jueves, noviembre 04, 2010

Cámpora al gobierno, Bonasso a la editorial





Entre los blogs que leo asiduamente está el de Patucho y Franco. Que, desde La Cámpora organizaron una página para quienes -especialmente, pero no solamente, jóvenes- en estos días se quieren sumar a las olas y el viento  porque resulta que el Conu se mandó solo con esta iniciativa y quedó desbordado. El Conu es mi amigo más serio. De hecho, estamos escribiendo juntos algo, y es un placer: él es organizado, responsable, sistemático, en fin, una persona seria. Yo mientras, bebo cerveza y prendo un cigarrillo negro. Y la peleo, de noche, a Luciana, que es la que coordina el trabajo. Me disculpo a la mañana. Dice que soy insoportable. Tiene razón. Iba a ésto. A dos cosas, pero doy muchas vueltas. Patucho cita un escritito mío. Nada del otro mundo. Y ayer, a Luciana, le decía que nosotros -por el Conu, pero en realidad, casi todos mis amigos- veíamos ese fenómeno de los jóvenes y Néstor, como Rockstar. 
Porque nosotros -modestia demasiado aparte, aunque no sé porqué la modestia se deja aparte, la dejo aparte, debería sumarla a mi vida, puede ser una buena compañera, una buena amante, la modestia, qué desconsuelo, estar despierto a las 10 de la mañana- somos eso. Uno de los tantos miles y miles. El monotematismo de narrar el conurbano bonaerense o las soledades millonarias de la pampa húmeda y sojera no impide dejar de ser parte de este cruce raro de tradiciones y relatos. Atravesados por esta cultura que se está creando, con la sensación tan loca de respirar la historia mientras la historia se hace. Sino fueran las 10 de la mañana me estaría poniendo melancólico. Mi melancolía no es muy convincente entre los muchachos del bar, pero resulta eficaz para con las chicas. Aunque, querido, no es escribir y escribir con furia, por esas cosas te pueden querer, como mucho, alguna chica sensible, perdida en un pueblito entrerriano, pero la onda, para que te inviten a fiestas en Palermo es ser invitado a 678. Que Gvirtz te defienda cuando te arman una opereta de cuarta, Leuco -pobre Leuco, mis condolencias para el libro sobre Kirchner que iba a entrar en imprenta; extensivas para "El Dueño II: la obsesión de Kirchner por perpetuarse en el poder" de Luis Majul, el plagiador vulgar. Esas cosas garpan. Una vez, estaba en Esquel, más sólo que un perro. Que un perro, digamos, solo. Sin El Dueño, como Majul, pobre. Bueno, estaba en Esquel mas sólo que Luis Majul buscando un editor para "El Dueño II", el teléfono, de nuevo, me tiene podrido ese teléfono, lo juro. Voy a cortar el cable. Y tirar el celular por la ventana. Se me fueron las ganas de contar lo de Esquel. Además no daba. La intención de voto de Cristina en Rosario es del 38%. Para algunas cosas sirve el teléfono. Hace un año y medio, en Rosario, estábamos en la lona. Menos del 15%. La terquedad de los Kirchner, cuando parecen contra las cuerdas, lanzan un cross a la mandíbula. Yo era chiquito cuando leí esa frase de Arlt. Le pregunté a mi abuela qué era un cross. La imagen de Cristina es del 63%, en Rosario. Faltan procesar otros datos. Nosotros, yo, mis conocidos, mis amigos, somos uno más de los miles. Sorprenderse por la cantidad de jóvenes (yo ya no soy joven, a mis 32) en el sepelio de Néstor revela que los rastreos sobre lo social eran muy elementales, para quienes se sorprenden. Hay un lenguaje, una narrativa, que anda circulando, que engloba elementos culturales de muchísima potencia, en los bordes, que se visibilizó, que se fue construyendo con los años, que tiene dos íconos (la derrota por la 125, el triunfo por la ley de medios) que muestra, desde la banquina, entusiasmo por no quedar fuera del tren, del semillero, de esta esperanza, que te dan ganas de asomar la cabeza, a ver qué pasa, porqué se cagan de risa estos pibes. 
Pobres de los que no lo entienden. Los que nos deslegitimaron, ningunearon, torpedearon. Los torpedos muestran tu torpeza. Más que derrumbar certezas, las fortifican, querido. 

