martes, mayo 08, 2012
Y sí, era esperable: Juan Cruz Geler les chupa un huevo. Ahora resulta que yo tengo contratos en la ANSES...¿y qué tengo que decir, que es mentira, que Clarín miente? Es mentira. Clarín miente. Gracias, Juan Cruz Geler, por ayudarme a que nadie me crea. Lograste tu objetivo. Te felicito.
Clarín, sin firma.
08/05/12
En el comienzo se reconocían comoblogueros Nac&Pop . Al poco tiempo nació Generación K, el primer grupo formal en el que se nuclearon. Corría 2008 y durante el conflicto por la resolución 125 comenzaron a crecer como canal de debate de quienes apoyaban al Gobierno y para la difusión de eventos kirchneristas. Se fortalecieron tras la derrota electoral de 2009, casi como foco de resistencia comunicacional y hasta de guerrilla informática en algunos casos . Saltaron a Twitter, Facebook, a You Tube, crearon redes de intercambio en buena parte de las plataformas 2.0 de la web.
Artemio López, Lucas Carrasco, Sebastián Lorenzo y Mendieta fueron figuras destacadas de aquel primer fulgor digital .
Ya en plena batalla por la Ley de Medios, el entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández, usuario intensivo de la red, detectó el potencial de esas redes informales de jóvenes K. En abril de 2010, fue el orador central en la “Reunión de blogueros Nac&pop”.
En aquel encuento, Aníbal F. describió como “una herramienta imbatible” a los blogs kirchneristas . “Nosotros queremos valernos y acompañar este proceso. Podemos buscar técnicos de muy buen nivel que los aggiornen. Y podemos financiar eso”, prometió aquella noche de entusiasmo.“Podemos ayudar en lo que se les ocurra. Abran la cabeza ustedes y dígannos cómo podemos incentivarnos para tener esta herramienta cada vez más potente”.
El propio Aníbal y el canciller, Héctor Timerman, hicieron por aquel tiempo de Twitter una herramienta de la batalla contra los opositores y los medios, especialmente Clarín .
La propia Presidenta se subió al auge de Twitter con un estilo desenfadado que despertó polémicas. “¿Piratas forever?”, cuestionó una vez al Gobierno británico por Malvinas. Cristina ua tiene más de unmillón de seguidores en la red social de mayor crecimiento.
Muchos de aquellos blogueros terminaron sumándose a La Cámpora y en el último año consiguieron contratos en el Estado. La ANSeS y Aerolíneas Argentinas recieron a muchos de ellos En enero, una nota deClarín dio cuenta de las decenas de contrataciones en que la Jefatura de Gabinete hizo para la Dirección de Seguimiento y Monitoreo de medios. Allí se sumaron muchos blogueros K. Otro obtuvieron contratos de asesoría en el diversos ministerios.
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lunes, mayo 07, 2012
Más sobre Lanata.
Algún día voy a contar qué pasó en Miradas al Sur para que yo me vaya al otro día de escribir la única nota de tapa que escribí y la única nota que escribí para Miradas, yo escribí algunas otras para un suplemento que no formaba parte de esa redacción. Por ahora, me lo guardo para mí.
Pero, era de manual, y lo sabía desde antes, por los llamados para preguntarme si sabía algo. Por los nervios y ansiedad de que por favor los denuncien, de twitteros (Twitter es un lugar ideal para los que no tienen argumentos ni cultura) probadamente Alto Guisos: el kirchnerismo bobo necesita a Clarín para sobrevivir, que te pegue Clarín es el modo de acceso a esa cofradía de oportunistas que quieren conducirnos a su guerrita personal, que no es la mía, ojo. Era de manual que para zafar estaba lista la artillería con cosas que había escrito o hecho o soportado, yo. Como esa nota de Miradas. Como la denuncia estúpida de Leuco. Como lo que vengo contando en este blog de Souto y Macri. Como mis denuncias, qué fea palabra, sobre las operaciones de la señora que recopiló notas de Libre sobre La Cámpera. Pero, también, saben, además, que yo pienso así. Que no sabía que eran irritantemente imbéciles, pero que sí entiendo que los comisarios de la revolución semiótica, esos vocacionales sin talento político ni comunicacional, son amateurs. Que juegan con cosas que no tienen repuesto, como la Ley de Medios, como la lucha contra los monopolios. Que los conozco, que me peleo, que algunos, incluso, fueron amigos míos. Y bueno, yo soy así.
Razón por la cual, y ahora vamos al punto, armaron esta red de twitteros truchos. Por la existencia de cientos de personas, creíbles, que ganaron terreno en las redes sociales y en internet, por ser creíbles. Y por sostener posiciones que, por ejemplo, los 5 mil funcionarios del gobierno nacional, en su gran mayoría, no se animan a sostener. En debates mano a mano. Por que son el elenco estable del oportunismo. Párrafo aparte para una nueva camada, que no por casualidad, han surgido de los mismos ámbitos donde esas discusiones se dieron.
Pero, claro, esa gente, los tipos como yo y cientos y miles así, no responden a ellos. Desconocen las internas del gobierno. No siguen instrucciones, no cambian amores de figuritas, no borran a Trotsky de los archivos cuando sube Stalin, A Dos Voces. Están en contra de la corrupción. Entonces, hay que armar algo que responda. Que sirva para disciplinar. Que, además, puede venderse al precio del resto. Así funciona. Así funcionó siempre. Mi enojo es porque me venden, porque te venden a vos, lector, porque venden a toda la blogósfera que habló del tema, porque, a ver, la mayoría de los que firman los cheques para mandaderos que arman, de manera amateurs e irritantemente imbécil, estas cosas, desconocen de qué se trata. No entienden. Sólo quieren contar con su fuerza propia, acá adentro. Jugar su interna. Reforzar su secta. Y creen, me consta, que hacen jugadas geniales. Por ejemplo, que generan opinión en Twitter. Que crean TT. Lo creen. Es mentira. Es una pueril, vulgar y estafadora mentira. Pero, a oídos predispuestos a la necedad, es al pedo explicarles nada. Ellos se creen inmunizados, por Clarín. Le deben tanto a Clarín. Por la lucha que otros hicieron contra los monopolios. La política es así de injusta.
A mí, ya no me llaman para reprocharme lo que escribo. Ya los mandé a la mierda. Los policías vocacionales del lenguaje. Un conjunto de estúpidos, que por supuesto cobran su tarea, que dan asco, que deslegitiman las buenas causas, que juegan con cosas que no tienen repuesto. Una vez, incluso, me pidieron un "listado de los twitteros que trabajan con vos", un funcionario menor, uff, cómo cansan. Se me encendieron todas las antenas, nunca volví a hablar con ese funcionario, tiernamente imbécil. Ellos se manejan así. Son ejércitos, tipos astutos, adrede sin brillo, derrotados moralmente, sin sueños. Sin horizontes. Nunca sutilidades, jamás matices. Cierran filas al costo que sea, pero nunca para cosas que valgan la pena, se entregan entre ellos, se hacen mierda, pero con lenguaje de guerra. Todo, para ellos, es plata. Se compra y se vende. Somos los esbirros de cachafaces con derechos humanos. Y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer, nos ponen la pistola en la cabeza.
