domingo, mayo 29, 2011

La cultura y el kirchnerismo


Como contábamos días atrás, esta vieja obsesión, de qué pasa por debajo -o por encima, da lo mismo, se entiende- del barullo diario de las peleas políticas, el kirchnerismo fue marcando una línea tajante entre quienes se encuentran cerca de los distintos mundos de la palabra y la cultura.Así que preguntamos a varios referentes y personas que, por distintos motivos, admiramos (sin necesariamente coincidir políticamente) y  mi amigo Martín Rodríguez, buen periodista, mejor analista y mejor poeta, recopiló las respuestas -faltan llegar otras, que después las ponemos en una página aparte y listo, corazón- las editó un poco para ordenarlas y acá van: 



1) ¿Hay algo específico que en la cultura haya provocado el kirchnerismo? 

2) ¿Qué cosas perdurarán -si hubiera algo- como marca de época en el plano de la cultura? 

3) ¿Cuáles son las manifestaciones más novedosas en la cultura durante este proceso? 

Respuesta de Horacio Fontova:

1) Creo que el kirchnerismo logró casi acabar con la insistente, invisible, hipnótica cultura oligárquica, la que hizo que se mantuviera en nuestra atmósfera durante tanto tiempo, y sin que nadie contara con ninguna ayuda para darse cuenta, el  olor a los Mitres y a los Videlas. No-cultura, cultura del no-pensar, a la que estuvieron acostumbrados los numerosos adormecidos, los descreídos, los temerosos de la política. Los que afortunadamente ahora continúan despertando. Casi, despertar. Casi acabada la naftalínica cultura neoliberal. Casi, porque el trabajo no termina. Un trabajo que, de no ser por la causa Kirchner, ni siquiera hubiera dado comienzo. Y que ahora es imposible de parar. El trabajo por una nueva cultura, que de ninguna manera va a permitir que se la desprecie nuevamente.

2) Perdurarán el haber podido recobrar, juzgar y calificar todo lo pasado, recobrar la pública opinión política, haber podido sacar a la luz el papel de los medios de comunicación, disfrutar de un súbito e imprevisto desenfado general, de un súbito hacerse invisibles a los ojos del viejo Big Brother monopólico de mierda controlando todo, de unas ganas de expresar como se cante los huevos (lo que durante tanto tiempo hubiera sido considerado “inconveniente”). Pero, ¿inconveniente para quién? Resulta que ahora nos dimos cuenta de que era inconveniente, sí, pero sólo para algunos, que ya nos sacamos de encima. Porque se acabó la puta e invisible vigilancia. Bueno, un poco... quizás no se acabó del todo, pero ahora realmente nos está chupando un huevo.

3) Las manifestaciones más novedosas durante esta (“proceso” las pelotas!) transformación, son la reivindicación de los derechos humanos, haber legalizado el matrimonio igualitario, haber dado curso a la Ley de Medios, haber recuperado las manifestaciones populares, haber promovido la integración latinoamericana, haber instituido la Asignación Universal por Hijo, haber vuelto a darle voz a los científicos argentinos, haber acercado las nuevas formas de información y comunicación (léase computación, internet, etc.) a quienes sin el apoyo del Estado jamás podrían haber accedido, y haber podido, por fin, hacer posible eso que alguna vez se dijo en un viejo aviso publicitario (creo que de zapatillas): “Esto...en Europa no se consigue!”.

Respuesta de Gerardo Fernández:

1) Es muy vasto el tema de la cultura, creo que ha generado embriones, gestos, impulsos en muchas áreas, centralmente en la política. Lo que ha generado es un cambio de pose, ahora se desafía a lo que antes parecían invencibles. En mi generación hay cambios. Cuando muchos estábamos resignados a criar de la mejor manera posible a nuestro hijos, cuando veíamos que desde lo público no quedaba nada por hacer, cuando sentíamos que desde lo colectivo no había salida, un buen día empezamos a encontrarnos de nuevo en la calle y ¡vaya si eso no es un cambio en la cultura! El yerno que un buen día le discute al suegro en la mesa dominguera, familias que vuelven a tensarse por discusiones que habían desaparecido en 1955; en suma, el kirchnerismo ha generado un cambio en la cultura que, no obstante, por ahí no se refleja en algo concreto o palpable. Pero está.

