martes, enero 03, 2012

Rasguido doble

Hola, forros. ¿Ya se volvieron expertos en metástasis, además de saber de motores de aviones, patrones impositivos para los niños bien con tristeza, políticas monetarias, reclamos del GAFI, tipificación en el código penal, problemas causales de la inflación, crisis financiera internacional, cotización de la soja, formación de gabinetes, industrias del papel y constitucionalistas de la puta padre?
Abrite un blog si sabés tanto.
Antes, la opinión sobre TODOS los temas estaba reservada a nosotros, los periodistas. Que estudiamos, para opinar, siempre listos, sobre todos los temas, a Marcuse. En mi curso -con Silvia Delfino (nunca la aprobé a la materia, no me acuerdo porqué, pero la recursé. Y...tampoco. Pero creo que me iba antes de rendir o algo así. Sabía de la materia, la enloquecía a la profesora, que me caía tan bien, pero así eran las cosas)-nadie entendía un carajo sobre Marcuse y esa era mi oportunidad, después de clase, con las chicas. Siempre fui un turrito. Más con la dialéctica del iluminismo, de otros autores, claro, tesis que algún avispado con vocación notará que sostengo en las apreciaciones, por otra parte irrelevantes, de la modernidad. Me gustaban esos días. Yo era una especie de profesor itinerante, recorriendo casas, bares, explicando las materias. Las materias que no rendía. No estudiaba. Por eso me costaba rendir. Pero leía esas tonterías. Ahora me aburren. Ya sé, no son tonterías. Son cosas serias. Pero las dábamos sustraídas de los debates que despertaban y supongo que eso me aburría, no sé. Yo leía con más entusiasmo, por los debates, las revistas académicas. Después fui descubriendo el secreto. Hay un secreto guardado en las páginas misteriosamente soleadas, radiantes, intocadas, intocables, de las revistas académicas. Un secreto compartido por pocos. Por muy pocos. No voy a ser yo el que lo devele.
Hubo un tiempo en que me interesó el psicoanálisis, pero en los cruces (forzados, diría hoy, pero a quién carajo le importa lo que diga) con la teoría literaria. Sostuve muchas inútiles polémicas sobre categorías que ya entonces a nadie le importaban. Yo jugaba a la ruleta rusa de los conceptos. Siempre al borde. Era, como alumno, muy hinchapelotas. Entre otras cosas, porque sabía. Y no era, por supuesto, modesto. Incluso, era peor que ahora, que aprendí a disimular o reírme de mí mismo. Anoche escribía una cosa muy triste. Muy linda a la vez. Sobre aquellos años. Mi word está lleno de secretos. De apuntes. De novelas. De ocurrencias. De planes locos. De notas sin publicar. Como si un pibe caminara contra la montaña colgando de un palo una bolsa de equipaje. Como se iba, cuando se iba, Tom Sawyer.
Con Marcelo Luna estudiábamos, años antes, mis años marxistas latinoamericanos, cosas muy densas. Cuestionábamos, desde una perspectiva latinoamericanista, el marxismo. Nos habíamos ido, después de un paso fugaz por el Partido Comunista, al estudio de las cosas nacionales y populares. Yo tenía menos de 20 años. Gobernaba el menemismo, la brecha, sosteníamos, se abría en el interior del peronismo existente o no se abría. No nos hicimos menemistas, ni ahí, que no se malinterprete, pero sosteníamos esas cosas por la conformación de la Alianza. Visto a la distancia, no estábamos tan desencaminados. Y ese camino me iba alejando de psicoanálisis y la teoría literaria y la comunicación. Después vinieron años locos, de postestructuralismo y hubo un reencuentro, como superación. Oh, estábamos superados de todo. Del leninismo. O sea, creíamos, de todo. Qué cosa. Igual, cuando miro para atrás, yo era loco, siempre lo fui, pero tenía una conciencia realista de las cosas, sabía analizarlas con eficacia. Dije muchas boludeces, quién no, pero del conjunto de locos, por lo menos a veces yo tenía los pies sobre la tierra. Hasta ahí nomás, eh. Tampoco la pavada. Y así. No sé porqué cuento esto. Chau, los quiero a todos. 

lunes, enero 02, 2012

Gracias Cobos.


