miércoles, mayo 23, 2012

La Patria Infatuada





La Patria, ese desgarro, tiene, más que otras ocasiones históricas, su corte transversal a la vista. Agrede, el corte transversal, la esencia única de lo social. De lo cultural. De lo económico como totalidad, digamos, orgánica.
Prosaicas imágenes, una manera de buchonear que otra vez con la misma cantinela, que requieren, además, de prosas viejas. Y bueno. Uno es sus obsesiones y desiluciones, también. O sobre todo.
Tanto la de la patria profanada que persiste en denunciar la intrusión de la negrada. Como la de la patria maternal, la Matria, que persiste en narrarse como la auténtica Patria, mayúsculas del original. Que, como todo lo auténtico, sólo es contra lo falso. El pensamiento binario se realiza, digamos, en Argentina. De un lado, Casa Tomada, de Julio Cortázar, descendiente de Una Excursión a los indios ranqueles, de Lucio V Mansilla. Apostillas del periódico La Tribuna, periodismo militante, de calidad. Ni Cortázar ni Mansilla carecieron de sinuosidades y su obra tiene una espacialidad compleja que es, todavía, territorio de disputas. Pero en esas obras específicas, sintetizadoras de La Patria, están las coordenadas de la Argentina racista, oprobiosa, cargada de odio y esa vocación de unicidad que en La Hora de la Espada puede ser dramáticamente violenta.
De la otra esquina del ring descendiendo del primer Martín Fierro, de José Hernández, Cabecita Negra, de Germán Rozenmacher. 
Lucio Mansilla (cuya obra cumbre, premiada internacionalmente, fue publicada como parte del periodismo militante que él ejercía en beneficio de sí mismo en un diario fundado, auque no por él sino por amigos, en beneficio del sector político que él integraba), Cortázar, Hernández; no requieren de mayor explicación. El último escritor citado, Rozenmacher, goza, en cambio, de un desmerecido olvido. Saludable, ciertamente, hasta el clima cultural imperante a partir del kirchnerismo. Ahí, ese olvido es un desperdicio. Pero tiene que ver con las operaciones intelectuales, poco estudiadas, que en el plano de la literatura se han sucedido, incorporando el gorilaje, ciertamente resignificado, al acervo, digamos metafóricamente, popular. A la esquina barrial de este costado de la Argentina, el de la Matria. Pongámoslo, como convención linguística, en esos términos: la Patria y la Matria conviven, antagonizadas, pero como contracaras de sí mismas. Se acusan, mutuamente, de no representar la totalidad, dando por sentado el razonamiento inverso de que el emisor sí representa esa totalidad. Jorge Asís, lo enfoca desde Eduardo Mallea. Y lamentando la falta de síntesis. Con reminiscencias a los grupos literarios de Boedo y de Florida. No creo que esa división haya sido más que un episodio de desgarros profundos. Me parece que, esa vieja categoría propia de otra economía de las palabras, la del escritor regional, que surge después del peronismo, es más apropiada. Pero no es, tampoco, el núcleo del asunto.
Las diversas argentinas, en algunos momentos de densidad, se aglutinan, en bandos que pierden la calma, alrededor de la Patria y la Matria. Y entonces viene el pasaje a la lucha política y no quedan matices ni espacios afuera, el afuera pasa a ser, para el paria, la nada. Devenires que remiten a la lucha, en realidad, por los beneficios del puerto. Y sus desajustes sociales y desacoples literarios. Del lado de la Patria está el cura, el milico y el gaucho. Disputan, con relativo éxito, el folclore, son los dueños de las letras, más hoy que están etiquetadas académicamente y ellos, por supuesto, son los dueños de las mejores academias. La Matria vive de promesas imposibles. Como el peronismo mítico, el cristianismo con potencia, la promesa insensata del federalismo. Por ejemplo.


Rozenmacher es, aún siendo peronista, también un exponente de la Facultad de Letras, UBA. Territorio, de acuerdo a la clasificación, intrínsecamente de la Patria. Aunque Rozenmacher tuvo el descuido de no parecerlo, es un producto porteño, esquivo a su biografía, es cierto, pero también es cierto que es un producto académico. Hoy, olvidado. Por la academia, por los porteños y por el peronismo.
Rozenmacher tiene el desarraigo judío y pobre que todavía se respira en las calles cosmopolitas del barrio de Once. Que de día deslumbra de colores artificiales y bolsas grandotas de señora del interior. Que viene a  proveerse. El circo de las chucherías guarda, todavía, cierto encanto literario. Ha inspirado algunas canciones, ya no de tango, sino de ese género barrial que es el nuevo tango, recitado, infatuado para seguir con el verbo. Y pocas, pero buenas, producciones literarias. Casi todas perdidas en ese género estúpido que son las antologías de sub 35. Destinado a morir, también, por la internet. Y entonces, morirán esas epopeyas que en un tiempo me parecieron simpáticas, las editoriales independientes. Que han sobrevivido gracias a un estado municipal que no tiene que "gestionar" nada. Puede darse el lujo de las bellas artes. En La Matanza no se consigue.  Y ahí deschavé mis simpatías por la Matria.
En Requién para un viernes a la noche, su faceta dramatúrgica, que puebla, en realidad, toda su literatura -incluso, el periodismo militante que ejerció, entre otros lugares más vistozos de la época, en la revista Compañeros- ahí Rozenmacher, en los años 60 que fueron prólogo para los sobreinterpretados 70, expone los sinsabores de adherir al peronismo, ese torrente de juventud vitalizada, desde su cosmovisión y sentido de pertenencia judío. Hoy, por esas operaciones literarias, lo judío no es dicotómico del peronismo, y eso es muy bueno, pero situados en esa época cerrada, como el prólogo de los años 70, que hoy se presentan abiertos y libertarios, claudicando, justamente, las luchas de la época, clausurando su sentido, hoy es distinto, y quizás en buena medida esa distinción sea tributaria de aquella época. Pero tributaria, a mi juicio, de sus derrotas. No tanto, aunque también, de sus promesas. 
Cabecita Negra fue editado por él mismo primero, por Jorge Álvarez después, ilustrado por Francisco Solano López, finalmente. 
El perseguido y el perseguidor, en clave literaria, de Casa Tomada a Cabecita Negra, aunque en la explosión parisina de los 60 los encontraron, relativamente juntos a Cortázar, en su inmensidad literaria, y a Rozenmacher, anclado en Once.
Creo que sus obras no fueron reeditadas. Algunas, incluso, son inconseguibles. Por ejemplo, la obra de teatro que sobre el fin de la dictadura interpretó Luis Brandoni. Un actor cuya espesura, capaz que por esa impostura (tenía que aparecer el verbo impostura, je) de la televisión masiva, no sé, pero cuya espesura todavía no tuvo la atención hermosa que requiere.
Y Germán Rozenmacher falleció joven.
Y el olvido es, también, una intervención política.

