miércoles, julio 27, 2011

ahh, malditos, por eso no tienen gas los locos: por que votan a Filmussss!


republicanismo y todo eso que le gusta a la gente


La ley PASO posibilita que millonarios tilingos, que pretenden un país atendido por sus propios dueños, no puedan contratar publicidad electrónica durante las elecciones. Los espacios se reparten y por eso, Hermes Binner, el gobernador soviético de Santa Fe, aparece con sus spot publicitarios.
Un día después del triunfo de Castoriadis en una ajustadísima elección, el candidato a presidente por el FAP (Frente Anti Peronista) y actual gobernador -soviético- Hermes Binner, firmó un decreto para zafar de esa norma, a través de la publicidad de la empresa estatal de aguas:
Veamos: 


Resulta que el lunes -el día después de las elecciones- nos enteramos de este decreto de Binner, dictado tres días antes.

¿Y qué dispone el decreto?

Aumentar el presupuesto de recursos de la EPE (por decreto, sin pasar por la Legislatura porque en Santa Fe se puede, en la nación haría falta una ley o un DNU de Cristina) en $ 71.046.000 (más de setenta y un palitos), como consecuencia de los mayores ingresos que tendrá la empresa este año sobre los previstos en el Presupuesto, por los aumentos de tarifas autorizados a partir de marzo.

Y del mismo decreto surge como se invertirán esos algo más de 71 millones de pesos: $ 19.020.000 en Bienes de Consumo y otros $ 17.251.000 en Servicios No Personales, incluyendo gastos en publicidad. No hay un sólo peso gastado en compra de energía al mercado mayorista.

Los restantes $ 34.775.000 (casi la mitad de los mayores ingresos) se gastarán (o gastaron) en Personal, para hacer frente a compromisos asumidos con los sindicatos del sector en paritarias.

En Construcciones (obras) o Maquinarias y Equipo (camionetas, autos, transformadores, computadoras) no gastaron absolutamente nada, cero.

martes, julio 26, 2011

Vos también, sí, todos -me dijo Duran Duran Barba- son bienvenidos.


Castoriadis y Hermes Binner

Sólo los suculentos negociados del gobierno de Santa Fe con Clarín pueden explicar cómo hacen la vista gorda ante la divertida pelea de Castoriadis, gobernador electo por el FAP (Frente Anti Peronista) y Hermes Binner, gobernador soviético saliente, en tránsito a desocupado.
La pelea, a los ojos de todos, estalló el mismo domingo en que, aliviados, anunciaron el triunfo, por apenas, en Santa Fe. Después del 54% en 2005, el 53% 20077, el 40% en 2009 y el 38% en 2011 que, gracias al acuerdo con Reutemann, les permitió retener la gobernación.Claro que el acuerdo con Reutemann, para las boletas únicas, les salió mal. Por eso, Bonfatti se cobró las mojadas de oreja de Binner -que tras hacerlo ganar la interna, ocupó él el centro de la escena, ninguneó a Castoriadis y rompió todo el frente progresista- llamando a negociar a los legisladores electos. A contramano de cualquier manual, tiró en códigos encriptados-que cualquier político entiende- que quería reformar la constitución provincial. Algo que intentó Binner para ser reelecto y no pudo, por tener minoría en el senado (se necesita una ley que convoque a convención constituyente). Obviamente, Bonfatti, menos va a poder ya que gobernará con un sólo senador provincial en toda la cámara, y 5 diputados socialistas sobre 50; y un intendente -el de Rosario- en toda la provincia. Y con el favor de que Binner tire mierda a Cristina, seguramente reelecta. Y con el partido socialista -presidido por Giustiniani- nuevamente en contra.
Binner, que no va a ser presidente, liderará un bloque de diputados nacionales menor al actual de 7 donde renueva 5. Se quedará con 4, tras la previsible traición del chanta de Claudio Lozano, y la voltereta oportunista esperable en la secta de Tumini, de modo que, Binner, querrá volver a la provincia. A ser gobernador.
No debe ser muy lindo que te anuncien lo que anunció Castoriadis en tu cara.
A lo que Binner contestó con un discurso crispado, vergonzoso y vulgar, que busca romper los puentes con el gobierno nacional, sólo para complicarle las cosas a Castoriadis. 

