martes, octubre 04, 2011

Crecer




Escribe Nati: 


Supongo que de chiquita debo haber querido ser maestra o doctora, pero nunca fueron ganas tan fuertes como para mantenerse hasta hoy o que realmente las recuerde. Hubo una época que iba mucho al dentista y me dieron ganas locas de arreglarle los dientes a las personas. Debo haber tenido ocho años. Ese envión me habrá durado ese mismo número pero en meses. Cuando empecé la secundaria y arranqué a dejarme ser en papeles y escribir, sentí que tenía ganas de eso. De hacer algo relacionado con la comunicación, con transmitir ideas y opiniones. Me aseguré toda la secundaria que eso quería, me afirmé sobre qué carrera iba a estudiar y en qué universidad.
Estaba realmente convencida, hasta que llega el momento en el que todas esas ganas, y sueños, y expectativas de a poco van dejando de ser proyectos a futuro y se acercan al presente. De repente me tengo que inscribir. De repente tengo que decidirlo ya. De repente hay que convertir ese "me gustaría" en un "me gusta". ¿De qué te gustaría trabajar cuando seas grande? me dicen algunos. Nadie entiende que me es imposible verme grande. Que no quiero ser adulta, no quiero que pase el tiempo, nada relacionado con ser "grande" me parece lindo, por ende no tengo ganas de verme en la adultez de ninguna forma. De la mejor forma que me imagino de grande es siendo chica.
No me siento preparada con 17 años como para saber lo que quiero hacer el resto de mi vida. Algunos me dicen que no me lo tome tan trágico, sin embargo para mí es así. No tengo miedo a "perder un año", tengo miedo a que pase un año, dos, tres, y yo seguir con esta misma incertidumbre, estas mismas ganas de seguir sin tomar un papel, de quedarme saltando la soga en el punto en el que se dividen mil millones de caminos.
Me pasé el último año diciendome que estaba segura de algo que en realidad no. Evitando investigar para no tener que aceptar que tengo que realmente plantearme qué quiero aprender, de qué quiero trabajar y para qué tengo facilidad. 

Acá completo.


lunes, octubre 03, 2011

¿Y si no hay crisis?



POLITICA // POR LUCAS CARRASCO

La crisis de los partidos

El sistema de partidos políticos de acuerdo a un consenso unánime (que sortea incluso los clivajes que arrecian la coyuntura) se encuentra en un estado de crisis.

Ese consenso unánime de la crisis sistémica de los partidos políticos de alguna manera trae cierto alivio al pensar que se trata de un fenómeno pasajero, lo cual explicaría por qué nadie se interroga sobre la duración de la crisis y si en realidad no se trata de una crisis definitiva, esto es, de asistir al fin de los partidos políticos tal y como los conocimos. 


Ninguna mirada histórica pueda dar por cierto que los partidos políticos en nuestro país fueron alguna vez sólidos pilares institucionales. Podrán haber tenido mayor vigor, mayor frescura, mayor participación y credibilidad, pero ninguna escuela doctrinaria podría encontrar el "tipo ideal" de partidos políticos reflejado en ningún período histórico nacional.

No sólo por la dramática apuesta de la derecha y los intereses oligárquicos a diversas formas de fraude, exclusión y luego acuerdos con el Partido Militar, sino también por ciertas peculiaridades movimientistas que conoció tanto el radicalismo originario como el peronismo de mediados del siglo pasado. Estos movimientos no fueron excepciones nacionales, sino que se propagaron en la región y fueron también expresiones sensatas en la modalidad de afrontar cada tiempo histórico. 

El primer punto es que los intereses políticos que expresan los partidos políticos -intereses económicos, materiales, culturales, simbólicos, sociales, legales, etc- seguirán existiendo aún cuando se expresen de modo endeble en el sistema de partidos. 

Esos intereses se expresan a pesar de que la institucionalidad no castiga las deficiencias organizativas de los partidos y en algunos casos-como en el caso de los bloques legislativos- las alienta. La reforma política que indican las PASO (Primarias Abiertas y Obligatorias) propende a fortalecer los partidos políticos, pero fundamentalmente en el acceso a los puestos estatales electos.

La vuelta de Felipe Solá a la peste macabra del oficialismo va en la misma dirección que la huida al parnaso republicano de Victoria Donda, más allá de diferencias en calidades, desaires y repelencias; fundamentalmente porque sobran incentivos institucionales para el transfuguismo y el nonotributismo parlamentario y sobran códigos disciplinarios reales para fortalecer las instituciones partidarias. 

