viernes, noviembre 20, 2009
Francia-Irlanda
La FIFA, de acuerdo a su reglamento, acaba de emitir un comunicado informando que el aprtido entre Francia e Irlanda no volverá a repetirse. Francia clasificó para el mundial agónicamente, con un gol realizado a partir de la mano de Thierry Henry.
En cierto modo, es comprensible lo que dice la FIFA porque es lo que estipula el reglamento y porque, sobretodo, supongo que no quiere abrir una caja de pandora donde todos los equipos y seleccionados pidan tras un partido que vuelva a realizarse.
Pero.
Con los adelantos tecnológicos, la experiencia en otros deportes, las metas fijadas que modificaron reglamentaciones importantes en los últimos años (dos, a mi juicio, son estas metas: que haya más goles, por lo cual se les complicó la vida a los arqueros, y que haya menos faltas en el juego), ¿porqué no introducir ciertos cambios, si el fútbol, es hoy más que nada, un programa televisivo con actores que pagan pocos impuestos?
Por ejemplo, que el fallo del árbitro sea inapelable pero no instantáneo cuando el árbitro decida parar el juego -supongamos, 1 minuto; donde no se les permita salir a los jugadores de la cancha (pueden alejarse un poco más a los técnicos, también)- y acercarse a una mesa de cómputos con una terna de consulta que utilice cámaras propias (un técnico de la terna por cada equipo, y uno de la FIFA, neutral) y después de consultar que el árbitro decida lo que quiera.
O cuatro jueces de línea.
Y dos árbitros en la cancha, con un como jefe.
¿Porqué no?
Resúmen político
En la frases de Raúl Degrossi.
1. “En lo personal tuve siempre claro que Macri era un inútil, mi trabajo junto a él consiste precisamente en tratar de que nadie más se dé cuenta de eso.” (Jaime Durán Barba, consultor político del jefe de gobierno porteño)
2. “Esta política de expulsiones de Gerardo Morales es coherente con los últimos antecedentes del radicalismo, ¿qué pasa en el fútbol cuando a un equipo le expulsan muchos jugadores?, se tiene que ir de la cancha antes de que termine el partido.” (Florencio Randazzo, sobre la amenaza de expulsión de la UCR a Ricardo Colombi, luego de su apoyo al kirchnerismo)
3. “Este proyecto no tiene segundas intenciones ni está hecho en contra de nadie, es una ley Noble por donde se la mire.” (Rubén Marín, senador nacional por La Pampa , en el debate de la ley de extracción de ADN)
4. “Yo tengo una natural modestia en estas cosas, pero mucha gente en la calle me lo ha dicho: esta ley es una muestra de solidaridad del Congreso conmigo, para que no tenga que temer represalias por “El dueño” (Luis Majul, sobre la despenalización de las calumnias e injurias en el caso del periodismo)
5. “Quiero que sepan que ya hemos recibido una respuesta de una embajada a nuestra carta exponiendo la situación del país, y dice así: “Estimada Elisa, he leído con suma preocupación su carta donde describe con exactitud la tiranía montonera que agobia a la Argentina , y quiero decirle que cuente con mi total apoyo en su cruzada republicana. Atentamente, Mirtha Legrand, embajadora cultural de Santa Fe.”” (Elisa Carrió)
6. “Me retiro del bloque oficialista porque la corrupción del gobierno de los Kirchner es intolerable, rayana en la competencia desleal.” (Graciela Caamaño, diputada nacional y esposa de Luis Barrionuevo)
7. “¿Cómo dicen, espías, James, teléfonos?, no les entiendo chicos, yo no hago nada malo, solo hago escuchar pop, pop para divertirse.” (Mauricio Macri, deslindando responsabilidades por el escándalo del espionaje)