2) Creo que este despertar va a perdurar básicamente porque los más jóvenes han venido criándose en este clima. Mi hija participó el año pasado de una toma en el colegio a la misma edad en que a mí me agarró la dictadura y despedazó mi ciudadanía. Eso es un cambio que perdurará, creo.

3) Lo que se me ocurre ya lo describí en líneas generales en la primera respuesta.

Respuesta de Pablo Sirven:
1) Lo principal es poner en debate el papel de los medios y los periodistas, algo desde ya saludable, pero opacado por las distorsiones y las exageraciones impuestas por la guerra contra Clarín. Otro contraste: la alegría de los festivales y concentraciones K por un lado y las asperezas e intolerancias mutuas que se dan entre los simpatizantes de los oficialistas y los que no lo son.
2) Es difícil saberlo porque esta época política coincide y empatiza con la horizontalización de las comunicaciones que proponen las redes sociales, que alienta a derribar formalidades y a expresarse con más libertad y hasta desparpajo. Atribuir esto solamente al kirchnerismo -o sólo al cambio de paradigma comunicacional que empujan los nuevos dispositivos virtuales- sería igualmente injusto.
3) Lo principal es la intensa circulación de ideas y opiniones en un arco ideológico más amplio que en otras épocas, pero en un clima de cierta hostilidad verbal o escrita para aquellos que se ubican en las antípodas del oficialismo. La otra cuestión es el mayor protagonismo del Gobierno en materia de comunicación (ley de medios, fútbol para todos, producción de nuevas señales).
Respuesta de Abelardo Vitale (Mendieta):
1) Certeza sobre esto no tengo ninguna, sólo algunas sospechas. Entre otras cosas porque soy de los que piensan que los cambios culturales se pueden apreciar cuando ya sedimentaron, cuando no queda otra posibilidad que hacer sobre ellos una disección, un estudio, un paper del Gino Germani. Mientras esos cambios suceden son difíciles de apreciar, al menos para mí. Ya sea porque te envuelven como cotidianeidad, ya sea porque uno está envuelto en su realización. Es decir, ahora está el polvo volando y, quizá esa sea la primer sospecha, es que el kirchnerismo sopló –¿inconcientemente?- también sobre el campo cultural. La marca de época, a mi modo de ver, es que pasan cosas en el campo de la cultura. Cosas que van más allá de un esquema de resignación o, en el mejor de los casos, de una lógica de resistencia, tal como sucedía en los años 90. Y no estoy queriendo aquí hacer un recorte de la cultura al reducido campo de “lo social”, pero tampoco me voy a quedar pancho asumiendo que cultura es el Fondo Nacional de las Artes y los canapés de salmón.    
2) Tampoco sé, aunque sí tengo claro que me gustaría que quede: el creer en algo para cambiar alguito. Cierta impronta de alegría en las manifestaciones populares. Vamos: yo soy un melancólico que se pone contento cuando los demás están felices o más o menos felices. El desafío es ver si logramos que este sentimiento subterráneo de optimismo y confianza en el cambio podamos sostenerlo cuando la “macro” no acompañe tanto como ahora. Es decir: culturalmente, ¿sedimentará como marca de época que la política, y la alegría para hacerla, sean el modo de transformación social que permitan disputar el poder?
3)
a) Cuando se canta la intro del Himno con ohhhooo, ohhh,oohhhh. Me parece una manifestación fuerte de la cultura popular que expresa un orgullo por pertenecer a algo que no nos enorgullecía. Nos enorgullecemos de nosotros, no es moco de pavo con la historia tenebrosa que arrastramos.
b) La desfachatez de la horizontalidad a la hora de opinar sobre lo público. Un novedoso criterio de igualdad en los debates, las creaciones y las manifestaciones. Creo que eso deriva de dos cosas: ciertas herramientas que lo permiten y una simplificación en la accesibilidad a ellas (blogs, redes sociales, amplísima libertad de expresión, política de no represión social del gobierno nacional, etc.) y, luego de un sinuoso y largo recorrido, de la impronta que Néstor Kirchner le puso a su rol presidencial. O sea: si este tipo que es presidente se parece bastante a mí en que es alguien “normal”, jodón, desalineado, poco afecto al protocolo, caramba, yo puedo opinar también. Y me gustaría que este plano de democratización de la palabra se extendiera más fuertemente a otros campos de la cultura: las artes, por ejemplo. Donde veo que siguen prisioneras de ciertos circuitos elitistas y amargados.