La pregunta pertinente es si la sanción de leyes, mayor firmeza para cumplirlas y demás voluntarismos tendrían efectividad cuando la misma población no castiga estas inconductas anti republicanas. El problema es de naturaleza filosófica y hace al entramado complejo de la representación política. Cualquier posición que se tenga sobre la preeminencia de las leyes sobre las conductas sociales o su paradigma inverso -para citar extremos discernibles- no ahorra el interrogante de fondo sobre otros dos extremos: la plena soberanía expresada en el voto, o la firmeza de las leyes que lo regulan por encima incluso de la voluntad popular. 

La isla de la fantasía; pero sin el enano Duhalde


domingo, octubre 02, 2011

La majulización del gorilismo













Domingo 02 de octubre de 2011 | Publicado en edición impresa

La demonización de Roca y el olvido de Sarmiento

Por Mariano Grondona | LA NACION











Para el "kirchnerismo duro", la historia no es algo real -lo que en verdad ocurrió, que sólo puede conocerse mediante serias investigaciones- sino algo imaginario, el relato , esa visión del pasado que impone hacia atrás el grupo dominante. La llamada batalla culturalen que la que están empeñados los ultrakirchneristas consiste en sustituir la visión hasta ahora predominante de nuestro pasado, lo que ellos llaman "el relato liberal", por "otro relato", en el cual los próceres de antaño pasan a ser los villanos y las figuras emblemáticas del proceso nacido en 2003, particularmente Néstor Kirchner, pasan a ser los nuevos próceres. La batalla cultural que ha emprendido el ultrakirchnerismo apunta a dos objetivos centrales: de un lado, beatificar a Kirchner; del otro, demonizar a los representantes de la que ellos llaman "la Argentina liberal" y, particularmente, a Julio Argentino Roca, que presidió nuestro país de 1880 a 1886, y de 1898 a 1904.
La demonización de Roca es un proyecto que discurre a través de tres vías convergentes cuya intención común es destronarlo de la consideración de los argentinos de hoy y, particularmente, de los jóvenes que, a la inversa de los ciudadanos de edad madura (¿contemporáneos a Roca?), no pueden refutar a los promotores de la "batalla cultural" desde sus propios recuerdos. La primera de estas vías es la publicación de supuestos libros de historia que, en realidad, no son otra cosa que piezas de propaganda para el consumo de los menos informados. La segunda vía tiende a manchar, destruir o mutilar los monumentos que, desde la Patagonia hasta Buenos Aires, han venido exaltando a Roca desde hace un siglo. La tercera vía es borrar su imagen hasta de los billetes de cien pesos.
Bastan algunos ejemplos para ilustrar esta campaña. El escritor (ultrakirchnerista, aunque anarquista) Osvaldo Bayer ha propuesto (desde hace 30 años) retirar la estatua de Roca de la ciudad de Buenos Aires porque, en su opinión, "fue el Hitler argentino". La diputada (ultrarequeteK, onda bloguero K, pero del FAP de Binner) Cecilia Merchán propuso reemplazar la figura de Roca de los billetes de cien pesos por la imagen de Juana Azurduy (otra kirchnerista), una heroína indudable de nuestra independencia. Otro diputado, esta vez agrario y radical, Ulises Forte (archiK del kirchnerismo duro, pero de la Mesa de Enlace de la oligarquía), quiere sustituir a Roca en los billetes de cien pesos por estampas del famoso Grito de Alcorta de 1912 (un alzamiento de kirchneristas), que dio nacimiento a la pujante Federación Agraria. Los diputados del Frente para la Victoria han anunciado que impulsarán el reemplazo de Roca en los billetes por la figura, sin duda elogiable, de Hipólito Yrigoyen (otro híper kirchnerista). En el imponente Centro Cívico de San Carlos de Bariloche, el monumento a Roca que todavía lo preside ha sido un blanco incesante de pintadas agresivas que anuncian la intención de removerlo (yo lo vi a Máximo ahí, con aerosol: con razón!).

En el nombre del padre, del hijo, de la embajada, amén.

