que me detestan, y otros que ni me junan y yo admiro; y no funcionó. Hasta ahora.
La historia es larga. Y se escribe después.
No en el momento, no en un blog, aunque, voluntarioso, quiera registrar, obsesivamente, algunos desaciertos, desilusiones, con esperanzas tercas, muy tercas. No como mulas. Las mulas pueden ser tercas pero, hasta donde se sabe, no se cuentan, de padre a hijo, la historia. No tienen esa potencia. Ese placer, esa venganza que, como se sabe, se sirve mejor, siempre, en un plato frío.
No me suele gustar hablar de “gestión”, pero, seguramente contra la voluntad de sus propios actores (que incluye, no olvidemos, a buena parte de las interesantes experiencias de movimientos sociales; algunas de las cuales, hoy nos cascotean desde la vereda de enfrente: echándonos, de paso, la culpa de sus propias limitaciones) en este caso, la categoría de Gestión es la correcta.
Se gestiona los instrumentos existentes, por tanto, se gestiona para los destinatarios de los instrumentos estatales existentes.
A grandes rasgos –porque, en el detalle pequeño, que suele caracterizar la obsesión de los protagonistas, es casi imposible penetrar- se gestionó el Ministerio de Desarrollo Social, esto es, se administró lo existente. Y lo existente eran los instrumentos y capacidades estatales heredados de la visión del Fondo Monetario y, en especial, del Banco Mundial.
Por más que la prédica académica del ámbito del Trabajo Social primó, lo concreto fue que el particularismo, el empresarialismo, el boluderismo fue hegemónico en Desarrollo Social.
Incluso, las más audaces visiones políticas –las de Liebres del Sur, por ejemplo- no sobrepasaban estas limitaciones impuestas por concepciones ideológicas muy primitivas que, sin embargo, se consideran, cuándo no, superadoras.
Alicia Kirchner comandó esta tontería, sin resultados a la vista, decepcionante por donde se la mire, completamente estúpida vista desde el terreno.
Suerte que existió un excelente ministro de Inclusión que fue Julio De Vido, al costado del trabajo de Tomada. Muchas energías se agotaron en los ministerios específicos de enriquecimiento de charlatanes (ahí lo tienen a Daniel Arroyo, un tipo que si uno escucha, parece De Petri: se comen el mundo, después, en el “hacer”, no pasan de charlatanes): la que facturaron las consultoras, los intermediaros, los burócratas de la “lucha contra los años 90”. Por favor. Con buenas intenciones, con –se dijo- audaces visiones políticas, con una mayor honestidad que en el Ministerio de De Vido, dónde, ni dudas tengo, la corrupción es moneda corriente.
Junto con la Secretaría de Medios, son los dos ámbitos sin dudas más corruptos de este gobierno. Pero, a diferencia de Albistur, que sólo es útil para su economía familiar, en el ministerio de licitaciones, se generaron miles de puestos de trabajo y expectativas reales de inclusión social. De tipo, además, federal. Y con una fuerte gobierno en donde era necesario: zonas despobladas, franjas de pobreza estructural, satisfacción de necesidades sociales.
Esto no justifica el “roban pero hacen” de los Ingenieros Gallo: el gobierno del “progresismo” frepasista fue infinitamente más corrupto, con una corrupción estructural, pero de completa inutilidad social; por el contrario, en materia de obras públicas, los gobiernos “progresistas” suelen ser, como Alfonsín, como Ibarra, completamente reaccionarios. Pero completamente, eh. ¿Porqué sino, el grupo Techin, siempre bancó empleados progresistas, políticos que en Clarín, pasan por estadistas?
Julio Bárbaro, Rodolfo Terragno, que son la transversalidad techinista –que puede sintetizarse en la fusión de Duhalde y Alfonsín que fue Lavagna- suelen contar una angelical historia, de estadista y de tipos con visión a largo plazo, de esta empresa nacional de Italia.
En fin, la corrupción, fenómeno estructural de la política argentina, drama menor pero fantasma agitado por esa síntesis de la opacidad y pororsidad que son Techin y Clarín, hoy asociados en la AEA, no es mi tema.
Nada es, de verdad, “mi tema”. Discúlpenme, yo he sido formado como periodista: hablo de todos los temas, más no sé de ninguno. Eso sí, hay gente que me divierte: la transversalidad techinista, Julio Bárbaro y Rodolfo Terragno, siempre me han parecido dos tipos divertidos. Ojo, a diferencia de Clarín, Techin genera entusiasmos, camisetas, orgullos, y tiene defensores muy, pero muy inteligentes y bien argumentados, ad honorem. Si conocen viejos –porque jóvenes más bien es imposible- del MID de Frigerio, o ex militantes del FIP, hasta del manriquismo, o votantes de Pino Solanas de vocación estatal de posguerra (digamos, votantes serios de Solanas, que los hay) o algunos entusiasmo colaterales que genera este gobierno en PYMES de la construcción o la siderurgia, entonces se puede escuchar este entusiasmo.