En manos de esa gente, de los que numeran sus empleados, les ponen fotos bajadas de google, que se botonean hasta cuando van al baño, nunca puede estar el manejo de la ideología, como ellos pretenden. Mi tiro es por elevación. Su sectarismo es el principal problema comunicacional del gobierno. Acá no está en juego la empresita de un boludo, la decisión política equivocada de vender humo en twitter, sino algo más grave, que no hay que minimizar. Acá está en juego el prestigio, nunca estático, de la ley de medios. Un bien que costó mucho para que cuatro pelotudos, porque no pueden lograr que nos convirtamos en cachafaces esbirros, pongan en riesgo. Acá se juega el destino, profundo, que tomen los acontecimientos: señores, si quedamos en manos de tarados, de esos tarados que sienten ataques de pánico cuando los deschavan, fácilmente, en un programa de TV, que tienen miedo escénico cuando no pueden tomar por boludo ni a los habitantes de Tangamandapio, señores, entonces, hay un riesgo para causas hermosas. Las que nos exceden. Por las que luchamos. El único riesgo que corre el kirchnerismo, que está solo en la cancha, es el de implosión. Ese sectarismo nos lleva derechito a la implosión. Y yo no soy como esos cuatro de copas con poder para firmar cheques y disciplinar su tropita, que al menor quilombo que les ponga en riesgo su quintita, van a buchonear a la preceptora quién fuma en el baño. Todo fanático es el futuro acusador penal de su fanatismo. Los atorrantes como yo tienen un poco más de nobleza, códigos de barrio. Nos educaron, además, de otra manera. Pero yo voy a luchar contra ese sectarismo. A mí, los arrastrados que actúan previsiblemente en bancarrota moral, me la fuman. No nací para ser aplaudido. Nací para decir que es mentira que viene el lobo, que no jodan, que no jueguen con eso: que el lobo nos va a comer cuando venga de verdad. Y que el principal problema es el pastorcito mentiroso.
Muchachos, basta de sectarismos. Basta de estupideces. Basta de infantilismos.
Se los dice quien, si esto fracasa, va a pagar un costo infinitamente más alto que ustedes. Y lo saben. Y se regocijan en su futura venganza.
Me chupa un huevo.
Pero no lo hago de suicida. Lo hago porque creo en esto. Creo, además, tengo buenos indicios de que la Presidenta no es parte de semejante banalidad, que hay papistas que con la excusa de ser más papistas que el papa se comen la papa y al papa. Y porque creo que esconderse detrás de grandes escritorios, planeando purgas internas que escondan las decisiones estúpidas que en esos mismos grandes escritorios planearon, creo que eso, a la corta, es éticamente cobarde y a la larga es éticamente ruinoso. Puedo equivocarme. Pero si estos valores están equivocados, qué se yo, prefiero equivocarme con estos valores que sumergirme en el cinismo de superficie que ustedes practican.
Ya pueden largar la máquina de difamar, buenas noches.
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Declaración de principios
La sanción de la expropiación de YPF tiene la arista, en el devenir de las categorías políticas con las que pensábamos la realidad, que marcan, digamos, una disidencia, cuyo desarrollo no está inscripto en lo inexorable, pero tampoco estaba entre las posibilidades inmediatas de quienes pensaban la política en los límites estrechísimos de la argentina: que la mayoría de la oposición política decidiera marcar un fuerte gesto de disidencia con la conducción, hasta entonces indiscutida, del Grupo Clarín.
Algunos, en el campo del kirchnerismo, y en menor medida en la oposición política, señalaban que ese rumbo carecía ya de sentido. En el kirchnerismo, como mi caso, desde una posición de agotamiento de una direccionalidad que estaba gastando, a esta altura, pólvora en fantasmas. No se trataba de obviar los problemas concretos de la realidad, sino de abordarlos, justamente, dando por sentado que esa realidad impactaría, tarde o temprano, sobre el conjunto de las creencias que dan sentido a un dispositivo de praxis. Lo inesperado, entonces, aconteció. De una manera, a mi criterio, alegre. Cristina retomó la iniciativa política, volvió a enamorar, con la recuperación de YPF. Que, a su vez, desnudó este mojón de la posibilidad de configurar un nuevo escenario. Habrá que seguir esta pista, ver si se profundiza, por la salud democrática. Y la república. Aunque sean palabras gastadas en el abecedario práctico de la política de dos siglos en nuestro país.
Hay varios movimientos en el tablero político de los últimos meses. Por un lado, la asunción, con sus más y sus menos, de la falla estructural de la tesis de construir una burguesía nacional. La tragedia de Once fue el hecho luctuoso que marcó el fin de cierta situación política donde el lumpenburguesariado disfrutaba de la debilidad estatal y de estar escondido. Un subproducto de la ley de medios fue visibilizar este lumpenburguesariado que, la decisión estratégica de recuperar YPF redimensiona: ¿qué sucedería si ocurriera otra tragedia ferroviara? ¿cuálesa medidas lo impedirían, acaso la intervención de la empresa? ¿Alcanza, en todo caso, dado que las tragedias son también, en cierto punto, impredecibles, para asegurar la convicción social de que se tomaron todas las medidas necesarias?
La debilidad política del estado no soportaría el análisis colectivo: ¿cómo justificar que el estado puede manejar la principal empresa del país pero no la concesión, ridícula además porque se le paga al concesionario, de los trenes?
Se podrá, eventualmente, medir tiempos, tácticas, modalidades, pero bajo la constatación del fracaso del modelo de lumpenburguesariado que el concesionario de trenes representa.
Pero el alcance del análisis político va más allá. Y remite a la corrupción, estructural, que fue el fundamento correcto con el cual el neoliberalismo, en el momento y lugar indicados, absorvió el necesario consenso para dilapidar el ahorro de generaciones de argentinos.
Otro de los matices en el tablero político remite al lugar que están ocupando las provincias en la definición de las políticas del estado nacional. En la avanzada ante YPF y en el tema de la minería. Pero, además, las provincias están teniendo, obligatoriamente, que ajustar cuentas con la oligarquía que favorecen, en especial en la pampa húmeda, ante el dilema de hierro de emitir letras para paliar el déficit o cobrar impuestos a los que más tienen y hasta son archisubsidiados.
Es el radicalismo el que está en mejores condiciones -aunque lejanísimas- de aboradar esta coyuntura. La misma coyuntura que implica que después de las elecciones legislativas de 2013 -donde se renueva la composición parcial de la cámara acordada popularmente en 2009, año de derrota simbólica del kirchnerismo y más bajo piso electoral del mismo, putitos- pueda Cristina contar con la posibilidad cierta de plantear una reforma constitucional, con la posibilidad de su reelección pero que también, y más importante incluso, desmonte el aparato jurídico neoliberal de la constitución negociada del 94. En línea con los cambios regionales que están, también, reconfigurando la política argentina.