Respuesta de Raúl Degrossi:

1)      1) El efecto "Bombita Rodríguez": un intento de rescate de la tradición nacional y popular y la épica de los 70', pero en un registro menos contracturado y caracúlico, y reivindicando el espíritu festivo; se extendió a todo lo que se entiende por cultura en un sentido amplio, incluyendo las expresiones populares en el espacio público (el símbolo máximo: los festejos del Bicentenario). Y en ese plano, la búsqueda de una síntesis superadora de las fracturas históricas y los quiebres de lo nac & pop (un poco el guión de los festejos del Bicentenario, o los discursos de Cristina donde caben desde la Vuelta de Obligado hasta Carpani, pasando por Scalabrini Ortiz, Jauretche y el Eternauta).

2) La visibilización del rol político de los medios, y la decisión de discutir el problema y encararlo, y el protagonismo político activo de mucha gente de la cultura, en sus expresiones más tradicionales o aceptadas como tales, si querés; algo que no se veía desde el primer peronismo, y que se dio más generalizadamente aún que en los 70' y -ni que hablar- en la primavera alfonsinista. El enorme desarrollo del cine nacional (en temáticas, autores, lenguajes y producciones) y la jerarquización de la televisión pública.

3) La absoluta reapropiación social del espacio público, a partir de la decisión de no criminalizar la protesta social, y los medios de comunicación horizontal alternativas, sobresaliendo los blogs políticos por densidad, aunque Facebook y Twitter sean más masivos. Concedo que se trata también en estos casos de “fenónemos de época” coincidentes con el ciclo kirchnerista, no necesariamente generados por él. Y también la redefinición de lo que se considera “arte comprometido políticamente”, o “trasgresión” en sentido cultural, en tanto se redefinió el contexto político en términos culturales y simbólicos. Capusotto y sus programas son un ejemplo, y tiene que ver con lo dicho en 1), pero el “desangelamiento” de casos como Fernando Peña (usando el exactísimo término de Luisito D'Elía) es otro ejemplo bien gráfico.


Respuesta de Hank Soriano:

1) Creo que lo más claro es la revalidación de los íconos culturales clásicos y viejos argentinos como nuestros. De un tiempo a esta parte se convirtieron muchos de ellos (Jauretche, Oesterheld, Scalabrini) en un rasgo marcadamente identitario que nos permite ser argentinos más allá del mundial de fútbol. Del mismo modo y en línea con este pensamiento seguramente erróneo, creo que el kirchnerismo, amén de habernos devuelto la política, y amén de esa frase gastada hasta el hartazgo, nos devolvió cierta intelectualidad llana y comprensible, y eso, mezclado con las emociones y las desgracias, generan una explosión que sólo puede ser vista como un hecho artístico, inmediatamente, ligado a la cultura.

2) La participación de todo el mundo y la integración 2.0. Este hecho fortuito hijo de los tiempos que corren, hizo, además de invitarnos a jugar, que muchos podamos escribir, hacer muestras, leer, cantar y bailar en escenarios que antes ni eran esquivos, sino que eran lisa y llanamente inexistentes. Entonces, creo, que una mezcla de tecnología con una invitación a abrir el juego, sumado al fuego de políticas ciertas, hicieron que muchos podamos ser vistos. Perdurará entonces lo que estamos haciendo muchos de nosotros. Y no perdurará, en cambio, un recital en Plaza de Mayo.