Angola.





Me llega un mail (no pude pagar el teléfono, me lo cortaron) pidiendo hacerme una nota sobre Angola. A partir de cierta cosa, al pasar, que escribí en Twitter. Ese lugar donde no se puede tomar en serio a nadie. Declino el ofrecimiento. Porque los productores suelen creer que te hacen una especie de favor y no, como correspondo y es, a la inversa. El productor me vuelve a enviar un mail. Medio enojado. Por lo que acabo de explicar. Los medios de comunicación, además de corporativos, son lugares donde reinan los desequilibrados emocionales. Mi ámbito, digamos, natural. Le respondo, entonces, que no puedo hacer la nota por que no tengo teléfono. Cosa real. Pero me quedo molesto. ¿Por qué tendría que negar la argumentación real? Se me pasa, casi enseguida. Mi vecina sale al balcón, a fumar. Y en todo caso, no tengo que darle explicaciones a nadie.
El punto es que entiendo el juego.
Se necesita un freaks que defienda Angola. Su gobierno. Y si lo dice de manera "polémica", mil veces mejor. E instala, en realidad legitima la instalación, del tema. Tema del que, además, en los medios del empresariado que cree en la patria socialista, no se toca. En buena medida por ignorancia. Los periodistas, formados en TEA u alguna otra escuela de genuflexión sindical, jamás leyeron sobre África. Para eso, suponen, están los de "internacionales". O sea, los que cursaron inglés en la Alianza Francesa. Pobre Sartre, pero así estamos.
Entonces, dejo pasar varios días. El circo. Los análisis, así de chiquitos, sobre qué dijo El Semanario Chaqueño, sobre la visita de Cristina a Angola. Las previsibles indignaciones de unos y otros. El notable aburrimiento de la máquina de escribir obviedades. Y ahora, como si yo manejara los tiempos de algo, escribo sobre el tema. O, digamos, me siento a escribir sobre el tema. Y, de nuevo, me siento un poco ridículo. Hay buenos periodistas, muy buenos, que saben del tema. Falleció Oscar Cardozo, lo leí, con atención y vocación de aprender. Supongo que no hubiera dejado pasar la oportunidad. Está Santiado O Donell, con su visión liberal, meticulosa, realista, de las cosas. Una opinión culta y bien escrita, con humildad. En Página 12, el diario, junto con La Nación, mejor escrito. Aunque La Nación, hoy, días 2.0 le saca varios cuerpos. La Nación es el mejor diario del país, hoy. Antes, lo fue Página 12, que, para mí, como lector, hoy es un semanario. Hay que leerlo los domingos. Y pasar de largo las gacetillas pegadas. Leer sus columnistas. Y me voy de tema. Como siempre. Y a nadie le importa.
Pedro Briegue, ¿se escribe así?, con Aliverti o en Canal 7, cuando Patucho, mi examigo, estuvo en la gerencia del noticiero le dio la relevancia que merecía, hasta entonces, desaprovechado. Patucho es parte de la novela que, con personajes reales, y por que me aburre tratar con editoriales, además de que soy un resentido, voy a terminar subiendo, online, para frenar el proceso de la melancólica neurosis de reescribir permanentemente. Narra las experiencias, alocadas, del kirchnerismo cultural. Cierto desencanto. Exclusivamente mío, pero parte de un paisaje. Y los amores fugaces, las chicas. Trata de un grupo de izquierdistas que quieren hacer entrismo en el peronismo, dado que, a pesar de su naturaleza, je, reformista, han parido el kirchnerismo, la izquierda que encarna el clima de época. Las esperanzas. Y entonces deriva, todo, en un pastiche del género policial. Dejemos eso ahí. Angola. Le decía a mi hermano: es difícil, por ejemplo, debatir la situación de los derechos humanos en abstracto. Sin las posibilidades concretas. Y con quien no tiene, oh la soberbia, pero cierta densidad en su mirada del mundo. De esta carnicería mundial. Quien no haya pensado, nunca, la guerra. Así, secamente. Matar. Las técnicas de matar. Las tecnologías. Su rol en la economía. El suelo, corazones, que pisamos. Está manchado con sangre. Es una de mis obsesiones, La economía de explotación es la continuidad de la guerra por otros medios. Sin historizar la entronización, saludablemente positiva, de los derechos humanos. Como conceptos jurídicos. Resultantes de una guerra. Del holocausto. Coartada, también, para nuevas matanzas. Sin reconocerse, en la tradición que incurro, en los errores garrafales de haber pataleado contra la Conadep. Contra el Juicio a las Juntas. Haber apoyado ataques a locaciones militares. Revoluciones que dan asco. Sin pararse, en definitiva, en un lugar de duda.
