viernes, mayo 13, 2011
jueves, mayo 12, 2011
Estebaaaaaaaaaannnn
![]() |
| Un hombre que se sienta frente al mundo |
taller de escritura creativa
coordinado por esteban schmidt
LOS MARTES 19 HORAS
comenzando junio 2011
en palermo/pza italia
pesos 300
inscripción,
Esteban Schmidt
Paraguay 4519 PB "B" (1425)
CABA
República Argentina
0054 11 4774-6920
155 045 3005
Skype: carrridolura
Paraguay 4519 PB "B" (1425)
CABA
República Argentina
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miércoles, mayo 11, 2011
Un mundo así de chiquitito
Los tipos oscuros miran el mundo de esa manera, sí que acotada. La caracterización de oscuridad entusiasta, de boludo alegre, se sintetiza, comprimida, en esta manera (horrible) de mirar el mundo, escueta como su enunciación. Parca como su modalidad. Machista y vulgar hasta la necesariedad de su servicial espíritu de empleadito alcahuete de operaciones que ni entiende.
Son los tipos oscuros.
Apretar es sinónimo de seducir. A la "mina". Con la que uno está "caliente". Qué fastidio que te molesten diciéndote que sos un perverso por considerar una mercancía -noticiable- "el culo de una militante".
Debe ser feo tener un mundo así de chiquito. Aunque el propio mundo pequeño impida darse cuenta de eso.
martes, mayo 10, 2011
Fortuna Web, la página que opina como Ricardo Fort
Por Ivan Heyn (*)
Virginia Porcella, editora de la revista Fortuna (de editorial Perfil), encontró “curiosa” la definición sobre que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad funcionaba como un fondo anticíclico. Para calmar su “curiosidad” vale la pena recordar que éste se conforma con los aportes realizados por los trabajadores al sistema previsional desde el año 1994, año en que se estableció el sistema de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones.
El funcionamiento del sistema previsional argentino a partir de esa reforma generó que los trabajadores que venían aportando pudieran elegir entre el sistema público y privado, y aquellos nuevos ciudadanos que ingresaban al mercado de trabajo tuvieran que optar por una de las AFJP.
Sin embargo el pago de las jubilaciones en ese período siguió en manos del Estado, y tal vez a la editora le parezca “curioso”, pero como los ingresos iban a manos de las AFJP´s el Estado tuvo que salir a buscar financiamiento y adivine la editora dónde lo hizo?: fueron las mismas AFJP´s las que le prestaron al Estado nacional el dinero de los aportes de los trabajadores para pagar jubilaciones. Un detalle “curioso”: cobraron una importante comisión por la administración de esta “compleja” administración.
Otro “curioso” aspecto fue que no solo era el sector público quien recibía financiamiento con estos fondos, ya que un exclusivo club de empresas también logró colocar emisiones de acciones. Toda esta operatoria nefasta se hizo mientras los miércoles las organizaciones de jubilados pedían aumento de su paupérrimo ingreso mínimo de 150 pesos.
En el marco de la crisis financiera internacional el comportamiento de las AFJP fue recortar pérdidas liquidando sus activos y en ese contexto el P.E.N. envió un proyecto al Congreso Nacional para terminar con este sistema. No sé si a la editora en ese momento le pareció “curioso” o no, pero lo cierto es que el valor de estos activos - que las AFJP´s liquidaban en el mercado - hoy valen el doble que lo que valían cuando se recuperó el control de estos fondos por el estado nacional.
La lógica del sistema previsional actual es totalmente distinta: el sistema solidario se basa en que los trabajadores activos hacen aportes para sostener a la clase pasiva y a estos aportes se suman parte de la recaudación de impuestos para garantizar un ingreso digno que ajusta cada 6 meses a través de un mecanismo votado por el Congreso Nacional. Una economía que crece, se diversifica y genera mayor valor agregado, garantiza mejores puestos de trabajo y por lo tanto mejores remuneraciones que permiten aumentar los aportes de los trabajadores a la ANSES y mejorar las jubilaciones.