3) Desconozco, pero sugeriría sin pensar mucho que como “novedoso” podríamos encontrar a la concreción de la mezcla de cultura y política, en la que diferentes señores y señoras que otrora nos parecían rancios y grises, hoy son íconos de remeras, tatuajes, banderas y graffitis en las paredes. La novedad entonces, creo, es el posicionamiento de lo que nos era esquivo como propio, como Uno De Nosotros y como cuestión estética agradable que llevamos con orgullo.

2)      Respuesta de Dante Palma:

1) Yo no sé si hablaría de especificidad pero sin duda hay una identidad que el kirchnerismo empieza a profundizar especialmente después del conflicto con las patronales del campo. En ese sentido hay un rescate del pensamiento nacional y popular y una reivindicación del revisionismo histórico. Esto resultó interesante porque barre con aquellos prejuicios que disocian al peronismo de la cultura y que suponen que el peronismo estaba demasiado preocupado por las alpargatas. Asimismo este nacionalismo popular se funde con una fuerte mitología latinoamericanista que ensancha la concepción de nación a todo el sur del continente. En este sentido, hay una clara reivindicación de todas las manifestaciones culturales latinoamericanas.     

2) Para responder a esto habría que ensanchar la noción de cultura e ir un poco más allá de lo que estrictamente consideramos “ámbito cultural”, pues la marca que va a dejar el kirchnerismo, me parece que tiene que ver con una “cultura política”, una forma de pensar el Estado (frente al liberalismo económico) y una forma de pensar la política (frente al republicanismo vacuo del mero consenso). Asimismo, y quizás aquí se pueda conjugar la noción más restringida de cultura con la más amplia, hay un importante énfasis en el ejercicio de la soberanía nacional, una suerte de reivindicación de lo autóctono y del valor que supone ser argentinos. Esto se ve en hechos paradigmáticos como la quita de la deuda y en casos más triviales como el episodio del avión norteamericano que intentaba pasar armas no declaradas. A su vez, se observa en el modo en que UNASUR está planteando seriamente la posibilidad de avanzar en un ejército regional capaz de hacer frente a las hipótesis de conflicto del futuro cercano, especialmente, aquellas que tienen que ver con los recursos naturales.   

3) Tomando una vez más, una noción más abarcativa de “cultura” podría decirse que la novedad puede estar en las consecuencias que implica ese retorno de lo político como espacio donde poder avanzar en soluciones profundas para los problemas de los ciudadanos. Esto hizo que mucha gente joven dejara de ver a la política como un espacio reñido con la ética y a derribar de la atalaya al periodismo que se había erigido como nuevo representante de la sociedad civil. Por último, y en términos quizás demasiado generales, podría decirse que el kirchnerismo deja una sensación de que todo es sanamente discutible y que los espacios de poder pueden ser redefinidos y repensados. No hay nada que no pueda ser puesto en tela de juicio. Esto no significa que se trate de un gobierno trotskista ni mucho menos, pero sí parece ser un gobierno que instaló la idea de que aún aquellos espacios aparentemente legitimados y naturalizados no eran más que la consecuencia de la forma en que se encarnaban los discursos del entramado del poder.  

Respuesta de Mauricio Kurcbard:

1) Una tensión inusitada en todo el campo de las creencias y concepciones que había sobre diversas cuestiones importantes, específicamente el rol del Estado, es la gran discusión que dio el kirchnerismo. Y la ganó lejos. En alguna medida todas las discusiones terminan en si el Estado debe intervenir y regular más o no.

2) Diría que es una época de una gran caída de caretas, pero francamente no lo sé, por momentos creo que la figura del Pingüino quedará como marca de estos años, como la del Che en los 60s, más que como la de Perón. En el futuro se hablará de él como de alguien que peleó y dio su vida, más allá de lo acertado de esta creencia. Espero que en el futuro las concepciones culturales sean menos de izquierda, y más nacional, popular y continental.