Gracias, Julio Cobos. Gracias a tu alianza con la izquierda de este país (el PCR, Vilma Ripoll, Hugo Biolcatti) la argentina se refuerza para afrontar la crisis internacional.
La baja de los precios de la soja, en tanto no está vigente la 125 (que bajaría las retenciones) implica un menor componente de inflación importada y un mayor recupero social de las exportaciones de la oligarquía. Con algunos ajustes en la balanza comercia (por ejemplo, no importar tanto...papel, ja) y con las reservas intactas en el cierre de año en valores nominales, se puede, en todo caso, modificar el concepto menemista de "libre disponibilidad2 y en vez de cubrir la mitad de los vencimientos con reservas, cubrirlo todo. Ah, gracias, nuevamente, Cobos, porque tu payasesca defensa del novio de Luciana Zalazar abre el camino para desmenemizar el Banco Central, tarea todavía pendiente. Incluso, podría ser presidido por alguien progresista, es una idea que tiro, manejalo.
¿Sería mejor para la argentina que aumentara el precio de la soja?
Dos cosas: 1) las exportaciones se han diversificado, aumentando la participación industrial y agroindustrial, a pesar de Vilma Ripoll. Pero la soja, se ha diversificado por destino. Es decir, se vende a muchos países. Lo cual, en esta crisis mundial, es bueno.
2)La importaciones aumentan, incluso por encima del crecimiento económico, pero se reducen los componentes sensibles en algunas industrias ensambladoras (los autos, por ejemplo, los balckberrys, también).

Ahora sí, ¿sería mejor un aumento de precio de la soja?
Sí, quizás sí. Sobre todo si la sociedad pudiera aumentar las retenciones a las exportaciones de la oligarquía. Pero, hay una decisión del G-20 de bajar el grado de volatilidad de las comodities, y bue.
La argentina está apostando a profundizar el modelo, un eslogan vacío -como todos los eslóganes, bueno, excepto el de Quilmes: el sabor del encuentro- pero que en la historia inmediata de tragedias, crisis, hecatombes y demases, la mera continuidad del tiempo, es un porvenir. Para la sacralización de las costumbres, el aprendizaje democrático, el avance de las capacidades estatales, y, corazones, para un necesario aprendizaje de la oligarquía diversificada que desfinancierice (¿existe esa palabra, se escribe así? No sé, pero se entiende el concepto) sus actividades menos productivas, como la agropecuaria.
Buenas noches, amiguitos, los quiero a todos. Incluido al Grupo Monopólico Clarín y al Grupo Monogólico Perfil.

Libre, suplemento de calumnias e injurias de Perfil, ahora hará otro trabajo para Clarín


Escondido entre los arbustos y con un largavistas, Darío Gallo, El Gordo Motoneta, espiaba a una mujer infiel cuando le vibró el celular.
Fontevechia, saliendo de un prostíbulo donde lo cogen con forro y silencio (no sea cosa que la gente se entere) le avisaba que Libre, el suplemento de calumnias e injurias de Perfil, dejaba de salir. 
Una pena para los amantes del buen periodismo y bien escrito, pero el paso de Lanata por esa cloaca, fue el broche para que se sincerar que no vende un carajo. Y que, el objetivo de psicopatear kirchneristas, resultó un fiasco.
Para adornar el asunto, desde Clarín le pidieron que hagan un paskín que se encargue de extorsionar jugadores de fútbol, que de última con esos vueltos, algo se puede hacer. El problema es que Clarín quiere que Libre aprete jugadores del Nacional B, que no tienen ni para un café.
¿Qué pasará?
Probablemente, Libre, el suplemento de calumnias e injurias de Perfil, no quiera prolongar los despidos y pague ahora las indemnizaciones, o sino que los intente aterrorizar para que vayan renunciando.
Los pendejos de TEA que fueron a escribir pelotudeces ya deben estar mirando adónde está la próxima parada.
Una pena.
Ya me divertían lo asquerosamente imbéciles que son.
Siempre nos queda Majul, por suerte.