De las dos partes que Europa organizó para la matanza de Angola, yo estoy más cerca, ideológicamente, de los vencedores. Y más lejos de la CIA. Los que, Lanata, por ejemplo, no pudo, qué pena, hacer entrar en su programa. Los mercenarios. Financiados por Estados Unidos. Que claman por los derechos humanos. O sea, los derechos de los vencidos. Las vinculaciones de este país con el nuestro, con el peronismo, son muchas. Ponerlas sobre la mesa...Una cosa, difícil. Pasó de largo el discurso de Cristina. Que sí, tocó estos espinosos asuntos. No le hizo asco al tema. Pasó de largo. Incluso el Canciller dijo que no sabía, qué...Nada. Ahora lo estoy viendo en 678 y cuenta lo de la mitad del superavit comercial de la Argentina. Y acierta, lo dice claramente: la clase dominante argentina quiere que se comercie con Europa. Cierto. En realidad, maticemos, quiere que comerciemos con África vía Europa. O vía Brasil. Con quien durante todo el período kirchnerista, jamás tuvimos superavit comercial. La presidenta no se hizo la boluda. Sentó una posición. Que yo reivindico. La sospechaba, por la pompa, que en el lenguaje idiota de la diplomacia, pasa por jerarquía, que se le puso al tema.
superavit con África, producto de la soja y vía Europa. Cuando podríamos vender cosas, hechas. Como sucede con la feria de La Salada.
Dos Santos no es un socialista. Perteneció al bando socialista durante la guerra civil que Europa creó en Angola. Por que, además, Europa creó las divisiones de la geografía militar que colisionaron étnicamente, una vez ya no hubo qué más robarle al continente negro y se desplazó, entonces, el eje de dominación, de la lisa y llana invasión, que comenzó a agotarse en las coordenadas económicas del capitalismo dorado del estado de bienestar, al maltrato cíclico de la deuda externa y las "ayudas humanitarias".
La intervención, en las crónicas matanzas africanas, siempre fue, por parte de las potencias imperialistas, selectiva. Regida por el mercado de las armas. Por el mercado negro de las armas. Y el diseño petrolero. Ahora, se expande de manera de controlar que no se zarpen las dictaduras yanquis en Medio Oriente. Y en la aceitada relación chino-africana.
La inquietante hipótesis de Mankell en su novela El Chino, de que el pobrerío rural de China podría colonizar África, a través del Partido Comunista que gobierna ese país, se refuerza con el triunfo durable del ala derechista en China.
En concreto, la política comercial argentina con Angola y con áfrica en general está mediada, principalemente, por Brasil y China. Y eso, señoras, está mal. Ellos tienen intereses que no son complementarios con Argentina. No son antagónicos, como en buena medida los de Estados Unidos, pero tampoco complementarios. Y en el caso de China, son una bomba de tiempo.
Yo quiero vivir en una argentina que respete a Angola. Que se integre con el sur. Que piense el mundo con una mirada profunda, compleja, dilemática. Y creo que, aunque a veces me agarra el desconsuelo, creo que estamos yendo en esa dirección.
Y mientras tanto la OTAN sigue bombardeando y saqueando África.
Que se refugia en la calidez cortoplacista de los BIRCS. En especial, de China. Que financia la agricultura, la infraestructura, los puertos. Como Inglaterra hizo con Argentina. Tras su guerra civil. El saldo, aunque lejos de ser positivo, no es del todo negativo. Con sus matices. Con sus opacidades, Argentina es ejemplo mundial de aplicación concreta de la doctrina de derechos humanos. Algo le debemos a los carniceros europeos. A los genocidas. Fueron ellos, con la ilustración, los que parieron estas promesas. No fueron ellos los que las llevaron a cabo. Pero todavía están a tiempo. Es la vieja dialéctica marxista. Que, por supuesto, también requiere, un examen grave y puntilloso. Aún por hacerse. En este culo del mundo, en Sudamérica, donde viven, todavía, las esperanzas de la izquierda mundial. Las que ojalá contagien al África y, en especial, a Angola.