el voto del campo 5



La Naranja Mesiánica visitó Paraná, ayer por la noche. Mucha gente fue a escucharla -17 personas-. Los candidatos de Carrió en Entre Ríos son los de la Sociedad Rural, ex UCR; y el socialismo. A Victoria Donda, qué pena, la dejaron afuera. Carrió fue a sembrar de bosta a sus aliados entrerrianos.
Sus candidatos a diputado nacional son empresarios primitivos que, de tanto repetir que el campo existe, quizás, se lo crean. La patrona que, por Entre Ríos, la representa en silencio en la Cámara de Diputados de la Nación, es sí, además de empresaria primitiva, del campo: vive en Recoleta.
El empresario primitivo que habla, desgrana qué es el campo. Es, en síntesis, Paraná -la ciudad capital- contra Concordia- segundo distrito electoral, bastión del peronismo, ex distrito industrial (hasta el peronismo de Menem y Busti) ahora, nuestro conurbano entrerriano- es decir, un barniz de geografía conservadora, de mapas escolares, para la vieja disputa de derechas e izquierdas que, por ironías de la historia, se sitúa en el eje peronismo versus republicanismo.
Si el campo existiera, sería la patria. 
Las conjuraciones y los miedos. Cabecitas negras. Un gran cuento de Germán Rozenmacher
En el video, alguien, que no se ve -de acento campestre: bien de la República de Palermo- dice "Concordia fue una potencia". Pino Solanas supo explotar este mito -profundamente reaccionario- que engalanó a la miserable cultura  de la oligarquía. El natural, el buen salvaje, el indigenismo, el criollismo, la ecología anti industrial, el mito de la nación rica empobrecida por la política, requieren de La Hora de la Espada.
“Llevo en mi la patria entera
Que es una dulzura cordial,
Como la miel del panal
Lleva en una gota la pradera”

 Suena contradictorio. No lo es.  El miedo es la "conurbanización". Ese miedo se conjura inventando un campo, que, como sabemos, no existe. El campo es una invención literaria. Y musical. De Ricardo Guiraldes. Una vuelta de rosca de el gran José Hernández. Si "el mundo demanda nuestros alimentos" es, entonces, prueba irrefutable de que el campo existe. Sí. Pero como invención literaria. Es la inversión, la contracara, de El Matadero, de Esteban Etecheverría.  Sombra terrible de Facundo, el campo existe, para evocarte.  En reproducciones de Molina Campos, al lado de las fotos de minas en pelotas, se consigue en los talleres mecánicos. Como en el Segundo Sombra, el campo -un género literario- es fundamentalmente, un asunto Moral. Con mayúsculas. Un contrato. Con minúsculas. Un Pacto, pero republicano. Una joda para Tinelli. 

El voto del campo 4



Entre los más complejos y profundos factores que desactivaron el alzamiento de la derecha sustentada en empresarios del mercado exportador de soja -además de la obvia, se perdió la 125- hay una que no es lo suficientemente analizada. O no, por lo menos, con la mirada que yo al tema le daría: la creación de un ministerio de subsidios a los ricos, llamado de Ganadería, Pesca y no sé qué otra cosa.
Existen, también, otros ministerios de subsidios a los ricos: el de Seguridad y el de Industria. Sintonía fina, que le dicen. Para elogiar, esas concesiones. O quizás, esa impronta del "proyecto nacional y popular" que, se sabe, no plantea ningún clasismo. Pero, si se analiza el crecimiento exponencial de los flujos de dinero para el ministerio de pobres, también, agudizando la mirada, se ve que ese dinero se va en consoltorías, universidades, y estudios zoológicos. Ministerio de Desarrollo Social. El gran miedo de Alfredo Coto, porque les ponen panaderías cooperativas al lado de sus supermercados. Es un chiste. No es de mi autoría. Factura B, estudios zoológicos, licenciatura en trabajo social, posgrado del BID, un primor. La Pastorial Social, pero perfumada. Francisco de Quevedo escribió la sátira Don Dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos;
y pues él rompe recatos                    
y ablanda al jüez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero

Biolcatti dividió su empresa de lechería en dos, para empequeñecerse y cobrar los subsidios del estado. Sería muy feo contar quién me contó ésto. Realismo mágico, pero la Pampa Húmeda tiene un estado que socializa las pérdidas de esta clase de empresarios primitivos y privatiza sus ganancias. El campo, que como sabemos, no existe, es la actividad empresarial más subsidiada. Históricamente ha sido así. Incluso, el estado mataba -y se hacía cargo de esas inversiones- para favorecer al campo. A un puñado de familias.
Un plan estratégico, o sea, nada, se lanza, para el campo -que no existe- cada 6 meses. Los empresarios primarios y primitivos, miran, a ver cuánto les toca. Del estado. Ese Don Billetón que, cuando da, es Luana Pascual saliendo de la ducha. 


Cuando el estado, así sea tibiamente, pide, los empresarios primarios y primitivos, ven cómo Luana se transforma en La Nena Monstruo.


Ezequiel Martínez Estrada escribió, sobre los cadáveres calientes de los fusilamientos de la dictadura democrática del 55, ¿Qué es ésto? Ahí -no lo tengo a mano- dice más o menos que, su empleada de la estancia, se animaba a mirarle a los ojos. Culpa del peronismo. Los peones, no lo traban de usted. Un escándalo. Se "enfermó" y se internó en un hospital. Durante el peronismo. Enfermedades estéticas. Para los estetas. Estetas es una palabra rara. Quiere decir, en una primera acepción -así la usa Hermann Hesse en El Lobo Estepario- y refiere a una persona que entiende el arte como un valor esencial. La segunda, apropiada para el libro -ése, esa "catilinaria"- de Martínez Estrada, refiere a quien hace de la "belleza" un valor esencial. De lo que entienda por belleza. Que no es, obvio, una cosa íntima y personal, sino un concepto atravesado por hegemonías, emergencias y residuos de las disputas culturales de la sociedad.
Los estudios de Basualdo durante los útimos años del primer peronismo muestran que, en la industria por lo menos, no fue una tasa negativa de ganancias el factor de la pérdida de apoyo al peronismo. Sino, una disminución de la tasa de ganancia exorbitante. Salió en un estudio que, como librito, publicó la CTA hace muchos años. En "el campo" sucedió algo parecido. No así en la especulación inmobiliaria. El caso es que la tasa de ganancia relativa no es nunca una explicación totalizante, sino una herramienta más para comprender lo ocurrido.
El "voto del campo", también. Más precisamente: la derecha, la nueva derecha, que incluye al mito del cura, el gaucho, el milico (la santísima trinidad); pero la supera. La derecha populista, posmoderna (un fenómeno tardío en nuestro país, con características, obviamente, singulares) es fundamentalmente la antipolítica, pero entendida de la manera en que un estado no industrial, del tercer mundo, que incluye una nación en construcción, necesita garantizar los negocios de una oligarquía diversificada, incluso en ramas industriales, ensambladoras pero integradas regionalmente.
En La Posibilidad de una Isla (manifiesto literario de esta nueva derecha) hay dos mujeres, prototípicas, con las que se enreda Daniel. Isabelle y Esther. Una es más "intelectual", profunda, se puede hablar de cosas interesantes: le importa poco el sexo. La otra, es promiscua, fatal, vive cogiendo y lo disfruta.
La Posibilidad de una Derecha es la conjunción de esas dos mujeres. De esos dos prototipos. Imaginarios. Metafóricos. Que en la realidad, no se consiguen. Pero sirven de instrumentos explicativos, aproximaciones, a esta nueva derecha.
El campo es ése lugar que no existe pero tanto joder con el campo -en la Pampa Húmeda- vamos a terminar creyendo que existe. Y vendrá la moda de nominar Zoilo a los niños de la República de Palermo. Para diferenciarse de Los Pibes Chorros. Del conurbano. Industrial.