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Domingo 02 de octubre de 2011 | Publicado en edición impresa

Tensiones con Washington y con Brasil

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION




Washington está votando contra la Argentina en los organismos internacionales de crédito.  (¿en cuales? ¿cuándo, qué créditos?) En los últimos meses ha hecho otra cosa menos conocida: obstaculizó todas las gestiones argentinas para refinanciar la deuda en default con el Club de París (ah, ok: no quieren que paguemos la deuda. Bue). Brasil hizo suya la política aduanera de Guillermo Moreno (¿no era mala esa política? Doy por sentado que si lo hace Brasil, para vos pasa a ser bueno), aunque con métodos más previsibles (ah, ajá, ¿pero qué carajo es "métodos previsibles"? ¿No es mejor hablar de los distintos códigos aduaneros, del Mercosur y la jurisprudencia internacional -la OMC, por ejemplo- y las cuestiones de divisas que de "métodos previsibles" que, si uno no sabe todo lo anterior, ni por puta pueden ser previsibles), y decidió frenar las importaciones argentinas en rubros en los que nunca antes había puesto reparos (¿en cuáles? ¿Cómo saber que "nunca antes puso reparos" si no decís cuáles rubros? ¿Y a qué se debe esto, la crisis internacional, por ejemplo, no tiene nada que ver?). Esos son los casos más espectaculares (¿CUÁLESSSSSSSSSSS?) y recientes (¿?) de los problemas externos argentinos, aunque no son los únicos (¿de cuáles?). Cuestiones políticas y económicas influyen en los procedimientos de un mundo que cambia con un ritmo rápido y confuso (¿de verdad? Lo voy a tener en cuenta, no sabía que la política y la economía influían en el mundo, groso!).

Las votaciones de los Estados Unidos contra créditos a la Argentina (dos veces en el Banco Interamericano de Desarrollo y una próxima en el Banco Mundial) (ah, al fin, aunque no digas de qué créditos: bueno, la "próxima" en el Banco Mundial revela, por lo menos, tu fuente: la embajada de EEUU. Ahora bien, suena más bien a apriete que a previsibilidad adelantar un voto que los lectores no sabemos sobre qué es, qué crédito, etc. Y más, no da para pases por alto las normas y procedimientos de estas votaciones, porque sino nos enteraríamos todos que están chamuyando y apretando. Lo que no decís es que EEUU dijo que exeptuaría los créditos "para los más humildes" o sea, que no permitiría la refinanciación de los bonos, de manera tal que junto con el Grupo A contra el Fondo De Desendeudamiento, Argentina no pueda pagar las deudas contraídas por Menem, De La Rúa, Chacho Álvares, Saá y Duhalde)  significaron una sorpresa hasta para Cristina Kirchner (mentira, hasta yo lo sabía). Las cosas no venían bien con Washington, pero ningún diplomático argentino advirtió de antemano el endurecimiento de la administración Obama. Una fuente de la poderosa (te gusta...) Secretaría del Tesoro norteamericana calificó como una "crisis en la relación" (ah, re seria la calificación: contales que fuera de la jeringosa de revista femenina, a ellos le bajaron la calificación -la de verdad- de su deuda externa) lo que está sucediendo con la Argentina en los organismos internacionales.

Las gestiones embrionarias que se han iniciado entre ambos países amenazan con no prosperar ("amenazan con no prosperar") si el gobierno argentino dejara de responder a los muchos planteos de Washington (se nota la amenaza...tuya). Por primera vez (¿?), la administración norteamericana les reprocha a los argentinos hasta el singular método de Moreno (¿a Brasil no se lo reprochan?) para trabar las importaciones (yanquis) en la puerta de la Aduana. Hasta ahora, esas inquietudes habían quedado encerradas en conversaciones reservadas entre diplomáticos de ambos países (ah, ahora, te usan a vos de apretador).


¿Qué pasó? ¿Por qué Washington decidió inaugurar una ofensiva contra la Argentina en lugares donde podría afectarla seriamente (ehhhh, me perdí algún párrafo, cuál es la OFENSIVA?)? La primera versión norteamericana (y la única) es que un fuerte lobby de empresas y tenedores de bonos en default presionó sobre el Congreso (y sobre vos), que en Washington es un importante factor de poder (¿cómo, es una escribanía de tenedores de bonos? Qué feo eso!) . El Congreso norteamericano está ahora bajo la decisiva influencia del ala más conservadora del opositor Partido Republicano. Obama tiene muchas razones propias para pelearse con los republicanos como para pelearse también por la Argentina , dijeron en Washington (¿No murió Washington, o es que todos los habitantes de esa ciudad te dijeron lo mismo? Guarda con la factura telefónica, Joaco)