8. “La actitud de Colombi es realmente indignante y merecedora de ser sancionada con todo el rigor por inconducta partidaria. Hemos resuelto que en el 2015 sea nuestro candidato a presidente, acompañado en la fórmula por otro dirigente cuyo nombre nos reservamos por ahora, a la espera del próximo radical que aparezca rosqueando con el gobierno nacional.” (Gerardo Morales, presidente de la UCR , sobre el apoyo del gobernador electo de Corrientes al kirchnerismo)
9. “Cuando Lilita sea presidenta, vamos a impulsar una fuerte renovación de la justicia, con la candidatura de Guillermo Morosi para la Corte Suprema.” (Patricia Bullrich, dirigente de la Coalición Etílica , sobre el polémico juez porteño que afirmó que conducir alcoholizado no era peligroso)
10. “¿Así que Mirtha fue botinera en sus años mozos?, no hay problemas, prepárenme el decreto nombrando embajadora cultural de la provincia a Amalia Granata y listo.” (Hermes Binner)
11. “¡Renuncie, espía montonero Macri, renuncie!” (Aníbal Fernández)
12. “Protestamos porque nuestro barrio está cada vez más inseguro, lleno de chorros y narcos, y como si fuera poco, ahora aparecen ingenieros truchos.” (Un vecino de Wilde, sobre la aparición de Blumberg en la protesta por la inseguridad)
13. “¿Así que Macri dice que no los vamos a poder parar?, ¿y cuando arrancaron?” (Néstor Kirchner, sobre las polémicas declaraciones del Jefe de Gobierno porteño)
14. “Esto nos alegra mucho por Sandro, una figura tan querida de nuestra farándula y esperemos que todo salga bien. Susana Giménez sigue todavía en lista de espera porque no aparecen donantes de cerebro.” (Carlos Soratti, director del INCUCAI)
jueves, noviembre 19, 2009
Macri: de SuperAgente 86 a Ricky Ricón
Macri dejó de boludear con jugar a los espías, echar a los pobres de las calles (¿nadie le explicó a Macri que echarlos a golpes le trae quilombos, que lo que debe hacer es ECHARLES LA CULPA!! Pero, Mauricio, sin pobres en las calles, primero le hacés un favor a Kirchner, y segundo, sin esos tipos ahí la clase media te empieza a pedir aumentar sus ingresos...) y, en suma, ponerse a construir capacidades estatales ahí donde le gusta a la derecha: barrer los pobres, incentivar las pulsiones xenófobas, estetizar la ciudad (algo en lo que coincide con la mayoría de la izquierda universitaria y cultural) espiar y crearse paranoias y rodearse de antisemitas para, sensatamente, inaugurar plazas, quejarse del gobierno nacional, de los bonaerenses, los peruanos, los negros del áfrica, la nueva sinarquía internacional (los desglobalizadores y las zonas grises) y correr maratones, combatir el pucho, aprobar el matrimonio gay, cosas así. Piolas. De un tipo que está, básicamente, al pedo.
Continuando la senda de grandes estadistas como De La Rúa, Enrique Olivera, Aníbal Ibarra y Jorge Telerman consideramos, con nuestra ya habitual modestia, que Mauricio debería dedicarse a los grandes temas: ¿porqué no un programa de tele con presidentes y referentes de clase media para la derecha en Latinoamérica, y así competir con el programa de Daniel Filmus, que dicho sea de paso está muy bueno?
Tendríamos entonces: el programa de Macri, el de Filmus y los divertidos documentales de Pino Solanas.
Qué tipos sofisticados, eh. A diferencia de Nina Aragonés de Juarez, que gobernaba a los subhumanos de Santiago del Estero y fue destituída porque con la excusa de la inseguridad, creó un aparato estatal de espionaje, rodeándose de colaboradores de la dictadura militar.
Pero nunca tuvo onda, convengamos, esta Nina.