Abierto de 9 a 22 hs. Cierre despacio la puerta.






La dolorosa muerte de Néstor ya provoca escenarios de derrumbe de las certezas, en dos pymes en particular: hacia la derecha, en el peronismo federal al servicio de la comunidad, y por centro derecha, en las viudas e hijas del rocanrroll de Carrió; hoy en el centro de estudiantes de Pino Solanas.
Acostumbrados a la política sin militancia ni sujeto social concreto, ambos conglomerados intentarán condicionar a la modalidad peronista del kirchnerismo, a la modalidad de izquierda del peronismo, y a la modalidad estatal kirchnerista, poniéndose antagónica y mutuamente como límites. En criollo: si va fulanita a tu cumpleaños, no la llevo a menganita.
Aunque el sacudón de cada kiosco político implique -en la aventura obsesiva de reproducirse a sí mismo- que la contención interna se de en la táctica de tirar la toalla pero con condicionamientos y sin autocrítica -sino que la autocrítica la debe hacer el kirchnerismo, rompiendo algunas de sus alas (la transversal para el peronismo de derecha, la representación territorial y laboral para la centroderecha progre)- probablemente, lo que se disuelva en la sal de las heridas sean los peronistas conservadores, no así los restos de la izquierda foquista (la que defiende las focas...de San Juan).
Las duras batallas políticas por venir requieren de temple y amplitud, cariño. No parecen esquirlas sino un desvanecimiento amoroso, pero cuando afinemos el ojo vamos a ver que al raquetear las paredes que a izquierda y a derecha nos amurallaron, había más que nada odios y rencorcitos, nada muy sustancial, que digamos. De todos modos, con la más gélida sonrisa, se aceptan las reglas de juego. Je.
Pero eso sí, amorcitos, tampoco hay que sonrojarse emocionado cuando te ven rubio y de ojos celestes: en el fondo siguen creyendo que sos un negro de mierda. Sólo que suponen que el viento sopla para este lado. Sólo eso.
Bienvenidos al amor. Nacional y popular y alguito de izquierda -no mucho, por el tema de las focas y las ballenas de Jujuy. Y Carolina Moisés, mi amiga. Que no tiene nada que ver, pero le mando saludos.
Por la unidad del peronismo. Qué tal, Felipe, tanto tiempo. Te fuiste de vacaciones, Mario?
Y porque caída la ilusión de que el centro de estudiantes de Solanas presente una conveniente candidatura nacional -con las más convenientes listas de diputados nacionales, donde se refugiarían los especialistas en transfugismos renovadores de la política y la banca- para quedar, con mucha suerte, como candidato a intendente de Bs As; y con más suerte aún, tres concejales, es que necesitamos repensar qué es ser progresista dada la caída de los grandes relatos y los aires posmodernos que bla, bla, bla. Yo también te quiero. Mucho.
Tirá la toalla. Aunque los más mancos la sigan remando.
Con amor. Con fe. Con optimismo. Con los Pimpinela.
Saludos a Tumini.
De parte de Luis Juez.

Binner contra Ricardo Fort



 El gobernador Hermes Binner (del partido Memento) mostró su costado más bizarro asegurando que "no es bueno que nuestros chicos vean a Ricardo Fort"  y aconsejó "cerrar el televisor cuando aparecen algunos personajes que deterioran la cultura argentina".
En la escala de valores culturales de Binner no hay que suponer, tampoco, no hay lugar para personajes más patéticos, más vulgares, más agresivos, más naif, que el mismísimo Ricardo Fort, como es el caso de Mirtha Legrand; que en difusión de ideas huecas y reaccionarias le gana por varios cuerpos a Fort, así sea porque es mucho más vieja. 
Binner, a través de este decreto, la nombró "embajadora cultural" de Santa Fe, ni más ni menos. 
Para Binner, los "chicos", deben apagar el televisor cuando aparece Fort, y encenderlo al mediodía para tener su momento cultural: con esa viejita tan simpática que pregunta porqué a Kirchner lo velaron a cajón cerrado. Un encanto. La viejita.  Te quiero tanto, no me preguntes más, te quiero tanto. Yo soy la aventura y tú la realidad, tú la ternura....

