
domingo, agosto 02, 2009
El Plan de Biolcatti para terminar con los pobres

sábado, agosto 01, 2009
Habla la Patria que se levanta temprano, al pedo pero temprano
Atención, firmes, escuchen: "El campo tiene un programa para terminar con la pobreza". "Un programa que no incluye dádivas ni clietelismo". Firmes, apunten, fuegoooooooo!!!! Viva la Patria, carajo!
Jodido
Te decía, se está realizando, en Cancillería, en un encuentro de partidos políticos de Latinoamérica, el Caribe y Asia Pacífico. Debería estar ahí, pero bue. Me quedé en los pagos, mirando las vacas, los pastos, los pajaritos. Igual, el encuentro puede, sin mí, continuar, les doy permiso. China viene pisando fuerte, en todos lados. La que no veo es que Brasil, después de Lula, siga en la misma línea. Pero posiblemente, cambien también los gobiernos que rodean a Brasil, con lo cual, el despliegue de su política exterior se haría sin el freno de Lula. Pobre Bolivia, pobre los industriales argentinos, Uruguay se va a cortar con Chile pero ya sin mucho sentido: vuelve Colombia, en ese escenario, a ser la niña mimada de quien esté de Presidente de los Estados Unidos de Irak y Afganistán. ¿Vuelve la normalidad a Latinoamérica? Posiblemente, en un par de años. Chavez viene muy complicado, el golpe de estado en Honduras apunta a debilitar a Chavez. El Petróleo volverá a sus legítimos dueños: la clase media atlántica, y sus ejércitos. La banana ecuatoriana, el gas boliviano, el dinero negro de los uruguayos, la armonía social brasilera, la soja argentina, las balas y la merca de Colombia, todo a su lugar, muy bonito. Vuelve la normalidad, el diálogo, el consenso, las putas cubanas, las maquilas mexicanas, el cobre chileno, los presidentes centroamericanos volverán a usar corbata, nada de sombreros ridículos en esos países llenos de curas guerrilleros, locos de la guerra. Diálogo y Consenso. Vargas Llosa es un visionario: apostar a los poderosos es jugar a seguro. Volveré, más de lleno, al periodismo. Nunca fui muy querido, pero ahora, uh, jaja, la que se viene. El periodismo quedó partido, nunca viví algo así. El 90% están por la libertad y contra la dictadura, el 3% contra el diálogo y el consenso, el otro 7% está un poquito harto del maniqueísmo y el chamuyo. Y yo, que siempre fui progresista, moderado, bien educado y decente como pocos, necesitaré algún trabajo. Que alguien le hable bien de mí a Reutemaaaaaaan o a Binner, el compañero Busti ya me conoce. Me adora. Qué futuro promisorio, no? Tanta incertidumbre. Yo estaba convencido que los presidentes, las ideologías y las modas iban y venían, lo único que quedaba sólido era Aníbal Ibarra. Ahora ni eso. Ni esa certeza. Hasta los grandes estadistas caen en el olvido, che. La primavera kirchnerista estuvo buena. Ahora hay que dedicarse a joder. Yo, me voy a afiliar al partido de Claudio Lozano, que ni sé cómo se llama. Pero digo de verdad, aunque Lozano me parezca un pajero, me voy afiliar a su partido. Y pedir internas. Sí, buenísimo. Me voy a afiliar, voy a pedir internas, y encima, me voy a quejar de que no se blanquean las fuentes de financiamiento. Buenísimo. En fin, por lo pronto, me voy a dormir la siesta.
viernes, julio 31, 2009
Diego F es un mal perdedor

Bue, vamos a los temas importantes. Estaba leyendo el blog de Diego F y me encuentro con esta nota; que refleja a su vez la nota de Gerardo Yomal en la revista Zoom. Ese día, antes del encuentro, lo conocí a Gerardo Yomal, en un almuerzo junto a Eva Row y Fernando Báez y el gran Betta, Juan Carlos Betannin. Tuve que comer un bife de chorizo con un buen vino tinto y puré, esos esfuerzos que uno hace de vez en cuando.