Este gran Fondo de Garantía de Sustentabilidad funciona entonces como un fondo anticíclico que en momentos de crisis como entre 2008 y 2009 evitó que la crisis financiera jaquear el funcionamiento de la economía local garantizando su sustentabilidad a través de mantener los niveles de actividad para que no cayera el empleo y la actividad económica.
Pero sabe qué editora? hoy en un contexto de fuerte crecimiento de nuestra economía local, el FGS vuelve a subir en volumen, de forma anticíclica. “Curioso” no?
El funcionamiento del sistema previsional argentino a partir de esa reforma generó que los trabajadores que venían aportando pudieran elegir entre el sistema público y privado, y aquellos nuevos ciudadanos que ingresaban al mercado de trabajo tuvieran que optar por una de las AFJP.
Sin embargo el pago de las jubilaciones en ese período siguió en manos del Estado, y tal vez a la editora le parezca “curioso”, pero como los ingresos iban a manos de las AFJP´s el Estado tuvo que salir a buscar financiamiento y adivine la editora dónde lo hizo?: fueron las mismas AFJP´s las que le prestaron al Estado nacional el dinero de los aportes de los trabajadores para pagar jubilaciones. Un detalle “curioso”: cobraron una importante comisión por la administración de esta “compleja” administración.
Otro “curioso” aspecto fue que no solo era el sector público quien recibía financiamiento con estos fondos, ya que un exclusivo club de empresas también logró colocar emisiones de acciones. Toda esta operatoria nefasta se hizo mientras los miércoles las organizaciones de jubilados pedían aumento de su paupérrimo ingreso mínimo de 150 pesos.
En el marco de la crisis financiera internacional el comportamiento de las AFJP fue recortar pérdidas liquidando sus activos y en ese contexto el P.E.N. envió un proyecto al Congreso Nacional para terminar con este sistema. No sé si a la editora en ese momento le pareció “curioso” o no, pero lo cierto es que el valor de estos activos - que las AFJP´s liquidaban en el mercado - hoy valen el doble que lo que valían cuando se recuperó el control de estos fondos por el estado nacional.
La lógica del sistema previsional actual es totalmente distinta: el sistema solidario se basa en que los trabajadores activos hacen aportes para sostener a la clase pasiva y a estos aportes se suman parte de la recaudación de impuestos para garantizar un ingreso digno que ajusta cada 6 meses a través de un mecanismo votado por el Congreso Nacional. Una economía que crece, se diversifica y genera mayor valor agregado, garantiza mejores puestos de trabajo y por lo tanto mejores remuneraciones que permiten aumentar los aportes de los trabajadores a la ANSES y mejorar las jubilaciones.
Este gran Fondo de Garantía de Sustentabilidad funciona entonces como un fondo anticíclico que en momentos de crisis como entre 2008 y 2009 evitó que la crisis financiera jaquear el funcionamiento de la economía local garantizando su sustentabilidad a través de mantener los niveles de actividad para que no cayera el empleo y la actividad económica.
Pero sabe qué editora? hoy en un contexto de fuerte crecimiento de nuestra economía local, el FGS vuelve a subir en volumen, de forma anticíclica. “Curioso” no?
(*) Iván Heyn es amigo de Lucas Carrasco,entre otras obras publicadas.
Amado canta
El domingo, en Santa Fe, lo crucé a Bielsa -debe haber elecciones- que, de la mano del cantante de Los Iracundos, Amado Boudou, fueron a hacer campaña. Contra Rossi. Que logró revertir las percepciones previas a 2008 donde él hacía campaña, interna, contra Bielsa.
La actual interna parece una partida de ajedrez en sobremesa, demasiado aburrida y señorial en comparación con, por ejemplo, la interna de los radicales con sus extrapartidarios: Hermes Binner y Rubén Giustiniani.
Si gana un tal Bonfatti, cuyo principal capital político es que no lo conoce ni la madre, pero es impulsado por Binner (para que si gana quede claro que gana él, el generoso de Hermes) el voto cruzado por Bonfatti y Cristina será mayor, en las elecciones desdobladas para gobernador de Santa Fe. Si gana Giustiniani, más gorila y liberal económico que Bonfatti, este voto cruzado será menor y el clivaje K mayor, entonces, Rossi, seguro ganador de la interna, tendrá mayores chances.