Secretos del asado
Te sentís, de pronto, un director técnico. De un equipo de chicos de 9 años. Los papás, en la cancha, te explican porqué tenés que ponerlo al hijo y sacarlo al hijo del jefe. Te dan instrucciones desde la tribuna. Se las saben todas. Claro. Pero el técnico, sos vos. Si perdemos. Si ganamos, ganamos todos, especialmente mi hijo, gran jugador.
Hacer un asado es igual. Todos te dan instrucciones. Todos ya saben en qué te vas equivocando, te lo remarcan, con onda. Se acercan a la parrila, relojean. Si sale bien. Qué buena carne, dónde la compraste. Si sale mal. Yo te dije que lo estabas apurando. Nunca hay que apurar un asado. Aunque haya diecisiete chicos gritando que tienen hambre. Aunque tu mujer te avise que ya preparó la ensalada, que ya cuereó con su hermana a tu vieja, que en todo caso, hay una pizza en el frezzer, si es que vas a demorar mucho. Porque no es la carne la que demora, sino vos.
Contra viento y marea, apretás los dientes, imaginás a los que resistieron antes que vos, tomás un trago de vino y aguantás la presión. Nada de apurar el asado. Pero cada uno que otee el horizonte en busca de respuestas, vendrá con su tenedor a probar qué tal va la cosa: pincha la carne, el jugo mana como sangre, como sandreeee decía yo cuando era un tierno niño camino al altar de la comunión, qué tiempos: mi madre estaba convencida que yo sería un buen hombre, pobrecita, también creía que Néstor Vicente podía ser presidente, y los tarados cortan la carne al medio para ver si está roja y así la secan boludos así no y cada uno de la parentela viene y cuenta cómo le gusta más allá de que uno haga como deba hacer las cosas y listo y te dicen echale más carbón, y los chicos piden permiso para prender fuego, sí, chicos, prendan fuego que es re divertido, pero no acá en la parrilla, ¿porqué no van a jugar al fueguito en el auto del tío?, las mujeres odian con una secreta complicidad hacer ensaladas de frutas y que los hombres hablen de fútbol pudiendo hablar lo más mal de todos los vecinos, planchar y hacer ensaladas de frutas son la condena moderna, mirá qué pavada que digo pero que bien suena, son la condena bíblica de las mujeres modernas, una mujer como vos, que usa detergentes ala y jabón en polvo no sé cuánto, a mí, de verdad, me intriga porqué hay en la tele tantas publicidades de jabón en polvo, posta, los pre adolescentes de la familia están siempre fastidiados, con cara de hastío, mandando mensajes de texto y esperando que termine esta tonta ceremonia familiar, no son niños, no son grandes, están ahí, en el medio, sin saber qué hacer con sus cuerpos crecidos y torpes y escuchando las anécdotas mil veces repetidas de cuando Lucas era chico y jo jo jo qué travieso era, todo mentira, por supuesto, oscilaba entre ser un pelotudo católico y después un grandísimo hijo de puta, pero la escala intermedia, así tipo que un chico travieso, de eso no recuerdo nada. Claro que mi madre como todas las madres narran nuestras vidas a su antojo. Salen los chorizos. A la siesta hay fútbol, sobremesa, Página 12, alguna pelea, y otro más, lentamente, que se va, otro domingo de mierda.
Hacer un asado es igual. Todos te dan instrucciones. Todos ya saben en qué te vas equivocando, te lo remarcan, con onda. Se acercan a la parrila, relojean. Si sale bien. Qué buena carne, dónde la compraste. Si sale mal. Yo te dije que lo estabas apurando. Nunca hay que apurar un asado. Aunque haya diecisiete chicos gritando que tienen hambre. Aunque tu mujer te avise que ya preparó la ensalada, que ya cuereó con su hermana a tu vieja, que en todo caso, hay una pizza en el frezzer, si es que vas a demorar mucho. Porque no es la carne la que demora, sino vos.