Vuelvo al punto. En la foto, colgada en el blog de Diego, se lo observa justamente a él hablando por el micrófono. Al lado, el del pullover a rayas, pelada prominente y cara enfurecida, disparando rayos venenosos por la mirada, estoy yo. Mucho gusto.
Es ya conocida la rivalidad que me une con Diego F. Es casi irracional. De hecho, en esos momentos, pidió el micrófono sólo para hablar mal de mí. Evidentemente, todavía le duele el cuarto puesto en la Capital de su candidato, conoceme/conocete que resisto un archivo. Hay gente que es así. No tolera las diferencias, los matices, y sobretodo no se aguanta perder. Podrá decir que Claudio Lozano es un pajero, pero es mi ídolo. Podrá decirle a Pino Solanas ancianito gagá, pero yo lo sigo apoyando a muerte. El tema de la minería es el gran clivaje nacional, sin dudas. Pero él no se la aguanta, no hay caso.
Así que la compañera María Pía tuvo que interceder, invitando a un locro peronista para limar diferencias (en el caso de Diego) y para que yo no sea tan limado. Tremendo esto que pasa. Los argentinos no logramos ponernos de acuerdo en tres o cuatro temas, dialogar, llegar a un consenso: ponele, en el caso de mi consorcio: ¿qué necesidad hay de echarme de mi edificio, si yo nunca protesté porque el resto de mis vecinos tenga la estúpida ocurrencia de dormir por las noches? Hay que ser tolerantes, viejo. Sino, no va.
En fin, sigo escuchando mi canción preferida, esa que hace suspirar a flogger y emos, taluego.
Variaciones

Shhh, estas cosas se hablan bajito. Están por todos lados, y si te escuchan, cuidate. Exiliate. Si te llega a escuchar un taxista…no sabés: te mandan los matones del conurbano, gente de Delía y de Moyano, a que te caguen a palos. Son de terror. O sea, no es por discriminar, pero hay que tener cuidado. Siempre tenés que quedar bien, por las dudas. Pero nunca nunca nunca hables de estos temas si hay un taxista cerca. ¿Porqué te crees que hay tanta inseguridad, eh? Los taxistas, querida, los taxista. Yo te digo: entre los taxistas, los porteros y los peronistas, este país se va a la mierda. Con perdón de la palabra. Ya lo dijo Monseñor Aguer, sobre la pornografía del gobierno: son neotaxistas éstos. Por eso yo, cada quince días, me voy al campo. La agarró a Martita y le digo: venga, vamos al campo, Martita. ¿Martita? Ah, la chica que me ayuda con mis hijos. Te decía. Tengo un campito ahí en Carlos Casares, una estancita nomás, que heredé de unos tíos. Me la cuida una familia de lo más buena. Los Pérez. O García. ¿ Podés creer que no me acuerdo?. Y eso que yo siempre les llevo regalos vistes, una chuchería nomás; como atención. No sé, un poquito de harina, polentita, esas cosas nomás. Son de lo más bueno los Rodríguez. O Pérez, ¿Pérez o Rodríguez?. Ay, ni sé qué digo: tengo la cabeza en tantas cosas… La gente del interior viste que es buena. Solidaria. Andan sin apuros, vistes. O sea, no les gusta mucho trabajar, eso es cierto. Les pedís que te hagan algo y bue, dan mil vueltas. Que el matecito, que como anda patrona; son gente relajada, vistes. Pero si los sabés tratar. Martitaaaaaaaaaaaaaa, antes de que te vayas, me traerías un cafecito muchas gracias? Ya te tengo que cortar, mirá la hora que se hizo, y una siempre tan ocupada. Y encima me quedo sola. En un ratito se va la Martita. ¿Cómo que quién es la Martita? Ah, es la chica que me atiende el negocio, cuando yo no puedo. Se va para allá en un rato. Y es que tengo unas jaquecas hoy. No sabés. Te decía, los Gutierrez, Pérez, como sea: gente de buena! Son como las empleadas domésticas, tenés que tenerlas cortitas –sino te la agarra cualquiera y te la embaraza- y no darles mucha confianza, hasta ahí nomás, pero si las sabés tratar, te laburan, eh. Uy, la hora qué es, se me hizo tardísimo. Otro día tenés que contarme vos como andan tus cosas che. Bueno, te tengo que dejar, que ahí anda dando vueltas. La chica que me ayuda en casa, la Martita. Nunca hace nada, pero si agarro el teléfono, justo justo tiene que limpiar algo al lado mío. Me escucha lo que hablo. Podés creer. Ya nadie respeta a nadie hoy en día. Para mí que tiene un novio, esos que andan por la calle, viste, la agarran, la embarazan y después la mandan a espiarte, ojo, porque después te desvalijan la casa. Se llevan todo al conurbano y andá a encontrarlos. Claro, la pobre, una tucumana o boliviana no sé, la verdad que no sé de donde es Martita, le tendría que preguntar. Buena chica, eh. Hace más de 15 años que la tengo en casa. Ojo, no es que quiera hablar mal, mirá que la Martita, hasta ahora, se porta bien. Bueno, te dejo. A ver si te venís una de estas tardes a tomar el té, que la Martita hace unas tortas, riquísimas mirá. Debe haberlo aprendido allá en el Chaco, o en Paraguay. A ver Martita, vení: ¿vos de qué país sos?