Pejotapé







La reunión de eso que llaman Consejo Nacional del Partido Justicialista, mayúsculas del original, trajo para la sección Economía, que es donde corresponde hablar de la interna del peronismo, novedades. La novedad es la renovación de la impostura. Cuando no hay problemas graves la federación de partidos de estado se reúne, sea en un comité radical o en un museo peronista, para hacer como que son un partido nacional. Partido al que, les cuento, estoy afiliado. Por que lo presidía Néstor Kirchner.  A quien, tampoco es que lo quería sin beneficio de inventario. A Scioli, el actual presidente de, entonces, mi partido, lo puso él. A Boudou, culpabilísimo de todo ese desfile de freeks y arribistas, menemistas culturales, lo puso Cristina. Es un partido raro el Justicialismo. La Federación de Millonarios Provinciales que lo conduce es absolutamente incapaz de generar la menor mística. Y es el partido político que hoy expresa la mística de la política, la esperanza de cambio, la renovación. El que atraviesa los debates más interesantes y dinámicos del devenir nacional. Es el Pejotapé, con la invisibilizada exclusión de los dirigentes genuinos del Pejotapé. Y la aburrida burocracia que lee documentos que otros escriben. En las oficinas donde reside el liderazgo político. Este proceso tiene un ida y vuelta, contradictorio a veces, por supuesto, y un liderazgo que nadie, en su interior, hoy, por suerte, discute. El de Cristina. Hola, Cristina, qué tal. De paso, te saludo, seguramente estás leyendo esto. En vez de mirar el programa que "estamos haciendo", Fernando Bravo y Lanata. Cristina, te cuento, otro día cuando yo tenga tiempo, por qué me emocionó lo de Angola. Lo charlaba, justamente, con Obama. Pasa que le tuve que cortar por que se me hervían los fideos. Igual, acá, entre nosotros, Obama es medio Tío Tom. Se reía, Obama, por que yo le contaba que Macri no me leía. Se extrañaba, Obama, por que este es el blog más influyente de la política, concurrido por jefes de estado de distintos continentes, hombres de empresa, organismos financieros, panelistas de Fantino, en fin, la gente influyente. Bueno. Pasa que, le tuve que explicar, la que le lee a Macri, está enfadada conmigo. Y eso que yo, a Macri, lo defiendo. Lula, tampoco completó la primaria. Y como Lula, Macri, bueno, por sus cosas, no pudo estudiar. Tuvo que dedicarse a otra cosa. Yo tampoco tengo título universitario. Y lo de Macri es loable: pudiendo vivir de rentas decidió, a los 50 años, ponerse a trabajar. Y los que dicen, para ningunearlo a Macri, que es Mauricio, que toooooodo lo hace Clarín, le erran. Macri tiene una gran eficiencia para la gestión de desentenderse de todo. No es fácil. Pero además le ha puesto modernidad 2.0 a la gestión. Existiendo Twitter, qué sentido tiene estar en Buenos Aires, o en Argentina, para gobernar. Si se puede, perfectamente, explicarle a la señora que le tuitea más o menos la idea y que bueno, la señora la escriba. Ojo, yo lo defiendo a Macri más allá de que no esté de acuerdo con cómo gobierna Durán Barba. Volvamos al pejotapé. Que juega al dólar blue. A que es un poder político, un poco de mentirita, el favorito de los que no tienen todos los papeles al día, pero que incide en las variables del poder real. 
Conmovedor el documento que leyeron, aunque no lo leí. Ni escuché. Pero doy por descontado que se leyó un documento. Y que se hizo como que se debatía. Funcionan así estas reuniones. Más o menos como haciendo que Néstor Kirchner tiene su lugar ocupado. Ese, señores, es el dilema. La falta de Néstor Kirchner. Había demasiado Kirchner para un partido marchito, falto de ganas. Y, entonces, Kirchner, hiperkinético, le daba manija. Los llevaba. A los latigazos y besos. A los cansados burócratas de provincia. Que hacían como que vivían un momento pleno. En el fondo, no se bancan el espacio rejuvenecedor, por que, básicamente, no les pertenece. Entonces arman su jotapé. Sus regionales. Y disputan, 15 minutos, la mística. Tiran la toalla. No están acostumbrados. 
Estoy siendo muy cruel, demasiado realista. 
Parece como que Cristina, hola, disculpá, no te vi, y estaba, yo, por supuesto, en asuntos importantes. Mi vecina. Ok, lo de YPF es importante, pero cómo, mi vecina, no me da bola. No tiene explicación. Soy yo, ey, señorita, míreme, soy rock. Bueno, volvamos al tema apasionante, la reunión del Consejo Nacional del Partido Justicialista, mi partido. Parece como que Cristina distribuyó poder político. Cedió, digamos, un cacho de liderazgo. Por los problemas con el dólar. Ya te hice la editorial de mañana de Clarín. Tan previsible. Bueno, estaban ahí los bárbaros salvajes, debatiendo, entre té y macitas, las fechas de una interna, mientras en el PRO se cagaban a trompadas en un escrache, que entre los republicanos llaman abrazo, contra el impresentable juez que le dio curso, obligado por la cámara, a la denuncia del cuñado de Macri y de un familiar de las víctimas de la AMIA, que derivó en la cárcel para la plana mayor de la policía que creó Macri. Volvamos a Días Bancalari, nuestro favorito entre los viejos pelados que juegan a que todo esto les encanta. Una reunión, postergada un par de veces, para que quede clara la centralidad de Cristina y de sus acciones de gobierno. Por ejemplo, la última postergación fue, ya que hablamos del dólar paralelo, por que Cristina iba a anunciar lo de YPF. Y es que hay un antes y un después de YPF. Me viene a la memoria, yo que no soy resentido sino solamente rencoroso, que antes de YPF le mojaban, apenitas y sólo para consumo de comarca, la oreja a Cristina algunos gobernas. Yo lo escribí en Crónica -soy el editorialista peor pago del país, pero le pongo onda- y el Ministro de Culto de Entre Ríos, Pedro Báez, retiró el auspicio del gobierno de Entre Ríos a una charla que di en Concordia. Y salieron corriendo los alcahuetes de la municipalidad y del kirchnerismo de billetera, después, con la gente de a pie, los militantes, los kirchneristas, a esa gente le caigo bien. Me quieren. Entre otras cosas, por que estoy completamente loco. Pero, bueno, esa etapa, la de "diferenciarse", sea impidiendo el aborto de una nena de 11 años en Entre Ríos o mandando a blogueros rabiosamente ateos pero tan bellos física e intelectualmente como yo, un video donde Capitanich entra en delirio místico, y yo, que hago el que me dejo operar, pero después se me enojan, ja, bueno, esa etapa, la de Bergoglio,cambió tras YPF. El acto de Vélez, con los lugares que ocuparon Máximo y el Cuervo, entre otros, en el palco político, en la cosa que, simbólicamente, emite mensajes, fue la cristalización de esa nueva realidad. Acaba de perder, el compañerazo Scioli, la presidencia formal del Pejotapé. Y si volviera a asumirla, será revalidad en las urnas y condicionada por el sector de la izquierda del peronismo. El que me gusta a mí. El que comanda Cristina. ¿Quieren seguir operando con Scioli? Ok, veamos. Contemos los porotos. Un hombre, un voto. Y todos a votar.
Mi voto será para el que elija mi sector, La Cámpera, que, si sigue Scioli, será, creería -siempre hay que tener en cuenta que, más allá de que yo sea humilde y perfecto, mis predicciones políticas, suelen estar 100 por ciento equivocadas- quien gane más posiciones. Y si no es Scioli, mejor. Cualquier otro gobernador me cae mejor. Pero, el proceso electoral, servirá para blanquear la realidad del Pejotapé. La Jotapé, de la que me despido ya desde hace varios años por razones de edad, tiene que tener un rol más importante. Como sucede, señoritas, en la realidad.
Pero el liderazgo concreto estará en otra parte. Sea quien sea presidente del Pejotapé. 
Muchas gracias por su atención, pueden proseguir con lo que estaban haciendo.
Ah, esperen. Siéntense.
La presidenta del partido justicialista tiene que ser Cristina. 
Listo. 
Buenas noches.