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El eficaz lobby contra la Argentina (muy eficaz, sí: lleva unos siete años fracasando) es impulsado por la empresa eléctrica Azurix Corp., una ex concesionaria en la provincia de Buenos Aires a la que le cancelaron el contrato anticipadamente (ah...¿y porqué le  "cancelaron" el contrato? ¿No da para contar ese detallecito?). Inició un juicio en el tribunal internacional del Ciadi (por cláusulas menemistas en el contrato, otro detallecito), que ganó. La Argentina nunca pagó el resarcimiento estipulado por el tribunal (porque justamente para pagar debía la empresa no acudir al CIADI: ¿o estás en contra de eso también, Joaco?). Los bonistas en default, un grupo belicoso y activo, está formado por los tenedores de deuda argentina en default que no quisieron entrar en los canjes de 2005 y de 2010. Los congresistas republicanos que militan en el derechista Tea Party son buenos receptores de la presión de empresarios y bonistas (qué lindo).
Hasta aquí las razones que muestra el gobierno de Obama (no,que mostrás vos, Joaco). Son ciertas, sin duda (juaz!). Pero ¿tiene voluntad el Ejecutivo norteamericano de hacerle más fáciles las cosas a la Argentina? (¿Debería tenerla?) El episodio (delictivo) del avión norteamericano en Ezeiza, detenido y decomisado en febrero pasado, había provocado ya una fuerte gestión de Washington para obligar a la Argentina a cumplir con todos los requisitos para una refinanciación de su deuda con el Club de París (ahhhhh, ¿entonces, para que nos permitan pagar la deuda con el Club de París hay que permitirles entrar drogas y armas sin declarar? ¿Esa es la previsibilidad que a vos te gusta, la de los cargamentos clandestinos, las tropas extranjeras, las armas sin declarar, las drogas, ésa era, Joaco?). La posición de Washington es clave: el gobierno argentino está reclamando una solución heterodoxa, que los norteamericanos rechazan.Lo que sucedió con el avión fue una agresión que nadie, ni Hugo Chávez, nos había hecho antes , aseguró un funcionario de Washington (un toque exagerado, teniendo en cuenta que a esos aviones del ejército yanqui en otros países los reciben a bombazos, pero sí es cierto que no están acostumbrados a que un país les haga respetar su soberanía, sus leyes y las leyes internacionales).
El avión militar norteamericano llegó a Ezeiza en el marco de un convenio bilateral de cooperación para entrenar a la Policía Federal. El canciller Héctor Timerman participó personalmente del decomiso de la mercadería. Las valijas se abrieron con un enorme alicate delante de los fotógrafos. Dentro de ellas estaban las claves secretas del Pentágono, que debieron ser cambiadas de inmediato (y drogas y armas ilegales y la negativa a abrir los containers: ¿eso figuraba en los convenios? ¿No te gusta que se respeten los convenios bilaterales, como corresponde?).
Funcionarios argentinos aseveran que la Presidenta sabía que se revisaría el avión. Cristina no sería Cristina si hubiera desconocido semejante decisión de su gobierno (muy cierto, Joaco). Sin embargo, esos funcionarios aseguran que ella desconocía que Timerman haría la gestión personalmente (¿en qué quedamos? No puedo parar de reírme con tu capacidad de fabular....). La presencia del canciller en Ezeiza le puso dramatismo a la situación (ah, ajá: yo pensé que jerarquizaba el operativo y por tanto el respeto al convenio bilateral) y convirtió en inverosímil cualquier explicación posterior (la de los yanquis fue inverosímil, Joaco). Un mes después, la justicia argentina decidió archivar el caso porque no encontró ningún delito de parte de los norteamericanos (No es así, Joaco: el caso derivó en la justicia por la negativa yanqui a mostrar sus equipamientos militares. Una barbaridad, Joaco, pasa que a sos un cipayo de pocos sesos, o te garpa la embajada y sos muy mercenario). Washington no olvidó lo que calificó como una "trampa" argentina.