Lo de Bielsa viene desdibujado.
Binner es el nuevo Reutemann: conservador popular, con dificultades semánticas, onda laissez faire, laissez passer de puro inútil nomás, pero algo de voto al Frente para la Victoria se irá -un 5%- sino se baja Miguel Del Sel, el hombre que quedó con la brocha gorda colgando.
Eduardo Toniolli, con su lista de diputados provinciales, gana en Rosario, Santa Fe, Reconquista y Rafaela pero pierde -por paliza- en Arequito y entonces en el total provincial las tiene fuleras. Los votos de Arequito -Soledad Pastorutti, por un asunto de polleras, le hizo campaña en contra- lo podrían dejar tercero, detrás de María Eugenia Bielsa y Luis Robeo, pero ojo, que todo es un quilombo porque, gracias a los radicales y Binner, Santa Fe inaugura el sistema electoral más regresivo y oscuro de todo el país. Probablemente haya muchísimos quilombos institucionales, republicanos y marcianos, de esos que le gustan a los republicanos, institucionalistas, y marcianos.
Busti, a la deriva
Cuando Busti era gobernador de Entre Ríos -gracias al apoyo del kirchnerismo- era tan chupamedias de Nésor Kirchner que daba un poco de verguenza ajena. En fin, vino Cristina, asumió la gobernación Sergio Urribarri, Cristina bajó en las encuestas y Busti, consecuentemente, se hizo rabiosamente antikirchnerismo. Y desplegó un discurso a favor de la Sociedad Rural, en contra de Cristina y sin pegarle mucho -porque teníabuena imagen- a Urribarri. Puso a su esposa como candidata a diputada nacional, se perdió por medio punto en el 2009, dijo que no la conocía a su esposa, más aún, que en realidad su esposa andaba con Lousteau o Manguera, algo así, pero bue, bailó con Das Neves, Solá, De Narváez, Duhalde, Pino Solanas, Rodríguez Saá, Reutemann, Macri, Chiche Duhalde y Chice Almozni y cuando ya no le quedó peronista de derecha por postular como salvador de la patria que se obstinaba en no ser salvada, cambió de discurso, ocultó a Cristina en las críticas -las encuestas habían vuelto a subir- y duro con Urribarri.
Ayer le mostraron una encuesta en su ex pago chico de Concordia -el segundo distrito electoral entrerriano, capital provincial del peronismo- y la intención de voto a gobernador de su partido conservador rondaba el 14%; 5% para el terrateniente que postulan los radicales, y, ay, por encima del 60% a Urribarri.
Al amigo que trabajó en esa encuesta, le pregunto:
-¿Se baja?
-Cuando Busti empieza a repetir insistentemente que no va a hacer algo, es porque lo va a hacer.
-Y está diciendo que no se baja.
-Está diciendo que no se baja.
Fea la actitud esta de bajarse, corazón. Es urgente y necesario que la oposición que viene del peronismo -la seria y consecuente, por ejemplo, Rodríguez Saá- se presente a las elecciones, contribuya con su parte al sistema político, al respeto y fortalecimiento de las instituciones, que arme un partido de derecha atrasada serio, donde el conservadurismo popular tenga donde construir políticamente, más allá de esos personalismos egocéntricos que, a determinada edad, derivan en papelones bufonescos.
Dicho con onda, eh.
Cosas
Saldría más barato instalar, ponele en el barrio de Caballito, una oficina de "Temas sobre los que no sé un pomo pero soy sensible y presto a indignarme: oficina de atención ciudadana". Hay quienes, apenas, ven la realidad lejana geográficamente con el prisma lejano -temporalmente- de la frustración estudiantil. Cuando se recibieron de contador o ingeniero hidráulico sin garcharse ninguna que valga la pena.