Teléfono Rojo (2)

¿Porqué debería sacar mi tarjeta de crédito cuando, al igual que los pases electrónicos, bien podría, quedar en el bolsillo y un escáner debitar, claro que con mi consentimiento, lo que corresponda en el lugar que corresponda?
¿Y porqué mi tarjeta de crédito debería ser una tarjeta, si bien puede ser el teléfono el aparato que debite, acredite y opere?
Hoy eso no es posible por cuotas de mercado. No por competencia, sino por cuotas de mercado. En la fabricación industrial tanto de los plásticos de las tarjetas cuanto de los aparatos que todavía llamamos teléfonos.
Pero, en la historia del capitalismo industrial (y sin que éste esté financieramente globalizado) la lógica de los costos, siempre y cuando haya competencia imperfecta por lo menos, derriba las cuotas de mercado. Y el capitalismo industrial tiende a ser regido por la lógica financiera. Y el capitalismo comunicacional tiende a ser regido por la lógica financiera. Parece complicado, pero no lo es.
El mundo del cine, de las discográficas y de las editoriales tendrá que arreglar con internet -con los teléfonos- un nuevo patrón de ganancias. No se cómo será, sí se que, hoy día, la producción de contenidos que se consumen desde los teléfonos, no está mayormente en esas compañías productoras, sino en los consumidores. Con lo cual, es más negocio tener una plataforma que una productora de contenidos. A la inversa del viejo mercado de producción cultural en la era de la reproducción técnica. Y tendrá que existir, cuando los grandes jugadores del mercado se pongan de acuerdo, una legislación que lo respalde.
Facebook, Youtube, Blogger chupan contenidos legales (o sea, producidos gratuitamente por consumidores y ciudadanos) e ilegales (producidos por productoras) a un costo bajísimo. Son plataformas. Sus áreas de contenidos están enfocadas a la competencia y el mejoramiento de...las plataformas. Es un problema. Para los consumidores que producen, todo el tiempo, contenidos. Pero no tienen el poder político suficiente como para que importen a alguien en esta disputa. Es, entonces, solamente un problema (de fácil arreglo, ya se verá) para las grandes productoras de contenidos, como, por ejemplo, las discográficas. Que van mutando su negocio.
Antes una discográfica decidía con mayor poder político qué se escuchaba en cada radio. Y el negocio era vender discos. Hoy, el negocio son los recitales y son las plataformas las que principalemente deciden (aunque nosotros, los usuarios, creamos que somos nosotros). El cruce para una solución es una alianza, en vez de la actual guerra, entre plataformas y productoras. Si ambos rubros de empresas, en la actual situación embrionaria de financierización, terminan concentrándose, restaría el paso obvio de los acuerdos corporativos donde ambos maximicen ganancias.
Como sucedía con el mercado televisivo, de prensa gráfica y radial, esto otorga, además, un gran poder político. Y tenemos, entonces, nuevos monopolios.
¿Cuál legislación (nacional) puede impedirlo?
Es muy complicado, corazones.
Básicamente porque las plataformas otorgaron mayor poder político a los consumidores (yo, estoy escribiendo acá: hace tan solo 10 años no podía hacerlo. Debía escribir para publicaciones más controladas políticamente. Ahora puedo escribir andá a la concha de tu madre, publicarlo, listo. Pero no escribo con total libertad, no, los que creen eso es porque están alienados. No es sólo los condicionamientos sociales, psicológicos subjetivos y demás. Estas plataformas traen un manual de estilo, un contorno, una lógica que guía la escritura. Ese manual de estilo tiene la impronta cooperativa -engañosa, como toda cooperativa: ya Marx estudió estos problemas en relación a lo que llamó socialismo utópico- colaborativa, fordista de la escritura) y rompieron, así, la vieja lógica de la producción de cultura comercial, la que Walter Benjamin estudió acá.  Colisionaron con dos paralelas: la lógica militar, que creó internet, y la lógica de los monopolios de las industrias culturales que, vivarachos, se saltaban las fronteras, creando, sin saberlo, el germen de su propia destrucción. En la colisión de ambas paralelas (las paralelas no se chocan, claro, bueno, sucedió lo impredecible: tropezaron, por boludas. Como la farolera) están las plataformas.

