martes, junio 21, 2011

Instrucciones para lanzarse como candidato presidencial

1) No es conveniente hacer como los partidos municipalistas PRO y PROS, de insistir en que, tanto Mauricio Macri o Fernando Solanas serán, sí o sí, contra viento y marea, candidatos a presidente.

2) Evite mojar la oreja con dureza, coraje y valentía para después ser corrido por una encuesta. Y de Zuleta Puceiro! como en el caso patético de Ernesto Sanz.

3) La traición al espíritu constitucional y el diseño de las instituciones republicanas, así sean festejadas por toda la derecha y la derecha progresista, no son una buena estrategia si faltan 2 años para ser candidato. Ver el caso de Julio Cobos.

4) Si la vocación de un político no incluye la dimensión administrativa, el armado territorial, la arquitectura de construcción de apoyos, mejor no torear. Cuatro o cinco apariciones melosas en la televisión no califican para decirse candidato a presidente como Felipe Solá o Raúl Castell.


4 vacantes, corazón!


  • Taller de escritura creativa "Néstor Carlos Kirchner"‏

05:40 p.m.
Para santiago.llach@gmail.com
Un espacio de agitación en homenaje al gran político y empresario argentino (1950-2010)

"Hay que sacudir a los grupos de palabras hegemónicos y a las corporaciones de la belleza."


Martes a las 19:30 en barrio Retiro (desde agosto en Obelisco)

Pesos 250 por mes. Empieza el 5/7, quedan sólo 4 vacantes.



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Santiago Llach



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Santiago Llach
Taller de escritura: martes a las 19:30 
(nuevo grupo, empieza en julio)

el pucherito por que en el mundo no reina el amor


Binner tiene la característica de ser astero en adjetivos y poner cara de barco, lo cual hace que se disimula la cantidad de puras boludeces que dice. En la traducción antipolítica, lo escueto, la incapacidad de construcción sintáctica, la pobreza argumentativa y la increíble narrativa histórica plagada de errores de escuela primaria, pasa, para nuestra derecha venida a menos, por "estadista". Boludez, esa del "estadista", que no quiere decir nada. O quiere decir su equivalente a la nada: "políticas de estado para el largo plazo sobre la base de grandes acuerdos" Nada. Por dos razones: los que dicen esas supinas gansadas nunca saben rastrear las políticas de estado realmente existentes ni en el mediano o largo plazo hacia atrás y, segunda razón, los que dicen esas supinas gansadas tienen más de 60 años y ninguna prueba propia de haber construido algo de eso que dicen que van a construir. Corazón, es como que yo a los 33 años diga que existe el amor eterno....siempre y cuando no mire para atrás, sino para adelante, para no abrir las heridas del pasado.
Binner puede confundirse con Macri en la tendencia obsesiva al pucherito. Pero ojo, el pucherito ante el fantasma negro y desconocido de la barbarie es una corriente de opinión -la derecha, corazón, eso es la derecha- que se remonta a cuando nacieron estos partidos herederos de los galeritas que abominaban de la "política criolla".
Ahora, Binner, cuando la presidenta ya no está, se queja por que él no quiso hablar en el acto de la bandera. La cobardía nunca es bien vista, así que en el pucherismo ideológico, la cobardía se hace pasar por algo así como el institucionalismo, donde según parece el gobernador en su ciudad -Rosario- es más importante que la presidenta de la nación. Boludeces.
Binner no quiso hablar en el mismo lugar que hace 3 años, el monumento a la bandera, la intendencia socialista y la gobernación socialista, les prestó y sufragó los gastos a la oligarquía para que hiciera un acto de clase, por meros intereses económicos de su clase -y en defensa de la exportación sin impuestos internos- rodeados sí que de banderas argentinas. Por que para la oligarquía el que no piensa como ellos no es argentino.
Binner prestó la casa de gobierno de la provincia para que esa misma oligarquía anuncie el desabastecimiento y corte de rutas "por tiempo indeterminado"; un paro del capital expresamente prohibido por nuestra constitución y por cualquier constitución democrática del mundo. Ahí, Binner, le contó a la prensa porteña que él tampoco -como ayer- "quiso hablar". Miente. O por lo menos, no es lo que relató la prensa santafesina: los cuatro mosqueteros de la oligarquía le pidieron a él que no hable, y Binner, obedeció.
¿Acaso las autoridades democráticas son menos que las autoridades de las gremiales patronales de un sector que viola sistemáticamente y de la peor forma los derechos laborales, que hace de la delincuencia impositiva su modus operandi, que ha vivido históricamente de golpes de estado y golpes institucionales para manejar su rentabilidad extraordinaria, acaso eso figura en los manuales de institucionalismo?
Por favor, señores, son gente grande.
Si parten con la estrategia del pucherismo ilustrado por que tienen miedo a hablar en un acto, cómo mierda, pero cómo mierda pretenden gobernar un país. Somos grandes, Binner, volvé al voley. Por que para subir el dólar y bajar las retenciones, desfinanciando los gastos sociales, de modo de hacer como en Santa Fe -donde no hay clientelismo porque se universalizó la ausencia de políticas sociales- vas a tener que volver a cagar a palos a la gente, como hiciste con Reutemann el 20 de diciembre de 2001, bajo la atenta conducción de De La Rúa, de quien no fuiste vice porque Chacho Álvarez te cagó. 

el mundo vive hermanado en el amor, corazón!