martes, mayo 22, 2012

La noticia del día




Clarín tira una bomba de efecto, con seguro rebote. Fue en Colombia que se reunió, hace algunos años, Héctor Magnetto con un grupo de dueños de medios latinoamericanos, jugadores globales que veían amenazadas sus posiciones por el crecimiento de los movimientos populare, por el imperio de la ley y la institucionalidad que asegura la izquierda en el gobierno de países estratégicos como Brasil, Venezuela, Argentina. Temían que creciera el modelo estadounidense y europeo que prohibe los monopolios. El peligro rojo de la legalidad burguesa.
Existía, en ese momento, el intento de golpe de estado, sin la posibilidad de contar con el ejército, por parte de la oligarquía argentina. Falló. Por falta de apoyo internacional. El golpe de estado en Venezuela fue apoyado por España y EEUU en un marco, inédito, de aislamiento. Duró dos días. Y militares leales a la democracia se negaron a ejecutar la orden de asesinato del presidente constitucional Hugo Chávez, desaparecido (desaparecido, repito la palabra) en dependencias militares. El Hécto Magnetto de allá huyo, obviamente, a los EEUU. Chávez reasumió.
Un grupo de paramilitares junto con la CIA intentó asesinar a Evo Morales, que expulsó a los diplomáticos yanquis. Asesinaron, de todos modos, varios ciudadanos para crear conmoción. Y secuestraron funcionarios.
La policía municipal, la de los porteños, pagada por formoseños, a cargo del gobierno nacional, desactivó la bomba de prensa que creó el Grupo Clarín, el mismo día en que el Virrey Lorenzetti dejaba de cazar elefantes para anunciar su acordada con Magnetto: la operación de maquillaje legal con testaferros deberá concretarse antes del 7 de diciembre. Calma en los mercados financieros. Exaltación en los lobistas de la Cohorte que cobran por ventanilla progresista. Pero, obviamente, los mercados financieros saben leer muy bien los fallos de la Cohorte. No son, digamos, boludos. Un petardo, de esos que salen baratos ahora que no hay fiestas católicas -cuando se aproxima el aniversario de la muerte y resurrección de jesucristo, esos petardos te los fajan al triple- había sido puesto en un lugar encontrable hasta por un empleado de una agencia de seguridad privada del Gran Rex. Una comedia interpretada, da, por Antonio Gasalla. La noticia del día. Hay una película, malísima, que se llama así. La noticia del día.
La onda expansiva de la bomba de prensa llega, replicada, a donde tiene que llegar, por los que tiene que ser, convenientemente, replicada.
La empresa de narcotráfico que es el Partido Comunista de Colombia es el sujeto perfecto para demostrar la debilidad del estado democrático, gobernador en Argentina, por la izquierda. De paso frenan, como siempre ha hecho el Partido Comunista, la izquierda en Colombia. Los amagues de su actual gobierno. Las esquirlas llegarán, con factura en negro, a Bolivia. Nicaragua, tan violentamente tibia. Brasil, donde los monopolios de prensa gozan de seguridad jurídica y su conveniente desprestigio. Bolivia, que las liga todas. Por pobre. Paraguay, a pesar de los esfuerzos del obispo seductor, nunca violador de menores indígenas, por quedar bien con los señores de traje, los diplomáticos de la CIA.
Ecuador, ya que estamos. Donde la policía intentó asesinar al presidente. En momentos en que el entonces presidente del estado terrorista de Colombia le mojaba la oreja amenazando con invadir Ecuador.
Son todas casualidades convenientemente dirigidas a los intereses de la CIA. En plena campaña yanqui. Cuando los pueblos del mundo corren a los refugios nucleares: oh, no, la clase propietaria yanqui está eligiendo ministro de guerra!
En preparación para bombardear Irán. Mientras se lo sanciona. La policía del mundo es represiva con los que no favorecen los monopolios mundiales. Encima, en Irán votan también los no propietarios, claramente, se trata entonces de una dictadura. Por que el presidente tiene que creer en dios. Requisito constitucional que también se le exijió a Perón. A Yrigoyen. A Alfonsín. No así a Onganía o Videla, que dieron golpes de estado junto con la Iglesia Católica Vaticana, pero se cagaban en la constitución.
El mundo es así de hermoso.
Y todos nosotros, unos boludos. Que creemos en las casualidades.