El perfecto barro de la historia

Del blog de Aldo Jarma:

iernes 30 de diciembre de 2011

BUENOS AIRES ERA UNA FIESTA


La última película de Woody Allen“Medianoche en París”, es un homenaje a la época que describió Ernest Hemingway en su libro “París era una fiesta”: una ciudad revolucionada por personajes que pasean y sobreviven en un clima de bohemia creativa, una ciudad donde todo está al servicio de la pasión de escribir y donde los hombres sólo son fieles a cierta misteriosa clase de ensueños.
Muchos todavía no se dieron cuenta, pero uno de los motores del kirchnerismo, hoy triunfante, estuvo en esa Buenos Aires que era una fiesta, plagada de resistentes: los escritores, mis amigos los blogueros (y sus fiestas) y la infantería twittera.
Y es que ante las encrucijadas de la historia los hombres se dividen, irremediablemente, en dos grupos: los que pelean y los que no. Y entre los que elegimos pelear, se formó un grupo de amigos extraordinario a los cuales no los unió la buena suerte sino la lucha y los infortunios. El perfecto barro de la historia.
Por eso estoy convencido que además de Néstor y Cristina, el colectivo del kirchnerismo que pasará a la historia no será ninguna de sus ramas políticas sino el de los luchadores de la palabra (algo de eso intuye Beatriz Sarlo en su último libro): los blogueros, twitteros y demás artistas de la palabra y la imagen que consiguieron que Argentina toda fuera una fiesta estos años: logrando que la pelea fuera divertida, alegre. Que valiera la pena.
La vida y el destino, a veces, nos enfrentan a juegos sutiles que requieren soluciones creativas. Los blogs fueron eso: una guerra de guerrillas con las armas de la palabra hábilmente mezcladas con fotos y videos. El reino de la ironía al servicio de poner en ridículo a “los gigantes”. Varios David divertidos y jodones atacando a un Goliat triste y enojado.
Un veterano y reconocido periodista tucumano me dijo hace ya casi 3 años: “ustedes están haciendo una nueva forma de periodismo que no llego todavía a poder definir ni sabría cómo hacer, pero que nos sacude a todos”.
La historia registrará eso.
Vaya un gran abrazo, entonces, para todos mis amigos conseguidos en estos años maravillosos por intermedio de esta fenomenal herramienta de comunicación: a los blogueros, comentaristas y lectores. A todos los que se identifican, aunque sea un poquito, con esta canción:

No pienses que estoy loco
es sólo una manera de actuar
No pienses que estoy solo
estoy comunicado con todo lo demás.

Por eso cuando estés mal
cuando estés sola
cuando ya estés cansada de llorar
no te olvides de mí
porque se que te puedo estimular.