miércoles, noviembre 03, 2010

Se cierra un ciclo




Aunque traten de desmentirlo, se cierra un ciclo.
La política aborrece el vacío, a diferencia de mí, que me encanta el vacío, al horno. Con papas. La tradición selectiva nos indica -cómo estamos hoy, eh- que lo residual opera en lo dominante hasta tanto adquiera mayor fuerza lo emergente. O como dicen en mi barrio: acá tenés la alternativa electoral que va a terminar con la candidatura de Cristina, así nomás te lo digo.
Se presentó en sociedad el movimiento "Verdaderos Peronistas Auténticos", escisión de "Alcohólicos Sinónimos Antónimos" que a su vez es una escisión de "Contiguos Marginales Laterales" y bue, eso.
Ya hay más precandidatos en la grilla opositora, reconstruyendo el peronismo federal, al servicio de la comunidad. Y la impunidad.
El fin de un ciclo, que le dicen. En el teatro 3 de febrero. Horario de boletería: martes de 8 hs a 12 hs.

Nuestra solidaridad con Macalusse



 Es tremendo lo que está pasando. Todos -bue, tooodos tipo que no- conocemos la trayectoria de Eduardo Macalusse en pos de construir lo nuevo contra lo viejo, desde hace unos 20 años renovando la política, hoy junto a jóvenes como Pino Solanas y Alcira Argumedo, ya en etapa superior de renovar la mismísima renovación, renovada.
Diputado por la Alianza, tras votar las leyes de flexibilización laboral y, en fin, las más asquerosas leyes que en ese momento el progresismo necesitaba, la debacle de De La Rúa en términos de imagen -con la consecuente pérdida de la banca legislativa- lo hizo notar, con agudeza, que De La Rua era de derecha. Dado que De la Rúa, como todos sabemos, tras su paso por el ERP,el exilio en Cuba, la fundación del MTP y la intendencia roja en Buenos Aires, traicionó sus propios ideales. Agudo, Macalusse. Para renovar, la banca y la vida, con Carrió. Para luego notar -tras volver a renovar, junto a Raimundi, su banca- con otra notable muestra de agudeza política, que Carrió era, también, de derecha.Y refugiarse en los efluvios, eventualmente renovadores (de su banca, paso imprescindible para renovar la política toda) del centro de estudiantes que reúne Pino Solanas. Una trayectoria coincidente con la de Claudio Lozano, que tras chuparles las medias a Chacho Alvarez, De La Rúa, Aníbal Ibarra y otros dirigentes revolucionarios, notaron que Kirchner era un traidor a la patria, uno que impedía el avance revolucionario-es decir, renovar la banca- de las masas oprimidas de Caballito, más la novedosa incorporación como sujeto social de las ballenas del sur y las focas y los osos pandas (nueva vanguardia proletaria que, de paso, no compite por las escasas bancas: nuestra constitución no permite que un oso panda sea diputado, en todo caso, que Solanas represente a los osos pandas).
Es evidente, compañeros y compañeras, que Proyecto Surf es ya, al igual que los osos pandas en Santiago del Estero, una especie en paulatina pero inexorable extinción.
Me parece, compañeros, que todo bien con que vuelvan los del peronismo federico, pero acá también hay que contemplar estos casos de progresismo monotributario. Hay que fomentar las pymes. Así que, atención, compañeros, que el movimiento es amplio, ya lo decía el General, andá hablá con Bossio, a ver si te puede tirar algo.
Que Ricardito, agrandado, el Hijo De alfonsín, no quiere repartir nada, Stolbizer está amarreta, Carrió en un spá republicano, no hay dónde huir, dónde correr, dónde renovar -la banca- y la política, contra el bipartidismo, por las focas, la distribución del ingreso moral, el parto de una nueva banca, en fin, por la revolución.