3) Me da la impresión de que se escribió mucho de política en esta época - no solo en nuestra burbuja bloguera- con más interés y más pasión. Y el nivel analítico es muy alto, excepto las salvedades de siempre. Se habla y se discute en distintas superficies, mas arriba o más profundo, y en todas se extraen conclusiones interesantísimas, no hay puntos de vista que puedan ser descartados, todos traen algo útil al fogón. Te cuento que en lo que se refiere a mi gremio, el teatrero, donde todos tienen la conciencia de que pueden generar un proyecto a largo plazo -un galpón teatral, una obra y su gira nacional, ensayos- sin contratiempos, así que noto una explosión de propuestas y de trabajo que imagino que se debe proyectar de igual manera en todos los ámbitos a escala nacional. Se labura en todo el país y todo el mundo anda en algo, eso es raro, nunca se vio. De ahí tiene que salir algo trascendental y poderoso cultural y artísticamente.

sábado, mayo 28, 2011

Volvé al voley


Pasa que (click para ampliar) es "Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización" (jajaja) y bue, de fútbol, vistes, qué se yo, corazón:




Con una izquierda así, para qué queremos derecha, corazón!





Cuenta Sin Dioses


Durante el conflicto agromediático la CCC -rama piquetera perteneciente al Partido Comunista Revolucionario - y la  versión piqueteril de la Colisión Cínica ofrecieron sus militantes y su logística para que la resolución 125 - el primer intento de redistribución de la riqueza -  no se llevara a cabo. Por lo tanto los grandes poseedores de la tierra ganaron fortunas y devolvieron el favor: Una suma de 2 millones de pesos (libre de impuestos) para que la PCR y la CC puedan construir la escuela. ¿Que 2 millones de pesos, es mucha guita? Para mí y para usted. ¿Pero que significan para una empresa como El Tejar SA que maneja más de 150 mil hectáreas en la Argentina (y otro tanto en Brasil y Uruguay)? Exactamente nada, un movimiento de caja de menos de 5 minutos.

Oscar Alvarado, fue a quien honraron nombrando a la escuela, ¿De quine se trata? No es otro que el terrateniente, titular de la empresa mencionada (EL Tejar SA) y creador de AACREA  (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), fallecido en octubre del año pasado y uno de los impulsores del acercamiento entre piqueteros reaccionarios y la rama militar del campo.  Don Hugo Biolcatti se refería a él de ésta manera: " es una enorme pérdida para el campo y para el país, pero más allá del gran pesar, nos deja el ejemplo de quien fue un pionero, un emprendedor nato y, por sobre todas las cosas, un hombre de bien, comprometido con la Argentina".

Casi las mismas palabras que pensaron los miembros del maoismo en Argentina, (acompañantes de Proyecto Sur en esta campaña electoral) y su amigo Toty Flores.

La página de Elisa Avelina Carrió nos informa: "Toda la obra se hace con el trabajo de militantes de la Corriente Clasista y Combativa y con dinero que proviene de donaciones. Ni la Escuela ni la Cooperativa reciben un solo peso del Estado", “La gran lección que le da La Juanita a la Argentina es que con dignidad, trabajo y fe se pueden conseguir grandes realizaciones y que un país digno es posible”, “En las cooperativas tenemos que promover el diseño para disputarle el mercado y romper la hegemonía de las grandes empresas”, olvidándose de que el dinero provino de una de las empresas a las que les interesa el país -y de que forma-. Si la hinchada alborozada grita si esto no es clientelismo el clientelismo donde está no se equivocan.

Hoy La Nación le dedica una editorial conmovedora que titula "El legado de Oscar Alvarado" que por supuesto "los militantes revolucionarios" leerán y se sentirán agradecidos por un diario que creció gracias a las matanzas de los morochos en la Argentina, tan morochos como los que construyeron esa escuela, como usted y como yo.