¡Brindo con ustedes para que el 2012 sea una fiesta que sigue!


sábado, diciembre 31, 2011

Ni Aramburu en las vísperas era tan sincero

.
Jaime Bayly es un escritor peruano, presentador televisivo yanqui y militante derechista. Intentó sin éxito junto a Vargas Llosa hijo (con quien Jorge Lanata hace un programa para una radio de España) agrupaciones políticas de derecha bananera y tilinga que naufragaron. Por suerte. Estos tipos son, en nombre de la libertad y la democracia, capaces de cualquier cosa y muy peligrosos.


mis enemigos políticos, siempre tan astutos, borraron la ironía que escribí sobre el cáncer que afecta a algunos aliados de la feroz dictadura cubana, como chávez y la viuda de kirchner. me reafirmo: fidel castro es un dictador despreciable y si muere de cáncer o de lo que sea, será una buena noticia para los que deseamos la libertad en cuba. chávez es el principal aliado de la dictadura cubana, le regala petróleo, permite que esa economía desfalleciente no se desplome del todo, es además aliado de un terrorista probado como el dictador de irán, y es un charlatán enemigo de la libertad y una desgracia para venezuela, y si muere de cáncer, será una estupenda noticia para los que deseamos la libertad en venezuela, y no un gobierno de militares y matones como el suyo. en cuanto a la viuda de kirchner, sus peregrinaciones a la habana y caracas para adular a dos enemigos de la libertad como fidel y chávez me impiden admirarla en modo alguno, del mismo modo que deploro los modales prepotentes con los que quiere asfixiar a la prensa libre argentina, muy al estilo de fidel y chávez. todos tenemos que morir. cuando un dictador se muere, es siempre una buena noticia, y es mejor que muera de cáncer que linchado por una multitud, como ocurrió recientemente en libia. fidel merece morir por el daño incalculable que ha causado en más de medio siglo defendiendo ideas trasnochadas, chávez ha usurpado el poder de un modo tan autoritario por casi trece años y se ha envanecido tanto que es solo justo que el cáncer le recuerde su dimensión humana, mortal, y si muere, no seré yo quien derrame una lágrima, como él no soltaría lagrimones si me tocara morir antes. en cuanto a cristina, todos los aliados de fidel y de chávez son mis enemigos y yo a mis enemigos les deseo, en público y en privado, la peor de las suertes, del mismo modo que ellos me la desean a mí, basta de hipocresías. ¿nadie debería desear el mal a otro ser humano? zarandajas. cuando mataron a bin laden, muchos nos alegramos. cuando mataron a gadaffi, muchos nos alegramos. y cuando leamos que ha muerto fidel o que ha muerto chávez, muchos nos alegraremos sin duda, pues no todos en américa latina hemos sido colonizados mentalmente por ese par de crápulas.