Los reglamentos del Club de París indican que los países que aspiran a refinanciar una deuda deben tener una relación normal con el Fondo Monetario. La Argentina no quiere someterse a la revisión anual a la están obligados todos los países miembros del Fondo (a vos te encantaría, decilo). Amado Boudou entrevió que el cumplimiento de ese requisito es inevitable. Viene prometiendo un acuerdo con el Club de París desde que asumió la conducción económica, porque su proyecto consiste en que la Argentina retorne cuanto antes al crédito internacional (¿de dónde sacaste eso?). Siempre choca con el Fondo y con los Kirchner (no choca, corazón, con "los Kirchner", sucede que es ministro de Cristina).
Ha vuelto a chocar en los últimos días. Boudou estuvo en Washington en días recientes y mantuvo algunas reuniones reservadas con directivos del Fondo. La Presidenta se interpuso (y quebró cualquier acercamiento) con un duro discurso público, en el que llamó "terco" y "necio" al Fondo (bueno, lo mismo le dicen en casi toda Europa, y también la Tía Party yanqui de la que estás enamorada). Cristina y su ministro no siempre piensan lo mismo.
Es cierto, como dijo Cristina Kirchner, que el Fondo suele mezclar ajuste y recesión, y que esa fórmula no dio resultados hasta ahora (pero insiste con esa fórmula, Joaco: a eso en mi barrio le dicen necedad y terquedad. Bah, le dicen guacho pistola). La propuesta de ajustarle el cinturón a un cuerpo famélico terminó por voltear a un gobierno democrático argentino en 2001. El problema es cómo y dónde lo dice (ahhhh, todo un tema, jajaja). Esas palabras de ruptura (no, Joaco:integramos el FMI, aunque hayamos saldado la deuda de Videla, Alfonsín, Menem, De La Rúa, Chacho Álvarez, Saá y Duhalde) las pronunció en una tribuna electoral en Mendoza. La Argentina es miembro del G-20 y podría llevar allí sus consejos y su experiencia (ya lo hizo, Joaco: y la propuesta fue aceptada).
Sea como sea (?????), Boudou estuvo más cerca de la posición norteamericana. Washington acaba de explicar sus votaciones contra la Argentina también en la relación irregular del país con el Fondo Monetario. No quiere soluciones heterodoxas argentinas sobre la deuda con el Club de París.
Varios países venían siendo muy críticos de la Argentina en los foros internacionales por su política aduanera. El conflicto ahí no se refiere a la existencia de buenas o de malas reglas, sino a la inexistencia de reglas. Washington lo acaba de subrayar en las explicaciones sobre sus ásperas votaciones. Nunca antes había hablado en público de la Aduana de Moreno (ni lo hizo ahora: vos lo decís basado en una cobarde-si existe- "fuente de Guayintong").
En ese mismo camino, Brasil acaba de anunciar que demorará casi sin plazos las importaciones argentinas de golosinas y galletas, rubros que nunca había cuestionado antes (al fin el dato! Bueno, es una boludez grande como tu pelada: preguntale a ARCOR si "nunca había cuestionado antes". Ahora, si Brasil lo hace está bien, si Argentina lo hace, está mal: ja) . La devaluación del real es ya un cambio importante en las condiciones de las exportaciones argentinas a su principal vecino y socio comercial. También mermó significativamente la venta de automóviles en el mercado brasileño, que antes había promovido el incesante crecimiento de la industria automovilística argentina (¿también es culpa de Moreno el bajo crecimiento del mercado interno del Brasil? Mierda que tiene poder Guillermo Polémico, eh).
Algunas cosas deben interpretarse como represalias de los empresarios brasileños por el imprevisible autoritarismo de Moreno (ah, claro, son seres sensibles: yo pensé que buscaban vender ellos sus productos y por eso frenar las importaciones...). Camiones brasileños cargados de huevos de Pascua no pudieron entrar en la Argentina en abril pasado (oración de antología: Mordisquito, ¿qué dirías sobre semejante pelotudo?). Ahora existe un reclamo brasileño porque la Argentina impide la importación de zapatos.
Otras cosas son las consecuencias de un mundo en crisis, cuando los países tienden a encerrarse en el viejo proteccionismo (ah, que nada tienen que ver con las políticas de Guillermo Polémico, ¿no?). La Argentina perdió el derecho a quejarse (ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, bueno: ¿pero entonces no deberíamos llamar a la SIP, ADEPA y FOPEA?), porque echó mano antes que nadie a esa agresiva herramienta (¿¿¿?????). El mundo y sus normas, la economía y sus vaivenes son los límites tangibles para el paraíso político que habita el kirchnerismo (chau, Joaco, seguí participando).