Regresar al útero




En el Peronismo Federal rechazarán el diálogo



Como reacción estratégica inmediata ante la muerte de Néstor Kirchner, el Peronismo Federal acordó anoche que no modificará sus planes electorales para 2011 más allá de algunos retoques inevitables en el discurso y en la necesidad de apuntalar el voto de los jóvenes.




Cuando un grupo político tiene como objetivo principal su propia reproducción, cualquier discusión interna será hegemonizada por los más sectarios. De manual.
El agrupamiento conservador, nucleado por ex kirchneristas alquilados a las corporaciones, ha decidido, con solemnidad, pasar del pucherito porque la presidenta no me deja figurar en un sepelio, a rechazar un diálogo que nadie propuso, y rechazar ese diálogo que nadie propuso bajo el fundamento que nadie propuso un diálogo. Medio ridículo, Geraldinho, no?.
Das Neves, Solá, Busti, Reutemann, saben que la palabra histeria proviene (del francés hystérie, y éste del griego ὑστέρα, «útero») lo que podría explicar esa tensión edípíca de los hijos adolescentes que buscan y no pueden "matar" al padre. Porque en el fondo, lo admiran, demasiado. Quisieran superarlo sólo para ser aceptados por éste.
En fin, como diría Lacan "la ausencia potencia la carencia que deviene en deseo neurótico por recuperar la imaginaria existencia perdida" o algo así, no sé, pero hablaba, anticipatorio, Lacan, de la exitosa estrategia electoral de Mario Das Neves para conquistar el voto de la clase media formoseña.
Mientras se comprueba que el sujeto está dividido: ahora sabemos que Kirchner no era kirchnerista, o más bien, era kirchnerista moderado -la semana pasada era, más bien, todo lo contrario: el poder absoluto y el más peleador de todos- o kirchnerista crítico, o kirchnerista disidente, en fin, el sujeto divido. Nomás, eso.


La ola ola está de fiesta




 Supongamos que el sábado por la noche lo paran, a ud, y le preguntan:

-Qué imagen tiene de su esposa?

-Muy buena.
-Buena.
-Regular.
-Mala.
-Muy mala.
-Ns/Nc

Probablemente responda -por imposición social, más que nada- que Muy buena. Quizás, hasta tenga una imagen Muy buena de su esposa. Ahora bien,  difícilmente, día tras días, todos los días, tenga la misma Muy buena imagen. Es, humanamente, imposible. Incluso, supongamos que sí. Tiene usted todos los días, a todas horas, bajo cualquier circunstancia, una Muy buena imagen de su esposa. Ponele. Ahora bien, si ud tuviera que contestar, por ejemplo, a su hijo qué le atrajo de su esposa, difícilmente conteste "su Muy buena imagen". Contestará otra cosa, seguramente, impregnada de los valores que quiere transmitirle a su hijo. En cambio, su respuesta -probablemente, eh- a la misma pregunta, hecha por un amigo en un asado con cuatro vinos encima, sea muy otra. No necesariamente mala ni buena, ni regular, quizás hasta Muy buena, pero cargada, la respuesta, de distintos valores.
Ante interlocutores distintos, reaccionamos de distinto modo.
Ante circunstancias distintas reaccionamos de distinto modo.
No sólo por nuestra propia complejidad psicológica, no sólo por los condicionamientos sociales, económicos, simbólicos, etc, sino también porque tendemos a decir lo apropiado, lo que consideramos es lo correcto culturalmente.
Si en vez de la pregunta sobre qué le atrajo de su esposa, fuera qué lo siguió atrayendo luego de 7 años, la respuesta no puede ser "su Muy buena imagen" no sólo porque como respuesta es bastante, convengamos, pelotuda, sino porque un mínimo ejercicio de sinceridad implica reconocer que el amor continúa, pero trastoca sus motivos. O los motivos que creemos que tenemos.
Si esta hipotética encuesta se hiciera, y luego saliera publicada en alguna de las revistas bizarras de Fontevecchia (de nada por la idea) podría arrojar los siguientes resultados:

Un 43,2% de los maridos tienen una Muy buena imagen de su esposa.
Un 43,2% de los maridos tienen una Buena imagen de su esposa.
El resto Ns/Nc.