La magnitud de los desafíos que se abren conviene, además, entender que excede el pobre marco de análisis con el cual hoy se destacan los chamuyadores de ocasión. La disputa entre China y los Estados Unidos, que propicia el escenario militar caótico abierto por el eje anglosajón que encabeza y lidera con mano de hierro EEUU, y que se expresa con vigor en la dirección de la crisis europea, significa tanto las condiciones de posibilidad de la expropiación de YPF como las condiciones de posibilidad de un eventual fracaso de esa estrategia. A ver. No está en los papeles del kirchnerismo que la gestión de la principal empresa del país fracase, y eso está mal. No hay plan B. No se trata de fracasar con las modalidades empresariales, que configuran un conjunto estúpido de metas que hablan el lenguaje vano de las corporaciones, sino en sus resultados sociales y en el desempeño que en el imaginario de la gente obtengan. Y acá, nuevamente, se reitroduce el abanico de categorías de análisis de los medios, bastante viejas y poco eficaces ciertamente en los estudios comunicacionales, pero sin olvidar que justamente el éxito del kirchnerismo se configuró en, para usar esas categorías sin complejidad y obturadoras incluso del escenario futuro, "la práctica de gobierno". Mis amores. El mundo, tal y como lo conocimos y pensamos, se está yendo a la mierda. Sin el menor atisbo de pena. Sudamérica, y Argentina con peculiar entusiasmo y audacia, han emprendido un rumbo desafiante, contrario, un hecho que tiene poquísimos antecedentes en la historia. Lo que se juega es demasiado grande para que cuatro pelotudos con la misma visión política que una marmota quieran anteponer sus intereses al del conjunto de los argentinos. Se necesita pensar, estratégicamente, con mayor profundidad. Hacer un cálculo riguroso de costos y beneficios. Establecer parámetros de qué es lo importante y qué lo accesorio. Qué salvar, qué descartar. Qué es coyuntural, qué permanece. La dinámica de la realidad arrastra a quienes tienen la valentía de aceptar el reto de transformarla, después están los eternos conservadores que entienden, desde sus limitaciones, que profundizar es machacar con necedad las mismas categorías hasta que sangren, fosilizadas. En las ruinas. Pero con toda la secta abrazándose al inodoro, juntitos, para soportar la resaca.
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Lanata y Twitter
Hizo, Lanata, una de manual.
Dudo que el equipo que hizo la investigación sobre Twitter haya pasado por alto una vieja nota que yo escribí sobre la agencia Souto y Clarín, cuando los blogs eran, mayoritariamente, de tónica nacional y popular. Pero, está bien, no tiene porqué contarlo. Sólo que no lo desmintió. El gobierno armó algo así. Con nula eficiencia (ojo, no es el punto). Los comisarios de la revolución semiótica no sólo son amateurs, sino, además, irritantemente idiotas. Pero, saben, le hablan a jefecitos que adoran la alcahuetería. Hasta el punto, vulgar, de inventarse la máquina de hacer progresista a Nilda Garré.
Hirieron, profundamente, el corazón de los kirchneristas de a pie. Además de herirse en su credibilidad, que no sería mucho (sinceramente, me chupa un huevo la salud política de los funcionarios de gobierno) en pos de salvarse, hirieron a gente, convencida, en su correcta posición política, gente de a pie.
Los alcahuetes creen, obviamente porque es funcional a su salario, que es lo mismo defender la estatización de YPF que un conjunto de idiotas que tuitean, sin gracia ni talento, AGUANTE CRISTINA ALTO GUISO UN PESITO PA LA BIRRA. Es el kirchnerismo boludo, que, naturalmente, es profundamente sectario, casi un credo, un asunto de fe. No es que sean así de bananas. Es que son eficaces, para el juego que ellos juegan: quedar bien con los opacos, los que hacen de su enorme mediocridad una carrera, chupar las medias. El costo de sus idioteces, los pagan otros.
Bien, Lanata.
Todo lo que dijiste es verdad. Una parte, no toda, falta la de Clarín, pero vos creés, desde un liberalismo honesto -que no comparto- que una corporación, monopólica (que debería, de acuerdo a la ley por la que yo luché y vos, Lanata, también; "desinvertir", desmonopolizarse) pero privada, no es equivalente al estado. Yo creo que no debería ser equivalente y creo que han colonizado el estado. Está bien. Eso no quita que lo que dijiste, es verdad.
Encierra, contra la pared, a tipos que creemos en esto de manera honesta. Nos acorrala. Internamente, además, nos hace mierda. Pero son los costos que pagar.
Felicitaciones.
La verdad, casi siempre, incomoda.
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Hirieron, profundamente, el corazón de los kirchneristas de a pie. Además de herirse en su credibilidad, que no sería mucho (sinceramente, me chupa un huevo la salud política de los funcionarios de gobierno) en pos de salvarse, hirieron a gente, convencida, en su correcta posición política, gente de a pie.
Los alcahuetes creen, obviamente porque es funcional a su salario, que es lo mismo defender la estatización de YPF que un conjunto de idiotas que tuitean, sin gracia ni talento, AGUANTE CRISTINA ALTO GUISO UN PESITO PA LA BIRRA. Es el kirchnerismo boludo, que, naturalmente, es profundamente sectario, casi un credo, un asunto de fe. No es que sean así de bananas. Es que son eficaces, para el juego que ellos juegan: quedar bien con los opacos, los que hacen de su enorme mediocridad una carrera, chupar las medias. El costo de sus idioteces, los pagan otros.
Bien, Lanata.
Todo lo que dijiste es verdad. Una parte, no toda, falta la de Clarín, pero vos creés, desde un liberalismo honesto -que no comparto- que una corporación, monopólica (que debería, de acuerdo a la ley por la que yo luché y vos, Lanata, también; "desinvertir", desmonopolizarse) pero privada, no es equivalente al estado. Yo creo que no debería ser equivalente y creo que han colonizado el estado. Está bien. Eso no quita que lo que dijiste, es verdad.
Encierra, contra la pared, a tipos que creemos en esto de manera honesta. Nos acorrala. Internamente, además, nos hace mierda. Pero son los costos que pagar.
Felicitaciones.
La verdad, casi siempre, incomoda.