El eje Matanza Riachuelo que, el editor del suplemento campo de Clarín, traza en el eje del mal. No se extiende sobre las geografías -dinámicas, como la realidad misma, corazón- porque sabe que fuera de la Pampa Húmeda, hay espacios de disputa. No resuelta. Porque no está resuelto el patrón de desarrollo nacional. Nuestra "inserción en el mundo". Está, en disputa. Y no es nacional, sino regional, sudamericana. 



Pablo Lescano está en el programa de Susana Giménez, junto con Miguel Del Sel. Del Sel hace un par de chistes contra los peruanos. Siga la música.
El campo es ése lugar donde va preso un caballo. 
Conté esa historia- la del caballo preso- en una charla donde dije que el campo- en la Pampa Húmeda- no existe.  Para llevarse preso al caballo (no sé si sigue detenido) tuvieron que seguir procedimientos científicos, y hurgar buscando sospechosos en el principal empleador de ese rico distrito rural: la municipalidad. Sí, los policías parecen los canas De Dioses, Hombrecitos y Policías. Son, esos policías, los mismos que tendrán hijos policías, en el conurbano. Son, esos policías, sindicados por corruptos por todo el patronato rural. Que jamás, a diferencia de peones borrachos, pasarán una noche en la comisaría. En ciudades chicas se nota más la violencia del clasismo. Las clases sociales, además, importan más: porque se mezclan más. En el campo -República de Palermo, boulevard Oroño, Nueva Córdoba, Parque Urquiza, Recoleta -no se consigue.
La cultura es el terreno principal de disputa y cruce con esta nueva derecha.
Ellos crearon el campo. Nosotros, desde el campo popular, no hemos sabido o podido o querido, crear nuestro campo. Bah, para mí, no hay que crear un campo. Hay que facilitarr, a los banderilleros, una notebook, la asignación universal, a sus padres -peones negreados- la jubilación. Televisión satelital, decodificadores, escuelas públicas. Por esas cosas, voy a votar a Cristina. A pesar de los ministerios para ricos, que pueden entenderse como concesiones a las relaciones de fuerza.  Lo entiendo así porque no encuentro, por más que busco, el campo. No sé dónde queda el campo.
¿En la misteriosa ruta del puchero? El campo no existe. Por eso es un lugar cultural, la posibilidad de una isla, un espacio -ideológico- en disputa.


Pablo Lescano, en el video de Zambayonny -tambien está éste servidor- en el medio del campo -República de Palermo. Mi amigo Martín, en Paraná, fue a comprar el CD. Dice que está muy caro. En el campo se consigue más barato. Porque los sueldos, en el campo, son más altos. Y los servicios -el subte, por ejemplo, elemento sustancial acá en el campo- son más baratos. Cortázar no estaba equivocado, pasa que las décadas trajeron cambios: el campo es ése lugar donde los pollos se pasean congelados, arriba de un changuito.
Yo te conozco, Coto. Vos sos el campo.  