Yo soy la tristeza





Me duele la espalda. A veces trato de evitar, darme cuenta, que soy tan obvio. Las amarguras concurridas del escritor que se cree apartado. Y estoy un poco loco, pero tan previsiblemente loco. Y otras veces, cuando tomo la otra pastilla, como los abuelos que viven de recuerdos, del recuerdo de cuál pastilla tomar,  me pongo tan contento. Todos esos pendejos kirchneristas, que huelen a pasto fresco, que a veces, yo, los peleo, los reto a ir más allá de las obviedades, es tan obvio lo que digo. Y puse ese punto y aparte y fue punto y seguido para contar que estoy limpiando el teclado porque escupí el mate de la risa. Es divertido. Lo que pasa. Lo que pasó. Este es un tiempo de funerales. Y todos sabemos que nada mejor que los chistes de velorio. Abalorios. Un conjunto de abalorios -qué lindo nombre para un bar de pueblo en algún lugar remoto, por ejemplo, el bar que está, o estaba, hace mucho que no voy, en la balsa que cruza La Picada, ahí mataron a Cáceres Monié, creo así se escribe, me da paja buscarlo, después de ese crimen cayeron presos los pibes de la jotapé, de los setenta, de Paraná, por esa balsa, alguna vez escribí de eso, pero hace mucho, llevo mucho tiempo con este blog, yo que abandono todo, a mí que me echan de los trabajos (nunca por no trabajar ni robar, casi siempre por sindicalista, qué se yo, soy así, a esta altura, tan enana, no voy a cambiar: me queda apostar, siempre tan humilde, a que sea el mundo el que cambie, a que rijan, por ejemplo, los derechos de los trabajadores; yo soy eso, ni más ni menos atorrante que cualquier trabajador) y que me mudo de casas y corazones, divorcios y amores eternos de colectivo, que duran tres paradas y la vida y los días y los dolores de espalda y del alma, ya escribo cualquier cosa, pero disperso y todo, seguí, religiosamente, escribiendo en este blog, día tras día, días sombríos, días borracho, días de amenazas, días de precmios, días donde una chica se largó a llorar al verme, se acordó de una historia que yo había contado (y andá a saber si es cierta) y durante todo el recorrido de un ascensor en Córdoba, me dio un beso profundo hasta los huevos, la vieja prepotencia de los pibes de barrio, volvamos a la balsa, que cruza, a paso de hombre, y cruzaba la furgoneta hecha mierda que llevaba a los docentes a la escuela rural y a los hijos de los docentes que no tenían con quién quedarse y ahí iba un pendejo peinado a la gomina, entonces muy rubio, con cara de vago, católico y con pretensiones literarias, que les iba contando, a las señoras maestras, lo que había escrito en una composición, el nene creció, pasaron los años y ahora teclea y se ríe y le danzan los dedos y no puede parar y se vuelve a reír y lo que escribe, señora, es lo que usted está leyendo, pero ahora el pelo (que le queda) es castaño oscuro y entonces como ahora se ríe y te sobra y se pone triste y te putea y el bar, quién sabe, capaz que está. Entonces y ahora no releo, jamás de los jamases, lo que escribo. No puedo correjir ni usar los correctores en línea y capaz estoy escribiendo, por ejemplo, correjir, la palabra, mal; y me quedo pensando y digo retrocedo y pasa que yo, también ya lo conté, tenía que escribirle una hoja a mi abuela, copiada de un libro y sin errores para que me de un premio y los días, las mañanas, se iban así, antes de caminar hasta la escuela católica donde quise ser santo, ya lo conté, lo conté todo, debería dejar de escribir y vivir dos años y después qué digo, me río,  me olvido de las comas, parezco borracho, buenas noches.