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a PASO de vencedores



El muuuuuy arraigado pensamiento -equivocado- de que las internas abiertas y obligatorias no se qué bolazo la democracia y la salud de los patos, no está lo suficientemente discutido.
En primer lugar, por que el carácter de abierta de ese tipo de internas, debilita obviamente a los partidos políticos. ¿Para qué afiliarse a un partido, militar en un partido, ser parte de la vida interna de un partido, si a la hora de los bifes la selección de los candidatos la hacen todos, y POR ENDE, la selección de los programas no la hacen los militantes ni las autoridades partidarias. Para decirlo sencillito (y esquemático): un partido político no puede ser de izquierda O de derecha en un sistema electoral primario de este tipo, sino que serán ganadores quienes -a eso tiende el sistema- contengan alas de izquierda Y de derecha y de paso alas de colibrí y alas de pollo y princesas aladas: que contenga, en síntesis, la mayor parte de una imposibilidad que es la totalidad social (cómo estamos con el lenguaje, corazón!).
 Segundo, por que  el carácter de obligatorio del voto primario implica, en el mero discurrir de los turnos electorales, una conducta tipo -a eso tiende- donde el elector vota por, ponele, Lozano, del Partido Movimiento por La Recuperación De Los Valores del Mundo, PMRVM, y resulta que Lozano, en el PMRVM pierde las internas...pero, ponele Biolcatti, que tiene más o menos el mismo sistema de ideas que Lozano, gana las internas en el, ponele, Partido Verde, y entonces, el votante tipo, que no optó por Biolcatti sino por Lozano, tiene la oportunidad de votar a Biolcatti -esto es: votar su sistema de ideas- en la elección posterior a la interna. Todo muy lindo. Pero el discurrir de este tipo de internas, tiende entonces a las candidaturas tipo, restando matices, coloridos y representaciones minoritarias. Es así, corazón. No se discute más, chau.
O sea, no es que sean el Mal las internas abiertas y obligatorias, pero considerarlas la reencarnación de las tablas de moisés que vienen a traernos la república posta y la democracia como en los países del primero mundo, es, por lo menos, discutible. Besos. 

viernes, mayo 27, 2011

resistimos en los 90, volvimos en el 2003, junto a Néstor y Cristina, la gloriosa JP!







Acá están mis grasitas!





Conmigo No!







Conmigo

“Conmigo o sinmigo”, dijo el antiacadémico Herminio Iglesias en una frase ya antológica. “¡Conmigo no, Barone!”, exclamó la académica Beatriz Sarlo en lugar de contestar con “¡Los genocidas no, con los hijos apropiados ni con Papel Prensa, tampoco!”
Si Graciela Camaño lo abofeteó a Kunkel abusando del género, Beatriz Sarlo me prepoteó abusando del género y de la mentira. Cuando dijo “Vos trabajaste en Extra, trabajaste en La Nación, aguantaste hasta que pudiste” está diciendo que yo no aguanté más mientras ella aguanta. ¿O disfruta? Mi participación en La Nación a partir del golpe de los chanchos sojeros fue haciéndose cada vez más discordante y en tensión con la línea del diario. Cuando me fui no hice escándalo como suelen hacer los que se dicen perseguidos pero siguen siendo caros y prósperos en el mismo sistema que los adiestra.
¡Conmigo no, Barone! Pero si no hablaba de vos Beatriz, hablaba de tantos que ya a sabiendas de quiénes son sus empleadores, y qué umbral de ignominia traspasaron, los defienden y adulan. Si te considerás incluida no es mi culpa sino del soporte que te sostiene y que te consagra parte de su mensaje.
¡Conmigo no, Barone! No es lo mismo que decir ¡Barone renunciaste a La Nación justo cuando yo entro y la represento! Yo nunca fui el escudo cultural de un barco cuyo rumbo se opone al rumbo de los náufragos.
En el diario Extra, que mencionaste menemista, yo firmé crónicas implacables contra el uno a uno cuando todos le cantaban loas y satiricé sin anestesia a personajes carnales de esa época. Cada uno es lo que es y no es lo que no es. Lo dice una vieja canción de la negritud. Y Sarlo no es Barone ni yo aspiré nunca a ser Sarlo. Prefiero estar en una remera barata que en la antipopular historia de la tribuna de doctrina.