el voto del campo 3



Es innegable que el triunfo en primera vuelta de Maci se debe al impacto que generó entre los portuarios el giro de Mauro Viale al incluir en su programa a Samantha y Natalia. Es el voto Samantha. Explica a De La Rúa, Ibarra, Macri.
Puede parecer un delirio, mi teoría.
¿Pero acaso, en las recientes elecciones de Catamarca, no había claves explicativas en torno al caso María Soledad?
-Hay elecciones en Santa Fe, ¿sabés algo de Santa Fe? Ehhh, no, ¿hay campo, no?
Si los números dicen que una zona vive de la explotación rural -por ejemplo, la República de Palermo, o el distrito cumbiero de Puerto Madero- ¿hay una traslación mecánica a un voto-soja? ¿Se dice, el voto-soja al voto Samantha de Puerto Madero?
El problema de generar un relato falso es que uno se lo termina creyendo. Así, se lo puede ver a Claudio Lozano festejando un triunfo ajeno en Rosario: ahí está el mismo diseño institucional municipal que es la base política del Tigre Caballero (ex intendente socialistas, hoy candidato del FPV) y de Binner. El mismo diseño institucional que existe en José C Paz. En uno hay buenos administradores, prolijos, blancos, hasta -en la fabulosa imaginación de un hombre corrido a la derecha como Lozano- de "centroizquierda", en el otro, malos y feos intendentes del conurbano.
La única diferencia, en la buena o nueva o mala política, es que antes los mismos diseños institucionales, y funcionamientos distintos, tener un puerto o no tenerlo es definitivo.
Desde los puertos se elaboran relatos funcionales a los puertos que totalizan la otredad: el problema es cuando se las creen. Entonces, Menem es el candidato de Cristina porque es La Rioja, Salta requiere voto calificado porque hay mucho estado (no lo dijo Cavallo, sino Pino Solanas, quien recreó la mitología profundamente reaccionaria del país de las Grandes Riquezas Naturales) Insfrán es malísimo porque se asesinan -como Julio Argentino Roca, se llega a decir, en el colmo de la ignorancia y la banalidad- porque es malo, y fue reelecto casi tantas veces como Martín Sabatella, pero lejos del puerto, Gioja es un criminal que asesinó a todos los sanjuaninos, y la zona periglaciar hace que Cristina Kirchner -esto lo escribió, hace poco, es bruto salvaje y bastante ranquel que es Luis Majul- no sea progresista porque votó una ley que escribieron Bonasso y Filmus, dos expertos en, bueno.
El problema es luego creerse esas limitaciones. Esas agresiones. Esos prejuicios, de derecha. Esas "explicaciones": la derecha, racista, agresiva, violenta, que expresa Del Sel, es, en realidad, el "voto del campo".
¿Porqué entonces el voto a Alfredo Palacios -durante la proscripción del peronismo, que según Atilio Borón, en el 61 se dio porque "defendió la bandera de la revolución cubana" (juaz!)- no es el voto a Samantha?
El mismo dispositivo explicativo.
U otros, más retorcidos: el puerto no quiere al peronismo, justo en vísperas de la reelección del oscuro duhaldista, Mauricio, que es Macri. Hasta la fecha, el duhaldismo sólo cosechó una victoria electoral en lo que va de las 8 elecciones (descontando la fraudulenta de quien, en ese entonces, no era duhaldista en Chubut) y es en la ciudad puerto. Tiene, ese voto, una lógica económica bastante clara. Pero el reduccionismo economicista no se aplica. Sí, en cambio, para explicar "el voto del campo" en Reconquista.
Claro, hubo un escrache a Rossi...hace 2 años!
El núcleo militante de la derecha hizo ese escrache. Sus aspiraciones políticas -no acompañadas, por ahora, por los grandes flujos sociales- son hacerse cargo del puerto: sea con Binner en la presidencia, o esperando al 2015 junto al intendente del puerto, Mauricio, que es Macri. A eso, por piruetas lingüísticas del cinismo de la historia, se le llama, ja, "federalismo". Es, más bien, lo contrario. Pero esa es otra discusión (de todos modos, a la luz de analizar esta nueva derecha, es estratégico comprender que la apropiación de los liberales conservadores hicieron de las tesis confederales yanquis, previas a su revolución,  para homologarlas con el federalismo: así, la etapa confederal "argentina" y el paso al federalismo arrodillado con autoritarismo político, que llega hasta el triunfo radical de 1916, es la panacea a recuperar).
El Voto del Campo es un cacho imposible. Porque en la Pampa Húmeda, núcleo de disputa de un país para pocos, el campo no existe, el campo es un espacio vital que opera -con arados, espuelas, Martín Fierro y mucho siglo 19- solamente en la imaginación de la gente de campo, la de la República de Palermo. Donde se escuchan -por suerte-las mejores vidalas del norte argentino -en el norte argentino, no se consiguen.
Borges decía, profético, que de tanto pasar tango en la radio, a la gente iba a terminar gustándole el tango. Sucedió.
El campo es esa insistencia, pétrea como los granaderos, la mazamorra (esa comida típica de los argentinos, que sólo escuchamos mencionar en la escuela primaria y, ahora, se consigue pero en wikipedia).
Vidala tengo una copla, no me la vas a llevar. Escribió Chango Rodríguez. Pa cuando vuelva a mi pago. Porque las buenas vidalas son las que hablan de la lejanía, el destierro, el exilio, el desgarro, por eso, quizás, en el norte no se consigue.