"El narcotráfico está en Argentina y ha hecho base en la Provincia de Buenos Aires" Y se presenta como candidato a gobernador. Votalo, votate, Alika, Limate


Narcoprogresismo



Muy lindo todo, Artemio!

La autocrítica nunca para estos imbéciles estructurales

Editorial de La nación de hoy:

Editorial I

Fascinación por el pasado

El oficialismo exhibe una regresión hacia la concepción autoritaria que caracterizó al primer peronismo


Desde la restauración democrática de 1983, la política argentina intentó un trabajoso proceso de modernización. El peronismo acompañó esa experiencia con una revisión de algunos comportamientos, categorías y prejuicios adquiridos del clima histórico en el que había nacido: el de un gobierno militar autoritario y por la inspiración de un coronel encandilado por el fascismo, cuya cultura había conocido durante una decisiva misión en Italia. Ese movimiento autocrítico, que adoptó el nombre de "renovación peronista", significó la puesta en valor de algunos criterios básicos del liberalismo político, tales como la apreciación de la organización partidaria por sobre la del "movimiento" y la marginación de los factores corporativos en la toma de decisiones políticas. Pero este proceso, por cierto, no duró demasiado.
La presidenta de la Nación, que se propone a sí misma como una figura moderna, y no pocos de sus funcionarios parecen ser víctimas de una arcaica fascinación por aquel orden autoritario y fascistoide, al que ellos no pudieron acceder por razones de edad.
Caben como mero ejemplo iniciativas como la que comentamos días atrás en esta columna, referida al convenio entre la agencia Télam y el Ministerio de Educación de la Nación, que significan, nada menos que en el valioso campo de la educación, una formidable regresión.
Son muchos los rasgos del kirchnerismo en los que se detecta esa filiación. La predilección del pacto corporativo por sobre el diálogo político; la exaltación mitológica del líder y la subordinación del Estado a los imperativos facciosos del partido o de una camarilla interna son algunas de las marcas que indican esa extraña recuperación de una identidad primitiva, de la que hasta el propio Juan Domingo Perón había comenzado a desprenderse al final de sus días.
La manipulación del alumnado para ejercicios de entrenamiento ideológico y la confusión de educación con adoctrinamiento -tan frecuente en aquel peronismo en blanco y negro que obligaba a leer La razón de mi vida o a aprender a escribir con frases laudatorias hacia Eva Perón- expresan pulsiones autoritarias que, en el contexto histórico actual, llaman la atención por lo extravagantes.
La tan triste consigna "Alpargatas sí, libros no" pareció haber encontrado en los últimos días su correlato en las restricciones a la importación de libros que se están registrando.
La apelación recurrente al pronombre de primera persona singular en las múltiples alocuciones a las que el Ejecutivo nos tiene acostumbrados es otro ejemplo más del eje personalísimo sobre el que se mueve el discurso presidencial y que lo visten con jirones del pasado que deberían ya haber quedado superados. Resuenan con triste insistencia aquellas palabras erróneamente atribuidas a Luis XIV de Francia, "El Estado soy yo", propias de un orden antiguo y vetusto.
Más allá de la experiencia histórica, está claro que cuando la vara para medir es netamente autorreferencial, inevitablemente se cierne sobre cualquier análisis una distorsión insalvable y el único camino posible consiste en negar de plano cualquier percepción distinta a la propia. Se trata de acallar, entonces, las voces que puedan expresar la más mínima crítica o disidencia. La deseable capacidad de diálogo y apertura se pierden cuando uno se empeña, tanto en lo personal como en el orden nacional, en ser el centro del mundo, y la construcción subjetiva resultante, lejos de enriquecerse con la alteridad, se empobrece en su estéril encierro.
La falta de interlocutores cuya voz plantee un sano y necesario contrapunto no hace más que retroalimentar cotidianamente esta preocupante tendencia. El discurso único puede transformarse en un canto de sirena y, frente a él, la ciudadanía corre el riesgo de adormecerse para sólo despertar, tal vez, cuando sea demasiado tarde y los personalismos enquistados en el poder puedan ya haber aniquilado a las instituciones de la República. Es de esperar que, frente a un nuevo período al que todo indica que accederán sin mayores sobresaltos, quienes conducirán los destinos del país por cuatro años más comprendan que "Espacio para todos" sería el mejor y más moderno lema de campaña..