Inteligencia y militancia

Por Manuel Mora Y Araujo
23/12/11 - 11:50
En todos los tiempos han existido grupos activos de jóvenes comprometidos que buscan influir en el curso de los procesos políticos y suelen imprimir sellos característicos a la vida política de cada época. Eso ha sido siempre así, también en nuestra propia historia, y en todas las orientaciones políticas. En particular en las últimas décadas, el fenómeno reaparece como si los manantiales desde donde brotan los grupos políticos juveniles fuesen inagotables: la Coordinadora en la UCR, UPAU y la Juventud Liberal en el espacio conservador, recientemente La Cámpora ocupando un lugar que rememora –aun cuando es de otra naturaleza– a la antigua JP, entre otros. Es habitual proyectar la existencia generalmente muy visible de grupos políticos juveniles al conjunto de la sociedad, lo que genera fantasías o espejismos de fenómenos masivos de politización que no existen, porque la visibilidad de esos grupos es alta y su peso es grande.
Los grupos políticos juveniles se hacen más visibles cuando asumen algunas características propias de cualquier grupo fuertemente cohesionado y diferenciado, como lo han sido –y en algunos casos todavía son– las logias, las sociedades secretas y las sectas. Todos esos grupos se sostienen en una identidad fuerte, vínculos de lealtad internos sólidos y propósitos compartidos. A los grupos políticos juveniles los favorecen los atributos universalmente asociados a la juventud –temperamento, fuerza, energía– y conspira contra ellos la demografía –es inexorable que todo joven con el tiempo deje de serlo–. A la política le aportan todo eso que les es propio; el valor que suman suele ser apreciable y las funciones que cumplen son a menudo insustituibles –mientras no se agota el horizonte de tiempo limitado que les es propio–.
Muy a menudo los grupos políticos juveniles se incuban en los ámbitos de la educación. Parece realmente que la educación prepara para la política más que la vida misma. En casi todas partes hay más politización, más interés y compromiso políticos entre los jóvenes con alta educación que entre los que carecen de ella. Max Weber subrayó una distinción crucial en el análisis de la práctica política, separando el vivir para la política del vivir de la política –entendidos como motivaciones dominantes, no como modos de vida, porque a Weber no se le escapaba que en una sociedad moderna y, sobre todo, democrática, quien se dedica a la política debe ser remunerado–. Los jóvenes presumiblemente están más imbuidos de esa motivación que hace de la política un objeto al cual uno sirve antes que un objeto del cual servirse.
A menudo, los grupos políticos con cohesión e identidad propia responden a dos tipos de lógicas distintas que son propias de las condiciones en las cuales los jóvenes viven su vida: la lógica de la militancia y –si se permite la aparente redundancia– la lógica de la inteligencia. No son para nada excluyentes, pero son distintas. La lógica de la militancia es afirmativa y reafirmativa, plantea verdades no discutibles, lleva a la exclusión de quienes no están del mismo lado; en política esa lógica es necesariamente partidista como en otros campos puede ser sectaria, fanática o fundamentalista. La lógica de la inteligencia tiende a estar abierta a lo ignoto, al diálogo; es más indagatoria que afirmativa; por eso tiende a ser más incluyente que excluyente. La vida política necesita de ambas: es inconcebible la política sin militancia, pero a la vez la política sin inteligencia se empobrece, cuando no se brutaliza.
Combinados en un grupo político, los dos ingredientes se potencian. Pero a menudo la combinación de las dos lógicas genera tensiones que no son fáciles de sobrellevar. Las une el hecho de que la política las necesita a ambas: la inteligencia no se proyecta fácilmente hacia la acción sin un ingrediente de militancia, y la militancia sin inteligencia suele enceguecer. Por eso, los grupos de jóvenes políticos llegan a sus niveles más eficaces cuando efectivamente consiguen combinar altas dosis de militancia con buenas dosis de inteligencia.
Que todo eso contribuya a propósitos u objetivos que a cada uno le gusten o le disgusten, es otra cosa. Gustos y coincidencias aparte, lo cierto es que los grupos políticos juveniles que suman a jóvenes militantes y a jóvenes inteligentes, o que captan a un buen número de jóvenes que son las dos cosas, contribuyen notablemente a mejorar la intensidad, y también la calidad, de la vida política. Cuanto más esos grupos están imbuidos del valor del diálogo y el debate con quienes piensan distinto –algo que me ha llamado fuertemente la atención en Chile, donde existe una interacción llamativa entre grupos de jóvenes de “izquierda” y de “derecha”– tanto más valioso es su aporte a la construcción de consensos sociales sólidos.
Es alentador que la sociedad argentina siga produciendo grupos juveniles con fuerte identidad y compromiso político. A muchos de los argentinos que no calificamos como “jóvenes” esos grupos suelen no gustarnos –de hecho, nunca gustaron–; pero son un nutriente fundamental de la vida política.

Estas reflexiones están dedicadas a la memoria de Iván Heyn, a sus amigos y a los jóvenes de todo el mundo que entran al campo de la política llevados por su vocación.

Alcira Argumedo presidenta.