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domingo, mayo 06, 2012
Carancho
Carancho (película)
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| Carancho | |
|---|---|
| Ficha técnica | |
| Dirección | Pablo Trapero |
| Ayudante de dirección | Martín Carranza |
| Dirección artística | Mercedes Alfonsín |
| Producción | Martina Gusman Pablo Trapero |
| Diseño de producción | Agustina Llambi-Campbell Daniel Rutolo |
| Guion | Alejandro Fadel Martín Mauregui Santiago Mitre Pablo Trapero |
| Sonido | Federico Esquerro Santiago Fumagalli |
| Fotografía | Julián Apezteguia |
| Montaje | Ezequiel Borovinsky Pablo Trapero |
| Vestuario | Marisa Urruti |
| Efectos especiales | Ezequiel Borovinsky Hernán González Juan Olivares Leandro Pugliese |
| Protagonistas | Ricardo Darín Martina Gusmán Darío Valenzuela |
| Ver todos los créditos (IMDb) | |
| Datos y cifras | |
| País(es) | Argentina |
| Año | 2010 |
| Género | drama |
| Duración | 105 min. |
| Idioma(s) | español |
| Ficha en IMDb | |
Se trata de un drama protagonizado por Ricardo Darín, Martina Gusmán y Darío Valenzuela que, centrado en la relación entre los dos primeros, se vincula con las víctimas de los accidentes de tránsito y el negocio de las indemnizaciones relacionadas con ellos, así como en las condiciones en que trabajan muchos médicos y enfermeras
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Cristina Kirchner debería renunciar.
En la entrada anterior la hice recontralarga y acá, Horacio Verbitsky, para mí el mejor periodista argentino, lo dice mejor y de manera más resumida.
Son, ya, las 7 de la mañana. Me suelo quedar -qué maravilla internet- los sábados, toda la noche despierto, esperando y leyendo los diarios del domingo y los acumulados que me quedaron por leer. He notado, cuento al pasar, el desarrollo de una neurosis novedosa, que no sé si es solamente personal o extensiva, y en todo caso tiene mucho que ver con las tecnologías disponibles hoy. Yo tengo la mejor conexión de internet disponible en el mercado, entre otras cosas, porque me sale infinitamente más barato que anteriormente en mi balanza, deficitaria, de consumos culturales. Todo contado así pareciera que tengo idea de los precios y las cosas. Pero bueno, quiero decir que, como además soy profundamente haragán y hasta me da paja y desde las notebook ya no tengo excusas papeleras para leer acostado, no voy al kiosco a comprar diarios ni a las librerías a comprar libros, además no tengo televisor, cuando veo algo lo veo si está disponible en internet y sino, los partidos de fútbol, los veo por ahí. No tengo televisor porque se perdió en una de las tantas mudanzas, nada de planteos así tipo de que no me guste la televisión. Decía, contaba largo y aburrido las ramas de los árboles sin ir al punto, la nueva neurosis: no puedo leer con sólo una página abierta. Tengo que tener por lo menos 5 ventanas abiertas, incluso, para escribir. Una idiotez. Ya sé. Pero si fuera algo extendido hablaría de un incipiente modo de lectura, intertextual, de debilitamiento entre el procesamiento neuronal y el soporte material. A la mierda, qué definición.
Pero, bueno, iba a otra cosa. Por la nota en Página 12 que acabo de citar me enteré, qué verguenza, que Eduardo Basualdo va a ser parte de YPF. La nota que escribí, como todos los domingos, para Crónica, fue pensando en él. No lo conozco. Lo he leído con admiración. Sus planteos económicos siempre me resultaron certeros y originales. Y, lo que escribí sobre YPF y la corrupción -no está online, no suben mis notas, desconozco por qué, supongo que para vender más (porque en la edición gráfica las destacan, van adelante, del "decano de los periodistas" un viejo, adictivo para leer, que escribe razonablemente mal y con una visión del mundo conservadora, pero que cuenta anécdotas que son, como decía, adictivas. O del secretario de estado Monseñor Lozano. Bueno, en fin, me cuesta creer, también, que vendan más gracias a mí. Más bien quizás es que tienen otra estrategia en internet, no sé, tampoco me parece, no sé, igual, los quiero a todos, besos)- lo escribì acordándome que la propuesta que elaboraron varios economistas, a través, creo, de Flacso, sobre el control de las privatizaciones, año 2004, por ahí, y creo que estaba también Basualdo, quedó en la nada. Era una comisión de control, algo así. Finalmente fue proyecto de ley y Alberto Fernández lo cajoneó. No me pareció citar algo que no sucedió y que además, no tenía relevancia inmediata con lo que yo estaba contando, claro, pero qué boludo, no sabía lo de Basualdo. La puta madre. Me parece, obviamente, que el problema no es mío. No, perdón, sí, es mío. Pero que no soy yo el culpable.
¿Cómo puede ser que la señora presidenta no me llame para contarme-bueno, anoche me asaltaron y me robaron, entre otras cosas, el teléfono, pero podía llamarme al fijo, aunque no sé el número, bueno, venir hasta mi casa, bah, capaz que vino, no sé, porque arranqué el portero eléctrico, hace ya dos meses, cuando el último testículo de jehová me despertó de la siesta, profanador, la siesta es sagrada, bueno, no sé, pero está mal- alguien, no sé, Hernán Reibel, sobre porqué no me informaron sobre ésto, eh?
Putos.
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Son, ya, las 7 de la mañana. Me suelo quedar -qué maravilla internet- los sábados, toda la noche despierto, esperando y leyendo los diarios del domingo y los acumulados que me quedaron por leer. He notado, cuento al pasar, el desarrollo de una neurosis novedosa, que no sé si es solamente personal o extensiva, y en todo caso tiene mucho que ver con las tecnologías disponibles hoy. Yo tengo la mejor conexión de internet disponible en el mercado, entre otras cosas, porque me sale infinitamente más barato que anteriormente en mi balanza, deficitaria, de consumos culturales. Todo contado así pareciera que tengo idea de los precios y las cosas. Pero bueno, quiero decir que, como además soy profundamente haragán y hasta me da paja y desde las notebook ya no tengo excusas papeleras para leer acostado, no voy al kiosco a comprar diarios ni a las librerías a comprar libros, además no tengo televisor, cuando veo algo lo veo si está disponible en internet y sino, los partidos de fútbol, los veo por ahí. No tengo televisor porque se perdió en una de las tantas mudanzas, nada de planteos así tipo de que no me guste la televisión. Decía, contaba largo y aburrido las ramas de los árboles sin ir al punto, la nueva neurosis: no puedo leer con sólo una página abierta. Tengo que tener por lo menos 5 ventanas abiertas, incluso, para escribir. Una idiotez. Ya sé. Pero si fuera algo extendido hablaría de un incipiente modo de lectura, intertextual, de debilitamiento entre el procesamiento neuronal y el soporte material. A la mierda, qué definición.