Orlando Barone, 27 de Mayo de 2011.

1983


ay!

Leo García
Diego Gvirtz y Nicolás
Drogadictos K
 #SuperJueves, del jueves pasado
El periodista militante Barragán y Zambayonny
La gente afuera
La gente adentro

Con el gran Zambayonny
El camarada Abelardo Vitali, Mendieta (que después cantó con Horacio Bouchoux el Nunca Menos), y Matías Castañeda






ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Este viernes va a estar mejor: "Conmigo No, Barone".

Florencia Arietto y Sebastián Lorenzo. 
Carlos Barragán




Y el viernes que viene va a estar mejor, corazón.
La compañera Lorena 

Guillermo Fernández


Con La Jefa (espiritual), qué cara, la mía, eh, y Nicolás. 





con La Cámpera, esta noche.



Y que viva el amor! 


Las internas: símbolo de la institucionalización grosa de la democracia y los sentimientos bellos que tienen las buenas gentes y los kirchneristas también, porqué no, corazón.





Escribe Mariano


Está más o menos difundido el tópico de que la existencia de elecciones internas para definir candidatos es una paso de avanzada en la democratización de las instituciones, en este caso, los partidos políticos.

En el plano de la realidad más inmediata, se vuelve preferible (opinión generalizada) un proceso electoral como el santafesino, donde todos los partidos eligieron sus candidatos en internas abiertas (con padrones generales, sin limitarse a quienes estén afiliados a los partidos); ah, y obligatorias. 
Se vuelve preferible (ese proceso), decía, a una situación como la de la CABA en la cual los máximos referentes de los partidos políticos eligieron, a dedo, a los candidatos a intendente, hecho condimentado por la situación de que en algunos de esos casos se eligieron a sí mismos, y no conformes con ello sopapearon un poco a quienes amagaron a oponérseles (¿alguien conoce el paradero de Lozano o Michetti?).

Bueno, tal vez convenga hacer un poco de memoria, que la mayoría de las veces permite sacar conclusiones contrarias al prejuicio común.

Santa Fé tiene internas abiertas (y obligatorias), porque así lo prevé su legislación electoral. Esa legislación que propicia el desarrollo de procesos tan democráticos en los cuales todos los partidos eligen a sus candidatos en internas, fue usada como modelo para la reforma política que se llevó a cabo el año pasado en Nación y en la Provincia de Buenos Aires. En esos dos niveles estatales, a partir del próximo turno electoral (este año) habrá un sistema muy parecido (en cuanto a las internas idéntico) al de Santa Fe.

En la CABA no ocurrió lo mismo.

Cabe aclarar que contrariamente a lo que supondría el prejuicio común, la ley electoral modelo no es un invento socialista, sino que la reforma fue instrumentada en tiempos de Obeid (peronista, ex K).
De esa forma se puso punto final a la denostada "ley de lemas". Que tenía muy mala prensa, por ser "partidocrática", y por favorecer a priori la victoria de fuerzas políticas con capacidad de expansión territorial, en detrimento de armados que privilegiaban el alto nivel de conocimiento público del principal candidato y la inserción mediática de ese candidato en sentido individual.
Los vicios, considerados en general como  no democráticos de la ley de lemas, finalmente, decretaron su ocaso, y la misma fue reemplazada por la legislación actual. Modelo.