Contra viento y marea, apretás los dientes, imaginás a los que resistieron antes que vos, tomás un trago de vino y aguantás la presión. Nada de apurar el asado. Pero cada uno que otee el horizonte en busca de respuestas, vendrá con su tenedor a probar qué tal va la cosa: pincha la carne, el jugo mana como sangre, como sandreeee decía yo cuando era un tierno niño camino al altar de la comunión, qué tiempos: mi madre estaba convencida que yo sería un buen hombre, pobrecita, también creía que Néstor Vicente podía ser presidente, y los tarados cortan la carne al medio para ver si está roja y así la secan boludos así no y cada uno de la parentela viene y cuenta cómo le gusta más allá de que uno haga como deba hacer las cosas y listo y te dicen echale más carbón, y los chicos piden permiso para prender fuego, sí, chicos, prendan fuego que es re divertido, pero no acá en la parrilla, ¿porqué no van a jugar al fueguito en el auto del tío?, las mujeres odian con una secreta complicidad hacer ensaladas de frutas y que los hombres hablen de fútbol pudiendo hablar lo más mal de todos los vecinos, planchar y hacer ensaladas de frutas son la condena moderna, mirá qué pavada que digo pero que bien suena, son la condena bíblica de las mujeres modernas, una mujer como vos, que usa detergentes ala y jabón en polvo no sé cuánto, a mí, de verdad, me intriga porqué hay en la tele tantas publicidades de jabón en polvo, posta, los pre adolescentes de la familia están siempre fastidiados, con cara de hastío, mandando mensajes de texto y esperando que termine esta tonta ceremonia familiar, no son niños, no son grandes, están ahí, en el medio, sin saber qué hacer con sus cuerpos crecidos y torpes y escuchando las anécdotas mil veces repetidas de cuando Lucas era chico y jo jo jo qué travieso era, todo mentira, por supuesto, oscilaba entre ser un pelotudo católico y después un grandísimo hijo de puta, pero la escala intermedia, así tipo que un chico travieso, de eso no recuerdo nada. Claro que mi madre como todas las madres narran nuestras vidas a su antojo. Salen los chorizos. A la siesta hay fútbol, sobremesa, Página 12, alguna pelea, y otro más, lentamente, que se va, otro domingo de mierda.
La compañera de Pepe Mujica
Lucía Topolansky, senadora por el Frente Amplio uruguayo y compañera de Pepe Mujica, habla sobre los años 70 y los actuales procesos políticos latinoamericanos.
Marcela Pacheco 2011
Bien, prosiguiendo nuestra solitaria campaña a favor de La Zurda Loca, y a pesar de que nadie nos da bola cuando pedimos el retorno de Marcela Pacheco a la TV; comentamos que ya mandamos a hacer unos 1000 afiches que dicen "Marcela pacheco Vuelve" y hemos pintado el exterior de la cancha de river, la inundada costanera de Concordia y la explanada esa de Puerto Madryn desde donde saltan las ballenas con la inscripción "Marcela Pacheco 2011".
Para que la tengamos presente, Tomás, y no olvidemos a la mejor conductora de noticieros -después de Arnaldo Péres Manija, por supuesto- acá un recordatorio (junto a Eduardo Aliverti) más de la conductora que ya se ganó el codiciado lugar de "la contracara de Santo Biasatti".
miércoles, noviembre 18, 2009
Macri 2011
El escándalo de los espías, las escuchas y todo lo que rodea a la policía de Macri, a mi humildísimo (mmm) modo de ver, no lo afecta a Mauricio Macri para nada.
Macri, al igual que el gobierno nacional, no tiene oposición política con fuerza, construcción e iniciativa. Lo enfrentan algunos -pequeños, muy pequeños- medios de comunicación.
El Macrismo es la única fuerza de legisladores porteños con disciplina de bloque y organización, y la oposición política, tiene en su legislatura el podio desde donde pegarle. Ese podio vale poco, porque para la platea macrista, las institucionaes nada valen, y porque además, en la legislatura, el monotributismo progresista no le hace cosquillas a nadie.