En unas semanas, o quizás menos, los que sobrevivan a los masivos asesinatos por la megaminería, estarán presos por la ley antiterrorista. Y si alguno quedara vivo, ya habrá otra cosa tremenda que se los lleve puesto. Es fin de año: una nota al primer turista que llega a La Feliz, el primer bebé del año y el primer anuncio de la hecatombe kirchnerista inminente, no se le niega a nadie. Todo hace presuponer que los indignados, tan republicanos, volverán, por el tema que sea, a hacer una pausa en el consumo desenfrenado para, claro, volver a indignarse.
En tres meses, recordar estas cosas va a ser al pedo.
Pero revelan, dos cosas:
1) la soledad política del Grupo Clarín. Enfrentados, además, a exaliados, como Vila y Manzano. Y De Narváez, o sea, la Unión Cívica Radical. La discusión en torno a la ley antiterrorista, las boludeces que dijo Pablo Moyano, El Heredero y, a la vez, policía malo de La Familia -después está su hermano, el policía bueno, Facundo, el Wachiturro- sirvieron para generar el clima propicio de ruido y obstáculos y deslegitimación para intentar frenar lo que importa al Grupo Clarín: Papel Videla. esa táctica, fracasó rotundamente. Hace, poquito, muy poquito.

2) La estrategia de golpear al kirchnerismo con una fuerza política, por varias razones, entre otras el 54%, está, por parte de las corporaciones, descartada. El desplazamiento es hacia el interior del kirchnerismo y, qué pena sus desprendimientos, que sean por derecha, porque cuando sucede el ninguneo a los chupamedias del campo político -Binner, el analfabeto funcional de Macri, Duhalde, Pino Solanas, El Hijo De alfonsín, etc- toman la voz cantante empresarios del periodismo que se manejan, por cuestiones de edad, con un discurso de izquierda. En correr por izquierda. Con, lo que Sandra Russo llama, con calidad en el acierto, teoría de la simulación. Son años de correr por izquierda a distintos gobiernos. Es, en el caso de esos empresarios (todos tienen sus "productoras", todos son niños bien que no quieren pagar ganancias, qué tanto joder con que son trabajadores) un reflejo, de la edad. Los más pendejos, o de mi edad (que no soy, hace mucho rato, joven ni nada parecido) no tienen un discurso de izquierda. Hay que leer Perfil, o los más pibes -el banana de Juan Cruz Sanz, por ejemplo- se caracterizan por un discurso de derecha tilinga. Muy de a "Kadafi lo volteó twitter", no por la imbecilidad del concepto (estamos hablando de gente que, a diferencia de Macri, lee de corrido y tiene una formación cultural por encima de la media) sino por el cancherismo brutal. Salvajemente neoliberal y posmoderno. Porque no le deben nada a los 90, y fueron criados en los 90. Formados en esa lógica. Incluso, es el periodismo de los 90. Antimenemista, pero en el sentido estético y más a la derecha de Menem, tipo Chacho Álvarez.
Acá Nicolás sostiene que en el 2012 el kirchnerismo será corrido por izquierda, como táctica de las corporaciones. Yo, no la veo tan así. Por este tema generacional. Más bien una mezcla. Y también porque, como la derecha política es ninguneada por sus patrones, la decisión de que el negocio sea atendido por sus propios dueños desplaza el centro neurálgico de la discusión política al interior del kirchnerismo y, en especial, del peronismo. Entonces.
Como el kirchnerismo es peronismo más progresismo e izquierda, los desprendimientos esperables son con el peronómetro en la mano.
Una síntesis de esto son las provocaciones y aprietes de La Familia Moyano: sólo tuvieron de aliados a la mafia sindical, antikirchnerista, de Venegas, Cirieli, Zanola, Pedraza y el marido de Graciela Camaño. Lo cual, para las corporaciones, se convirtió en "la pelea con los sindicalistas". Pero, camaradas, no hay mucho nuevo bajo el sol: sólo que La Familia Moyano, con los sindicatos familiares que administran, provocan a la presidenta con insultos y bajezas. Bah, preparan el terreno, para una escalada en la patoteadas. Que pueden ir creciendo o aquietarse, pero si se aquietan es porque se ubican en su lugar La Familia Moyano, no porque la presidenta ceda a sus apretadas o tema a las patotas.