El gasoducto del sur o el banco del sur quedaron, por ahora, en los papeles. Avanza lentísimo el consejo de seguridad sudamericano. Pero, existe la Unasur y existe -para bien y para mal- la diplomacia presidencial. En cambio, ese viejo dilema de argentinos y brasileros entre potenciar el Mercosur o la Unasur -que pareció resuelto cuando, un argentino, justamente, como Néstor Kirchner quedó al frente de la Unasur- sigue sin resolverse en el campo práctico del comercio internacional. Por distintos factores.
El Mercosur se lanzó en los años 80, desde una perspectiva similar a los avanzados acuerdos que derivaron en lo que hoy es la Unión Eurpea. En los 90, se le agregó el consenso neoliberal y el horizonte del libre comercio internacional. Tras la devaluación de Brasil todo eso entró en crisis, también nuestro país, y volvimos al año 2003 con el Consenso de Buenos Aires que firman Kirchner y Lula y otro clima político. Sucedieron dos cosas.
La crisis de la OEA, organismo monroísta creado para responder por los intereses yanquis durante la guerra fría; paralela a la aparición de gobiernos nacional populares de carácter democráticos como el caso de Chávez. De estas tendencias y crisis de paradigmas surgió la Unasur. Pero.
La crisis yanqui contagiada a su furgón de cola europeo está lejos de resolverse. La crisis se centra principalmente en la perdurabilidad del euro. Hoy día, las condiciones políticas dan una tendencia más proclive a la desaparición paulatina del euro que a una mayor integración política y militar europea que pueda fortalecer esa moneda, en plena puja de grandes divisas emergentes, que hoy sostienen, junto a los genocidios del Nobel de la Paz, el dólar.
¿Si el euro se va a la mierda, qué puede pasar con la Unasur?
La respuesta de manual es que decide Brasil. Nuestra visión (bah, la mía) es que eso no sólo no es conveniente para nosotros, argentinos, sino que tampoco es mecánicamente posible.
¿Y entonces?
No sé, ni idea.
Por lo pronto, el euro aún no se fue a la mierda y los chinos siguen sosteniendo el pozo negro de los EEUU.
Por ahora, corazón, las cosas son así.
Y no creo que en el mediano plazo cambien. Bah, qué se yo, no sé, no sé nada, corazón. Pero por ahora, no mueren los griegos ni los indignados españoles ni los obreros industriales de la ex alemania comunista: siguen muriendo latinoamericanos, africanos, asiáticos de segundo orden, árabes, así que, por lo pronto, no pasa nada grave. Todavía no mueren seres humanos. 

lunes, junio 20, 2011

La grasa de las capitales



El domingo iba caminando por calle Córdoba, en Buenos Aires. Adelante iba una mujer, con el que parecía el marido, que llevaba una bebé en brazos. La mujer, zamarreaba a un pibe, chiquito, y le decía:
-portate como una persona con educación, no como un nene de la villa. Caminá.

La imagen, algo cruel por que era a los gritos y la gente en la parada de colectivos miraba extrañada (obviamente la intención de la madre era quedar bien con esa gente que estaba en la parada de colectivos, lástima que su falta de educación -de sapiencia mundana- le impedía saber cómo) era a la vez una postal de estos tiempos sociales.
Una clase obrera semi precarizada que, en las grandes urbes -en las zonas más pobres del país, esta generosidad estatal, lo siento, no se consigue- a fuerza del crecimiento laboral, la baja del desempleo, la llegada de inmigrantes de países limítrofes y no tanto pero más pobres, y los subsidios en los servicios públicos y el transporte, los hicieron subir un escalón en la pirámide del consumo y, por tanto, del prestigio. Y las ganas o la sensación de pertenecer son muy fuertes. Y del mismo modo que todas las clases sociales (con más o menos inteligencia táctica: eso depende de la capacidad propia y los círculos sociales que se frecuente)  miran para arriba de modo de que cuando escupan la saliva caiga abajo, de la pirámide social.
8 años de crecimiento récord. Un piso de demandas básicas satisfecho. El crecimiento de esas demandas hacia zonas más sofisticadas -bordeando el racismo o el delirio: el racismo en el ejemplo que cuento, las quejitas de gente de Belgrano, en la arquitectura jurídica del puerto, quejándose a Macri porque llueve....pidiendo MÁS SUBSIDIOS, bordea el delirio- es un paisaje del presente que, con todas las fragmentaciones del caso, conviene, quizás, olfatear. Algo pasa ahí.