Fernando Solanas, el canoso indignado que todavía se conserva (miren sino la pendeja con la que recorre Europa) basa su construcción de columnista televisivo en debilitar al gobierno nacional y aparecer así tipo que sacado y re pero re enojado. Nada.
Carlos Heller, nada.
¿Ibarra?
Menos.
Acá no pasa nada, señores.
Macri cometió un sólo error y es desviarse de su estrategia, la misma que la de Pino Solanas, de explicarle a los porteños que son una gran ciudad dentro de un país de mierda. Hubiese seguido así, con el país garpándole la policía, en vez de meterse en el caro brete de armar una fuerza policial. Supongamos que fuera eficiente: ¿quién garparía ese capricho? Los impuestos de porteños, por una cuestión legal y constitucional. Y el des rédito político, el eventual intendente. Todo, al pedo.
Fernando De La Rúa con su hijo hacían recitales, sus cuadros estaban fogueados en la experiencia de gestión del Centro Cultural Rojas. Enrique Olivera inauguraba plazas con nombres de escritores.
Aníbal Ibarra tenía unidades básicas culturales con planes sociales para todos los artistas y muchachos con inquietudes profundas, que no se dignen (como yo, por ejemplo) a trabajar.
Jorge Telerman posaba en los afiches y escribía en su blog.
¿Porqué fue tan boludo Macri de ponerse a laburar? Al pedo, señores, al pedo.
Ya Durán Barba le aconsejará bien, desmontará la policía municipal, culpará de cualquier afano a Aníbal Fernández y, si se aviva, tiene que recorrer Roma, Barcelona, Israel, Chile, Uruguay, San Pablo, Nueva York y listo, ya está.
Fue electo intendente, no salvador de la patria. Tiene que actuar como un intendente de una ciudad que no lo necesita. Cambiar el secretario de cultura, el de medios, sacar a Michetti a la calle, poner a alguien que labure en el congreso nacional (o que no le juegue en contra como Federico Pinedo), desprenderse de los peronistas bonaerenses, inaugurar plazas, apoyar el matrimonio gay, oponerse al aborto, visitar al Papa, reabrir Ciuad Abierta, relanzar el Buenos Aires no duerme, fotografiarse con Charly García y Maradona, cantar canciones de Queen, hablar en contra de la vengativa política de derechos humanos, correr maratones, emprender una cruzada contra el pucho, broncearse, sacarse el estress de la cara y ser reelecto en el 2011.
Tranquilito, eh. Que acá no pasó nada. Una cagada se mandaron al contratar espías: la información que ellos buscan, los espías, sin entenderla y viendo conspiraciones hasta en la sopa, se puede encontrar en Facebook. Y para deconstruir conspiraciones armate un blog.
Pero el error de contratar espías es algo menor al lado de algo mucho mayor: no hay que construir capacidades estatales (ni siquiera las que les gustan a la derecha: la UCEP y una SIDE) hay que quejarse del gobierno nacional, y sobretodo, de los bonaerenses. ¿O no son ellos los que afanan, te usan los hospitales, duermen en la calle y cagan en los parques?
Macri, al igual que el gobierno nacional, no tiene oposición política con fuerza, construcción e iniciativa. Lo enfrentan algunos -pequeños, muy pequeños- medios de comunicación.
El Macrismo es la única fuerza de legisladores porteños con disciplina de bloque y organización, y la oposición política, tiene en su legislatura el podio desde donde pegarle. Ese podio vale poco, porque para la platea macrista, las institucionaes nada valen, y porque además, en la legislatura, el monotributismo progresista no le hace cosquillas a nadie.
Fernando Solanas, el canoso indignado que todavía se conserva (miren sino la pendeja con la que recorre Europa) basa su construcción de columnista televisivo en debilitar al gobierno nacional y aparecer así tipo que sacado y re pero re enojado. Nada.
Carlos Heller, nada.
¿Ibarra?
Menos.
Acá no pasa nada, señores.