Pero, bueno, iba a otra cosa. Por la nota en Página 12 que acabo de citar me enteré, qué verguenza, que Eduardo Basualdo va a ser parte de YPF. La nota que escribí, como todos los domingos, para Crónica, fue pensando en él. No lo conozco. Lo he leído con admiración. Sus planteos económicos siempre me resultaron certeros y originales. Y, lo que escribí sobre YPF y la corrupción -no está online, no suben mis notas, desconozco por qué, supongo que para vender más (porque en la edición gráfica las destacan, van adelante, del "decano de los periodistas" un viejo, adictivo para leer, que escribe razonablemente mal y con una visión del mundo conservadora, pero que cuenta anécdotas que son, como decía, adictivas. O del secretario de estado Monseñor Lozano. Bueno, en fin, me cuesta creer, también, que vendan más gracias a mí. Más bien quizás es que tienen otra estrategia en internet, no sé, tampoco me parece, no sé, igual, los quiero a todos, besos)- lo escribì acordándome que la propuesta que elaboraron varios economistas, a través, creo, de Flacso, sobre el control de las privatizaciones, año 2004, por ahí, y creo que estaba también Basualdo, quedó en la nada. Era una comisión de control, algo así. Finalmente fue proyecto de ley y Alberto Fernández lo cajoneó. No me pareció citar algo que no sucedió y que además, no tenía relevancia inmediata con lo que yo estaba contando, claro, pero qué boludo, no sabía lo de Basualdo. La puta madre. Me parece, obviamente, que el problema no es mío. No, perdón, sí, es mío. Pero que no soy yo el culpable.
¿Cómo puede ser que la señora presidenta no me llame para contarme-bueno, anoche me asaltaron y me robaron, entre otras cosas, el teléfono, pero podía llamarme al fijo, aunque no sé el número, bueno, venir hasta mi casa, bah, capaz que vino, no sé, porque arranqué el portero eléctrico, hace ya dos meses, cuando el último testículo de jehová me despertó de la siesta, profanador, la siesta es sagrada, bueno, no sé, pero está mal- alguien, no sé, Hernán Reibel, sobre porqué no me informaron sobre ésto, eh?
Putos.
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YPF, porqué ahora
La pregunta es estúpida. Pero sirve para entender el kirchnerismo y el momento político con mayor profundidad, bajo condición de no mentirse, como los chicos en jardín de infantes, encima. Salvando un par de discursos -el de Rossi, más que nada- el Congreso fue un ámbito completamente delirante, alucinante, que revela la falta de formación política de nuestra dirigencia promedio y la capacidad para crearse microclimas.
El juego de hipócritas que se acusaban de no haber hecho antes lo que ahora todos iban a hacer o se acusaban de privatizar lo que todos habían privatizado, mamita. Qué manga de pajeros. Sinceremos el debate: se estatiza ahora porque la tesis de recrear una burguesía nacional que vuelva a ocupar el lugar anterior a su reemplazo por la hegemonía de los capitales multinacionales; ésa tesis, hace agua por todos lados. Esa tesis, sin ningún misterio, es la del kirchnerismo. Que, no es solamente eso (sino yo estaría en la vereda de enfrente) pero es también eso. Y lo que explica la tragedia, aún impune, de Once. Y el lumperburguesariado que desfila alrededor de la privatización de la impresión de billetes. Y así. Con un problema, y es la aplicación del clima cultural -lo otro tendrá que esperar- generado por la ley de medios. Y el lumperburguesariado, la Patria Contratista, la que, sin saberlo, necesita de YPF (oh, notable descubrimiento: el gobierno no estaría encaminándose a una revolución socialista!) y del estado bobo, ochentoso, que en algunas esferas del estado -los ferrocarriles, o todo el transporte, todo- goza de muy buena salud ese estado muerto, ochentoso, qué tal, bienvenidos al desengaño.
No estaba escrito en el cielo del curso inexorable del kirchnerismo que iban a estatizar YPF. Se entiende -pero conmigo no cuenten- que chamuyen como que sí. Esto es política, no es para tanto.
Probablemente, no, más que probablemente, en la ideología de algunos funcionarios del gobierno, como mis amigos de La Cámpora, o Máximo y el Cuervo y los principales dirigentes, sí, me consta (bah, de Máximo no sé, no lo conozco, pero si él armó eso, que incluye judíos marxistas como yo y petisos engreídos como también yo, hay claves ideológicas ahí) sí está en el horizonte la recuperación de esos instrumentos estratégicos. Pero el punto es otro: el kirchnerismo es cualquier cosa menos boludo. Sabe reaccionar. Lo de Ezquenazi fue un fiasco. Actuó, con los huevos y la audacia que sabe poner a prueba en sus momentos más altos, como tenía que actuar. Ahora, la presidenta tampoco elige los tiempos de acuerdo a su criterio como único criterio. Y esto no la excusa. A ver, yo he planteado críticas, horizontes, y me mandaron a la mierda -no la presidenta, no la conozco, pero sí ministros- y cuando Cristina las lleva adelante, son una maravilla. Está bien. Es la política. No es para tanto. Pero está claro que tampoco es la coherencia en persona, porque, como escuché por ahí, la historia no se construye linealmente, je. Pero tampoco estaba escrito en el cielo que esto podía suceder.
Las condiciones se dieron. La crisis financiera, que es la crisis militar, que llevó la bandera de YPF a realizar genocidios en Irak e invadir Afganistán, de la mano medieval de la corona Española, esa crisis, que es también la crisis del dólar y por tanto del Euro, creó las condiciones de debilidad del bloque en tanto bloque europeo y de España en particular. No pueden ni cazar un elefante. Los atentados de Atocha les abrieron los ojos de qué costaba matar a los otros. Matar musulmanes. Sentarse a mirar la tele, con la energía que le robaron a los asesinados, es una cosa. Que la bomba explote cerca, es otra. Pero en Europa este nivel de comprensión de sus crímenes, no se consigue. Todavía. La crisis aún se despliega y es esa crisis la que posibilitó y posibilita que EEUU no mire para acá, que China sea un jugador mundial, que los comoditties estén por las nubes, que nuestra balanza comercial sea resplandeciente, que necesitemos el petróleo para vender la soja. Esquemas. Marcos de comprensión. Condiciones de posibilidad. Un 54% y la derrota, histórica, de las visiones liberales. Y la autocrítica de la conducción de Clarín. Los liberales no votaron YPF por ninguna convicción, en su mayoría -como tampoco lo hicieron los peronistas sin beneficio de inventario, los mismos que profundizaron la privatización que comenzó con Terragno y Alfonsín, pero que con el peronismo de Menem llegó al colmo- Está bien, son astutos, juegan su juego. Los felicito. Pero basta de chamuyar con eso de que porqué no se hizo antes.
Que YPF es parte del acervo cultural de las grandes formaciones políticas...sí. Y no. A ver, no es la YPF que nos cuentan la que se privatizó. Y no se privatizó como nos cuentan. Y en "el mundo" las cosas no funcionan como dijeron en el Congreso, un ámbito que en determinado momento parecía compuesto por subnormales. Mamita.
Néstor Kirchner, en el libro que citó la presidente, defiende un esquema parecido al de Petrobras. Ahora, agárrense fuerte al sillón. Menem, también. Hasta, como dice Néstor Kirchner, el año 99. Cuando venden la acción de oro. Ah, una cosa, es el mismo esquema ideológico planteado en la ley que se acaba de votar. Pero profundiza el rol del estado, que minga, diría De Angelli, somos todos. Naaaa, no me jodan. El estado es menos neutral que Gustavo Silvestre, el bloguero K. Ahora, hay un estado en disputa. Dónde la oligarquía y el puerto siguen teniendo el petróleo subsidiado. Y no por el idiota del rey Juan Carlos. Ni siquiera por el delincuente de Ezquenazi. No, es el gobierno nacional. Y no lo hace por ninguna perversidad, no, putitos, lo hace por necesidad. Por equilibrio. Por análisis de coyuntura, política, por relaciones de fuerza. Por manejo de los tiempos. Pero vaya que está claro que éste no es el gobierno de la oligarquía. Éste es el gobierno que hace, por necesidad, algunas cosas que considera que están mal. Como subsidiar el consumo en el puerto y la producción de la oligarquía en la pampa húmeda.