Pero, ciertamente, las cosas son siempre más complejas. No porque una encuesta no pueda poner el foco sobre una realidad acortada, sino porque solamente como elemento de análisis -sin considerar factores más complejos y fluidos- es una foto sin para texto, un poema en arameo, un cálculo matemático. Las matemáticas, sabemos, no reflejan la realidad, sino que eventualmente miden representaciones de lo que suponemos la realidad; las ordenan a esas representaciones. Por eso, las matemáticas pueden ser ciencias perfectas. Se verifican en sí mismas.
Los análisis políticos tienen más probabilidades hoy, que antes de que existan las encuestas, la matemática y el matrimonio civil, de interpretar de modo correcto los instrumentos para un determinado fin, pero jamás de los jamases pueden agotar un análisis. Jamás.
Artemio ha insistido en esto bastante (con otros matices epistemológicos) y quizás convenga, ahora que la ola sube entre tanta paradójica tristeza, tomar con precaución los datos demasiado optimistas sobre una realidad donde la mayoría de los posicionamientos de cara al futuro, quedaron en orsai. Y el árbitro no lo cobró. Dio una ley de ventaja al revés y el partido sigue.
El vacío de un lado se superpone con la ola que está de fiesta, la alegría ultraminoritaria, en el otro extremo, está tristecita porque la ola se les sube y sobrepasa.
Pero mañana todo puede variar para cualquier lado. En todo caso, conviene pensar más en las variables duras que perduran (y en algunos casos se potencian) que en efectos inmediatistas que, de no mediar otros elementos y una construcción más sólida, pasarán porque, sabemos, todo pasa.
La organización vence al tiempo, y los amores súbitos, como aprendí tras recuperarme del duro golpe de saber a mis 8 años que jamás Myriam me iba a dar bola, los amores súbitos duran lo que dura un rayo en el cielo sereno.


martes, noviembre 02, 2010

Las fotos de Jorge Coscia




Más, acá.

De las gracias a la fuerza

Por Raúl Degrossi

Estábamos ahí, convocados por el dolor de la pérdida, en otro octubre, que sin rubor podemos comparar con aquel famoso, porque ambos expresan los sentimientos puros del pueblo, arraigados en lo más profundo del alma criolla.


En aquél, de hace tantos años, un pueblo movilizado para ayudar al amigo en desgracia, como Cruz a Fierro contra la partida; en éste, de hace unos días, un pueblo en la calle para llorar al caído, y consolar a su compañera con el calor del cariño.

Eramos muchos y veníamos de lugares distintos, de diversas geografías, historias y tradiciones políticas, hilvanadas en un mismo poncho por aquél a quien íbamos a despedir, con habilidad de artesano para pulsar la cuerda justa que nos convocó -a todos y a cada uno- a la empresa común.

Sentíamos el dolor de otras muertes célebres que dejaron un gran vacío, pero no el desánimo que las siguió, hubo lágrimas si, pero sin esa sensación de derrota que empuja a bajar los brazos uniendo a la tristeza, la incertidumbre por el futuro.

Estábamos los peronistas, con una visible presencia central en número pero sin asfixiar con nuestra liturgia a los compañeros de lucha, hermanados a nosotros en el dolor como lo están en el acompañamiento al proyecto político conducido por quien se fuera.

Estaban los veteranos de los días felices y de la Resistencia, que intuyeron la prosapia peronista de pura cepa del difunto, antes en los instintivos y viscerales odios que despertó, que en el trazo concreto de sus medidas de gobierno, las que en todo caso fueron confirmando la intuición original.

Estaban sus compañeros de generación, los sobrevivientes del horror, a los que les acarició el alma -por encima de la diversidad de climas de época, consignas y premisas que van de entonces a hoy-, con el sólo y magnífico gesto de cumplir con creces su promesa inicial: no abandonar las convicciones en la puerta misma de la Casa Rosada.