Es durísimo contar escenas de racismo ante ciertos auditorios sin espantarse como señora políticamente correcta. A mí, no me pasa.
No tengo esa demagogia de la corrección política porque sino, simplemente, me volvería loco. Por cierto, ese chico, al que en vez de asustarlo con la solapa lo asustan con la villa, no está teniendo las mejores armas para ser una persona con capacidad de ascenso social, pero no necesariamente por eso sea una mala persona. La tonta de su madre hace lo que puede.
Y como todas las madres, pretende que su hijo herede los miedos y las fobias que la asedian y ensombrecen. Con la mediocridad del caso, que es una mediocridad de nuestra latinoamericanización -jeje- ya no se pretende que mijoseadotor sino, simplemente, que escape de la villa. Menem lo hizo. También De La Rúa, Chacho Alvarez, Duhalde, y yo. Usted no, obvio. Yo, sí. Tengo mi parte de responsabilidad y a medida que crezco dejo de pontificar tanto porque la sociedad que estamos legando a ese chico cuya madre mal educa es ésta: llena de miedos, precariedades, sinuosidades del vértigo que nos trae el mercado, esa mano invisible que aún rige las áreas más sensibles de la vida, sobre todo cuanto más pobre se sea.
Por lo demás, yo también los quiero, pavotes.  

El procesismo y los próceres: en el mundo pues, no hay mayor pecado que el de no seguir al abanderado...



Hay una regla bastante constante: los que se enojan cuando uno se ríe, un poquito, de los "próceres" suelen ser profundamente ignorantes en términos históricos. Perdón por la naturaleza soberbia de la chicana, pero la humildad es algo que no me sale.
La procedería es un sentimentalismo vulgar que se asienta bastante en el legado de tantas dictaduras. Que pretendendían hacer de la antipolítica del garrote una modalidad de dominación. Hoy, sus herederos -la derecha antipolítica que tan bien representan De Narváez, Solanas, Macri, Bergoglio, Biolcatti, etc- suelen ser más domesticados por la nadería del "marketing político" y si hacen alguna referencia a la vulgaridad de las consignas procesistas sobre los próceres, suele estar más desinflada que la letra de una canción "patria".
No vale andar refutando la cantidad insoportable de zonceras sobre los próceres narrados según el procesismo, que se utilizan para tirar mierda sobre la política, con la coartada (a veces) de defender la política porque lo malo son los políticos. Como si esa frase boluda significara algo. En fin, corazón. Yo también los quiero a todos.
Pero resulta que nuestros próceres, los que murieron pobres y los otros, en su gran mayoría, murieron en su lecho, lo más panchos. En el exilio si se quiere. Exilio europeo, a diferencia de nuestro padre de la patria, José Gervasio Artigas. Es por lo menos curioso que los próceres que narró el procesismo, se hayan encargado de librar un montonazo de guerras y, como se sabe, en aquella época no había convención de ginebra ni estaba mal visto violar niñas y degollar nenes, los jefes de esas carnicerías -que en última instancia también hicieron la historia- jamás murieron en combate. Hay, obviamente, algunos que sí. Otros que, por no irse al destierro como Rozas o San Martín, murieron asesinados (por traidor, como Urquiza). Sobre Mariano Moreno, se le inventó un envenenamiento del mismo modo que él mandó a fusilar un par para inventar una revolución.
Los procesos sociales, los acontecimientos mundiales, la sangre derramada, los huesos quebrados, el destierro, la esclavitud, los linchamientos, el racismo, se sustraen en la prosa procesista sobre los próceres, y entonces Belgrano, quien murió reclamando el cobro de sus salarios, es casi un adalid contra la clase dirigente de cualquier momento histórico. La verdad es que hay muchos dirigentes políticos que mueren en el olvido y pobres hoy. Que usted, señora, no los conozca, no es de sorprender. Si hubiera sido contemporánea de Belgrano, tampoco habría sido enterada de su muerte en el olvido y la pobreza. De ese desobediente, rebelde, loco e independentista. Ni te digo de San Martín, ni te digo.
Es feo decirlo, pero la historia, se construye así. Con procesos sociales, luchas políticas, fábulas y héroes. Ahora bien: el pueblo de Jujuy que se rajó con el éxodo, esos miles y miles que la prosa procesista de los próceres saltea, también murieron -y vivieron- en la más degradante pobreza. También hicieron historia. También construyeron el país.Más aún, le dotaron de sentido a la bandera que hoy, noooooooooooooooooo voy a poner lo que pensé poner después de esa oración, corazón, la bandera que hoy, con amor, conmemoramos. Yo también los quiero a todos. Váyanse ala puta que los parió.
Y vos, querida, podrías llamarme, ¿no te parece, corazón? 