Clarín y la Cohorte Suprema

Sus señorías de la Cohorte Suprema, gente PROactiva (en el sentido macrista del término: al pedo todo el día pero millones de conferencias de prensa para contar lo desbordados que están) dieron hoy a conocer la acordada con Magnetto.
De acuerdo al pedido de Clarín, que obviamente el virrey Lorenzetti en Telefé y el príncipe Zaffaroni en radio CN23 contarán como decisión propia, se desprenderán formalmente de las acciones de la parte ilegal de Clarín antes del 7 de diciembre. Momento de gloria en que las acciones de Ernestina pasarán a sus hijos adoptados ilegalmente, y el resto a oferta pública. Muy lindo todo y muy conmovedor.
En ese momento, Clarín tendrá solamente TN como canal. Y Canal 13 en manos de testaferros. Como se hace, digamos, en el campo. De manera tal que todos son pequeños y medianos productores agropecuarios. Como se hace en el comercio. De manera que todos son pymes.
Pero, finalmente, concluye la etapa más aburrida -la de los abogados y contadores- del histórico clima cultural abierto por la ley de medios.
La historia, me parece, ya escribió su parte. Ahora hay que sacarle el jugo. Las transformaciones. Que requieren de mano obra y sudor (en eso, conmigo no cuenten...ja, no, sí. Más ahora, que he vuelto a quedar desocupado).
Mirando Venezuela, Brasil, Estados Unidos con la Fox, Inglaterra donde van presos los Fontevecchia y Darío Gallo, el escenario esperable es de mayor radicalización de Clarín contra las instituciones. Justo en momentos en que empezaba a aflojar por que confiaban en Lanata, que logra que durante toda la semana se hable de él y la línea editorial que él inventa. Que es más efectiva, con más rebote, pero menos danina que la de la gráfica, por ejemplo. Claro que se da en un escenario donde todos cazan en el zoológico y la línea editorial carriotizada es un muy respetable 2 por ciento.
Volvió la alegría, camaradas, compañeros, putones y putonesas, es esperable que se recontra pudra todo. Pero, ya tenemos más experiencia, más herramientas y otro clima de opinión pública.
El 54% hizo aflojar los corazones pero el 54% se logró por que al kirchnerismo es muy difícil pelearlo. Lo volteás y se levanta. Lo volvés a voltear y se levanta. Al final, hasta te gana por cansancio o porque, en el patio del recreo, los mayores y las mayorías, de tan golpeado que está, le empiezan a tomar simpatía y se ponen de su lado.
Esa es la frescura y rebeldía que se renueva tras 9 larguísimos e intensos años. A la mierda. Lo escribo y yo mismo me sorprendo. Es muy loco eso. Chau, me voy a dormir la siesta. Me enoja muchísimo que la hija de re mil puta de mi vecina esté tan estremecedoramente buena. Me quita la ternura. Me da impotencia. Un cahco linda, está re bien. Pero tan pero tan hermosa da impotencia. Ganas de cagar a patadas la mesa y la silla. Ni sé qué escribo ya. Los quiero a todos.

lunes, mayo 21, 2012

Lanata Contra el Vidrio


LA MALA LECHE


Lanata contra el vidrio

La tele aburre. El mundo aburre. Cuando ya chequeaste todas las actualizaciones que hacen al mundo más lindo y ves que apagaron sus motores por hoy tus bloggeros y tuiteros favoritos, cuando te queda en la pantalla la guerra diaria de Elio Rossi con Caruso, que está buenísima, pero que ya te pudrió, cuando te das cuenta que enGoodbye Lenin arden los feisbuks, te da ganas de empezar a amar lo que tus amigos odian. Hagamos de abogados del diablo. Tomemos a Lanata desde esta periferia.
Deuda: Lanata patentó el uso del “vos” hace casi dos décadas. Adelantó mucho en marketing político porque construyó una distancia nueva entre representantes y representados que competía con la habilidad de Menem y sus guiños, pero desde la “corrección política”.
Es mentira que volvió hace un par de domingos. Se pasó estos años tratando de volver y darle vuelo a cosas pero no le tomó el punto al kirchnerismo. Lanata posa un poco como quien acaba de ser despertado de un largo sueño, viene con la fe intacta, y nos va a despertar del efecto para decirnos: son todos lo mismo. ¿De dónde vino este hombre que mira el país kirchnerista por primera vez? Con la fe de los que creen que los Ricardo Jaime de este país son la institución permanente, que Calafate es el nuevo Anillaco. Pero no volvió: hizo un programa en el canal 26, un diario nuevo sin la sintonía que supo tener Página 12 durante los gobiernos de Menem y mantuvo años de doble juego anti k y anti clarín. Esteban Schmidt lo puso en foco como nadie en dos ocasiones que al menos recuerdo: en sus apuntes sobre el fin del periodismo y en una reciente reseña sobre el programa Periodismo Para Todos en la revista Rolling Stone. Busquen, gugleen, está en el scribd de Esteban. Lo recomiendo mucho.
Un síntoma de la reacción kirchnerista frente a Lanata: uno ve en esa indignación algo de “me pisotean el jardín”, dolor de consorcio, gente que se re conoce. Progres contra progres. En un país donde… progres somos todos. Pero Lanata es el mejor de un régimen de periodismo crecido -básicamente- para denostar a la política, que creyó que “esas” formas de la política iban a durar para siempre. Pero si para muchos (que fueron lanatistas de los 90) la política era mala cuando la política era Menem, el problema es qué hicieron para aclarar el “pasaje”, o sea, ¿cuándo dijeron que en realidad Menem no era tan malo o que en realidad las “armas de la crítica” contra Menem eran un bluff? Quiero decir: una parte del progresismo K en algún lugar tiene que hacer la quema de “Robos para la corona”. Corrupción y progresismo: metamorfosis de una agenda. Todos los históricos patrimonios simbólicos –los DDHH, la renovación de la Corte, las estatizaciones- tienen su centro en un corazón progresista. Lanata hace contradicción en ese corazón.
Su lógica es lineal. En el informe del domingo pasado sobre la actualidad del servicio de trenes del Sarmiento resume su sistema de identificaciones: comprobar víctimas totales, abandonos totales, culpables perversos. Y persiste en el desierto contra “los sobreprecios de alguna intendencia”.
El problema es que los valores originarios del 2003 que tenían acento en la calidad institucional (fin de la impunidad, como lema genérico), sumados a la pretensión de cortar al medio con la palabra transversalidad (juntar a todos los buenos de todos los lados), esos valores que auparon al progresismo k, se volvieron -por confuso tráfico y para ese mismo progresismo incluso- formalidades de un reclamo que -entonces, de fondo- siempre es gatopardista o vacío, porque exige instituciones mejores “para que nada cambie”. Y fue así como una parte del kirchnerismo terminó rompiendo su versión de la República, limó esa impronta liberal diciendo: cuanto peor son las instituciones, cuanto más frágiles sus mediaciones, cuanto menos énfasis se ponga en la “superficialidad de su calidad”, más rápidos y efectivos son los cambios porque no están atados a la inercia y a los límites institucionales.
O sea: ¿desde cuándo algunos odian a Lanata? Lanata es la memoria del progresismo. Lanata repasa el círculo donde escribió: acuérdense que esto empezó acá. Por algo fue el jefe en “los años duros” de la mayoría de los que lo putean tanto.