Pero los peronistas no estábamos solos en la despedida.

Estaban allí también los abanderados y abanderadas de la dignidad, los resistentes de la dictadura y el menemismo, que libraron solos -y muchas veces incomprendidos e ignorados, cuando no combatidos- sus luchas, tantas veces incansables como al borde mismo del desaliento; que encontraron al fin al que alumbrara un futuro de logros, poniendo nada menos que el cuerpo de la política y el peso del Estado, desde el lugar mismo de las decisiones centrales de la democracia, para que esos logros fueran yendo posibles.

Hermanó en ese abrazo a los organismos de derechos humanos -con los pañuelos blancos de Madres y Abuelas al frente- con los movimientos sociales, a los que luchaban por la pluralidad de voces en la comunicación con los que reclamaban nuevos derechos, surgidos de nuevas realidades sociales; y en ese abrazo todos comprendieron, más que nunca, que todos luchaban, al mismo tiempo, por los logros de todos, buscando el de cada uno.

Estuvieron también los viejos militantes de la centro izquierda, el progresismo y sus variantes, curtidos de fracasos, de experiencias puramente testimoniales, dispuestos a revisar sus prevenciones hacia el peronismo, apenas éste les demostró que no había muerto ahogado por la traición y el vaciamiento de la segunda década infame, y se reencontraba con sus tradiciones más nobles.

La conmoción y el genuino dolor popular ante la muerte los ayudaron, seguramente y de un modo decisivo, a comprender esa potente dimensión simbólica del peronismo, esa tradición política arraigada en un sentimiento profundo de pueblo que se alimenta con los años y una larga historia de luchas, de enormes alegrías y profundas tristezas.

Pero también los peronistas aprendimos en el proceso a derribar barreras, a recuperar el espíritu inicial con el que el peronismo nació a la historia, rescatando banderas que olvidábamos o asumíamos con culpa, por haber tenido gente de los dos lados de la picana, incorporando otras en las que nunca creímos o no nos interesaron, cuando otros nos enseñaron que “para que reine en el pueblo el amor y la igualdad” podía tener muchos significados posibles.

Y estaban ellos, claro, los jóvenes, los que protagonizaron el dolor pero lideran el ánimo retemplado, la decisión militante, el impulso vital de un nuevo tiempo político.

Se dirá que es un clima de época, fruto del regreso de la política a los hogares y a la sociedad, ocultando cuanto tuvo de mérito en eso aquél a quien las multitudes fueron a despedir.

Pero con eso no se dirá nada, ni se podrá explicar por que no hay jóvenes -en la misma dimensión, con la misma mística- convocados por la utopía tecnocrática de la gestión sin ideologías, por el honestismo republicano o por el nacionalismo ecologista.

Tras una época en que la claudicación de Semana Santa se nos presentó como la imposición de la ética de las responsabilidades por sobre la de las convicciones, no debería extrañar que atrajera a tantos -y entre ellos, en especial a los jóvenes- un hombre que enseñó con el ejemplo, que no hay ética política más profunda que la de tener convicciones, y defenderlas poniendo el cuerpo si es necesario.

Nuestra viva presencia, la de ese conglomerado rico en y por su heterogeneidad fue, una vez más y como en aquel otro octubre, el afloramiento de la Argentina invisible, la derrota del discurso hegemónico que invisibiliza lo que no comprende, y cuando debe ceder ante lo irremediable de lo real, transita de la incomprensión al odio sin escalas ni escrúpulos morales, dejando en el camino sus endebles credenciales democráticas.

No podrán ya -aunque no dejen de intentarlo con la tenacidad de los necios- explicar lo sucedido con el simple recurso del clientelismo, ni hablar de la impostura de Kirchner y de sus premisas políticas; dos caras de una misma moneda con las que, creyendo hablar de nosotros como simples marionetas políticas, están en realidad hablando de sí mismos como analfabetos funcionales en ese plano.

“Gracias” y “fuerza” fueron por lejos, las palabras más repetidas y escuchadas en la despedida de Néstor, en graffitis, carteles, pasacalles y banderas.