Juventudes



.From: agustinavictoria93@hotmail.com
To: lucas-carrasco@hotmail.com
Subject: Néstor
Date: Fri, 29 Oct 2010 01:54:19 -0300



Estimado Lucas: 
                       Desperté con la noticia que mi hermano me gritó desde la puerta de mi habitación (el feriado me permitía dormir hasta tarde) y no podía creer, mirando el techo en mi cama pensé que era una joda, que había soñado, que... medio dormida todavía fui hasta la cocina y con un débil temblor en el labio miré las noticias y mi terrible temor se hacía realidad. Néstor se había ido. Un escalofrío me recorrió la espalda, mientras las piernas se me aflojaron y traté de asimilar lo que veía. Entré a facebook y empecé a leer las barbaridades que se decían ("festejemos, no va a haber clases") y los grupos morbosos que se estaban creando ("ayer el pulpo, hoy el pingüino, mañana que? winnie pooh?") pero también vi muchos mensajes de chicos de mi edad (17 años) que verdaderamente se sentían deshechos, repetían hasta el cansancio lo mucho que admiraban y admiran todavía a este gran hombre, dando gracias, y los adioses que me destrozaban aún más.
 Pensaba que nunca iba a encontrar mentes adolescentes pensantes, con tanto Tinelli y demás boludeces dando vuelta por ahí, y me sorprendí. Comprendí que no estaba sola, que no era la única que se sentía de esa forma, que muy cerca tenía amigos que compartían mis mismos sentimientos.
 Néstor vive, lo siento. 
Nos debe todavía tanto y le debemos más aún. 
Pero nos dejó a Cristina, y todas nuestras esperanzas y buenos deseos puestos en ella.
 Una lástima, le quedaba aún mucho para dar, pero me dejó sabiendo que todos, yo también, podemos brindarnos en cuerpo y alma por nuestra patria.
 El año que viene voy a votar por primera vez, y mi voto iba a ser para él, una lástima, pero seguiré su camino, sin lugar a dudas. Hasta siempre Néstor! Gracias por todo! 

Agustina Victoria - Tucumán


conocé tucumán ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Mañana no hay clases": 

Por las cosas de la vida conocí a Juan Manuel, el padre de Agustina, la adolescente que escribió esta carta tan sentida. 
El trabajo me hizo que me tope con él, y un día acepte su invitación para ir a visitar su escuela en Río Nío, a la que iba por el laburo y también para tener un poco ese contacto con la realidad de sus alumnos y el cuerpo docente, y hacerles sentir que no están solos.
En el viaje hacia la escuela, charlando de todo un poco, nos fuimos dando cuenta que ambos habíamos ido a la misma escuela en el secundario, que por cierto, no es cualquier escuela, sino una escuela en donde los alumnos dejan todo por ella y el sentido de pertenencia es moneda corriente. Pero además, por una u otra cosa llegamos al tema de los blogueros que habían ido a Río Nío en Noviembre pasado. Fue ahí que me comentó que fue él quién los había llevado y que había participado de la juntada bloguera que se había organizado en un hotel céntrico en Tucumán, a la que también yo había participado. 
Casualidad o no, hizo que la charla se tornara más interesante. En ese momento me cuenta que en la fecha de la muerte de Néstor Kirchner, su hija le había mandado una carta a Lucas Carrasco expresando lo que estaba sintiendo en ese momento y que luego el la había publicado en su blog.
Al regresar a casa, lo primero que hice fue buscar es publicación. Comencé a leerla y me hizo volver a ese momento, en donde la mezcla de tristeza y alegría invadía mi cuerpo. Tristeza por algo que no hace falta dar explicaciones, pero alegría, porque se podía ver en la calle a toda esa juventud saliendo a demostrar que a pesar de que se había ido alguien muy importante para todos nosotros, no sería el fin de esa ráfaga revolucionara que estaba cambiando el país y que este modelo iba a ser defendido como sea.
Este padre se debe sentir muy orgulloso de su hija, que en plena adolescencia podría estar en otra y no tomarse el tiempo de pensar en estas cosas y sentarse a debatir sobre las políticas de este país. Pero también eso es parte de ese cambio que se logro en estos últimos años. 
Hoy los jóvenes nos sentimos mucho más incluidos y nos involucramos con más fuerza desde los distintos lugares que ocupamos. 
Muchas felicidades a Agustina y a su padre.
A seguir la lucha Lucas. 

Gonzalo, 27 años, 01/10/2011, San Miguel de Tucumán.-