domingo, mayo 20, 2012

Los monopolios






En toda la cadena de producción de alimentos, en cada eslabón, hay monopolios. Esto, entre otras cosas, implica que las evidentes mejoras sociales para los sectores más postergados, signifiquen mayores ganancias para estos grupos concentrados. Que, ni siquiera, se cartelizan mucho, ya que son los mismos. Y son multinacionales. Y hacen, de este país, prisionero de sus intereses. De manera que si aumenta el precio internacional financiero de los granos, aumentan los alimentos. Si aumentan las partidas sociales, aumentan su ganancia. Y batallan contra la población a través de la inflación. Y capturan el resto de los segmentos financieros, además de la especulación de la tierra y los cultivos, los del mercado minorista -por ejemplo, el de las tarjetas de crédito, los créditos al consumo, las deudas impositivas, etcétera- de los incluidos sociales, a partir del manejo de las variables estratégicas.
Siempre están a buen resguardo en la prensa, sea la independiente (la de las corporaciones de la derecha) o la militante (la que no tiene derechos laborales). Son intocables. La política no los subordina. Ni los tiene en cuenta. Más que, como estado, para forjarles un marco jurídico que los fortalezca, sobre todo en tribunales, el poder de la aristocracia y en el legislativo, donde la ven pasar o son demasiado alcahuetes para leer qué carajo votan. Así, por ejemplo, se escapa una masa importante de subsidios, exenciones fiscales, acuerdos de precios vulgares y truchos, que van a parar a la opacidad de esta estrcutura de oligarquía diversificada. Los monopolios que manejan nuestros alimentos. Nuestra calidad de vida. Y la desesperación de millones de compatriotas. Es el cuello de botella del modelo. Es el problema principal. Es el laberinto a donde van a parar las esperanzas.

Pan

En el último poblado de Jujuy, en alguna zona fronteriza de Misiones, en el culo del mundo allá en la Patagonia reciben, las panaderías, la misma harina subsidiada que una panadería de Puerto Madero, el barrio K del puerto, que es el más caro de la capital portuaria. Adonde va el trigo que se exporta.
El pan en ese poblado del interior de Jujuy, puede conseguirse a 6 pesos el kilo. En la trinchera kirchnerista de Puerto Madero, a 25 pesos.
Desde el ministerio de desarrollo social se han impulsado innumerables panaderías cooperativas que por supuesto fracasaron con elegancia. No obstante, se siguen impulsando.
Una panadería no se distingue por la calidad de su pan, eso no es entender el capitalismo, sino por su capacidad de comercialización. El estado bobo, que compra hornos de panadería a industriales del lumpenburguesariado, que naturalmente vive en Puerto Madero, manda luego a una villa miseria que haya resistido tenazmente la Justicia Social de los últimos 9 años, ese horno, los organiza en cooperativas del lumpenpunterismo del PJ y a los 9 meses, después de que los abogados, contadores y trabajadores sociales hayan cobrado sus sueldos por salvar el mundo, los miserables siguen tan miserables como antes pero ya recontrafrustrados. Claro, al lado había un supermercado, que recibe la harina subsidiada y no juega al empresariado, sino que empresarea. Toda la cadena que se favorece con el pobrerío -incluidos los "profesionales", la mersa que hace papeleríos al pedo, los derrotados moralmente empleados estatales, etc- de capitalismo saben poco y nada, pero les chupa un huevo, su porción está saldada, aunque cueste la vida y las esperanzas de los otros, los que trabajan. El asistencialismo, sea católico (es decir, a cambio de algo inmediato como el voto o el alma) o socialista (o sea, dando para pucherear a abogados y contadores) es una mierda. Pero sorprende que el estado bobo renuncie, sin chistar, a probar su propia medicina.
Estoy seguro que si pusiera empresas cooperativas testigos, panaderías testigos, de propiedad estatal, se adquirirían saberes duros, se acumularía información, formación de recursos humanos, además de contar con más herramientas estratégicas a la hora de regular un mercado, sencillamente, de mierda. Se formarían más empleos estables y con derechos laborales (perdón los trabajadores sociales, yo sé que ellos son los ejecutores de la desregulación laboral, pero bueno, no es contra ellos, pero hacer una sociedad más justa requiere prescindir de ellos, de los abogados y los contadores).
Parece una idea muy loca, sobre todo cuando los militantes posan de semiólogos y no saben un carajo sobre la situación social, pero todo esto existió en argentina. En la argentina peronista.
Todo esto, también, lo hizo mierda el peronismo de los 90.
También existió, aunque parezca mentira, producción teórica -la carrera de Trabajador Social sin ir más lejos- crítica, y se estudió las condiciones de reproducción de la pobreza. Parece todo muy alejado, hoy que, mis valientes, están todos contra el imperialismo que viene a ser Lapegue.
Son los alimentos, hay que pensar los alimentos. Hay que pensar en lo que piensa la mitad de la argentina.