Macri cometió un sólo error y es desviarse de su estrategia, la misma que la de Pino Solanas, de explicarle a los porteños que son una gran ciudad dentro de un país de mierda. Hubiese seguido así, con el país garpándole la policía, en vez de meterse en el caro brete de armar una fuerza policial. Supongamos que fuera eficiente: ¿quién garparía ese capricho? Los impuestos de porteños, por una cuestión legal y constitucional. Y el des rédito político, el eventual intendente. Todo, al pedo.
Fernando De La Rúa con su hijo hacían recitales, sus cuadros estaban fogueados en la experiencia de gestión del Centro Cultural Rojas. Enrique Olivera inauguraba plazas con nombres de escritores.
Aníbal Ibarra tenía unidades básicas culturales con planes sociales para todos los artistas y muchachos con inquietudes profundas, que no se dignen (como yo, por ejemplo) a trabajar.
Jorge Telerman posaba en los afiches y escribía en su blog.
¿Porqué fue tan boludo Macri de ponerse a laburar? Al pedo, señores, al pedo.
Ya Durán Barba le aconsejará bien, desmontará la policía municipal, culpará de cualquier afano a Aníbal Fernández y, si se aviva, tiene que recorrer Roma, Barcelona, Israel, Chile, Uruguay, San Pablo, Nueva York y listo, ya está.
Fue electo intendente, no salvador de la patria. Tiene que actuar como un intendente de una ciudad que no lo necesita. Cambiar el secretario de cultura, el de medios, sacar a Michetti a la calle, poner a alguien que labure en el congreso nacional (o que no le juegue en contra como Federico Pinedo), desprenderse de los peronistas bonaerenses, inaugurar plazas, apoyar el matrimonio gay, oponerse al aborto, visitar al Papa, reabrir Ciuad Abierta, relanzar el Buenos Aires no duerme, fotografiarse con Charly García y Maradona, cantar canciones de Queen, hablar en contra de la vengativa política de derechos humanos, correr maratones, emprender una cruzada contra el pucho, broncearse, sacarse el estress de la cara y ser reelecto en el 2011.
Tranquilito, eh. Que acá no pasó nada. Una cagada se mandaron al contratar espías: la información que ellos buscan, los espías, sin entenderla y viendo conspiraciones hasta en la sopa, se puede encontrar en Facebook. Y para deconstruir conspiraciones armate un blog.
Pero el error de contratar espías es algo menor al lado de algo mucho mayor: no hay que construir capacidades estatales (ni siquiera las que les gustan a la derecha: la UCEP y una SIDE) hay que quejarse del gobierno nacional, y sobretodo, de los bonaerenses. ¿O no son ellos los que afanan, te usan los hospitales, duermen en la calle y cagan en los parques?
Paro Nacional de Ciudadanos
(Más allá del debate epistemológico sobre si boludo se nace o se hace, este mail, completamente cierto, es un desopilante material para enaltecer la oposición, eh. Las mayúsculas, colores furiosos y prosa loca son del original. Lucas)
Tal cual me lo pasaron en el dia de hoy , porfa seguilo pasando !!!!!!! asi llegamos todos juntos, al 9 de diciembre !!!!!!!!!
!!!!! VAMOS ARGENTINA!!!
!!!!! VAMOS ARGENTINA!!!
Error! Filename not specified. EL 09 DE DICIEMBRE DE 2009 Y POR 24 HS
CONCRETEMOS ENTRE TODOS EL
"PRIMER PARO NACIONAL DE CIUDADANOS"
Desde el Rio de la Plata a la Cordillera y desde La Quiaca hasta Ushuaia que todos los ARGENTINOS juntos exclamemos
BASTA...BASTA...BASTA..!!!!
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__._,_.___
La carta de Carrió
Por Raúl Degrossi
La iniciativa de Elisa Carrió de dirigir una carta a diferentes embajadas de países extranjeros en la Argentina, exponiendo su particular visión de la situación política del país merece, sin dudas, ser calificada como un disparate histórico.