Pero, el capital, como relación social, no está amenazado. No lo estaba ni en el proyecto que le tocó liderar a Cámpora. Pero era un capital subordinado al estado, a la mezcla de intereses que representaba, entonces, y hoy, el estado. Eso sí está inscripto en el cielo del porvenir de algunos integrantes, hoy influyentes, del kirchnerismo, como los de La Cámpera. Y hoy son más influyentes, justamente, por que se avanza en esa dirección. Quizás, en algunos, no por convicción, sino por realismo. Néstor Kirchner, cuando estatizó el correo, dijo, o él o alguien del gobierno, que no se descartaba sanearlo y volver a privatizarlo. Puede que se haya emitido ese mensaje por la debilidad del gobierno entonces, año 2003, cuando Kirchner no tenía ni diputados propios (las elecciones presidenciales, que perdió, aunque logró, por pelitos, estar encima de López Murphi y pasar él al balotage con Menem que nunca se hizo, no eligieron a la vez legisladores....menos mal: sino serían los mismos pero con el mandato de ser neoliberales. Con esas condiciones políticas, Kirchner no, es cierto, no estatizó YPF en ese momento. Menos mal, porque sino hubiera durado menos días que Cámpora) o puede que creyeran, de verdad, en eso. Pero la realidad les cambió. Como a las mayorías sociales, mis amores, las que apoyaron las privatizaciones. Ahora que el único menemista que queda sobre la tierra soy yo (me declaré menemista porque alguien tiene que ser parte de ese pasado, hoy en peligro de extinción, que goza de un presente muy saludable) debería quedar claro que nuestra Corte Suprema jamás hubiera permitido ni el 3% de lo que hizo el kirchnerismo. Asunto por el cuál Néstor Kirchner los echó a las patadas. Uno por uno. En un trámite largo, trabado, complejo.Para después sacarse de encima al duhaldismo, y así.
YPF fue siempre el entramado estatal por el cuál la entonces naciente lumpenburguesía -hoy, empresarios que salen con la pendeja que alquilaron, en las fotos de editorial Perfil- afanó contratos y mordió al estado para crecer. YPF privatizada fue, y en buena medida sigue siendo, el canal de comunicación de la clase empresarial argentina, y de la clase política. Estatizar YPF requería de condiciones políticas extraordinarias. Por ejemplo, que la Corte Suprema no sea tan corrupta como era con De La Rúa y Chacho Alvarez (¿Porqué solamente los menemistas tenemos que cargar con eso? ¿Por ser más eficaces?). Por ejemplo, el clima cultural contra Clarín, contra Techint, por ejemplo, la Anses recuperada. Y así. La consolidación de la gobernanza sudamericana. La crisis internacional.
La semana que viene -cuando baje la espuma revolucionaria que embebió a una clase dirigente opaca, mediocre, bien bananera para mentirse encima- quizás estas cosas vuelvan a debatirse. Pero en serio. Sin discusiones maritales, donde nadie se escucha y todos saben que se mienten. La semana que viene, cuando haya que seguir gobernando (o "gestionar", como dice la derecha y buena parte de la izquierda colonizada) y entre otras cosas, se empiece a gobernar la economía, porque ahora, YPF es nacional.
Los quiero a todos. Putos.
Pero porqué, ahora, simple: porque van tres mandatos de un gobierno popular sin que estalle la hiperinflación ni haya intentos de golpe de estado. Ni más ni menos que por eso. No es poca cosa. Es la primera vez que sucede en los 200 años de historia que se cumplen este año. Aniversario de la delcaración de independencia, que hizo ese gran patriota argentino, Artigas.
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El juego de hipócritas que se acusaban de no haber hecho antes lo que ahora todos iban a hacer o se acusaban de privatizar lo que todos habían privatizado, mamita. Qué manga de pajeros. Sinceremos el debate: se estatiza ahora porque la tesis de recrear una burguesía nacional que vuelva a ocupar el lugar anterior a su reemplazo por la hegemonía de los capitales multinacionales; ésa tesis, hace agua por todos lados. Esa tesis, sin ningún misterio, es la del kirchnerismo. Que, no es solamente eso (sino yo estaría en la vereda de enfrente) pero es también eso. Y lo que explica la tragedia, aún impune, de Once. Y el lumperburguesariado que desfila alrededor de la privatización de la impresión de billetes. Y así. Con un problema, y es la aplicación del clima cultural -lo otro tendrá que esperar- generado por la ley de medios. Y el lumperburguesariado, la Patria Contratista, la que, sin saberlo, necesita de YPF (oh, notable descubrimiento: el gobierno no estaría encaminándose a una revolución socialista!) y del estado bobo, ochentoso, que en algunas esferas del estado -los ferrocarriles, o todo el transporte, todo- goza de muy buena salud ese estado muerto, ochentoso, qué tal, bienvenidos al desengaño.
No estaba escrito en el cielo del curso inexorable del kirchnerismo que iban a estatizar YPF. Se entiende -pero conmigo no cuenten- que chamuyen como que sí. Esto es política, no es para tanto.
Probablemente, no, más que probablemente, en la ideología de algunos funcionarios del gobierno, como mis amigos de La Cámpora, o Máximo y el Cuervo y los principales dirigentes, sí, me consta (bah, de Máximo no sé, no lo conozco, pero si él armó eso, que incluye judíos marxistas como yo y petisos engreídos como también yo, hay claves ideológicas ahí) sí está en el horizonte la recuperación de esos instrumentos estratégicos. Pero el punto es otro: el kirchnerismo es cualquier cosa menos boludo. Sabe reaccionar. Lo de Ezquenazi fue un fiasco. Actuó, con los huevos y la audacia que sabe poner a prueba en sus momentos más altos, como tenía que actuar. Ahora, la presidenta tampoco elige los tiempos de acuerdo a su criterio como único criterio. Y esto no la excusa. A ver, yo he planteado críticas, horizontes, y me mandaron a la mierda -no la presidenta, no la conozco, pero sí ministros- y cuando Cristina las lleva adelante, son una maravilla. Está bien. Es la política. No es para tanto. Pero está claro que tampoco es la coherencia en persona, porque, como escuché por ahí, la historia no se construye linealmente, je. Pero tampoco estaba escrito en el cielo que esto podía suceder.