“Gracias” expresa la nobleza del reconocimiento, la gratitud que es poco frecuente en política, porque pocos motivos ha dado para agradecer la política en la Argentina de las últimas décadas, y porque el discurso que tiñó el clima cultural del menemismo -hecho grito en las jornadas de diciembre del 2001- cimentó en muchos la ilusión de que, aun quedando a salvo del desastre, la política poco tenía que ver con sus vidas cotidianas.

Esta gratitud a Kirchner ancló, sin dudas, en beneficios tangibles y concretos que muchos argentinos pudieron obtener de su gobierno, y que forman parte del balance que de él hará la historia, y que hoy muchos -hasta algunos de sus detractores- no pueden ya ignorar.

Pero en no poca medida se dijo “gracias” por haber ayudado a que una parte importante del pueblo argentino recuperara algo intangible y al mismo tiempo invalorable: la esperanza, que no es la ilusión del menemismo, esa mágica salvación individual fruto del azar, la viveza o -peor aun- del conocimiento preciso de los mecanismos que lo pusieran a uno a salvo del derrumbe social, económico y productivo.

La esperanza es ese sentimiento compartido y colectivo que genera una visión del futuro de la sociedad argentina, basada en la percepción cierta de que el rumbo elegido es el correcto, el que por tanto tiempo se abandonó, y en el que hay que perseverar con constancia.

“Fuerza” expresa a su vez algo más que el deseo de que Cristina sostenga el ánimo ante la tremenda pérdida, hace visible en un mismo gesto repetido hasta el cansancio, el deseo de acompañarla en la empresa, de intentar entre todos suplir el vacío político -y por que no, afectivo- que deja la partida de su compañero, de darle esa fuerza al tiempo que se la pedimos.

Pero también expresa el deseo unívoco de que el cambio iniciado no se detenga, sino se profundice, dando así más razones a la esperanza.

“Gracias” y “fuerza” aparecieron en la expresión popular -con la certera intuición que suelen tener los pueblos en las coyunturas trascendentes de la historia- indisolublemente unidas, como parte de un mismo, claro y contundente mensaje.

Y es que la gratitud no será completa, ni real, si no va acompañada del compromiso activo en la construcción de la “fuerza”, del sustento popular, político y organizativo del proyecto que comenzara Néstor y hoy comanda Cristina -porque además el pueblo en las calles dejó en claro que no aceptará otra conducción-, compromiso que trasciende el voto, y que reclama de cada uno, en la medida de sus posibilidades, el compromiso activo y militante.

Las elecciones presidenciales del año próximo marcan un punto crucial de nuestra historia, porque lo que se disputa es nada más ni nada menos que el poder político, que es lo que se necesita para enfrentar -con alguna posibilidad de éxito- a los poderes reales, y no hay entonces lugar para disquisiciones menores.

Poderes reales que están intentando desde la mismísima hora de la muerte de Kirchner marcar la cancha, imponer condiciones, recuperar el terreno cedido en estos años al empuje de la política, generando acechanzas desde afuera y promoviendo la deserción adentro; y dependerá de nosotros que no lo puedan lograr, del mismo modo que dependerá también de nosotros que el proceso abierto en el 2003 no sea desnaturalizado, domesticado o prostituido.

Para estar a la altura de esa, nuestra responsabilidad, hay que militar, comprometerse y organizarse, porque la organización -como decía Perón- es lo único que vence al tiempo y a los hombres, y porque de ese modo podremos -parafresaeando a Cooke- transformar el número en fuerza.

Y esa organización tiene que ser tan amplia, plural, diversa y sin sectarismos como fue la convocatoria a la Plaza para despedir a Néstor, conteniendo a todos los que, siendo distintos, pensamos y sentimos igual respecto de lo que ha pasado, y, sobre todo, de lo por venir.

Solo de ese modo haremos que el “Gracias Néstor” y el “Fuerza Cristina” dejen de ser solo bellas palabras dictadas por el sentimiento, para convertirse en un mensaje político claro y rotundo, y en el reaseguro de la esperanza.