El atroz encanto de batir la justa.

Naa, seamos serios. El diálogo y el consenso quedan muy bien vistos por la tele: en una asamblea de consorcios, donde se discuten los grandes temas concretos, ponerse de acuerdo en tres o cuatro puntos de cara al futuro es una quimera. Las bases, la gente común, cuando entiende que se delibera sobre lo que considera sus intereses reales, tiene menos experiencia en acordar, consensuar, negociar, dialogar que en multiplicar la tabla del ocho en arameo. Cuando se discuten cosas que no hacen a sus intereses reales, como la educación, el consejo de la magistratura, el Indec, los bonos indexados por Cer, el tema de la lechería o la política científico técnica del país, entonces quiere garrotazos a los que se niegan al consenso.
Todo bien, pero no. Es más, te cuento una: yo fui a una asamblea barrial en Parque Centenario. Habremos sido, en el auge de la cosa, allá por el 2002, unas trescientas personas más cien del Partido Obrero, cien del MST y cien que habían leído Mil Mesetas y eran más hinchapelotas que un trotskista opinando sobre la ruptura de Palabra Obrera.
Bueno, se discutía en una jerga un cacho incomprensible (yo soy un muchacho del interior, lo más de izquierda que conozco es el Partido Demócrata Progresista) y sobre temas… medio que ajenos y lejanos y nadie se ponía de acuerdo en nada. Se armaban unas batallas campales. Entonces, yo tomé el micrófono, buscando congraciarme y ser popular, como siempre, y expliqué, que para mí, la culpa de todo la tenían los porteros. Los sueldos de los porteros, que son altísimos, vecinos: he ahí la raíz oculta de los problemas latinoamericanos. Ovación. Lucas, Lucas, coreaban todos. Me entusiasmé. Dije que había que combatir la sinarquía porteril internacional; que en el libro Los Protocolos de los Sabios del Portero se explicaba claramente que los porteros eran una secta que querían apoderarse del mundo, a través de la expoliación de nuestros salarios y manejando nuestras finanzas, que existía la plusvalía, ok, pero también el sindicato de porteros. Exigí una distribución progresiva de los ingresos, que grave la renta financiera y baje el sueldo de los porteros (el tema de la minería todavía no era preocupación en Avellaneda y Caballito). Ovación, aplausos, alguna lágrima, vítores. Rematé, diciendo: “en ningún país del mundo, como España, Estados Unidos y Francia, los porteros viven como ricos. Basta, terminemos con la explotación. Patria o Muerte. Venceremos”. Bravooooooooooooooo!!!!!
Re copado.
Y así fue que este muchacho del interior, persona buena, ingenua y medio boluda, como todos los del interior, tuvo su día de gloria entre las luces porteñas.
jueves, julio 30, 2009
Jorge Asís-Daniel Scioli
En directo por Crónica, ahora.
Qué payaso este Scioli, qujé payaso.
Después cuento más.
Neomonseñor Aguer