Las condiciones se dieron. La crisis financiera, que es la crisis militar, que llevó la bandera de YPF a realizar genocidios en Irak e invadir Afganistán, de la mano medieval de la corona Española, esa crisis, que es también la crisis del dólar y por tanto del Euro, creó las condiciones de debilidad del bloque en tanto bloque europeo y de España en particular. No pueden ni cazar un elefante. Los atentados de Atocha les abrieron los ojos de qué costaba matar a los otros. Matar musulmanes. Sentarse a mirar la tele, con la energía que le robaron a los asesinados, es una cosa. Que la bomba explote cerca, es otra. Pero en Europa este nivel de comprensión de sus crímenes, no se consigue. Todavía. La crisis aún se despliega y es esa crisis la que posibilitó y posibilita que EEUU no mire para acá, que China sea un jugador mundial, que los comoditties estén por las nubes, que nuestra balanza comercial sea resplandeciente, que necesitemos el petróleo para vender la soja. Esquemas. Marcos de comprensión. Condiciones de posibilidad. Un 54% y la derrota, histórica, de las visiones liberales. Y la autocrítica de la conducción de Clarín. Los liberales no votaron YPF por ninguna convicción, en su mayoría -como tampoco lo hicieron los peronistas sin beneficio de inventario, los mismos que profundizaron la privatización que comenzó con Terragno y Alfonsín, pero que con el peronismo de Menem llegó al colmo- Está bien, son astutos, juegan su juego. Los felicito. Pero basta de chamuyar con eso de que porqué no se hizo antes.
Que YPF es parte del acervo cultural de las grandes formaciones políticas...sí. Y no. A ver, no es la YPF que nos cuentan la que se privatizó. Y no se privatizó como nos cuentan. Y en "el mundo" las cosas no funcionan como dijeron en el Congreso, un ámbito que en determinado momento parecía compuesto por subnormales. Mamita.
Néstor Kirchner, en el libro que citó la presidente, defiende un esquema parecido al de Petrobras. Ahora, agárrense fuerte al sillón. Menem, también. Hasta, como dice Néstor Kirchner, el año 99. Cuando venden la acción de oro. Ah, una cosa, es el mismo esquema ideológico planteado en la ley que se acaba de votar. Pero profundiza el rol del estado, que minga, diría De Angelli, somos todos. Naaaa, no me jodan. El estado es menos neutral que Gustavo Silvestre, el bloguero K. Ahora, hay un estado en disputa. Dónde la oligarquía y el puerto siguen teniendo el petróleo subsidiado. Y no por el idiota del rey Juan Carlos. Ni siquiera por el delincuente de Ezquenazi. No, es el gobierno nacional. Y no lo hace por ninguna perversidad, no, putitos, lo hace por necesidad. Por equilibrio. Por análisis de coyuntura, política, por relaciones de fuerza. Por manejo de los tiempos. Pero vaya que está claro que éste no es el gobierno de la oligarquía. Éste es el gobierno que hace, por necesidad, algunas cosas que considera que están mal. Como subsidiar el consumo en el puerto y la producción de la oligarquía en la pampa húmeda.
Pero, el capital, como relación social, no está amenazado. No lo estaba ni en el proyecto que le tocó liderar a Cámpora. Pero era un capital subordinado al estado, a la mezcla de intereses que representaba, entonces, y hoy, el estado. Eso sí está inscripto en el cielo del porvenir de algunos integrantes, hoy influyentes, del kirchnerismo, como los de La Cámpera. Y hoy son más influyentes, justamente, por que se avanza en esa dirección. Quizás, en algunos, no por convicción, sino por realismo. Néstor Kirchner, cuando estatizó el correo, dijo, o él o alguien del gobierno, que no se descartaba sanearlo y volver a privatizarlo. Puede que se haya emitido ese mensaje por la debilidad del gobierno entonces, año 2003, cuando Kirchner no tenía ni diputados propios (las elecciones presidenciales, que perdió, aunque logró, por pelitos, estar encima de López Murphi y pasar él al balotage con Menem que nunca se hizo, no eligieron a la vez legisladores....menos mal: sino serían los mismos pero con el mandato de ser neoliberales. Con esas condiciones políticas, Kirchner no, es cierto, no estatizó YPF en ese momento. Menos mal, porque sino hubiera durado menos días que Cámpora) o puede que creyeran, de verdad, en eso. Pero la realidad les cambió. Como a las mayorías sociales, mis amores, las que apoyaron las privatizaciones. Ahora que el único menemista que queda sobre la tierra soy yo (me declaré menemista porque alguien tiene que ser parte de ese pasado, hoy en peligro de extinción, que goza de un presente muy saludable) debería quedar claro que nuestra Corte Suprema jamás hubiera permitido ni el 3% de lo que hizo el kirchnerismo. Asunto por el cuál Néstor Kirchner los echó a las patadas. Uno por uno. En un trámite largo, trabado, complejo.Para después sacarse de encima al duhaldismo, y así.
YPF fue siempre el entramado estatal por el cuál la entonces naciente lumpenburguesía -hoy, empresarios que salen con la pendeja que alquilaron, en las fotos de editorial Perfil- afanó contratos y mordió al estado para crecer. YPF privatizada fue, y en buena medida sigue siendo, el canal de comunicación de la clase empresarial argentina, y de la clase política. Estatizar YPF requería de condiciones políticas extraordinarias. Por ejemplo, que la Corte Suprema no sea tan corrupta como era con De La Rúa y Chacho Alvarez (¿Porqué solamente los menemistas tenemos que cargar con eso? ¿Por ser más eficaces?). Por ejemplo, el clima cultural contra Clarín, contra Techint, por ejemplo, la Anses recuperada. Y así. La consolidación de la gobernanza sudamericana. La crisis internacional.
La semana que viene -cuando baje la espuma revolucionaria que embebió a una clase dirigente opaca, mediocre, bien bananera para mentirse encima- quizás estas cosas vuelvan a debatirse. Pero en serio. Sin discusiones maritales, donde nadie se escucha y todos saben que se mienten. La semana que viene, cuando haya que seguir gobernando (o "gestionar", como dice la derecha y buena parte de la izquierda colonizada) y entre otras cosas, se empiece a gobernar la economía, porque ahora, YPF es nacional.
Los quiero a todos. Putos.
Pero porqué, ahora, simple: porque van tres mandatos de un gobierno popular sin que estalle la hiperinflación ni haya intentos de golpe de estado. Ni más ni menos que por eso. No es poca cosa. Es la primera vez que sucede en los 200 años de historia que se cumplen este año. Aniversario de la delcaración de independencia, que hizo ese gran patriota argentino, Artigas.
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El pesimismo de la inteligencia avisó, pasó parte de enfermo. No viene.
El devenir de virus y antivirus informáticos (sólo regulado por las leyes de mercado) demuestra la crisis cultural del ideario socialista. Del cual, quedan, apenas, cenizas. Dicho desde Sudamérica, donde reina el optimismo de la voluntad y el entusiasmo de la inteligencia, suena raro. Apocalíptico, no integrado. Dicho desde un blog. Con tendencia kirchnerista. En las periferias, artesanales, de la literatura política.