Y no tanto por los términos de la misiva que han trascendido públicamente -que ciertamente por sí solos se hacen ampliamente acreedores al calificativo-, sino porque la actitud que asume Carrió con su carta responde a las más profundas tradiciones antinacionales y antipopulares de nuestra historia; por lo que quizás sería más exacto decir que es un disparate con antecedentes históricos.
La carta de Carrió trasunta una idea muy particular de lo que la nación y la patria representan, y no estoy descubriendo nada nuevo.
Ya lo decía don Arturo Jauretche en su “Manual de Zonceras Argentinas” cuestionando la frase de Echeverría puesta al pie de su estatua (“La Patria no es la tierra donde se ha nacido”),: “...refleja el pensamiento de la “línea Mayo-Caseros en la que la idea de la Nación no se identifica con la Patria como expresión de un territorio y un pueblo en su devenir histórico, integrando pasado, presente y futuro. La Patria es un sistema institucional, una forma política, una idea abstracta, que unas veces toma el nombre de civilización, otras el de libertad, otras el de democracia...”.
La actitud de Carrió se remonta lejos en el tiempo, a la misión de Florencio Varela a Europa en 1843, para pedir la intervención de las potencias de la época contra el gobierno de Rosas, que culminaría con los cañonazos de Obligado en 1845; jornada de gloria de la Primera Tiranía (según el mote que le adjudicó la historia oficial), a la que la Segunda Tiranía (mote con el que esa misma historia rotuló al peronismo creyendo descalificarlo) homenajeó, estableciendo el Día de la Soberanía Nacional -que paradójicamente hemos de celebrar esta semana- en su memoria.
Actitud que atraviesa el espíritu y la mente de los constituyentes de 1853, que se apresuraron a colocar en el artículo 29 de la Constitución Nacional, la equiparación del delito de concesión de poderes tiránicos con la traición a la patria, que solo en el artículo 100 (hoy 119) se animaron a llamar por su nombre: tomar las armas contra la nación, o unirse a sus enemigos brindándoles auxilio y socorro.
Lo primero era respuesta directa a la ley de la Legislatura de Buenos Aires de 1851 (replicada luego por todas las Legislaturas provinciales) poniendo a disposición de Rosas sus bienes, vidas y famas para conjurar la amenaza del pronunciamiento de Urquiza; lo segundo pretendió calmar sus conciencias, y minimizar la responsabilidad histórica del vencedor de Caseros, cuya victoria no hubiese sido posible sin el concurso decisivo de Brasil.
Las paradojas de la historia hacen que ese distingo fuera también introducido en la Constitución, para evitar que cayera el estigma de los traidores a la patria, sobre los simples disidentes políticos; distinción que hoy Carrió parece explotar hábilmente con su habitual mezcla de cinismo y fingida moral republicana.
Cinismo y falsa moral que la llevan (a ella y a tantos otros) a hablar con ligereza de traición a la patria cuando se discutía en el Congreso la prórroga de la delegación de facultades legislativa a la presidenta, facultades menores que las que esos mismos le votaron a Caballo en 2001.
Y no se trata de desconocer que la reforma de 1994 extendió la equiparación del artículo 29, a quienes interrumpieren por la fuerza el orden constitucional, en defensa de la democracia; sino de poner las cosas en su lugar: solo entonces es legítimo el derecho de resistencia a la opresión, ése que con soltura suele invocar Carrió para justificar sus desmesuras.
Desmesuras que la llevaron a decir, la noche misma de la elección presidencial de 2007 (cuando elegimos el gobierno que hoy se ofrece en su carta a sostener hasta el final de su mandato), que ese gobierno nacía con legitimidad segmentada, negándose así a reconocer no el triunfo de Cristina Kirchner, sino el principio mismo de la voluntad popular.