Ojo, en los años 90, las causas de las que yo no sabía un carajo pero encendían ese indignacionismo entusiasta de la pastoral progresista, quedaban lo suficientemente lejos como para sostener cualquier boludez. El subcomandante Marcos, por ejemplo, era una casilla de mail. O una banda de rock donde todos -asambleariamente- tocaban los mismos acordes. Sin que nadie se vaya, por encima del resto, en agudos. Sosteníamos que el problema del Frepaso, luego trasladable a la Alianza, radicaba en que no buscaban el socialismo. No estábamos, generacionalmente, los pocos que construimos esa familia cultural de poco vuelo, a favor, por ejemplo, de la despenalización de la marihuana. En ese sentido, los jóvenes que eran como yo en los años 90 no éramos tan pelotudos: todo estaba despolitizadamente penalizado, reinaba el libre mercado. De las penas y sus penalidades. La técnica de la diferenciación podía llevarnos al carajo. A las trompadas semánticas con cuestiones doctrinarias, lamentablemente -hay que decirlo- delirantes. Ser joven, en los años 90, era la única totalidad posible. Fugaz y pasajera, más tirando a pajera, como corresponde a todo joven que se precie de tal.
A veces me dan discretamente envidia estos jóvenes que no abrazan el delirio ideológico, astutamente trasladable -nuestro socialismo real de los años 90- a geografías imposibles. Sino a la realidad concreta. Que debemos a la epistemología.
Los que arrastramos la soberbia de la semiótica no creemos que la realidad efectiva venga transparente y sumisa, como verdad en mayúsculas, cuya aparición estelar resolvería todos los entuertos.
Hoy se trasladan a geografías más cercanas -en el telúrico San Juan, en el misterioso Formosa, en la jeringosa periglaciar, en el dantesco conurbano- esos atajos de la realidad efectiva.
No hay mucha rebeldía ahí.
Pero la culpa es de quienes no pudimos, no supimos, no quisimos postular las falencias estructurales del mapa jurídico nacional, quienes renunciamos a pensar el país, como totalidad. Para andar perdidos en los pasillos de la izquierda y la derecha, lo nuevo y lo viejo, el peronismo y el progresismo, el juego de ver quién es el que la tiene más larga.
Ojo, en los años 90, las causas de las que yo no sabía un carajo pero encendían ese indignacionismo entusiasta de la pastoral progresista, quedaban lo suficientemente lejos como para sostener cualquier boludez. El subcomandante Marcos, por ejemplo, era una casilla de mail. O una banda de rock donde todos -asambleariamente- tocaban los mismos acordes. Sin que nadie se vaya, por encima del resto, en agudos. Sosteníamos que el problema del Frepaso, luego trasladable a la Alianza, radicaba en que no buscaban el socialismo. No estábamos, generacionalmente, los pocos que construimos esa familia cultural de poco vuelo, a favor, por ejemplo, de la despenalización de la marihuana. En ese sentido, los jóvenes que eran como yo en los años 90 no éramos tan pelotudos: todo estaba despolitizadamente penalizado, reinaba el libre mercado. De las penas y sus penalidades. La técnica de la diferenciación podía llevarnos al carajo. A las trompadas semánticas con cuestiones doctrinarias, lamentablemente -hay que decirlo- delirantes. Ser joven, en los años 90, era la única totalidad posible. Fugaz y pasajera, más tirando a pajera, como corresponde a todo joven que se precie de tal.
A veces me dan discretamente envidia estos jóvenes que no abrazan el delirio ideológico, astutamente trasladable -nuestro socialismo real de los años 90- a geografías imposibles. Sino a la realidad concreta. Que debemos a la epistemología.
Los que arrastramos la soberbia de la semiótica no creemos que la realidad efectiva venga transparente y sumisa, como verdad en mayúsculas, cuya aparición estelar resolvería todos los entuertos.
Hoy se trasladan a geografías más cercanas -en el telúrico San Juan, en el misterioso Formosa, en la jeringosa periglaciar, en el dantesco conurbano- esos atajos de la realidad efectiva.
No hay mucha rebeldía ahí.
Pero la culpa es de quienes no pudimos, no supimos, no quisimos postular las falencias estructurales del mapa jurídico nacional, quienes renunciamos a pensar el país, como totalidad. Para andar perdidos en los pasillos de la izquierda y la derecha, lo nuevo y lo viejo, el peronismo y el progresismo, el juego de ver quién es el que la tiene más larga.
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