El Estado-Nación ha claudicado primero y renunciado después al siglo XXI en tanto renuncia al petróleo de la circulación de datos: a la informática. Reina el libremercado, muere el pensamiento crítico, sólo la derecha policial, desde su pensamiento estratégico militar, tienen, desde la política, respuestas a estos interrogantes. Tenemos un conjunto de cabezashuecas cobrando salarios como militares. Son un chiste. Sirven, con eficacia, para asesinar monjitas. Si es que están encadenadas. Habría que decretar la disolución del ejército, declarándolos infames estúpidos. Incapaces de hacer bien un mapa. Hablarles de soberanía es perder el tiempo.
Y además no les estoy hablando, estoy escribiendo. Mal de males. Leer.
Lo que, desde Buenos Aires, ahora tipeo en una máquina hecha en Estados Unidos y ensamblada por los sudacas al mando de un lumperburguesariado, quizás Cirigliano. Con fotito de agencia: oh, entramos al primer mundo. Bueno, un poco sí. El 1 de mayo yo estaba en Buenos Aires: sólo trabajaban los inmigrantes extranjeros, eso es estar en el primer mundo, trabajaban los Chinos, los Peruanos, Los Tucumanos, los Paraguayos, Los Bolivianos y los del Conurbano. La mitad de los trabajadores está en negro, el desempleo en sus más bajos registros históricos, pero jamas, ni cuando llegó al 25%, dejó de ser feriado el 1 de mayo. Una conquista. De la enorme hipocresía. De esas alucinaciones colectivas que a los argentinos nos encantan.
Los virus son los delitos que se cometen desde el individualismo. No hay respuesta estatal a eso. Ni siquiera, pero lejísimos, se pueden politizar estos temas. No hay antivirus estatales. La burocracia que en nuestro país llamamos ciencia, ese elefante astuto -si es que enfrente hay un viejo idiota como el rey Juan Carlos- que saquea, prestigiosamente, las cuentas públicas, jamás pensaría en algo tan delirante como producir ciencia que mejore la vida en comunidad. Esos son sueños pelotudos, para poner en el paper. Las universidades privatizadas, como las de la ciudad de Buenos Aires y sobre todo las de la provincia de Buenos Aires, gestión progresista, no tiene nada que ver Scioli (qué lástima!) están con el viejo libreto del siglo antepasado, y de paso, también, asaltar el presupuesto público. Son incapaces de formular un pensamiento crítico. De hecho, reaccionan como viejas en matiné. Llorando. Si uno les muestra la poquedad de sus cosas, las miserias que los atraviesan, la distancia entre, je, el relato y la realidad. El relato que la universidad privatizada postula sobre sí misma es uno de los grandes logros de la literatura negra, una gran producción intelectual, autojustificativa, torpe, pero eficaz. En este país se privatizó para los grandes capitales todo, menos la universidad. Que se privatizó para los intereses comerciales de su propia burocracia. Esa que se vive quejando.
En el mundo informático reina el mercado (el hermano bobo del ejército, el mercado), la furia y crueldad del mercado neoliberal en su estado más puro. La notable incapacidad para siquiera plantearse estos problemas desde el campo popular no es notoria, ni eso. Es nada.
La historia de las comunicaciones tiene esta ucronía: nace de lo militar, deriva en el mercado, el capitalismo tardío recurre a sus crisis cíclicas para devenir en monopolios, y todo termina en un asunto de soberanía, ahí viene la respuesta militar. Internet va derecho a esa cárcel.
Una pena.
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El Estado-Nación ha claudicado primero y renunciado después al siglo XXI en tanto renuncia al petróleo de la circulación de datos: a la informática. Reina el libremercado, muere el pensamiento crítico, sólo la derecha policial, desde su pensamiento estratégico militar, tienen, desde la política, respuestas a estos interrogantes. Tenemos un conjunto de cabezashuecas cobrando salarios como militares. Son un chiste. Sirven, con eficacia, para asesinar monjitas. Si es que están encadenadas. Habría que decretar la disolución del ejército, declarándolos infames estúpidos. Incapaces de hacer bien un mapa. Hablarles de soberanía es perder el tiempo.
Y además no les estoy hablando, estoy escribiendo. Mal de males. Leer.
Lo que, desde Buenos Aires, ahora tipeo en una máquina hecha en Estados Unidos y ensamblada por los sudacas al mando de un lumperburguesariado, quizás Cirigliano. Con fotito de agencia: oh, entramos al primer mundo. Bueno, un poco sí. El 1 de mayo yo estaba en Buenos Aires: sólo trabajaban los inmigrantes extranjeros, eso es estar en el primer mundo, trabajaban los Chinos, los Peruanos, Los Tucumanos, los Paraguayos, Los Bolivianos y los del Conurbano. La mitad de los trabajadores está en negro, el desempleo en sus más bajos registros históricos, pero jamas, ni cuando llegó al 25%, dejó de ser feriado el 1 de mayo. Una conquista. De la enorme hipocresía. De esas alucinaciones colectivas que a los argentinos nos encantan.
Los virus son los delitos que se cometen desde el individualismo. No hay respuesta estatal a eso. Ni siquiera, pero lejísimos, se pueden politizar estos temas. No hay antivirus estatales. La burocracia que en nuestro país llamamos ciencia, ese elefante astuto -si es que enfrente hay un viejo idiota como el rey Juan Carlos- que saquea, prestigiosamente, las cuentas públicas, jamás pensaría en algo tan delirante como producir ciencia que mejore la vida en comunidad. Esos son sueños pelotudos, para poner en el paper. Las universidades privatizadas, como las de la ciudad de Buenos Aires y sobre todo las de la provincia de Buenos Aires, gestión progresista, no tiene nada que ver Scioli (qué lástima!) están con el viejo libreto del siglo antepasado, y de paso, también, asaltar el presupuesto público. Son incapaces de formular un pensamiento crítico. De hecho, reaccionan como viejas en matiné. Llorando. Si uno les muestra la poquedad de sus cosas, las miserias que los atraviesan, la distancia entre, je, el relato y la realidad. El relato que la universidad privatizada postula sobre sí misma es uno de los grandes logros de la literatura negra, una gran producción intelectual, autojustificativa, torpe, pero eficaz. En este país se privatizó para los grandes capitales todo, menos la universidad. Que se privatizó para los intereses comerciales de su propia burocracia. Esa que se vive quejando.
En el mundo informático reina el mercado (el hermano bobo del ejército, el mercado), la furia y crueldad del mercado neoliberal en su estado más puro. La notable incapacidad para siquiera plantearse estos problemas desde el campo popular no es notoria, ni eso. Es nada.
La historia de las comunicaciones tiene esta ucronía: nace de lo militar, deriva en el mercado, el capitalismo tardío recurre a sus crisis cíclicas para devenir en monopolios, y todo termina en un asunto de soberanía, ahí viene la respuesta militar. Internet va derecho a esa cárcel.
Una pena.
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