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Y más

Escribe Fede

Salgamos del lugar de Sarlo vs Forster, ni que hablar de Sarlo vs Mariotto. La invitación de 678, la mejor interpretación posible de esa invitación al menos, tenía otra lógica a la del simple contrapunto: vos que nos mirás y escribís sobre el programa, vení a decirlo desde este programa. Ahí estaba la potencialidad que tenía tener a Sarlo al lado de Barone.  Y Sarlo cumplió con esa expectativa. Detalló, con las limitaciones del caso y el doble stopper que se le puso con Forster y Mariotto (un exceso que tiene sus explicaciones)  sus desacuerdos. ¿Qué son esos desacuerdos? Tienen dos vertientes que en el programa se mixturaron pero convendría separar. Una crítica puntal al ejercicio del periodismo de archivo y de las premisas sobre las cuales luego intervienen los panelistas de 678. Y por otro lado, sus desacuerdos con el kirchnerismo, la visión del mundo, o como quiso colocar Forster con cierta grandilocuencia “del poder”. ¿Es la misma discusión? ¿Ser anti kirchnerista es ser también anti 678? Y al revés: ¿ser kirchnerista es ser seisieteochista?  Hubo una divergencia formal durante todo el programa: Sarlo buscaba fundamentar la crítica en aspectos concretos (los informes, el papel de la prensa europea, la transición democrática, etc) pero la réplica venía por el lado de la confirmación de lo que nunca estuvo en duda: “ah, pero vos sos opositora…”, por lo que salvo algunas intervenciones afortunadas de Forster, había un diálogo pero que ocurría en dos niveles distintos. Una totalidad (el gobierno, el proyecto, lo popular, etc) frente a una crítica quirúrgica, que si bien sabe que se agazapa en los lugares más fértiles y sencillos, no deja de ser inteligente, mordaz, astuta.


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La cultura durante el kirchnerismo



Dos cositas. Corazón. Hace algunos meses -poquitos- vivo también en la capital portuaria, mirando, con envidia, a Europa. Entre rúcula y alienación. Corazón. Rima y todo. Los jueves, desde ese entonces, fui armando una cena con gente que quiero, gente como Esteban Smichdt, con el que no tengo, bah, sí, somos amigos, algo que ver, sí. Iba a esto. Hicimos, después, por que todo crece, una fiestecilla, el jueves pasado. Estuvo tocando Barragán, Zambayonny, Leo García, Guillermo Fernández, el candombe Nunca Menos - Horacio Bouchoux, camarada, todo bien? vos conducís la próxima, corazón; entre otros, varios otros, en fin. Perdí el hilo. No, dos cosas. La semana que viene, en vez de jueves, hacemos, en el mismo lugar, otra fiesta, la de 678, que armamos esta noche, con Diego Gvirtz, y va el viernes. Discutí con Gvirtz, mientras Hank hacía, desde su casa, el afiche, yo decía que se llame "onmigo sí, Barone" él decía que hay que resignificar la misma frase de la derecha, y "Conmigo no, Barone" y que sea la fiesta de 678 y así. Ganóla discusión, argumentó mejor. Tá bien así. Viernes que viene. República de Palermo.
En otro orden, estos mismos jueves, aunque mis amigos portuarios, preferentemente del territorio nacional de Parque Patricios, o la franquicia interior de Flores, los conventillos literarios de San Telmo, mis amigos de ahí, hace muchos años que me escuchan la misma y torcida obsesión. Qué pasa en la cultura. No donde flamean las banderas del prestigio, ni donde pasan la noche esta comparsa de freaks del neofamositito K, Lucas Carrasco sacando número en esa comparsa, tibia y tosca; sino en la microquímica de la creación, en la cultura entendida como esa esquina donde se planifican grandes creaciones que derivan en una tarima donde pasamos la gorra de la soledad.
Así que escribí a mucha gente que admiro, que leo, que tomo en serio, que plagio, que me peleo, que puteo, que admito, que bailo entre ese egocentrismo patológico y la conciencia de saberse dudando, como hamacado, corazón, en esa duda. 6 de la mañana. Y algunos me contestaron y muchas, pero muchas gracias. Mañana empiezo a publicar: hice tres preguntas estándar. Mis amigos, hace muchos años, saben de mi posición, guerrera y audaz y alocada, tristemente, alocada, sobre estos puntos. Nunca lo conté, por acá.Vaya uno a saber por qué.Mañana empiezo a publicar esas respuestas. Hay opositores. Una cagada, pienso ahora, que voy a estar,mientras, contando de la fiesta recontra ultra K del viernes, en fin, corazón. Así es la vida.