Fue esa otra actitud suya que también hundió sus raíces en las miserias de nuestra historia, desde el desafortunado Dogma Socialista de Echeverría, hasta el tristemente célebre Facundo sarmientino y su dilema de civilización o barbarie, que el visionario Jauretche declaró la zoncera fundacional de nuestra cultura oficial.
Dije antes que la historiografía oficial emparentó -con afán de descalificación- dos períodos concretos de la historia argentina. También lo estuvieron por actitudes como las que hoy asume Elisa Carrió.
En diciembre de 1945 (poco después del 17 de octubre, y en plena campaña electoral hacia las elecciones que consagrarían a Perón por primera vez presidente), en su informe al congreso del Partido Comunista, Victorio Codovilla reclamaba la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el caso que Perón triunfase en las inminentes elecciones.
El 8 de enero de 1946 (a escasas semanas del comicio), los diarios de la época publicaban un manifiesto firmado por personalidades del mundo de la política y de la cultura, con motivo de la celebración de la primera Asamblea General de la recientemente creada organización internacional.
En ese manifiesto dirigentes políticos (como el socialista Nicolás Repetto, el conservador José Aguirre Cámara, el demócrata progresista Luciano Molinas o el radical Eduardo Laurencena) y personalidades de la cultura (como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Ulises Petit de Murat, Silvina y Victoria Ocampo entre otros) reclaman la intervención de las Naciones Unidas en el proceso político argentino.
La similitud de algunos de sus párrafos, con muchos de los contenidos en la carta de Carrió es escalofriante, y también entonces -como hoy lo hace la líder de la Coalición Cívica en su escrito- se pretendió relativizar la lesión que se infería a la soberanía nacional y al principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados.
Hubo quien dijo en ese momento “...Desgraciadamente, la continuada y ciega adhesión a anticuados conceptos de soberanía nacional e interpretaciones técnicas de la doctrina de no intervención motivan que sean trabados los esfuerzos de quienes consideran que una acción colectiva es urgentemente necesaria si, realmente, deseamos vivir en un mundo pacífico y seguro...”; para ser precisos un tal Spruille Braden, ya que de embajadas y embajadores hablamos.
Y lo dijo en una carta a Roberto Levillier (dirigente de la UCR, el partido que viera nacer a la política a Elisa Carrió y que hoy sueña con copar todos los lugares de sucesión constitucional de la presidenta de la nación), respondiéndole a otra que éste le dirigiera, proponiéndole un plan de intervención que culminaría con el famoso Libro Azul, publicado por el Departamento de Estado de los EEUU en los días previos a las elecciones de febrero de 1946.
Como se ve, nada nuevo bajo el sol, aunque la doctora Carrió se pretenda original y parezca disfrutar con las polémicas que desata su derrotero político.
¿Se trata de alguien cuya maldad intrínseca -esa que ella misma le atribuye a Néstor Kirchner- pasa a nado los límites que imponen la decencia, el honor o la verdad, o por el contrario de alguien cuya razón extraviada está impedida de reconocerlos?
Se queja Carrió en su carta de que el Ministerio Público Fiscal no haya intervenido para efectuar las denuncias del caso, frente a delitos que juzga evidentes, y estoy de acuerdo con ella en ese punto.
Me pregunto por qué razón ningún fiscal se hace eco de la carta y hace cumplir lo dispuesto por la Ley 14034, cuyo artículo 1º dice que será penado “con prisión de cinco a veinticinco años e inhabilitación absoluta y perpetua, al argentino que por cualquier medio propiciare la aplicación de sanciones políticas o económicas contra el Estado argentino”, ley vigente y que sancionara el Congreso en 1951 (época del peronismo o Segunda Tiranía, como ustedes prefieran), justamente teniendo a la vista los pedidos de intervención extranjera que antes señalé.
La carta de Carrió hubiera merecido, sin dudas, la condena de quien dijo “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española, una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...”.
Un tal José de San Martín.
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