el voto del campo 2





¿Acaso trabajar en la cosecha de soja -o sea, manejar una sofisticada máquina- te lleva a una conexión de orden natural con lo natural -esa tierra que está, y lo bien que está, hecha mierda de fertilizantes y rotación de cultivos de acuerdo a las variables financieras de los EEUU (y siempre fue así)- dónde uno elabora un disquisición sofisticada y une "el campo" con el voto y entonces, etcétera, etcétera?
No, suena completamente ridículo el planteo.
Hay un campo para consumo de la ideología del campo. Se muestra, todos los años, con espuelas, en la exposición rural. República de Palermo. Los niños, si gustan de los caballos, tanto como empresarios de mucha plata gustan y laboran con caballos tanto como con oro, divisas, prostitución asiática y otros placeres de ricos muy mersas, pueden ir a ver caballos a la Rural. República de Palermo. Niños, por ejemplo, de Gualeguaychú. Ciudad de campo, de mucha ideología campestre -la del milico, el cura y el gaucho-pero dónde, naturalmente, no hay caballos. ¿Para qué querría hoy un "hombre de campo" un caballo? ¿Para el arado? Los niños de campo que visiten la Exposición Rural pueden ver caballos, si son de Gualeguaychú, pueden aprovechar para conocer las vacas. Mientras sus padres pueden ir a escuchar folclore. Aprovechando que pasean por la República de Palermo. Podrán ver hombres grandes jugando-como Del Sel con La Tota- a vestirse de gauchos. Una profesión -la del gaucho- hoy con poca demanda. En las fiestas nacionales -televisa canal 7 porque "se ve mucho en el interior" ja- ya no contratan tantos gauchos como antes. Para hacer de gauchos. Incluso, aprovechando su visita al campo -la República de Palermo- señor cordobés, puede usted, jugar a los burros. Y si tiene suerte, hasta mirar alguna jineteada. Y ver gente joven (en el campo, eso no se consigue).
Descubrirá, con sorpresa, que en el campo los colectivos son mucho más baratos. Y hay subtes. Usted los paga. Disfrútelos.
En el campo -la República de Palermo- pueden verse toros. No es difícil encontrar un toro en un campo con vacas. Pero, buenos toros, de esos caros, en la República de Palermo, en el campo, a la vista de todos. Hay gente que en vez de mirar el auto que cambió mira su toro. El toro, aclaremos, es más caro que la media del parque automotor. Y se le deben mayores cuidados. Le van a convidar comida tradicional del campo: empanadas, guisos de nombre rimbombante y dulces "caseros". Pero si su paladar no está acostumbrado a esas cosas, porque es Chaqueño, tranquilo: frente a la exposición rural puede comer una buena pizza. Thames y Santa Fe. En el quiosco de al lado venden, por las dudas, superpanchos. Yo vivo por ahí. Soy del campo. No puedo contarle de la peña de Uriarte, es ilegal.
Sí, cayendo a noche, aún no está harto del campo, puede escuchar en La Trastienda, música de campo. Rubén Patagonia. Muy recomendable. Es campo mezclado con indigenismo. En Paraná eso no se consigue. Bah, capaz que hay algo en la facultad de comunicación. De campo e indigenismo. Pero no es muy auténtico. El auténtico campo está en la República de Palermo.
No hace falta ir -cuando visite el campo- con botas. La avenida Santa Fe está pavimentada. Y por Sarmiento, la entrada. Y la Rural -para que sus hijos no le rompan las bolas- tiene Wi-Fi.
Espero que disfrute su turismo rural.
Después vuelva y vote como hombre de campo.
A Macri. A Del Sel. A la Unión Cívica Radical. En fin, a la gente de campo.