Y De Vido, para retomar el tema, tanto como Tomada –Alejandro Sethman lo decía en una nota de Página 12 días atrás, han “gobernado”, más que gestionar. Alicia, la Gran Cuñada, ha “gestionado”.
Ahora que lo pienso, quizás fui muy duro en los términos, pero bue. Todavía recuerdo el antipejotismo que campeaba en ese ministerio, y su completa indiferencia hacia la ayuda social directa, el clientelismo, identificado, cuándo no, con el pejotismo. Más allá de esos sujetos insertos en mecanismos sociales de pobreza estructural, al cual le ofrecían montar una panadería para competir con Carrefour, previa “organización social” con los vecinos, pagar a abogados, contadores y militantes: lo decía gente que, desde el ministerio, armaba agrupaciones de 20 tipos, enfrentados (por cargos) a los otros 20 tipos de la oficina de enfrente. Esos ideolatraban la “organización” ninguneaban los sindicatos, las organizaciones vecinales, hacían un culto de lo jurídico, del empresarialismo, de las cooperativas –es obvio que en su puta vida habían visto una cooperativa en funcionamiento: en Entre Ríos, cuando el conflicto con las patronales agrarias, todos los que estaban en las rutas no eran los copetudos de sotana y paternalismo de la Sociedad Rural, eran las cooperativas. Los empleados públicos de los municipios pobres de todo el país, no se enduedan a tasas brutales si no es con “cooperativas” financieras, a sola firma, señor jubilado- de la organización social que ni ellos mismos podían llevar adelante. Quise suavizar los términos y terminé siendo más duro. Pero, bueno, gestionaron, y es una pena. No gobernaron, ni crearon capacidades estatales capaces de sobrevivir a las enormes expectativas que, vale decirlo, tipos como yo, en su momento, tuvieron.
Porque, de hecho, fui parte –durante un período muy fugaz- de Libres del Sur, me consta de su honestidad y hasta guardo, ahí dentro, algún amigo. Pero ellos son políticos, yo no. Suelo replantearme las cosas, tratar de entender, reconocer si considero que le erré.
Por ahí andan algunos escritos donde exalto la transversalidad, pero, a mi favor, siempre elogié y creí en su aspecto plebeyo, no en las carmelitas calzadas del progresismo porteño, en las PYMES progresistas, en los hijos de Chacho Alvarez, esos, para mí, nunca sirvieron para nada. Ni eran muy diferentes del PJ. En ese momento. Ahora veo diferencias, a favor del PJ.
Debe haber, también, alguna neurosis que derive en que uno ande encontrando y se vaya entusiasmando con los aspectos plebeyos de los procesos políticos. Quién sabe, de todos modos, no soy el único, y encima, tengo en la espalda la lectura –yo me jacto de fina, pero también me jacto de ser un galán- de experiencias de este tipo que resultaron un fiasco doloroso y profundo, inmediato, también, en la historia nacional. Clases medias que se levantan contra las referencias de su clase de pertenencia. Que sin embargo, fueron las mejores experiencias de esta Patria, aunque resulten, convengamos, un poco hinchapelotas los relatos del secentismo heroico, que de cualquier modo, casi nadie toma del todo en serio. Pero desde la Generación del 37, y su desencuentro con Rosas, hasta la fecha, por izquierda –sí, también por derecha, y muchas veces de modo cruzado- hubo experiencias de clases medias, con pretensiones intelectuales, pero a la vez fuertes dosis de antintelectualismo, que se rebelaron y se alzaron, culturalmente, contra los relatos predominantes.
Eso volverá a suceder. Con Cristina, con Kirchner. No tengo dudas.
Eso, esto, es lo que no logramos tipos como yo, y varios amigos, y algunos que me detestan, y otros que ni me junan y yo admiro; y no funcionó. Hasta ahora.
La historia es larga. Y se escribe después.
No en el momento, no en un blog, aunque, voluntarioso, quiera registrar, obsesivamente, algunos desaciertos, desilusiones, con esperanzas tercas, muy tercas. No como mulas. Las mulas pueden ser tercas pero, hasta donde se sabe, no se cuentan, de padre a hijo, la historia. No tienen esa potencia. Ese placer, esa venganza que, como se sabe, se sirve mejor, siempre, en un plato frío.
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