viernes, diciembre 30, 2011

El teléfono rojo (1)


El año que viene, la campaña electoral, tendrá su Zeitgeist (uh, cómo estamos, eh) en los teléfonos. Los teléfonos se les llama, por pura nostalgia, a esos aparatos que, en un futuro próximo, reemplazarán los libros, los diarios, los rollos fotográficos, las tarjetas de crédito, las videos llamadas, los televisores, las cartas, y, encima, a los propios teléfonos.
El trastocamiento de la noción de tiempo (y por tanto de espacio) que produce esta modificación epistemológica (que no es, en mi criterio, un cambio de paradigma civilizatorio sino una aceleración de la modernadidad...sí, ya sé que yo jodo con la palabra posmoderno, pero también jodo con peronismo, con progresismo, palabras que...) es motivo de unas chantadas que estoy escribiendo, tituladas con pomposidad fúnebre, El Antiperiodismo. Muy lindo todo, ayer, hablé con Laura, me propuso dar clases en un centro cultural, muy lindo todo, voy a dar, justamente, este seminario. Con canciones de Pipo Pescador, para alegrar la muchachada. Qué groso era Pipo, pero yo prefería- lo siento- a Pepe Payaso y Ratontito. Ratontito era mejor que el Sapo Pepe.
La campaña electoral de 2013 servirá, en estas pampas húmedas y rabiosas, como anticlímax de la guerra sorda por ganar los teléfonos. Son, los teléfonos, el arsenal que, según Macri, derrotó y derrocó a Kadafi. ¿Se puede ser, para decirlo académicamente, tan pelotudo? Por dios. En la profunda imbecilidad de Macri pueden rastrearse las pistas de porqué transcurre una aceleración de partículas de la modernidad tardía y no un cambio de paradigma civilizatorio. La guerra sigue siendo el motor de la economía, el modo de producción, también, principal.
El teléfono rojo, ése que decidía la guerra y la paz, ese de vital importancia, ocurre, en la metáfora elegida, como suplemento, como soporte, de la aceleración, comunicacional, de las partículas. Parece que estoy diciendo puros bolazos. Y es cierto, señores.
Blogger va, junto con Android, el negocio de Google, a esa dirección. También, Facebook, también Twitter  y Hotmail. O las empresas de Microsoft. La Nación ya tiene el mejor dispositivo para teléfonos. Y Clarín, mejoró su diseño, en esta dirección y tiene también su plataforma descargable. Por otra parte, en Argentina ya se producen los teléfonos más avanzados. Y es la crema del mercado en sudamérica (también Brasil, por escala) Y el año 2013, más allá de cómo devenga la crisis internacional, seguramente será un año de crecimiento alto, por las elecciones, por la modalidad kirchnerista.



 Es más claro adónde va derivando el negocio de fabricar computadoras. Sus formatos, diseños. Cada vez más transportables. Y las tabletas. Y qué buenas que están Sofi y Luli, Sofi es más linda que Luli, pero en ese mundo mágico, todo es posible. Y Argentina tiene una política de estado de que cada alumno tenga una computadora de máximo nivel. Adaptable, para la escuela. Pero el kirchnerismo, además, tiene su base etaria principal entre los más jóvenes. Para el 2013, a pesar de la corte suprema de pollo, va a estar resuelta la impunidad judicial de los monopolios comunicacionales. Avanzada la digitalización de los canales. Resuelto lo de Papel Prensa. Traducido: Clarín se muda a la Web, ahí seguirá la batalla.
La gallina Turuleca, señores.

El corral, señores, está en otra parte.