El voto del campo



Leí tantos análisis que decían que "el voto del campo" se fue con o de Binner, Rossi, Del Sel; no sé, debo ser yo, entonces, el equivocado, camarada Escriba. Nunca en mi vida vi algo parecido al "voto del campo". No sabía que eso existiera. Menos, aún, en la Pampa Húmeda. Dónde -bueno, ésto ya es más discutible, ja, todo es discutible, claro- el campo, no existe. El campo existe y a duras penas fundamentalmente fuera de la Pampa Húmeda, adónde aún (muy pocos reductos) no llegó la lógica de la Pampa Húmeda.
¿Las manzanas de Río Negro, el tabaco de Jujuy, la yerba de Misiones, el limón tucumano; existe, ahí, el campo? Mmm, sí, ponele que sí. Ahora, que exista "el voto del campo" eso sí que no tengo noticias.
En Jujuy siempre fue hegemónico el peronismo; convivió con partidos procesistas aliados al radicalismo -llevó a Angelóz de candidato a presidente en el 89, por ejemplo- en Tucumán, el peronismo alternaba con partidos provinciales procesistas; en Río Negro siempre ganó el radicalismo, en Misiones, gobierna un radical K. ¿Cuál vendría a ser "el voto del campo"? Si hay algo así, entonces ese voto está en el barrio porteño de Belgrano, cerca del río en el boulevard Oroño de Rosario, en el barrio Nueva Córdoba de la capital mediterránea, en Yerba Buena de Tucumán, algo, en Recoleta, en Olivos: ahí puede que exista "el voto del campo".
¿Qué cosa sería "el voto del campo"? ¿Una interpretación lineal del marxismo, trasladada al resto que "vende su fuerza de trabajo" vía el salvoconducto de "ser una clase en sí más no para sí"? No. No cierra mucho.
¿El voto del empresario sojero? Bueno, ponele. El tema es que el entramado empresarial para la exportación -aún sin valor agregado de materias prima- está radicado en las ciudades en general, las portuarias en particular, y fundamentalmente en la ciudad de Buenos Aires. El campo -la Pampa Húmeda- es Puerto Madero, donde hasta la servilleta te la sirven en plato cuadrado y con una ramita de perejil. Una cosa bien grasa. Pueril, vulgar. Gente que sabe de vinos, por ejemplo.
Julio Cortázar decía que el campo es ése lugar donde los pollos se pasean vivos. La mayoría de los pollos que exporta nuestro país salen de Crespo, ciudad entrerriana a pocos kilómetros de Paraná. Conozco gente que trabaja con los pollos, y no me parecen muy distintos que los plomeros. ¿Hay un voto plomero?
Los plomeros, y los que trabajan con los pollos, se parecen, hoy en día, bastante: no tienen sindicatos, su relación de dependencia es débil, su lugar de trabajo rotativo, su pericia, por encima de la categoría de "obrero no calificado". No hay un voto plomero.
El campo es una ideología. O mejor: el componente de una ideología, en mutación. El cura, el milico y el gaucho. En alianza con la supina imbecilidad cultural de un Macri, De Narváez, Olmedo, Aguad, Benedetti, Del Sel. Gente que, a diferencia de los viejos conservadores estancieros -como el mentor de Hermes Binner, Estévez Boero- que no se divorciaban, eran recatados, jamás harían el ridículo y no querían ser eternamente jóvenes, más bien lo contrario. Ese viejo conservadurismo está en mutación. Ese viejo conservadurismo, aún sobrevive. En las grandes ciudades y en el campo, ése lugar, de la Pampa Húmeda, que no existe.
Así como para escuchar a Atahualpa Yupanqui, no hay mejor lugar que la República de Recoleta, el campo, el de la Pampa Húmeda, es éso que está de calle Corrientes para éste lado: ahí, los que rumian, se ponen bosta como desodorante, y puede que no hayan heredado nunca un campo ni sepan que viven del campo, pero ésos son el campo.