El gaucho, el milico y el cura, la santísima trinidad del amor!


“Mi maestra de Historia decía que tres instituciones hicieron grande a la Argentina: la Iglesia, el Ejército y el campo. Ojalá que de nuevo activemos esto, porque con estas tres instituciones y el resto de la sociedad la Argentina tiene que ser realmente un país grande, como se merece, no un país más chico como lo es ahora"
Néstor Roulet, dirigente de las patronales agrarias, flamante candidato a vicegobernador del Frente Progresista de la UCR en Córdoba, acompañando a Oscar Aguad. 


Una hipótesis sobre lo que le sucede al radicalismo, acá. 

Cuando yo era chico no sabía qué mierda quería decir "aurora irradial", por suerte, corazón, ahora que tengo 33 años, tampoco. Pero igual te quiero.




Cuando ingresé a primer grado, la democracia recién empezaba. Nos hacían formar en el patio de la escuela Don Bosco. Y tomar "distancia". Como formaban los milicos. En la escuela sólo había varones, porque el sexo débil debía concurrir a otras escuelas.
Cantábamos, como unos pelotudos, acarameladas canciones que mentían -y descaradamente- sobre nuestro infame ejército nacional. Que se había meado encima cuando vio de lejos a un ejército de verdad. Los valientes que, apenas, se habían animado contra dos monjitas francesas. Y solamente de puros perversos, de psicópatas sexuales.
Llegaba hacía poco a Paraná. Antes había vivido -y pasaba los fines de semana largos y las eternas vacaciones de la infancia- en mi casa en Rosario, a una cuadra del imponente monumento a la bandera. Me daba miedo, ese monumento. Por que jugábamos en los parques de los alrededores, siempre conscientes de que si escuchábamos el malón de indios llegar, debíamos correr a refugiarnos a nuestras casas. El malón eran las marchas contra el final de la dictadura y el renacer de la democracia.
La bandera era todo lo impuesto, lo establecido, lo gris.
Los sectores reaccionarios se habían escrito una historia a medida, se cantaban canciones, nos obligaban a respetarlos.
Pasaban los curas por las aulas. Las señoritas -esas viejas neuróticas- nos daban lecciones de patria, la patria entendida según oscuros generales que sólo batallaron contra civiles de su propio pueblo.
Nunca que a Belgrano lo sancionó el gobierno porteño por usar una bandera nacional. ¿Cómo? Sí, corazón, el cacerolazo del 25 de mayo de 1810 no pidió por ninguna independencia, sino por el rey Fernando Séptimo, recientemente llegada la noticia de su captura por las tropas de Napoleón Bonaparte. En 1812 la situación europea había cambiado. Los realistas querían recuperar el pleno control de sus dominios -en Buenos Aires se había echado al salame del virrey- y había, sí, sectores independentistas como Belgrano. He ahí el origen de nuestra bandera.
Belgrano partió, desobedeciendo (por eso fue sancionado) a comandar el ejército del norte. Un año después, Belgrano confeccionó otra bandera: el cabildo porteño no la aceptó, pero en el inmenso bolazo de nuestra historia oficial -que esencialmente busca dejar la realidad de que las provincias son preexistentes a la nación, con lo cual se debe borrar de la historia a Artigas, inventarse un San Martín edulcorado, un Belgrano encargado del cotillón y unos caudillos federales simpáticos y consensuales- se dice que la aceptó pero sólo bajo condición de que fuera la bandera del ejército...del norte!
Ay, corazón, lástima que es la misma asamblea de consorcio que luego entrega, para la construcción de un país unitario, un buen pedazo del norte. Tarija, por ejemplo. Entre otras zonas que pertenecen, hoy, a Bolivia. Sus diputados participaron del congreso tucumano que, en 1816, proclamó la independencia, previa disolución de la Liga de los Pueblos Libres y dejando, tanto el interior uruguayo como la misma montevideo y la actual provincia de Brasil, Río Grande Do Sul, que dejen de pertenecer a las provincias unidas del río de la plata, actual argentina. La exclusión de esos territorios que rodean Misiones, Corrientes y Entre Ríos fue la condición de posibilidad de la realización del congreso tucumano y de la declaración de la independencia.
La bandera entrerriana -que aún es la bandera entrerriana- es la bandera de a declaración de la independencia argentina, que fue un año antes del congreso de Tucumán, en arroyo la china, departamento de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Se adoptó la subversiva bandera de Belgrano. Con la banda roja, federal y montonera, que la atraviesa.
Y ahí, alta en el cielo, audaz se eleva.